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lunes, 13 de abril de 2015

VENEZUELA, CRISIS REVOLUCIONARIA Y PUGNAS INTERIMPERIALISTAS


VENEZUELA, CRISIS REVOLUCIONARIA Y
PUGNAS INTERIMPERIALISTAS
Carlos Hermoso
Estados Unidos ha dado un paso que guarda una mayor significación que la asignada por algunos analistas y partidos políticos. Independientemente del provecho que le saca el chavismo, se trata de un asunto serio. A su vez, ciertamente su atención política es bastante compleja y controversial. Veamos.
 
El paso dado por el gobierno estadounidense se ajusta a los tiempos y se corresponde con asuntos cuyo desarrollo ha alcanzado tal escala que lo fuerzan a responder con el impulso propio de un imperialismo que ve perder espacios, áreas de influencia, fuentes de materias primas entre otros aspectos. En el mejor de los casos, se trata de espacios que se han convertido en áreas en disputa con otros imperialismos o bloques imperialistas. Sería tonto pensar que se trata de un desliz al estilo Bush o que es una decisión personal del Presidente que no se ajusta a los requerimientos de la política estadounidense ni de la venezolana. Aun cuando puede ubicarse en una perspectiva multipropósito, se trata de un asunto bien pensado y cuyo costo y eficacia política han sido calculados. 
 
Es en esencia una respuesta a la tendencia a la nivelación operada desde el asiento nacional del imperialismo estadounidense que ve claramente perdida la competencia frente a China en varios tópicos: manufacturero, financiero y de mercados y fuentes de materia prima, producto, a su vez, del desarrollo desigual de las potencias imperialistas. China —joven imperialismo, en el sentido leninista— desplaza a los avejentados imperialismos estadounidense, europeo y japonés en esos y otros aspectos, por lo que puja de manera firme hasta la eventualidad del encuentro militar, aunque hasta ahora de manera parcial, estimulando conflictos bélicos entre países sojuzgados contra otros, o armando al país que requiera de sus servicios, e incluso a grupos creados por ellos mismos. Esto lo hace uno u otro imperialismo. 
 
Los estadounidenses en alianza con los europeos mediante la guerra recuperan áreas en disputa, o penetradas parcialmente del punto de vista económico por imperialismos que integran bloques rivales, como Libia e Irak. Más recientemente buscando conquistar nuevos espacios, como en el caso del conflicto en Ucrania y la guerra en Siria. Por su parte, China y Rusia pasan a defender espacios propios o conquistados. No respondieron ante la invasión, bombardeo y genocidio perpetrado por el bloque imperialista liderado por EEUU contra Irak y Libia, seguramente por tratarse de países en los cuales la consolidación de sus capitales no había permitido aún mayores articulaciones políticas y económicas, o que negociaron el reparto, o ambas. Cuando algún imperialismo “defiende” a algún país víctima de agresiones de otro imperialismo, no está motivado por la defensa de los intereses de las áreas o de los países penetrados por sus capitales, sino de sus propios intereses imperialistas. El teatro de la guerra, por lo pronto, son las áreas en disputa. Preparan el terreno a un nuevo reparto del mundo.

La tendencia guerrerista no se realiza en torno únicamente de áreas ricas en materias primas o mercados que permitan la expansión del comercio para colocar sus productos. Es así como puede darse el caso de conflictos en torno de áreas cuya importancia económica es subalterna pero, con tal de reducir los espacios del rival, se crean conflictos cuya resolución puede apuntar a la confrontación bélica. O bien, la “ayuda” que prestan a sectores adversos desde la perspectiva ideológica, religiosa, entre otras, con tal de crearle conflictos a un imperialismo u otro. Esta es una tendencia dominante en el imperialismo.
 
Pero la conflictividad guerrerista no es el comportamiento exclusivo de los imperialismos en este proceso. La lucha por espacios, el desarrollo de la pugnacidad permanente en medio de la articulación de capitales y la realización de negocios, supone el uso de otras formas de confrontación que incluyen la amenaza, la respuesta eufemística mediante la diplomacia, la infiltración de movimientos subversivos que siembran la inestabilidad, entre otras. De todo ello ciertamente no escapa Venezuela atizados estos desarrollos por el Departamento de Estado de EEUU, como tampoco escapan de esas políticas espacios “propios” de los yanquis, pero atizados por imperialismos rivales.
 
Este proceso alcanza dimensiones significativas en el caso que nos ocupa, toda vez que la articulación de capitales chinos y estadounidenses ha alcanzado tal dimensión que resultaba complejo ubicar claramente su desarrollo. La articulación de capitales conduce a que se compartan intereses. Capitales estadounidenses interesados en el mayor beneficio. Lo chinos también sacan su tajada. Esto es, la explotación de los obreros chinos brinda una plusvalía que permite ganancias a los inversores vengan de donde vengan y van dejando una cuota que los chinos van invirtiendo en desarrollos propios. Aprovechan el asiento nacional donde se produce la acumulación de capitales que ha conducido a la formación de la clase obrera más numerosa del mundo; asimismo, la burguesía alcanza la misma escala en comparación con las del resto de naciones imperialistas. Solo que en estos nuevos tiempos, dado el desarrollo alcanzado por China, la consolidación del bloque Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) es tal que sus decisiones económicas ya fuerzan a la asunción de decisiones políticas en terrenos que ponen en claro su ambición de convertirse en factor hegemónico del planeta, empujado principalmente por la supremacía mundial alcanzada por China en varios aspectos, principalmente en manufacturas, importación de materias primas y finanzas.
 
Para Venezuela este episodio puede convertirse en un hito de nuestra historia toda vez que nos coloca en el centro de las disputas interimperialistas sin haber alcanzado niveles de desarrollo en correspondencia con las riquezas con las que cuenta el país y los ingresos obtenidos mediante ganancias extraordinarias en el negocio petrolero.
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