lunes, 7 de julio de 2014

LUIS MANUEL AGUANA - EL SIGNO DE LA TRANSICIÓN




EL SIGNO DE LA TRANSICIÓN
Luis Manuel Aguana

Es fácil caer en el error y llegar a conclusiones basadas en lo que se ve por encima. Recuerdo cuando en las clases de análisis estadístico le daban a uno un conjunto de observaciones con sus coordenadas en un cuadrante cartesiano y le preguntaban cual era el signo de la recta hipotética que hacían en una regresión simple. Algunos lo veían positivo-creciente-, y otros lo veían negativo-decreciente-, pero nadie se atrevía a asegurarlo a simple vista sin sacar las cuentas antes. Y aquellos que lo hacían “al ojo por ciento” invariablemente se equivocaban. Es que la percepción humana es engañosa. Al final cuando se hacían los cálculos se podía ver cuál era el signo real de la pendiente que la recta dibujaba. En algunos casos era obvio pero en otros definitivamente no.

Y ese es nuestro caso aquí. De una sola mirada a las observaciones luciría como obvio que el "chavismo" sería una fuerza importante en una posible futura transición porque de acuerdo a los puntos parecería que la recta mira hacia abajo. Pero dado lo importante del análisis es mejor sacar las cuentas. No basta con decir que los que tienen el poder ahora lo conservarán porque así ocurrió en el pasado en otras latitudes, en otros tiempos y en otros contextos históricos. O bien porque el “chavismo” simplemente luce fuerte porque es gobierno. En la Venezuela actual nadie puede predecir lo que va a ocurrir…

Es por eso que difiero respetuosamente del análisis del Padre Ugalde en el sentido de que “Es inevitable un gobierno de transición salido del chavismo” (ver http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/140706/es-inevitable-un-gobierno-de-transicion-salido-del-chavismo). Como dice un amigo que vivió en Alemania en esa época, nadie podía, por ejemplo, prever el día anterior a la caída del Muro de Berlín que éste desaparecería y que el nuevo sistema de relaciones políticas que se impondría posteriormente llevaría a la desaparición de la Unión Soviética.

En la superficie cualquier analista hubiera indicado que los comunistas gobernarían la Alemania del Este para toda la vida. Pero una fuerza que nadie previó se terminó imponiendo. Alemania está hoy unificada y es el principal motor económico de la actual Europa.

Independientemente que vayamos o estemos en medio de una debacle económica de proporciones, eso no necesariamente indica que ello les obligue a transarse y que el sistema destructivo que nos están imponiendo no avance y se profundice, así sea en el medio de una gran tierra arrasada. Bien dice el Prof. Agustín Blanco Muñoz que “las revoluciones no dialogan, solo destruyen” aludiendo a las palabras del Comandante Galáctico: “¡Venimos a destruir!”. Y vaya que lo han hecho… (verhttp://www.el-nacional.com/politica/revoluciones-dialogan-solo-destruyen_0_440356111.html).

Todo el mundo aquí está dividido, el régimen y la oposición. Aunque algunos digamos que eso que llaman MUD no es ninguna oposición, muchos venezolanos aun consideran que si lo son, en especial fuera del país, porque detentan lo que hemos llamado la franquicia opositora. No se ha llegado ni siquiera a acordar que estamos en una dictadura. Solo vean a Capriles y su MUD insistiendo que votando saldremos de esto, reconociendo todavía al sistema electoral del CNE luego de cantar fraude; y ahora diciendo que con “La Salida” de Leopoldo y Maria Corina “perdimos todos”. Es realmente asqueante…

Entonces, ¿estaría el régimen interesado en una transición porque hay malestar en la población, o en un viraje porque la economía está en el piso y la calidad de vida de los venezolanos es cada día peor? Nada de eso. Ellos seguirán reventando al país como lo han venido haciendo desde hace 15 años, utilizando la Constitución de 1999 como papel higiénico y haciéndose ricos a costa del erario público, mientras el “cuerpo aguante”. En este caso el cuerpo del país. Y los países no quiebran. La idea es destruir, recuerden…

Mientras hagamos análisis basados en la lógica racional de lo que cualquier gobierno haría en esta situación, pero sin pasearnos por la variable de que es una banda de delincuentes con intereses en el narcotráfico los que toman las decisiones de política, nos equivocaremos siempre. Y si a eso le añadimos que quienes “deben” hacer oposición colaboran para que el mismo régimen perdure y subsisten solo porque esa misma banda de delincuentes les da de comer, completaremos el cuadro y entenderemos porque la salida del país deberá pasar por un camino completamente diferente. Y ese camino no existe. Deberemos construirlo de la nada, o mejor dicho, de nosotros mismos y que cada vez más está haciendo presencia en las calles.

Una vez dijo Luis Miquelena siendo ministro de Chávez “La Sociedad Civil ¿y cómo se come eso?” Pues bien, el tiempo le ha dado una respuesta. La Sociedad Civil venezolana que se echó a las calles y que paralizó el país con su sangre en la búsqueda de una salida a la situación actual y que aún espera, es una energía contenida que todavía está allí, como aquellos individuos anónimos que se le echaron encima al Muro de Berlín y lo destruyeron, cambiando en un solo día el panorama político de Europa cuando nadie lo esperaba. De igual manera aquí, demasiados años de opresión, demasiados años de comunismo pueden hacer la diferencia. Quien sabe cuál fue la chispa que comenzó todo eso, y no importó. Fue el resultado lo que importó.

La Sociedad Civil que se ha echado a las calles desde febrero esperando una conducción política que no llega, está evolucionando a su propia conducción. Y esa conducción está naciendo ahora mismo. En las ONGs, en los gremios, en los estudiantes, en el interior del país. El río buscando su cauce porque la naturaleza no tolera vacíos. La sociedad pasando por encima de su dirigencia que no la ha entendido y que no se ha puesto a su lado para hacer una lucha común, frente a un enemigo común.

La transición en Venezuela no se dará porque el gobierno decida hacerla y por lo tanto no saldrá “inevitablemente del chavismo”. Saldrá como la consecuencia de una serie de eventos que se están dando ahora mismo en la sociedad y cuyos protagonistas serán los que menos esperamos, incluso completamente desconocidos.

La Fuerza Armada tampoco es ese ente monolítico que respalda al régimen porque al final está tan dividida como él. Están desde los nacionalistas del 4F hasta los narcotraficantes, siguiendo por los que han entregado la soberanía a Cuba, pero también incluyendo a los que sin decir nada-o incluso diciendo y haciendo creer que están con el proceso-, terminarán definiendo como termina esto. La energía contenida de la Sociedad Civil que sigue estando allí, será la fuerza determinante para que eso suceda y solo de allí nacerá la transición con su verdadero signo…

Caracas, 7 de Julio de 2014

Luis Manuel Aguana
Twitter:@laguana


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HUMBERTO GARCÍA LARRALDE - EL DOLOROSO AJUSTE DE NICOLÁS MADURO



EL DOLOROSO AJUSTE DE NICOLÁS MADURO
Humberto García Larralde

La salida de Giordani del gobierno avivó esperanzas de cambio en la conducción de la política económica. La nefasta mezcla de inflación, desabastecimiento y caída del salario real clama por una revisión. Y cuando el superministro Ramírez anuncia que se irá a la unificación cambiaria antes de que culmine el año, algunos suponen que ello se acompañará de las medidas necesarias para hacerlo viable. Pero creo que se está leyendo interesadamente el significado de la defenestración del “monje”. Se razona como si, tirada la manzana podrida del dogmatismo y el atraso, este gobierno fuese ahora otro, conformado por gente dispuesta a reconocer sus errores y enderezar entuertos.

Empecemos por la anhelada unificación cambiaria. Sin el saneamiento de las cuentas públicas y la reducción de la excesiva liquidez, no hay manera de contener la inflación y estabilizar el precio del dólar. Y con tasas de interés controladas y expectativas adversas a la inversión, ¿Qué incentivos existirán para conservar los ahorros en bolívares? A menos que se levante el punitivo sistema de controles no habrá confianza para el desarrollo de la actividad productiva y la estabilización de un cambio único será precaria.

Además, si no se rescata PdVSA persistirá el despilfarro de divisas y, con ello, el desabastecimiento. Para confundir aun más las cosas, el plenipotenciario Ramírez afirma que el mercado cambiario seguiría controlado (¡!). ¿Cómo eliminar el mercado paralelo y la especulación cambiaria si no se libera completamente la compra-venta de divisas?

Con relación al saneamiento de las cuentas del Estado, ¿Se atreverá Maduro a ajustar el precio de la gasolina y de las tarifas de otros servicios públicos? ¿Existen planes para rescatar las empresas del Estado y cerrar el desaguadero que hoy son? ¿Y la corrupción que devora las arcas públicas? Después está el problema central de restablecer la confianza en una economía devastada por la arbitrariedad, el acoso a la iniciativa privada y la ausencia de garantías. ¿Se seguirá con la excusa estúpida de una “guerra económica” para intentar esquivar la enorme (ir)responsabilidad en el desastre provocado por 14 años de petropopulismo chavista y culpar a otros?

Finalmente, la devaluación implícita en la unificación cambiaria mejorará las cuentas del gobierno y de PdVSA, pero a costa de una importante reducción de la capacidad adquisitiva de los venezolanos. ¿A qué precio arribará el dólar si no se adoptan medidas coherentes de apoyo, a dónde llegará la inflación? ¿Podrá el gobierno capear, débil como está, el tremendo costo político que ello implica?

Además del justificado escepticismo respecto a las entendederas que pudieran tener Ramírez y cía. para acertar en las medidas para sacar al país del foso que ellos mismos cavaron, uno se pregunta si tienen realmente la disposición de ello. No puede pasarse por alto que la destrucción del Estado de Derecho devino en un régimen de expoliación, libre de la mirada contralora de poderes públicos autónomos, de instituciones del Estado de Derecho y de ciudadanos informados sobre la marcha de la economía. No en balde el BCV retrasa burdamente la publicación de las cifras correspondientes. Y no en balde –que es mucho más grave- el abierto cercenamiento de derechos civiles y políticos.

Los “revolucionarios” han usufructuado a discreción en estos últimos 15 años unos $1,2 billones (1,2 x 1012 dólares) que pasaron por las arcas del Estado. Altos jerarcas se han dado una gran vida, se ha esparcido dineros públicos por diversos medios para comprar lealtades y aplacar protestas, fortunas se han levantado con impunidad, ¿o deberíamos decir complicidad?, todo gracias a la centralización, en la persona del Presidente, de la toma de decisiones, en desapego a criterios de racionalidad económica. Este reparto es lo que se ha vendido como “socialismo”.

Cuando los chavo-maduristas esgrimen “tener patria” y alardean que sus detractores “no volverán”, se refieren a este arreglo; uno que les ha permitido disfrutar de la renta petrolera sin que medien esfuerzos, talentos o méritos. Basta la lealtad, real o pretendida, con los encumbrados en el poder. Se trata de un régimen de expoliación porque este provecho no es a cambio de aporte alguno a la actividad económica. Y no importa que muchos de los usufructuarios puedan creerse de verdad la pretensión socialista o que otros la repiten cínicamente como pasaporte al festín: el resultado es el mismo, la destrucción de la capacidad productiva del país. Mientras, más de $200 millardos se han fugado del país por falta de oportunidades de inversión. Pero los que nos oponemos a esta rapiña representamos un peligro para esta “patria” de vividores y debemos ser sometidos como sea.

Si bien la presente crisis conmina a los jerarcas del gobierno a introducir cambios –antes de perderlo todo- lo harán a regañadientes. Se desprenderán de sus prerrogativas sólo en la medida en que se convenzan que no tienen alternativa. Y mientras sea posible, que se sacrifiquen los rivales en la contienda interna del PSUVismo, no “los propios”. De ahí lo crucial de la lucha interna entre los herederos del difunto. Se afianzan las prácticas de nepotismo –ahora la familia Varela se une a las de Chávez, Flores, Ramírez y otros- en este reacomodo por quedarse con el pastel.

Lejos de un levantamiento decidido de los controles para racionalizar el quehacer económico –que implicaría transferir poder y autonomía a empresarios, trabajadores y consumidores-, se vislumbra el proverbial muddling through de quienes intentan atrasar los cambios y ceder lo menos posible: el peor de los mundos. El costo será  más oneroso –socialmente hablando- que un ajuste clásico y no habrá garantías de que resulte en una pronta estabilización de la economía, ni en la generación de condiciones para reemprender el crecimiento y el empleo productivo.

El “ajuste” en marcha podrá ser, entonces, sumamente calamitoso. Entre sus mayores costos, no tan ocultos, habrá que destacar la represión. En ausencia de un plan coherente que minimice sus penurias y potencie sus resultados positivos, arreciarán las protestas, más cuando la credibilidad en las excusas del gobierno está tan baja. En previsión, se anuncia la creación de “Brigadas Especiales contra Grupos Generadores de Violencia”; se fabrican intentos de magnicidio para perseguir a los presuntos implicados; se criminaliza la protesta pacífica reprimiendo y apresando estudiantes, e inculpando a Leopoldo López de provocar la violencia; se continúa con el sometimiento de los medios independientes, incluyendo su compra; el TSJ prácticamente alienta, con su decisión, a que los militares participen en actos políticos –del PSUV, por supuesto-; y, last but not least, se arremete de manera destemplada contra toda manifestación de disidencia interna. Porque lo último con lo que desea enfrentarse la actual camarilla es la rebelión de sus bases políticas.

Desaparecido el encantador de serpientes que embelesaba a su audiencia con promesas de redención, y despalillados los recursos con que se aparentaba tal ilusión, la conducción del proceso se concentra ahora aún más que nunca en manos militares. Ya lo dijo Padrino López, “esta fuerza armada es chavista”. En los actuales momentos quien controla es el ala abiertamente fascista -Cabello, Rodríguez Torres, Benavides, Ameliach y cía. Pero es difícil precisar qué otros grupos se mueven dentro de las FAN. Bajo este paraguas protector (¿?) pululan intereses variados, civiles y militares, buscando cómo continuar chupando de las mieles del poder mientras se invocan los intereses supremos de la patria.   

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martes, 1 de julio de 2014

LUIS MARÍN - LA MENTIRA COMO POLÍTICA




LA MENTIRA COMO POLÍTICA
Luis Marín

Los políticos son percibidos generalmente como mentirosos, de hecho, es de lenguaje común decir que es muy “político” aquel que miente hábilmente sea para alabar o para manipular a sus interlocutores. Asimismo, ha quedado sentado que la veracidad nunca ha figurado entre las virtudes políticas.

Sin embargo, el mentiroso ordinario ubica sus mentiras en un contexto común de veracidad, esto es, todavía sabe cuál es la verdad de la que se aleja en su discurso y aunque diga alguna falsedad ordena su conducta de acuerdo con hechos que sabe ciertos o, en otras palabras, no cuestiona la realidad consistente de los hechos.

El gran aporte del nacional socialismo y comunismo internacional es replantear el contexto mismo en que se inscriben las nociones de verdad y mentira, para producir una nueva realidad, un universo ficticio, que debe materializarse a fuerza de organización y propaganda.

Advirtiendo que la vida humana transcurre en medio de convencionalismos sociales y acuerdos compartidos, cuyos fundamentos se encuentran en la naturaleza de las cosas o en el desenvolvimiento histórico, tratan de tomar este punto de llegada y convertirlo en el punto de partida de una sociedad nueva, con otros valores y acuerdos prefabricados.

La tarea es descomunal y siempre se ha comprobado imposible de realizar porque la planificación estratégica de la vida social tropieza con los pormenores accidentales de la vida cotidiana en que las personas se orientan por su instinto dando soluciones de sentido común.

En este punto, la espontaneidad resulta ser el peor enemigo de la planificación; pero lo peor es que las personas pueden advertir las fachadas de utilería que ocultan la otra realidad subyacente, así como las falsedades sistemáticas de la propaganda que presenta un mundo de abundancia y felicidad sobre un trasfondo de opresión y miseria.

Hace falta muy poco esfuerzo para advertir que la construcción del socialismo lo único que consigue es segmentar la realidad, produciendo en todos los ámbitos mundos paralelos, uno, aparente, que es el que se pretende y otro, el de la cruda realidad, que se trata de ocultar, pero que es el que, al fin y al cabo, prevalece.

Podríamos extendernos en ejemplos de economía o finanzas en que la pretensión de abolir los mecanismos de mercado lo único que logra es fundar el mercado negro, paralelo, cualquiera que sea el caso; pero nos interesa concentrarnos en la política, que parece menos palmaria que lidiar para conseguir productos, fuera del mercado.

El discurso de la mentira sistemática del socialismo y comunismo va más allá de las mentiras habituales de los políticos, de la misma manera que las actividades criminales del Estado van más allá de las triquiñuelas deshonestas de la corrupción a las que nos tenían acostumbrados.

El mentiroso habitual manipula y tergiversa los hechos, pero los hechos mismos no son puestos en duda; en el totalitarismo, como corresponde, la mentira es total, los “hechos” son francas invenciones, decisiones de un comité supremo de la revolución que luego se tratan de imponer mediante una propaganda avasallante, que no puede ser contrastada con la realidad ni contradicha por nadie, porque contradecir la verdad oficial es delito.

Punto extraordinario para el derecho penal es que “contra revolucionario” sea un delito genérico, que puede ser rellenado con cualquier contenido, desde actos materiales hasta la simple opinión e incluso sentimientos íntimos que se expresan en mera actitud poco entusiasta, de vacilación o repugnancia frente a crímenes verdaderos que se presencian y de los que alguien no querría hacerse cómplice.

De manera que las acusaciones desquiciantes que últimamente se nos imponen, la criminalización, persecución y encarcelamiento de gente honesta, pueden encontrar un respaldo tan autorizado como el del propio Lenin, para quien la calumnia es una herramienta legítima en la lucha política.

Bien vista la cosa, si los comunistas y nacionalsocialistas están tan dispuestos a asesinar a quienes consideran como sus enemigos políticos, ¿por qué no habrían de calumniarlos que al fin y al cabo es un mal menor?

Porque incluso en política, quien puede lo más puede lo menos.

EL EJÉRCITO DE LA MUD

El comunicado de la MUD del 24-06-14, con motivo del Día del Ejército, puede servir de ejemplo para ilustrar lo que significa la mentira sistemática. En primer lugar, repite en forma cansona e interesada la expresión “nuestro ejército”, en el mismo sentido en que Julio Borges llama al régimen títere de La Habana “nuestro gobierno”, esto es, como los coleados en una fiesta que felicitan ruidosamente a los novios, bailan con la madrina, palmotean a los consuegros, hasta que son echados vergonzosamente por el personal de seguridad.

Desde hace años que los miembros de la MUD no son invitados a esos desfiles ni a ningún evento de carácter militar donde, por cierto, sí se puede ver a Raúl Castro, al general Ramiro Váldes y otros jefes del ejército cubano de ocupación; al extremo de que JVR denuncia que oficiales retirados han sido vistos visitando cuarteles, mismos donde se iza la bandera cubana, como si eso fuera un delito o los cuarteles estuvieran vedados a los oficiales en condición de retiro. ¿Qué no diría si los visitaran representantes de la oposición, aún la oficialista, como es un derecho de cualquier venezolano?

El ejército de la MUD es un ejército de fantasía, del que todavía puede predicar aquello de “forjador de libertades”, lo que le permite evadir el hecho de que vivimos la tiranía militar más rapaz, abyecta y cruel que jamás haya sufrido este país en casi dos siglos de caudillismo militarista.

Es  un hecho completamente palmario e incontrovertible que todas las barbaridades que ha sufrido Venezuela, al punto que sea dudoso que todavía pueda llamársele República, han sido perpetradas por militares o claramente consentidas por ellos, incluso la entrega de la soberanía nacional a un concierto de países miserables encabezados por Cuba.

La mayoría de los gobernadores de estado son militares, así como los jefes de organismos públicos estratégicos, particularmente en el área financiera. Es fácil decir que en CADIVI se tragaron veinte mil millones de dólares de un bocado y olvidar que desde su fundación ha estado dirigido por militares, así como el CAEZ, el plan bolívar 2000 y un largo etcétera que no vale la pena repetir.

Esto por no hablar de los asesinatos en masa, la represión violenta de manifestaciones, el asalto a propiedades privadas que los comunistas llaman “expropiaciones” con la peculiaridad de ser gratuitas porque no las pagan, la ocupación, traspaso a otras manos y censura de medios de comunicación, las cadenas, además de delitos específicos como el contrabando de extracción e ingreso de mercaderías con pago de matraca, la explotación de oro, uranio y otros minerales nobles, el tráfico de drogas, armas, personas y paremos de contar para no abrumar.

Todo esto es posible por la intervención o connivencia de militares y no es una mera especulación, porque cada vez que ocurre algún incidente que salpica a la opinión  pública antes de ser silenciado asoma la mano alguna personalidad o empresa vinculada al sector militar.

Seguidamente el comunicado de la MUD se concentra en la sentencia 651, que pretende autorizar la participación de militares activos en manifestaciones y proselitismo político, lo que no hace sino confirmar un hecho cumplido, porque ya hace tiempo que los distintos componentes están involucrados abiertamente en esas actividades; pero lo hace de una manera falsa y truculenta.

Toda la atención la centra en un supuesto “magistrado ponente” que estaría ofendiendo a las FFAA con sus dichos, argumentaciones y pronunciamientos; siendo un hecho monumental e imposible de ignorar que estos magistrados no deciden nada sino que cumplen ordenes que vienen del comando supremo de la revolución.

Esto no es ninguna ofensa y ni siquiera causa sorpresa porque lo dicen y repiten los mismos magistrados, para lo que nos ahorramos recordar el affaire del general Eladio Aponte Aponte o el muy anterior de Velázquez Alvaray, basta citar a la presidente del TSJ diciendo que la división de poderes debilita al Estado y advertir que da lo mismo ser cónsul o directivo del CNE que magistrado.

Una legión de jueces disidentes, huidos al exilio, presos o simplemente destituidos de sus cargos, han declarado de manera que ya resulta fatigosa que las supuestas sentencias les son llevadas por motorizados en sobres cerrados y que los mentados jueces se limitan a firmar, a veces sin leerlas, probablemente para sentir menos escrúpulos al visar unos panfletos que ni siquiera están redactados en un lenguaje medianamente jurídico.

Pero la MUD insiste en legitimar los poderes de fachada y negar tercamente al Estado paralelo, que es el que detenta el poder real, del que aquel otro no es sino un deslucido vocero, cada vez más lastimoso, porque es despreciado por sus amos de una manera humillante.

Lo que hay es un partido militar, que utiliza a las FFAA, exactamente como dicta la doctrina del comandante eterno, para citar sus palabras textuales: “como condones”.

LA PRUDENCIA COMO VALOR

Finalmente, la MUD inventa el valor militar de la prudencia. Esto es una mentira suprema porque la prudencia no ha sido nunca, no es ahora y seguramente no será jamás un valor militar; salvo la que corresponde a cualquier ser humano como virtud práctica para tomar decisiones.

La prudencia es el valor político par excellence, como lo reseñan todos los autores desde el origen de la ciencia política, así como ahora se la considera esencial al Derecho (véase, El Derecho Como Prudencia, María Luisa Tosta, UCV, 2009).

De Aristóteles para acá, lo propio del prudente es deliberar, sopesar aquello que es más provechoso para sí mismo, aunque también para el bien común. La prudencia es inseparable de la deliberación, que es precisamente lo que los militares no pueden hacer en su ejercicio profesional, porque se opone a la disciplina, obediencia y subordinación, que sí son valores militares consagrados en la Constitución.

En este punto la MUD se separó del texto constitucional introduciendo este nuevo supuesto valor militar de la prudencia, con graves implicaciones porque la constitución anterior, la de 1961, decía que las fuerzas armadas nacionales forman una institución “apolítica, obediente y no deliberante”, expresión que suprimió expresamente la constitución de 1999, con la intención de politizar y hacer deliberantes a las FFAA.

Esta incongruencia conceptual ha conducido a las contradicciones prácticas actuales, porque se pretende asumir que los militares siempre han tenido preferencias políticas, en tanto que ciudadanos; pero deben ser apolíticos en su ejercicio profesional, derivando a la circunstancia de hecho de la formación de un partido político militar, lo que amenaza la unidad interna de la Institución.

Es conveniente recordar que el establecimiento de la imparcialidad de las FFAA como institución esencial del Estado se hizo en provecho de las FFAA, no en el de la sociedad civil, tratando de salvaguardarlas de la diatriba política, porque siempre que se han adherido a un régimen, cuando se impone la necesidad de cambiarlo, las FFAA se ven amenazadas en su integridad. Si ahora pretenden adherir existencialmente un proyecto político, por añadidura comunista y antinacional, tanto peor para ellas.

Serían dignos de estudios los casos recientes de FFAA que han sucumbido junto con sus líderes carismáticos como Muammar Kadafy, Saddam Hussein y el menos carismático Bashar Al Assad, mientras que otras han sabido guardar distancia, para preservarse ellas mismas como instituciones trascendentes a cualquier persona o partido. Está por verse qué harán las FFAA cubanas tan comprometidas con la tiranía de Castro, si seguirán el camino de Damasco u otro más propicio.

Así como en el chavismo militan algunos intelectuales, si puede dárseles ese título,  también la MUD tiene su ala luminosa, por lo que es evidente que éste no es un desliz o inadvertencia al escribir, porque se ve que en este comunicado dirigido al ejército han escogido cuidadosamente las palabras.

Al postular un supuesto valor militar de la prudencia (cosa que no existe), en realidad están reivindicando el carácter político y deliberante de las FFAA, contradiciendo la formulación de la constitución de 1961 y tomando partido por la concepción chavista, de unas FFAA inmersas en la controversia política, no como árbitro de última instancia, sino como parte interesada.

Así, aparentando una postura opositora, en realidad se revelan como lo que son, parte coadyuvante del régimen, pero de una manera sibilina y mentirosa, según sus propias palabras, “al creer que los venezolanos somos ingenuos”.

El final es un desaguisado completo: “No es una decisión prudente. No es una decisión militar. No es una decisión profesional. No es una decisión acorde con la Constitución”. Si están hablando de una supuesta decisión del TSJ, ¿por qué tendría que ser una “decisión militar”? Aquí parece que los traicionó el subconsciente, esto es, revelan de donde partió realmente la decisión.

Dicen que más fácil se agarra a un mentiroso que a un cojo; pero cuando la mentira es total, ellos se agarran solos.


Luis Marín
01-07-14

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lunes, 16 de junio de 2014

MIGUEL APONTE - LA DEMOCRACIA Y SUS ENEMIGOS: EL LIBERALISMO Y EL MARXISMO




Miguel Aponte

Los venezolanos estamos aprendiendo la lección por el camino duro: la posibilidad real de perder hasta nuestra “venezolanidad”, de llegar a “no ser”. Miguel Aponte


Desde Caracas.- Fue Benjamín Constant, 1767-1830, quien afirmó que “Todo lo que pedimos (…) es la garantía de nuestros disfrutes”. Hasta aquí todo suena bien. Pero quedaba un problema: había que buscar un “garante”: este sería el “rol” del Estado. Quedaba así justificada para siempre esta figura problemática e indeseable para el liberalismo, hasta nuestros días. Nadie lo quiere, todos lo aspiran, cuando no se rinden ante él. Los grandes filósofos sociales reconocieron el problema; incluso Marx, el más ilustre hijo del positivismo-liberal. Material para la discusión.

Para los liberales modernos, basta con que el Estado no se inmiscuya, por eso es que hay que limitarlo. Así pues, la sociedad civil quedó comprendida como la sociedad no política o no estatalizada; y frente a ella un Estado que terminaría creciendo espontáneamente para poder “controlar todo”; y así con el SXX emerge la burocratización total de la sociedad,   tendencia que arropa la gestión privada y la pública. Tanto liberales como marxistas -más parecidos que otra cosa -terminaron santificando la figura del Estado. Todo esto se acompañó con una única versión de la política: el empeño de alcanzar el poder y mantenerse en este. Y esta indigencia que quieren hacer pasar por reflexión es igual -otra vez- tanto para liberales como para marxistas. ¿O no?

Se evadió así el verdadero problema: la política y la democracia, las verdaderas víctimas de toda esta degeneración. El precio a pagar será siempre “el mayor bien de todos”: la libertad. Los venezolanos estamos aprendiendo la lección por el camino duro: la posibilidad real de perder hasta nuestra “venezolanidad”, de llegar a “no ser”. Pero el problema es universal y muy actual. La misma crisis es una oportunidad que no debemos dejar pasar. Hay que discutir.

Ahora bien, ¿cómo restituir estas nociones de forma válida y con sentido? ¿Estamos obligados para siempre a mantener los frustrados conceptos liberal-marxistas de política y democracia? ¿Hay que debatirse entre un individualismo irracional y un colectivismo de servidumbre? No creemos que sea así. Cornelius Castoriadis, filósofo greco-francés, 1922-1997, postuló la política como una actividad colectiva que pretende pensarse a sí misma. Su problema no es esta o aquella institución específica sino la institución de la sociedad en cuanto tal. No hay vínculo directo, automático, entre política y democracia. La democracia sería una manera de entender ese proceso de reflexión sobre sí misma, cuando se abre de manera pública.

Así, la democracia viene a ser una especie de universalización potencial de la política. De aquí la gravedad del error liberal de pretender “profesionalizar” la política y encargarla a supuestos “especialistas”. Cuando un ciudadano permite que otro reflexione o haga en su lugar lo que él mismo es capaz de hacer, llegamos a la representación y de aquí a todas las degeneraciones modernas, incluido el SSXXI que viene a ser el reempaque de los peores valores del liberalismo y aquí no hay casualidad. Continuará.

15 de junio del 2014
Twitter: @DoublePlusUT
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domingo, 8 de junio de 2014

LUIS MARÍN - GOLPES DE ESTADO



GOLPES DE ESTADO
Luis Marín


La expresión se atribuye a Gabriel Naudé por su obra “Consideraciones políticas sobre los golpes de Estado”, Roma, 1639. Irónicamente, su edición castellana implica una suerte de “golpe de estado”, visto que la muy respetable editorial Tecnos de Madrid nos informa que “en castellano no ha habido ninguna edición anterior a la presente”. Enfatizando: “La presente traducción, primera en lengua castellana”, data del año 1998. No obstante, expresión idéntica puede leerse en una humilde edición de la Imprenta Universitaria de la UCV de septiembre de 1964, ¡un tercio de siglo antes!

Naudé no hace una teoría sobre los golpes de Estado, sino que expone una larga serie de ellos para mostrar con el ejemplo; no obstante, siguiendo sus palabras, podríamos definirlos como acciones audaces y extraordinarias ejecutadas por el soberano o sus ministros, contrarias el derecho común, sin guardar ningún orden ni forma de justicia, arriesgando el interés particular por el bien general.

Con el transcurso de los siglos, la idea se restringió a las acciones violentas que tienen como finalidad la conquista, conservación o ampliación del poder soberano. Finalmente, por razones que deben ser idiosincráticas o históricas, particularmente en el ámbito latinoamericano, se reducen aún más a las intentonas militares para tomar el poder, deponiendo por la fuerza al gobierno establecido.

Como se ve, la idea original era más amplia, abarcando desde el veneno y la puñalada, a los ardides y triquiñuelas para engañar o confundir al pueblo, pasando por toda clase de emboscadas y perfidias para deshacerse de rivales políticos, que no involucran necesariamente una intervención militar.

La idea es el zarpazo, la acción súbita que sorprende al enemigo y le impide toda respuesta, el rayo que cae antes de que se oiga el trueno, el ataque fulminante.

El golpismo es la médula del régimen impuesto en Venecuba, los integrantes del comando supremo de la revolución son golpistas y sus ejecutorias, golpes de Estado.

GOLPES DE CASTRO

Fidel Castro puede prestarnos un excelente muestrario para dar una idea bastante aproximada de lo que se considera golpe de Estado en sentido clásico.

Un ejemplo, la desaparición de  Camilo Cienfuegos el 28 de octubre de 1959. El hecho es que le ordenaron someter a Huber Matos que criticaba en Camagüey la interferencia comunista en las Fuerzas Armadas, con el cálculo muy maquiavélico de ponerlo en el dilema de traicionar al amigo o exponerse a que lo acusaran de traicionar la revolución. Si alguno de los dos resultara muerto en un posible enfrentamiento, sería ganancia para Castro.

Como quiera que haya resuelto el dilema, no le gustó la solución: Huber Matos estaba vivo y Camilo de regreso a La Habana, en un trayecto corto, con un experimentado piloto. Entonces, el avión desapareció sin dejar rastros, presumiblemente derribado por un caza de la Fuerza Aérea en un confuso incidente nunca esclarecido. Todas los relacionados directa o indirectamente con el caso desaparecieron en forma violenta. No sobreviven testigos, nadie vio, nadie oyó, nadie dice nada.

Quizás el error de Camilo fue subirse al carro en que Fidel Castro entraba triunfante en La Habana, como se dice, robar cámara y aparecer en el primer plano eclipsando en alguna medida la imagen única del gran líder; quizás su origen popular, la influencia que se le atribuye entre el pueblo y la tropa; quizás el afán de corregir a Castro que lo llevó a preguntarle sardónicamente en medio de un discurso: “¿Voy bien, Camilo?”

Otro, el ajusticiamiento del Che Guevara el 8 de octubre de 1967 en Bolivia. Para este caso basta detenerse en la carta de despedida del Che leída por Castro en un discurso exactamente dos años antes: “Hago formal renuncia de mis cargos en la dirección del partido, de mi puesto de ministro, de mi grado de comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba…”. Y más adelante: “Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad…”.

En ese momento Guevara se encontraba perdido en el Congo de donde logró evacuar al personal cubano y salvarse milagrosamente en lo que consideró el mayor desastre de su vida. Execrado por la URSS después de su discurso de Argel criticando al bloque soviético, la lectura de aquella carta sin fecha, que se suponía podría ser usada sólo en caso de muerte, la consideró como una puñalada por la espalda.

El hecho es que estaba despedido, botado, en desgracia. No podía volver a Cuba sino clandestinamente, de la misma manera en que luego ingresó a Bolivia. Allí lo alcanzó la proscripción del Partido Comunista Boliviano que lo consideraba un aventurero y el anatema a sus teorías foquistas por el comunismo científico soviético.

Guevara fue entregado por agentes estalinistas del PCB y luego ajusticiado. Al igual que en el caso anterior, todos los participantes y testigos sufrieron una muerte violenta. Un dato curioso es que incluso extremistas europeos creyendo que estaban vengando al Che eliminaron a los únicos que podían desenredar la tramoya que lo expulsó de Cuba y lo llevó a un cerco del que no pudo escapar.

El hecho imprevisto fue que se convirtiera en un ícono revolucionario mundial, una impactante imagen propagandística, que los comunistas han explotado hasta el día de hoy, dejando sin despejar los oscuros nubarrones que eclipsaron su trágico destino.

Último, el general Arnaldo Ochoa, fusilado el 13 de julio de 1989. También vinculado a la aventura cubana en África; pero al contrario de Guevara, su maldición no fue la condena soviética sino ser el elegido como hombre de Moscú para la sucesión en Cuba.

Él hizo lo que le mandaron a hacer, alinearse con la URSS en todo, como correspondía a un comunista obediente y disciplinado. Lo que no podía preverse es que Moscú tomara el camino de la perestroika, el glasnost y que La Habana no lo siguiera, se rebelara y optara por seguir la ruta en solitario, algo absolutamente impensable segundos antes de que ocurriera. ¿Cómo es posible que los Castro se atrevieran a desafiar a la URSS?

Lo cierto es que los cubanos en el exterior se acostumbraron a decir que si Castro se ponía “chocho” habría que sustituirlo en la dirección del partido y del Estado. Ochoa era una de las pocas personas de la nomenklatura que tenía el privilegio de tutear a Castro. En una oportunidad, viendo que buscaba infructuosamente un tabaco, tuvo la osadía de decirle que se estaba poniendo “chocho”: esas fueron sus verdaderas últimas palabras.

El juicio de Arnaldo Ochoa es un modelo de lo que significa la justicia revolucionaria y muestra gráficamente en qué ha devenido la justicia en Venecuba. Se llama “tribunal de honor” a un monumento a la deshonra. Los abogados defensores eran de inferior jerarquía militar que jueces y fiscales, en sentido estricto, sus subordinados. Lo más patético es que reclaman más reconocimiento para sí porque la tarea que se les había  impuesto era más difícil, teniendo que defender a estos traidores, su sacrificio por la revolución era mayor que el de todos los demás.

Las autoinculpaciones de AO son más devastadoras que las acusaciones de la fiscalía; admite todos los supuestos crímenes, exculpa expresamente a Fidel Castro y al gobierno de sus actividades criminales y pide la pena de muerte para sí mismo.

La lógica estalinista sigue funcionando: un comunista debe adherir en forma irrestricta las decisiones del partido, sino es un traidor. Si el partido decide que él es un traidor, entonces tiene que aceptarlo porque sino confirma que lo es. Si lo admite, es un leal comunista, pero está condenado, mejor  aún, auto condenado.

AO murió gritando: “¡No soy un traidor!” Fidel Castro, que observaba su ejecución en circuito cerrado de televisión sólo comentó: “Murió como un hombre”.

Podríamos agregar el caso de Oswaldo Payá, pero eso nos llevaría a otro terreno.

EL ASESINATO DE CHÁVEZ

¿Quién puede decir semejante cosa? Su sucesor, que lo siente en su corazón. El cáncer, dice, se puede “inocular”; pero, ¿cómo? Si HC estuvo todo el tiempo en manos de los cubanos, incluso mucho antes de caer supuestamente enfermo, ¿quién podía tener acceso a él para inocularle el cáncer? Aquí el dilema obvio es: o los círculos de seguridad cubanos no funcionan o fueron ellos mismos quienes le inocularon el cáncer.

¿Qué dice Fidel Castro luego de la muerte de HC? Silencio. ¿Qué dice el gobierno cubano? Nada, en absoluto. ¿Qué hace el gobierno venecubano? ¡Condecora a los médicos cubanos que supuestamente atendieron al paciente hasta su muerte!

¿Por qué no los condecoran sus jefes en Cuba? Se vería mal, muy mal. La pregunta es: ¿Por qué condecorarlos si el paciente murió? ¿Será que esa era la verdadera “misión cumplida”? Si la misión hubiera sido curarlo o mantenerlo con vida, no la cumplieron,      entonces no cabe el premio porque universalmente se condecora a quien va más allá del simple cumplimiento del deber. Pero el régimen cubano cuando esconde los cachos muestra el rabo: ellos autorizan a sus nacionales para recibir condecoraciones de otros  países, luego, consienten en que estos supuestos médicos cumplieron su tarea más allá de lo que era razonablemente exigible, son héroes. Pero, ¿por qué? ¿Qué hicieron?

Eva Golinger, que se sepa, es la única que brinca al ruedo a respaldar esta teoría ultra conspirativista de la inoculación; pero como le corresponde, acusando a EUA, su país de origen. Esta es una de esas cosas extrañas que los americanos y sólo los americanos pueden hacer sin consecuencias, desde que desapareció el Comité Investigador de Actividades Antiamericanas.

En una larguísima reláfica que no resiste el menor análisis de estilo y que más parece redactada por el comité que fabrica las “Reflexiones” del comandante, EG suscribe la tesis de la inoculación del cáncer, pero se desbarranca hacia la idea de que podría ser una consecuencia lateral de actividades de espionaje electrónico, mediante radiaciones de microondas y cosas así.

Pero como la competencia técnica de Eva Golinger en física nuclear es equivalente a su virtud moral, la única credencial que le resta es ser gacetillera a sueldo del chavismo, así, lo único rescatable de sus numerosísimas y fatigantes intervenciones es que nunca es desmentida, refutada, corregida, ni descalificada por el interesado directo que es el gobierno de Cuba, ni por su filial en Venecuba.

Lo único bueno del totalitarismo es que cuando uno habla ya puede saberse lo que han convenido todos, puesto que su aspiración más celebrada es la unanimidad.

El gobierno de Cuba, el único directamente implicado en el asesinato de HC se delata con su silencio. Nunca hablan directamente sino a través de otros, conocidos empleados.

Pero, ¿por qué hacen tanta bulla con el tema? Parece que si ellos no lo hacen, otros podrían hacerlo y se dirigirían hacia el único sitio donde tendrían que ir las sospechas, entonces sólo se anticipan acusando, como siempre, a Estados Unidos.

Como en todos los ejemplos anteriores, quizás el error de HC fue pretender volverse el sucesor de Fidel Castro en la revolución continental; éste sería el móvil: Fidel Castro no tiene ni puede tener sucesores y todos los que lo han intentado han tenido el mismo fulminante final.

Buen ejemplo de Golpe de Estado, de estilo clásico, digno de Gabriel Naudé.


Luis Marín
07 / 06 / 2014

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