EL LEGADO DE OBAMA
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domingo, 19 de febrero de 2017
EL LEGADO DE OBAMA
EL LEGADO DE OBAMA
Los venezolanos recordaran a Barack
Hussein Obama II por haber decretado que este país es “una amenaza inusual y
extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados
Unidos” por lo que declaró “una emergencia nacional para hacer frente a esta
amenaza” y luego no haber hecho nada al respecto.
Salvo las medidas dictadas inicialmente
contra siete funcionarios, lista que se ha ido ampliando más por presiones del
Congreso que por iniciativa de la Administración, pero aquellas siguen siendo
las mismas, que no son sanciones propiamente dichas, porque si privar de visa
fuera una sanción entonces la mayoría de los pocos venezolanos que las
solicitan estarían sancionados; como el bloqueo de bienes, que presupone
tenerlos en EEUU y que no impide que, por ejemplo, si alguno falleciera, sus
herederos pudieran reclamarlos, por no decir que con toda seguridad los tienen
a nombre de terceros.
Luego la Administración terminó casi que
disculpándose por haber dictado el Decreto, ante el escándalo del Foro de Sao
Paulo, aduciendo que ciertamente Venezuela no es una amenaza creíble para EEUU,
pero tenía que hacerlo así porque es un requisito exigido por leyes de
emergencia que permiten aplicar sanciones económicas, o sea, que es una
cuestión de mera forma.
La disculpa es más bien una confesión,
porque si se decreta que es amenaza quien en verdad no lo es, sólo por cumplir
requisitos establecidos para la aplicación subsecuente de normas concatenadas,
en español eso se llama fraude a la ley, esto es, modificar
deliberadamente los factores de conexión establecidos en las leyes para
conseguir la aplicación de aquellas que sean más favorables a la realización de
los propios deseos, burlando una restricción legal.
La motivación del Decreto es la violación
de DDHH, corrupción pública significativa y la inexistencia de un mínimo
democrático en Venezuela y si bien es necesaria una alta elucubración para
entender cómo es que esto amenaza la seguridad nacional y la política exterior
de los EEUU lo más arduo es hacerlo compatible con la política de apertura al
régimen de Castro, responsable directo de todos aquellos desmanes.
Si hasta la Conferencia Episcopal de
Venezuela ha llegado a la conclusión de que la causa de este desastre es la
imposición de un modelo totalitario, plasmado en el llamado Plan de la Patria,
que no es otra cosa que la implantación del castrocomunismo en este país,
cabeza de puente para su expansión a todo el continente.
Así sacaron a Cuba de la lista de países
patrocinadores del terrorismo porque hacía seis meses que no participaba en
esas actividades y, según el New York Times, renunció a sus relaciones con
organizaciones terroristas; aunque es público y notorio que el secretariado de
las FARC vive a cuerpo de rey en La Habana, junto a los Panteras Negras, los
Macheteros de Puerto Rico y cualquier otro terrorista de ranking mundial.
Ni por asomo aparecen las palabras
comunismo, guerrilla, islamismo, yihad, que no calzan en la retórica de Obama;
pero lo más inquietante es que no perciba violaciones de DDHH, corrupción
pública significativa e inexistencia de un mínimo democrático, en Cuba.
Todo el cambio de enfoque de su política
hacia Cuba se basa en el supuesto de que las de diez administraciones
anteriores “no funcionaron”; alguien debería decirle que la suya hacia
Venezuela no solo no funciona sino que resulta payasesca.
Los funcionarios sancionados han sido
todos recompensados por el régimen, elevados a la categoría de héroes de la
patria y no parece que ni siquiera la exposición pública internacional haya
disminuido un ápice la saña criminal con que siguen actuando.
En cambio, sirve para la campaña
propagandística más ridícula y falsaria de la historia, en la que se muestran
pescadores de Margarita, indios del Amazonas, campesinos de los llanos,
ancianos, niños (pero ni uno solo de los corruptos sancionados) clamando:
“¡Obama, deroga el Decreto ya!”
Cuando se hace una falsificación, lo que
queda en el mundo es lo falso, no lo que pretenden los farsantes. Ese es el
legado de Obama y otros legados.
AUTORRETRATO HABLADO
En su discurso de despedida de la
presidencia el 10 de enero, Obama ofreció una oportunidad como pocas para hacer
una condensada interpretación de contenido de la retórica izquierdista que es
parte indisoluble de su mensaje.
En general, el común denominador es la
incongruencia entre la proclamada adhesión a una tradición fundamentada en “los
principios de quienes crearon esta gran nación” y las proclamas
revolucionarias, clasistas y racistas, que obviamente no tienen nada que ver
con los “Padres Fundadores”, blancos, anglosajones, protestantes.
En particular, habría que ir desgranando
las frases dejadas caer aquí y allá como al pasar que son groseramente ambiguas
y vagas, que no dicen lo que dicen, de manera que cada quien puede
interpretarlas como convenga o según se ajusten a sus prejuicios, mezcladas con
medias verdades y francas mentiras.
Valgan unos pocos ejemplos: Si les
hubiera dicho hace ocho años “que abriríamos un nuevo capítulo con el pueblo
cubano”. ¿Qué significa eso? No parece ni bueno ni malo “un nuevo capítulo”;
pero, ¿con el pueblo cubano? Es una flagrante falsedad. Obama nunca se reunió
ni pactó nada con el pueblo cubano sino con Raúl Castro. Los afiches con los
que empapelaron La Habana lo exhiben con el tirano, respaldándolo, ante ese
pueblo oprimido que quizás haya sentido tanto o más desencanto que el
venezolano.
Y continúa: “que cerraríamos el programa
nuclear de Irán sin disparar un tiro”. Esta sí que es una mentira
escalofriante. El programa nuclear de Irán nunca ha sido cerrado, ni siquiera
suspendido. Si acaso recibió una tregua por diez años, lo que es significativo
porque como se han cansado de advertir los expertos israelíes, sin que nadie
escuche, es exactamente lo que hizo Mahoma en su canónica “tregua con la tribu
de Quraish”.
Un hecho histórico que se remonta al año
628, conocido como Tratado de Hudaybiyyah, que estableció una tregua por diez
años entre Medina y Quraish y que Mahoma rompió tan pronto como tuvo la fuerza
suficiente para aplastar a los infieles. Desde entonces los musulmanes hacen
rutinariamente lo mismo “cuando el enemigo es duro y fuerte”, sólo mientras no
puedan vencerlo.
“Que íbamos a conseguir la igualdad en
el matrimonio”. ¿Y esto qué es? ¿La igualdad entre marido y mujer? No puede ser
que Obama consiguió eso. ¿O será su respaldo al llamado matrimonio Gay? Pero no
lo dice claramente, sino que suelta algo de contenido difuso, muy propio de su
estilo pero para nada puritano.
Si al principio dijo que el país se basa
en “la idea de abrazarlos a todos y no sólo a unos pocos”, reitera que “unos
pocos prosperan a costa de la clase media”, y que “nuestro comercio debe ser
justo y no sólo libre”, deslizando la vieja contraposición socialista entre
justicia y libertad, olvidando que quien sacrifica la libertad en aras de la
justicia se queda sin ninguna de las dos.
“Darle a los trabajadores el poder de
fundar sindicatos para tener mejores salarios” es una posición ideológica que
presupone que el nivel salarial es un problema político, de poder, y no
económico, de productividad, que haya más torta que repartir y no más poder
para quedarse con un pedazo mayor de la misma torta e incluso de una menor, que
es lo que ocurre cuando se grava excesivamente la actividad productiva.
Pero la verdad histórica es que los
capitanes de empresa que “hicieron la grandeza de este país” tuvieron que
luchar contra los sindicatos y derrotarlos a veces a sangre y fuego, porque la
mentalidad sindicalista gira sólo en un ritornelo: reducir la jornada laboral
(trabajar menos) y aumentar el salario (ganar más); y esto ha sido denunciado
por los mismos marxistas: no en balde lo primero que hacen los comunistas
cuando llegan al poder es desmembrar los sindicatos e imponer los propios.
Si el clasismo de Obama es repugnante,
su racismo es una burda impostura. No sólo porque sea hijo de mujer blanca y
padre transeúnte que volvió a Kenya sin mayor nexo con EEUU, sin antecedentes
de esclavitud, discriminación, participación en luchas por los derechos civiles
o que haya nacido en Hawái, donde jamás hubo segregación racial o educado en
Chicago, muy lejos del Sur y de plantación alguna; sino porque es el niño
mimado de Harvard, que goza del favoritismo de la élite y del aplauso clamoroso
y sostenido de la izquierda más exquisita, sofisticada, frívola e irresponsable
del planeta.
No obstante, puede articular su diatriba
contra “los poderosos” desde el podio de la Presidencia, decir que después de
su elección “se hablaba de una nación post racial. Esa visión, por bien
intencionada que haya sido, nunca fue realista”.
“Si cada cuestión económica se
enmarca como una lucha entre una clase media blanca trabajadora y las minorías
indignas, entonces los trabajadores de la más diversa índole terminarán
luchando por migajas mientras los ricos se retiran aún más en sus enclaves
privados”. “Para los norteamericanos blancos significa reconocer que los
efectos de la esclavitud y (las leyes) Jim Crow no desaparecieron
repentinamente en los años 60”.
El espíritu americano, la fe en la Razón
y en la empresa, la primacía del Derecho sobre la fuerza, es “lo que nos
permitió derrotar al fascismo y la tiranía durante la
Gran Depresión y construir un orden posterior a la Segunda Guerra
Mundial”. Es inevitable observar aquí un salto histórico interesado: lo
que se conoce como Gran Depresión fue el crack económico de 1929 y entonces el
desafío a la democracia lo planteaban el comunismo y el anarcosindicalismo.
EEUU no entró en la II GM sino en diciembre de 1941, bien lejos de la Gran
Depresión; pero el antifascismo es una obsesión izquierdista.
En la actualidad el reto está planteado
primero “por violentos fanáticos que dicen actuar en
nombre del Islam” (sólo lo dicen), a los que habría que combatir desde una
posición de principios, para no dejar de ser lo que somos.
“Por eso hemos terminado con la tortura,
trabajado para cerrar Guantánamo, es por eso que rechazo la discriminación
contra los musulmanes estadounidenses (ovación, la más larga de todas). Aquí, a
punto de extenuación, cabe advertir que no son los musulmanes quienes
discriminan a los que llaman infieles, degüellan cristianos, ejecutan atentados
suicidas, dicen que los judíos no pueden profanar el Monte del Templo “con sus
sucios pies”, ni permiten a nadie siquiera pisar en Tierra Santa, que es toda
Arabia, no, éstas son invenciones islamófobas: La verdad, de Obama, es que los
musulmanes son los discriminados, doblemente, si son musulmanes negros.
El discurso de Obama es el exacto
retrato de sí mismo.
LA LISTA DE TRUMP
Es abismal la diferencia entre el inicio
del período de Obama y el de Trump, aquél recibido con regocijo por los poderes
mundiales al punto de que le adelantaron un premio Nobel de la Paz, no por lo
que había hecho sino por lo que se supone que podría hacer en el futuro;
éste, con una rechifla universal que le anticipa un impeachment,
algo sorprendente porque se supone que procede por actuaciones atinentes al
cargo y para entonces todavía ni siquiera había tomado posesión; lo acusan de
loco, amenazan con asesinarlo y hay quienes solicitan que sea depuesto por un
golpe militar.
La virtud hasta ahora inigualada de la
democracia americana es la transferencia pacífica del poder de un presidente a
otro libremente electo. Obama dice que “le prometí al Presidente Trump que mi
administración garantizaría una transición sin problemas”; pero ¿es eso lo que
está ocurriendo?
Todavía antes de que asumiera el cargo
ya había violentas manifestaciones en las calles de varias ciudades,
generosamente replicadas en los medios, contra un gobierno que ni siquiera
había comenzado, sin señal de que vayan a detenerse sino de todo lo contrario.
Esto sí que es un gran cambio en la
concepción de la democracia porque implica que las políticas de la
Administración anterior no van a poder cambiarse por la siguiente, de signo
contrario, porque eso terminaría con la paz de la República, ignorando así el
voto de la mayoría, que antes era el estandarte de la democracia en América.
El cambio lo marcó Obama al decir que la
Constitución no es más que “un pedazo de papel”, que es la tesis de Ferdinand
Lassalle, fundador y más influyente ideólogo de la socialdemocracia alemana,
para quien “la esencia de la Constitución de un país es la suma de los factores
reales de poder que rigen en ese país”.
De manera que no tiene ningún valor
inmanente, ni sagrado, sino que es la expresión del crudo balance de los
poderes fácticos de una sociedad histórica concreta; bueno, eso no es lo que
creían los “Padres Fundadores”, ni los Presidentes juran sobre una conjunción
real de poder, sino sobre aquel venerable “pedazo de papel”.
En Latinoamérica ya lo hemos vivido y
observamos cómo se han establecido dictaduras perpetuas mediante el expediente
de desestabilizar en la calle cualquier otro gobierno de modo que nadie pueda
mantenerse en el poder sino el autócrata insurgente.
Es el caso de Bolivia, Ecuador,
Nicaragua; pero éstos son los últimos de la fila, nadie podía imaginar que esta
táctica pudiera aplicarse a tan gran escala y en la primera potencia del mundo.
Sin embargo, la izquierda ha comprobado que la temeridad rinde frutos
inesperados en un mundo que premia la “post verdad” y donde la manipulación de
las conciencias no parece tener límites.
En verdad, ya lo hicieron cuando se
lanzaron en una arriesgada campaña contra el establishment a
favor del “Vietnam heroico”: todo el mundo se escandaliza por la conspiración
de Nixon en Watergate; pero nadie repara en la conspiración contra Nixon
que llevó a su derrocamiento, orquestada por el New York Times y el Washington
Post. Algo semejante vimos en Venezuela con el derrocamiento de Carlos Andrés
Pérez.
De manera que es muy pertinente el
aserto de Trump de devolverle el poder al pueblo, que ha desatado la furia de
los poderes facticos, que pretenden aniquilarlo antes de que pueda hacer algo.
Prometió revertir la apertura de Obama
hacia el régimen comunista de Castro y ajustar cuentas con su filial en
Venezuela, restableciendo el orden de lo principal a lo accesorio. Obama nunca
dijo lo más importante: Que el Partido Comunista Cubano tiene que abandonar el
poder como prerrequisito para cualquier transición en la isla.
Lo que está por verse es si Trump podrá
llevar a cabo siquiera uno de los puntos de su lista de promesas: si manda el
pueblo o el New York Times.
Luis Marín
19-02-17
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jueves, 24 de marzo de 2016
CABALLOS DE TROYA DEL CAPITAL EN AMERICA LATINA
CABALLOS DE TROYA DEL CAPITAL
EN AMERICA LATINA
I.- Del fraude
del “socialismo bolivariano del siglo XXI”
a la realidad
del Estado militar-policiaco y delictivo.
El martes 15 de marzo es allanada la
Fundación de Combatientes de los años 60 / 70 /80 /90, UBCh El Paraíso, por
funcionarios de la Dirección General de
Contrainteligencia Militar. El viernes 18 el presidente de Venezuela, Nicolás
Maduro, llega a Cuba para “participar” en la Comisión Mixta Cuba-Venezuela. El
domingo 20 coincidiendo con la llegada de Obama a Cuba, en el portal aporrea.org aparece la denuncia de la
Fundación sobre el atropello sufrido:
“Informamos al pueblo venezolano que
nosotros, militantes de la Fundación de Combatientes de los años 60 / 70 /80
/90, UBCh El Paraíso, Escuela de Defensa Integral Comandante Eliecer Otaiza,
Célula Andrés y Ramón Pasquier y PSUV,... Causando destrozos al inmueble,
incautando material didáctico, de oficina, proyectores, material informático y
dinero de nuestras finanzas para manutención del local. Es público y notorio
que en este local participan revolucionarios de larga trayectoria, combatientes
de siempre, así como distinguidos oficiales de la fuerza bolivariana
comprometidos con el proceso, la defensa y continuidad de la patria socialista
y revolucionaria. Aquí seguiremos promoviendo la revolución”.(Subrayados
nuestros) [1].
En el preciso momento que Obama llega
a Cuba, siendo recibido como un verdadero héroe en La Habana, que ha sido
especialmente remodelada para recibirlo, llena con bandera del “imperialismo
yanqui” y afiches de bienvenido con las fotos de Raúl y Obama, leer esta
agónica denuncia de unos “combatientes”
del pasado muchos de los cuales se jugaron la vida y sufrieron prisiones, no
puede sino producir lastima y tristeza, ante este lamentable espectáculo.
Lo
primero
que resalta en el comunicado, es que dicha fundación forma parte de una escuela
de “Defensa integral”, donde los nombre de Andrés
y Ramón Pasquier, ambos desaparecidos bajo el gobierno de Raúl Leoni[2],
aparece el de Eliecer Otaiza, reconocido anticomunista igual que la mayoría de
los dirigentes del célebre movimiento de
los COMACATES, que antes de su asesinato en extrañas circunstancias, ocupó
diversos cargos entre otros jefe de la DISIP, organismo policial del Estado
venezolano continuador de la escuela de
represión y crimen como lo ha sido el ejército venezolano desde que fuera
fundando por Juan Vicente Gómez a principios del siglo pasado.
Unir a las víctimas con los victimarios ya es
un lugar común en la historia oficial y nacional de los vencedores. Si tenemos
una constitución que como ley suprema comienza “invocando la protección de
Dios” en nombre los poderes creadores del pueblo de
Venezuela, y recordandodo la resistencia de nuestros pasados aborígenes”, en
otras palabras rogando al mismo Dios al que imploraban los genocidas
conquistadores españoles cada vez leían
el famoso Requerimiento[3]
a esos mismos “aborígenes” momentos antes de asesinarlos, quemarle la
aldea, destruir sus templos, violarles
sus mujeres y tomarlos como esclavos. Entonces no debe extrañar que hoy
estén juntos los “combatientes de siempre, así como distinguidos oficiales de la fuerza
bolivariana”.
Lo
segundo,
esta declaración y esta conducta es ilustrativa del verdadero nivel de conciencia e ideológico de la gran mayoría de
estos antiguos “camaradas y combatiente
de la lucha armada” que en resumida, jamás comprendieron, ni entendieron ni
el bando para el cual luchaban, ni el verdadero objetivo a conquistar.
Sencillamente fueron eso, combatientes, militantes sin conciencia de clase, con
muy poco nivel ideológico, algunos como carnes de cañón, otros ilusos, jóvenes
en búsqueda de fama y gloria o sencillamente aventureros en búsqueda del poder
fácil, tal como se pregonaba especialmente entre 1961-63. Quien no recuerda la
frase en boga de los “dirigentes revolucionarios” de la época: “antes de diciembre amarraremos los
caballos en Miraflores”. Total si Fidel y 12 combatientes lo habían logrado
en menos de 36 meses, aquí con un movimiento de masas como el de aquel entonces
y con una “alianza cívico-militar”, tomar
Miraflores era “un tiro al piso”, tal como Joel
Acosta Chirino le confesara a Agustín
Blanco Muñoz sobre su participación en el golpe del 4 de febrero de 1992.[4]
Fernando Soto Rojas cuando junto con
algunos de estos excombatientes, con un uniforme de vigilante privado y una
gorra verde desfilaron ante Chavez en Los Próceres el 4 de febrero del 2012, pronuncio una
célebre frase que resume la conducta de todos aquellos que se han postrado ante
la bota militar y doblegado ante el
Estado y el Ejercito que enfrentaron en su juventud, sin la menor idea de por
qué lo hacían. Declaraba Soto Rojas en esa fecha “sobrevivientes estamos parte de
esa tropa” (se refería a
los exguerrilleros que lo acompañaban en
el desfile “cívico-militar”) y añadía “Se quedaron en el camino los mejores, pero
aquí estamos resistiendo”[5]
Y es verdad, mucho de los mejores
murieron, no se doblegaron ante la tortura y entre los que sobreviven se
destacan estos “que continúan resistiendo”, cuyo verdadero significado es: aquí estamos y aquí seguimos
cobrando al Estado venezolano por los servicios prestados como opositores
armados en nuestra juventud[6].
Y no puede ser otra la interpretación de las “sinceras palabras” de Soto Rojas,
cuando se cambia al bando de los opresores en la lucha de clases. El "Comandante Ramiro" sencillamente
reconoce que se cobra al Estado las
limosnas que este les otorga por el pago de la publicidad prestada. Sin ella, a
este gobierno militar, policiaco y delictivo, le hubiese sido imposibles
presentarse no solo como la continuidad de aquellas luchas de los 60’, sino
como la concreción de ese ideal de toda socialdemocracia de izquierda.
Sin el apoyo y militancia de estos
“combatientes y comandantes guerrilleros entre los cuales se destacan los Ali
Rodríguez, , Soto Rojas, Julio Escalona, Guillermo García Ponce, Magoya, Juan Vicente Cabeza, etc.,
etc., y especialmente de aquellos que por años vendieron a Chavez como un
“militante revolucionario” y su contra-revolución, como la continuidad de una
supuesta “revolución bolivariana”, y expresión de la alianza cívico militar, a
este gobierno le hubiese sido difícil, utilizar la careta de izquierda que
adopto especialmente luego del 2002.
EL
REGRESO DE LOS HIJOS PRODIGOS AL HOGAR DEL PADRE MISERICORDIOSO
LA
LARGA MARCHA DE LA IZQUIERDA “MARXISTA LENINISTA” DE VUELTA AL ESTADO
En
la foto de arriba a la izquierda el 4 de febrero 2012: Desfile Cívico-Militar
en honor a Hugo Chavez. Fernando Soto Rojas encabeza el desfile de los
exguerrilleros. A la derecha en la misma foto los comandantes del ejército líderes del desfile. En la foto
de la izquierda, Gabriel Puerta Aponte, al lado de la “oposición democrática” y
un afiche en apoyo a Capriles, durante la campaña electoral. Conclusión: Tanto
nadar para morir en la orilla[7]
Esta alianza cívico-militar, entre los
militares bolivarianos y diversos sectores de la izquierda, autoproclamados
como la “corriente histórica o marxistas bolivarianos”, no fue sino una vulgar
operación mercantil entre una banda delictiva
de militares, anticomunistas, dirigidos por un caudillo, verdadero enemigo de
paja, convenientemente disfrazado de “socialista y antimperialista”, con una
perfecta conciencia del bando para quien
trabajaba, y un grupo de “combatientes y comandantes”, la mayoría sin
conciencia de su papel en las luchas en las que participaron, otros con
absoluta claridad que a cambio de cargos, prebendas, pensiones, ayudas y uno
que otro negocio, vendían al gobierno de Chavez, la franquicia de “Socialismo, Izquierda y
guerrilleros”, que era lo único que podían ofrecer luego de la
derrota sufrida[8].
Esta venta para esta “izquierda” no
represento, ni representa ninguna carga moral o pérdida de principios, por
cuanto para ellos el Marx y el “marxismo” cuyas ideas supuestamente seguían no
eran las de Carlos Enrique, el Prometeo
de Tréveris o Carlos Marx, sino las de
Groucho Marx quien resulto ser su verdadero “mentor
ideológico”[9]
. Groucho doto a esta “izquierda” de su insignia de batalla: “Estos
son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros”[10].
Y tenía toda la razón Groucho Marx con
este sarcasmo: Quienes en política bajo el capitalismo, no tiene conciencia de
clase, ni principio que defender, solo existen como una mercancía, que se vende
al mejor postor, total el capitalismo es la coronación de los sistemas de
explotación, dónde la mano de obra, incluida su llamada “conciencia” no es más
que una mercancía[11].
Y en esta labor los mercenarios de la pluma, los mujiquitas provenientes de
los llamados “sectores populares” han sido eternos acompañantes de los
gobiernos civiles o militares, en todos los Estados y gobiernos de los
explotadores[12].
Carlos
Marx Groucho Marx
domingo, 28 de junio de 2015
EL CASO EBER
EL CASO EBER
Luis Marin
El lunes 15 de junio de 2015 el
periodista Eduardo Tomás (Eber) Flores Aponte fue asesinado en su apartamento
de las Residencias Polux en la Urbanización Santa Mónica de Caracas. Degollado,
acribillado a puñaladas y finalmente quemado, fue precisamente el humo que
salía del apartamento lo que alarmó a los vecinos que llamaron a los bomberos
quienes encontraron el satánico espectáculo.
Uno más de los tres homicidios que
ocurren cada hora, setenta al día, más de dos mil al mes, veinticuatro mil al
año, casi trescientos mil en lo que va de revolución pacífica pero armada. Una
de las pocas industrias que crece en este expaís es el asesinato, junto al
secuestro, la corrupción, el lavado de dinero, el tráfico de armas, personas,
narcóticos: el imperio del crimen organizado transnacional.
Pero en medio de esta masacre, ¿por qué
detenerse en un crimen en particular, por cruel y espantoso que sea? Cuando la
idea parece ser precisamente la contraria, que pase por debajo de la mesa,
inadvertido, mientras con sordina, el mensaje llegue a su destino, con
calculada precisión profesional.
El primer dato duro es que se trata de
un periodista y ante un hecho de esta naturaleza lo primero sería preguntar qué
estaba haciendo, qué escribía, si estaba investigando algo y si disgustaría a
alguien; esto en cualquier lugar del mundo salvo en Venezuela, donde ni el
Colegio Nacional de Periodistas se ha dignado a publicar siquiera una nota de
duelo, ni ningún periodista se ha acercado a solidarizarse o preguntar qué
puede haber detrás de esta atrocidad, aunque sólo fuera por curiosidad.
Otro dato es que se trata del Jefe de
Prensa del Movimiento de Derecha Liberal Autonomista, su Relacionista
Institucional, Coordinador Nacional de los Comités Cívicos Autonomistas
Regionales, Promotor Nacional e Internacional de la “Salida Autonomista”,
administrador de sus cuentas de Tweeter, creador y director del portal
MDLVenezuela.org y del blog Aclarate.org como de la casi humorística Rebelión
de los Hartos, es decir, que se trata de un personaje mediáticamente expuesto.
De hecho había sido detenido,
secuestrado, golpeado, asaltado varias veces y en todas las cuales les fueron
confiscados sus teléfonos celulares, laptops, cámaras fotográficas y de video,
PCs, pen drives, tarjetas SIM, etcétera.
Los asaltantes se llevaron sus
computadoras y diversos equipos, dos salieron en su propio carro, un
honda civic verde, a las once del mediodía sin ocultarse de los vecinos que los
vieron claramente; el sujeto que franqueó la entrada, como supuesto amigo de
Eber, se identificaba como un humilde empleado del Instituto de Previsión
Social de las Fuerzas Armadas.
Last but not least, Eber es
ciudadano norteamericano, con su familia domiciliada en EEUU, incluso, sus
hermanos no pudieron asistir al funeral porque les postergaron las visas en el
consulado de Venezuela en Washington. ¿Se configura otra claudicación de la
Administración a la defensa de los ciudadanos americanos en el exterior?
Finalmente es inocultable el grosero
contraste entre el escándalo sideral del régimen cuando matan a uno de los
suyos comparado con el insultante silencio con que encubren casos como éste. Ni
siquiera porque su padre es Capitán de la Armada alguien le presta la más
mínima atención al caso Eber.
Pero hay silencios que claman al cielo,
al punto que atormentarían al mismo Dios.
EL PENDEJO AMERICANO
¿Cuba tiene algo que ver con los actos
de terrorismo de Estado que se perpetran en Venezuela? ¿Se trata de una
política para diezmar la población y que abandonen el país quienes se sientan
amenazados? Estas son preguntas que tendrían que hacerse Tom Shannon, Roberta
Jacobson, John Kerry o a quien corresponda alguna responsabilidad sobre los
intereses norteamericanos en este expaís, si es que les queda alguno.
El primer tropiezo de Eber con los
servicios secretos cubanos probablemente se produjo en Marruecos, donde fungía
como corresponsal de un periódico americano en la guerra olvidada del Magreb,
donde los cubanos terciaban a favor del Frente Polisario, del cual son
fundadores y eternos patrocinantes.
La relación del régimen de Castro con el
Frente Popular de Liberación de Seguía el Hamra y Río de Oro se remonta a su
fundación el 10 de mayo de 1973, así como con la autoproclamada República Árabe
Saharauí Democrática, en 1976. No existe evidencia de que esos vínculos se
hayan interrumpido o menguado en los últimos seis meses.
Muy por el contrario, el Frente
Polisario acaba de darle un ultimátum a la comunidad internacional de que si la
ONU no cumple con el plan conducente a la independencia del Sahara Occidental
volverán a “la lucha armada”. No se necesita ser filólogo para advertir alguna
reminiscencia de la doctrina homóloga de Fidel Castro, sobre todo si no se
ignora deliberadamente que el ejército saharaui ha sido armado y entrenado en
Cuba, con una apreciable ayuda de Rusia.
El presidente Obama causó una de sus
habituales conmociones en las redes sociales por su sonriente apretón de manos
con Mohamed Abdelaziz, no porque estuviera riéndose en el funeral de Nelson
Mandela, sino porque éste es el personaje más controversial del Norte de
África. Presidente en el exilio de la RASD desde que fue autoproclamada y
Secretario General del Frente Polisario, lleva cuarenta años como dictador de
una República que formalmente todavía no existe.
Se le hacen las críticas habituales en
personajes de este tipo, como que ejerce una férrea tiranía en los campos de
refugiados de Tinduf en Argelia, que recluta niños para engrosar las filas
rebeldes, de corrupción con las ayudas de la ONU que van a parar a cuentas
encriptadas en bancos suizos, tortura y asesinato de opositores a su sistema de
partido único. El Departamento de Seguridad Nacional de los EEUU aún califica
al Frente Polisario como “grupo terrorista”.
Un personaje hecho a imagen y semejanza
de su mentor, Fidel Castro, y no es el único: Yaser Arafat, Robert Mugabe y en
general todos los caudillos africanos, que cuando se ven a través del lente
hollywoodense lucen como pintorescos guerrilleros o románticos justicieros;
pero sólo cuando se los enfrenta en la vida real puede advertirse su afán de
poder, rapacidad, crueldad y vesania.
Pero los comentaristas americanos, tan
agudos e incisivos en otros escenarios, incluso llegaron a criticar alguna
falla de seguridad que permitió que este personaje se acercara tanto al
Presidente de los EEUU; pero ninguno advirtió alguna estudiada señal, dirigida
a la izquierda global, de que algo estaba cambiando en la visión de Washington.
Los latinoamericanos estamos curados de
estas fantasías, sabemos por experiencia que estos frentes de liberación
nacional encuentran su núcleo de plausibilidad en la lucha por la
independencia, pero cuando por desventura llegan a triunfar, establecen
tiranías que son infinitamente peores que los regímenes contra los que hayan
insurgido.
Según la revista TIME la clase media
venezolana es pendeja por su “capacidad para que los sectores políticos se
burlen de ella sin que se den cuenta”, asimismo manifestaría “cero capacidad de
asombro ante noticias horribles que la afectan”.
Tal cual el público norteamericano.
LA REBELIÓN DE LOS
HARTOS
El Presidente Barack Hussein Obama II
tiene la pretensión típica de los revolucionarios de que mundo puede inventarse ex
novo, a partir de él en adelante. Esta concepción la expresa al decir
que no se hace responsable por nada que haya pasado antes de que él hubiera
nacido. Algo que sorprende no sólo por su inconsistencia sino porque nadie lo
contradice, lo que supone un tácito consenso resistente al contraste con la
realidad.
Por ejemplo, Obama asiste a los actos
conmemorativos del fin de la Segunda Guerra Mundial y habla en representación
del pueblo de los EEUU, aunque obviamente se trata de hechos ocurridos antes de
que él naciera y sobre los que no tiene responsabilidad alguna. ¿Qué tendría él
que decir al respecto? ¿Desembarazarse de lo hecho por otros?
Con lo cual es forzoso concluir que la
primera declaración debe entenderse como referida a ciertos contextos y es
verdadera sólo respecto de determinadas circunstancias, Obama sería un
relativista ingenuo, que no predica ninguna doctrina sino que dice cosas
circunstanciales que, en fin, no deben tomarse muy en serio porque mañana, en
otra parte, dirá todo lo contrario de lo que hoy dice aquí.
Esto en una persona común y corriente es
algo inquietante; pero en el Presidente de los EEUU es realmente aterrador. No
sabemos a qué atenernos y esto es pésimo para la seguridad no digamos jurídica,
sino física y material en general.
La Administración Obama le emite
certificados de buena conducta al régimen de los Castro haciendo constar que no
han apoyado actividades terroristas al menos en los últimos seis meses, aunque
reconoce que docenas de miembros de ETA siguen refugiados en su territorio, por
no mencionar prófugos de la justicia norteamericana, los macheteros de Puerto
Rico, ni al directorio de las FARC y paremos de contar.
Pero esto no es nuevo, ni lo peor. Dice
que las sanciones económicas no han funcionado contra el régimen de los Castro,
por lo que lo procedente es inundar la isla de turistas que, no se sabe en
virtud de qué efecto de demostración, van a democratizar al régimen.
Acto seguido, amenaza a Rusia con
mayores sanciones económicas. Es difícil entender cómo es que unas sanciones
que “no funcionan” con un pedacitico de isla que tienen ahí a 90 millas de la
costa sí van a funcionar con un continente que los supera en territorio,
población, que está al otro lado del mundo, con una extensa frontera con China,
otra potencia económica, la más poblada del mundo y que tampoco es amiga de los
EEUU.
Pero es que Obama llegó a la presidencia
insurgiendo contra el unilateralismo y promoviendo un sistema de consultas con
sus aliados, sobre todo en lo concerniente a la lucha contra el terrorismo, por
lo que derogó la “guerra contra el terror” de Bush.
En su primera acción positiva y
espectacular, en que las fuerzas especiales abatieron a Osama Bin Laden,
declara que esa acción no fue consultada con sus aliados ni fue autorizada por
el país huésped, Pakistán. Puede entenderse que el gobierno pakistaní no
quisiera pagar el costo de la furia islamista, ni los supuestos aliados
involucrarse en eso, pero, ¿cómo queda la prédica anti unilateralista, el
consenso aliado, etcétera?
En medio del escándalo por la masacre de
Charlie Hebdo declara que “la amenaza del terrorismo está siendo exagerada por
la prensa”. Ante el subsiguiente ataque a un mercado Kósher condena a
“violentos fanáticos quienes (…) fortuitamente asesinaron
a un grupo de personas en un almacén de París”.
Un vocero de la Casa Blanca, John
Earnest, debió aclarar que “el adverbio que eligió el Presidente (fortuito) fue
utilizado para indicar que los individuos que fueron asesinados en ese terrible
incidente no fueron asesinados por quienes eran (judíos) sino por donde se
encontraban de manera fortuita”. Ante la consternación general la remató
diciendo: “Estos individuos no fueron seleccionados con nombre y apellido, ese
es el punto”.
Quizás parezca insultante trasladar la
escena a Charleston, Carolina del Sur y decir que las nueve personas asesinadas
en la Iglesia Metodista Episcopaliana Afro-Americana no fueron asesinadas por
quienes eran (negros) sino por donde se encontraban de manera fortuita.
Ciertamente, estas personas tampoco fueron escogidas por nombre y apellido.
En el caso de la destrucción de las
armas químicas de Bashar Al Assad, Obama siempre aclara que se están
destruyendo las armas químicas “declaradas”, con lo que queda en el aire la
idea de que hay otras armas químicas “no declaradas” que no están siendo
destruidas, pero esas ya no entran dentro de su famoso pacto de no
intervención.
Respecto del genocidio armenio lo que se
le critica no es que en la conmemoración del centenario optara por no hablar de
“genocidio”, con el argumento de no ofender a Turquía, un aliado de la
OTAN, que hasta ahora lo niega tercamente, eso lo entiende cualquiera; sino
haber hecho campaña denostando de los que “no llaman las cosas por su nombre” y
comprometiéndose a hacerlo él cuando llegara a la presidencia, lo que, por
supuesto, tampoco hizo.
En Guantánamo Obama naufragó en los
mitos de la izquierda, de acuerdo con los cuales esa es la única cárcel que hay
en Cuba y quizás sea la peor del mundo. Amnistía Internacional se dedicó a
demonizar esos uniformes color naranja con los que ahora visten a los
decapitados por EI, sin que AI diga nada. Uniformes que envidiarían los presos
de las cárceles venezolanas, por ejemplo, que están descalzos, semidesnudos y
que en una sola requisa resultan muertos en mayor número que todos los que
hayan pasado alguna vez por Guantánamo, sin que AI, otra vez, diga nada, ni
Pepe Mujica pida ninguno para protegerlo en Uruguay.
La lista de desatinos e incongruencias
de la Administración Obama podría hacerse agotadora e interminable, pero hay
algo que ofende particularmente a los venezolanos y es que haya decidido
ignorar una realidad geopolítica de la que lo único discutible es si debe
llamarse Venecuba o Cubazuela, lo que pone de manifiesto que no hace una
política de acuerdo con la realidad sino que pretende acomodar la realidad a su
política.
Después del tira y encoge con las
sanciones que no son sanciones contra una lista de funcionarios que se quedó en
preliminar, la grave amenaza a la seguridad nacional que terminó no siendo
amenaza, la pregunta que recorre al país y debería interesar a todo el mundo
es: ¿Qué hacen con toda la información que recaban de los “testigos protegidos”
desertores del castro-chavismo?
Si están guardando información no se
sabe para qué ni para cuándo, mientras tanto, ¿no se configuran delitos de
obstrucción a la justicia, encubrimiento e incluso complicidad con crímenes de
lesa humanidad?
Los representantes de la Administración
Obama se reúnen con los capitostes castristas, luego con sus sátrapas
cubazolanos, con mazos de cartas bajo la manga, suministrados por secuaces que
gozan de impunidad en EEUU a cambio de información turbia y
comprometedora, negociando no se sabe qué ni en beneficio de quién.
¿Eso es legal según las leyes
americanas? ¿Quién les dio a estos sujetos esa patente de corso para decidir ellos a
quién se juzga y a quién no; contra quién van a usar esa información
privilegiada y a quién van a dejar indemne?
Sabemos que Obama hizo su carrera en
Chicago. ¿Quién podía imaginar que iba a establecer el paraíso del gánster?
Luis Marín
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miércoles, 22 de abril de 2015
LA INCONGRUENCIA COMO POLÍTICA
LA
INCONGRUENCIA COMO POLÍTICA
Luis
Marín
Lo más
sobresaliente de la Declaración de Panamá, suscrita originalmente por 25 ex
presidentes y que luego recibió adhesiones entusiastas de otros hasta alcanzar
31 firmas, es cómo puede hacerse compatible con el clamoroso recibimiento que
le han dispensado a la tiranía castrista en el sistema interamericano.
Desde el
primer párrafo en que se exalta la división de poderes, hasta el último en que
se asienta como única solución posible la celebración de elecciones auténticas,
esto es, libres, transparentes y justas, parece darse trompadas con la realidad
de Cuba.
¿Cuál de las
propuestas que tan generosamente los expresidentes aspiran para Venezuela se
cumplen en Cuba? ¿Quién inventó ese adefesio del Poder Popular y lo puso en la
Constitución? Este único poder popular, ¿no es una negación explícita de la
división de poderes que impera en todo occidente y que tanto alaban los
expresidentes?
Al mismo
tiempo que circulaba la declaración se celebraban elecciones municipales en
Cuba en las que los únicos candidatos elegibles son los previamente autorizados
por el Partido Comunista, el único que es legal en Cuba. ¿Ese es el modelo de
elecciones libres, transparentes y justas que aspiran los expresidentes para
Venezuela?
Es un mérito
de la declaración que se las arreglaran para hacer una descripción
pormenorizada de la crisis catastrófica que sufre este expaís evadiendo
mencionar a Cuba y ni por asomo advertir el hecho palmario de que lo que
critican es producto de la imposición del modelo castrista en Venezuela,
convertida en cabeza de puente para su expansión al resto del
subcontinente.
Lo
extraordinariamente selecto de la élite firmante del documento hace imperativo
hacer algún análisis de cuál pueda ser su motivación real y cuáles las
consecuencias que se persiguen con un gesto de esta naturaleza.
Desafortunadamente,
la atención se desvió de inmediato al hecho de que se trata exclusivamente de
“ex”, que algunos de ellos muy recientemente fueran presidentes en funciones y
entonces tampoco dijeron nada, como en efecto continúan sin decir nada los
presidentes de sus respectivos países que plenan la Cumbre Iberoamericana
aplaudiendo alternativamente a Castro y a Maduro.
La respuesta
para ellos es completamente obvia: los presidentes son Jefes de Estado y sus
opiniones afectan los intereses de sus respectivos países, mientras que los
“ex” parece que pueden actuar a título personal, liberados de los compromisos
oficiales y protocolares, por lo que pueden dar rienda suelta a los
sentimientos que puede sospecharse que corren subyacentes en el ánimo de todos.
Un problema
no pequeño es que todos forman parte de los mismos partidos políticos, ora en
el gobierno ora en la oposición, por lo que en realidad aquí se presenta una
escandalosa disociación de pareceres, una suerte de consagración de la
hipocresía.
Es como si
le hicieran un guiño a la galería para aprovechar prebendas políticas sin pagar
el costo electoral que esto puede significarles o en otras palabras, lavarles
la cara a los gobiernos o a los partidos que los sustentan reprochando abajo,
hacia el público, lo que están perpetrando arriba, precisamente, “en la
Cumbre”.
Uno de los
grandes aportes, sino el único, del socialismo del siglo XXI es la forma como
se han liberado de las ataduras de la lógica y del sentido común, de cómo
pretenden hacer una cosa y todo lo contrario al mismo tiempo. Este invento
conquista ahora incluso al pensamiento conservador.
Sigue siendo
dudoso que algo así pueda funcionar y dar resultado, aún con el respaldo de
firmas tan acreditadas.
ENEMIGOS FRATERNALES
Una
manifestación visible de esta política de la incongruencia es la forma como
gobiernos hostiles a los EEUU hacen al mismo tiempo profusión de declaraciones
de amistad hacia los mismos que están atacando sistemáticamente día y noche y
por todos los medios, tal cual como quien quiere dañar sin correr con las
consecuencias del daño que causa o quiere sorprender, distrayendo a quien le
prepara una celada.
Si como
dicen a diario son tan antiimperialistas y están en una verdadera “guerra
contra el imperio”, entonces deberían estar orgullosos de que los EEUU los
considere una amenaza a su seguridad nacional y a su política exterior, porque
eso significaría que su lucha se hace sentir y está dando frutos.
Pero no, a
la menor señal defensiva salen a lloriquear y a quejarse lastimosamente,
haciéndose las víctimas, a decir que los están agrediendo, a publicar
comunicados de prensa pagados en el New York Times, donde no aparece ni una vez
la palabra “imperio”, dando fe de que no son amenaza para nadie, invocando la
solidaridad de los otros miembros del Foro de Sao Paulo que están en la misma
movida, etcétera.
Si esto no
fuera suficientemente desquiciante, toman simultáneamente el otro camino y
aprovechan la controversia para nuclear “al pueblo” contra la agresión yanqui,
desatan todos los recursos de movilización y propaganda que han acumulado
deliberadamente para esta contingencia provocada; pero principalmente intentan
acorralar a la oposición en el dilema de estar con la patria o con el agresor,
ser patriotas o traidores.
Estas
triquiñuelas son vulgares, harto conocidas y no concitarían sino risa de no ser
tan agresivas y amenazantes, de algún modo institucionalizadas y respaldadas
por las FFAA y las policías, lo que lleva a los trágicos resultados a los que
siempre conducen.
Lo más
desalentador es que este batiburrillo indigerible termina intoxicando a la
política de los países serios que parecen quedar sin defensas, no saber
manejarse en el absurdo y terminan dando este espectáculo incoherente que signa
la política de EEUU y la UE.
Vistas las
cosas en perspectiva, esto tampoco es nada nuevo y es exactamente lo que hacen
frente a la emergencia del extremismo islámico, que se vuelve tanto más
agresivo y temerario cuanto más inconsistente es la actitud de occidente frente
a ellos.
Hamas y
Hezbollah, que son avanzadas armadas y financiadas por Irán, desde hace décadas
que practican esa dialéctica de agresión-victimización contra Israel y el hecho
de que estén completamente al descubierto no afecta para nada los réditos que
obtienen de ella, un éxito que impone la sospecha de que quienes son engañados
es porque quieren serlo, de haber coincidencias políticas y religiosas de
fondo.
Por ejemplo,
queda claro como el sol que Cristina Kirchner conspiró con Irán para encubrir
su participación en los atentados contra la embajada de Israel en 1992 y contra
la AMIA en 1994, así como para ejecutar al Fiscal Alberto Nisman que tramitaba
la denuncia. Pero la primera respuesta es política, de su partido que le da
apoyo irrestricto y hoy bloquea cualquier investigación en todos los organismos
oficiales que controla.
Ahora se
yergue como portaestandarte de la lucha de Castro por la dignidad, junto a Evo
Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, y todo el corro antiamericano y
antisemita del continente que arremete a favor de Maduro contra el decreto
Obama.
Pero lo
verdaderamente desalentador, repetimos, es que el decreto carece de motivación
suficiente. Sólo se refiere a las violaciones de derechos humanos y en forma
tangencial a la corrupción; pero las medidas subsiguientes ponen de manifiesto
otra amenaza, a la estabilidad y credibilidad del sistema financiero global,
por las cifras inconcebibles de dinero lavado por numerosos bancos en paraísos
fiscales.
Reaparece el
tema de los misiles S300 comprados a Rusia, de los que se sospecha que en
realidad fueron triangulados a Irán violando el embargo de la ONU, mientras
otros fueron instalados en Paraguaná, la zona más septentrional de Venezuela,
para alcanzar territorio norteamericano y provocar una nueva crisis de los cohetes
que nunca estalló.
Finalmente
se desempolvó a los iraníes que buscaban uranio desde la finca El Charcote,
confiscada a los ingleses, hasta el macizo guayanés, pero esto ya entra en el
terreno de la ciencia ficción.
En resumen,
Obama ganó la presidencia y la reelección combatiendo el unilateralismo,
promoviendo la transparencia y la negociación con el enemigo; pero ha
reinstalado la diplomacia secreta, nadie sabe qué negocia con Irán, ni con
Cuba, menos que menos los directamente amenazados, aunque sea nuestro
destino el que está en la mesa de juego.
Lo que si
sabemos, porque está a la vista, es que el enemigo celebra a tambor batiente en
proporción directa al aumento de la tribulación universal.
LO CUMBRE DE PANAMÁ
Como todo el
mundo esperaba y estaba previsto, lo cumbre de Panamá fue el anunciado
encuentro del presidente Obama con el tirano Raúl Castro que si debió
sorprenderlo con la extensa reláfica de jaladeras de bola que le dirigió.
También
sorprende que pueda decir con tanto desparpajo que la de Obama marca la
diferencia respecto de las diez administraciones que le precedieron, sin que
ninguno de estos presidentes tan democráticos y tan alternativos que estaban
allí se inmutara.
Se dice
fácil, pero Castro ha estado en el poder desde Eisenhower, héroe de la Segunda
Guerra Mundial, pasando por Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush
padre, Clinton, Bush hijo y Barack Hussein Obama. Y seis Papas: Juan XXIII,
Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.
Lo cumbre
también ocurrió en la calle: Mientras los presidentes ovacionaban a Castro, sus
esbirros pateaban disidentes en el mero centro de la ciudad de Panamá; pero
estos actos violentos ponen de relieve lo que no se puede ocultar.
Un sujeto
que aparece en las pantallas de televisión pateando y golpeando a puños a los
disidentes fue rápidamente identificado como jefe de inteligencia cubana en
Venezuela.
Un supuesto
coronel Alexis Frutos Weeden, experto en inteligencia y
contrainteligencia, especializado en la formación y administración de
empresas fantasmas para trasegar bienes y recursos desde cualquier parte del
mundo hacia Cuba, misma actividad por la que fusilaron al general Arnaldo
Ochoa.
Salta a la
web su hija, Patricia Frutos Mena, quien ejerce el internacionalismo proletario
viajando incansablemente por todas las capitales del mundo para recalar en
Pequín, con su amigo de infancia, Ernesto Valdés Alonso, hijo de Ramiro Valdés,
también muy conocido en Venezuela.
Su menor
hija, Mayra Frutos Mena, está sí en Caracas, tomándose fotos en el mirador de
La Alameda, con una magnífica vista de El Ávila con la ciudad a sus pies y se
divisa claramente de fondo ¡la embajada americana!
Estos
jóvenes son conocidos con toda propiedad como “los herederos” porque son los
hijos y nietos de la gerontocracia que no saben nada de la epopeya de la Sierra
Maestra, del comunismo ni del internacionalismo, sino de pasarla estupendamente
bien con el dinero que sus padres le roban a “los ricos” de cualquier
país al que le ponen la mano.
Otro momento
cumbre fue protagonizado por la hoy famosa Sucelys Morfa, supuesta psicólogo,
segunda secretaria del buró nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba
que, sorprendentemente, estaba en Panamá representando a la “Sociedad Civil”
quien, según dijo, estaba allí por su cuenta, pagando su pasaje y estadía como
cualquier transeúnte, para hacer oír la voz de los que no tienen voz.
Quien quiera
puede disfrutar su intervención, gritando: “son lacayos, gusanos, mal pagados,
autofinanciados por el imperialismo”; en este punto surgen dudas acerca de lo
que esta licenciada pueda entender por autofinanciamiento, que es lo que ella
dice haber hecho al cubrir todos sus gastos para desarrollar su labor
humanitaria por cuenta propia.
Termina
diciendo que ellos “son ricos” y esto la enlaza con los otros jóvenes
herederos, puesto que se supone que están contra los ricos en todas partes,
menos en Cuba, donde los ricos son ellos.
No se
necesita ser un agente especial, ni manejar información privilegiada, ni espiar
a nadie, sino ver América TV o NTN 24 y escuchar el lenguaje que manejan los
actores de los “actos de repudio” para ver que ese supuesto de que la Guerra
Fría quedó en el pasado sólo lo maneja la administración Obama, pero no la de
Castro.
Mercenarios
le decían a los expedicionarios de Playa Girón, también conocida como Bahía de
Cochinos; gusanos a quienes abandonaban el país huyendo del totalitarismo;
lacayos del imperialismo, etcétera, el lenguaje ejemplar de la licenciada
Sucelys Morfa, exactamente el mismo que se inculca en Venezuela y no por
casualidad.
¿Cómo pueden
ignorarse estos hechos tan incontrovertibles? ¿Cómo puede diseñarse una
política de Estado basándose sólo en buenas intenciones? El fracaso de los EEUU
en Vietnam, según los papeles del Pentágono, fue causado por elaborar una
política basada en mentiras y ajustar la realidad a la política que se
quería seguir. Hay ciertas diferencias ahora, pero el fracaso está asegurado.
El
Departamento de Estado propone sacar al régimen de Castro de la lista de
patrocinadores del terrorismo porque no ha apoyado ninguna acción terrorista en
los últimos seis meses. La dirección de las FARC lo celebra desde La Habana
como “un paso en la dirección correcta”. El paso siguiente y en perfecta
armonía con el anterior sería sacar a las mismas FARC y a la ETA de la lista de
organizaciones terroristas.
Para dar
estos pasos trascendentales sólo hace falta un radical cambio de perspectiva.
Hace años que Chávez dijo en la Asamblea Nacional que las FARC y el ELN no son
ningunos grupos terroristas, sino verdaderos ejércitos que ocupan espacio,
etcétera.
Rafael
Correa le dio refugio a Raúl Reyes y al secretariado de las FARC, como hoy lo
hace Raúl Castro; Daniel Ortega califica a las FARC como una “organización
hermana”, miembro honorario, además, del reconocido Foro de Sao Paulo.
Como para
que no queden dudas, simultáneamente a la exclusión perpetraron la masacre del
Cauca, mientras las FARC reafirman que mantienen su “tregua unilateral”.
La
incongruencia es la política de nuestro tiempo.
Luis
Marín
22-04-15
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Venezuela 2015
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