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domingo, 21 de febrero de 2016

AL REVOCATORIO COMO AL PARO-GOLPE PETROLERO DEL 2002.





AL REVOCATORIO COMO AL PARO-GOLPE PETROLERO DEL 2002.
Rafael Iribarren

.-I-.
.- Con Revocatorio; más polarización, sin debate. Más candidaturismo más campañas.

Pese a la crisis que vive el país, a la experiencia, histórica, de las parlamentarias y el 6D; al alcance político que han tenido; al desconcierto y la desmoralización que hoy domina a los venezolanos habiendo ganado la AN, sin que suceda casi nada de lo que se esperaba y de la expectativa que se promovió y manipuló. No hay debate. Seguimos sin debate, sobre nada. 

A pesar de la circunstancia de estar viviendo la tercera experiencia en dieciocho años de polarización; las dos del 1998 y del 2002, de habernos sacudido al autoritarismo, para luego regresar a lo mismo o peor; hoy nuevamente derrotado y puesto contra la pared al autoritarismo; las burocracias partidistas oposicionistas y gubernamentales, siguen jugando a continuar y profundizar la polarización. Aunque  la deriva de ese juego es la de una nueva regresión; es que, siga sin haber un cambio real en el país; ni un verdadero impulso hacia él.

Frente a  la respuesta, previsible  del madurismo ante la pérdida de la AN, de desconocerla y anularla; de negar y trancar cualquier dinámica entre los poderes; las burocracias partidistas y candidaturales de la MUD, juegan a empujar al país a más polarización. Ahora promoviendo la revocatoria del mandato de Maduro; luego de la que, lo único seguro es que seguiremos en campaña habrá  más  electoralización y más candidaturización.

Pues, en caso de ser revocado; constitucionalmente, en un lapso determinado, habrían  nuevas elecciones presidenciales; simultáneas o sucesivas con las regionales de gobernadores, este mismo año. Para seguir el próximo 2017 con las locales, municipales; e, inmediatamente casi, con las nuevas presidenciales del 2019. O sea, seguir tres años en cada vez más polarización y partidización. Seguir en campaña continuada, sin debate y sin ni siquiera apuntar a las causas profundas, estructurales, de la crisis. Con la retórica de que la cuestión está en que el gobierno y Maduro son malos, como lo fueron Chávez el suyo; y que sacándolos, con otro gobierno y  otro presidente, esos sí, “buenos”, saldríamos adelante. Y, no solo es que no hay debate ni se promueve; sino, peor, se bloquea y descalifica como supuesta “antipolítica”, toda idea o  intento de plantear y mover la atención hacia la base estructural histórica, bicentenaria  de la crisis.

.-II-.

.- La crisis actual: 200 años de autoritarismo, 70 de rentismo neto, 60 de partidización. 

La crisis coyuntural que vivimos no  es sino  expresión y resultante de nuestra crisis estructural, histórica. Que hoy tengamos el gobierno de Maduro; no es ni la crisis en sí, ni su causa. Es su efecto. Como Chávez y el chavismo fueron efecto, consecuencias del hueco al que fue empujado el país en las tres últimas décadas del siglo pasado. Aunque por su parte ellos hayan sido  determinantes de su profundización y extrema perversión actuales.

El chavismo y su degradación en madurismo, han sido posibles: y han  podido llevar al país a la crisis total en que estamos; porque, en el marco de nuestra inestructura fundacional como República, en ellos se personificaron las tres perversiones en el ejercicio del Poder, que imbricaron toda nuestra historia; y que esterilizaron toda capacidad social de confrontación al Poder, siempre máximamente concentrado: el autoritarismo, el rentismo y la partidización.

Luego de doscientos años de autoritarismo; de siete décadas largas, que hoy continúan, de rentismo neto; y de setenta años de  partidización absoluta de los poderes y la política. La estructura de Poder que  llamamos Estado y/o Gobierno; indistintamente porque realmente no se diferencian; es incapaz de asumir y menos responder a ningún problema de fondo de la sociedad venezolana; menos de ralentizar y, ni hacer nada por revertir la inercia de perversión que hoy la domina en todos los planos.  El aparato del poder en Venezuela, está agotado; atrapado en sus exigencias interna de sobrevivencia
.-
.- La crisis  es política. La crisis económica, sin justificación, es causada políticamente.

Ateniéndonos a  los factores y determinantes económicos propiamente, la crisis económica que  vivimos en Venezuela es inexplicable; no tiene justificación. Como tampoco era explicable, ni tuvo justificación, la crisis en que se metió al país y se mantuvo  desde los años setentas hasta los noventas; y que Chávez continuó y profundizó. Las crisis económicas, actual y anterior, que son la misma, secuenciales, fueron y son políticas. Causal y morfogenéticamente resultaron del manejo discrecional, corrupto y clientelar de la renta petrolera,  para las burocracias partidistas-empresariales-militares puntofijistas primero  y luego chavistas, mantenerse en el Poder.  

Con todo el potencial y la capacidad instalada que tenemos; intelectual, profesional y técnico;, hoy el país está paralizado; sin decisiones ni siquiera ante lo que parece inminente; solo por la pelea “interna” de dos grupúsculos  post-chavistas; ya sin base sociopolítica real; según por la “botella vacía” del “legado y la sucesión de Chávez. En concreto por sobrevivir como sea encastrados en el Poder.

Ante la parálisis en que los post-chavismos tienen al país; las oposiciones pese a tener la mayoría calificada de la AN; sobre los  ocho millones de votos del 6D;  no logran ir más allá del manejo político mediático  de las situaciones, del “run-runeo” y de los “confidenciales”; de esperar a que “pase algo”, a que “alguien haga algo”. Siempre, activando los protagonismos candidaturales; siempre en campaña. Todo ante el país del inmenso 6D; desmovilizado; otra vez regresado al desconcierto; a la impotencia de la dispersión total.   

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