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jueves, 19 de diciembre de 2013

JOSÉ MACHILLANDA - LA CONVOCATORIA DEL 18D




LA CONVOCATORIA DEL 18 D

1.   La Convocatoria

La convocatoria política a un diálogo el 18D -iniciativa del presidente Nicolás Maduro- para reunirse con gobernadores y alcaldes de la Unidad política recién electos el 8D, es una consecuencia del proceso electoral vivido el 14 de Abril cuando se entendió a Maduro ilegitimo y se inicia una impugnación que enrarece el ambiente político real hasta después del 8D.

Consecuencia de lo precedente estimula el crecimiento de la ingobernabilidad que vive el Sistema Político Venezolano, entonces el Poder Ejecutivo asume la responsabilidad de un diálogo para tratar de condicionar a la oposición política pero recibe de esta una respuesta en contrario  ajustada a lo previsto en la Constitución vigente.

 El presidente Nicolás Maduro interpreta que la ingobernabilidad que afecta gravemente al país obliga a conciliar relaciones con la mitad de los venezolanos que se oponen abierta y francamente -después de 19 actos electorales- a su proyecto político. Oposición que comenzara  a tener un peso critico en el ejercicio del poder y ejecutoria de gobierno en áreas de inmensa criticidad como Caracas, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, Mérida, San Cristóbal, San Juan de los Morros y otras importantes ciudades de la geografía venezolana.

 Por su parte, la Unidad política como oposición, aceptó el diálogo y ambos sectores de forma pública comunicacional y notoria, fueron capaces de proponer, discutir y dialogar por cuatro horas y media en una histórica y crítica reunión política que entierra la Perturbación Política Mayor surgida el 8D de 2012 y, crea un Momento Político de Resolución de Gobierno para el país.

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RAFAEL IRIBARREN - 8D: PRIMERA LECTURA




8D: PRIMERA LECTURA
Rafael Iribarren

.-* Elecciones locales; el verdadero mapa socio-político, de la gente

Una primera lectura. No definitiva. Las elecciones locales, a pesar de la idea de que interesan menos a la gente; en realidad, mejor que las regionales y que las nacionales, reflejan más concretamente sus verdaderas actitudes políticas; habiendo diferencias, aunque siempre siendo ese reflejo, entre los resultados para alcaldes y los para concejales. Los concejales electos, lógicamente, muestran más fielmente la verdadera composición política de la base ciudadana. La polarización real o inducida, en la medida de que se da;  se muestra al máximo  en  las elecciones nacionales, menos en las regionales, menos aún en las municipales y mínima en las de concejales Una lectura definitiva de los resultados del 8D, cerniendo el fraude,  se podrá cuando se disponga de las totalizaciones detalladas de los cerca de 2.800 concejales que resultaron electos entonces.    

.-* Las premisas de esta reflexión.

De entrada, preciso las premisas de que parto para esta primera lectura de los resultados de las votaciones del 8D: 1.- El CNE-SMARTMATIC, armadura básica del sistema electoral nacional; es un sistema técnico, operado a discreción por el chavismo; sin ningún tipo de contraloría;  absolutamente cerrado montado y perfeccionado para el fraude; cualitativa y cuantitativamente, el que sea “necesario”. Hasta ahora no hay criterio serio para definir límites que tiene para producir los resultados que se requieran. 2.- La dimensión y la estructura del fraude a implementar, sería predeterminada condicionadamente a los requerimientos  posibilidades y limitaciones políticas y sociopolíticas en cada evento; y a las metas y prioridades concretas de cada evento. La tercera fase de la “victoria perfecta” que Chávez programó para estas elecciones municipales, que iban a ser en febrero pasado; en la situación actual del chavismo y del país; se hicieron inviables. 3.- La primera prioridad, por encima de cualquiera otra, para estas elecciones, del madurismo-chavismo fue la relegitimación del CNE; en función del efecto retroactivo de la legitimación del 14A y de la suya propia; y de su efecto prospectivo en futuros eventos. Y, 4.- el cuadro y mapa resultantes del 8D fueron pre-cantados por el ex-rector Germán Yépez en entrevista al diario “Panorama” de Maracaibo, (N24 / 30.09.13). En la que “previó” y que finalmente fueron, unos resultados “creíbles y aceptables” tanto por las oposiciones como por los chavismos.      

En función de producir tales resultados “creíbles y aceptables”, obviamente se implementó un fraude cuidadosamente distribuido y  administrado; ajustable sobre la marcha; cuyo carácter predeterminado, de su estructura y mapeo, se evidencian al establecer correlaciones entre los resultados variables de las cuatro últimas elecciones. Entre los de  ésta última del 8D y los de las anteriores del 14A,  el 16D y el 8O pasados. Aparte de que la verdadera cuantificación del que electoralmente sería el mapa sociopolítico nacional; se lograría aplicándole a los resultados oficiales del CNE, en definiéndolos, dos factores de corrección: uno de fraude y otro de la abstención real.

En el contexto que habría con Chávez vivo, los resultados del domingo pasado habrían sido cuantitativa y cualitativamente diferentes a los que se van conociendo Habrían sido  similares a los de las presidenciales del 8O y del 16D, las primeras dos fases de “la victoria perfecta”; en las que Chávez y el chavismo “arrasaron”.  Siendo imposible, increíble y peligroso, que hoy  fuera así; porque no hay ni las condiciones ni capacidad de entonces para jugársela; entonces, lo  que interesa aquí, para ponderar la incidencia en la dinámica política actual, de los resultados oficiales es, primero, determinar lo que realmente significan, desde el punto de vista de las condiciones en que está el chavismo; o, los chavismos en el contexto nacional. Y segundo, identificar las determinantes que impusieron  que se armaran así;  las claves para  administrar, mapear e ir ajustando el fraude como finalmente  se hizo. Esto, sobre todo, en función de lo que viene. 
     
.-* Resultados predeterminados; prioridad: relegitimar al CNE-SMARTMATIC

Consciente de su verdadera situación; de su mengua sociopolítica inercial; de su crisis  y agotamiento internos; y en el marco de una crisis nacional  general que no logra manejar; frente a un rechazo nacional mayoritario;  la cúpula del madurismo-chavismo, asumió limitarse en estas elecciones del 8D, a solo una “victoria semi-perfecta”; enmarcada en unos resultados “creíbles y aceptables”; a un “mitad y mitad” con la oposición; reconociendo su inocultable crecimiento, sobre todo del antichavismo; pero exhibiendo, particularmente ante sus propias bases; alguna mayoría  en que basar seguirse declarando la primera fuerza político-electoral del país; seguirse  declarando, de alguna manera, ganador; quién conserva “la hegemonía”.(Ver “LO QUE SERA EL 8D” en mi rafaelsiribarrendice.blogspot.com). Enmarcado en un cuadro de resultados así; sin arrasar ni ser arrasado; sin mayores riesgos; se lograría el objetivo estratégico central de legitimar al CNE; a quién ha tocado, toca y seguirá tocando, armar y cantar la base de la legitimación electoral de su continuidad en el Poder. Con los efectos retroactivos igual estratégicos, de las legitimaciones, de los resultados del 14A; y, sobre todo, de la elección de Maduro como presidente. Y, con los efectos en perspectiva, de pre-legitimar las futuras actuaciones y resultados del CNE, en el 2015, de las próximas elecciones parlamentarias; y, en tal caso del referendo revocatorio que eventualmente sea inevitable convocar y realizar en el 2016.

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miércoles, 11 de diciembre de 2013

HUMBERTO GARCÍA LARRALDE - REFLEXIONES SOBRE EL RESULTADO ELECTORAL



REFLEXIONES SOBRE EL RESULTADO ELECTORAL


1.   En primer lugar, es menester abordar los alegatos de triunfo, tanto del oficialismo como de la oposición. Las cifras que anuncia la prensa hoy, martes 10, señalan un total de votos del PSUV y de sus aliados de 5.213.190, equivalente al 48,69% del total de votos válidos. Los que no votaron por el oficialismo fueron 5.494.356, o sea un 51,31%, de los cuales poco más de un 42% (del total de votos válidos) fueron para la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y 8% para “otros partidos”. Entre estos últimos estuvo el MAS, que se lanzó por su cuenta y obtuvo 2 alcaldías, así como los candidatos no oficialistas que proliferaron distintos a los de la MUD en municipios como El Hatillo, donde ganó David Smolanski. Si bien no se puede achacar ese 51,31% de los votos no oficialistas a la “MUD y sus aliados” porque 8% correspondió a candidatos fuera de esa plataforma, es evidente que, en un ambiente político tan polarizado como el venezolano y ante el ventajismo desvergonzado desde el Ejecutivo, el acoso y persecución de candidatos opositores y su “invisibilización” mediática, esos votos tampoco fueron “neutrales” o indiferentes.

En realidad el oficialismo fue derrotado en su empeño por imponerse como mayoría, ya que está en la base de su prédica de confrontación aquello de que “quien no está conmigo (y cierre filas en torno al líder), está contra mí”. Triunfó numéricamente, entonces, la pluralidad, la divergencia, la construcción de espacios para la democracia, y salieron perdiendo quienes esgrimen un proyecto totalitario de pensamiento único y no admiten, ni están dispuestos a entenderse con, aquellos que ven las cosas de manera diferente. Quiero pensar, en esta veta, que las fuerzas democráticas salieron airosas; no fueron vencidas.

2.   Dicho lo anterior, también está claro que la idea de un plebiscito contra Maduro fue derrotada. No puede esgrimirse como justificativo lo que el rector Vicente Díaz denominó como la campaña más ventajista de que se tenga memoria en el país, pues ese era un “dato” del contexto en que se hicieron las elecciones. Cabe destacar, sí, el esfuerzo contra todo el peso de un Estado partidizado en su contra, algunas veces de naturaleza verdaderamente heroica, que hicieron millares de defensores del voto por la democracia, de activistas pro MUD. En todo caso, cabe afirmar que el país no se dejó aplastar por el ventajismo desmedidamente abusivo del oficialismo, ni se dejó intimidar por sus manías persecutorias. Pero no se cumplieron las expectativas de desnudar a Maduro como usurpador, poniendo al descubierto la falta de apoyo del oficialismo en votos. ¿Hasta qué punto el ámbito local de estos comicios obró en contra de la idea de un plebiscito nacional contra Maduro? ¿Fue acertado contribuir deliberadamente, desde la orilla de las fuerzas democráticas, a polarizar el electorado?

3.   Si bien las fuerzas democráticas lograron importantes avances en la votación, reconquistando Valencia, Barquisimeto, San Cristóbal y conservando Maracaibo, Mérida y la Alcaldía Metropolitana de Caracas –entre otros- y arrebatándole Barinas a los chavistas, lo cierto es que Nicolás Maduro salió fortalecido de la contienda. Es al menos estéril, sino contraproducente, seguir insistiendo en su ilegitimidad y ausencia de arraigo popular ante estos resultados. ¿Cómo es que, si las encuestas de hace un mes lo retrataban en caída, logró recuperarse?

4.   Mi opinión es que, entre otros factores, resultó exitosa la maniobra, altamente mediatizada y seguramente urdida desde Cuba, de ocupar almacenes y ordenar la baja sustancial de precios de electrodomésticos y de otros artículos. No atribuyo este éxito a la idea de que se “compraron” con ello muchos votos, sino que, al fin, Maduro pudo tomar la iniciativa después de tantos meses de acorralamiento por las fuerzas democráticas, y proyectarse como un presidente dispuesto a tomar decisiones, a “mandar” enérgicamente (manu militari). Logró, ¡al fin!, ocupar el vacío que dejó la desaparición de Chávez, aunque fuese solo momentáneamente, que tanto se le eludió.

5.   Por supuesto existen muchísimos otros aspectos dignos de análisis. Uno, la altísima abstención, ¿A quién favoreció, quién salió más perjudicado? ¿Por qué? Otro, ¿Hasta qué punto privó el liderazgo local en la votación de muchos alcaldes? ¿Le falta arraigo y liderazgo a las fuerzas democráticas en los municipios medianos y pequeños? Un tercero, la aparente “ruralización” del chavismo, triunfante en casi todas las alcaldías pequeñas de provincia, y el predominio de la oposición en las grandes ciudades. ¿Podemos decir que ello es expresión de la modernidad contra el atraso, de la Venezuela de cara al progreso, abierta al mundo, contra la “Venezuela profunda” tan cara a los atavismos nacionalistas? Y un aspecto que, en lo particular, me intriga: ¿Cómo es que haya vuelto a ganar y con tanta ventaja, Jorge Rodríguez en la Alcaldía de Libertador, cuando todo indicaba que su gestión fue bastante mala? ¿Maquinaria electoral? ¿Ventajismo? Seguramente una combinación de ambos, pero también algo más. ¿Cómo es que las fuerzas democráticas no hayan podido rasguñar ese liderazgo?

¿Qué nos espera?

El oficialismo quiere proyectar la imagen de que ganó y de manera contundente, haciendo referencia, sobre todo, a la abrumadora mayoría de alcaldías conquistadas. Las fuerzas democráticas, por su parte, reivindican los avances obtenidos y su consolidación en las grandes urbes. Pero por los resultados, el juego luce trancado, la contienda política parece estancada, sin perspectivas de desenlace favorable para ninguno de los bandos. Todo depende, por tanto, de cómo evolucionarán las cosas.

Ya aparecieron Maduro y los suyos queriendo capitalizar su pretendido triunfo anunciando la continuación de sus “medidas económicas” de control y conminando al país amenazadoramente a someterse al Plan de la Patria, a cuenta que es “ley” (¡!). De ser ésta la tendencia, el futuro será de conflictos crecientes. De empeñarse con la estúpida idea de que la crisis se debe a una “Guerra económica” de los “burgueses apátridas” contra el país, no le quedará más remedio que acentuar la represión, pues por esta vía la situación no tiene solución y sólo podrá empeorar. La fuerte devaluación anticipada para enero, sin entender la necesidad de acompañarla con medidas de ajuste fiscal y monetaria, y en presencia de una política de controles severos, racionamiento y prohibiciones crecientes, hará mes conflictiva y de difícil manejo la situación. Por supuesto, saltarán mercados negros, corruptelas y especulaciones de todo tipo, reforzando el argumento por más “mano dura”. Por ahí se nos termina de ir el país por el desaguadero. La resucitación del quimérico Estado Comunal como paso siguiente de la “ofensiva revolucionaria”, sólo es pensable dentro de un estado totalitario.

Las fuerzas democráticas deben anticiparse a tal eventualidad y evitar que el Ejecutivo cope la iniciativa con base en estos lineamientos. La arena de lucha será la economía. Si en algo obedece a que la oposición no haya podido “cobrar” a su favor el desastre económico desatado por Chávez y Maduro, es por la ausencia de una alternativa clara y convincente de hacia dónde debe ir el país en materia económica. La formulación de una propuesta coherente y consensuada es un desiderátum para la confrontación exitosa con las fuerzas del atraso y el oscurantismo fascista el próximo año. Pero en este escenario, los dados están cargados fuertemente a favor de estas últimas: su hegemonía mediática, que ha “invisibilizado” a dirigentes opositores connotados, incluyendo Henrique Capriles; la repetición incesante de mentiras para proyectar una versión falsa y maniquea de la realidad que “legitime” ante los suyos la represión; su control de un sistema judicial abyecto a sus designios para perseguir e inhabilitarlos; el usufructo discrecional de la renta petrolera a través de una Ley de Presupuesto tramposa, basada en un precio proyectado del barril de crudo que apenas llega a la mitad del precio real; y –para no alargar- la destrucción de las instituciones que resguardan los derechos civiles y políticos, que impiden la participación democrática y contralora del pueblo.

De manera que es ese el desafío a enfrentar. ¿Cómo aprovechar los canales todavía existentes, y crear otros, para poner al descubierto que el fracaso económico se debe a las políticas del régimen que, por incompetencia, fanatismo, estulticia, pero sobre todo, por intereses predadores incrustados en el Estado, el Ejecutivo no quiere rectificar? Como correlato, es necesario continuar desenmascarando corruptelas y abusos de todo tipo, y no descansar en la defensa de los derechos humanos. En esto debemos continuar tendiéndole la mano al pueblo chavista.

La razón está de nuestro lado, como las ansias de libertad y justicia que anidan en el corazón de la mayoría. ¿Cómo capitalizar esto? A pesar del aparente atascamiento de la contienda política, las fuerzas democráticas están lejos de haber sido disminuidas. ¡Ahora es cuando! El futuro nos pertenece si sabemos acertar en nuestras acciones, pues el camino escogido por el madurismo es del fracaso seguro.

Humberto García Larralde, economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com


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JOSÉ MACHILLANDA - ANÁLISIS POST-ELECTORAL 8-D




ANÁLISIS POST-ELECTORAL 8-D
Nuevo Mapa Político


1.-El voto del 8-D
         El voto del 8-D es el momento culminante del proceso electoral administrado por el Consejo Nacional Electoral para la elección del gobierno municipal, léase Alcaldes y Concejales. El voto mostró un valor cuántico, un valor cualitativo y un valor de la abstención que requiere un sesudo y posterior análisis, por parte –en especial- de la oposición política.  Este voto del 8-D, igualmente muestra a un CNE y a un sistema electrónico con un comportamiento y  tardíos resultados, lo cual reafirma su condición de un sistema no confiable.

         Las cantidades de votos del 8-D se describen de la siguiente manera: 5.733.032 para el oficialismo (PSUV y aliados en el Gran Polo Patriótico), 5.085.129 para la Unidad (MUD) y 792.497 para otras organizaciones opositoras (Postulados al margen de la MUD), con lo cual queda demostrado que la sumatoria de los votos de la MUD más el de otras organizaciones constituyen la mayoría. Mayoría que muestra como incierta la pretensión oficialista de declararse como mayoría debido al número de Alcaldías obtenidas, lo cual es erróneo por cuanto lo que importa y procesa el hecho electoral, es el voto.

         El voto constituye la expresión mayoritaria de la elección por selección de parte de un ciudadano, quien entrega su poder comitente o poder natural para que el receptor (Candidato a Alcalde, candidato a Concejal) ejerza la función de gobierno. Por lo tanto, Venezuela una vez reconocida la mayoría de los votos emitidos puede decir que se encuentra frente un Nuevo Mapa Político. Nuevo Mapa Político que generará importantes cambios y reorientaciones en el ambiente político real, tanto en el liderazgo de la oposición como en quienes ejercen el gobierno, habida cuenta la tensa situación política que se vive después del 8-D.  

         El Consejo Nacional Electoral de manera interesada en el único boletín leído y difundido por su Presidenta, Tibisay Lucena, presentó un conjunto de resultados parciales que confundieron a la Nación, a la opinión pública nacional e internacional para que se formara la matriz inicial de que el oficialismo había sido el ganador del hecho electoral del 8-D. Tan burda maniobra ha facilitado que en el portal Aporrea un artículo muestre, en el cual expresa que “quieren venderle una derrota del chavismo como si fuese una victoria.”

         Lo cuantitativo del voto queda claro, la mayoría de los venezolanos rechaza el chavismo. Lo cualitativo es mucho más interesante, explicativo y poderoso en cuanto a su comprensión, ya que la distribución del voto ocurre de una manera marcada, definiendo el voto de la oposición localizado geográficamente en las más importantes ciudades del país, mientras que el voto del chavismo fundamentalmente está localizado en la geografía de áreas rurales. Esto nos permite concluir que el chavismo sufre un agudo y acelerado proceso de ruralización.  

2.-Consecuencias sobre el Sistema Político Venezolano
         El Nuevo Mapa Político como producto del 8-D crea consecuencias inmediatas y de mucho peso en el liderazgo político de la oposición, en el ejercicio del gobierno de Maduro, en el liderazgo político emergente y en la interpretación de una demanda subyacente del cuerpo social venezolano, que debería obligar a un cambio de estrategia tanto al gobierno como a la oposición para evitar que se active el reclamo político a nivel de calle.

         Todo lo precedente muestra la necesidad de un más estrecho funcionamiento del hiato líder político-ciencia, que en el nuevo ambiente político real permita la definición de estrategias en función de escenarios posibles que le den aliento a las acciones por parte de la oposición, frente a declarada e intransigente conducta del gobierno. Gobierno que ya da muestras de ser incapaz de modificar su actitud al negarse a comprender que la mayoría rechaza su anacronismo político, conduciendo a que Venezuela se muestre como una sociedad dividida. 

         La sociedad dividida constituye una alerta, una alarma, una señal política de inconformidad por parte de los ciudadanos, fatiga en algunos núcleos neurálgicos de instituciones y en un –cada vez menor- límite de tolerancia hacia las conductas equivocadas y tropelías de los gobernantes de turno. Lo señalado anteriormente muestra la enorme responsabilidad que afecta hoy a quienes intentan gobernar al país y a quienes como oposición están obligados a crear una estrategias que canalice, con conocimiento politológico cierto, las grandes tensiones de demócratas consolidados que por más de catorce años, han tenido que tolerar los desafueros, maltratos y desatenciones de los responsables por el ejercicio del gobierno.

         La sociedad dividida muestra que la elección del 8-D no terminó tampoco por cumplir con su objetivo, es decir, alcanzar un cambio de gobierno municipal de manera pacífica, ordenada y constitucional, lo que ata el momento político actual al 14-A. Este hiato apunta a un desarrollo de un ambiente politológico puede producir reacciones impredecibles, no obstante haya finalizado para este momento el fenómeno de perturbación política mayor.

Lo deseable frente a la sociedad dividida, que sigue mostrando polarización de manera más acentuada, es a quienes fungen como líderes del oficialismo y la Unidad se enteren de las señales politológicas que se producen a los interno del sistema con el fin de diseñar vías y acciones políticas que amortigüen las graves pulsiones, que 48 horas después del hecho electoral, perviven en la sociedad venezolana.
a)  Consecuencias en lo económico
         El hecho electoral del 8-D acontece en un ambiente económico de exponencial incertidumbre, con carencia de alimentos básicos fundamentales, inexistencia de medicinas y suministros médicos para la salud. Más que inflación hay expoliación para conseguir materiales de construcción, no se encuentran materiales de ferretería y el país –terminado el hecho electoral- aprecia con profundo desprecio e indignación los asaltos a las tiendas de electrodomésticos, que sí bien es cierto permitieron un precio justo, ello no termina por resolver el problema de la dieta básica, materiales de limpieza y medicinas de uso importante para la sociedad venezolana. Esta situación de carácter económico subyace y crece en el cuerpo social, y no tiene fecha fija para que aflore y genere graves inconvenientes en el ambiente político post-electoral.

3.-Conclusiones
1)   El 8-D muestra una tendencia de franco rechazo por la mayoría de los venezolanos al modelo comunista del chavismo y post-chavismo.

2)   El chavismo y el post-chavismo se orientan hacia un proceso de ruralización como partido anacrónico y primitivo, en el cual es posible que la cooptación sea el instrumento para la elección.

3)   El Nuevo Mapa Político alerta sobre la fragilidad del ambiente político real, habida cuenta las potenciales demandas y la fatiga que demuestra el cuerpo social, que además a gritos llama que el liderazgo de la oposición política redefina la estrategia para contener las arbitrariedades y violencia y empleadas por el post-chavismo, además de que contenga una posible explosión social en el inmediato futuro.

Es original,


Dr. José Machillanda
Director de CEPPRO

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