jueves, 7 de febrero de 2019

MATERIALES PARA EL ESTUDIO DEL CHAVISMO




MATERIALES PARA EL ESTUDIO DEL 
CHAVISMO
Agustin Blanco Muñoz

 22 diciembre 2018
¿PRIMEROS 20 AÑOS DE CHAVISMO?

25 de junio del 2018
EL CHAVISMO LA PESTE DEL SIGLO XXI
¿TRASCIENDE ESTE DOCUMENTAL LA DENUNCIA?

10 de mayo 2018
MADURÓ EL FRACASO REVOLUCIONARIO

04 de febrero 2018
MATERIALES PARA EL ESTUDIO DEL 04F-92

01 de agosto 2017
NOS ESPERA UNA TRAGEDIA DE DIMENSIONES IMPREDECIBLES

10 de junio 2017
¡QUE MUERA LA MUERTE!

18 de febrero del 2017
¿REVOLUCIÓN BOLINARCOTRAFICANTE?

22 de enero 2017
VANESSA DAVIES ENTREVISTA A AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ

04 de enero del 2016
¿CON PEPAZOS SE SALVARÁ ESTA REVOLUCIÓN?

21 de noviembre 2016
DECÍAMOS AYER – 02 DE MAYO DEL 2014
REVOLUCIÓN Y MUD SE BURLAN DE NOSOTROS

19 de agosto del 2016
SOMOS UN EXPAÍS DE FRACASADOS
https://historiactual.blogspot.com/2016/08/un-expais-de-fracasados.html


24 de abril del 2016
EL PARTIDO MILITAR EN VENEZUELA

25 de diciembre del 2015
¡COMUNAS O NADA!

12 de diciembre del 2015
¿CHÁVEZ FUE APABULLADO?
https://historiactual.blogspot.com/2015/12/chavez-fue-apabullado.html

06 de diciembre del 2015
¿ESTE 06D ESTÁ TRIUNFANDO LA OPOSICIÓN OFICIAL-MUD?

06 de noviembre del 2015
EL 06D-15:
¿VAMOS HACIA UNA GUERRA CIVIL NACIONAL E INTERNACIONAL?

21 de agosto del 2014
DE VENECUBA A LA MISERIA BIOMÉTRICA

22 de mayo del 2014
¿REBELIÓN PACÍFICA O ENTREGA VIOLENTA?

24 de abril del 2014
AVANZA LA COMPLICIDAD MUD-MIRAFLORES

30 de marzo del 2014
LA GUARIMBA-BARRICADA
¿UN EJÉRCITO DE PAZ PARA LA LIBERACIÓN DEL CASTROCHAVISMO-SOCIALISMO?

28 de febrero del 2014
EL MONTAJE Y LAS GUARIMBAS DE MADURO

08 de febrero del 2014
¿CRISIS TERMINAL QUE PRESAGIA UN NUEVO PERÍODO CONSTITUCIONAL?


PARA UN PROCESO A LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
JULIO 2011 –ENERO 2011

Historia Hoy, 01 de julio del 2011
¿Y DESPUÉS DEL CÁNCER?

Revista Zeta, 01 de julio del 2011
EL CHAVISMO SIN CHÁVEZ
Aída Gutiérrez entrevista a Agustín Blanco Muñoz

Historia Hoy, 03 de julio del 2011
EL PROBLEMA NO ES EL CÁNCER

Historia Hoy, 05 de julio del 2011
LA ETAPA CÁNCER-RETORNO

El Universal, 07 de julio del 2011
EL CÁNCER GOLPISTA DEL RETORNO

Historia Hoy, 08 de julio del 2011
EL CÁNCER GOLPISTA DEL RETORNO

Historia Hoy, 10 de julio del 2011
EL RODEO CÁNCER BOLIVARIANO

Historia Hoy, 14 de Julio del 2011
SEMBRADA LA PAZ EN EL RODEO

El Universal, 14 de julio del 2011
LOS CANDIDATOS DEMÓCRATAS DEL GOLPISMO VENECUBANO

Últimas Noticias, 16 de julio del 2011
¿QUIÉN ES EL DELINCUENTE?

El Universal, 21 de Julio del 2011
HUGO: ¡NO SUELTES NUESTRO COROTO!



El Universal, 28 de Julio del 2011
UNA GUERRA CIVIL NO ES GUACHAFITA

Últimas Noticias
EL RODEO VENEZUELA

21 de julio del 2011
EL CHAVISMO SIN CHÁVEZ

14 de julio del 2011
LOS CANDIDATOS.DEMÓCRATAS DEL GOLPISMO

25 de junio del 2011
¿QUÉ BUSCA EL GOLPISTA-PRESIDENTE CON LA DESINFORMACIÓN?

2 de mayo del 2011
CON EL CHAVISMO TRIUNFAN LAS MISERIAS

06 de mayo del 2011
¿NARCO-REVOLUCIÓN-ESTADO?

03 de febrero del 2011
UNA TIRANÍA CON ASAMBLEA NACIONAL

28 de enero del 2011
¿CÓMO SE DEROTAN LAS DICTADURAS?






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lunes, 4 de febrero de 2019

MERCENARIOS





MERCENARIOS
Luis Marín

El adjetivo “mercenario” nunca tuvo un carácter peyorativo, ni tan despreciable hasta que la llamada revolución cubana lo adoptó como su insulto preferido para descalificar a quienes la adversan. En Venezuela todavía se enseña que “el juez es mercenario” en el sentido de que no actúa motu proprio sino a instancia de parte.

Tanto menos malo es pensar en los circunspectos guardias suizos que custodian la Santa Sede y al Papa, un remanente de los mercenarios suizos que hicieron fama desde el siglo XV como los mejores soldados de Europa.

O en los legendarios aventureros de la Legión Extranjera francesa inspiradores de tan numerosos relatos y en los famosos Gurkas, los ferocísimos guerreros nepalíes que todavía hoy en día forman filas en las fuerzas armadas de su majestad imperial británica.

Quizás esta descalificación corresponda más bien a una práctica comunista que consiste en poner el mundo al revés, siguiendo el consejo de Marx que en una ingeniosa frase sobre Hegel recomendaba “darle la vuelta” a su idealismo, para arribar al materialismo dialéctico.

No es cualquier cosa tomar la hez de la tierra, los más pobres e incultos para formar con ellos un olimpo; mientras que todo lo que es noble y digno, incluso la religión, se echa al cesto de basura como lo peor, al punto que ni siquiera tienen cabida en la sociedad futura.

Riqueza, cultura, refinamiento, distinción, gustos despectivamente llamados “burgueses”, están llamados a desaparecer en la utopía comunista del futuro, para ser sustituidos no se sabe por qué, pues, hasta donde alcanza la historia, lo que ha ocurrido en las sociedades que han abrazado ese ideal es la entronización de una casta más exclusivista de burócratas.

De manera que sí hay algo profundo en esa manía de llamar a los oponentes “mercenarios” que vale la pena detenerse a estudiar, no sólo por sistemática y recurrente, sino porque es el argumento único que parece sustituir a cualquier otro, de manera que basta con decir de alguien que “recibió dinero” para que toda otra argumentación resulte superflua.

Otra razón sería que, como es común en la izquierda global, las estratagemas erísticas se universalizan y ahora en cualquier país del mundo, incluso en el occidente civilizado, los comunistas se limitan a demostrar que una institución recibió financiamiento de alguna fundación, aunque todas sean lícitas e intachables, para dar por inválidas sus conclusiones, sean desde el calentamiento global hasta el efecto de las grasas saturadas sobre la salud.

Finalmente estos argumentos, si pueden llamarse así, han colonizado las mentes de quienes se suponen anticomunistas de manera que rechazan recibir financiamiento o cualquier tipo de ayudas porque sienten que eso, de alguna manera, los desautoriza ante sus seguidores, reales o potenciales.

“Si se corta el dinero, se acaba la contrarrevolución”, sentencia en su lenguaje llano Miguel Díaz-Canel, presidente nominal de Cuba; habría que preguntarle: ¿Y qué pasaría en el mismo caso con la revolución?

Los observadores más moderados estiman en seis mil millones de dólares anuales la asistencia que la URSS le estuvo suministrando al régimen de Castro desde los años sesenta hasta principio de los noventa, cuando colapsó económicamente arrastrando a Cuba al llamado “período especial”, condiciones de guerra en tiempos de paz.

Entonces se asieron de Venezuela que desde fines de los noventa, sólo en suministro de cien mil barriles diarios de petróleo, les aporta más de la mitad de aquella cantidad, sin contar los beneficios de la triangulación de casi todo el resto del comercio exterior del país.

Cuba es el país que más asistencia financiera ha recibido del exterior en forma gratuita y cuando fueron préstamos la mayoría han sido condonados y el resto, simplemente, no los pagan; como no han pagado todavía las compensaciones legítimas a las empresas y personas naturales cuyos bienes fueron robados propagandísticamente por la revolución.

Hilando un poco más el argumento, podría preguntarse si el régimen cubano ha inventado algún sistema de trabajo que excluya el pago de salarios, visto que ser un “asalariado” es algo tan denostable.

Y ocurre que no, los funcionarios del Estado comunista, en particular los funcionarios de seguridad, que se ganan la vida espiando y maltratando a personas inocentes, son unos asalariados en sentido estricto, reciben una paga por las tropelías que perpetran. ¿Con qué autoridad descalifican a los demás llamándolos “mercenarios”?

Esto vale también perfectamente para la burocracia cultural, los que trabajan en el cine, televisión, literatura y artes plásticas, pretendiendo una superioridad moral de la que carecen; de algún modo los hace peores unir el pago al silencio cómplice ante tanta felonía.

Gabriel García Márquez, un prominente castrista, decía que no podía dejar de asociar el oro con la mierda; pero se peleó con el diario El Nacional porque reclamaba que no le habrían pagado alguno de sus artículos, aun siendo un sujeto con tanta fortuna.

La cruda realidad es que si se tomara en serio el argumento del poder corruptor del dinero, ninguna de las profesiones llamadas liberales podría sobrevivir, porque todas dependen del pago de los honorarios correspondientes al servicio prestado, que no tiene nada de  pecaminoso y que por lo común se acepta sin el menor reparo.

No se sabe si reír o llorar al ver escenas como las ya famosas de Gustavo Petro recibiendo gustoso montones de billetes de algún patrocinante anónimo, porque en el fondo todo el mundo sabe que la maquinaria política no podría moverse, como cualquier maquinaria, sin ese lubricante universal.

Entonces, ¿a qué vienen esas poses de incorruptibles y repudiadores públicos de recursos que reciben con beneplácito en las sombras? Y a veces ni eso: mientras Ali Rodríguez Araque denunciaba en La Habana que “quien firma los cheques es quien da las órdenes”, su jefe, Hugo Chávez, en cadena nacional le entregaba un cheque por treinta millones de dólares a su secuaz Evo Morales, quien lo recibía diciendo jocosamente: ¿Y no puede haber uno cada mes?

A los revolucionarios les parece natural el dinero que ellos reciben pero le atribuyen un carácter deletéreo al que reciben los demás. Pero esto tampoco es raro: no hay uno que no se rasgue las vestiduras por el “asesinato” del Che en Bolivia; las miles de personas que él fusiló sin fórmula de juicio fueron muertes naturales.

De manera que en el fondo hay una distorsión psicológica y moral: así como acusan a los demás de lo que ellos hacen, les resulta insoportable la proyección de sus propios actos en  los otros. Lo grave es que haya tanta gente que cae en esa trampa.

Ahora la catástrofe humanitaria de Venezuela es culpa de “el bloqueo” y Padrino López está esperando con su tropa la llegada de “los mercenarios”.

Luis Marín
03-02-19



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VENEZUELA: DELIRIOS Y CEGUERAS




VENEZUELA: DELIRIOS Y CEGUERAS
Leandro Area Pereira

Deberían sentirse avergonzados, derrotados, pero cómo exigir o esperar esas virtudes. Pena tendría que darles el oprobio al que han llevado al país, a cada uno de los venezolanos, a cada uno de los que nacerán pronto y no se merecían un destino de jaula.

Mis opiniones, cálculos y posturas no son las del especialista en cifras y cuadros estadísticos, garabatos que demuestran, dicen los entendidos, tendencias desastrosas, fracasos y grises perspectivas.

Este proyecto llamado socialismo del siglo XXI ha sido el más costoso, corrupto e improductivo en la historia de la humanidad, y ahora que se desploma en picada abismal, nos arrastra a todos con él como pasajeros secuestrados.

El contenido de la caja negra de este delirio selvático es público y notorio. No se puede mantener en secreto la obsesión de botija que a manos llenas se repartió a cambio de silencio imposible.

Los escombros de esta pesadilla los cargamos en la vida de todos los días. En la calle que ya no se camina, en la plaza sin luz que ya nadie visita, en la escuela que no enseña, en el hospital donde sobre todo se muere, en la decapitada justicia, en la mirada, el sabor, el sonido, el olfato y el gusto, amargos todos ellos. En la voz, la palabra, el silencio. En el miedo de cada cual, porque decir “nosotros” es impropio. ¿Quién es ese “nosotros”?

 Frustración y descomposición deberían confesar, pues y por lo menos, los que apostaron por esa ventolera de cambiar al país y luego perdieron todo lo jugado en lo que de sueño de país o ambición legítima de poder pudo tener en sus inicios, y se abortó ya desde sus primeros pasos y después ni se diga, en aquel golpe de Estado a la democracia, a una sociedad fácil con una dirigencia más carcomida aún.

A estas, el pensamiento no deja de alterarse; la imagen de la realidad que se posa en los barrotes de nuestros balcones ciudadanos es la que ocupa la naturaleza exuberante frente al diminutivo social que no hemos podido superar a pesar de alardes y campañas publicitarias sobre las virtudes cívicas del venezolano. A toda esa intención, no por malsana, se la traga la selva que nos cuece.

Supuestamente imaginativos más no más allá de imaginarios colectivos como Bolívar, José Gregorio Hernández o María Lionza, nunca llegamos a creer que llegaríamos a este llegadero del eterno retorno, ahora sí de nuestra dictadura, populismo y sumisión consentidos y recurrentes.

Narrábamos esos aconteceres como cuentos de niños. Había una vez, contábamos, dibujábamos nuestra historia en pizarrones escolares, los bigotes de Gómez, “el bagre”. Nos llevaban al museo a ver a Miranda en la Carraca, como si eso nos salvara de la ignominia que fuimos y volveríamos a ser.

Nos reíamos de Pérez Jiménez, el gordito aquel, bonchón persiguiendo carajitas desnudas en su Vespa de nuestros sueños más gozosos. Complementaban este álbum de barajitas y de ejemplos las buenas excepciones de la partida: el “Sabio” Vargas, López Contreras, Medina Angarita, Rómulo Gallegos.

Y vino a venir pasajero el capítulo de la democracia; tiempo de doble tesitura, por lo que de corrupta e ineficaz tuvo y frágil además, a pesar de todas sus glorias, que las hubo, para que no me brinquen encima ahora sus amantes llorones, que quién sabe si al final dejaron al “gocho” Pérez sucumbir en manos de esto que ahora somos.

Lo cierto es que hemos sido imaginadores del pasado, propiciadores se diría y en buena medida, de aquello, de nuestro caudillismo, de las arengas puebleras, ¡ah, esos andinos sí sabían gobernar, carajo! Mentiras, gobernaron cien años y qué.

Alborotadores de excentricidades, sí, nuestra historiografía no logró cambiar el esquema: aquel gustico a monte, a ruana, a caballo, a polvareda y humedales, persiguiendo un fantasma de machete en la mano, a un caudillo, hacia no sé dónde, hacia no sé qué, hacia no sé cuándo. Tierra de gracia. Bochinche y más bochinche. Barbarie contra civilización.

Porque si no habitara entre nosotros ese fantasma colectivo del caudillaje, cómo fue que entonces se sembró tanto odio, por qué se inventaron tantos enemigos, de cuándo acá somos dos sociedades, quién el arquitecto de tanta distancia, quién borró el horizonte, quién plantó esta patraña y quién la riega constante.

Los dueños de esta implosión elaborada, los generales de tanto veneno, deberían dormir desde hace tiempo en su propio panteón de pesadilla, pues tanto mal repartido y sembrado merece una pena que la justicia de los hombres no es capaz por sí sola de otorgar.

Pero no, están aquí tan campantes, gobernando al país, destruyéndolo como si nada; como antes. Y es tal su delirio y su ceguera, que son incapaces de ver que no tan lejos se divisa un volcán que ya fumea más que desilusión y escupe bocanadas de rabia y de desesperanza, que a buenas o por malas deberá vomitar para finalmente, reposar en su destino de ceniza. Y a empezar otra vez, como siempre.


Leandro Area Pereira
Embajador, catedrático, poeta
04 /02 19

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jueves, 31 de enero de 2019

REPRESIÓN E IMPOSTURA DE LOS “REVOLUCIONARIOS”



REPRESIÓN E IMPOSTURA DE LOS “REVOLUCIONARIOS”
Humberto García Larralde

Dicen que Hitler, una vez consciente de su derrota eminente al arribar las tropas soviéticas a las puertas de Berlín, empezó a despotricar contra el pueblo germano, acusándolo de no haber estado a la altura de sus designios. “Bien hecho, ¡ahora que se jodan!” pudiera haber proferido en alemán. En la película, “La caída”, se recogen estos arrebatos del Führer, desesperado en su bunker.

Traigo a colación esta locura, porque pareciera repetirse en la feroz represión desatada por el usurpador contra los habitantes de los barrios populares desde la semana pasada. Van más de 30 asesinatos y 800 detenidos, entre éstos algunos menores de edad. Evidencia, una vez más, el desprecio “revolucionario” por la vida de la gente humilde, mientras discursea clamando ser sus defensores. Como la gigantesca movilización nacional del 23 de enero y las protestas en barrios y pueblos del interior no dejan dudas acerca del repudio popular en su contra, los fascistas arremeten salvajemente en su contra. Los pobres serían unos ingratos, culpables de la derrota de esa impostura que insiste en llamarse “revolución”. “Bien hecho, ¡ahora los vamos a joder!”, resumiría la desesperación de la mafia en el poder.

Desde hace años vengo insistiendo que la “solución para los pobres” que instrumentó el Chávez redentor a través de las misiones era, en realidad, “una pobre solución”. Incluso una misión tan loable como Barrio Adentro, que ofrecía atención médica primaria en barrios populares y pueblos del interior, nació, a propósito, desconectada de la red de ambulatorios y hospitales públicos, y despreciando la oferta de participación de las universidades nacionales que forman excelentes médicos. 

Chávez le interesaba construir una institucionalidad paralela que él podía controlar totalmente --incluso cuando se trataba de enfrentar un problema tan delicado como la salud--, no resolver, de verdad, los problemas de la gente. Pues la permanencia de problemas, es decir, su no solución, es lo que lo hacía a él y su “revolución”, imprescindibles. Que lo pobres merecen lo mismo que los demás --convertidos, de paso, también en pobres por las políticas destructivas cruelmente aplicadas por Maduro--, un trabajo digno, bien remunerado y unos servicios públicos con cobertura y calidad, nunca estuvo en su agenda.

Estudié en el Liceo Andrés Bello en los años ’60. En esa época no había colegio privado que se le equiparara. El Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria era centro de referencia para el Caribe, al que acudían pacientes necesitados de naciones cercanas. ¡El Seguro Social, aunque el lector le cueste creerlo, funcionaba! Muchos entes públicos operaban con mística y disposición de atender al público.

Ciertamente, esa calidad se vino abajo durante los años posteriores de la democracia bipartidista adeco-copeyana. Una vergüenza injustificable para un país petrolero y expresión del deterioro político y social que le abrió las puertas a Chávez para llegar al poder. Pero, a diferencia de la desidia del bipartidismo tardío, la “revolución bolivariana” nunca se propuso hacer lo que adecos y copeyanos dejaron de hacer: asegurar servicios de calidad para todos. Su intención siempre fue otra: instrumentalizar a los pobres con dádivas y programas de reparto, para “legitimar” su consolidación en el poder. Con el petróleo a $100 por barril, semejante estafa funcionó bastante bien. Hoy, con las arcas desvalijadas por él y por sus compinches, Maduro pretendía que, con los CLAPs, su legitimidad ante los humildes seguiría intacta.

Pero ahora que el pueblo se les rebeló abiertamente --“no quiero bono, ni quiero CLAP, lo que quiero es que Maduro se vaya”-- desata contra ellos sus brigadas de exterminio, las FAES. Contrario a lo que dicta la mitología, a los pobres nunca se les vió como sujetos revolucionarios; fueron siempre objetos, una utilería indispensable para toda puesta en escena fascio-comunista. Ahora que ya no les sirven para ese papel: ¡plomo con ellos!

Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV
30 enero 2019

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