UNA EXUNIVERSIDAD PARA UN EXPAÍS
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domingo, 23 de noviembre de 2014
UNA EXUNIVERSIDAD PARA UN EXPAÍS
UNA EXUNIVERSIDAD PARA UN EXPAÍS
Luis Marín
Uno de los aspectos más desconcertantes del cierre de la Cátedra Pío Tamayo de la UCV es que deberá incluirse en el “compendio de eventos que nunca ocurrieron” que se está haciendo tan abundante en este ex país, para usar el neologismo acuñado por su coordinador, Agustín Blanco Muñoz, que tanto escozor causa entre ciertas elites.
La posición consistentemente sostenida por el Vicerrectorado Académico de Nicolás Bianco, a través de su Gerencia de Información, Conocimiento y Talento, es que el acceso a la nueva Sale E nunca ha sido impedido y lo ocurrido el 14-07-14 fue un “malentendido” con los vigilantes de la UCV; muy malentendido, por cierto, porque al principio se dijo que era con el coordinador de la CPT, luego con “la encargada de la Sala” que es la misma GICT, por lo que al final no se sabe quién malentendió qué.
La perplejidad no puede sino aumentar al leer el “Informe” (s/f ni nº), remitido por la GICT al VRA, recibido por el Consejo Universitario en fecha 03-10-14, con el objeto de esclarecer los hechos.
En este Informe, sin solución de continuidad, se pasa del argumento del malentendido a la afirmación categórica de que “no podemos ofrecer la asistencia del personal técnico que opera los equipos de la Sala debido a que no contamos con el trabajador que pueda cubrir el turno nocturno”, para concluir que el horario de la Sala es de 8:00 a 4:00 pm, por lo que está a disposición de la Comunidad Universitaria “sólo en ese horario”.
Incluso la Gerencia llamada de Información, Conocimiento y Talento debe saber que la CPT funciona los lunes de 6:00 a 8:00 pm desde hace más de 30 años; pero lo que realmente sorprende es cómo puede discurrir de “una situación confusa”, esto es un “malentendido” a el horario es de 8 am a 4 pm y ¡punto! Entonces parece como que sí hay un pequeño problema.
Pequeño, porque en una Universidad que todavía es la más grande del país debería ser posible conseguir un humilde técnico que opere unos todavía más humildes equipos sin que eso signifique una erogación que la lleve al colapso presupuestario. Claro, con algo de buena voluntad, porque quien se guinda en los bejucos de la jungla reglamentaria de la Universidad y pasa por las horcas caudinas de la Ley Orgánica del Trabajo, pone de relieve que no quiere resolver nada y más bien está haciendo lo que quiere hacer.
Esta es la práctica cotidiana generalizada en este ex país; el problema nuevo es que esto todavía es (o era) una Universidad, por lo que debería existir un mínimo aprecio por la verdad, la transparencia y la honestidad intelectual. Es evidente que cuando se recurre a subterfugios, omisiones, silencios administrativos, se está sacrificando por lo menos la función esclarecedora de la Universidad, por no decir la obligación de ser ejemplo para la comunidad que se supone debe educar.
Las acciones de las autoridades universitarias son actos públicos y están ante la vista de todos, quiérase o no, por lo que quedan registradas en la memoria de la comunidad, por no decir en forma que pueda parecer grandilocuente, en la historia universitaria.
Parece un hecho duro, imposible de contradecir, que la CPT fue creada bajo el auspicio del rector Moros Ghersi y se clausuró durante una encargaduría de Nicolás Bianco.
EL INFORME DE MARRAS
Es imposible dar testimonio de los hechos que rodearon el fin de las actividades de extensión de la CPT, al menos en su hábitat natural, en la Sala E de la Biblioteca Central, sin hacer referencia al Informe, sin fecha ni número, remitido por la GICT al VRA, para someterlo a consideración del CU, recibido el 03-10-14, porque compendia e ilustra perfectamente la situación planteada.
Comienza con la tesis del malentendido, pasando por los temas de personal, horario, presupuesto; pero añade: “Es absolutamente falsa e irresponsable la aseveración de que el VRA haya decidido cerrar la citada Cátedra, muy por el contrario pareciera que son los organizadores de la Cátedra los que no tienen la disposición de solventar esta lamentable situación”.
Pero no se queda allí, agregando: “… se dan el lujo de estigmatizar y despreciar a ciertos sectores de la sociedad, decir medias verdades y manipular situaciones para provecho de sus propios y extraños intereses”.
Concluyendo en un petitorio: “… solicitamos a la Cátedra Pío Tamayo que cesen las acusaciones temerarias e irresponsables contra las autoridades de la UCV y particularmente contra el Vicerrector Académico…”.
Debe recordarse por un instante que no citamos a Venezolana de Televisión, ni un programa de José Vicente Rangel, sino un Informe de la GICT del VRA de la UCV, asombro aparte, es ineludible realizar un mínimo análisis crítico de su contenido.
Es falsa e irresponsable la aseveración de que el VRA haya decidido cerrar la CPT, dicen; siendo un hecho cierto e incontrovertible que la CPT está cerrada, al menos en lo que respecta a la Sala E, que era su lugar de funcionamiento hasta el 14-07-14. Dejemos a un lado la afirmación de que los organizadores de la CPT se cerraron a sí mismos suponemos que para empañar la brillante gestión de Nicolás Bianco, porque eso sí que no resiste ningún razonamiento lógico, no digamos una crítica racional.
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