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lunes, 16 de enero de 2017

LA MAYORIA SOCIAL ABANDONADA Y DESARMADA




VENEZUELA 2017: 
LA MAYORIA SOCIAL ABANDONADA Y DESARMADA
(Y su futuro en la boca de los fusiles)
PABLO HERNÁNDEZ PARRA


Yo le he puesto cabeza. Se lo juro, diputado Borges.  Y me he colocado enfrente y detrás de la frase, la he mirado por arriba y por abajo, la he pronunciado de mil maneras, pero nada. Nada de nada, diputado. No la entiendo. No me suena. No sé cómo hacer para que su propuesta se relacione con nuestra realidad[1]

La segunda semana de enero, ha dado comienzo a un nuevo acto en esta ya larga tragicomedia en función de consolidar el naciente Estado fallido de militares, policías y delincuentes en Venezuela[2]. La instalación de la Asamblea Nacional y el nombramiento y discurso de Julio Borges como presidente de la misma, ha sido el motivo para que los payasos de la oposición y los mayordomos y guachimanes del gobierno, todos ellos al servicio incondicional del capital financiero nacional e internacional, atizaran el apagado fuego de la división de la población, en la mal llamada polarización.

Fraccionar a la población en diversas formas de creencias políticas, religiosas, modas, etc., no es más que la aplicación del antiguo principio político de  “divides y vencerás” mediante el cual toda clase dominante como minoría y sus testaferros políticos, religiosos y militares,  buscan someter y controlar a la mayoría de la población trabajadora, productora de la riqueza social.

El uso y abuso intensivo y permanente del engaño, las mentiras, las estafas, el doble discurso, las promesas incumplidas, las mesas de diálogos, hojas de ruta y todo el arsenal mediático en torno a la publicidad del consumo moderno, facilita la Idiotizacion y esclavización de las mayorías sociales, sin necesidad de apelar diariamente a la violencia y el látigo para lograr igual fin. Siempre que puedan doblegar la capacidad de lucha y resistencia de los trabajadores y asalariados mediante el engaño político, el oscurantismo religioso y la publicidad del consumo y de la obtención del dinero fácil, el sistema dominante hará uso de ellos[3].

Desde abril del 2002[4], con el show del derrocamiento de Chavez y su” resurrección” a los tres días, apareciendo con un crucifijo en la mano, toda la política venezolana se transformó en un inmenso teatro de títeres y marionetas, bajo la batuta  de ese director de escena llamado el capital financiero, especialmente  petrolero, denunciando y analizado por Domingo Alberto Rangel como el Deux Machina[5] de la economía y política venezolana. A partir de aquel entonces las “luchas políticas en Venezuela” han sido un inmenso  y novedoso campo de experimentación para el control y domesticación social a través de sucesivas y permanente sesiones de electro shock, en todas las esferas de la sociedad, pero principalmente en la política, lo militar  y especialmente con la llamada inseguridad y el fomento de la delincuencia, está junto a la impunidad de todo tipo, convertidas en los principales instrumento de accionar político del actual gobierno y la banda delictiva que lo dirige.

Hoy, este show caricaturesco se pretende presentar en un contexto cuya característica principal es el conflicto entre el Poder Legislativo y el Poder Judicial. [6] A raíz del citado discurso del Sr Borges en la instalación de la Asamblea Nacional y de la cantinflerica decisión de dicha asamblea, decretando el abandono del cargo del presidente[7], las marionetas y payasos del circo político han puesto en marcha un nuevo capítulo de electro shock, y el próximo 23 de enero, tienen previsto escenificar una nueva versión 2017[8] de la madre de todas las batallas entre los payasos de este circo, para salir del Sr Maduro, cuando marchen hacia Miraflores[9].

El discurso del Sr Borges, como buen defensor del Estado venezolano y mejor guabina, es un dechado del doble discurso típico del oportunismo político. De un lado, acuso a Maduro como el causante de todos los males, sin mencionar para nada a Chavez como el padre de la criatura y del desastre. Y su faena oportunista la remata no con un  llamado, a respetar la constitución y garantizar unas elecciones generales, sino como  un ruego lastimero de un esclavo ante el amo que lo azota:

Hermanos y hermanas de uniforme: en nombre de la representación nacional, los convoco a que caminemos juntos hacia una Patria donde el pueblo vuelva a verlos con respeto. Una patria en la que la Fuerza Armadas participe activamente en el desarrollo del país porque esa patria que viene necesita unas Fuerzas Armadas institucionales y fuertes[10].  

Y estas plegaria cínica e hipócrita, la dirige el presidente de la Asamblea Nacional, precisamente al ejército venezolano y su actual jefe supremo, principal sostén de toda la tragedia que vive la sociedad venezolana, con la mayor carga de responsabilidad en el saqueo que ha sufrido el tesoro nacional y que ahora a partir del Arco Minero y de la creación de CAMIMPEG, se han convertidos en socios del capital minero y petrolero y guachimanes de dichas propiedades.

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