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jueves, 16 de junio de 2016

LA CONFLAGRACIÓN FINAL


Pablo Picasso


LA CONFLAGRACIÓN FINAL
HUMBERTO GARCÍA LARRALDE

Es de mal gusto –por pretencioso- comenzar un artículo alardeando que uno tenía razón. “¡Se los venía diciendo!” es un reclamo odioso. Lamento, por tanto, tener que recordar que vengo señalando por años la naturaleza fascista del régimen chavista y que, en momentos en que se viera acorralado, buscaría apresurar una conflagración final para limpiar, de una vez por todas, el panorama de las supuestas "lacras" que impedían la instauración del ansiado Nuevo Orden.

Viene a la mente la imagen de Hitler en su bunker, asediado por las tropas soviéticas a las afueras de Berlín, ordenando, enloquecido, ofensivas de tal unidad del ejército contra el enemigo o de tal otra, cuando en realidad lawermacht ya había sido prácticamente aniquilada. Cuando Himmler, jefe de la SS, se escabulle del bunker para sondear posibilidades de paz con los aliados, Hitler lo tilda traidor y ordena su ejecución sumaria si se le capturaba. En la película “La Caída” se le representa denostando del pueblo alemán por no haber estado a la altura de sus delirios y escogiendo finalmente suicidarse como suprema manifestación de que, para él, no era aceptable ningún resultado distinto del triunfo absoluto.  

Guardando la distancia, las manifestaciones últimas de Maduro, los hermanos Rodríguez, Diosdado y ahora también Arístóbulo –¡qué mal te empataste, hermano!- tocan teclas similares. Ante el rechazo abrumador a su destructiva conducción de los asuntos públicos, la plana mayor del fascismo criollo no busca enmendar entuertos: se atrinchera buscando la conflagración final. Insultos, atropellos violentos y burlas a la población alcanzan niveles cada vez más estridentes en la medida en que aumenta su desesperación. Provocan a las fuerzas democráticas esperando que caigan en la trampa de la confrontación violenta, escenario en el cual confían triunfar gracias a su supuesto control de la FAN y a su capacidad para desatar sus bandas malandro-fascistas para reprimir y matar impunemente.

Con las secuaces del CNE, le meten el dedo en el ojo a la gente con excusas pueriles para retrasar el referendo revocatorio y provocar su indignación al invalidar firmas que solicitaban la apertura del proceso. Para mayor irritación, Tibisay advierte que si hay disturbios –léase protestas por sus arbitrariedades y abusos- olímpicamente interrumpe  el proceso. Jorge, el enfermo, disfruta acusando cínicamente a los que firmaron de tramposos, insulta a Capriles y reprime con saña a quienes pretenden reclamar el revocatorio en “sus” predios del Municipio Libertador. Maduro, luego de erigirse abiertamente como dictador, desconociendo las potestades de la Asamblea Nacional y desconociendo la Constitución, se emperra con un sistema odioso y discriminatorio de reparto de comida que pretende extorsionar a la población para conseguir su aquiescencia con sus desmanes -los CLAPs- y los impone a la fuerza, no obstante la protesta de la gente. Y Diosdado no desperdicia la oportunidad de enardecer a los opositores con calumnias, falsedades y burlas cínicas a sus reclamos de que se respete la constitución.

Para el imaginario fascista el mundo es de una sencillez pasmosa. Es de un blanco y negro prístino. No hay medias tintas: o se está conmigo o se está en el bando enemigo. Los que están con la revolución, inspirados en la gloriosa gesta de los libertadores, discípulos fieles de Chávez -es decir, la ficción del Noble Pueblo que no pide distingo alguno para sí como individuos sino que se entrega gustosamente por entero al destino colectivo que éste les señaló-, se enfrenta en lucha terminal contra los apátridas, los que reniegan del Nuevo Orden e insisten en sobreponer los derechos humanos y civiles de la Constitución a ese glorioso futuro común. Los buenos –nosotros, los “revolucionarios”- contra los malos –ellos, los otros.

En estos momentos de dificultad no hay plan “B”. El fascismo no sabe lidiar con la complejidad, por lo que desecha el juego político democrático ya que concibe a éste simplemente como una guerra. De ahí que se aferra -¡todavía!- a la estupidez de una supuesta “guerra económica” para explicar la grave situación de desabastecimiento y hambre que aqueja a los venezolanos, en vez de reconocer la necesidad de enmendar perentoriamente sus desastrosas políticas. Esta obcecación coloca al revocatorio como única salida, pero su prosecución es denunciada por el régimen como intento de desconocer los poderes nacionales, desestabilizar el país y conspirar con el “imperio” para “derrocar” a Maduro (¡!).

Ya no importa que tales argumentos no tengan credibilidad alguna: se siguen repitiendo porque su intención no es la de convencer a la mayoría de venezolanos hoy enfrentados al gobierno, sino de convertirlos en bandera para aglutinar a los fanáticos violentos en torno a suyo para la batalla final. Toda negociación o diálogo sólo adquiere prestancia cuando permite ganar tiempo para acumular fuerzas para esta arremetida, pero nunca para ceder.

Lo paradójico, hoy, de la práctica Goebblesiana de repetir una mentira hasta convertirla en verdad es que en esta era de tan extendida inter-conectividad no funciona la censura y los únicos que terminan creyendo los embustes del gobierno son los chavistas fanáticos que no leen otro periódico o escuchan otro programa no sea oficialista. Es decir, lo de Goebbels opera al revés, ya que provoca el rechazo de la mayoría. No obstante, sirve de excusa para radicalizar la postura de confrontación violenta a la que se ha comprometido la claque en el poder.

Lo que está detrás de todo esto es la defensa de un régimen de expoliación por parte de la nueva oligarquía militar y civil, que se cobija en consignas “revolucionarias” para buscar legitimación. Diosdado Cabello, ícono del fascismo venezolano como ninguno, hace un llamado a la “rebelión popular” para enfrentar la revocación de Maduro. Pero, hablando de fascismo, es bueno recordar el trágico final de Mussolini, colgado con ganchos de carnicero junto a su amante Clara Petacci, de un poste luego de ser capturado por los partisani tratando de huir de Italia. De seguir negando el revocatorio y no permitir una salida pacífica y constitucional a la crisis, es bueno que Maduro, Cabello y el resto de la cúpula se pregunten en qué lado de la ecuación van a quedar en un posible desenlace de esta naturaleza. Seguir cayéndose a embustes puede resultarles fatal. 


Humberto García Larralde

Economista, Profesor de la UCV




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miércoles, 15 de junio de 2016

IDEOLOGÍAS VERSUS DEMOCRACIA




IDEOLOGÍAS VERSUS DEMOCRACIA
MIGUEL APONTE

Tanto el liberalismo como el marxismo nacen a partir de la modernidad, periodo de la historia -ahora en decadencia- en que fue casi imposible no creer ciegamente en las posibilidades de la ciencia, el determinismo y el centralismo económico, imposible no creer en la idea -ahora ingenua- del progreso garantizado y la expansión ilimitada del dominio de lo racional sobre la economía, la política y todos los aspectos de la vida social. Imposible no creer que la razón abarcaba todo y que esto sería bueno para siempre.

Como quiera que ambas ideologías se sembraron en este mismo terreno dedujeron que su misión tenía que ser encontrar la razón subyacente -especie de Ley Social- que estaría funcionando en la sociedad humana, del mismo modo que se creía haber hallado leyes naturales inapelables, como la Ley de la Gravedad, por ejemplo; olvidando que, incluso en estas, todo está sometido a premisas que no son obligatorias y que cuando no se dan la ley no se verifica.

Las consecuencias de este encuadre positivista han sido muy perjudiciales, porque desde entonces se pretendió algo imposible: que la economía determina la democracia y algo aún peor, que esta y la política se someten ellas también al imperio de la razón y nada más.

Sin embargo, la historia de los problemas humanos más importantes niega de plano estas pretensiones: la economía no está determinada ni determina nada, es ella misma campo de libertad y creación y aunque podamos razonar allí muchas veces en términos de medios y fines, lo más importante, por qué y para qué se hace lo que se hace, está siempre más allá del cálculo. Si no, la innovación sería imposible.

Por eso, de la libertad depende todo y resultará imposible someterla sin que deje de ser libertad; el estancamiento al que nos someten las ideologías se superará cuando la sociedad redescubra que es precisamente gracias a que el determinismo es imposible, que se hace posible llevar adelante el único proyecto social verdaderamente humano: la democracia.

Miguel Aponte
12 de junio del 2016


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domingo, 13 de marzo de 2016

NI TAN SANTO


NI TAN SANTO
Luis Marín

El primer gesto hacia Venezuela de Juan Manuel Santos, alias Juan Pa, alias Santiago, apenas asumió la presidencia de Colombia, fue declararse como el nuevo mejor amigo de Chávez, para desconcierto general incluso de los chavistas, que embarraron las paredes con pintas que todavía se ven muy cerca del Palacio Presidencial de Miraflores.

Sería interminable relatar los vaivenes de amor y odio que han signado las relaciones de ambos países en estos largos seis años, hasta arribar a este cierre técnico de la frontera, previa expulsión indiscriminada de humildes colombianos; pero el hilo conductor estuvo claro desde el principio: la relación con el régimen venecubano es un engranaje esencial en las negociaciones de La Habana que JMS convirtió en la piedra angular de su segundo mandato.

Nunca más se habló de los campamentos de las FARC en la frontera, apenas un reportaje de la televisión española se atrevió a mostrar el modus vivendi establecido entre una soldadesca descalza del lado venezolano con los muy bien equipados guerrilleros que deambulan con absoluto dominio del terreno.

Los venezolanos observan con la mayor impotencia como los otrora cobradores de vacuna han pasado a monopolizar la propiedad de las fincas, no sólo en la frontera sino al centro del país, mediante métodos que serían cómicos sino fueran trágicos, como cuando le ofrecen a un hacendado una suma razonable por sus tierras y éste responde que muy bien, pero el problema es que su finca no está en venta.

“Qué vaina -replica el oferente-. Entonces tendremos que comprarle a la viuda.”

Cuando esporádicamente la violencia salpica a la opinión pública, indefectiblemente el gobierno acusa a los paramilitares, pero nunca admite que haya guerrilla en la frontera, que se pone en evidencia por episodios como el reciente en que se denunció del lado colombiano que las columnas guerrilleras que tomaron la población de El Conejo, en la Guajira, para hacer “pedagogía de paz” fuertemente armados, provenían de Venezuela escoltados por efectivos venezolanos, algunos vistiendo prendas militares venezolanas.

Los líderes negociadores de las FARC se desplazaron en lujosas camionetas blindadas, decenas de ellas matriculadas en Venezuela, específicamente en el Estado Carabobo, bien lejos de la frontera, pero con un gran vinculo sentimental con el canciller Rodrigo Granda, inolvidable, porque cuando fue capturado en diciembre de 2004 por el comando antiextorsión y secuestro, resultó ser vecino de Francisco Ameliach, entonces presidente de la Asamblea Nacional y hoy gobernador de ese Estado.

Su esposa, Yamile Restrepo y su hija Diana siguieron en el país, de hecho, la revista Semana publicó que regentan la empresa Inversiones Granda-Restrepo & Cía, S.C.S., dedicada a la explotación y comercio de oro, un negocio sanguinario en Venezuela.

El caso es que las FARC son aquí un importantísimo actor político y económico, pero actúan como una banca de segundo piso, completamente fuera de la vista del público y no van a ceder en nada, sea lo que sea que se firme en La Habana.

Son como la policía y el ejército cubano de ocupación, el poder sin aspavientos.

EL SUEÑO DE GABO

Apenas consiguió su reelección JMS nos encajó otra sorpresa todavía mayor: “Hoy, colombianos, al recibir su voto de confianza para un segundo período de gobierno, me comprometo con ustedes a trabajar por ese país que soñó Gabo y soñamos todos nosotros.” Pero, ¿qué  país podría ser ese? ¿Quiénes serán ese “nosotros”?

Veamos, Gabo era comunista, más que amigo, fiel emisario y propagandista de Castro. El país soñado por Gabo no puede ser sino aquél por el que siempre luchó (aunque vivía espléndidamente en México). Pronosticó que para 1985 Cuba sería una potencia, con todos sus problemas resueltos. “Nosotros” no puede referirse sino a los revolucionarios, quienes comparten el sueño de Gabo de una sociedad comunista.

En sus memorias se autodefinió como no creyente, que en buen cristiano quiere decir “ateo”. Para más señas, relata una misa profana que habría oficiado en agosto de 1959 en la Capilla de la Clínica Palermo de Bogotá el “cura guerrillero” Camilo Torres para bautizar a su primogénito Rodrigo con testigos de excepción, Plinio Apuleyo Mendoza, Susana Linares y la madre, Mercedes Barcha.

Lo de profana viene porque ninguno era creyente, por lo que no acompañaban el ritual de la misa y cuenta García Márquez a título de chiste que como por milagro aparecieron unos campesinos (quizás llevados por el mismo Camilo) que rezaban, se persignaban, arrodillaban y  levantaban cuando era propicio, lo que ninguno de ellos hacía.

Camilo Torres Restrepo es una prueba ambulante, si hiciera falta alguna, de que el conflicto colombiano no es horizontal, entre ricos y pobres, como quiere vender la propaganda castrocomunista, sino un conflicto vertical, entre la oligarquía conservadora y liberal a la que se debe añadir la oligarquía comunista.

Los jefes rebeldes, histórica y actualmente, provienen de sectores privilegiados que, por razones que sería arduo explicar, insurgen contra la sociedad que los ha mimado. Sus vástagos estudian en Suiza, conocen los aeropuertos mejor que la selva y ganan premios de viajeros frecuentes, tal como los herederos del Castrismo.

El biógrafo de Camilo, Walter Joe Broderick, cura y revolucionario errante, cuenta: “Sé que Camilo Torres estaba oficiando el matrimonio de una pareja de la alta sociedad bogotana que estaba emparentada con la familia Santos Calderón y Camilo era el oficiante”. De resto no sabe, pero otros testimonios revelan los vínculos del hermano de JMS, Enrique Santos Calderón, con la guerrilla del M-19.

A principios de año JMS dio instrucciones públicas para que el ejército iniciara el proceso de búsqueda y exhumación de los restos de Camilo Torres como un gesto simbólico para allanar las negociaciones con el ELN.

Un acto público teatral porque se sabe que los restos siempre estuvieron guardados en el Panteón de la V Brigada de Bucaramanga, capital del Departamento de Santander, muy cerca del Municipio de San Vicente de Chucurí, donde fue abatido en el lugar conocido como Patio Cemento, el 15 de febrero de 1966, según el libro publicado por el general Alvaro Valencia Tovar, quien realizó las operaciones y que también resulta ser íntimo amigo de la familia.

El cuerpo fue exhumado a fines de enero muy oportunamente para la conmemoración del cincuenta aniversario de su muerte. Un hecho curiosísimo es que la certificación del  ADN tuvo que esperar que se enviaran las pruebas desde Cuba, donde reposan los restos de su madre, Isabel Restrepo Gaviria, que falleció en La Habana, el 14 de enero de 1973, a los 73 años de edad, alabando a sus tres amores: Fidel, el Che y Camilo.

Los vínculos directos de Castro con todas las guerrillas de Centroamérica y el Caribe, incluyendo a Puerto Rico, saltan a la vista de modo que es imposible ignorarlos; así que resulta increíble que ahora los presenten como los grandes pacificadores, que traen armonía y concordia a todo el Universo.

El país que soñó Gabo es la pesadilla de Venezuela.

EL DIABLO LEGISLADOR

JMS argumenta que tiene un mandato de los colombianos (en mayoría muy precaria, por cierto) para negociar la paz a cualquier precio; lo que no aclara de dónde proviene la legitimidad de los negociadores de las FARC. ¿Quién los eligió a ellos?

Sabemos que es una organización tiránica creada por alias Tirofijo, que dirigió hasta su muerte, como es usual en todas esas organizaciones llamadas de liberación nacional en Asia, África y América Latina, que sería extenuante reseñarlas todas, baste decir que se convirtieron en empresas vitalicias, hereditarias y harto lucrativas.

El problema no es de profesores acostumbrados a recitar que la Constitución y las Leyes definen las atribuciones del Poder Público y a ellas debe limitarse su ejercicio, a quienes resulta engorroso explicar cómo es que una organización que ni siquiera es legal en Colombia puede modificar su ordenamiento jurídico, crear normas de carácter general, vinculantes para todos, vale decir, que se elevaron a la condición de legisladores.

Y esto concierne no solo a las FARC, que no tiene personalidad jurídica, que no es un ente de Derecho Internacional Público, que ni siquiera es “una” organización, sino un archipiélago de frentes actuando por su cuenta, que no poseen el monopolio de la paz y no podrían dar lo que no tienen; sino al Ejecutivo, que actúa con abuso y desviación de poder, más allá de sus límites legales.

Por ejemplo, la creación de una enrevesadísima Jurisdicción Especial de Paz que, más allá del eufemismo, es como la militar o de menores, para personas que se encuentran en una condición singular que las hace diferentes a los demás ciudadanos y que merecen un trato diferenciado. En Venezuela se habla cotidianamente de “justicia transicional” como sinónimo de “impunidad”.

Un negociador está obligado a preguntarse: ¿Podemos hacer esto? ¿No será necesaria una ley del Congreso para crear una jurisdicción? ¿Y especial para quienes, para guerrilleros, terroristas, secuestradores, narcotraficantes, en general, desconocedores del resto del ordenamiento jurídico? ¿No se inhabilita con esto a los demás jueces? ¿Cómo queda el principio del juez natural?

El argumento de JMS es proverbial: no se puede someter a la jurisdicción ordinaria a quienes se han rebelado contra ese ordenamiento, al que consideran injusto, clasista y todo el resto del discurso rebelde. La cuestión es que no se ve cómo admitir esto sin ponerse en el lugar del revolucionario, sin convertirse también en un insurgente, cosa que no le va nada bien a un Presidente que juró cumplir y hacer cumplir la Constitución.

El marco para estos excesos lo dan unas condiciones extraordinarias de paz que son el equivalente perfecto a las circunstancias extraordinarias de guerra que permiten tomar medidas que serían inconcebibles en condiciones normales: “Paz” en sentido soviético.

En el fondo, todos los gobiernos colombianos establecieron una especie de costumbre de negociar con las guerrillas sin pensar mucho en las consecuencias doctrinales, si se permite la expresión, a largo plazo. Claro, una cosa es negociar con unos secuestradores el rescate de rehenes sin que esto implique ningún reconocimiento del interlocutor, que además ni siquiera pretende ningún derecho y otra negociar, por ejemplo, una reforma del Código Penal, que es vinculante y cambia el ordenamiento jurídico.

Todos hicieron malabarismos para impedir que los grupos irregulares alzados en armas lograran el status de beligerantes, a despecho de celebrar negociaciones con ellos, no pocas veces encubiertas; pero el gobierno de JMS se fue al otro extremo y les ha otorgado la condición de constituyentes, atribuyéndose unas competencias exorbitantes, sin precedentes en la historia jurídica latinoamericana y quién sabe si mundial, cuyas consecuencias son imposibles de predecir.

Lo más inquietante es que como resulta imposible acercarse a un extremo sin alejarse simultáneamente y en la misma proporción del otro, las concesiones a las FARC implican injuriar y golpear en idéntica medida a sus víctimas y enemigos.

JMS sigue la cartilla diseñada en La Habana que ya hemos sufrido en Venezuela: la judicialización de la persecución política de la oposición democrática y liberal. Esto significa que para garantizar la impunidad de subversivos y hampa común es inevitable llevar a la cárcel a ciudadanos esencialmente honestos.

El Fiscal General de la República se convierte en verdugo, brazo ejecutor de los fines políticos del Ejecutivo, cada vez más dictatorial. La doctrina, si mereciera ese nombre, es la “justicia diferencial” castrista, que permite que personas que realizan idénticas actividades sean juzgadas de modos opuestos según sean adeptos o no al régimen. Las garantías de generalidad e igualdad ante la Ley son arbitrariamente desaplicadas. Ni hablar del uso repugnante de “testigos estrellas” tan conocidos en Venezuela.

Es alarmante que se manipule a delincuentes que por los cargos que se les imputan tendrían comercio con miles de personas, para luego ir cerniendo sus actividades a ver si alguna tiene que ver con personas del Centro Democrático o del entorno del Presidente Álvaro Uribe para procesar exclusivamente a éstos, dejando de lado a todos los demás, que no tendrían interés político.

La oposición cae en un juego semántico de llamar zonas de concentración a lo que el gobierno denomina zonas de ubicación o de localización, que los cubanos impusieron en Venezuela como “zonas de paz”, con resultados que están a la vista: son aliviaderos de la delincuencia dejando la población civil a su merced.

Es igualmente aberrante que el paramilitarismo se considere en abstracto, independiente de la guerrilla, siendo que la autodefensa fue su consecuencia y no al revés, condenando aquél y perdonado a ésta como idealista.

Aquí los hacendados se negaron a crear autodefensas argumentando que esa es una función de las FFAA, que para eso están, poniendo a Colombia como ejemplo, que las crearon para una cosa y luego se volvieron contra ellos. En verdad, es lo que ha ocurrido históricamente desde que el Senado de Roma confió su seguridad en fuerzas mercenarias.

El caso es que en Venezuela se quedaron sin el chivo y sin el mecate.

Otra vez este país es el espejo en que se refleja el futuro de Colombia.

Luis Marín
13-03-16

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domingo, 31 de mayo de 2015

ECONOMÍA POLÍTICA DEL CHAVISMO


ECONOMÍA POLÍTICA DEL CHAVISMO
Miguel Aponte

Creer que la economía determina todo o que desde ella se articula el resto de la institución de la sociedad es un grave prejuicio que se encuentra en la base del pensamiento tanto marxista como liberal y que con el tiempo ha minado ambas perspectivas hasta su degradación.  Se trata de que por ese camino disuelven la política y terminan despreciando la democracia y perdiendo la libertad. ¿Cómo explicar el problema y sus derivados y cómo se expresa entre nosotros?

Vamos con el marxismo: siempre han creído que la “base económica” es la infraestructura de la cual deriva “necesariamente” la superestructura social, esto es, la política, la cultura, el imaginario social e incluso la libertad -que sería automática-. Positivismo puro. Y, ¿para qué sirve la democracia como régimen, como modo de ser del individuo y la sociedad? Respuesta: para nada. Ella queda disuelta en las “relaciones sociales de producción”, punto. Es un derivado. Así a partir de teorías económicas absurdas como la “ley del valor-trabajo” y otras, como la “caída en la tasa de ganancias”, pretenden que el camino del capitalismo al socialismo y de éste al comunismo, “está asegurado” y, peor aún, que es “necesariamente” bueno. Se trata de su versión de la “línea de progreso”. No estamos aquí en el mundo exclusivo de la teoría, sino que el asunto tiene una cruda vigencia práctica y muy actual, ¡pues estos señores están gobernando!

Así, absurdo tras absurdo y fracaso tras fracaso, han dejado de pensar el asunto quedándose con una sola consigna: lo privado es malo, lo colectivo es bueno. Así han descendido hasta la seudoreligión, el fanatismo, el caudillismo más palurdo y, con todo, a la esclavitud mental y social. Por eso, para ellos, todo es consigna y simplificación. Imposible sacar nada útil de estas cabezas. Vea si no, todo lo que proponen en materia económica para Venezuela después de 16 años de corrupción y despilfarro; cuando parece que salen de la excusa de la “guerra económica”, que ni ellos, en verdad, se creen, ¿qué proponen?

Desde la más absurda “dolarización”[1], argumentada con las peores razones y para alcanzar metas igualmente descocadas, hasta la más idealista y risible “bolivarización”[2]. Han perdido todo contacto con la realidad. Todo sustentado en ilusiones de una riqueza que no entienden y que jamás, si fuera cierta, sabrían manejar. Un total despropósito. Y note que no hablamos de la burocracia mediocre atrapada en su propia trampa, sino de las “mentes pensantes” de la revolución. ¿Qué esperar entonces para el resto? El chavismo no entiende sus propias contradicciones teóricas e ideológicas y no supera las ideologías del resentimiento social. Es religión degradada. Consignas vacías hundidas en un rotundo fracaso. ¿No cree? Revise Aporrea. Se sorprenderá.


Miguel Aponte
31 de mayo del 2015

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lunes, 25 de mayo de 2015

SOCIEDAD ABIERTA



SOCIEDAD ABIERTA

Si hemos de creer a Karl R. Popper (1902-1994) en “La sociedad abierta y sus enemigos” (1945) sobre las condiciones de unasociedad abierta, entonces tenemos serios motivos para preocuparnos en la Venezuela de hoy.

Una sociedad abierta es básicamente una sociedad democrática, plural, tolerante y diversa. Cuyos gobiernos se encuentran bajo la supervisión y control de la ciudadanía. Las instituciones y órganos del Estado le sirven a la sociedad bajo el estricto amparo y cumplimiento de las leyes. La defensa de la libertad y los más sagrados derechos humanos que convalidan la posibilidad de vivir existencias dignas, son los pilares que sostienen a una sociedad abierta.

El Gobierno en una sociedad abierta se ejerce a través de contrapesos y equilibrios entre los más diversos sectores, instituciones y grupos. El acuerdo y la negociación privan sobre las imposiciones. Las minorías gozan de representación y los intereses individuales deben expresarse sin interferir ni contravenir el bienestar público y social.

En una sociedad abierta las universidades, el arte, la ciencia y la cultura son autónomas, libres y contestatarias. No existe la censura y el periodismo se manifiesta de una forma vigorosa. La diversidad de opiniones puede ventilarse sin riesgo de que el poder aplaste.

En la sociedad abierta debe existir la justicia y prosperidad como pre-condición para el ejercicio y disfrute de la libertad. No hay soluciones únicas, ni partidos únicos, ni caudillos únicos, ni prensa única, ni educación única, ni pensamiento único.

Venezuela hoy se debate entre una sociedad abierta posible y deseable como proyecto humanista o una sociedad cerrada bajo el signo de la pre-modernidad, el anacronismo, el militarismo, la violencia, el desencuentro y la dictadura. No existe la menor duda, entre estas dos opciones, sobre cuál es la correcta, y por la que debemos luchar.

ANGEL RAFAEL LOMBARDI BOSCAN
DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LUZ
@LOMBARDIBOSCAN


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domingo, 24 de mayo de 2015

¿ADÓNDE VA UN PAÍS QUE NO PIENSA?




Hasta hoy los marxistas criollos se mantienen anclados en sus creencias positivistas del sXIX; pero, atención, los liberales criollos también. En su imaginario son más iguales que lo que están dispuestos a reconocer. En realidad, sus contradicciones son más aparentes que reales. Los miembros más “agudos” de ambos lados, ya captaron que, en el fondo, buscan objetivos perversamente conciliables: los “marxistas”, cuya obsesión por el control es patológica, quieren el poder para siempre; mientras los “liberales”, siempre tan economicistas, lo que quieren es ver respetada su tasa de ganancias para siempre. Además, para ambos la política y la democracia son en realidad algo molesto y de segundo orden, que cuando importa es porque sirve a sus propósitos. ¿Nos equivocamos?

Entonces, ¿qué pasaría si hallaran un modelo en el cual la coexistencia entre autoritarismo y propiedad privada fuese posible? Pues bien, si usted guarda algún afecto por la libertad, preocúpese, porque ese esquema, mezcla de capitalismo salvaje y despotismo comunista, existe; y si usted no cree, fíjese en China. El partido hegemoniza la sociedad mientras el capitalismo está muy feliz, siempre que comulgue con las pautas que le imponen y olvide la democracia. ¿Y la Cuba de Raúl, adónde cree usted que va?

Entonces, una economía en crecimiento, sin inflación, sin devaluación y sin escasez, no será eterna, pero tampoco es nada nuevo y puede coexistir con el autoritarismo. Y, cabe preguntar, ¿no sería esta mezcla lo que satisfaría a ambos bandos criollos? Así pues, nuevamente estamos ante el peligro de copiar esquemas extranjeros pues el matrimonio entre dictadura comunista y capitalismo ya lo inventaron en otra parte. Dicho más claramente: el peor peligro que enfrenta la libertad y la democracia en el sXXI consiste en que los comunistas al fin se dieron cuenta de que su antigua enemiga, la propiedad privada, puede perfectamente ser su doncella sometida y satisfecha. Sólo la política democrática puede salvarnos de esta desgracia.

Lastimosamente la constante positivista parece haber contaminado a los “nuevos” partidos venezolanos que lucen como mixturas degradadas de socialdemocracia, socialcristianismo y marxismo, ahora con renovada pintura populista y autoritaria; y es que hay una fascinación por estas tendencias que se expresa en el régimen, pero también en los partidos, viejos y nuevos. ¿Dónde hay algo nuevo? ¿El Psuv? Nada que ver: con él se ¿cierra? el ciclo populista-autoritario-caudillista que inició Guzmán Blanco y prosiguieron todos en el sXX: fracaso total. En cuanto a PJ, VP y el resto de los partidos, ¿traerán algo distinto? ¿Reivindicarán la democracia y la libertad o se conformarán con el productivismo autoritario del “nuevo” capitalismo comunista? Veremos.

24 05 15
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lunes, 18 de mayo de 2015

LA DOLARIZACIÓN III



Miguel Aponte
Cómo será de precaria la reflexión por estos días en Venezuela, que liberales y chavistas coinciden en que para salvar la economía hay que «dolarizar». La clave que explica esta curiosidad está en el poder mágico que, para ambos, tiene la medida, lo que coloca a los dos en el campo del «fetichismo» económico. Movería a risa, si no fuera trágico: creen que copiando esquemas resolverán problemas que lo que requieren es ideas legítimas y ejecución propia; y no quieren admitir que éstas hay que «parirlas» y «trabajarlas»  aquí. No se trata de que sea impropio compartir ideas y experiencias, incluso modelos, pero de allí a copiar vulgarmente cualquier cosa y pretender así importar resultados, es demasiado.

La devaluación refleja la inflación, pero no es su causa; la inflación acompaña a la escasez, pero no es su origen. Por lo tanto, la ausencia de devaluación no garantiza abundancia ni una economía fuerte y productiva y mucho menos prosperidad y desarrollo automáticos; y, de hecho, una devaluación cero puede coexistir con la peor escasez y una economía arruinada. ¿O es que creen que si se adopta oficialmente otra moneda y en ese país crece el PIB, lo hará aquí? ¿Si allá crecen la inversión y el ahorro, aumentarán aquí? ¿Si mejoran las expectativas allá, desbordaremos de optimismo aquí? ¿Usted va a creer que si allá gozan de variedad y calidad de bienes, veremos igual fenómeno acá? ¿Y si allá conviniera aumentar o disminuir la liquidez, convendrá aquí? ¿Cómo conciliar requisitos macroeconómicos de realidades completamente diferentes?

Yendo más allá de la economía, ¿si allá la educación básica y universitaria es de calidad, lo será acá? ¿Sí allá hubiera seguridad, democracia y libertades civiles, las tendremos aquí? ¿Se respetarán los derechos porque esa sea la norma en aquel país, si fuese el caso? ¿Y usted no cree que estos elementos extraeconómicos están en la base de aquella realidad y condicionan la supuesta prosperidad económica? ¿Acaso adoptando la moneda se van a importar automáticamente estas realidades y la prosperidad correspondiente, si es que eso fuera prosperidad? No nos engañemos.

Para que esto ocurra no basta adoptar la moneda, que no es más que un elemento de aquella sociedad: habrá que asimilarse completamente, hacerse aquella sociedad; entonces esté claro, se trata de algo que va más allá de la economía. Pidan la nacionalidad: será más fácil.

Copiar esquemas ha sido la constante venezolana desde el mismo inicio de la República en el sXIX: comenzando con el liberalismo, que envuelto en su manto positivista dominó y domina las mentes socialdemócratas, marxistas y socialcristianas criollas, todas más iguales de lo que creen; y hasta hoy. ¿Qué ocurre que nos negamos a pensarnos? ¿Adónde va un país que no se piensa?




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domingo, 3 de mayo de 2015

LA DOLARIZACIÓN I



Miguel Aponte

Imagine usted a alguien que no sabe nadar y entonces, en lugar de aprender, decide lanzarse en alta mar si consigue un salvavidas, se trata de una medida arriesgada, por decir lo menos, ¿no? ¿No debería más bien aprender, sobre todo cuando existen métodos buenos y seguros? Ahora bien, aún con salvavidas, si lo que está reconociendo como insuperable es su incapacidad de aprender, ¿a cuenta de qué ese incapaz iba a hacer bien el resto de las cosas que se requieren para mantenerse con vida en alta mar? Pescar, conservar el salvavidas, superar las frecuentes tormentas… Es esta la metáfora que nos viene a la mente cuando escuchamos la moda de turno en Venezuela: la dolarización, que chavistas y liberales, ¿no es curioso?, piden por igual desde hace algún tiempo.

Liberales y chavistas se encuentran
en sus propias contradicciones

Pero, ¿qué es la dolarización? Es renunciar a la política monetaria; y ¿por qué? Porque así creen impedir automáticamente la inflación, la devaluación y todos sus efectos y, de paso, asegurar automáticamente la prosperidad. Que ni siquiera se tenga el salvavidas para respaldar tal medida –léase, reservas– no les preocupa, porque funcionó en Ecuador. Funcionalismo puro. Encontraron la llave que abre todas las puertas, creen… O piensan que, asústese, bastaría con entregar subsuelo y demás recursos minerales, como garantía, a quien preste los dólares salvavidas.

¿Qué tal?

Entonces, ¿se trataría de anclar la medida en un préstamo que tomaría el mismo que se reconoce incapaz de manejar su política monetaria? ¿Una irresponsabilidad sobre otra? Y, dígame, ¿con qué derecho entregar el patrimonio de los venezolanos del futuro? ¿O habrá un prestamista tan suficientemente estúpido como para prestar al inepto sin mayores precauciones? ¿No fueron los chinos quienes ante la petición de $20MMM por parte del régimen exigieron la «entrega» de Sidor? ¿Qué exigiría usted? Ahora bien, si es que se tuvieran las reservas, ¿tendría sentido la dolarización? Respuesta: no. Y la razón ni siquiera requiere razonamiento económico, es de sentido común.

Si por incompetencia se renuncia a la política monetaria, dígame, ¿a cuenta de qué el mismo incompetente haría una correcta política petrolera, fiscal, industrial, arancelaria e incentivará la productividad y la producción interna, nuestro valor agregado y tantas complejidades más? ¿Cómo es que renunciando a la política monetaria se garantizan los demás resultados? ¿Un acto de magia? Sorprende lo iguales que terminan resultando liberales y chavistas venezolanos: ¿qué les pasa? ¿Es que extraviaron su locus de control? Ambos ansían un anclaje heterónomo, alguien o algo que los salve, cualquier cosa, menos asumirse como personas adultas. ¿No deberían mirar con genuina seriedad y respeto al país? ¿No deberían, al menos, aprender a nadar? Continuará.


Referencias:
Propuesta al BCV para dolarizar nuestra economía y acabar con la especulación cambiaria y la inflación: http://www.aporrea.org/actualidad/a168496.html
Consecomercio: comerciantes se unen al debate sobre dolarización de la economía: http://www.finanzasdigital.com/2015/04/consecomercio-comerciantes-se-unen-al-debate-sobre-dolarizacion-de-la-economia/

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