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domingo, 28 de febrero de 2016

CONTRA EL PRAGMATISMO

  
CONTRA EL PRAGMATISMO
Miguel Aponte
  
Mi obra consiste en que nadie descanse en sus creencias, decía Unamuno, “quebrantar la fe de unos y de otros y de los terceros. La fe en la afirmación, la fe en la negación y la fe en la abstención; y esto por la fe en la fe misma. Es combatir a todos los que se resignan, es hacer que vivan todos inquietos y anhelantes.” Hannah Arendt escribió: “La libertad es mucho más importante que el socialismo o el capitalismo”.

¿Se equivocaban? Creemos que no. Tales pensadores parecen decir a los venezolanos de hoy que nuestro futuro no está en las ideologías sino en el territorio real de la democracia. Porque sólo en ella una actitud antidogmática, reflexiva y cuestionadora es posible y puede rendir frutos, si consigue cautivar suficientes espíritus inquietos, sin temer las reacciones del poderoso de turno y sin trampas intelectuales.

Espíritus así hemos tenido. Pensemos en uno que, por oficio, relevancia y porque discrepamos ideológicamente, puede sernos muy útil recordar siempre: Domingo Felipe Maza Zavala, economista y, por encima de todo, venezolano. Un espíritu que supo colocarse incluso sobre su propia ideología.

Tan lejos o cerca como pueda parecer, ya en 1980 en una entrevista memorable y antes del desastre chavista, alertaba acerca de las “fallas estructurales de la democracia” venezolana; y aclaraba que “no se puede decir que sea un pensamiento antidemocrático el señalarlo”. Al contrario, afirmaba, “si queremos que la democracia sea algo realmente eficaz y tenga contenido nacional y social, tenemos que señalarle las fallas que hacen que sea simplemente un ropaje, una cobertura institucional que no logra la vinculación, ni la transformación de la realidad venezolana”.

¿Qué formas tomó ese “ropaje”? Da ejemplos: los Planes de la Nación y el proceso de industrialización. ¿Cuáles fueron sus fallas? 1. Ser planes teóricos; 2. Proceder sobre un diagnóstico falso de la realidad; y, 3. Sustentarse en un crecimiento inorgánico, desordenado y monstruoso del propio Estado.

Hablando de la industrialización: 1. Falta de integración entre industrias básicas, sector manufacturero y sector agrícola; 2. Prevalencia deformante de unas industrias sobre otras sin visión de concierto; y, 3. Mal uso de instrumentos de política: licencias de importación, cupos, aranceles y otros, concedidos por presión, favores e intereses y no con probidad y siguiendo un proyecto con perspectiva de país.

Fallas que siguieron y empeoró el chavismo; pero, lo importante es que en el futuro pudiéramos repetir, ¿o no?

Agradecemos al profesor su pensamiento integrador, Maza no entendió la economía como simple acto funcionalista y pragmático, sino como cuerpo indisociado de la realidad social; y si hoy nos atreviéramos a pensar así tendríamos mucho para no fallarle al país otra vez.


Referencias:
Venezuela: historia de una frustración, conversaciones con D. F. Maza Zavala (1986), Agustín Blanco Muñóz, UCV, Caracas, Cátedra Pío Tamayo, Expediente Editorial, Caracas.
ECONOMÍA Y DEMOCRACIA, Domingo Felipe Maza Zavala, Academia de Ciencias Económicas, Caracas,Venezuela:http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/19305/2/articulo4.pdf
Hannah Arendt: http://www.rtve.es/alacarta/audios/musica-y-pensamiento/musica-pensamiento-hannah-arendt-30-12-15/3427889/: “La libertad es mucho más importante que el socialismo o el capitalismo”. Min 25.30. “Yo esperaba encontrar en Eichmann un monstruo y solo vi a un tipo mediocre”. Min 51.20.

Domingo 28 de febrero del 2016.
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jueves, 10 de noviembre de 2011

MANUEL RODRÍGUEZ MENA - A DOMINGO FELIPE MAZA ZAVALA


MI HOMENAJE AL MEJOR DE NOSOTROS

Al leer el programa de actos de homenaje al profesor Domingo Felipe Maza Zavala, se advierte que están completos los diversos campos de acción en los cuales destacó como figura eminente.  Por lo tanto, no haré  referencia a ellos, porque equivaldría a llover sobre mojado.

En cambio me referiré, aunque sólo sea mencionándolos y comentándolos brevemente,  a rasgos  de su personalidad que sustentaban su perfil de altísima calidad humana,  haciendo de él un ser realmente excepcional:

Integridad.  Quizás su cualidad más resaltante. Íntegro en todo su decir y actuar.  Integérrimo cabal.  Nunca conocimos de él  --sencillamente porque nunca existió--  una palabra o acción suya que quebrantara esa digna condición. Integridad sostenida frente a tentaciones o amenazas.  Integridad cumplida sin esperar compensación ni aplauso, porque la única motivación interior era ser él mismo.  Integridad mantenida como manera de ser natural, sin necesidad de exigencia ni propósito especial de su parte.   Él era así, y punto.

Coherencia permanente con sus principios,  que se manifestaba en su cotidianidad familiar y universitaria, su inquebrantable ética profesional, su amor profundo hacia su pareja de toda la vida,  Alicia Franky.

Modestia y humildad, porque así se lo dictaba su natural índole y, quizás también, porque la noción cierta de su condición  eminente le daba la seguridad de no necesitar de alardes.  

Generosidad, que es una de las mejores expresiones, acaso la mejor, de la grandeza de espíritu. Era generoso en todos los aspectos en que se puede serlo. Siempre dispuesto al gesto y a la acción de solidaridad y afecto.  Nadie a quien él creía que podía ayudar se quedaba sin su ayuda. 

Sobriedad, que suele ser tan escasa en quienes llegan a cualquier posición, por muy visible que sea su medianía.

Prudencia para comedir sus palabras y sus actos.  Su comportamiento nos hacía ver a todos que su anhelo permanente era el de  llevar sus relaciones en un tono de cordialidad respetuosa, de  comprensión y tolerancia mutuas, de sana amistad basada en valores y principios,  de sosiego  y solaz para conversar y discutir.

Ecuanimidad. Con él se podía conversar de cualquier tema y tener precisas diferencias, en la seguridad de que nunca   se llegaría a  brusquedades ni destemplanzas.  Al contrario, él daba la impresión de haber creado dentro de sí mismo un mecanismo automático mediante el cual mientras más áspero era el tema más afable y distendida se tornaba su participación. Siempre tuve la impresión de que discutir violentamente con él era postgraduarse de intransigente e intolerante.  Hasta el más grosero ofensor y más agresivo buscapleitos que ha parido esta tierra,  tuvo que contenerse --no obstante su enorme poder agresor--  cuando reaccionó ante sus ponderadas críticas.  

Comprensión, sobre todo con el manejo inadecuado de situaciones,  por inexperiencia más que por mala fe, por parte de quienes teníamos menor recorrido de oficio.  Aprendí mucho a este respecto participando con él en jurados de concurso de oposición o de trabajos de ascenso. Solía darle primacía, por encima de otros factores, a las aspiraciones de los concursantes o aspirantes, siempre que fueran legítimamente fundamentadas y honestamente manejadas.

Serenidad, que mantenida aún en las situaciones más tensas, le ayudaba a mantener claridad de pensamiento para tomar decisiones.

Cabría señalar otras  virtudes personales,  pero en aras de la brevedad éstas pueden ser consideradas suficientes.


Tales cualidades son un acervo inestimable para la convivencia en cualquier agrupación humana, más aún cuando se trata del ámbito universitario. Por eso su carrera universitaria estuvo signada por el respeto, el aprecio y el afecto de quienes trabajamos  a su lado, de quienes lo trataron o simplemente lo conocieron. A todas partes llevaba consigo un clima de humildad, modestia, discreción, sobriedad, serenidad, tolerancia, ecuanimidad y don de gentes.  Así fue el ambiente del cual disfrutamos sus compañeros en la cátedra de Economía  IV  de la Escuela de Economía.

Mi aprecio y respeto por él  comenzó en el aula de clase. Fue mi profesor, al final de la carrera, en la asignatura Dinámica Económica (rebautizada como Economía Política IV en el proceso de Renovación Académica). 

El requisito de la firma de dos profesores en los títulos de graduación es una de las más hermosas instituciones de la vida universitaria y, sobre todo, del quehacer docente.  El graduado lo utiliza para ofrendar una sublime deferencia a los dos profesores que más se ganaron su respeto y su aprecio durante su carrera. De las dos firmas que reglamentariamente debía tener mi título de economista, una es la de Domingo Felipe Maza Zavala.

Desde que me inicié en la carrera docente, le asigné el lugar principal de los modelos a seguir. Me propuse guiar mi actuación emulando sus cualidades como docente y, sobre todo, las virtudes de su condición humana, porque desde muy joven, esas virtudes son lo que más aprecio y respeto en toda persona.

Yo he hablado de la generosidad del profesor D.F. Maza Zavala, no por disponer de referencias de terceros, sino por experiencia propia.  Podría citar varios ejemplos, que fueron consolidando entre nosotros una amistad digna, mutuamente respetuosa y cordial, enmarcada en valores y principios intelectuales, espirituales y morales, que es como debe ser la amistad universitaria.  Pero mencionaré sólo una por razón de brevedad y por parecerme suficiente.

El profesor  Maza Zavala fue elegido decano para el período 16 de junio 1972--15 de junio 1975, cargo que exige dedicación exclusiva dada la carga de trabajo que  supone.  Por lo tanto el  profesor Maza Zavala debía renunciar a la jefatura de la Cátedra de Economía Política IV (la cátedra de toda su vida docente en la Escuela de Economía) y a la jefatura del Departamento de Economía Política, el departamento más importante  de la Escuela de Economía, que por algo estaba bajo su jefatura.

Llevábamos un buen  tiempo siendo compañeros en la cátedra de Economía Política IV, conjuntamente con  otros seis profesores.  Yo colaboraba con él en  las labores funcionales de la cátedra, en  una suerte de condición informal de asistente, pues tal tipo de cargo no existía formalmente. 

En los días finales del mes de julio de 1972, me convocó a una reunión con él en su  oficina de Decano.   A poco de comenzar nuestra reunión, muy a su estilo, me lanzó de improviso una pregunta: "¿Ud. estaría dispuesto a asumir la responsabilidad de la jefatura de la cátedra de Economía Política IV y la jefatura del Departamento de Economía Política?”
La pregunta no me tomó por sorpresa, pues ante la posibilidad de  su renuncia, tal expectativa estaba en el ambiente  entre los profesores de la cátedra.

Con la confianza de buen tono que él me permitía, le respondí, palabras más palabras menos: "Si Ud., conociéndome bien como me conoce,  tácitamente me lo está proponiendo, es porque  confía en que yo puedo hacerlo. Como yo también confío, por lo tanto mi respuesta es sí" 

Días después, a proposición del profesor Maza Zavala, fui elegido por unanimidad, primero Jefe de la Cátedra de Economía Política IV (el 30 de julio de 1972),  y después, de modo similar,  Jefe del Departamento de Economía Política.

Es decir, que al retirarse de la actividad docente en la Escuela de Economía, el profesor Domingo Felipe Maza Zavala dejaba en manos de uno de sus alumnos la cátedra de toda su vida docente en esa escuela y el departamento más importante de ella. Rendía así tributo de acatamiento a los términos y condiciones que rigen el relevo generacional.

Esa elección de jefatura, tanto en cátedra como en  departamento, sobre todo por la condición ilustre del proponente, fue un momento culminante de mi servicio docente y tuvo en mí el efecto de un poderoso estímulo para seguir adelante. Y todo se debió en gran parte a la mil veces probada generosidad del profesor Maza Zavala.

He significado todo lo anterior aspirando a que, con ello,  se me comprenda cuando digo que el profesor Domingo Felipe Maza Zavala, que llegó a nivel de eminencia en varios campos del saber y del actuar, sin embargo, fue en el ámbito de sus virtudes como ser humano donde llegó a alturas de excelsitud  y excepcionalidad.  Y eso es, en mi criterio, lo más difícil y lo que más importa.       

 Manuel Rodríguez Mena
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viernes, 19 de noviembre de 2010

ABM - MAZA ZAVALA SE LLEVÓ LA FRUSTRACIÓN A CUESTAS




Cuando me llamó Jurate  Rosales para pedirme que escribiera sobre el Doctor Domingo Felipe Maza Zavala tuve la inclinación a negarme porque no me sentiría a gusto con un discurso sobre el economista y su puño de aportes. Pero mi interlocutora se adelantó a decir que quería un escrito sobre el personaje, su hacer y su andar, ritos y angustias. Y planteado así, se disipó de inmediato cualquier aprehensión.

HEMOS HECHO DE LA VIDA UN OFICIO
PROFUNDAMENTE MORTUORIO

La muerte de un hombre hoy en este ex país no tiene mayor significado. Aquí hemos llegado a hacer de la vida un oficio profundamente mortuorio. Esto es propio de las sociedades en plena decadencia en las que deja de vivirse para pasar a la  etapa de la sobre-vivencia que adquiere la mayor permanencia. A nadie le importa el otro. Ni su dónde va o viene.

Nadie está dispuesto en consecuencia a detenerse a considerar ni a evaluar las huellas dejadas por otro. La ocupación inmediata –léase de la sobre-vivencia- no lo permite. Por eso cada uno de nosotros es una individualidad que  se inicia o reinicia, cual máquina, en cada amanecer o atardecer.

FABRICAMOS EL TIEMPO CON LA
PROPIA MUERTE

Porque apenas sabemos, o creemos saber el dónde y el cómo vivimos. Pero no somos capaces, o no tenemos capacidad para captar y vivir en tiempos que supuestamente nos corresponde.

Múltiples circunstancias  nos apartan permanentemente de ese objetivo grande que muchas veces se busca. Pero de pronto nos conseguimos con que se ha alejado el camino de hacer el tiempo de la vida y por ello terminamos fabricando un tiempo con la sola carga  del abandono, el despojo, el olvido, la propia muerte.

Y entonces nos vemos materialmente obligados a penetrar en ese mundo insondable de las raíces. ¿Cómo llegamos a ser gente tan menuda en la capacidad para tocar el-de-dónde-venimos a partir apenas del registro horario-cronológico?

SOMOS LOS HABITANTES SIN DESTINO

Son las ganas de poner de manifiesto que sólo hemos vivido  para contar el tiempo y no para ponerlo (el tiempo que no el destiempo) al servicio de una vida  de la mayor profundidad. Y así lo expresa Domingo Felipe, el poeta, cuando dice: El tiempo pasa, decimos, pero no es el tiempo: / pasamos los habitantes sin destino. (DFMZ, Quinta Estación, Caracas 2006, p.48).


UN HOMBRE LLAMADO A PRODUCIR UNA OBRA TRASCENDENTE

Conocí al profesor Domingo Felipe Maza Zavala en 1963 cuando ingresé como pasante en un Proyecto de Investigación  del Instituto de Investigaciones Económicas de la UCV. Desde un inicio percibimos la claridad y organización de su pensamiento. Sus exposiciones contenían el número  de palabras estrictamente necesarias. Esto era algo que atraía y enseñaba. Capacidad de síntesis y conceptual.

Primero lo pensamos de manera ligera. Pero con el correr del tiempo y en medio de la enseñanza que recibíamos, seguimos considerando que un docente-investigador como MZ estaba llamado a producir una obra trascendente. Esta idea la precisamos más cuando nos colocamos en plan de alumno de los Maestros Salvador de la Plaza y Juan David García Bacca, con quienes aprendimos en la teoría y la práctica lo que es lo conceptual.


REGALÓ MUCHO TIEMPO A COSAS
NO ESENCIALES

Y en varias ocasiones le preguntamos al Doctor de la Plaza su opinión sobre la obra de DFMZ y nos dijo que  su amigo podía y tenía que dar mucho más pero que invertía (o regalaba) mucho tiempo en cosas que no eran esenciales. Que él se lo había dicho, pero que no hacía caso.

Y al preguntarle el porqué ocurría eso nos dijo que  se debía a que Maza tenía un gran problema y es que no sabía decir que no y a cuanta cosa le propusieran aceptaba. Tal vez era por generosidad o por timidez.

Y nos tocó seguirle los pasos al ‘viejo Maza’  desde la década de los sesenta. Tiempo de presencia en todo el ajetreo de la vida universitaria y  hasta en el desempeño de cargos académicos-administrativos que le quitaban muchas posibilidades a la obra que él mismo se había propuesto. Esta era su lucha y contradicción.

Porque además le dedicó tiempo toda su vida al oficio que heredó de su abuelo y su padre: el periodismo. Su progenitor y su hermano mayor mueren en la treintena de la vida por enfermedades ligadas con lo tipográfico. DFMZ no desempeñó el oficio en los talleres sino en la máquina de escribir.

Y logró además hacerse de otra profesión. Su vocación inicial fue la medicina, luego el derecho y la economía. En esta última disciplina hará obra y nombre. De él teníamos mucha información dispersa y queríamos profundizar para saber más de su proceso-hombre-humano y de la obra hecha y por hacer.

VENEZUELA: HISTORIA DE UNA FRUSTRACIÓN
SÍNTESIS DEL PASADO Y PREDICCIÓN DEL PORVENIR

Por eso un día de los finales de los setenta, ya jubilado pero metido a  diputado, le pedimos una entrevista para levantar su testimonio sobre el proceso social venezolano. Comenzó entonces una conversación que se extendió por muchas sesiones. No siempre se grababa porque él consideraba que ‘no hacía falta’. Lo registrado está contenido en el  tomo 09 de nuestros Testimonios Violentos: Venezuela historia de una frustración. Caracas, CPT, 1986.

A lo largo de esta obra quedó expuesto un discurso que consideramos de profundidad, alcance y trascendencia. Es la palabra del actor de un tiempo que se reúne con el docente,  investigador, político, periodista y poeta para pensar la sociedad, el mundo y Venezuela en una perspectiva de totalidad. Es la captación de la realidad a partir del concepto-síntesis. Y con un añadido: es una exposición que no atiende a ningún tipo de cuidado a convencionalismos.

MZ tenía presente en este caso que no se trataba de una entrevista susceptible de censura  o autocensura que había conocido en su larga labor periodística. Por ello se expresa con total libertad y así mismo se recoge su mensaje. Por su densidad de pensamiento y capacidad de creación-inventiva podríamos afirmar que esa obra, a través del proceso de la frustración, es síntesis del pasado y predicción del porvenir.

Su análisis sobre Venezuela llega a una clara conclusión: aquí ha habido una sucesión de frustraciones. Las aspiraciones colectivas nunca fueron satisfechas. Y en cada oportunidad queda planteada otra esperanza para reafirmar la propia frustración. Esa es la historia de Venezuela que perfectamente se puede identificar con América y hasta con el mundo.

La claridad que tiene MZ en este momento es verdaderamente impactante. De allí, la calidad y trascendencia de la obra que produce. Y en ella misma están presentes elementos para la reflexión de lo que fue su tiempo, lo que es y lo que será en cuanto a carga de frustraciones.

LA VIDA LO FORZÓ A HACER ACTIVIDADES
QUE NO CORRESPONDÍAN A SU TEMPERAMENTO

Por ello en plan de total franqueza nos dice: “Y a estas alturas le diré que sigo manteniendo lo que podíamos llamar insatisfacción en el sentido de que la vida me ha forzado a hacer actividades que no correspondían a mi verdadero temperamento. He sido siempre reflexivo, contemplativo, especulativo en el sentido intelectual. Y sin embargo, me he visto casi siempre metido en actividades de la lucha política y la lucha diaria. Todavía aspiro a rescatar parte de mi vida para el ejercicio intelectual. Y no sólo para la investigación científica en el campo social sino para la actividad literaria” (p.460).

LO ABSORBIÓ EL REMOLINO DE LA
ACTIVIDAD PÚBLICA

Su precisión con respecto a su tiempo adquiere un mayor nivel de frustración: “cuando me jubilé de la universidad en 1975, lo hice con el propósito no de dedicarme al ocio sino precisamente para poder realizar alguna obra de carácter permanente.  Pero las circunstancias hasta ahora han dicho lo contrario, y el remolino de la actividad pública me ha absorbido. Pienso, sin embargo redistribuir mi tiempo con ese objeto” (461).

Su conclusión no puede ser más terminante: “tengo la esperanza de poder vivir unos años más con el objeto de complementar algunos trabajos. Esa es la vida” (465). Estas son las palabras de MZ en 1986 y en el tiempo que siguió no se pudo sustraer de la vida pública con incidencia política. Seguía en la línea de no utilizar el no en el caso de las propuestas que se le hacía. Su trabajo representaba una gran carga por área y debió hacer muchos esfuerzos para conseguir algún mínimo tiempo para darle vida a algunos de los muchos versos que iba creando su espíritu de poeta mayor aún en las duras circunstancias en las que le tocaba sobrevivir.

LA LECCIÓN DE DFMZ NO ES FÁCIL
NI COMPLACIENTE

La lección que  nos deja MZ no es nada fácil ni complaciente. Esta ligada a los nuevos tiempos a los que pertenecemos y que están tan llenos de mentiras y ficciones. Por delante tenemos: “la habitual angustia de los días, /las zozobra la presión cotidianidad/ la gente que transita de prisa/hacia los lugares consabidos; / la ciudad que mueve sus músculos de acero/los ríos humanos que van a dar al mar/donde se unen penas y alegrías./

Y en medio de tanto dolor el poeta busca una salida: “hay que vivir con la esperanza a cuestas, / el tejido de los sueños guía nuestros pasos / hacia la evasión total: la libertad” (Quinta Estación, p.47).

NO PUDO LLEGAR A VER LA VERDADERA
SONRISA DE LOS TIEMPOS DEL HOMBRE
SIN FRUSTRACIÓN

Una esperanza a cuestas. Una frustración a cuestas. Aún en el territorio de hombres-poetas mayores de este tiempo de tan poca vida, se plantea la búsqueda del espacio y el tiempo en los cuales tendrá que resurgir la esperanza capaz de dejar atrás la frustración. MZ luchó contra ella. Se negó a vivir para ella sin dejar de reconocer que su vida estuvo llena de insatisfacciones y que se despidió con ellas por no haber visto el mundo de justicia, de solidaridad, amor y magia, en que tanto y tanto soñó y pensó sin que para nada se asomara la verdadera sonrisa de los tiempos  del hombre sin frustración.

Agustín Blanco Muñoz
Especial para Zeta
13 de noviembre del 2010. 
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domingo, 7 de noviembre de 2010

MS - D.F. MAZA ZAVALA EN SUS 88




Domingo Felipe Maza Zavala cumplió sus 88 años este 04 de noviembre, pero decidió irse a celebrarlos en otros linderos, donde sus pensamientos y sus versos naveguen en ese territorio de la poesía donde siempre habitó, aunque lo cercaran los espacios cerrados de las oficinas institucionales. Sabemos que en estos días mucho se dirá sobre su obra y su quehacer. Nosotros rescatamos este trabajo, que publicamos en noviembre del 2006, con motivo de sus 84 años, porque en él se condensa para nosotros la verdadera esencia de Domingo Felipe.

Lo dijimos entonces y lo reiteramos ahora: el libro que hiciera con nosotros titulado: Venezuela: historia de una frustración. Habla D.F. Maza Zavala, sigue siendo su libro mayor. Allí en aquellas disquisiciones, en aquel ir y venir por las sendas de una historia-frustración, Domingo Felipe iba abriendo cauces para la investigación, puertas a la imaginación, en la seguridad de que lo conocido y sabido hasta entonces era insuficiente para enfrentar el reto del mundo que nos sobrepasaba.

Tal vez el mejor homenaje que se le pudiera hacer es la relectura de ese libro. Una verdadera síntesis de la historia mundial y un alfabeto de repuestas por construir, por edificar, por consolidar. Allí su corazón de poeta se entremezclaba con el historiador, el economista y el joven que siemrpre vivio en él, anhelante de justicia, libertad y belleza.

De él no nos despedimos, como nunca lo hacemos de las personas a quienes ligan afectos infinitos. Maestro Floricultor de la Cátedra Andante Pío Tamayo, lo saludamos en poesía, en la vibración de ese cordel que se tensa sobre los horizontes buscando siempre el amanecer. ms

07 de noviembre del 2010


DOMINGO FELIPE MAZA ZAVALA
POETA DE LOS SECRETOS DEL BOSQUE






A propósito de sus 84 años y su libro Quinta Estación

a Domingo Felipe Maza Zavala
poeta siempre de la hondura de los pétalos
y la letanía musical de los días sin número
apostados a la orilla
de una ilusión sin término

A veces una palabra, un gesto, un estremecimiento del corazón, puede dar la medida de un hombre, dibujar en tenues líneas su frugal recorrido por los abismos del asombro. Un verso puede dar cuenta de su batalla interior, del silencioso despliegue de sus ansias, en medio de un tiempo cercado.

Y hay que detenerse en ese atrevimiento del espíritu, en ese expediente a la lejanía, en esa militancia con todo aquello que hace florecer la vida. Porque allí anida la esperanza, retoña desapercibido lo que somos, sin que ruido alguno lo suplante. Y hay que iluminarlo para que se proyecte en los espacios cerrados de nuestro propio deambular por predios que no conducen a anclaje alguno.

LA ESTACIÓN DE LA POESÍA

La poesía es entonces el recinto que devela esa quinta estación que agrega imagen y sentido, que abre los portales al tiempo que será. Esa es la magia, el combustible secreto que guarda la palabra, cuando se conjuga sin subjuntivo, más allá de lo que ‘demoran los ritos de la ronda que gira en el perfil del tiempo, renovando la vida para vencer la muerte’. [1]

Y esa es la trayectoria de Domingo Felipe Maza Zavala, el economista, el científico social, el hombre de ideas y pensamientos, el interpretador de números, estadísticas, historia; el crítico sagaz, que logra dimensionar en la totalidad el mínimo resquicio de una realidad diluida en innumerables verdades.

UN SOLO LENGUAJE PARA LA CIENCIA
Y LA POESÍA

Su punto de apoyo, lo que aglutina y recompone, es su don poético, su sentido vital de la existencia, su calidad de observador de los bosques, los pájaros, las flores, y de los manantiales que manan de la devastada vida del hombre sobre este planeta. ¿Será por eso que en sus escritos el lenguaje científico y el poético no se dividen ni escinden, sino que hablan la lengua del hombre?

Todo ser humano lleva en sí esa conjunción que su propia acción ha fragmentado, precisamente para que no pueda reconocerse ni conocer al hermano en cuya sangre, al igual que él, ‘navegan las espumas del sueño, con sus claros perfiles matutinos, en su secreto afán de fecundar la espina’.[1]




EL RITO ELEMENTAL DE
LOS ESPEJOS

Es, como dice el poeta, una historia que comenzó en el verbo, que madura en los trigales, para una resurrección que llegará en la mañana del mundo: ‘Abierta entre los lirios la ruta de los pájaros, / la mañana del mundo multiplica sus colores / en el rito elemental de los espejos, / y en la simple geometría de los planos celestes.’[2]

Y ese es el espejo en el cual se mira el hombre, para poder reconocer en la vastedad de sus pupilas la ingeniería del universo del cual forma parte. Precisamente lo que está roto, quebrado, hecho añicos.

ESCRIBIR LA HISTORIA
EN EL TALLO DEL ÁRBOL

Y éste es Domingo Felipe: ‘Hijo del hombre, de la tierra, del agua, / de la oscura vertiente del metal caído, / de la húmeda soledad de la montaña. / … / Niño frágil como la hierba y el sueño, / doblado al viento y su rumor de hojas, / comunión del canto y la plegaria’, mientras escribe paciente y persistentemente en el tallo del árbol la palabra del ser y busca en sus ramajes la consigna anhelada. [3]

LAS CLAVES DEL FUTURO

Nunca ha cesado su poesía, sólo que le buscó otros cauces. Tenía conciencia de que debía hurgar en la realidad para desentrañar en ella los misiles del desaliento, las fugas de la ternura, los desaciertos de la muerte. Y se dedicó con empeño a atar las coordenadas de los acontecimientos, a recomponer las imágenes fraccionadas.

Y buscó en los números y los rostros, el pasado y los documentos, el desvelo y la inocencia, el mercado y sus leyes, en los terribles designios de un capital acumulado que no redistribuido, en la exacción y la destrucción, los signos, las claves de un futuro incierto, que tiene en este presente un tumulto planetario de tragedias, que dejan al hombre indefenso, soterrado, inmóvil en su miedo de no ser árbol, pájaro, cometa, universo.

UN SOLITARIO QUE AGUARDA
SER ESCUCHADO

Domingo Felipe es, en este sentido, un solitario. Alguien que ha intentando sembrar en la desolación de los desiertos, retoños de alguna hoja que reproduzca los verdes sobre la ausencia de color. Sólo que no hay recolectores, ni quien lea entre las líneas de sus escritos el estallido solar de una entidad que aspira ser, permanecer, en y por una creación colectiva de lo humano. De allí proviene su dualidad, su tristeza, su melancolía, de quien intuye una cosecha que brotará en otras eras.

Sus estudios-investigaciones publicados son muy numerosos y conocidos. Sólo que muchos permitimos que se queden en los anaqueles, en las bibliotecas, en las bibliografías, sin que aún no haya quien las desate en las vorágines poéticas que las hicieron posible. Sólo que no han revelado aún su grado de combustión, en la reconstrucción de una historia que pusieron a andar, sin consentimiento ni autoría del hombre plural que somos.

PODER DESATADO DE CREACIÓN
Y PENSAMIENTO

En la Cátedra ‘Pío Tamayo y el Centro de Estudios de Historia Actual de la UCV, tuvimos el privilegio de hacer un libro con él: Venezuela: historia de una frustración. Habla Domingo Felipe Maza Zavala[4]. Allí, sin las exigencias de árbitros ni limitaciones científicas, sin el orden incisivo de las investigaciones, se desató su poder de creación y pensamiento, de poesía y predicción, y trazó lo que consideramos son las grandes líneas maestras de todo su hacer.

Ese libro, de escasa lectura, en un ex-país extraño a sí mismo, es síntesis y revisión del acontecer del hombre en el tiempo. Deja vertientes gigantescas para navegar en ellas, con una sólida brújula fabricada con troncos de árboles milenarios y el aroma de frutas recién recogidas.

Dice y predice, interpreta y reinterpreta, desordena y pone de nuevo las cosas en su lugar, interroga, exclama, protesta, afirma con contundencia, analiza, expone, vuelve, y se dispara hacia mañanas siderales. No agota, abre surcos, suelta sin amarras su imaginación científica, su visión poética, su condición humanística.

UN DESCONOCIDO E IGNORADO

Domingo Felipe Maza Zavala es un hombre ignorado, desconocido en este territorio y tal vez más allá, en sus verdaderos y subversivos contenidos. Aunque su nombre aparezca en todos los índices y sea consultado y citado en todo este continente y mucho más allá. Sigue siendo una entidad subutilizada o utilizada, sin que en su interior se hayan identificado las claves auténticas que lo miden y definen. Un científico cuya ciencia a pocos les interesa. Un poeta cuyos versos se convierten, por obra de los otros, en un ejercicio doméstico, cuando en realidad contienen la base esencial de su teoría de la vida, el hombre, la sociedad y el cosmos.

Por ello Domingo Felipe es materialmente desconocido como poeta. Para muchos es un pasatiempo o un escape a la apretada agenda de conferencias, foros, seminarios, y exposiciones a los que ha dedicado mucha parte de su tiempo. Cuando aparece uno de sus libros de poesía, se reúnen los amigos a festejarlo. Pocos se atreven a abrir sus verdaderas compuertas para dejar salir todo lo que allí se genera. Pero su obra es una sola. Y su contenido es un clamor permanente por la justicia, la igualdad, la redistribución, la producción natural de una riqueza que pertenece por igual a todos. Una invocación a la alegría que aún no conocemos.

VIVIR RICO EN NUTRIENTES POÉTICOS

Y en este cumpleaños 84, de un vivir rico en nutrientes poéticos, vasto en producciones científicas, en aportes al estudio de estos tiempos, en avanzadas hacia el porvenir, lo celebramos y festejamos, una vez más, desde el Centro de Estudios al cual está adscrito desde la década de los setenta, y la Cátedra de la cual es miembro fundador y profesor permanente.

Y en ese marco, tenemos la alegría de decirle que hemos acodado otorgarle la más alta distinción que hacemos, la de MAESTRO FLORICULTOR, por estar en el camino de quienes dejan huella perdurable, combate por la trascendencia e ilusión de porvenir.

POESÍA PARA ECHAR CORRER
LA MAQUINARIA DEL MUNDO

Esta celebración coincide con la aparición de uno de sus nuevos libros de poemas. Y no puede ser ni gratuita ni casual, esa coincidencia. El Maestro Maza Zavala quiere poner de relieve con ello, en estos tiempos sombríos a los que nos hemos acostumbrado, que la poesía es indispensable para echar a correr la maquinaria del mundo, el artificio de la vida, en dirección a rescatar nuestra preterida humana condición.

Quizás este testimonio sencillo, breve, en medio del estruendo de palabras inútiles, de una confrontación que sólo lleva en su interior, el anuncio de nuevas tragedias, tiene un significado de extraordinaria importancia. Nos devuelve a los orígenes, nos sitúa en el centro de lo que somos, nos convoca a la batalla por la vida que todo hombre debe dar, para que no nos arrebaten la espiral sin fin que nos pertenece por derecho y por esencia.

Vale la pena volver a sus obras, releer sus escritos, detenerse en sus versos. Tal vez allí esté un mensaje contundente, una expresión no escuchada, que nos devuelva a la verdadera y autentica militancia en la vida. A las fronteras de un horizonte que no concluya. En nombre de aquellos hombres que ‘doblaron sus perfiles / en el espejo de la risa sumergida, / en el fresco llanto de la rosa, / en el cauce seco que maldice el sediento, / (y que) multiplicando el rostro de los nombres / hallaron su propia imagen invertida.’[5]

HACIA LA QUINTA ESTACIÓN
DE CAUCES AURORADOS

Hacia esa quinta estación enfilan sus ansias los días del hombre. Hacia el andén de una vida que hoy guardan en secreto los bosques, en murmullo de un tiempo de cauces aurorados y enamorados infinitos.

mery sananes


[1] DFMZ, “Tres instancias”, Quinta Estación. Caracas, MonteAvila, 2006, 116 p.
[2] Idem.
[3] Ibídem, “Arbol”
[4] Agustín Blanco Muñoz. Caracas, CPT/CEHA/UCV, 1986. Col. Testimonios Violentos No. 9.
[5] Ibídem, “Estos hombres”
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