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domingo, 24 de abril de 2016
¿QUÉ CREE USTED?
René Magritte
¿QUÉ
CREE USTED?
Miguel
Aponte
Reivindicar la
democracia como régimen y no como procedimiento es lo que corresponde a quienes
postulan la política y la libertad como las verdaderas variables independientes
del entramado social: no determinadas y, por tanto, determinantes. La
ampliación de la reflexión suscitada llevaría a un severo cuestionamiento de
las cosmovisiones liberal y marxista; y a una retoma del desafío democrático.
Felipe González aludió
a esta crisis recientemente como “crisis de gobernanza de la democracia
representativa”: ya es más que obvio que la supuesta democracia representativa
no es democracia y que no reconocer sus límites y trabajar con seriedad en su
superación lo único que logra es que se cuelen las utopías autoritarias,
populistas de todo pelaje: chavismo, podemismo, fujmorismo, trumpismo, donde el
poder terminará para siempre esclavizando a la sociedad en nombre de un algún
mito burocrático, de derecha o de izquierda, ¿qué más da?
En Venezuela este
asunto toma forma en medio de una profunda crisis histórica, social, política y
económica. Todas las especies de la política y la antipolítica se debaten.
Presenciamos en 18 años un verdadero “reality show” de bastardía, mezquindad,
racismo político, abuso y destrucción de la ciudadanía.
Se creyeron en el
poder “para siempre”, desoyendo las pocas voces sensatas que se atrevieron a
medio pensar y ver la realidad. La actitud ridícula y sumamente peligrosa que
se ha repetido en la historia tantas y tantas veces. ¿Para qué? Para nada. El
país en ruinas les quitó el crédito contra todo pronóstico. Punto.
Ahora bien, ¿se
repetirá el mismo movimiento pendular de mediocridades convergentes de derecha
y de izquierda? ¿Cómo salir de la neurosis de repetición? ¿será posible mirar
la política más allá de las elecciones -siempre indispensables, no es la
discusión- y apostar por un país con visión de futuro verdadero y para todos?
Se requiere una raza de políticos que privilegie la verdad por encima del
cálculo y las encuestas, ¿no cree usted?
Miguel Aponte
Domingo, 24 de abril del 2016.
domingo, 21 de febrero de 2016
DÉCADAS PERDIDAS
DÉCADAS PERDIDAS
Miguel Aponte
Desde los
años 80 se reconocía que el país perdería esa década y hubo quien advertía ya
lo peor: perderíamos la siguiente, los 90, como también ocurrió. Hoy todos
constatamos que lo peor siempre puede empeorar porque igual pasó con la primera
década y más del siglo XXI: tres de cada cuatro venezolanos son pobres y, con
este régimen, el que resta va a serlo; y, adviértase, eso luego de romper todos
los récords históricos de ingreso petrolero.
¿Hará falta
más para probar que el fondo del problema no es económico? Pero no busque
culpables afuera ni en el fatalismo: eso déjelo a los fracasados. Seamos
capaces de cuestionar y buscar el origen de tales resultados en nuestras
instituciones, pues solo así hallaremos soluciones.
En economía
se ve claro cómo el imaginario precede y condiciona todo. Veremos
cómo, en el fondo y en la forma, en realidad, en más de 30 años no hubo
diferencias más allá del discurso y el empaque. Mire hacia atrás y verá que la
economía proyectó el mismo imaginario fracasado con mucha más responsabilidad
imputable al liderazgo que a la ciudadanía.
¿Por dónde
entonces empezar la rehabilitación democrática? Primero, que los políticos
dejen de “elaborar programas para ganar elecciones”, comiencen a pensar
integralmente en el país y elaboren una visión que dé lugar a un proyecto que
valga la pena: ¿Qué Venezuela queremos ser? ¿Cuál es el venezolano de hoy y
cuál el ciudadano que será?
La
fotografía aspiracional no es la “etiqueta” de hoy y menos su proyección, sino
el estatuto de un ciudadano democrático autónomo; entonces, ¿qué es un
individuo autónomo? ¿Cómo debe ser una democracia que lo promueva? Una sociedad
que permita emerger ciudadanos responsables y libres. No hablamos de ideologías
desgastadas, como son todas hoy.
Es una
reflexión que toca a todos realizar. Un buen comienzo es:
1) identificar
y denunciar las malformaciones del imaginario que fracasó. Las conocemos:
autoritarismo, caudillismo, populismo, estatismo, falsa democracia;
2) tratar al
país con espíritu adulto y no esconder la propia inseguridad tras falsos
argumentos;
3) no seguir
creyendo que nuevas constituciones nos salvarán.
El paradigma
viable es nuestra Constitución, lo fue la del 61 y lo es la del 99, si se
cumpliera y desarrollara;
4) activar
la acción política por la democracia y preguntarse ¿cómo alterar las
instituciones para que el poder no siga ajeno a la ciudad y termine secuestrado
por los de siempre? ¿Cómo llevar al ciudadano hasta el ejercicio de la política
y no seguir creyendo que esta es asunto de especialistas?;
5) convocar
al país al proyecto por una sociedad democrática, hablando con sinceridad de
sus costos y beneficios, sin escamotear la realidad o las dificultades.
El desafío
es, claro, una oportunidad única para la oposición democrática.
21 de
febrero 2016.
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Miguel Aponte - Décadas perdidas,
Venezuela 2016
lunes, 21 de septiembre de 2015
¿QUIÉN HACE LA LEY Y CÓMO?
¿QUIÉN HACE LA LEY Y CÓMO?
Miguel Aponte
La felicidad humana no consiste en la mera
realización del deseo. Si así fuera, la sociedad se haría imposible, pues, cómo
hacer con los deseos perversos o incluso aquellos buenos pero imposibles o que
conducen a efectos contrarios a lo deseado, ¿debemos realizarlos todos? ¿Cómo
discriminar? Un mundo movido solamente por los deseos sería el verdadero
infierno; aceptemos esto: los límites son indispensables y la realidad no
basta, es preciso que el ser humano admita la necesidad de su autolimitación.
Ahora bien, lo
anterior se encuentra en el ámbito de “lo privado”. ¿Qué ocurre en el campo de
“lo público”? ¿Existe lo público? ¿Qué es? Respuesta corta: es el “nosotros” de
una manera que no podemos eludir y que excede lo privado. Lo público es lo que
nos atañe a todos. En la política todo es del orden de lo público, pues en el
fondo se trata de una sola cosa: quién hace la ley y cómo. Cuando no aceptamos
que la ley sea para siempre –y es fácil mostrar que una ley eterna es
imposible– es inevitable toparse con el problema: ¿quién debe hacerla,
modificarla, eliminarla? Este es el problema nuclear de la
democracia.
Ahora bien, a menos
que aceptemos “iluminados” de la política, debemos reconocer que estrictamente
nadie tiene el monopolio del saber en este campo. Entonces, la conclusión
directa es que de la política debemos, tenemos, que ocuparnos todos y el dilema
central de las democracias modernas es precisamente resolver el problema de
cómo volver a la política después de que se negó a la comunidad su derecho a
actuar en tal ámbito y se redujo esta gestión a los “profesionales” y
“representantes”: falsos gurúes que terminan secuestrando el asunto y matando
la democracia en nombre del resto. Ejemplos sobran: un vicepresidente
cualquiera no es votado por nadie y se encuentra a un paso de la presidencia:
basta un golpe de suerte o la trampa correspondiente. ¿Esto es democrático?
Esta “democracia”, sin duda, está sobrevalorada y es, en realidad, una
estafa.
La democracia
representativa cuando funciona es deficiente, debemos aceptar esto si queremos
superarla y superarla es indispensable si creemos que la libertad es un
requisito humano; por eso, cuando, por el contrario, nos conformamos con que la
democracia sea sólo asunto de representantes, abrimos el camino para su
degradación y terminamos dejando a los gobernantes sin mecanismos de
contención; servimos, entre otras cosas, la mesa para que a la vez se permita
la reelección, con lo cual abrimos las puertas al despotismo y el destino de
ese país será siempre la servidumbre. Por eso es imprescindible limitar a
quienes gobiernan, no sólo en el ejercicio del poder sino en el tiempo y los plazos
que deba ejercerlo. Todo venezolano sabe hoy que el precio pagado siempre será
la libertad.
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Miguel Aponte,
Socialismo Siglo XXI
sábado, 5 de septiembre de 2015
EL TALANTE DEMOCRÁTICO
EL TALANTE DEMOCRÁTICO
Miguel Aponte
La democracia no
depende del modelo económico que la sociedad adopte; en todo caso es al revés.
Si esto no se entiende, se termina matando a la democracia. No es que el
capitalismo o el socialismo la “traen” consigo; al contrario, posiblemente sea
negándola que “funcionen mejor”. El talante democrático suyo o mío tampoco
depende de que se sea “liberal” o “marxista”. La democracia es una creación muy
anterior a estas ideologías y además su propio “modo de ser” es otro. Las
ideologías han secuestrado la categoría democrática vaciándole de contenido
para someterla a su proyecto ideológico.
Creyeron encontrar un
“vínculo seguro” entre democracia y modelo económico buscando, en el fondo,
someter la libertad -el bien más preciado de todos- a esa “manía” moderna
que es el determinismo y la centralidad en lo económico. Es un error
positivista que no puede sino desembocar en contradicciones y la muerte de la
democracia y la libertad que dicen proteger; y este es el núcleo del problema
que enfrenta la verdadera política hoy. Es verdad que hay vínculo entre
libertad, política, democracia y economía. El error está en creer que “lo
económico” determina o, peor, garantiza a las otras. El imaginario dominante
nos impone ser marxistas o liberales sin cuestionar. Entonces, para ellos, si
usted o yo no es liberal o marxista no existe para la política. Absurdo total.
La ideología funciona
como todo maniqueísmo: falsa lógica entre el bien y el mal. ¿Cómo razonan estas
ideologías? Veamos: “yo tengo razón, yo soy el bien; tú no la tienes, tú eres
el mal”. Esto necesariamente desemboca en la negación del otro; y, pregúntese,
¿hay algo más antidemocrático que negar al otro?
El talante democrático
es otra cosa porque no supone que se tiene “la razón absoluta”, sino que se
enfrenta una opinión a otra. No se impone, sino que negocia, reconoce y cede;
sabe que la propia razón siempre es limitada y que todos ganamos admitiendo las
razones del otro; en el fondo su lógica interna está gobernada por la regla “yo
soy porque tú eres”.
El talante democrático
conduce a la universalización de la política; ésta, por tanto, no es las
intrigas de una banda en Miraflores intentando quedarse allí para siempre, sino
la manera como la comunidad define y configura sus instituciones. Esta
comunidad en esa misma medida se hace “comunidad política”. La política,
entonces, tiene que estar en la vida cotidiana de la gente si queremos
ciudadanos y no simples ovejas.
Por eso, tampoco hay
nada más ajeno al talante democrático que la reelección indefinida, las leyes
habilitantes, el secuestro del espacio público y de los poderes públicos y la
militarización de la sociedad y es por esto que el chavismo niega la democracia
y es un camino seguro a la destrucción nacional.
Miguel Aponte
30 de agosto del 2015
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Venezuela 2015
sábado, 6 de junio de 2015
ELECCIONES LA ETERNA ILUSIÓN DEMOCRÁTICA
ELECCIONES
LA ETERNA ILUSIÓN DEMOCRÁTICA
Grupo
de Estudio y Trabajo
Jesús
Alberto Márquez Finol, “Motilón”
La ilusión democrática a través del
festín electoral en marcha se ha convertido de nuevo en el mecanismo
principal de control social sobre la
mayoría de la población venezolana, especialmente de la masa trabajadora. Dos
años sin elecciones nacionales y luego de más de un año de “salidas”, Guarimbas, intentos de golpes,
magnicidios, intervenciones yanquis, sacudones, “guerras económicas”,
inseguridad, crimen galopante, paramilitares y otras armas mediáticas y no
mediáticas[1],
gobierno y oposición apelan a su táctica favorita de distracción: La farsa
electoral, la ópera bufa conocida como el “acto
supremo de la democracia y el pleno ejercicio de la soberanía popular”[2].
Decretado el carnaval electoral, los
disfraces y comparsas ocupan el espacio. Partidos, y “dirigentes políticos,
aventureros de todo tipo, pescadores en rio revuelto, chavistas caraduras
disfrazados de “yo no fui, ni estuve ahí”[3]
y hasta cadáveres insepultos han saltado al Sambódromo[4]
venezolano vistiendo sus mejores disfraces y sobre todo jurando una vez más “sacrificarse por el país”, hacer
auditorias sociales, rescatar el legado del comandante hasta prometer una
“revolución socialista verdadera”.
En este escenario de carnestolendas , las “encuestadoras, politólogos, astrólogos,
opinadores de oficio, difusores de chismes, bolas y runrunes toman el espacio
en defensa del sistema y del orden establecido[5]
y como pez en el agua, en medio de la crisis lanzan sus “concienzudos análisis” productos de encuestas cada vez más
cuestionables[6] levantan sus predicciones y sobre
todo, ayudan al Estado venezolano a canalizar la crisis que afecta a la
población hacia la vía electoral, criticando y condenando toda salida fuera de
la legalidad existente y especialmente cualquier levantamiento popular o golpe
de estado.[7]
En pocas palabras a partir de este
momento, el “juego democrático electoral”, tendrá como guías políticos y puntos
de referencia, a los gurú y encuestadoras, que como la vieja Gaceta Hípica, ira informando y
aconsejando tanto a los candidatos a la Asamblea Nacional como a sus fieles
fanáticos seguidores, sobre el desempeño histórico de su “caballo y el stud”
que puede ganar el “clásico de
diciembre”, si es que hay elecciones.
El escenario “político” dibujado según
estos adoradores de Alicia en el país de
las maravillas, no puede ser más “idílico”.
1. Pese a que la mayoría de los
encuestados (hasta más de un 90%) perciben que la situación del país, esta mala
y se pondrá peor en el futuro inmediato y más de un 55% no confía en los
actores políticos electorales del gobierno y la oposición, esas mayorías, según
los modernos adivinos, terminan expresando su sostén a las instituciones del
Estado y lo insólito, este apoyo se
expresa en una “Alta confianza en los
Estudiante, las Universidades, la Iglesia Católica, La Empresa Privada, la
Iglesia Evangélica y el ejército”.[8].
En todas las encuestas queda claro que el
gobierno es la causa principal de todos los males, mientras que el sistema económico
social, los factores de poder nacionales e internacionales (bancos,
transnacionales y compañías petroleras) no aparecen en escena y lo más trágico
resulta que las instituciones más
antidemocráticas de todo Estado y sistema político moderno como son las Iglesias y el Ejercito[9],
resultan una vez más los garantes del sistema en donde la mayoría de la
población supuestamente deposita sus esperanzas de transformación.
El señalamiento de los estudiantes
como primera opción por parte de los jesuitas, es evidente la clásica oferta
engañosa de la cual la Sociedad de Jesús es especialista. Total en ese sector
social es donde radica la poca “fuerza política en capacidad de movilizar”
por parte de la oposición, como se demostró el año pasado. Sin embargo es perfectamente
conocido que el movimiento estudiantil, no es, ni puede ser un movimiento
autónomo y hoy como ayer gira en torno a
los bandos de oposición o gobierno a la hora de asumir posiciones
políticas o posturas electorales.
2.-La mayoría de la población
encuestadas, que va a votar (en algunos casos hasta un 85%), no cree, ni apoya
salidas violentas y aunque esta mayoría a su vez no se inclina por las opciones
electorales del gobierno o la oposición, las encuestadoras se las arreglaron
para que los votantes ”PREFIERAN” los
candidatos de la oposición y gobierno, sobre todo poniendo a Leopoldo
López no solo como el primero en las
encuestas como candidato de la oposición, sino como el mismísimo futuro
presidente de Venezuela. Y al Sr Henry Falcón como segundo en preferencia[10].
3.- Todos coinciden que el gobierno
perderá las elecciones legislativas y Maduro descendió al nivel más bajo de
apoyo entre la población, incluyendo las masas chavistas.
Sin embargo pocos adivinos preguntan o
se refieren a la posibilidad de una salida de fuerza o al papel de los
militares como árbitros de la situación del país. Solo José Vicente León es
enfático al declarar: “Ni intentos de golpe, ni
"inventos" de golpe resuelven la crisis”[11].
domingo, 24 de mayo de 2015
¿ADÓNDE VA UN PAÍS QUE NO PIENSA?
Miguel Aponte
Hasta hoy los
marxistas criollos se mantienen anclados en sus creencias positivistas del
sXIX; pero, atención, los liberales criollos también. En su imaginario son más
iguales que lo que están dispuestos a reconocer. En realidad, sus
contradicciones son más aparentes que reales. Los miembros más “agudos” de
ambos lados, ya captaron que, en el fondo, buscan objetivos perversamente
conciliables: los “marxistas”, cuya obsesión por el control es patológica,
quieren el poder para siempre; mientras los “liberales”, siempre tan
economicistas, lo que quieren es ver respetada su tasa de ganancias para
siempre. Además, para ambos la política y la democracia son en realidad algo
molesto y de segundo orden, que cuando importa es porque sirve a sus
propósitos. ¿Nos equivocamos?
Entonces, ¿qué pasaría
si hallaran un modelo en el cual la coexistencia entre autoritarismo y
propiedad privada fuese posible? Pues bien, si usted guarda algún afecto por la
libertad, preocúpese, porque ese esquema, mezcla de capitalismo salvaje y
despotismo comunista, existe; y si usted no cree, fíjese en China. El partido
hegemoniza la sociedad mientras el capitalismo está muy feliz, siempre que
comulgue con las pautas que le imponen y olvide la democracia. ¿Y la Cuba de
Raúl, adónde cree usted que va?
Entonces, una economía
en crecimiento, sin inflación, sin devaluación y sin escasez, no será eterna,
pero tampoco es nada nuevo y puede coexistir con el autoritarismo. Y, cabe
preguntar, ¿no sería esta mezcla lo que satisfaría a ambos bandos criollos? Así
pues, nuevamente estamos ante el peligro de copiar esquemas extranjeros pues el
matrimonio entre dictadura comunista y capitalismo ya lo inventaron en otra
parte. Dicho más claramente: el peor peligro que enfrenta la libertad y la
democracia en el sXXI consiste en que los comunistas al fin se dieron cuenta de
que su antigua enemiga, la propiedad privada, puede perfectamente ser su
doncella sometida y satisfecha. Sólo la política democrática puede salvarnos de
esta desgracia.
Lastimosamente la
constante positivista parece haber contaminado a los “nuevos” partidos
venezolanos que lucen como mixturas degradadas de socialdemocracia,
socialcristianismo y marxismo, ahora con renovada pintura populista y
autoritaria; y es que hay una fascinación por estas tendencias que se expresa
en el régimen, pero también en los partidos, viejos y nuevos. ¿Dónde hay algo
nuevo? ¿El Psuv? Nada que ver: con él se ¿cierra? el ciclo
populista-autoritario-caudillista que inició Guzmán Blanco y prosiguieron todos
en el sXX: fracaso total. En cuanto a PJ, VP y el resto de los partidos,
¿traerán algo distinto? ¿Reivindicarán la democracia y la libertad o se
conformarán con el productivismo autoritario del “nuevo” capitalismo comunista?
Veremos.
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lunes, 18 de mayo de 2015
LA DOLARIZACIÓN III
Miguel Aponte
Cómo será de precaria
la reflexión por estos días en Venezuela, que liberales y chavistas coinciden
en que para salvar la economía hay que «dolarizar». La clave que explica esta
curiosidad está en el poder mágico que, para ambos, tiene la medida, lo que
coloca a los dos en el campo del «fetichismo» económico. Movería a risa, si no
fuera trágico: creen que copiando esquemas resolverán problemas que lo que
requieren es ideas legítimas y ejecución propia; y no quieren admitir que éstas
hay que «parirlas» y «trabajarlas» aquí. No se trata de que sea impropio
compartir ideas y experiencias, incluso modelos, pero de allí a copiar
vulgarmente cualquier cosa y pretender así importar resultados, es demasiado.
La devaluación refleja
la inflación, pero no es su causa; la inflación acompaña a la escasez, pero no
es su origen. Por lo tanto, la ausencia de devaluación no garantiza abundancia
ni una economía fuerte y productiva y mucho menos prosperidad y desarrollo
automáticos; y, de hecho, una devaluación cero puede coexistir con la peor
escasez y una economía arruinada. ¿O es que creen que si se adopta oficialmente
otra moneda y en ese país crece el PIB, lo hará aquí? ¿Si allá crecen la
inversión y el ahorro, aumentarán aquí? ¿Si mejoran las expectativas allá,
desbordaremos de optimismo aquí? ¿Usted va a creer que si allá gozan de
variedad y calidad de bienes, veremos igual fenómeno acá? ¿Y si allá conviniera
aumentar o disminuir la liquidez, convendrá aquí? ¿Cómo conciliar requisitos
macroeconómicos de realidades completamente diferentes?
Yendo más allá de la
economía, ¿si allá la educación básica y universitaria es de calidad, lo será
acá? ¿Sí allá hubiera seguridad, democracia y libertades civiles, las tendremos
aquí? ¿Se respetarán los derechos porque esa sea la norma en aquel país, si
fuese el caso? ¿Y usted no cree que estos elementos extraeconómicos están en la
base de aquella realidad y condicionan la supuesta prosperidad económica?
¿Acaso adoptando la moneda se van a importar automáticamente estas realidades y
la prosperidad correspondiente, si es que eso fuera prosperidad? No nos
engañemos.
Para que esto ocurra
no basta adoptar la moneda, que no es más que un elemento de aquella sociedad:
habrá que asimilarse completamente, hacerse aquella sociedad; entonces esté
claro, se trata de algo que va más allá de la economía. Pidan la nacionalidad:
será más fácil.
Copiar esquemas ha
sido la constante venezolana desde el mismo inicio de la República en el sXIX:
comenzando con el liberalismo, que envuelto en su manto positivista dominó y
domina las mentes socialdemócratas, marxistas y socialcristianas criollas,
todas más iguales de lo que creen; y hasta hoy. ¿Qué ocurre que nos negamos a
pensarnos? ¿Adónde va un país que no se piensa?
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domingo, 3 de mayo de 2015
LA DOLARIZACIÓN I
Miguel Aponte
Imagine usted a alguien que no sabe nadar y entonces, en lugar de aprender, decide lanzarse en alta mar si consigue un salvavidas, se trata de una 《medida》 arriesgada, por decir lo menos, ¿no? ¿No debería más bien aprender, sobre todo cuando existen métodos buenos y seguros? Ahora bien, aún con salvavidas, si lo que está reconociendo como insuperable es su incapacidad de aprender, ¿a cuenta de qué ese incapaz iba a hacer bien el resto de las cosas que se requieren para mantenerse con vida en alta mar? Pescar, conservar el salvavidas, superar las frecuentes tormentas… Es esta la metáfora que nos viene a la mente cuando escuchamos la moda de turno en Venezuela: la dolarización, que chavistas y liberales, ¿no es curioso?, piden por igual desde hace algún tiempo.
Liberales y chavistas se encuentran
en sus propias contradicciones
Pero, ¿qué es la dolarización? Es renunciar a la política monetaria; y ¿por qué? Porque así creen impedir 《automáticamente》 la inflación, la devaluación y todos sus efectos y, de paso, asegurar 《automáticamente》 la prosperidad. Que ni siquiera se tenga el salvavidas para respaldar tal medida –léase, reservas– no les preocupa, porque 《funcionó en Ecuador》. Funcionalismo puro. Encontraron la llave que abre todas las puertas, creen… O piensan que, asústese, bastaría con entregar subsuelo y demás recursos minerales, como garantía, a quien preste los dólares salvavidas.
¿Qué tal?
Entonces, ¿se trataría de anclar la medida en un préstamo que tomaría el mismo que se reconoce incapaz de manejar su política monetaria? ¿Una irresponsabilidad sobre otra? Y, dígame, ¿con qué derecho entregar el patrimonio de los venezolanos del futuro? ¿O habrá un prestamista tan suficientemente estúpido como para prestar al inepto sin mayores precauciones? ¿No fueron los chinos quienes ante la petición de $20MMM por parte del régimen exigieron la «entrega» de Sidor? ¿Qué exigiría usted? Ahora bien, si es que se tuvieran las reservas, ¿tendría sentido la dolarización? Respuesta: no. Y la razón ni siquiera requiere razonamiento económico, es de sentido común.
Si por incompetencia se renuncia a la política monetaria, dígame, ¿a cuenta de qué el mismo incompetente haría una correcta política petrolera, fiscal, industrial, arancelaria e incentivará la productividad y la producción interna, nuestro valor agregado y tantas complejidades más? ¿Cómo es que renunciando a la política monetaria se garantizan los demás resultados? ¿Un acto de magia? Sorprende lo iguales que terminan resultando liberales y chavistas venezolanos: ¿qué les pasa? ¿Es que extraviaron su locus de control? Ambos ansían un anclaje heterónomo, alguien o algo que los salve, cualquier cosa, menos asumirse como personas adultas. ¿No deberían mirar con genuina seriedad y respeto al país? ¿No deberían, al menos, aprender a nadar? Continuará.
Referencias:
Propuesta al BCV para dolarizar nuestra economía y acabar con la especulación cambiaria y la inflación: http://www.aporrea.org/actualidad/a168496.html
Consecomercio: comerciantes se unen al debate sobre dolarización de la economía: http://www.finanzasdigital.com/2015/04/consecomercio-comerciantes-se-unen-al-debate-sobre-dolarizacion-de-la-economia/
Dolarización: ventajas y desventajas: http://www.eluniversal.com/opinion/140831/dolarizacion-ventajas-y-desventajas
Más que nunca la dolarización: http://www.ieep.org.ec/index.php?option=com_content&view=article&id=4133:pablo-lucio-paredes&catid=42:el-papel-del-estado&Itemid=101
Reservas internacionales de Venezuela caen a mínimos desde 2003: http://www.elmundo.com.ve/noticias/economia/banca/reservas-internacionales-de-venezuela-caen-a-minim.aspx
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lunes, 16 de junio de 2014
MIGUEL APONTE - LA DEMOCRACIA Y SUS ENEMIGOS: EL LIBERALISMO Y EL MARXISMO
Miguel Aponte
Los venezolanos estamos aprendiendo la lección por el
camino duro: la posibilidad real de perder hasta nuestra “venezolanidad”, de
llegar a “no ser”. Miguel Aponte
Desde Caracas.- Fue Benjamín Constant, 1767-1830, quien afirmó
que “Todo lo que pedimos (…) es la garantía de nuestros disfrutes”. Hasta aquí
todo suena bien. Pero quedaba un problema: había que buscar un “garante”: este sería
el “rol” del Estado. Quedaba así justificada para siempre esta
figura problemática e indeseable para el liberalismo, hasta nuestros días.
Nadie lo quiere, todos lo aspiran, cuando no se rinden ante él. Los grandes
filósofos sociales reconocieron el problema; incluso Marx, el más ilustre hijo
del positivismo-liberal. Material para la discusión.
Para los liberales
modernos, basta con que el Estado no se inmiscuya, por eso es que hay que limitarlo.
Así pues, la sociedad civil quedó
comprendida como la sociedad no política o no estatalizada; y frente a ella un
Estado que terminaría creciendo espontáneamente para poder “controlar todo”; y
así con el SXX emerge la burocratización total de la sociedad,
tendencia que arropa la gestión privada y la pública. Tanto liberales como
marxistas -más parecidos que otra cosa -terminaron santificando la figura del
Estado. Todo esto se acompañó con una única versión de la política: el empeño
de alcanzar el poder y mantenerse en este. Y esta indigencia que quieren
hacer pasar por reflexión es igual -otra vez- tanto para liberales como para
marxistas. ¿O no?
Se evadió así el
verdadero problema: la política y la democracia, las verdaderas víctimas de
toda esta degeneración. El precio a pagar será siempre “el mayor bien de
todos”: la libertad. Los venezolanos estamos aprendiendo la lección por el
camino duro: la posibilidad real de perder hasta nuestra “venezolanidad”, de
llegar a “no ser”. Pero el problema es universal y muy actual. La misma
crisis es una oportunidad que no debemos dejar pasar. Hay que discutir.
Ahora bien, ¿cómo
restituir estas nociones de forma válida y con sentido? ¿Estamos obligados para
siempre a mantener los frustrados conceptos liberal-marxistas de política y
democracia? ¿Hay que debatirse entre un individualismo irracional y un
colectivismo de servidumbre? No creemos que sea así. Cornelius Castoriadis,
filósofo greco-francés, 1922-1997, postuló la política como una actividad
colectiva que pretende pensarse a sí misma. Su problema no es esta o
aquella institución específica sino la institución de la sociedad en cuanto
tal. No hay vínculo directo, automático, entre política y democracia. La
democracia sería una manera de entender ese proceso de reflexión sobre sí
misma, cuando se abre de manera pública.
Así, la democracia
viene a ser una especie de universalización potencial de la política. De
aquí la gravedad del error
liberal de pretender “profesionalizar” la política y encargarla a supuestos
“especialistas”. Cuando un ciudadano permite que otro reflexione o haga en
su lugar lo que él mismo es capaz de hacer, llegamos a la representación y de
aquí a todas las degeneraciones modernas, incluido el SSXXI que viene a ser el
reempaque de los peores valores del liberalismo y aquí no hay casualidad. Continuará.
15 de junio del 2014
Twitter: @DoublePlusUT
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