Mostrando entradas con la etiqueta Venezuela 2019. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Venezuela 2019. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de junio de 2019

FORO DE SAO PAULO EN CARACAS




FORO DE SAO PAULO 2019
EN CARACAS
Luis Marín

En medio de la mayor crisis humanitaria de la historia latinoamericana, equiparable a las peores que en el mundo han sido, ¿qué pueden hacer las delegaciones en Caracas que no sea declarar orgullosamente que sí, que esto es lo que ellos proponen para el resto de los respectivos países de dónde provienen?

Un hecho desconcertante, porque no basta toda la inversión ideológica a la que la izquierda global nos tiene acostumbrados para trocar lo negro en blanco y lo que está a la vista en quiméricas fantasías: esto no puede ser una meta para nadie en su sano juicio.

No obstante, la tradición comunista está poblada de consignas como “no pasaran”, de mitos como “el sitio de Stalingrado”, o la mentalidad de “plaza sitiada” que constituye Cuba en los últimos sesenta años.

Estas concepciones hincan sus raíces en los tiempos heroicos del comunismo, en las grandes catástrofes y conflictos que han cimbrado la historia de la humanidad para cambiar su rumbo en dirección completamente inesperada e impensable en los períodos anteriores de relativa normalidad.

Tanto es así que los revolucionarios auténticos se convierten en unos nostálgicos del futuro, añorando la llegada de esos períodos en los que “lo extraordinario se vuelve cotidiano” como sinónimo de revolución y que les permite abrigar la ilusión de que están “escribiendo la historia”.

No importa que una y otra vez se demuestre que la historia no la escribe nadie, como no sea póstumamente, después que todo haya pasado y cuyos resultados nunca son lo que se han propuesto los actores, que la historia si bien puede tener actores, ciertamente no tiene autor, ni guionista.

Todos los ensayos de ingeniería social, de edificar la nueva sociedad y al hombre nuevo, desde el experimento nacionalsocialista y fascista, hasta el comunismo soviético, han terminado en memorables cataclismos que todavía hoy nos asombran; pero extrañamente el socialismo encuentra energías renovadas para volverlo a intentar una y otra vez con idénticos resultados.

De manera que la intransigencia ideológica nos conduce a la política del atrincheramiento, no existe ninguna posibilidad de concesiones, ni retroceso, al contrario, cualquier intento en este sentido se considera como claudicación, sino francamente un acto de traición.

Frente a los revolucionarios organizados y armados, no existe ninguna otra alternativa que no sea la victoria, derrotarlos en el terreno o en cambio sucumbir a sus quiméricas ilusiones historicistas, la idea de que el futuro se puede construir según planes preconcebidos.

Decir que el régimen cubano apoya al de Venezuela para mantenerlo en el poder a cualquier costo es no ver el tema en toda su amplitud, que realmente existe un plan para expandir el comunismo en todo el continente, incluso en los EEUU, tarea en la que se han logrado grandes avances y en la que no están dispuestos a retroceder.

El FSP gobierna en al menos diez países latinoamericanos y está en coalición en España, es la principal oposición en otros tantos, conquistó a México y su próximo objetivo declarado es Colombia. La agresividad e intransigencia les ha dado buenos resultados, ¿por qué tendrían que cambiar su política? La consigna es: “Unidad, lucha, batalla, victoria.”

Son bien conocidas las líneas maestras de política implementadas por las organizaciones que se agrupan en el FSP, por lo que su par dialéctico debe seguir otras en sentido diametralmente opuesto: de derecha, liberal, pro capitalista, en estrecha alianza con EEUU e Israel.

Aunque no existe nada equivalente a la mentalidad de trincheras en el ideario liberal, que más bien tiende a la funcionalidad y al sentido práctico, es indispensable crear un anti-Foro de Sao Paulo que le haga frente en todo el continente, con innovación y creatividad.

El eje de la nueva política muy bien podría también perfilarse en Caracas.

Luis Marín


Leer mas!

domingo, 12 de mayo de 2019

LA VENEZUELA DE PUTIN



LA VENEZUELA DE PUTIN
Luis Marín

“La caída de la URSS fue la mayor catástrofe geopolítica de todo el siglo XX”, ha repetido Vladimir Putin en sus sucesivas investiduras como presidente de Rusia, que viene de 1999 y pretende proyectarse hasta el 2024, previa reforma en 2008 que llevó el período de 4 años sin más de una reelección inmediata a 6 años con reelección, algo familiar en estas tierras.
Y este es el error de principio porque más bien fue el establecimiento de la URSS de las mayores catástrofes políticas del siglo XX, que fue prolijo en ellas, un Estado que nunca debió existir y cuya desaparición fue apenas una pequeña corrección histórica.
Por cierto que Putin es inconsecuente con su materialismo vulgar al pretender que la URSS podía ser reformada en lugar de echarla al traste, porque no vale la pena perder el tiempo en eso una vez que, según este criterio, la historia ha dictado ya su veredicto; lo que hace menos plausibles sus esfuerzos por reestablecerla.
El hilo conductor de la conducta política de Putin puede encontrarse en su empeño por retornar a la magnificencia y poderío de la antigua Unión Soviética, al menos como él se la imaginaba desde su oscura posición de teniente coronel del KGB; algo también familiar en estas tierras de tenientes coroneles bregando por recuperar glorias perdidas de un pasado completamente idealizado.
En el orden interno la tarea está ampliamente cumplida: cada vez son más los ciudadanos que sienten encontrarse en la repudiada era del totalitarismo que creían haber superado, por la uniformidad de las informaciones en los medios y la idolatría desembozada a la figura del líder, lo que antaño se llamaba “culto a la personalidad”.
El slogan de Putin no podía ser otro que la “unidad” y su partido “Rusia Unida”, por algo se fundó en el 2001 con los movimientos Unidad, Patria y Toda Rusia. Su ideología es una mezcolanza de nacionalismo, centralismo y conservadurismo ruso, que incluye reivindicar al zarismo y las tradiciones de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
En materia económica la aspiración es convertir a Rusia en una de las cinco economías más grandes del mundo, que justifique su presencia en el Club de las grandes potencias del Consejo de Seguridad de la ONU, del que no forman parte Japón ni Alemania que sería tercero y cuarto detrás de China; pero actualmente solo alcanzaría el tamaño de Texas, uno entre cincuenta Estados de la Unión.
El problema del capitalismo mafioso impuesto por Putin es lo improductivo que resulta, como no puede ser de otra manera en un sistema no competitivo ni innovador, porque ambas condiciones están reñidas con medrar a la sombra del Estado y poner la obsecuencia política por encima de cualquier consideración estrictamente de mercado. (Decía Gonzalo Barrios que Venezuela era un  país de prósperos empresarios con empresas arruinadas.)
Otro problema no menor es el de la inseguridad jurídica en un país donde no existe la separación e independencia de los poderes públicos y los jueces, si pueden llamarse así, son heraldos de la administración central, léase, agentes de una justicia partisana y corrupta.
Este contubernio de jueces, fiscales, policías, pseudoempresarios, operando en un ambiente donde no hay claras reglas de mercado ni una legislación respetada por todos, constituye  lo que Putin ha dado en llamar “la dictadura de la ley”, un oxímoron con el que pretende hacer digerible lo que en realidad no es más que su tiranía personal, como en los pasados tiempos del comunismo y mucho más antaños del zarismo.
Teóricamente se acepta que una de las diferencias del totalitarismo respecto de la dictadura clásica es que la médula del poder se desplaza de las fuerzas armadas a la policía política, lo que parece muy acorde con la mentalidad de Putin que se apoya en su Servicio Federal de Seguridad (FSB), tan heredero del KGB que hasta tiene su sede en la famosa Lubyanka.
Aunque cuenta con otros servicios secretos para operaciones en el exterior, a los que se señala por espectaculares atentados en diversas partes del mundo y dirigir las numerosas guerras simultáneas en que se encuentra envuelta su administración, desde Chechenia, Georgia, Ucrania, Siria hasta extender sus tentáculos a Cuba, Nicaragua y Venezuela.
Parece excesivo para una economía exhausta, con caída de los precios del petróleo y el gas, elevadísimos costos operativos, sometida a las sanciones internacionales por sus aventuras expansionistas, que nada ayudan a la activación de un aparato productivo carcomido por la corrupción, lavado de dinero, tráfico de materiales ilícitos peligrosos, como la chatarra nuclear postsoviética. El parasitismo y la depredación no son buenos para la producción.
Meter baza en Venezuela sólo tendría sentido para contar con un peón que sacrificar en una negociación en otra parte del mundo, como el Cáucaso o el Medio Oriente, menos que una ficha como lo fue Cuba durante la crisis de los cohetes de los años 60, cuando si existía la URSS y el comunismo era un proyecto con pretensiones universales. (Se cuenta que la pérdida del territorio Esequivo se debió a la firma de un juez ruso, que debió habernos negociado a cambio de algún interés estratégico al otro lado del mundo.)
Anna Politkovskaya fue una periodista rusa que se hizo popular por su libro “La Rusia de Putin”, como por sus artículos sobre las guerras en Chechenia, en los que denunciaba los abusos y criminalidad del aparato militar, la judicatura y los oligarcas, que son los actores principales del sistema reinante.
Cualquiera que recorra sus páginas no podrá evitar la sensación de que le están hablando de Venezuela, cambiando apenas algunos nombres de personas, direcciones, localidades, sitios geográficos, todo es exactamente lo mismo: impunidad, cinismo, rapacidad, falta de escrúpulos; del otro lado, las víctimas de siempre, la misma apatía y desesperanza.
AP fue asesinada en el edificio de su residencia por un pistolero de cualquiera de aquellos generales, jueces, oligarcas, en un crimen nunca esclarecido, el 06 de octubre de 2006, precisamente el día del 54 cumpleaños de Putin.
Este guiño un tanto macabro dirigido al autor en última instancia de éste y tantos otros crímenes le dejó sin proponérselo una huella imborrable en su carcasa blindada, que habrá de perseguirlo mientras viva e incluso después que deje de hacerlo, para siempre.
Es una de esas ironías de la madre Rusia también familiar en estas tierras.

Luis Marín
08-05-19


Leer mas!

viernes, 3 de mayo de 2019

MAFIAS CON IDEOLOGÍA


Rafael Olbinski


MAFIAS CON IDEOLOGÍA
Humberto García Larralde


Quienes hoy ejercen el poder de facto en Venezuela conforman una mafia dedicada a expoliar al país. No producen, depredan lo producido por sus víctimas. Han saqueado por años las cuentas públicas, embolsillándose las partidas para el mantenimiento de la infraestructura y los servicios, para inversiones, y las destinadas a compras y contrataciones. Lo mismo con empresas y fundos confiscadas, hoy totalmente desahuciadas de sus capacidades productivas por el despojo a que fueron sometidas. Continúan rematando las riquezas del subsuelo a cambio de jugosas comisiones, como revelan los escándalos que se destapan en la banca mundial.

Por si fuera poco, algunos se han convertido en garantes y cómplices del tráfico internacional de drogas a través de territorio venezolano. Ahora, además, secuestran para sí el oro de las bóvedas del BCV. Llevaron al país al borde de la expiración, pero siguen pegados como sanguijuelas para extraerle sus últimos fluidos vitales.

Las mafias las cohesiona la lealtad absoluta con sus jefes. Quienes son admitidos en el expolio cumplen sin miramientos las órdenes impartidas: no hay escrúpulos ni moral que se interpongan. De ahí su crueldad y recurrencia a la violencia. Observan ritos y profesan votos de lealtad, encerrándose sobre si mismos para reforzar su espíritu de cuerpo y asegurar la unidad de mando. Preservan, con ello, la eficacia y contundencia de sus pillerías. La Cosa Nostra, por encima de todo. La complicidad en las fechorías blinda a la mafia contra deserciones y/o traiciones. Avenirse con ella para que se aparte del delito, alegando el respeto a la ley y/u otras consideraciones referentes al bien social, no es posible.

El hecho de que Maduro y sus cómplices sigan atrincherados en el poder, sin admitir las ofertas para que su inevitable e irremediable salida sea menos traumática, sólo se explica reconociéndolos como mafia. Su comportamiento criminal se afianza aún más por disponer de una construcción ideológica que refuerza su apego a una colectividad perversa. Los aísla de tener que entenderse con una realidad que le es cada vez más adversa. Cuentan, además, con esbirros cubanos como demiurgo diabólico capaz de asegurar --hasta ahora-- que no se salgan del libreto. Con la repetición incesante de mitos de la vieja izquierda y su imbricación con resabios patrioteros alimentados por el culto a Bolívar, la mafia inculca a los suyos que son “revolucionarios”, luchadores por los intereses más nobles de la humanidad.

Es irrelevante si se lo creen o no; lo importante es alimentar su convicción de que el país les pertenece por ser los únicos y auténticos representantes del Pueblo o de la Patria. Esta razón no se refuta por estar reducidos a una exigua minoría: es de naturaleza cualitativa. Si la mayoría se opone, mal por la mayoría: pierde toda legitimidad como expresión del pueblo y, por tanto, no es “pueblo”. Todo les resbala, porque, aun con las barbaridades que cometen, la Historia (con mayúscula) los absolverá. Su ideología sirve de amparo, proveyéndoles de una burbuja anti acústica como refugio. Disuelve todo criterio moral con que pueda juzgarse su accionar, porque el fin siempre justificará los medios.

Es muy agradable, muy cómodo, poder gastarse millones para el usufructo personal, importar lujos que hace tiempo desaparecieron del país, contratar camiones cisterna cuando falla el agua, tener plantas eléctricas particulares y contar con una plantilla de guardaespaldas bien armados para resguardar tu seguridad, la de tu familia y tus caudales. ¿Qué importan los sufrimientos causados con esta malversación si se cuenta, cual bálsamo que alivia culpabilidades, con una narrativa que remite la causalidad de los horrores padecidos al accionar de enemigos que conspiran contra la “revolución” y contra los intereses de la Patria?

Por ello, este universo paralelo discurre felizmente, hasta el punto de promover “Estudios Avanzados, Hugo Chávez Constituyente” (¡!) y lograr manifiestos de solidaridad de cierta “izquierda” (¿?) en otros países. Mientras puedan seguir disfrutando su jauja particular y blindarse contra el mundo real, repitiendo incesantemente embustes con los cuales inmunizarse contra su responsabilidad en la destrucción del país, los mafiosos van a continuar aferrados al poder. No habrá terreno común de entendimiento, alegando el interés y bienestar de los venezolanos.

Lo argumentado apunta a la irracionalidad de la presente situación. Cualquiera pensaría que, ante las muestras abrumadoras de repudio, el colapso notorio de su gestión, la presión nacional e internacional, el efecto de las sanciones impuestas y la amenaza, muy creíble, de que serán redobladas, los integrantes de la mafia --entre los cuales destacan militares corruptos--, entrarían en razón sobre la necesidad de negociar su salida, sobre todo cuando todavía tienen agarrado la sartén por el mango. ¿Cómo es posible que alguien tan bruto, ignorante e incompetente, que tan aviesamente ha destruido al país, no lo hayan removido sus propios partidarios? ¡¡Cómo es que sigue todavía ahí!!

La perversidad del fascismo criollo desafía todo intento de superación de la situación planteada con base en criterios racionales. La imagen que viene a la mente es la de Hitler en su bunker en la película “La Caída”, incapaz de enfrentarse con la realidad de su derrota, invocando ante sus generales batallones fantasmas para lanzarlos contra los rusos que están a las puertas de Berlín, para suicidarse al  final, denostando de su pueblo --los alemanes-- por no haber estado a la altura de sus designios. ¡La ideología, en sus versiones extremas, es locura pura!

Hay una analogía entre la situación planteada y el análisis de John Maynard Keynes sobre la gran depresión de los ’30 del siglo pasado. Como se recordará, la fuerte caída en la actividad económica se prolongó por años, desafiando la idea prevaleciente de que la economía poseía fuerzas correctivas que restablecerían automáticamente un equilibrio de pleno empleo. Keynes argumentó la posibilidad de que la economía se atascara en un equilibrio de profundo subempleo de recursos y de mano de obra, si las expectativas de los inversionistas eran adversas. No invertirían, por lo que se retroalimentaría las condiciones que generaban la depresión, perpetuando las expectativas adversas. Recomendó que un agente externo, el Estado, ampliara la demanda agregada a través de un mayor gasto público para insuflar en los empresarios una perspectiva positiva de rentabilidad. La racionalidad implícita en las fuerzas correctivas, autónomas, del mercado, estaban ausentes.

Al igual que la gran depresión, Venezuela corre el peligro de estancarse en un “equilibrio malo”, uno en el cual no se logra desalojar a los mafiosos por mecanismos racionales y en que, a pesar del colapso visible del país en todas sus dimensiones, encuentren todavía posible sobrevivir para continuar depredando lo poco que queda.. La idea que recobra cierta fuerza ahora, de negociar elecciones con Maduro todavía en el poder, empantanaría al país en un tremedal sin salida. Desmoralizaría las fuerzas opositoras y otorgaría al usurpador, totalmente insensible a las desgracias provocadas por su gestión, un respiro contra el implacable acoso de “los enemigos de la revolución” (¡!), sin garantía alguna de elecciones legítimas.

La prolongación del impasse implicaría una tragedia aun mayor que la vivida hasta ahora. Al igual que la prescripción keynesiana, no puede confiarse en que la racionalidad habrá de prevalecer para arribar a la solución deseada. Hace falta el empujoncito para que, aun tras su burbuja alienante, los delincuentes sientan irremediable su evacuación. ¿Qué cosa logrará que una mafia ideologizada y tan perversa entre en entendimiento? No hay fórmula sino seguir aumentando la presión. Muchas opciones están sobre la mesa y, lamentablemente, ante la insania perversa, no puede descartarse la aplicación de ninguna.

27 abril 2019

Humberto García Larralde
Economista, profesor de la UCV



Leer mas!

miércoles, 20 de febrero de 2019

TRES PARADOJAS Y UN EPÍLOGO




TRES PARADOJAS Y UN EPÍLOGO
Luis Marín

La Cátedra Pío Tamayo y el Centro de Estudios de Historia Actual de la UCV han propuesto un foro para debatir qué pasará el próximo 23 de febrero y si esto será el preludio de una guerra mayor. Para tratar de despejar una situación tan confusa proponemos algunas aporías que hacen la situación tan incomprensible e intentamos una conclusión.

Primera, la paradoja del público, que por un lado repudia a la MUD al punto que la da por enterrada; pero por el otro, si no venera a la Asamblea Nacional, varias veces declarada en mora legislativa, por lo menos termina siguiendo sus lineamientos, a pesar de ser hija única y dilecta de la MUD. Si se trata de los mismos personajes haciendo lo mismo. ¿Por qué habría de resultar algo diferente? ¿Qué cambió en tan corto tiempo?

Esto nos lleva a la segunda, la paradoja interna. No se ponen de acuerdo para designar a un presidente encargado, aunque invocan al artículo 233 y hasta pretenden que toda la AN asuma el interinato; por lo que Juan Guaidó tiene apelar a una suerte de popularis invocation para juramentarse, se lanza temerariamente solo, para sorpresa de todos.

Luego claman que es sólo por 30 días porque sino también él sería un usurpador, aunque el artículo que invocan dice textualmente: “Mientras se elige y toma posesión el nuevo presidente se encargará…”, lo cual puede ocurrir antes o después, no en 30 días.

Todo para naufragar en un Estatuto que rige la transición, donde escriben que la AN “podrá ratificar” al presidente encargado después de los 30 días si no cumple el cometido; pero se deslizan como sin advertirlo de encargado a provisional, para regir un “Gobierno Provisional de Unidad Nacional” con un nuevo plazo de doce meses.

A todo evento, no se sabe qué ocurrirá con el “cese de la usurpación” en todo ese tiempo, porque es evidente que los otros dos elementos de la hoja de ruta, gobierno de transición y elecciones libres, ya fueron postergados en ese Estatuto.

En caso de duda, se culmina con una norma residual o de clausura, el artículo 39, que dice que todo lo no previsto en la normativa anterior “será resuelto por la Asamblea Nacional”, además de todas las ataduras que le prodigan al ejercicio del presidente del gobierno provisional, que es un gobierno de la AN.

En resumen, se opone la línea de “apaciguamiento y contemporización” de AD, UNT, parte de PJ, AP que son chavistas opositores, junto al chavismo light, que quieren transición con el régimen, contra parte de VP, ABP y VV que la quieren saliendo del régimen.

La tercera es la paradoja externa: ninguno de estos actores vota por Donald Trump, incluso hacen lobby con los demócratas, archienemigos de DT, que quieren no solo echarlo de la Casa Blanca sino internarlo en un hospital psiquiátrico.

Mucho menos han visitado a Jair Bolsonaro ni antes ni después de ser electo. Con mucha más inquina odian a Álvaro Uribe e ignoran olímpicamente que es el autor de la victoria de Iván Duque contra Juan Manuel Santos y las FARC.

Estos actores de la MUD son devotos de Obama, como creían en los llamados diálogos de La Habana y no quieren que se les retrate con Bolsonaro, el modelo de Henrique Capriles es Lula Da Silva y nunca se ha arrepentido de esa declaración, en su mayoría están inscritos en la Internacional Socialista y militan en la “nueva izquierda”.

Irónicamente ahora quieren que “la derecha” les saque las patas del barro, lo cual no es raro ni es la primera vez que ocurre en la historia, pero no deja de añadirle un elemento de sarcasmo ver a políticos taimados en una posición que nunca hubieran querido pero a la que se han visto arrastrados por imposición de circunstancias que ellos no controlan.

Y esto no lleva al epílogo de la guerra mayor, hoy denominada “Guerra Híbrida”, que se libra en el ciberespacio, con ejércitos de hackers, fábricas de noticias falsas y agentes que las divulgan, propaganda, conciertos de rock como los Rolling Stones en La Habana, información pero sobre todo mucha desinformación, lo que no impide que al final truenen los cañones aunque opacados por el ruido de la música.

La cuestión esencial es que siempre rondan elementos imponderables, desde Maquiavelo que lo llamaba Fortuna al azar que Lenin quería poner a su favor a fuerza de organización; pero todo puede irse de las manos y prolongarse en una conflagración de proporciones bíblicas. Y Venezuela, desafortunadamente, los tiene todos.

Ejércitos públicos y encubiertos, desde los muy disciplinados soldados y policías cubanos, hasta los menos controlables de las FARC y el ELN; los estrictos guardias republicanos iraníes, más fanáticos de Hezbollah, Hamas y otros islamistas; académicos de Podemos con psicópatas de la ETA y otros independentistas españoles, todos ansiosos de una guerra civil que realice sus sueños revolucionarios y la ilusión de que ellos “hacen la Historia”.

Del otro lado nadie sabe, sino ellos, cuáles podrían ser los planes de El Pentágono para lidiar con estas contingencias.

Para mayor ironía de la Historia, la fecha límite es el día anterior al referendo aprobatorio la constitución castrista de Cuba: De te fabula narratur!

Quizás esa es la Constitución que va a regir nuestro futuro.

 20 de febrero del 2019


Leer mas!

JUAN GUAIDÓ Y LA “ESPIRAL DEL SILENCIO”


Rafael Olbinski



JUAN GUAIDÓ Y LA “ESPIRAL DEL SILENCIO”
Orlando Ochoa-Terán

La “espiral del silencio” es una teoría propuesta en 1974 por la politóloga alemana Elisabeth Noell- Neumann que describe la tendencia de un grupo o una comunidad de permanecer en silencio cuando sus opiniones o puntos de vista están en oposición con lo que piensa la mayoría. Según esta propuesta un grupo o una comunidad mantiene silencio por varias razones, entre ellas miedo al aislamiento cuando la mayoría advierte alguna opinión divergente del status quo o el temor a represalias o a un extremo aislamiento.

La teoría se fundamenta en la idea de que todos tenemos una forma de intuición que nos hace saber cuál es la opinión de la mayoría. La experiencia de Noell- Neumann no tiene paralelo, muy joven trabajó para el ministro de Propaganda del régimen nazi, Joseph Goebbels.  Su trabajo de investigación; The Spiral of Silence – Our social skin, fue publicado por la Universidad de Chicago en 1984. 

¿Por qué es relevante esta teoría en la Venezuela actual? Juan Guaidó es lo mejor que le ha ocurrido a Venezuela en estas dos últimas décadas. Esta percepción se ha generalizado y en cierta forma, la mayoría del país, especialmente la clase dirigente opositora, incluyendo a todo el segmento político, empresarial, mediático e institucional del país, pareciera embarcada en una espiral de silencio para proteger a Guaidó de todo mal. El problema es que la democracia no funciona así o no es sostenible.

Imbuidos en la efervescencia que trae consigo Juan Guaidó, la mayoría opositora calla el hecho, a la vista de todos, de que algunos políticos muy cercanos a Guaidó son difíciles de distinguir de los corruptos del gobierno. Ese segmento mayoritario, que incluye a los medios, tampoco hace referencia alguna de la dudosa moralidad y el incierto futuro de Donald Trump, un jefe de Estado con quien la “nueva dirigencia” de Guaidó está amarrando el destino de Venezuela con una probable invasión que, no solo pone en riesgo el liderazgo de Guaidó, sino sumiría al país en unos de los escenarios más precarios e inciertos conocido por la humanidad: un conflicto militar.

Resulta curioso advertir que ningún dirigente opositor cercano a Guaidó se refiera a las críticas circunstancias en las que se encuentra actualmente Donald Trump, sometido desde hace año y medio a una investigación criminal dirigida por un fiscal especial designado por el subsecretario de Justicia Robert Rosenstein, con carnet republicano y nombrado por el propio presidente Trump.  El fiscal especial, Robert Mueller, continúa la investigación criminal iniciada por el FBI, aún en curso, fundamentada en serias evidencias que conducían a sospechar que secretamente Trump favorecía los intereses de Rusia en contra de los de su propio país.

En cerca de dos años de investigaciones, tribunales de EE UU han dictado autos de detención a 11 oficiales vinculados a la agencia GRU de inteligencia militar de Rusia e igualmente le han formulado cargos a unos 19 miembros y ex asesores de la Casa Blanca o de la Campaña Electoral de Trump por mentir al FBI o al Congreso sobre sus conexiones con Rusia.

Entre estos exfuncionarios o asesores de Trump se encuentran: el ex Consejero Nacional de Seguridad, Michael Flyn, el abogado personal de Trump, Michael Cohen, el ex jefe de Campaña de Trump, Paul Manafort, el subjefe de Campaña, Rick Gates, Donald Trump Junior y Roger Stone, amigo y asesor durante 30 años de Trump.  

El ex director encargado del FBI, Andrew MacCabe, declaró el pasado viernes que las operaciones de Trump en política le recordaban sus tiempos de investigación de la Mafia Rusa en EE UU. Igualmente aseguró que un grupo de altos funcionarios del Departamento de Justicia conspiró incluso para activar la Enmienda 25 de la Constitución que describe los supuestos de incapacidad absoluta para defenestrar del poder al presidente de EE UU.

Nada de esto inmuta a ningún dirigente de la oposición quienes, temerosos de ser aislados del poder que visualizan cercano, parecen haber sido absorbidos por la “espiral del silencio”.  Líderes de la Unión Europea, sin temores parecidos y con un poder incomparable con el de Venezuela, están preocupados, según reporta el prestigioso diario The Washington Post del pasado 4 de febrero, que los dos próximos años puedan incluso traer más inestabilidad, con un Trump que los llena de temor… Esta situación deja al continente enfrentando una paradójica estrategia que nadie ha logrado descifrar’. 

Hoy lunes se reunirá Trump con venezolanos en Miami, animando aún más las expectativas por la invasión ¿Es posible que ninguno de estos jóvenes “estrategas y diplomáticos” alrededor de Guaidó no hayan caído en cuenta que Putin, acusado de estar en colusión con el codicioso de Donald Trump es el más grande acreedor de Venezuela, y que está también en conflicto con el restablecimiento de una eventual democracia en Venezuela? Recientemente la senadora Elisabeth Warren, precandidata presidencial a la candidatura del partido Demócrata puso en duda que Donald Trump ejerza la presidencia en la venidera campaña electoral, incluso, añadió “de hecho tampoco estamos seguros que para ese momento aún esté libertad”.

No es necesario ser un experto analista de inteligencia para saber que la frustrada reacción que se esperaba de la FAN el 23 de enero fue un craso error de inteligencia de EE UU. Este fracaso pudiera estar relacionado con hechos que son públicos y notorios en EE UU. El presidente Trump no basa sus decisiones sobre seguridad internacional en la información que proveen los órganos de inteligencia porque desconfía de ellos y en ocasiones, esta extraña circunstancia, la ha explicado él mismo Trump, provocando hilaridad en la oposición y vergüenza en el gobierno, cuando ha afirmado que cree más en lo que le dictan sus vísceras que las de algunos cerebros de inteligencia.

Afortunadamente la “espiral del silencio” no tiene el mismo efecto después de la propagación de las redes sociales e internet. En este territorio libre, irredento, reivindicativo e irreverente predominan muchos cibernéticos guerrilleros insolentes, descomedidos e irrespetuosos para quienes la “espiral del silencio” es solo una cobardía colectiva que hay que desafiar y develar.

A todos aquellos venezolanos que aún no se han enterado de cómo la corrupción opositora que ha prevalecido durante estas dos décadas aún se desliza subrepticiamente en el imberbe gobierno de Juan Guaidó, les recomendamos seguir a @alekboyd en Twitter. Alek Boyd es un venezolano radicado en Londres que infunde terror entre los corruptos de Venezuela desde hace más de 15 años con una agresiva lucha personal que también libra en su plataforma de Internet: infodio.com. Intransigente con cualquier forma de corrupción, Alek ha incorporado a su teatro de operaciones un agresivo enfrentamiento contra la “espiral del silencio” que ha surgido en el novísimo gobierno de Guaidó. Su nueva ofensiva no solo es encomiable, sino que merece un mayor respaldo de la mayoría opositora que aspira a un gobierno decente. 

Orlando Ochoa-Terán




Leer mas!

jueves, 31 de enero de 2019

REPRESIÓN E IMPOSTURA DE LOS “REVOLUCIONARIOS”



REPRESIÓN E IMPOSTURA DE LOS “REVOLUCIONARIOS”
Humberto García Larralde

Dicen que Hitler, una vez consciente de su derrota eminente al arribar las tropas soviéticas a las puertas de Berlín, empezó a despotricar contra el pueblo germano, acusándolo de no haber estado a la altura de sus designios. “Bien hecho, ¡ahora que se jodan!” pudiera haber proferido en alemán. En la película, “La caída”, se recogen estos arrebatos del Führer, desesperado en su bunker.

Traigo a colación esta locura, porque pareciera repetirse en la feroz represión desatada por el usurpador contra los habitantes de los barrios populares desde la semana pasada. Van más de 30 asesinatos y 800 detenidos, entre éstos algunos menores de edad. Evidencia, una vez más, el desprecio “revolucionario” por la vida de la gente humilde, mientras discursea clamando ser sus defensores. Como la gigantesca movilización nacional del 23 de enero y las protestas en barrios y pueblos del interior no dejan dudas acerca del repudio popular en su contra, los fascistas arremeten salvajemente en su contra. Los pobres serían unos ingratos, culpables de la derrota de esa impostura que insiste en llamarse “revolución”. “Bien hecho, ¡ahora los vamos a joder!”, resumiría la desesperación de la mafia en el poder.

Desde hace años vengo insistiendo que la “solución para los pobres” que instrumentó el Chávez redentor a través de las misiones era, en realidad, “una pobre solución”. Incluso una misión tan loable como Barrio Adentro, que ofrecía atención médica primaria en barrios populares y pueblos del interior, nació, a propósito, desconectada de la red de ambulatorios y hospitales públicos, y despreciando la oferta de participación de las universidades nacionales que forman excelentes médicos. 

Chávez le interesaba construir una institucionalidad paralela que él podía controlar totalmente --incluso cuando se trataba de enfrentar un problema tan delicado como la salud--, no resolver, de verdad, los problemas de la gente. Pues la permanencia de problemas, es decir, su no solución, es lo que lo hacía a él y su “revolución”, imprescindibles. Que lo pobres merecen lo mismo que los demás --convertidos, de paso, también en pobres por las políticas destructivas cruelmente aplicadas por Maduro--, un trabajo digno, bien remunerado y unos servicios públicos con cobertura y calidad, nunca estuvo en su agenda.

Estudié en el Liceo Andrés Bello en los años ’60. En esa época no había colegio privado que se le equiparara. El Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria era centro de referencia para el Caribe, al que acudían pacientes necesitados de naciones cercanas. ¡El Seguro Social, aunque el lector le cueste creerlo, funcionaba! Muchos entes públicos operaban con mística y disposición de atender al público.

Ciertamente, esa calidad se vino abajo durante los años posteriores de la democracia bipartidista adeco-copeyana. Una vergüenza injustificable para un país petrolero y expresión del deterioro político y social que le abrió las puertas a Chávez para llegar al poder. Pero, a diferencia de la desidia del bipartidismo tardío, la “revolución bolivariana” nunca se propuso hacer lo que adecos y copeyanos dejaron de hacer: asegurar servicios de calidad para todos. Su intención siempre fue otra: instrumentalizar a los pobres con dádivas y programas de reparto, para “legitimar” su consolidación en el poder. Con el petróleo a $100 por barril, semejante estafa funcionó bastante bien. Hoy, con las arcas desvalijadas por él y por sus compinches, Maduro pretendía que, con los CLAPs, su legitimidad ante los humildes seguiría intacta.

Pero ahora que el pueblo se les rebeló abiertamente --“no quiero bono, ni quiero CLAP, lo que quiero es que Maduro se vaya”-- desata contra ellos sus brigadas de exterminio, las FAES. Contrario a lo que dicta la mitología, a los pobres nunca se les vió como sujetos revolucionarios; fueron siempre objetos, una utilería indispensable para toda puesta en escena fascio-comunista. Ahora que ya no les sirven para ese papel: ¡plomo con ellos!

Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV
30 enero 2019

Leer mas!

jueves, 10 de enero de 2019

TRES PREGUNTAS Y TRES RESPUESTAS INELUDIBLES



TRES PREGUNTAS Y TRES RESPUESTAS INELUDIBLES
Humberto García Larralde

1.  ¿Cómo se mantiene todavía en el poder alguien tan incompetente como Maduro, deslegitimado por quebrar las normas éticas, legales y morales que debía respetar, con un entorno internacional cada vez más adverso y repudiado por la inmensa mayoría de los venezolanos?

Por complicidad del alto mando militar y gracias a la seguridad de estado instrumentada desde Cuba.

Chávez desmanteló el Estado de Derecho para reemplazarlo con un Estado Patrimonial, que confunde el patrimonio público con el de la jerarquía militar y civil en el poder. Afianzó un régimen de expoliación, es decir, un arreglo orquestado con base en relaciones de fuerza derivadas de la estructura de poder para depredar la riqueza social, en desapego a criterios de racionalidad económica. Por ende, no está sujeto a normas sino a transacciones de naturaleza política que truecan obsecuencia y lealtad por el derecho a participar en tal depredación. Favorece la formación de mafias que rivalizan entre sí en el despojo de lo que consideran “cotos de caza”. Condena al país a la mayor miseria y al hambre.

Su apoyo fundamental proviene de elementos hegemónicos de la Fuerza Armada, deliberadamente corrompidos para hacer de ellos cómplices: Vladimir Padrino López, Antonio Benavides Torres, Néstor Luis Reverol, Fabio Zavarce, Gustavo González López y otros, manchados con la sangre de los jóvenes asesinados por la represión desmedida que ordenaron y de las numerosas muertes por hambre o por no conseguir medicamentos, a consecuencia de la desidia del régimen del que se benefician.

Junto a altos funcionarios, exmilitares y amigotes, constituyen una nueva oligarquía que controla nodos decisorios sobre buena parte de la economía venezolana, en particular, sobre las oportunidades de extraer rentas. Cuentan con el monopolio de los medios de violencia del Estado que complementan armando a bandas paramilitares delincuentes. En complicidad de un poder judicial viciado, ejercen un terrorismo de Estado en contra de quienes protestan o realizan actividades que amenacen su control sobre la población.

Esta oligarquía se ampara en simbolismos maniqueos de la mitología revolucionaria para erigir una falsa realidad que culpa a otros de sus desmanes y legitima su depredación, en nombre de un “socialismo del siglo XXI”. Su régimen es populista, pero teniendo en cuenta su militarización y afición por la violencia, un término más preciso es neofascista. Un locus de decisión muy importante reside en quienes están al mando del Estado cubano, con gran experiencia en materia represiva, quienes controlan a Maduro. La aquiescencia de la oligarquía con éstos, como con acreedores chinos y rusos, es traición a la patria, pues es a expensas del saqueo de recursos del subsuelo y de renunciar a reclamos territoriales.

2. ¿Cómo un país, otrora entre los más prósperos de la región y ejemplo de democracia en América Latina, pudo llegar a esto?

Chávez capitalizó la naturaleza populista, clientelar, de la democracia venezolana para arribar al poder.

El ingreso petrolero y el sesgo ideológico-político de quienes forjaron el régimen democrático devino en una economía y una sociedad tutelada por el Estado. El manejo de la renta petrolera enraizó un contrato social mediante el cual las mayorías apoyaban al gobierno a cambio de que mejorara en forma palpable sus condiciones de vida. Un modelo proteccionista orientado al mercado interno, con una moneda fuerte para importar insumos y equipos, rentabilizó la inversión privada, generando crecimiento y empleo, sujeto a que la renta siguiese aumentando. Cuando la crisis de este modelo impidió al gobierno cumplir con su parte del contrato, los que tenían poder de negociación con el Estado pudieron defenderse, pero muchos quedaron excluidos.

En un país imbuido en el culto al héroe –Bolívar-- fueron presa fácil de alardes mesiánicas prometiendo cumplir. La renta fomentaba la ilusión de que, con voluntad, ello era posible, pero la partidocracia y la corrupción se interponían al disfrute de un mayor bienestar que, por derecho, le correspondía a cada uno. Tal demagogia encontró caldo de cultivo en la carencia de cultura ciudadana, en la cual los derechos no dependen del cumplimiento de los deberes, la tradición clientelar y porque primaba una cultura política de izquierda, estatista, donde nadie reivindicaba ser de derecha.

Los intentos de cambiar el modelo con CAP fueron incomprendidos. Sus costos iniciales, el malestar por el despelote del liderazgo político tradicional y la crisis financiera fueron capitalizados por Hugo Chávez, quien procedió a barrer con la institucionalidad democrática para acaparar de forma excluyente el poder.

3.   ¿Cómo puede Venezuela superar la presente tragedia?

Cambiando de gobierno, y de modelo político y económico.

Esta verdad de Perogrullo tiene dos vertientes. El cambio de gobierno requiere de una correlación de fuerzas capaz de provocar la salida de la oligarquía depredadora. Ello implica resquebrajar sus bases de poder y fortalecer una opción democrática unida, plasmada de un proyecto alternativo libertario y de justicia capaz de entusiasmar a la población, bajo un liderazgo tenaz y consecuente. El Plan País, en sus dos versiones –La Venezuela que Viene y el Día Después—constituyen un buen comienzo. A través de su discusión entre amplios sectores de la sociedad, debe traducirse en lineamientos concretos que hagan suyos. Es necesario seguir fortaleciendo los nexos con la comunidad democrática internacional, entre ella el Grupo de Lima, para achicar las posibilidades de despojo de las mafias e impedir su disfrute. Pero sin esa gran fuerza democrática interna capaz de articularlo con otras acciones, no es suficiente.

A los militares hay que confrontarlos con la terrible tragedia de la cual son responsables por ser el sostén principal de Maduro. Los que no sean cómplices del infame crimen que se ha instalado deben pronunciarse contundentemente contra la farsa de su supuesta reelección para que las mafias entiendan que con ellos no cuentan. ¿Qué tienen que sobreponerse a la contrainteligencia cubana, poniendo en peligro su carrera, su libertad y hasta su vida?, ¡Sí! Pero ellos decidieron la carrera de las armas para defender la patria, no a la escoria que la traiciona. Que no mancillen el legado del Ejército Libertador pues, si no, ¿Qué los distingue de los asesinos fascistas que su anuencia perpetúa en el poder?

Una vez desalojados los criminales, debe instrumentarse un programa, con apoyo mayoritario, que eche las bases de una economía competitiva capaz de sostener el crecimiento con equidad. Es imprescindible un programa de estabilización con financiamiento internacional que derrote la hiperinflación y sustente un mercado cambiario único de libre concurrencia, con garantías a la propiedad y procesales para la iniciativa privada. Es menester forjar consciencia de que la defensa de conquistas laborales, de consumidores, ecológicas y de grupos vulnerables, pasa por cumplir deberes ciudadanos en resguardo de la institucionalidad democrática.

La economía social de mercado debe reemplazar al PetroEstado. La renta petrolera no será manejada por los gobiernos, si no por fondos blindados en sus reglas de asignación y gasto, que la invertirán en función de objetivos consensuados: infraestructura, servicios, educación y salud, la consolidación de un sistema de seguridad social moderno y sostenible, y en otras externalidades que faciliten la transición hacia una economía competitiva con equidad.

Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV



humgarl@gmail.com
Leer mas!