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domingo, 26 de octubre de 2014

MANIFIESTO CIUDADANISTA



Text Box: Octubre 25, del 2014.

PERFILES GENERALES DE UN PROYECTO PARA UNA REVOLUCIÓN CIUDADANA EN VENEZUELA.

CONSTRUIR LA CIUDADANÍA PARA RECONSTRUIR
EL PAÍS…

          Un grupo de ciudadanos, preocupados por la dramática situación que atraviesa nuestro país, hemos decidido unirnos para iniciar un proyecto que busque revertir la misma y enrumbar nuestra sociedad hacia un horizonte que satisfaga los deseos y aspiraciones de todos los venezolanos.

          Quienes impulsamos esta  iniciativa provenimos de  experiencias políticas recientes para establecer una nueva alternativa, desde distintas prácticas, las cuales sucumbieron a polarización. Sin embargo esta  experiencia es un  patrimonio importante para la acción actual, en la que la polarización parece comenzar  a debilitarse.

          Las presentes lianas, son el resultado de un conjunto de discusiones e intercambios de opiniones que hemos mantenido durante los últimos meses y que hoy queremos poner a su disposición. Nos encantaría recibir sus críticas y opiniones sobre las mismas y mucho más nos agradaría que se uniera a nosotros en esta gesta que busca iniciar desde el occidente, una “Revolución Ciudadana” en Venezuela, como única vía para enrumbarnos definitivamente hacia la patria que todos nos merecemos.                                                                                                                            
                                                                                                                            
      UN PROBLEMA LLAMADO VENEZUELA

        Un país en crisis…

         Por supuesto que es imperioso la sustitución del actual gobierno, que ha resultado marcadamente autocrático, corrupto e ineficiente, pero tenemos la certeza de que abocarse exclusivamente en la actualidad a promover un  simple cambio de gobierno, sería una labor incompleta. El cambio del actual régimen político, y junto a ello, el abocamiento a la búsqueda de solución  a los problemas que atravesamos, deben acompañarse de la corrección de situaciones estructurales que vienen desde nuestro propio origen como nación.

         Y es que Venezuela arrastra desde su nacimiento, una serie  de  contradicciones  no   resueltas, que hacen crisis con cierta periodicidad y que la han tornado inviable e invivible para la mayoría, que a pesar de su característico arraigo, por primera vez inicia una diáspora migracional.

                    Nunca hemos sido una nación unificada, con  una visión compartida, dominante de sus recursos y riquezas naturales y constructora de su futuro.  De 516 años de existencia, 323 transcurrimos bajo el dominio español, 92 en control Estadounidense y los últimos 15 merodeando la protección China.    

                    Arrastramos una condición colonialista, que nos impide tener personalidad propia, en el concierto internacional de las naciones.  Los Borbones nos impusieron el “Metalismo”, que junto al  colonialismo determina nuestra contradicción fundamental de economía periférica, marginal y satelital, condenada, en la distribución internacional del trabajo a ser  simple proveedora de energía, consumidora de bienes y servicios elaborados, incapaz de generar suficiente ahorro interno y financiara de la inversión y el desarrollo de los grandes centros de poder, a los cuales se encuentra subyugada. Ésta contradicción se ha acentuado con el pasar del tiempo.

                    El coloniaje español y el marginamiento de la revolución industrial, nos impidieron pasar por la modernidad, lo cual nos hace una nación feudal, con quinientos años de atrás; condición ésta que se acentúa mucho más en  la actual etapa humana, en la que la gran mayoría de los paradigmas modernos han quedado atrás.

                    El petróleo alimentó por décadas un “saudismo”, que sustenta una cultura consumista, sin una contraparte de producción y que ha sido imposible mantener con el correr del tiempo, en la medida en que los booms petroleros quedan atrás. 

                   Internamente ha sido desplazada la oligarquía civil bipartidista, retornando la casta militar que nos dominó durante el siglo y medio,  decidida a recuperar todos los beneficios perdidos de la renta petrolera por cuarenta años. Ésta, ha decidido la ruptura con USA y el establecimiento de fuertes nexos con los grupos y corporaciones que pretenden trasladarnos a la órbita China.

                    Todas las contradicciones que han constituido la sociedad venezolana a lo largo de su existencia y sobre todo las últimas décadas, se han sistematizado en las diversas tesis políticas que han confrontado el poder internamente.

                   A finales de la década de los 70, el modelo Betancourista impuesto desde los cincuenta, se hizo inviable.  Entre 1983 y 1998, cuando Chávez llega al poder, no predomino tesis alguna y no es sino hasta el 2007 cuando  se asume el  “Socialismo del siglo XXI”, que tiene como programa el “Plan de la Patria”, cuyo objetivo estratégico es sacarnos de la órbita estadounidense e insertarnos en la establecida por las grandes trasnacionales que actualmente mantienen una conspicua alianza con la cúpula política China. Esta es la tesis dominante actual, pero que mantiene intactas nuestras contradicciones históricas.

          Ese nuevo juego que se nos viene imponiendo, ha demandado el fortalecimiento del centralismo, por eso , venimos sufriendo cada vez con mayor intensidad un estado altamente centralizado, que aunque comenzó desde 1989 un supuesto proceso de descentralización nacional, sin embargo, nos llevó nuevamente a la recentralización del poder, por más que hoy se hable de Poder Comunal, pretendiéndose transferir competencias a los Consejos Comunales que la Constitución contempla para los estados y municipios.

          Vivimos una profunda fragmentación y precarización de valores fundamentales. Predomina la confusión, incertidumbre  y desesperanza. Para muchos, el país se muestra como invivible e inviable, ofreciendo solo las opciones de marcharse o luchar.

          Los graves problemas históricos se acentúan, se generan severos desequilibrios económicos y  empobrecimiento. Existe un deterioro constante de la situación económica, política y de las condiciones generales de vida. 

          El estado nacional  se torna cada vez más desorganizado y fallido, el gobierno no funciona ni responde a los grandes problemas del país, las Alcaldías y Gobernaciones se han convertido, como nunca antes, en organismos y estructuras clientelares de los partidos políticos, exclusivos para el pago de la nómina burocrática y para el financiamientos de los mismos, el estado está totalmente deformado y su  estructura es en sí mismo un gran problema. El estado está por encima del ciudadano y en vez de permitir a la gente interactuar con él, impide la posibilidad de que se vea representado. La democracia no funciona porque tenemos un estado que abusa de la  institución y castas políticas, económicas y militares ostentan el poder del mismo y a las cuales no les conviene que el ciudadano común sepa el valor de la democracia.

          Se cierne sobre nosotros la amenaza de una enorme diáspora poblacional   y una definitiva africanización.

          La variable determinante de tal escenario, lo constituye la polarización.  El Partido Socialista Unido Venezolano y la denominada Mesa de la Unidad Democrática, han comenzado un serio desgaste y desprestigio, mientras la segunda  carece de una tesis de país y fija como principal objetivo mantenernos bajo la égida estadounidense.

          Concomitantemente, parece estar incubándose, un nuevo referente de orientación derechista, que constituye  el gran peligro de la coyuntura política, ante la incapacidad de la oposición democrática y del chavismo de   detener su proceso de descomposición.

Necesidad de política alternativa


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