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miércoles, 11 de diciembre de 2013
JOSÉ MACHILLANDA - ANÁLISIS POST-ELECTORAL 8-D
ANÁLISIS
POST-ELECTORAL 8-D
Nuevo Mapa Político
1.-El voto del 8-D
El voto
del 8-D es el momento culminante del proceso electoral administrado por el
Consejo Nacional Electoral para la elección del gobierno municipal, léase
Alcaldes y Concejales. El voto mostró un valor cuántico, un valor cualitativo y
un valor de la abstención que requiere un sesudo y posterior análisis, por
parte –en especial- de la oposición política. Este voto del 8-D, igualmente muestra a un CNE
y a un sistema electrónico con un comportamiento y tardíos resultados, lo cual reafirma su
condición de un sistema no confiable.
Las
cantidades de votos del 8-D se describen de la siguiente manera: 5.733.032 para
el oficialismo (PSUV y aliados en el Gran Polo Patriótico), 5.085.129 para la
Unidad (MUD) y 792.497 para otras organizaciones opositoras (Postulados al
margen de la MUD), con lo cual queda demostrado que la sumatoria de los votos
de la MUD más el de otras organizaciones constituyen la mayoría. Mayoría que muestra
como incierta la pretensión oficialista de declararse como mayoría debido al
número de Alcaldías obtenidas, lo cual es erróneo por cuanto lo que importa y
procesa el hecho electoral, es el voto.
El voto
constituye la expresión mayoritaria de la elección por selección de parte de un
ciudadano, quien entrega su poder comitente o poder natural para que el
receptor (Candidato a Alcalde, candidato a Concejal) ejerza la función de
gobierno. Por lo tanto, Venezuela una vez reconocida la mayoría de los votos
emitidos puede decir que se encuentra frente un Nuevo Mapa Político. Nuevo Mapa Político que generará importantes
cambios y reorientaciones en el ambiente político real, tanto en el liderazgo
de la oposición como en quienes ejercen el gobierno, habida cuenta la tensa situación
política que se vive después del 8-D.
El
Consejo Nacional Electoral de manera interesada en el único boletín leído y
difundido por su Presidenta, Tibisay Lucena, presentó un conjunto de resultados
parciales que confundieron a la Nación, a la opinión pública nacional e
internacional para que se formara la matriz inicial de que el oficialismo había
sido el ganador del hecho electoral del 8-D. Tan burda maniobra ha facilitado
que en el portal Aporrea un artículo muestre, en el cual expresa que “quieren
venderle una derrota del chavismo como si fuese una victoria.”
Lo
cuantitativo del voto queda claro, la mayoría de los venezolanos rechaza el
chavismo. Lo cualitativo es mucho más interesante, explicativo y poderoso en
cuanto a su comprensión, ya que la distribución del voto ocurre de una manera
marcada, definiendo el voto de la oposición localizado geográficamente en las
más importantes ciudades del país, mientras que el voto del chavismo
fundamentalmente está localizado en la geografía de áreas rurales. Esto nos
permite concluir que el chavismo sufre un agudo y acelerado proceso de
ruralización.
2.-Consecuencias sobre el Sistema Político Venezolano
El Nuevo Mapa Político como producto del
8-D crea consecuencias inmediatas y de mucho peso en el liderazgo político de
la oposición, en el ejercicio del gobierno de Maduro, en el liderazgo político
emergente y en la interpretación de una demanda subyacente del cuerpo social
venezolano, que debería obligar a un cambio de estrategia tanto al gobierno
como a la oposición para evitar que se active el reclamo político a nivel de
calle.
Todo lo
precedente muestra la necesidad de un más estrecho funcionamiento del hiato
líder político-ciencia, que en el nuevo ambiente político real permita la
definición de estrategias en función de escenarios posibles que le den aliento
a las acciones por parte de la oposición, frente a declarada e intransigente
conducta del gobierno. Gobierno que ya da muestras de ser incapaz de modificar
su actitud al negarse a comprender que la mayoría rechaza su anacronismo
político, conduciendo a que Venezuela se muestre como una sociedad dividida.
La sociedad dividida constituye una alerta,
una alarma, una señal política de inconformidad por parte de los ciudadanos,
fatiga en algunos núcleos neurálgicos de instituciones y en un –cada vez menor-
límite de tolerancia hacia las conductas equivocadas y tropelías de los
gobernantes de turno. Lo señalado anteriormente muestra la enorme
responsabilidad que afecta hoy a quienes intentan gobernar al país y a quienes
como oposición están obligados a crear una estrategias que canalice, con
conocimiento politológico cierto, las grandes tensiones de demócratas
consolidados que por más de catorce años, han tenido que tolerar los
desafueros, maltratos y desatenciones de los responsables por el ejercicio del
gobierno.
La sociedad dividida muestra que la
elección del 8-D no terminó tampoco por cumplir con su objetivo, es decir,
alcanzar un cambio de gobierno municipal de manera pacífica, ordenada y
constitucional, lo que ata el momento político actual al 14-A. Este hiato
apunta a un desarrollo de un ambiente politológico puede producir reacciones
impredecibles, no obstante haya finalizado para este momento el fenómeno de perturbación política mayor.
Lo deseable frente a
la sociedad dividida, que sigue
mostrando polarización de manera más acentuada, es a quienes fungen como
líderes del oficialismo y la Unidad se enteren de las señales politológicas que se producen a los interno del sistema con
el fin de diseñar vías y acciones políticas que amortigüen las graves
pulsiones, que 48 horas después del hecho electoral, perviven en la sociedad
venezolana.
a) Consecuencias en lo económico
El hecho
electoral del 8-D acontece en un ambiente económico de exponencial
incertidumbre, con carencia de alimentos básicos fundamentales, inexistencia de
medicinas y suministros médicos para la salud. Más que inflación hay
expoliación para conseguir materiales de construcción, no se encuentran
materiales de ferretería y el país –terminado el hecho electoral- aprecia con
profundo desprecio e indignación los asaltos a las tiendas de
electrodomésticos, que sí bien es cierto permitieron un precio justo, ello no
termina por resolver el problema de la dieta básica, materiales de limpieza y
medicinas de uso importante para la sociedad venezolana. Esta situación de
carácter económico subyace y crece en el cuerpo social, y no tiene fecha fija
para que aflore y genere graves inconvenientes en el ambiente político
post-electoral.
3.-Conclusiones
1) El 8-D muestra una tendencia de franco rechazo por la
mayoría de los venezolanos al modelo comunista del chavismo y post-chavismo.
2) El chavismo y el post-chavismo se orientan hacia un
proceso de ruralización como partido anacrónico y primitivo, en el cual es
posible que la cooptación sea el instrumento para la elección.
3) El Nuevo Mapa
Político alerta sobre la fragilidad del ambiente político real, habida
cuenta las potenciales demandas y la fatiga que demuestra el cuerpo social, que
además a gritos llama que el liderazgo de la oposición política redefina la
estrategia para contener las arbitrariedades y violencia y empleadas por el
post-chavismo, además de que contenga una posible explosión social en el
inmediato futuro.
Es original,
Dr. José Machillanda
Director de CEPPRO
Etiquetas:
08D-13,
José Machillanda Pinto
lunes, 16 de enero de 2012
JOSÉ MACHILLANDA - PRIMARIAS Y MINISTRO DE LA DEFENSA
I. Introducción
La designación del nuevo ministro de la Defensa no es un hecho ingenuo, simple o rutinario en el régimen autoritario militarista pues contiene implicaciones de mucha relevancia pero además conecta con otras acciones que esta vez tienen cuatro lecturas diferentes ex profesas y coincidentes vinculadas y conectadas con todos los cambios y designaciones realizados por el Presidente durante los últimos 21 días. Estas 4 lecturas son: el pánico electoral que siente Chávez, su gran inseguridad en el campo político-militar, el ejercicio arbitrario de la relación dominio-sumisión sobre una importante parte de la cúpula militar claudicante y el grave temor por su ausencia temporal indefinida del escenario político venezolano. Entiéndase en consecuencia, que la designación del ministro de la Defensa abrocha, interconecta y facilita la ejecutoria de todo un entramado político en el cual el ala militar del régimen y/o el empleo del componente militar venezolano como fuerza instrumental de poder se privilegia y hace protagónica, durante el proceso pudiendo en el inmediato futuro emplearla como fuerza de tutelaje de la sociedad venezolana.
La designación del ministro de la Defensa va en el mismo sentido, motivo y dirección que la del señor teniente presidente de la Asamblea en cuanto a que ubica en el escenario político real a actores participantes del golpe del 4F y del 27N en críticos puestos de toma de decisión para que le garanticen en esas instituciones o cuerpos que cumplen funciones cruciales en este año electoral el control sobre estas críticas estructuras que tienen espacio y relevancia en cuanto haya de suceder en el proceso electoral presidencial. El presidente reconoce que electoralmente pudiera ser derrotado como lo fue el 2D del 2007 y el 26S del 2010 y la lealtad, sumisión y compromiso son fundamentales para que en el extremo político se imponga por la vía arbitraria el tutelaje militar en Venezuela para continuar con la revolución chavista.
El recién nombrado ministro de la Defensa es reconocido, conocido y mal recordado por la sociedad venezolana y a lo interno de la organización militar como un adheriente político y súbdito del caudillo Chávez. A este general claudicante no se le reconoce como jefe militar por cuanto nunca ha demostrado réditos como estratega y mucho menos conocimientos polemológicos, lo que hace que carezca de autoritas para comandar una organización militar, que además, está desestructurada, apartada de la función de defensa, arruinada y sin apresto operacional, limitándose a cumplir tareas asistenciales sobre el cuerpo social venezolano. El recién nombrado ministro de la Defensa lo conoce la opinión pública nacional y latinoamericana por haber violado la Constitución vigente en lo atinente a su responsabilidad como militar y se le recuerda por la defensa pública de ese delito de parte del Presidente y su posterior ascenso a general en jefe.
El recién nombrado ministro de la Defensa es prueba fehaciente del ejercicio y ejecutoria de la relación dominio-sumisión que ha desarrollado el caudillo Chávez sobre el sector militar de la sociedad. En tal sentido su investidura como ministro lo ubica como miembro de la cúpula militar claudicante, sujeto del momento político militar revolucionario, desprofesionalizado y cercano al soft power cubano que termina por creerse comandante de una fuerza instrumental del poder del Estado nación. Pero él como ministro de la Defensa sólo es un miembro más del gobierno chavista, de un autócrata militar que puede hacer que miembros de la cúpula se conviertan en tiranos de la sociedad venezolana.
La cuarta lectura se refiere al grave temor a la ausencia temporal indefinida del presidente Chávez, que sólo el Presidente en su interior reconoce como consecuencia de la grave enfermedad que le aqueja, de la cual él es el único que sabe e informa y nadie más sabe exactamente qué padece. Pero él sí sabe, está en conocimiento que tal padecimiento lo puede inhabilitar como quedó demostrado ante su imposibilidad de viajar a la toma de posesión de la presidenta de Argentina, hecho que pudiera repetirse de manera más grave y prolongada por lo que el Presidente tendría que dejar de ser el candidato del PSUV o simplemente sería un candidato muy disminuido.
Todas estas 4 razones muestran su interconexión, permiten inferir la dirección y el motivo que las hace coincidentes y facilitan que se interprete el pánico presidencial frente al hecho electoral para el cual está requerido, urgido y necesitado de un ministro de la Defensa que le articule de manera incondicional como el mejor actor, el posible uso y empleo del componente armado como fuerza. Fuerza que pudiera garantizar la continuidad en el poder al chavismo después del 7 de octubre de 2012, valiéndose de un componente armado que como fuerza de contención, en apoyo al ala militar del chavismo que ya cumple 20 años en el poder se perpetuaría mediante la estrategia del golpe de Estado en el poder.
II. Pánico electoral de Chávez
El pánico electoral ha terminado por invadir el cuerpo y la mente del autócrata Chávez a quien se le hace imposible desconocer, olvidar u omitir su derrota del 2D del 2007 y su fracaso político del 26S del 2010, ambas derrotas muestran una tendencia sostenida, lenta en su crecimiento pero incremental por un franco y expreso rechazo de las fuerzas de consenso de la sociedad democrática venezolana al comunismo. Así, ha quedado claro que su infauta y fatídica revolución se hunde cada vez más ante la desconfianza e indignación del venezolano. Su pánico electoral hoy, enero 2012, es mayor porque reconoce la “presencia de los diablos de la violencia” a lo interior de su organización que se han mostrado al conocerse su enfermedad, la imposibilidad del construir el polo patriótico, las notorias fracturas entre los radicales, militaristas y oportunista en el PSUV y por último las graves deserciones que sufre el chavismo diferentes al hecho electoral del 2006.
Su pánico electoral además se agrava por cuanto pareciese ni podrá poner en práctica la reorganización territorial del Estado, tampoco ha terminado de definir qué es su socialismo y es tal su soberbia e ignorancia que ni siquiera comprende a los postmarxistas y nada en una permanente confusión que sí es, reconocida como un “nuevo militarismo oprobioso”. Militarismo oprobioso que ha deshonrado la condición del militar venezolano al extremo que sirve como garante de su revolución pero tirano de la sociedad venezolana.
El militarismo oprobioso creado por Chávez le es útil para su gestión de gobierno pero muy poco útil para nada más. Así no le es útil para el hecho electoral, en consecuencia el pánico electoral de Chávez lo hace sentir solo, disminuido, sin control y cálculo sobre sus gobernadores y alcaldes y en contra ve crecer una base electoral juvenil que en su gran mayoría le rechaza. Lo electoral le produce susto, pavor porque ya no puede retar a la oposición y está consciente que las elecciones le serán muy desfavorables y sabe que no es auditable pero que además de perder el poder político será sujeto y objeto de la justicia venezolana.
El pánico, el pánico electoral le recuerda que es un conspirador de oficio como a sí mismo se declaró en un programa televisivo y que entonces ineluctablemente está frente a un adverso panorama electoral en donde el pánico podría conducirlo hacia la insensatez de emplear el militarismo oprobioso por él creado para exigirle, ya que no existe la milicia, a este militarismo oprobioso que actúe como fuerza para que le garantizase su revolución.
El pánico lo hace sentir perdido, perdido políticamente y ve cada vez más cerca el peligroso hecho electoral, comienza a desconfiar de las masas, supone eventos inesperados e imposibles y cada vez más pierde la poca confianza en quienes cercanos a él le acompañan. El presidente vive una real situación de angustia política, enfrenta una desorganización, retraso y acontecimientos inesperados que ya le dibujan una gran derrota para la cual necesitaría de un gran coraje que él ha demostrado no poseer. Este pánico electoral podría provocarle que indujera a sus compañeros del ala militar del 4F y el 27N a que volvieran a usar las bocas de fuego contra los ciudadanos, contra los venezolanos, pero esta vez se conseguirá con una ciudadanía con sentido político y decisión de la mayoría por defender el hecho electoral e impedir y contener la acción del militarismo oprobioso creado bajo la cooptación y la corrupción por él como autócrata anacrónico, primitivo e ignorante. Ese autócrata siente una profunda desconfianza por una parte importante del elemento militar venezolano.
III. Desconfianza de Chávez del elemento militar venezolano
Chávez presidente, político, manipulador y para este momento distante por la organización política que le ha acompañado termina por ser visto como un conspirador de oficio y ello produce un gran desconfianza. Desconfianza porque ha demostrado que jamás fue un militar profesional sino un subversivo, un aventurero, creador de logias militares distante de la ética y moral militar que lo acompañaron a asaltar el poder político para luego intentar hacer válida la absurda teoría cíclica de 40 años de gobierno civil y 40 años de gobierno militar.
Por esa desconfianza sus tres anillos de seguridad no son venezolanos, no cuenta con jefes militares leales sino adherientes y sumisos, es decir oportunistas, cercanos a las circunstancias que le sean favorables, pero volátiles y cambiables. Su desconfianza hacia al militar nace en él, está en él y se proyecta en sus ejecutorias.
Su desconfianza sobre el elemento militar lo obliga a cooptar y a “pupilear generales” a vivir ofreciéndoles para luego exigirles sumisión, ya que requiere generales y almirantes sumisos que le teman y no que respeten su investidura que nace del poder comitente del ciudadano y le proporciona legitimidad. La legitimidad que como político outsider no la comprende pero sí la relaciona con la fuerza bruta, con el comisariato político, con la delación y el caporal, agentes fundamentales de la corrupción. La desconfianza hacia el elemento militar que lo disloca, la pretende equilibrar con las perversiones políticas, con el ejercicio de una relación enfermiza, de contigüidad y casi mafiosa con los “militares amigos”.
La desconfianza de Chávez frente al elemento militar en este proceso electoral se le convierte en una sensación exponencial de inseguridad y angustia por cuanto no tiene control y mucho menos control absoluto, entonces se siente perdido por completo y necesita de agentes que abrochen y acerquen para su conocimiento y acción cualquier situación imprevista. Demanda que sus agentes accionen de acuerdo a sus inocultables aspiraciones de no entregar el poder político ni siquiera ante la decisión de la gran mayoría que significa en extremo la posición reflexiva de una sociedad dispuesta a ejercer sus derechos hasta por la vía de la “resistencia civil”. Quizás… su angustia y temor no le ha permitido pasearse por la Venezuela democrática que ha venido creciendo y dentro de esa Venezuela que crece un sector del componente militar serio, profesional y honrado que sólo está dispuesto a que se respeten los resultados electorales y que posterior a ese hecho haya paz, alegría civilizada, y una decisión firme por exigirle a quien perdió que entregue el poder político.
La desconfianza de Chávez le obliga a medir pero sobre todo aceptar que tanto a lo interno de la organización que ha pretendido desestructurar e involucionar ha crecido y se ha construido una “reacción silente de rechazo” que está dispuesta a hacer valer sus derechos como ciudadanos soldados y que no permitirá, actuando como grupo de presión, que se imponga la violación del resultado electoral por un poder político primitivo y abusador que cree puede seguir pisoteando la dignidad de hombres y mujeres que como militares están dispuestos a defender como profesionales al Estado venezolano. En este Estado venezolano sus ciudadanos están plenamente enterados de la delicada situación de salud del presidente Chávez.
IV. La ausencia temporal indefinida de Chávez
Chávez sabe que está enfermo y quizás junto con un pequeño grupo conozca la magnitud y gravedad de su quebranto de salud, esta realidad, lo obliga a estar cerca de gente incondicional que le asegure y garantice por encima de cualquier consideración o eventualidad control sobre los hechos político y adherencia al chavismo, Chávez y su chavismo están requeridos entonces de la actuación del militarismo oprobioso creado y potenciado por Chávez para que actúe si fuese necesario como tiranos de la sociedad venezolana. La ausencia temporal indefinida puede surgir en cualquier momento y la misma lo imposibilita, le impide las condiciones mínimas para dirigir el Estado nación, lo que significa que se requiere un reemplazo para el presidente y en cualquier país ligeramente desarrollado ya esto debería haber ocurrido. Pero sólo el presidente Chávez no lo cree así, él se siente ungido por el mito de Bolívar, preseñalado para gobernar la República aunque sea con el peor desgobierno por lo tanto, no tiene sustituto, no acepta reemplazo, sólo quiere confiar en sus camaradas revolucionarios, quizás en esos 360 oficiales y suboficiales, tenientes, capitanes, mayores o sargentos que convivieron en él en el cuartel San Carlos y que ahora mantiene como burócratas y gobernantes del chavismo.
La ausencia temporal indefinida es decir la situación de salud que lo obliga a un periodo de reposo largo y separado de la función de gobierno existe pero no la admite y por ello requiere que su gente contigua, cercana sea adheriente, sumisa, súbdita como el recién nombrado ministro de la Defensa. Ese ministro asume el Presidente podrá tener control de la maquinaria militar que al final la usaría en el quehacer político, empleando al militar como un grupo de “categoría funcional” en el cual servirán como operadores del chavismo y pudieran alargar el gobierno de Chávez fundamentándose en la tesis cíclica de la historia venezolana.
La ausencia temporal indefinida de Chávez lo ha colocado a que ante tan grave temor haya designado a un ministro de la Defensa que le garantice el elemento armado en el rol de cuerpo funcional para subsanar la posible crisis de su ausencia temporal indefinida.
La ausencia temporal indefinida y sus consecuencias en este outsider y primitivo político cuanto produce políticamente no es más que una oprobiosa y grotesca afirmación de la regresión democrática en Venezuela. Regresión que ha creado una grave crisis de representatividad democrática que si generase una crisis postelectoral podría conducir a un conflicto social contencioso. El presidente Chávez ante la ausencia temporal indefinida actúa de nuevo con gran insensatez, no le importa el Estado, ni la sociedad, ni el sistema político, lo único que le motiva en su ejecutoria como político primitivo es el ejercicio del poder político sin comprender la posibilidad lógica de su reemplazo.
La ausencia temporal indefinida, es decir la posibilidad de una recaída de la enfermedad del presidente y su ausencia de la escena política lo muestra como un irresponsable ante la historia y ha permitido que se reconozca la insurgencia de ese nuevo “militarismo oprobioso” que le es contiguo en su afán de irrespetar la decisión de la gran mayoría que se vislumbra a 8 meses, el 7 de octubre del 2012, para lo cual ha designado como Ministro de la Defensa a un general adheriente y sumiso al chavismo.
Dr. José Machillanda Pinto
16 de enero, 2012
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José Machillanda Pinto
miércoles, 16 de noviembre de 2011
JOSÉ MACHILLANDA - EL 50% Y LA DIGNIDAD MILITAR
1
El Comandante presidente con toda su brutal discrecionalidad, ausencia de ética laica, e irrespeto por el sector militar de la sociedad, decretó el día 26 de octubre en forma pública comunicacional y notoria un aumento del 50% para los militares, aumento del cual no se conocen exactamente sus características por cuanto en el salario del personal militar no se reflejó en el mes de octubre. Lo que sí refleja el anuncio presidencial es la carencia de Jefes militares que responsablemente orientasen al out sider político, como un aumento en el campo militar debe hacerse en forma escalonada, aumento que además es necesario como consecuencia de la galopante inflación y de la carencia de apoyo de seguridad social que anteriormente se le garantizaba al sector militar de la sociedad venezolana.
El discrecional, grotesco e intencionado anuncio presidencial habla igualmente de una cúpula militar claudicante que de espalda a su responsabilidad como comandantes, fueron incapaces de persuadir al político interesado en dividir y conflictuar al militar en la sociedad venezolana, al anunciar de manera general y parcializada un aumento sin tomar en consideración los otros sectores de la sociedad. Inequívocamente que este político out sider, militarista, le dio una intencionalidad simbológica a su acción como comandante en Jefe de la Fuerza Armada para que el resto de la sociedad venezolana, interpretara cualquier significado hasta “la compra de las voluntades del componente armando” frente a la precaria y en declive situación de popularidad del chavismo en la sociedad venezolana.
El aumento igualmente ha servido para que a lo interno de la institución armada se avive el rechazo hacia el Presidente comunistoide apoyado por el soft power cubano, que resulta intolerable e inaceptable a un sector cierto del componente armado el cual se niega a entregarse al proceso de penetración e ideologización que el Presidente de la república ha implantado en convivencia y complicidad con aquellos tenientes y capitanes golpistas del 92, que han venido acompañándole y aceptando las violaciones continuas de la Constitución vigente venezolana y en especial el irrespeto y desprecio de los contenidos de sus artículos 328, 329 y 330.
El aumento salarial decretado de manera pública e inconveniente por parte del Presidente, a los pocos días ya lo compromete frente a la historia, pero además, ha permitido que a lo interno del sector militar en lo que se conoce como su entorno interno militar, hayan aparecido corrientes críticas y rechazo hacia esta perversa manipulación con la cual se quiere comprometer la dignidad del elemento de armas, debido a la falta de decencia de un político anacrónico y primitivo que piensa que de esta forma puede divorciar como miembro de la sociedad venezolana, al elemento armado del país.
2. EL ERRÁTICO AUMENTO DEL SALARIO
El anuncio de aumento salarial al militar es errático, injusto e inexacto, por cuanto no se requiere mayor estudio para comprender que es falso e injusto el que se pueda aumentar igual a un sargento que a un teniente, un mayor o un general, y que resulta un craso error por una razón elemental de justicia, al no haberse hecho una evaluación salarial para crear una “escala de aumento salarial básicamente justa”. Es inexacto igualmente pero además un desatino por cuanto si los jefes militares conocían de la pulsión de demanda interna salarial, debieron construir un estudio apropiado y conveniente como jefes militares para llegar a la mencionada recomendación al poder político.
Ha faltado en consecuencia la consciencia, honestidad y decencia por parte del poder político y de los jefes militares en la propuesta de un aumento salarial, porque la decencia impone que se le otorgase a cada miembro de la Fuerza Armada lo que le corresponde, con recato y sobre todo con dignidad, por cuanto la dignidad, se ha ofendido y ello constituye una afrenta a los valores corporativos del elemento militar venezolano, además una amenaza a los intereses comparativos de la organización. Causas por las cuales junto con la corrupción política y el estancamiento político que hoy se aprecia en el entorno militar venezolano constituyen, razones para la posible “manifestación del elemento armado”, como bien lo explica Peter Karsten en su famoso estudio sobre América Latina.
Ha sido errático el aumento salarial porque la forma, modo y monto anunciado ha impactado a la opinión pública, la cual ha solicitado y demandado al presidente de la República que no privilegie al elemento militar venezolano, cuando en realidad el elemento militar venezolano muestra salarios deficitarios y grandes limitaciones económicas y de seguridad social que ha ido perdiendo al limitarse sus posibilidades de recreación, soportes alimentarios y quizá lo mas importante, el apoyo para el mantenimiento de su salud ante la precariedad y la inoperatividad del servicio de sanidad militar.
Inexacto igualmente ha sido el aumento salarial porque se ha querido mostrar ante la opinión pública una decisión que privilegia supuestamente al hombre de uniforme, sin tomar en cuenta que no se le está otorgando una prebenda, sino que por el contrario un nefasto y primitivo control de la economía por parte del estado ha desatado tal grado de inflación, que el salario del elemento militar resulta insuficiente para su subsistencia. Evidentemente que todo este desorden e improvisación demuestra la carencia de jefes militares preocupados por el bienestar y la seguridad social de los hombres bajo su mando, pero muestra además, la claudicación y adulancia de estos jefes militares ante un poder político que asustado como esta por el hecho electoral, pretende seguir dividiendo y creando diferencias artificiosas en el cuerpo social venezolano aprovechándose hasta de la dolorosa situación salarial del hombre de uniforme.
3. Jefes Militares y el Aumento Salarial
El elemento militar venezolano en su proceso de desestructuración y penetración implementado por el presidente Chávez y el Sotf Power (Machillanda) cubano, representa lo que se conoce como una “institución cautiva” (Vara, Fuentes, Agüero), es decir, una institución sujeta a la percepción en sus aspectos positivos y negativos por parte de la sociedad y en especial de la opinión pública, como una organización que se entiende llena de privilegios.
La institución militar en la Venezuela actual deviene de un estamento militar profesional que derrotó política y militarmente al castro comunismo cubano y fue calificada por Luige Valsalisi como la única institución en América Latina que derrotó en el siglo XX al fidelocomunismo instrumentado por Gorbachov y ha devenido en una organización armada cuasi pretoriana al servicio del régimen que se caracteriza por la carencia de jefes militares.
Jefes militares se tuvieron que forjar durante los 40 y más años de democracia inacabada en una institución militar que se fundamentaba en la disciplina obediencia y subordinación, pero además, era fundamental el conocimiento de la polemología, (Bouthoul) el empleo de la estrategia (Hart) y con especial ahínco la presencia de la ética militar (Cortina). Si bien es cierto esta organización no era perfecta, demostró la existencia de reales jefes militares haciendo posible la derrota de la guerrilla castro comunista invasora y la reacción estratégica exitosa ante la pretensión de Colombia con el CALDAS en el espacio marítimo donde Venezuela es intransigente.
Un jefe militar es entonces aquél que tiene autoritas, es decir, aquel que se separa del quehacer político, el militar que renuncia a ser parte del gobierno y entiende definitivamente que debe cumplir la doctrina militar y con ello ser responsable ante la sociedad y antes que nada hacia sus subalternos y comandados. Los Jefes militares saben que como parte de la institución cautiva no pueden permitir que el gobierno o poder político cual sea, cree situaciones de percepción o sospecha sobre la organización como un todo, tal como ha ocurrido desde cuando el presidente realizó el anuncio de manera comunicacional e imprudente con el consenso de quien se dice ser ministro de la defensa –que es también candidato a la gobernación de Nueva Esparta, por lo tanto político– el General Mata Figueroa.
4. Simbología del Aumento Militar
El aumento salarial ha impactado inequívocamente en el imaginario social del venezolano (Taylor) porque crea una imagen de militar privilegiado, una historia sobre su bienestar económico y una leyenda sobre un militar económicamente poderoso y esto no es verdad. Debería quedarle claro a los venezolanos todos, que la irresponsable conducta de los jefes militares y el intencionado anuncio del presidente, vista como una macro decisión cuanto ha hecho es generar un sentimiento de trasfondo, es decir de una comprensión desarticulada de la real situación económica del elemento militar venezolano.
El anuncio potencia un imaginario de carácter unidireccional en el cual la opinión de la mayoría pareciese que repudia que se normalice la situación salarial al militar por la grave inflación, y no se termina de comprender la intencionalidad que enmascara el político presidente acorralado que ha hecho que inclusive se titule “con el aumento le callan la boca a los militares”, es decir, que los militares han sido comprados de manera grotesca y vulgar con un aumento salarial. Es posible que algunos venezolanos incautos pudiesen aproximarse en esta dirección y creer que la intencionalidad del presidente cumpliese este objetivo sobre el componente militar, pero estoy convencido que aunque haya logrado inicialmente impactar la sociedad, poco a poco irá transformándose esta percepción en el ciudadano convenciéndose que el presidente con esa acción cuanto intenta es crear mayores divisiones, conflictos y diferenciación entre los venezolanos.
5
El aumento salarial como elemento simbológico que afecta al imaginario del venezolano dibuja una concepción de fondo que no es otra que la de comunicarle a los venezolanos que el militar se puede comprar con dinero y que todos los militares aceptan el ejercicio errático del actual presidente de república lo cual no es verdad.
Lo real, lo cierto, lo institucionalmente comprobable es que a lo interno del componente militar no obstante las maniobras del presidente comandante y de una cúpula militar insolvente existe una pléyade de miembros de esa organización que todavía consiguen un aliento en los antiguos jefes militares cargados de dignidad y representantes del momento político militar profesional. Esa pléyade de militares de muchos prudentes y responsables comandantes que hoy existen a lo interno de la organización sienten profundo rechazo por la pretensión política ideológica de convertir a Venezuela en otra Cuba en América latina, con todas las consecuencias que ello encierra, en donde por lo tanto y inseguro en aumento salarial NO cumplirá la pretensión simbológica perversa que direcciono el presidente de la republica y que acepto de manera sumisa la cúpula militar claudicante.
5. Aumento militar y rechazo militar
El presidente de la república y la cúpula militar se han vuelto a equivocar al tratar de poner en juego al componente armado en el complejo proceso político electoral que abraza hoy a la sociedad venezolana y su equivocación se debe a que desconocen el entorno interno militar, pero más grave aun, porque desconocen o niegan “las nuevas vías” que persigue la sociedad postmoderna (Morín) hacia la vía para lograr la reconstrucción del sistema político venezolano que no es otro mas que la reconstrucción de la democracia como una consecuencia del gen democrático nacional (Roiz).
En esa vía, que no es otra mas que la reforma política, es inminente a la reforma de la educación del venezolano como una reforma vital, una reforma ética, que dará resultados en lo económico y en lo social a futuro, solo y solo, cuando el ciudadano como supuesto unificador del sistema, y entre ellos el ciudadano soldado, el militar; se conviertan en la GRAN MAYORÍA (SBA) para reconstruir la democracia. Por lo tanto el soldado venezolano que es parte de la sociedad, que es pueblo puro pueblo, que siente y/o padece cómo la familia venezolana rechaza el modo y contenido del chavismo autoritario militarista con mayor fuerza y el errático anuncio presidencial que propugna el presidente Chávez y que apoya una cúpula militar insolvente que claudicó y tendrá que responder ante la historia por esa claudicación.
6
El rechazo del militar no es otra cosa más que la muestra de la conciencia de un grupo de venezolanos que comprende el grave deterioro que vive la república, el conflicto permanente en que nos mantiene el gobierno, la grotesca corrupción de la burocracia y la inmoral y anti histórica entrega de los bienes de la república y de los espacios de la república a otros estados que nada tienen que ver con la historia de la sociedad y el futuro de los venezolanos. El rechazo militar crece al cerciorarse del grave problema humano que hoy afecta a los venezolanos en sus relaciones entre los individuos, grupos y el mismo pueblo que vive con necesidades monstruosas y observa y verifica a un gobierno que con sus acciones de desgobierno lo que hace es producir un conflicto permanente e increscendo, en la ecuación política militar.
¡El rechazo presidente, generales y almirantes! no es contra el chavismo ni contra el equivocado socialismo del siglo XXI, es contra la incapacidad, el cinismo, la burla y la corrupción que muestran en esta mal intencionada acción del aumento salarial en defensa de su proyecto. Proyecto que no tiene nada de revolucionario, que no se inspira jamás en la sabiduría de Bolívar, de sus héroes y de los prohombres de patria, sino en una concepción errática en donde el conflicto (Laclau) es el modo permanente y la forma sistemática para descomponer la vida diaria del venezolano.
El rechazo militar del ciudadano-soldado al modo y forma del anuncio del aumento salarial no es otra cosa mas que el rechazo de una sociedad civil en donde el militar como grupo muy pequeño pero representativo, quiere dejar patentado que la iniciativa de la reconstrucción de la democracia también le pertenece y que a partir de allí surgirán lazos y desarrollos convergentes para lograr “la vía” que permitirá que se acerquen a otras vías, con otras iniciativas, con gran sentido de responsabilidad ciudadana para construir la vía definitiva de una democracia fundamentada en la constitución, en la libertad, en la igualdad y el la armonía de toda la nación venezolana.
El rechazo finalmente del militar confirmará que el 50% del aumento salarial errático, injusto y mal intencionado no podrá jamás comprar la dignidad del militar venezolano, pero sí va a servir de reforzamiento para que con otros grupos, en otras vías ciertamente constitucionales se pueda restaurar la democracia y con ello a la dignidad militar. El 50% fracasó como todas las acciones perversas que se han emprendido a lo interno del componente armado, componente que sigue estando carente de jefes militares, pero no obstante a ello existe un volumen crítico y cierto de militares dignos y decentes.
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José Machillanda Pinto
sábado, 12 de noviembre de 2011
CPT - HABLA JOSÉ MACHILLANDA PINTO
CÁTEDRA PÍO TAMAYO
CENTRO DE ESTUDIOS DE HISTORIA ACTUAL
IIES / FACES / UCV
JORNADAS SOBRE PRESENTE Y FUTURO
LA CUESTIÓN ELECTORAL EN LA
VENEZUELA ACTUAL
ELECCIONES Y CANDIDATURAS
¿PARA QUÉ?
¿PARA UNA MAYOR LEGITIMACIÓN DEL
'PROCESO REVOLUCIONARIO'?
PONENTE
JOSÉ MACHILLANDA PINTO
COMENTARISTAS
GUILLERMO SALAS
RAFAEL TOSTA RÍOS
MODERADOR
AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ
LUNES 14 DE NOVIEMBRE DEL 2011
SALA “E” / 6 pm
Objetivo: Con esta sesión continuamos las Jornadas sobre La cuestión electoral en la Venezuela actual, que instalamos el 02 de mayo del 2011, con el propósito fundamental de abrir un debate sobre el estado actual de la cuestión electoral, vista en el contexto de las elecciones convocadas para los próximos meses y que presenta la cara oficialista, la que corresponde a las oposiciones y la de un colectivo-mayoría colocado hasta ahora como fuerza social inoperante y en plena observación de cuanto ocurre hoy aquí.
Interesa en todo caso evaluar tanto las motivaciones como los contenidos de quienes entienden que la cuestión electoral es la vía indicada para plantear lo relativo a la sustitución del mando-poder arraigado hoy en este ex país. ¿Podrán los candidatos poner en evidencia la viabilidad de este camino?
En el marco de estas jornadas hemos debatido con los precandidatos: Cecilia Sosa Gómez, quien nos acompañó el lunes 16 de mayo del 2011. El lunes 23-05 hizo su exposición Eduardo Fernández. El 30-05-11 le correspondió exponer sus ideas a Oswaldo Álvarez Paz, el 06-06-11 a Guaicaipuro Lameda, el 27-06-11 a María Corina Machado, el 11-07-11 Juan Carlos Sosa Azpúrua, y el 17-07-11 a Pablo Medina.
En esta oportunidad, expondrá el Coronel (Ej) y docente investigador de la Universidad Simón Bolívar, José Machillanda Pinto. Pero no como candidato sino como actor, observador, estudioso y crítico de un proceso. En esa misma condición participaron Miguel Henrique Otero, Rafael Alfonzo, Douglas Bravo y Luis Marín. Aspiramos, en consecuencia, obtener sus visiones sobre la situación política actual y en particular sobre el cuadro electoral prevaleciente.
En cada caso, tal como lo señalamos en nuestra exposición inicial http://historiactual.blogspot.com/2011/05/los-candidatos-se-presentan.html, se trata de debatir tanto sobre las posibilidades reales del instrumento electoral para enfrentar un régimen autori-totalitario, así como escuchar las perspectivas de participantes en esa lucha que no detentan el rango de candidatos pero si la preocupación por encontrar una salida válida para la actual crisis que rige hoy en este expaís.
Entre otras consideramos pertinentes las siguientes interrogantes interrogante: ¿puede la vía electoral imponer una nueva realidad en este ex-estado? ¿Con qué instrumentos se pretende vencer el ¡no volverán que exhibe el oficialismo? ¿Cuál es el sentido de la participación de la MUD en unas elecciones conducidas por un CNE que no puede desmentir sus vínculos con el fraude-trampa ya montado por la jefatura oficialista?
¿Cómo pretenden las oposiciones vencer esta maquinaria?¿Es conciliable la democracia con el autori-totalitarismo? ¿Enfrentamiento o negociación? ¿Es posible vencer por la vía del voto el proyecto internacional de Venecuba?
¿Por qué se han silenciado las investigaciones realizadas sobre los procesos electorales anteriores? ¿Nueva tecnología CNE u otros agregados a la maquinaria-fraude ya existente? ¿Qué significa la proliferación de aspirantes? ¿Rebatiña de cuotas de poder? ¿Es el teatro de las primarias una expresión del colectivo? ¿Qué aporte ha hecho la MUD a la comprensión de lo que ocurre en este expaís?
¿Se puede acaso enfrentar el autori-totalitarismo de este régimen con el cuadro de pugnacidad, enfrentamiento y disgregación que presentan las oposiciones? En definitiva: elecciones y candidatos ¿para qué? ¿Para una mayor legitimación del "proceso revolucionario?
Coordinadores
Agustín Blanco Muñoz / Mery Sananes / Danielita Barrolleta
Tlfs 6052536 / 6052563 (0416) 638-7320 (0414) 333-6515
Twitter: @ablancomunoz @embusterias
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