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domingo, 19 de febrero de 2017

EL LEGADO DE OBAMA




EL LEGADO DE OBAMA

Los venezolanos recordaran a Barack Hussein Obama II por haber decretado que este país es “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos” por lo que declaró “una emergencia nacional para hacer frente a esta amenaza” y luego no haber hecho nada al respecto.

Salvo las medidas dictadas inicialmente contra siete funcionarios, lista que se ha ido ampliando más por presiones del Congreso que por iniciativa de la Administración, pero aquellas siguen siendo las mismas, que no son sanciones propiamente dichas, porque si privar de visa fuera una sanción entonces la mayoría de los pocos venezolanos que las solicitan estarían sancionados; como el bloqueo de bienes, que presupone tenerlos en EEUU y que no impide que, por ejemplo, si alguno falleciera, sus herederos pudieran reclamarlos, por no decir que con toda seguridad los tienen a nombre de terceros.

Luego la Administración terminó casi que disculpándose por haber dictado el Decreto, ante el escándalo del Foro de Sao Paulo, aduciendo que ciertamente Venezuela no es una amenaza creíble para EEUU, pero tenía que hacerlo así porque es un requisito exigido por leyes de emergencia que permiten aplicar sanciones económicas, o sea, que es una cuestión de mera forma.

La disculpa es más bien una confesión, porque si se decreta que es amenaza quien en verdad no lo es, sólo por cumplir requisitos establecidos para la aplicación subsecuente de normas concatenadas, en español eso se llama fraude a la ley, esto es, modificar deliberadamente los factores de conexión establecidos en las leyes para conseguir la aplicación de aquellas que sean más favorables a la realización de los propios deseos, burlando una restricción legal.

La motivación del Decreto es la violación de DDHH, corrupción pública significativa y la inexistencia de un mínimo democrático en Venezuela y si bien es necesaria una alta elucubración para entender cómo es que esto amenaza la seguridad nacional y la política exterior de los EEUU lo más arduo es hacerlo compatible con la política de apertura al régimen de Castro, responsable directo de todos aquellos desmanes.

Si hasta la Conferencia Episcopal de Venezuela ha llegado a la conclusión de que la causa de este desastre es la imposición de un modelo totalitario, plasmado en el llamado Plan de la Patria, que no es otra cosa que la implantación del castrocomunismo en este país, cabeza de puente para su expansión a todo el continente.

Así sacaron a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo porque hacía seis meses que no participaba en esas actividades y, según el New York Times, renunció a sus relaciones con organizaciones terroristas; aunque es público y notorio que el secretariado de las FARC vive a cuerpo de rey en La Habana, junto a los Panteras Negras, los Macheteros de Puerto Rico y cualquier otro terrorista de ranking mundial.

Ni por asomo aparecen las palabras comunismo, guerrilla, islamismo, yihad, que no calzan en la retórica de Obama; pero lo más inquietante es que no perciba violaciones de DDHH, corrupción pública significativa e inexistencia de un mínimo democrático, en Cuba.

Todo el cambio de enfoque de su política hacia Cuba se basa en el supuesto de que las de diez administraciones anteriores “no funcionaron”; alguien debería decirle que la suya hacia Venezuela no solo no funciona sino que resulta payasesca.

Los funcionarios sancionados han sido todos recompensados por el régimen, elevados a la categoría de héroes de la patria y no parece que ni siquiera la exposición pública internacional haya disminuido un ápice la saña criminal con que siguen actuando.

En cambio, sirve para la campaña propagandística más ridícula y falsaria de la historia, en la que se muestran pescadores de Margarita, indios del Amazonas, campesinos de los llanos, ancianos, niños (pero ni uno solo de los corruptos sancionados) clamando: “¡Obama, deroga el Decreto ya!”

Cuando se hace una falsificación, lo que queda en el mundo es lo falso, no lo que pretenden los farsantes. Ese es el legado de Obama y otros legados.

AUTORRETRATO HABLADO

En su discurso de despedida de la presidencia el 10 de enero, Obama ofreció una oportunidad como pocas para hacer una condensada interpretación de contenido de la retórica izquierdista que es parte indisoluble de su mensaje.

En general, el común denominador es la incongruencia entre la proclamada adhesión a una tradición fundamentada en “los principios de quienes crearon esta gran nación” y las proclamas revolucionarias, clasistas y racistas, que obviamente no tienen nada que ver con los “Padres Fundadores”, blancos, anglosajones, protestantes.

En particular, habría que ir desgranando las frases dejadas caer aquí y allá como al pasar que son groseramente ambiguas y vagas, que no dicen lo que dicen, de manera que cada quien puede interpretarlas como convenga o según se ajusten a sus prejuicios, mezcladas con medias verdades y francas mentiras.

Valgan unos pocos ejemplos: Si les hubiera dicho hace ocho años “que abriríamos un nuevo capítulo con el pueblo cubano”. ¿Qué significa eso? No parece ni bueno ni malo “un nuevo capítulo”; pero, ¿con el pueblo cubano? Es una flagrante falsedad. Obama nunca se reunió ni pactó nada con el pueblo cubano sino con Raúl Castro. Los afiches con los que empapelaron La Habana lo exhiben con el tirano, respaldándolo, ante ese pueblo oprimido que quizás haya sentido tanto o más desencanto que el venezolano.

Y continúa: “que cerraríamos el programa nuclear de Irán sin disparar un tiro”. Esta sí que es una mentira escalofriante. El programa nuclear de Irán nunca ha sido cerrado, ni siquiera suspendido. Si acaso recibió una tregua por diez años, lo que es significativo porque como se han cansado de advertir los expertos israelíes, sin que nadie escuche, es exactamente lo que hizo Mahoma en su canónica “tregua con la tribu de Quraish”.

Un hecho histórico que se remonta al año 628, conocido como Tratado de Hudaybiyyah, que estableció una tregua por diez años entre Medina y Quraish y que Mahoma rompió tan pronto como tuvo la fuerza suficiente para aplastar a los infieles. Desde entonces los musulmanes hacen rutinariamente lo mismo “cuando el enemigo es duro y fuerte”, sólo mientras no puedan vencerlo.

“Que íbamos a conseguir la igualdad en el matrimonio”. ¿Y esto qué es? ¿La igualdad entre marido y mujer? No puede ser que Obama consiguió eso. ¿O será su respaldo al llamado matrimonio Gay? Pero no lo dice claramente, sino que suelta algo de contenido difuso, muy propio de su estilo pero para nada puritano.

Si al principio dijo que el país se basa en “la idea de abrazarlos a todos y no sólo a unos pocos”, reitera que “unos pocos prosperan a costa de la clase media”, y que “nuestro comercio debe ser justo y no sólo libre”, deslizando la vieja contraposición socialista entre justicia y libertad, olvidando que quien sacrifica la libertad en aras de la justicia se queda sin ninguna de las dos.

“Darle a los trabajadores el poder de fundar sindicatos para tener mejores salarios” es una posición ideológica que presupone que el nivel salarial es un problema político, de poder, y no económico, de productividad, que haya más torta que repartir y no más poder para quedarse con un pedazo mayor de la misma torta e incluso de una menor, que es lo que ocurre cuando se grava excesivamente la actividad productiva.

Pero la verdad histórica es que los capitanes de empresa que “hicieron la grandeza de este país” tuvieron que luchar contra los sindicatos y derrotarlos a veces a sangre y fuego, porque la mentalidad sindicalista gira sólo en un ritornelo: reducir la jornada laboral (trabajar menos) y aumentar el salario (ganar más); y esto ha sido denunciado por los mismos marxistas: no en balde lo primero que hacen los comunistas cuando llegan al poder es desmembrar los sindicatos e imponer los propios.

Si el clasismo de Obama es repugnante, su racismo es una burda impostura. No sólo porque sea hijo de mujer blanca y padre transeúnte que volvió a Kenya sin mayor nexo con EEUU, sin antecedentes de esclavitud, discriminación, participación en luchas por los derechos civiles o que haya nacido en Hawái, donde jamás hubo segregación racial o educado en Chicago, muy lejos del Sur y de plantación alguna; sino porque es el niño mimado de Harvard, que goza del favoritismo de la élite y del aplauso clamoroso y sostenido de la izquierda más exquisita, sofisticada, frívola e irresponsable del planeta.

No obstante, puede articular su diatriba contra “los poderosos” desde el podio de la Presidencia, decir que después de su elección “se hablaba de una  nación post racial. Esa visión, por bien intencionada que haya sido, nunca fue realista”.

“Si cada cuestión  económica se enmarca como una lucha entre una clase media blanca trabajadora y las minorías indignas, entonces los trabajadores de la más diversa índole terminarán luchando por migajas mientras los ricos se retiran aún más en sus enclaves privados”. “Para los norteamericanos blancos significa reconocer que los efectos de la esclavitud y (las leyes) Jim Crow no desaparecieron repentinamente en los años 60”.

El espíritu americano, la fe en la Razón y en la empresa, la primacía del Derecho sobre la fuerza, es “lo que nos permitió derrotar al fascismo y la tiranía durante la Gran Depresión y construir un orden posterior a la Segunda Guerra Mundial”. Es inevitable observar aquí un salto histórico interesado: lo que se conoce como Gran Depresión fue el crack económico de 1929 y entonces el desafío a la democracia lo planteaban el comunismo y el anarcosindicalismo. EEUU no entró en la II GM sino en diciembre de 1941, bien lejos de la Gran Depresión; pero el antifascismo es una obsesión izquierdista.

En la actualidad el reto está planteado primero “por violentos fanáticos que dicen actuar en nombre del Islam” (sólo lo dicen), a los que habría que combatir desde una posición de principios, para no dejar de ser lo que somos.

“Por eso hemos terminado con la tortura, trabajado para cerrar Guantánamo, es por eso que rechazo la discriminación contra los musulmanes estadounidenses (ovación, la más larga de todas). Aquí, a punto de extenuación, cabe advertir que no son los musulmanes quienes discriminan a los que llaman infieles, degüellan cristianos, ejecutan atentados suicidas, dicen que los judíos no pueden profanar el Monte del Templo “con sus sucios pies”, ni permiten a nadie siquiera pisar en Tierra Santa, que es toda Arabia, no, éstas son invenciones islamófobas: La verdad, de Obama, es que los musulmanes son los discriminados, doblemente, si son musulmanes negros.

El discurso de Obama es el exacto retrato de sí mismo.

LA LISTA DE TRUMP

Es abismal la diferencia entre el inicio del período de Obama y el de Trump, aquél recibido con regocijo por los poderes mundiales al punto de que le adelantaron un premio Nobel de la Paz, no por lo que había hecho sino por lo que se supone que  podría hacer en el futuro; éste, con una rechifla universal que le anticipa un impeachment, algo sorprendente porque se supone que procede por actuaciones atinentes al cargo y para entonces todavía ni siquiera había tomado posesión; lo acusan de loco, amenazan con asesinarlo y hay quienes solicitan que sea depuesto por un golpe militar.

La virtud hasta ahora inigualada de la democracia americana es la transferencia pacífica del poder de un presidente a otro libremente electo. Obama dice que “le prometí al Presidente Trump que mi administración garantizaría una transición sin problemas”; pero ¿es eso lo que está ocurriendo?

Todavía antes de que asumiera el cargo ya había violentas manifestaciones en las calles de varias ciudades, generosamente replicadas en los medios, contra un gobierno que ni siquiera había comenzado, sin señal de que vayan a detenerse sino de todo lo contrario.

Esto sí que es un gran cambio en la concepción de la democracia porque implica que las políticas de la Administración anterior no van a poder cambiarse por la siguiente, de signo contrario, porque eso terminaría con la paz de la República, ignorando así el voto de la mayoría, que antes era el estandarte de la democracia en América.

El cambio lo marcó Obama al decir que la Constitución no es más que “un pedazo de papel”, que es la tesis de Ferdinand Lassalle, fundador y más influyente ideólogo de la socialdemocracia alemana, para quien “la esencia de la Constitución de un país es la suma de los factores reales de poder que rigen en ese país”.

De manera que no tiene ningún valor inmanente, ni sagrado, sino que es la expresión del crudo balance de los poderes fácticos de una sociedad histórica concreta; bueno, eso no es lo que creían los “Padres Fundadores”, ni los Presidentes juran sobre una conjunción real de poder, sino sobre aquel venerable “pedazo de papel”.

En Latinoamérica ya lo hemos vivido y observamos cómo se han establecido dictaduras perpetuas mediante el expediente de desestabilizar en la calle cualquier otro gobierno de modo que nadie pueda mantenerse en el poder sino el autócrata insurgente.

Es el caso de Bolivia, Ecuador, Nicaragua; pero éstos son los últimos de la fila, nadie podía imaginar que esta táctica pudiera aplicarse a tan gran escala y en la primera potencia del mundo. Sin embargo, la izquierda ha comprobado que la temeridad rinde frutos inesperados en un mundo que premia la “post verdad” y donde la manipulación de las conciencias no parece tener límites.

En verdad, ya lo hicieron cuando se lanzaron en una arriesgada campaña contra el establishment a favor del “Vietnam heroico”: todo el mundo se escandaliza por la conspiración de Nixon en Watergate; pero nadie repara en la conspiración contra Nixon que llevó a su derrocamiento, orquestada por el New York Times y el Washington Post. Algo semejante vimos en Venezuela con el derrocamiento de Carlos Andrés Pérez.

De manera que es muy pertinente el aserto de Trump de devolverle el poder al pueblo, que ha desatado la furia de los poderes facticos, que pretenden aniquilarlo antes de que pueda hacer algo.

Prometió revertir la apertura de Obama hacia el régimen comunista de Castro y ajustar cuentas con su filial en Venezuela, restableciendo el orden de lo principal a lo accesorio. Obama nunca dijo lo más importante: Que el Partido Comunista Cubano tiene que abandonar el poder como prerrequisito para cualquier transición en la isla.

Lo que está por verse es si Trump podrá llevar a cabo siquiera uno de los puntos de su lista de promesas: si manda el pueblo o el New York Times.


Luis Marín
19-02-17

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jueves, 24 de marzo de 2016

CABALLOS DE TROYA DEL CAPITAL EN AMERICA LATINA


 CABALLOS DE TROYA DEL CAPITAL
EN AMERICA LATINA


I.- Del fraude del “socialismo bolivariano del siglo XXI”
a la realidad del Estado militar-policiaco y delictivo.

El martes 15 de marzo es allanada la Fundación de Combatientes de los años 60 / 70 /80 /90, UBCh El Paraíso, por funcionarios  de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. El viernes 18 el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llega a Cuba para “participar” en la Comisión Mixta Cuba-Venezuela. El domingo 20 coincidiendo con la llegada de Obama a Cuba, en el portal aporrea.org aparece la denuncia de la Fundación sobre el atropello  sufrido:

“Informamos al pueblo venezolano que nosotros, militantes de la Fundación de Combatientes de los años 60 / 70 /80 /90, UBCh El Paraíso, Escuela de Defensa Integral Comandante Eliecer Otaiza, Célula Andrés y Ramón Pasquier y PSUV,... Causando destrozos al inmueble, incautando material didáctico, de oficina, proyectores, material informático y dinero de nuestras finanzas para manutención del local. Es público y notorio que en este local participan revolucionarios de larga trayectoria, combatientes de siempre, así como distinguidos oficiales de la fuerza bolivariana comprometidos con el proceso, la defensa y continuidad de la patria socialista y revolucionaria. Aquí seguiremos promoviendo la revolución”.(Subrayados nuestros)  [1].

En el preciso momento que Obama llega a Cuba, siendo recibido como un verdadero héroe en La Habana, que ha sido especialmente remodelada para recibirlo, llena con bandera del “imperialismo yanqui” y afiches de bienvenido con las fotos de Raúl y Obama, leer esta agónica denuncia de unos  “combatientes” del pasado muchos de los cuales se jugaron la vida y sufrieron prisiones, no puede sino producir lastima y tristeza, ante este lamentable espectáculo.




Lo primero que resalta en el comunicado, es que dicha fundación forma parte de una escuela de “Defensa integral”, donde los nombre de Andrés y Ramón Pasquier, ambos desaparecidos bajo el gobierno de Raúl Leoni[2], aparece el de Eliecer Otaiza, reconocido anticomunista igual que la mayoría de los dirigentes del célebre  movimiento de los COMACATES, que antes de su asesinato en extrañas circunstancias, ocupó diversos cargos entre otros jefe de la DISIP, organismo policial del Estado venezolano  continuador de la escuela de represión y crimen como lo ha sido el ejército venezolano desde que fuera fundando por Juan Vicente Gómez a principios del siglo pasado.

 Unir a las víctimas con los victimarios ya es un lugar común en la historia oficial y nacional de los vencedores. Si tenemos una constitución que como ley suprema comienza “invocando la protección de Dios” en nombre los poderes creadores del pueblo de Venezuela, y recordandodo la resistencia de nuestros pasados aborígenes”, en otras palabras rogando al mismo Dios al que imploraban los genocidas conquistadores españoles cada vez  leían el famoso Requerimiento[3] a esos mismos “aborígenes” momentos antes de asesinarlos, quemarle la aldea, destruir sus templos, violarles  sus mujeres y tomarlos como esclavos. Entonces no debe extrañar que hoy estén juntos los “combatientes de siempre, así como distinguidos oficiales de la fuerza bolivariana”.

Lo segundo, esta declaración y esta conducta es ilustrativa del verdadero nivel de  conciencia e ideológico de la gran mayoría de estos antiguos “camaradas y combatiente de la lucha armada” que en resumida, jamás comprendieron, ni entendieron ni el bando para el cual luchaban, ni el verdadero objetivo a conquistar. Sencillamente fueron eso, combatientes, militantes sin conciencia de clase, con muy poco nivel ideológico, algunos como carnes de cañón, otros ilusos, jóvenes en búsqueda de fama y gloria o sencillamente aventureros en búsqueda del poder fácil, tal como se pregonaba especialmente entre 1961-63. Quien no recuerda la frase en boga de los “dirigentes revolucionarios” de la época: “antes de diciembre amarraremos los caballos en Miraflores”. Total si Fidel y 12 combatientes lo habían logrado en menos de 36 meses, aquí con un movimiento de masas como el de aquel entonces y con una “alianza cívico-militar”, tomar  Miraflores era “un tiro al piso”, tal como Joel Acosta Chirino le confesara  a Agustín Blanco Muñoz sobre su participación en el golpe del 4 de febrero de 1992.[4]

Fernando Soto Rojas cuando junto con algunos de estos excombatientes, con un uniforme de vigilante privado y una gorra verde desfilaron ante Chavez en Los Próceres  el 4 de febrero del 2012, pronuncio una célebre frase que resume la conducta de todos aquellos que se han postrado ante la bota militar y  doblegado ante el Estado y el Ejercito que enfrentaron en su juventud, sin la menor idea de por qué lo hacían. Declaraba Soto Rojas en esa fecha “sobrevivientes estamos parte de esa tropa” (se refería  a los  exguerrilleros que lo acompañaban en el desfile “cívico-militar”) y añadía “Se quedaron en el camino los mejores, pero aquí estamos resistiendo”[5]

Y es verdad, mucho de los mejores murieron, no se doblegaron ante la tortura y entre los que sobreviven se destacan estos “que continúan resistiendo”, cuyo verdadero significado es: aquí estamos y aquí  seguimos cobrando al Estado venezolano por los servicios prestados como opositores armados en nuestra juventud[6]. Y no puede ser otra la interpretación de las “sinceras palabras” de Soto Rojas, cuando se cambia al bando de los opresores en la lucha de clases. El "Comandante Ramiro" sencillamente  reconoce que se cobra al Estado las limosnas que este les otorga por el pago de la publicidad prestada. Sin ella, a este gobierno militar, policiaco y delictivo, le hubiese sido imposibles presentarse no solo como la continuidad de aquellas luchas de los 60’, sino como la concreción de ese ideal de toda socialdemocracia de izquierda.

 Sin el apoyo y militancia de estos “combatientes y comandantes guerrilleros entre los cuales se destacan los Ali Rodríguez, , Soto Rojas, Julio Escalona, Guillermo García  Ponce, Magoya, Juan Vicente Cabeza, etc., etc., y especialmente de aquellos que por años vendieron a Chavez como un “militante revolucionario” y su contra-revolución, como la continuidad de una supuesta “revolución bolivariana”, y expresión de la alianza cívico militar, a este gobierno le hubiese sido difícil, utilizar la careta de izquierda que adopto especialmente luego del 2002.

EL REGRESO DE LOS HIJOS PRODIGOS AL HOGAR DEL PADRE MISERICORDIOSO
LA LARGA MARCHA DE LA IZQUIERDA “MARXISTA LENINISTA” DE VUELTA AL ESTADO





En la foto de arriba a la izquierda el 4 de febrero 2012: Desfile Cívico-Militar en honor a Hugo Chavez. Fernando Soto Rojas encabeza el desfile de los exguerrilleros. A la derecha en la misma foto los comandantes  del ejército líderes del desfile. En la foto de la izquierda, Gabriel Puerta Aponte, al lado de la “oposición democrática” y un afiche en apoyo a Capriles, durante la campaña electoral. Conclusión: Tanto nadar para morir en la orilla[7]

Esta alianza cívico-militar, entre los militares bolivarianos y diversos sectores de la izquierda, autoproclamados como la “corriente histórica o marxistas bolivarianos”, no fue sino una vulgar operación mercantil entre una banda  delictiva de militares, anticomunistas, dirigidos por un caudillo, verdadero enemigo de paja, convenientemente disfrazado de “socialista y antimperialista”, con una perfecta  conciencia del bando para quien trabajaba, y un grupo de “combatientes y comandantes”, la mayoría sin conciencia de su papel en las luchas en las que participaron, otros con absoluta claridad que a cambio de cargos, prebendas, pensiones, ayudas y uno que otro negocio, vendían al gobierno de Chavez, la franquicia de “Socialismo, Izquierda  y  guerrilleros”, que era lo único que podían ofrecer luego de la derrota sufrida[8].

Esta venta para esta “izquierda” no represento, ni representa ninguna carga moral o pérdida de principios, por cuanto para ellos el Marx y el “marxismo” cuyas ideas supuestamente seguían no eran las de Carlos Enrique, el Prometeo de Tréveris o Carlos Marx, sino las de  Groucho Marx  quien resulto ser su verdadero “mentor ideológico”[9] . Groucho doto a esta “izquierda” de su insignia de batalla: “Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros”[10].

Y tenía toda la razón Groucho Marx con este sarcasmo: Quienes en política  bajo el capitalismo, no tiene conciencia de clase, ni principio que defender, solo existen como una mercancía, que se vende al mejor postor, total el capitalismo es la coronación de los sistemas de explotación, dónde la mano de obra, incluida su llamada “conciencia” no es más que una mercancía[11]. Y en esta labor los mercenarios de la pluma, los mujiquitas provenientes de los llamados “sectores populares” han sido eternos acompañantes de los gobiernos civiles o militares, en todos los Estados y gobiernos de los explotadores[12].


 Carlos Marx               Groucho Marx

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domingo, 28 de junio de 2015

EL CASO EBER


EL CASO EBER
Luis Marin
  
El lunes 15 de junio de 2015 el periodista Eduardo Tomás (Eber) Flores Aponte fue asesinado en su apartamento de las Residencias Polux en la Urbanización Santa Mónica de Caracas. Degollado, acribillado a puñaladas y finalmente quemado, fue precisamente el humo que salía del apartamento lo que alarmó a los vecinos que llamaron a los bomberos quienes encontraron el satánico espectáculo.

Uno más de los tres homicidios que ocurren cada hora, setenta al día, más de dos mil al mes, veinticuatro mil al año, casi trescientos mil en lo que va de revolución pacífica pero armada. Una de las pocas industrias que crece en este expaís es el asesinato, junto al secuestro, la corrupción, el lavado de dinero, el tráfico de armas, personas, narcóticos: el imperio del crimen organizado transnacional.

Pero en medio de esta masacre, ¿por qué detenerse en un crimen en particular, por cruel y espantoso que sea? Cuando la idea parece ser precisamente la contraria, que pase por debajo de la mesa, inadvertido, mientras con sordina, el mensaje llegue a su destino, con calculada precisión profesional.

El primer dato duro es que se trata de un periodista y ante un hecho de esta naturaleza lo primero sería preguntar qué estaba haciendo, qué escribía, si estaba investigando algo y si disgustaría a alguien; esto en cualquier lugar del mundo salvo en Venezuela, donde ni el Colegio Nacional de Periodistas se ha dignado a publicar siquiera una nota de duelo, ni ningún periodista se ha acercado a solidarizarse o preguntar qué puede haber detrás de esta atrocidad, aunque sólo fuera por curiosidad.

Otro dato es que se trata del Jefe de Prensa del Movimiento de Derecha Liberal Autonomista, su Relacionista Institucional, Coordinador Nacional de los Comités Cívicos Autonomistas Regionales, Promotor Nacional e Internacional de la “Salida Autonomista”, administrador de sus cuentas de Tweeter, creador y director del portal MDLVenezuela.org y del blog Aclarate.org como de la casi humorística Rebelión de los Hartos, es decir, que se trata de un personaje mediáticamente expuesto.

De hecho había sido detenido, secuestrado, golpeado, asaltado varias veces y en todas las cuales les fueron confiscados sus teléfonos celulares, laptops, cámaras fotográficas y de video, PCs, pen drives, tarjetas SIM, etcétera.

Los asaltantes se llevaron sus computadoras y diversos equipos, dos  salieron en su propio carro, un honda civic verde, a las once del mediodía sin ocultarse de los vecinos que los vieron claramente; el sujeto que franqueó la entrada, como supuesto amigo de Eber, se identificaba como un humilde empleado del Instituto de Previsión Social de las Fuerzas Armadas.

Last but not least, Eber es ciudadano norteamericano, con su familia domiciliada en EEUU, incluso, sus hermanos no pudieron asistir al funeral porque les postergaron las visas en el consulado de Venezuela en Washington. ¿Se configura otra claudicación de la Administración a la defensa de los ciudadanos americanos en el exterior?

Finalmente es inocultable el grosero contraste entre el escándalo sideral del régimen cuando matan a uno de los suyos comparado con el insultante silencio con que encubren casos como éste. Ni siquiera porque su padre es Capitán de la Armada alguien le presta la más mínima atención al caso Eber.

Pero hay silencios que claman al cielo, al punto que atormentarían al mismo Dios.

EL PENDEJO AMERICANO

¿Cuba tiene algo que ver con los actos de terrorismo de Estado que se perpetran en Venezuela? ¿Se trata de una política para diezmar la población y que abandonen el país quienes se sientan amenazados? Estas son preguntas que tendrían que hacerse Tom Shannon, Roberta Jacobson, John Kerry o a quien corresponda alguna responsabilidad sobre los intereses norteamericanos en este expaís, si es que les queda alguno.

El primer tropiezo de Eber con los servicios secretos cubanos probablemente se produjo en Marruecos, donde fungía como corresponsal de un periódico americano en la guerra olvidada del Magreb, donde los cubanos terciaban a favor del Frente Polisario, del cual son fundadores y eternos patrocinantes.

La relación del régimen de Castro con el Frente Popular de Liberación de Seguía el Hamra y Río de Oro se remonta a su fundación el 10 de mayo de 1973, así como con la autoproclamada República Árabe Saharauí Democrática, en 1976. No existe evidencia de que esos vínculos se hayan interrumpido o menguado en los últimos seis meses.

Muy por el contrario, el Frente Polisario acaba de darle un ultimátum a la comunidad internacional de que si la ONU no cumple con el plan conducente a la independencia del Sahara Occidental volverán a “la lucha armada”. No se necesita ser filólogo para advertir alguna reminiscencia de la doctrina homóloga de Fidel Castro, sobre todo si no se ignora deliberadamente que el ejército saharaui ha sido armado y entrenado en Cuba, con una apreciable ayuda de Rusia.

El presidente Obama causó una de sus habituales conmociones en las redes sociales por su sonriente apretón de manos con Mohamed Abdelaziz, no porque estuviera riéndose en el funeral de Nelson Mandela, sino porque éste es el personaje más controversial del Norte de África. Presidente en el exilio de la RASD desde que fue autoproclamada y Secretario General del Frente Polisario, lleva cuarenta años como dictador de una República que formalmente todavía no existe.

Se le hacen las críticas habituales en personajes de este tipo, como que ejerce una férrea tiranía en los campos de refugiados de Tinduf en Argelia, que recluta niños para engrosar las filas rebeldes, de corrupción con las ayudas de la ONU que van a parar a cuentas encriptadas en bancos suizos, tortura y asesinato de opositores a su sistema de partido único. El Departamento de Seguridad Nacional de los EEUU aún califica al Frente Polisario como “grupo terrorista”.

Un personaje hecho a imagen y semejanza de su mentor, Fidel Castro, y no es el único: Yaser Arafat, Robert Mugabe y en general todos los caudillos africanos, que cuando se ven a través del lente hollywoodense lucen como pintorescos guerrilleros o románticos justicieros; pero sólo cuando se los enfrenta en la vida real puede advertirse su afán de poder, rapacidad, crueldad y vesania.

Pero los comentaristas americanos, tan agudos e incisivos en otros escenarios, incluso llegaron a criticar alguna falla de seguridad que permitió que este personaje se acercara tanto al Presidente de los EEUU; pero ninguno advirtió alguna estudiada señal, dirigida a la izquierda global, de que algo estaba cambiando en la visión de Washington.

Los latinoamericanos estamos curados de estas fantasías, sabemos por experiencia que estos frentes de liberación nacional encuentran su núcleo de plausibilidad en la lucha por la independencia, pero cuando por desventura llegan a triunfar, establecen tiranías que son infinitamente peores que los regímenes contra los que hayan insurgido.

Según la revista TIME la clase media venezolana es pendeja por su “capacidad para que los sectores políticos se burlen de ella sin que se den cuenta”, asimismo manifestaría “cero capacidad de asombro ante noticias horribles que la afectan”.

Tal cual el público norteamericano.

LA REBELIÓN DE LOS HARTOS

El Presidente Barack Hussein Obama II tiene la pretensión típica de los revolucionarios de que mundo puede inventarse ex novo, a partir de él en adelante. Esta concepción la expresa al decir que no se hace responsable por nada que haya pasado antes de que él hubiera nacido. Algo que sorprende no sólo por su inconsistencia sino porque nadie lo contradice, lo que supone un tácito consenso resistente al contraste con la realidad.

Por ejemplo, Obama asiste a los actos conmemorativos del fin de la Segunda Guerra Mundial y habla en representación del pueblo de los EEUU, aunque obviamente se trata de hechos ocurridos antes de que él naciera y sobre los que no tiene responsabilidad alguna. ¿Qué tendría él que decir al respecto? ¿Desembarazarse de lo hecho por otros?

Con lo cual es forzoso concluir que la primera declaración debe entenderse como referida a ciertos contextos y es verdadera sólo respecto de determinadas circunstancias, Obama sería un relativista ingenuo, que no predica ninguna doctrina sino que dice cosas circunstanciales que, en fin, no deben tomarse muy en serio porque mañana, en otra parte, dirá todo lo contrario de lo que hoy dice aquí.

Esto en una persona común y corriente es algo inquietante; pero en el Presidente de los EEUU es realmente aterrador. No sabemos a qué atenernos y esto es pésimo para la seguridad no digamos jurídica, sino física y material en general.

La Administración Obama le emite certificados de buena conducta al régimen de los Castro haciendo constar que no han apoyado actividades terroristas al menos en los últimos seis meses, aunque reconoce que docenas de miembros de ETA siguen refugiados en su territorio, por no mencionar prófugos de la justicia norteamericana, los macheteros de Puerto Rico, ni al directorio de las FARC y paremos de contar.

Pero esto no es nuevo, ni lo peor. Dice que las sanciones económicas no han funcionado contra el régimen de los Castro, por lo que lo procedente es inundar la isla de turistas que, no se sabe en virtud de qué efecto de demostración, van a democratizar al régimen.

Acto seguido, amenaza a Rusia con mayores sanciones económicas. Es difícil entender cómo es que unas sanciones que “no funcionan” con un pedacitico de isla que tienen ahí a 90 millas de la costa sí van a funcionar con un continente que los supera en territorio, población, que está al otro lado del mundo, con una extensa frontera con China, otra potencia económica, la más poblada del mundo y que tampoco es amiga de los EEUU.

Pero es que Obama llegó a la presidencia insurgiendo contra el unilateralismo y promoviendo un sistema de consultas con sus aliados, sobre todo en lo concerniente a la lucha contra el terrorismo, por lo que derogó la “guerra contra el terror” de Bush.

En su primera acción positiva y espectacular, en que las fuerzas especiales abatieron a Osama Bin Laden, declara que esa acción no fue consultada con sus aliados ni fue autorizada por el país huésped, Pakistán. Puede entenderse que el gobierno pakistaní no quisiera pagar el costo de la furia islamista, ni los supuestos aliados involucrarse en eso, pero, ¿cómo queda la prédica anti unilateralista, el consenso aliado, etcétera?

En medio del escándalo por la masacre de Charlie Hebdo declara que “la amenaza del terrorismo está siendo exagerada por la prensa”. Ante el subsiguiente ataque a un mercado Kósher condena a “violentos fanáticos quienes (…) fortuitamente asesinaron a un grupo de personas en un almacén de París”.

Un vocero de la Casa Blanca, John Earnest, debió aclarar que “el adverbio que eligió el Presidente (fortuito) fue utilizado para indicar que los individuos que fueron asesinados en ese terrible incidente no fueron asesinados por quienes eran (judíos) sino por donde se encontraban de  manera fortuita”. Ante la consternación general la remató diciendo: “Estos individuos no fueron seleccionados con nombre y apellido, ese es el punto”.

Quizás parezca insultante trasladar la escena a Charleston, Carolina del Sur y decir que las nueve personas asesinadas en la Iglesia Metodista Episcopaliana Afro-Americana no fueron asesinadas por quienes eran (negros) sino por donde se encontraban de manera fortuita. Ciertamente, estas personas tampoco fueron escogidas por nombre y apellido.

En el caso de la destrucción de las armas químicas de Bashar Al Assad, Obama siempre aclara que se están destruyendo las armas químicas “declaradas”, con lo que queda en el aire la idea de que hay otras armas químicas “no declaradas” que no están siendo destruidas, pero esas ya no entran dentro de su famoso pacto de no intervención.

Respecto del genocidio armenio lo que se le critica no es que en la conmemoración del centenario optara por no hablar de “genocidio”, con el argumento de no ofender a  Turquía, un aliado de la OTAN, que hasta ahora lo niega tercamente, eso lo entiende cualquiera; sino haber hecho campaña denostando de los que “no llaman las cosas por su nombre” y comprometiéndose a hacerlo él cuando llegara a la presidencia, lo que, por supuesto, tampoco hizo.

En Guantánamo Obama naufragó en los mitos de la izquierda, de acuerdo con los cuales esa es la única cárcel que hay en Cuba y quizás sea la peor del mundo. Amnistía Internacional se dedicó a demonizar esos uniformes color naranja con los que ahora visten a los decapitados por EI, sin que AI diga nada. Uniformes que envidiarían los presos de las cárceles venezolanas, por ejemplo, que están descalzos, semidesnudos y que en una sola requisa resultan muertos en mayor número que todos los que hayan pasado alguna vez por Guantánamo, sin que AI, otra vez, diga nada, ni Pepe Mujica pida ninguno para protegerlo en Uruguay.

La lista de desatinos e incongruencias de la Administración Obama podría hacerse agotadora e interminable, pero hay algo que ofende particularmente a los venezolanos y es que haya decidido ignorar una realidad geopolítica de la que lo único discutible es si debe llamarse Venecuba o Cubazuela, lo que pone de manifiesto que no hace una política de acuerdo con la realidad sino que pretende acomodar la realidad a su política.

Después del tira y encoge con las sanciones que no son sanciones contra una lista de funcionarios que se quedó en preliminar, la grave amenaza a la seguridad nacional que terminó no siendo amenaza, la pregunta que recorre al país y debería interesar a todo el mundo es: ¿Qué hacen con toda la información que recaban de los “testigos protegidos” desertores del castro-chavismo?

Si están guardando información no se sabe para qué ni para cuándo, mientras tanto, ¿no se configuran delitos de obstrucción a la justicia, encubrimiento e incluso complicidad con crímenes de lesa humanidad?

Los representantes de la Administración Obama se reúnen con los capitostes castristas, luego con sus sátrapas cubazolanos, con mazos de cartas bajo la manga, suministrados por secuaces que gozan de impunidad en EEUU a cambio de información turbia y  comprometedora, negociando no se sabe qué ni en beneficio de quién.

¿Eso es legal según las leyes americanas? ¿Quién les dio a estos sujetos esa patente de corso para decidir ellos a quién se juzga y a quién no; contra quién van a usar esa información privilegiada y a quién van a dejar indemne?

Sabemos que Obama hizo su carrera en Chicago. ¿Quién podía imaginar que iba a establecer el paraíso del gánster?


Luis Marín

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miércoles, 22 de abril de 2015

LA INCONGRUENCIA COMO POLÍTICA




LA INCONGRUENCIA COMO POLÍTICA
Luis Marín

Lo más sobresaliente de la Declaración de Panamá, suscrita originalmente por 25 ex presidentes y que luego recibió adhesiones entusiastas de otros hasta alcanzar 31 firmas, es cómo puede hacerse compatible con el clamoroso recibimiento que le han dispensado a la tiranía castrista en el sistema interamericano.

Desde el primer párrafo en que se exalta la división de poderes, hasta el último en que se asienta como única solución posible la celebración de elecciones auténticas, esto es, libres, transparentes y justas, parece darse trompadas con la realidad de Cuba.

¿Cuál de las propuestas que tan generosamente los expresidentes aspiran para Venezuela se cumplen en Cuba? ¿Quién inventó ese adefesio del Poder Popular y lo puso en la Constitución? Este único poder popular, ¿no es una negación explícita de la división de poderes que impera en todo occidente y que tanto alaban los expresidentes?

Al mismo tiempo que circulaba la declaración se celebraban elecciones municipales en Cuba en las que los únicos candidatos elegibles son los previamente autorizados por el Partido Comunista, el único que es legal en Cuba. ¿Ese es el modelo de elecciones libres, transparentes y justas que aspiran los expresidentes para Venezuela?

Es un mérito de la declaración que se las arreglaran para hacer una descripción pormenorizada de la crisis catastrófica que sufre este expaís evadiendo mencionar a Cuba y ni por asomo advertir el hecho palmario de que lo que critican es producto de la imposición del modelo castrista en Venezuela, convertida en cabeza de puente para su expansión al resto del  subcontinente.

Lo extraordinariamente selecto de la élite firmante del documento hace imperativo hacer algún análisis de cuál pueda ser su motivación real y cuáles las consecuencias que se persiguen con un gesto de esta naturaleza.

Desafortunadamente, la atención se desvió de inmediato al hecho de que se trata exclusivamente de “ex”, que algunos de ellos muy recientemente fueran presidentes en funciones y entonces tampoco dijeron nada, como en efecto continúan sin decir nada los presidentes de sus respectivos países que plenan la Cumbre Iberoamericana aplaudiendo alternativamente a Castro y a Maduro.

La respuesta para ellos es completamente obvia: los presidentes son Jefes de Estado y sus opiniones afectan los intereses de sus respectivos países, mientras que los “ex” parece que pueden actuar a título personal, liberados de los compromisos oficiales y protocolares, por lo que pueden dar rienda suelta a los sentimientos que puede sospecharse que corren subyacentes en el ánimo de todos.

Un problema no pequeño es que todos forman parte de los mismos partidos políticos, ora en el gobierno ora en la oposición, por lo que en realidad aquí se presenta una escandalosa disociación de pareceres, una suerte de consagración de la hipocresía.

Es como si le hicieran un guiño a la galería para aprovechar prebendas políticas sin pagar el costo electoral que esto puede significarles o en otras palabras, lavarles la cara a los gobiernos o a los partidos que los sustentan reprochando abajo, hacia el público, lo que están perpetrando arriba, precisamente, “en la Cumbre”.

Uno de los grandes aportes, sino el único, del socialismo del siglo XXI es la forma como se han liberado de las ataduras de la lógica y del sentido común, de cómo pretenden hacer una cosa y todo lo contrario al mismo tiempo. Este invento conquista ahora incluso al pensamiento conservador.

Sigue siendo dudoso que algo así pueda funcionar y dar resultado, aún con el respaldo de firmas tan acreditadas.

ENEMIGOS FRATERNALES

Una manifestación visible de esta política de la incongruencia es la forma como gobiernos hostiles a los EEUU hacen al mismo tiempo profusión de declaraciones de amistad hacia los mismos que están atacando sistemáticamente día y noche y por todos los medios, tal cual como quien quiere dañar sin correr con las consecuencias del daño que causa o quiere sorprender, distrayendo a quien le prepara una celada.

Si como dicen a diario son tan antiimperialistas y están en una verdadera “guerra contra el imperio”, entonces deberían estar orgullosos de que los EEUU los considere una amenaza a su seguridad nacional y a su política exterior, porque eso significaría que su lucha se hace sentir y está dando frutos.

Pero no, a la menor señal defensiva salen a lloriquear y a quejarse lastimosamente, haciéndose las víctimas, a decir que los están agrediendo, a publicar comunicados de prensa pagados en el New York Times, donde no aparece ni una vez la palabra “imperio”, dando fe de que no son amenaza para nadie, invocando la solidaridad de los otros miembros del Foro de Sao Paulo que están en la misma movida, etcétera.

Si esto no fuera suficientemente desquiciante, toman simultáneamente el otro camino y aprovechan la controversia para nuclear “al pueblo” contra la agresión yanqui, desatan todos los recursos de movilización y propaganda que han acumulado deliberadamente para esta contingencia provocada; pero principalmente intentan acorralar a la oposición en el dilema de estar con la patria o con el agresor, ser patriotas o traidores.

Estas triquiñuelas son vulgares, harto conocidas y no concitarían sino risa de no ser tan agresivas y amenazantes, de algún modo institucionalizadas y respaldadas por las FFAA y las policías, lo que lleva a los trágicos resultados a los que siempre conducen.

Lo más desalentador es que este batiburrillo indigerible termina intoxicando a la política de los países serios que parecen quedar sin defensas, no saber manejarse en el absurdo y terminan dando este espectáculo incoherente que signa la política de EEUU y la UE.

Vistas las cosas en perspectiva, esto tampoco es nada nuevo y es exactamente lo que hacen frente a la emergencia del extremismo islámico, que se vuelve tanto más agresivo y temerario cuanto más inconsistente es la actitud de occidente frente a ellos.

Hamas y Hezbollah, que son avanzadas armadas y financiadas por Irán, desde hace décadas que practican esa dialéctica de agresión-victimización contra Israel y el hecho de que estén completamente al descubierto no afecta para nada los réditos que obtienen de ella, un éxito que impone la sospecha de que quienes son engañados es porque quieren serlo, de haber coincidencias políticas y religiosas de fondo.

Por ejemplo, queda claro como el sol que Cristina Kirchner conspiró con Irán para encubrir su participación en los atentados contra la embajada de Israel en 1992 y contra la AMIA en 1994, así como para ejecutar al Fiscal Alberto Nisman que tramitaba la denuncia. Pero la primera respuesta es política, de su partido que le da apoyo irrestricto y hoy bloquea cualquier investigación en todos los organismos oficiales que controla.

Ahora se yergue como portaestandarte de la lucha de Castro por la dignidad, junto a Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, y todo el corro antiamericano y antisemita del continente que arremete a favor de Maduro contra el decreto Obama.

Pero lo verdaderamente desalentador, repetimos, es que el decreto carece de motivación suficiente. Sólo se refiere a las violaciones de derechos humanos y en forma tangencial a la corrupción; pero las medidas subsiguientes ponen de manifiesto otra amenaza, a la estabilidad y credibilidad del sistema financiero global, por las cifras inconcebibles de dinero lavado por numerosos bancos en paraísos fiscales.

Reaparece el tema de los misiles S300 comprados a Rusia, de los que se sospecha que en realidad fueron triangulados a Irán violando el embargo de la ONU, mientras otros fueron instalados en Paraguaná, la zona más septentrional de Venezuela, para alcanzar territorio norteamericano y provocar una nueva crisis de los cohetes que nunca estalló.

Finalmente se desempolvó a los iraníes que buscaban uranio desde la finca El Charcote, confiscada a los ingleses, hasta el macizo guayanés, pero esto ya entra en el terreno de la ciencia ficción.

En resumen, Obama ganó la presidencia y la reelección combatiendo el unilateralismo, promoviendo la transparencia y la negociación con el enemigo; pero ha reinstalado la diplomacia secreta, nadie sabe qué negocia con Irán, ni con Cuba, menos que menos los  directamente amenazados, aunque sea nuestro destino el que está en la mesa de juego.

Lo que si sabemos, porque está a la vista, es que el enemigo celebra a tambor batiente en proporción directa al aumento de la tribulación universal.

LO CUMBRE DE PANAMÁ

Como todo el mundo esperaba y estaba previsto, lo cumbre de Panamá fue el anunciado encuentro del presidente Obama con el tirano Raúl Castro que si debió sorprenderlo con la extensa reláfica de jaladeras de bola que le dirigió.

También sorprende que pueda decir con tanto desparpajo que la de Obama marca la diferencia respecto de las diez administraciones que le precedieron, sin que ninguno de estos presidentes tan democráticos y tan alternativos que estaban allí se inmutara.

Se dice fácil, pero Castro ha estado en el poder desde Eisenhower, héroe de la Segunda Guerra Mundial, pasando por Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton, Bush hijo y Barack Hussein Obama. Y seis Papas: Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

Lo cumbre también ocurrió en la calle: Mientras los presidentes ovacionaban a Castro, sus esbirros pateaban disidentes en el mero centro de la ciudad de Panamá; pero estos actos violentos ponen de relieve lo que no se puede ocultar.
Un sujeto que aparece en las pantallas de televisión pateando y golpeando a puños a los disidentes fue rápidamente identificado como jefe de inteligencia cubana en Venezuela.

Un supuesto coronel Alexis Frutos Weeden, experto en inteligencia y contrainteligencia,  especializado en la formación y administración de empresas fantasmas para trasegar bienes y recursos desde cualquier parte del mundo hacia Cuba, misma actividad por la que fusilaron al general Arnaldo Ochoa.

Salta a la web su hija, Patricia Frutos Mena, quien ejerce el internacionalismo proletario viajando incansablemente por todas las capitales del mundo para recalar en Pequín, con su amigo de infancia, Ernesto Valdés Alonso, hijo de Ramiro Valdés, también muy conocido en Venezuela.

Su menor hija, Mayra Frutos Mena, está sí en Caracas, tomándose fotos en el mirador de La Alameda, con una magnífica vista de El Ávila con la ciudad a sus pies y se divisa claramente de fondo ¡la embajada americana!

Estos jóvenes son conocidos con toda propiedad como “los herederos” porque son los hijos y nietos de la gerontocracia que no saben nada de la epopeya de la Sierra Maestra, del comunismo ni del internacionalismo, sino de pasarla estupendamente bien con el dinero que sus  padres le roban a “los ricos” de cualquier país al que le ponen la mano.

Otro momento cumbre fue protagonizado por la hoy famosa Sucelys Morfa, supuesta psicólogo, segunda secretaria del buró nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba que, sorprendentemente, estaba en Panamá representando a la “Sociedad Civil” quien, según dijo, estaba allí por su cuenta, pagando su pasaje y estadía como cualquier transeúnte, para hacer oír la voz de los que no tienen voz.

Quien quiera puede disfrutar su intervención, gritando: “son lacayos, gusanos, mal pagados, autofinanciados por el imperialismo”; en este punto surgen dudas acerca de lo que esta licenciada pueda entender por autofinanciamiento, que es lo que ella dice haber hecho al cubrir todos sus gastos para desarrollar su labor humanitaria por cuenta propia.

Termina diciendo que ellos “son ricos” y esto la enlaza con los otros jóvenes herederos, puesto que se supone que están contra los ricos en todas partes, menos en Cuba, donde los ricos son ellos.

No se necesita ser un agente especial, ni manejar información privilegiada, ni espiar a nadie, sino ver América TV o NTN 24 y escuchar el lenguaje que manejan los actores de los “actos de repudio” para ver que ese supuesto de que la Guerra Fría quedó en el pasado sólo lo maneja la administración Obama, pero no la de Castro.

Mercenarios le decían a los expedicionarios de Playa Girón, también conocida como Bahía de Cochinos; gusanos a quienes abandonaban el país huyendo del totalitarismo; lacayos del imperialismo, etcétera, el lenguaje ejemplar de la licenciada Sucelys Morfa, exactamente el mismo que se inculca en Venezuela y no por casualidad.

¿Cómo pueden ignorarse estos hechos tan incontrovertibles? ¿Cómo puede diseñarse una política de Estado basándose sólo en buenas intenciones? El fracaso de los EEUU en Vietnam, según los papeles del Pentágono, fue causado por elaborar una política  basada en mentiras y ajustar la realidad a la política que se quería seguir. Hay ciertas diferencias ahora, pero el fracaso está asegurado.

El Departamento de Estado propone sacar al régimen de Castro de la lista de patrocinadores del terrorismo porque no ha apoyado ninguna acción terrorista en los últimos seis meses. La dirección de las FARC lo celebra desde La Habana como “un paso en la dirección correcta”. El paso siguiente y en perfecta armonía con el anterior sería sacar a las mismas FARC y a la ETA de la lista de organizaciones terroristas.

Para dar estos pasos trascendentales sólo hace falta un radical cambio de perspectiva. Hace años que Chávez dijo en la Asamblea Nacional que las FARC y el ELN no son ningunos grupos terroristas, sino verdaderos ejércitos que ocupan espacio, etcétera.

Rafael Correa le dio refugio a Raúl Reyes y al secretariado de las FARC, como hoy lo hace Raúl Castro; Daniel Ortega califica a las FARC como una “organización hermana”, miembro honorario, además, del reconocido Foro de Sao Paulo.

Como para que no queden dudas, simultáneamente a la exclusión perpetraron la masacre del Cauca, mientras las FARC reafirman que mantienen su “tregua unilateral”.

La incongruencia es la política de nuestro tiempo.


Luis Marín
22-04-15
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