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lunes, 11 de diciembre de 2017
LA GRAN COMPONENDA CRIMINAL
LA GRAN COMPONENDA CRIMINAL:
EL REPARTO DE VENEZUELA ENTRE CÚPULAS MILITARES Y
“REVOLUCIONARIAS”
Humberto García Larralde
Si en los ’60 se nos
hubiese dicho a quienes militábamos en la izquierda que nuestra prédica
serviría décadas más tarde para encumbrar una dictadura militar, habríamos reaccionado
indignados. En esos años la izquierda asumía posturas insurreccionales en
distintos países de América Latina, enfrentada violentamente a quienes eran
percibidos como el “brazo armado de la opresión”. Los militares eran visto como
autores de la represión, tortura y muerte de decenas de jóvenes -en su mayoría,
universitarios- insuflados de una fe ciega en su misión “histórica” de “liberar”
a la patria.
Paradójicamente, esta
prédica era a su vez militarista. Fidel, con la autoridad que le envestía haber
conducido una revolución victoriosa en las narices del imperialismo, insistía una
y otra vez en que “el deber de un revolucionario era hacer la revolución”. ¿Y
cómo se hacía eso? Pues, por la violencia militar, agarrando un fusil y alzándose
contra el gobierno. Las objeciones de la ortodoxia marxista, que señalaban la
inexistencia de condiciones objetivas y subjetivas para el éxito de tal empresa,
desaparecían ante la tesis esbozada por Regis Debray: la pequeña rueda del foco guerrillero activaría, cual engranaje
revolucionario, a la gran rueda de la insurrección popular. El voluntarismo,
con la fuerza de las armas, sustituiría a las luchas sociales.
Además, había un
militarismo “bueno” y uno “malo”. Las intentonas de Barcelona (1961) y Puerto
Cabello (1962) en contra de la democracia venezolana caían dentro del primer
grupo por haber sido instigadas por el PCV, la de Castro León -derechista-
(1960), dentro del segundo. A principios de los ’70 el golpe del Gral. Velazco
Alvarado en Perú era “progresista”, igual que el de Juan José Torres en
Bolivia. Pero el gobierno del Gral. René Barrientos, antecesor de este último, era
“reaccionario”, pues bajo su mandato fue apresado y asesinado el “Che” Guevara gracias,
en no pequeña medida, a la animadversión que le mostró un campesinado boliviano
congraciado con Barrientos por el apoyo que éste les ofrecía.
Los dueños del país
La llamada Revolución
Bolivariana se disfrazó de alianza cívico-militar. Chávez, invocando la gesta
emancipadora, le endilgó a la Fuerza Armada que había derrotado a la guerrilla
treinta años antes, la condición de heredera del Ejército Libertador. Le fue
entregando parcelas de poder para asegurar su lealtad, sobre todo después del
efímero golpe que lo destituyó en 2002. Hoy la FAN, a la que se le ha adjudicado
el cognomento de “Bolivariana”, es dueña de astilleros, instituciones
financieras y de seguros, empresas agrícolas, de construcción, bebidas, ensamblaje
de vehículos, transporte, alimentos, armamento y televisoras, entre otras, y de
la Compañía Anónima Militar de Industrias
Mineras, Petroleras y de Gas, C.A. (Camimpeg), constituida recientemente para
intermediar en las subastas y demás negocios relacionados con la riqueza
petrolera y minera del país, de cuyo manejo, de paso, los militares saben lo
mismo que yo de aeronáutica espacial. Adicionalmente, están al frente de la
CVG, de los puertos y aeropuertos, de Minerven, Corpolec, Pequiven, Edelca,
Enelven y ahora, de la joya de la corona --con gran pérdida de lustre, es
cierto-- PdVSA. Según Impacto CNA
(Citizen News Agency), los militares controlarían no menos del 70% de la
economía venezolana[1].
Una idea de la
extensión de este control lo ofrece el portal Armando.info, que publica un reportaje de periodistas de
investigación que cruzaron datos referentes a los contratos públicos del actual
gobierno con la nómina de la alta oficialidad de la FF.AA., para encontrar que
“al menos 785 oficiales activos” están al frente de empresas de construcción,
servicios de seguridad, suministros médicos, alimentos, transporte,
comerciales, informática y más, que contratan con el estado[2].
Además, militares ocupan
numerosas gobernaciones y hoy controlan 12 de 32 ministerios, en particular los
relacionados con la economía. En total, entre activos y jubilados, cerca de 2.000
oficiales han pasado por posiciones de alto mando en la administración pública
bajo los gobiernos de Chávez y Maduro.
Ahora, con la Gran Misión Abastecimiento Soberano, monopolizan la importación y distribución de
alimentos y medicamentos esenciales, para lo cual tienen acceso a dólares a la
tasa DIPRO (10 Bs/$). Adicionalmente, custodian las fronteras y las aguas
territoriales, más allá de las cuales el precio de la gasolina se multiplica
por centenas. Amparados en leyes punitivas como la de “precios justos”, ejercen
acciones policíacas contra comerciantes, propensas a prácticas de extorsión y
confiscación.
En un ambiente de opacidad total en los asuntos públicos, de no rendición
de cuentas, de cercenamiento de la libertad de prensa y de anulación de la función
controladora de la Asamblea Nacional, las oportunidades para lucrarse,
arbitrando entre los abismales diferenciales de precio que resultan de los
controles y del disparatado régimen cambiario, o inventando negocios ficticios
para ponerle la mano al dólar barato, son sencillamente monstruosas. ¿Y qué hay
con el Arco Minero y, ahora, con los negocios de PdVSA, sin mencionar a los que
han sido señalados de estar incursos en narcotráfico?
La “revolución” celestina
¿Qué papel juegan los
“revolucionarios” en todo esto? Justificar “Históricamente” tal entrega. La
prédica original, neofascista, de Chávez pronto entendió, bajo la tutela de
Fidel Castro, la funcionalidad del discurso comunista en el sojuzgamiento del
país. Aunque ya no es capaz de legitimar ante las masas un proyecto político en
pugna con otras opciones de poder, sirve de credo para invocar lealtades y
reclamar obsecuencia de sus partidarios. El chavismo dejó de cautivar a vastas
capas de la sociedad para movilizarlas en batalla contra fuerzas
“contrarrevolucionarias”, para transformarse en una secta de fanáticos que usan
las categorías de la retórica comunista como “verdades reveladas” que la eximen
de toda necesidad de entender la realidad tal cual es y encontrar “justificación”
de sus ejecutorias.
La ideología se
orienta ahora a fomentar un espíritu de cuerpo y a forjar un sentido de
pertenencia a una causa trascendental en la que un Chávez endiosado es el alfa
y el omega. De ahí el culto a su persona y el afán de mantener viva su memoria
con todo tipo de invocaciones, simbolismos maniqueos y clichés. El campo de
influencia del chavismo requiere para su sobrevivencia de lo mágico-religioso.
Emerge así una
construcción valorativa cerrada sobre sí misma, blindada contra toda
increpación externa, que da cobijo y seguridad a quienes militan en las filas
oficialistas. La veracidad de los hechos pasa a un segundo plano ante la
funcionalidad del discurso para con los intereses del chavismo y así lo entienden
los jueces abyectos que usurpan el TSJ para sentenciar siempre a favor del
poder. Como ilustrara magistralmente Orwell, el totalitarismo se afianza en la disolución
de toda distinción entre la realidad y sus ficciones retóricas. De ahí tanto
disparate, sin el más mínimo sentido del ridículo, en los discursos de Maduro y
de sus ministros.
La ideología sirve
deliberadamente para obnubilar la capacidad de discernimiento de aquellos a
quienes va dirigida, cual “falsa conciencia” (Marx dixit). De esta manera, aun no creyendo los simplismos que
profesan, los dirigentes chavistas logran blindarse y aislarse de la dura
realidad que contraría sus pretensiones de dominio sostenido. El mundo ficticio
así construido es un refugio necesario para evadir el mundo circundante y no
tener que enfrentar sus propios atropellos. Lo más insólito es que se sienten
asistidos de una pretendida “superioridad moral”, pues sus designios están
avalados por la providencia (la Historia con mayúscula).
La importancia de la
ideología no reside en que Cabello, Maduro, El Aissami y Padrino López la crean
–obviamente no es el caso-, sino porque sirve de referencia o de señuelo para
bloquear toda reprensión a sus actuaciones que pueda hacer dudar a partidarios.
Los conmina a cerrar filas para compartir el usufructo, sin cortapisas, de una
Venezuela que machaconamente proyectan como suya. La lealtad así planteada no
es un asunto de mística revolucionaria: es más afín a la que prevalecía en la
mafia clásica, con sus códigos y juramentos de obediencia (Omertá) para la depredación excluyente de zonas consideradas su
particular coto de caza.
La cúpula militar se
ha apoderado de esta representación, con todos sus clichés y giros idiomáticos,
para avalar su dominio del país. El responsable en última instancia de la masacre
de decenas de jóvenes en las protestas cívicas de 2014 y 2017, de los
atropellos perpetrados en edificios residenciales, de la tortura de presos
políticos y de la violación extendida de los derechos humanos --el general
Padrino López-- se rasga las vestiduras para denunciar que detrás de la ayuda
humanitaria extranjera que aliviaría el hambre de muchos, se agazapa una
conspiración internacional de la “ultra-derecha” (¡!).
Conspiraciones contra
la “revolución” se descubren bajo cada piedra para justificar la persecución de
la disidencia y más de un alto representante de la casta militar que usufructúa
hoy el poder libra sus culpas proyectando en los demócratas su propia condición
fascista. ¡Cosas veredes, Sancho!
¿Y qué obtienen los
auto-postulados “revolucionarios” civiles de esta alcahuetería? Desde luego,
son cómplices en el reparto del botín. En momentos en que el apoyo de Maduro se
reduce a una minoría sectaria, cuentan con la protección de quienes monopolizan
las armas, como lo revela la trágica represión a sangre y fuego de las
protestas cívicas durante estos últimos años.
Disfrutan, además, de
una patente de corso para saborear los placeres del poder: carro -camioneta blindada- con chófer, guardaespaldas,
secretaria, viáticos en dólares, viajecitos en avionetas de PdVSA,
abastecimiento seguro de alimentos y medicamentos, pasaporte diplomático y de
posiciones privilegiadas desde las cuales “meterle la mano” en cuanto negocio
pasa por su jurisdicción. Pero, sobre todo, está el irresistible goce de
mandar, ¡mientras más abusiva y arbitrariamente, mejor! Un verdadero apartheid.
La verdadera naturaleza de la revolución chavista
La oligarquía militar
civil necesita de una narrativa que disuelva sus atropellos y les allane toda
resistencia moral o de conciencia a aplicar medidas represivas y/o a cometer las
injusticias que demanda su expoliación de la riqueza nacional. Es este el papel
de ese menjurje ideológico “fascio-comunista”. Al denostar del capitalismo y de
las relaciones mercantiles que regulan el intercambio, “legitima” (¿?)
prácticas de apropiación y usufructo de bienes, servicios y dineros basados en
las relaciones de poder dentro de, o en relación con, el aparato de Estado.
Y como dijera Mao, el
poder emana del cañón de un fusil. Con el amparo de la fuerza de las armas se fue
conformando lo que Max Weber denominó un Estado
Patrimonialista, es decir, aquel en el que se confunde el patrimonio
público con el privado. Bajo la predica socialista, la oligarquía justifica hoy
su apropiación (privada) de la cosa pública.
Quienes han estudiado
el fascismo clásico reconocen su naturaleza revolucionaria. Se propuso destruir
el estado liberal burgués, igual que el comunismo. Pero a diferencia de éste,
el foco de su atención en Venezuela no ha sido la expropiación de los
capitalistas -que sí lo ha habido en no pequeña medida- sino la expropiación
del pueblo, en tanto que soberano de cuya voluntad debe responder el ejercicio
del poder público (Art. 5 de la CRBV). En jerga marxiana se ha revolucionado,
no la propiedad sobre los medios de producción, sino la propiedad sobre el Estado.
No otra cosa es el
desmantelamiento del Estado liberal de Derecho, con sus contrapesos al poder
central y sus garantías individuales, civiles y sociales. El último zarpazo
usurpador de la voluntad popular fue crear una asamblea “constituyente”
fraudulenta. Han sido subvertidas las relaciones de producción capitalista, no
por la apropiación de fábricas por parte de una clase obrera consciente --como
soñaban los marxistas--, sino por relaciones de depredación de una oligarquía
atrincherada en los nodos del poder y, entre ellos, por quienes alardean de su
monopolio de la violencia: “esta
revolución es armada”.
La contraparte de
esta depredación es la terrible situación a que se han visto obligados a vivir
contingentes crecientes de venezolanos. Cuentos espantosos sobre niños que
fallecen de hambre, de muertes por no disponer de los medicamentos prescriptos,
aparecen en las redes con alarmante frecuencia. La Comisión Permanente de
Economía y Finanzas de la Asamblea Nacional acaba de revelar que la inflación
de noviembre fue del 56,7%, un alza de precios acumulado de 1.351% en el año.
Con ello el poder de
compra del salario mínimo integral, luego del último ajuste decretado por
Maduro el 1° de noviembre, es apenas un 25% del existente a finales del año
pasado. Obviamente, todo aumento administrativo de salarios, mientras se reduce
la producción y decae la productividad, es combustible para más inflación.
También lo es la carrera desmedida por emitir cantidades crecientes de dinero
sin respaldo por parte del BCV. ¡Ha aumentado casi 16 veces en lo que va del
año, unos Bs. 30 billones (30 x 1012) solamente en noviembre!
De no haber una
rectificación perentoria y a fondo de las políticas del gobierno, el año
venidero será literalmente dantesco. De proyectarse un alza mensual de precios
del 50% a lo largo del año, la inflación terminará en un 13.000% a finales de
diciembre, 2018. Y con la destrucción de PdVSA, el excesivo endeudamiento en
que incurrió el régimen chavista --quintuplicó la deuda pública externa entre
2005 y 2016-- y el riesgo-país prohibitivo de Venezuela en los mercados
financieros internacionales, no habrá conque pagar las importaciones, que habrán
de reducirse aún más. Es sumamente doloroso tener que anunciar que, si no hay
cambios, nos espera más hambre y miseria, mayor cantidad de muertes evitables y
la proliferación extendida de insuficiencias y padecimientos de todo tipo
vinculados a la desnutrición.
Y he aquí una de las manifestaciones
más deplorables y perversas de la ideología encubridora fascio-comunista del
chavismo: la arrogación de una pretendida
superioridad moral que hace desaparecer, por voluntad de la Historia, toda
consideración por los sufrimientos de sus víctimas. De ahí la insondable
crueldad conque la negativa a rectificar condena a los venezolanos a penurias
que no se sufrían desde la Guerra Civil.
Y tanta malignidad no
es explicable sólo por el interés de una oligarquía en defender sus privilegios
frente a una población depauperada. Denota a mentes enfermas que, cínicamente, consiguen
amparo en un imaginario nefasto --en el que dejaron de creer hace mucho-- que condona
a conveniencia sus atropellos. Una nueva versión de la controversial “banalidad
del mal” conque Hannah Arendt abordó la incomprensible crueldad de Adolf
Eichmann y los de su calaña en el exterminio del pueblo judío. A Stalin se le
atribuye la afirmación de que, si bien la muerte de un individuo puede parecer
una tragedia, la muerte de millares es sólo una estadística. No importan, “La
Historia me absolverá”.
Muchos podrán argüir
que lo examinado fue práctica común del “socialismo realmente existente”, es
decir, de los regímenes comunistas que dominaron distintos países. Y,
ciertamente, lo que busca afianzarse en Venezuela es el modelo implantado por
Raúl Castro desde el MinFAR, que entregó a los militares cubanos el control de
la economía cubana a través de la creación de GAESA (Grupo de Administración de
Empresas, S.A.) y les otorgó otros monopolios. No por ello se incurre en un
error al calificar al chavismo de neofascista; más bien confirma que entre
fascismo y comunismo se ha borrado toda distinción.
Paradójicamente,
denunciar a esta oligarquía depredadora de comunista la enaltece, pues le
ofrece posibilidades de cobijarse en un ideario redentor que cuenta con la
anuencia de cierto pensamiento de “izquierda” y en el que todavía creen
algunos, condición absolutoria que hace tiempo perdió el fascismo clásico.
Pero la complicidad
criminal entre las cúpulas militares y civiles empieza a hacer aguas. El botín se
les achica cada vez más, ya que destruyeron la economía. Y con las sanciones
internacionales, no pueden “bicicletear” papeles en busca de financiar sus
insaciables apetencias. La defenestración de Rafael Ramírez y de sus protegidos
en PdVSA es señal de que la guerra entre las mafias se agudiza. Las fuerzas
democráticas tienen que esforzarse en resquebrajar aún más esa complicidad,
denunciando atropellos, defendiendo a la Asamblea Nacional y a los derechos
civiles ante la opinión pública nacional e internacional, y definiendo claramente
una política frente a la Fuerza Armada.
No es que me ilusione
con la posibilidad de un militar redentor que nos rescate de este abismo, pero
tengo la convicción de que, sin cercenar la anuencia de las mayorías castrenses
con este régimen expoliador, difícilmente podremos salir de este despotismo.
Las fuerzas democráticas no cuentan con las armas. Maduro y Padrino López por
ahora si, y han mostrado no tener escrúpulo alguno para usarlas contra su
pueblo.
Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV
humgarl@gmail.com
sábado, 4 de noviembre de 2017
¿DÓNDE ESTAMOS?
¿DÓNDE
ESTAMOS?
Humberto
García Larralde
Los resultados de las elecciones regionales han sembrado desconcierto
entre las fuerzas democráticas. Asimismo, la decisión de los cuatro
gobernadores adecos electos de juramentarse ante la fraudulenta ANC ha atizado
la división entre los partidos que conforman la MUD. En vísperas de celebrarse
nuevas elecciones (las municipales) y ante la agudización de los padecimientos
de la población, conviene unas breves reflexiones sobre dónde se encuentra la
lucha por restablecer la democracia en nuestro país.
1. ¿A qué nos enfrentamos?
A una dictadura militar de nuevo cuño, inspirada en el modelo cubano,
que controla porciones crecientes de la economía y domina espacios decisivos
del Estado para asegurar sus intereses. Se ampara detrás de una presidencia
civil cobijada en una retórica “revolucionaria” en procura de legitimidad.
Fortalezas:
- Control
de las armas y el ejercicio de la represión de la protesta sin cortapisas
legales;
- Un
menjurje ideológico fascistoide que combina invocaciones patrioteras
antiimperialistas con consignas comunistas para “justificar” y “absolver” sus
desmanes contra la población;
- Manejo
discrecional de los recursos financieros del Estado sin transparencia ni
rendición de cuentas;
- Instrumentación
de mecanismos de control social a través de políticas clientelares (CLAP);
- Control
del aparato del Estado, que ahora busca coronar con una ANC fraudulenta para
reemplazar a la Asamblea Nacional y cambiar la constitución;
- Control
de los medios de comunicación;
- Anuencia
de un poder judicial que “valida” sus actuaciones inconstitucionales;
- Apoyo
financiero de China y de Rusia;
- Tutelaje
de Cuba en la instrumentación de tecnologías experimentadas de control y
represión.
Debilidades:
- Pérdida
de legitimidad, credibilidad y apoyo en la gran mayoría de la población ante
agravamiento de la situación nacional, denuncias de enriquecimiento ilícito y
la violación del orden constitucional;
- Pérdida
de legitimidad internacional y reducción drástica de aliados, por iguales
razones;
- Rechazo
político mayoritario de las principales figuras de gobierno;
- Sanciones
financieras y personales de parte de EE.UU. y amenaza de sanciones por parte de
otros países, ante denuncias de corrupción y violación de los derechos humanos;
- Intereses
creados y grillos ideológicos que impiden rectificar políticas para conjurar la
crisis social;
- Cambios
en el mercado petrolero internacional y reducción del ingreso por exportación
de crudo que dificultan sostener sus políticas clientelares;
- Rivalidades
entre agrupaciones mafiosas (militares y/o civiles) que controlan el poder;
- Alto
costo político de la represión y de los arrebatos ejecutados para mantenerse en
el poder, dada la insostenibilidad del modelo político-económico a futuro;
- El
lastre de una ANC rechazada internacionalmente por encarnar la quiebra del
orden constitucional.
2. ¿Con qué contamos?
Un liderazgo democrático dividido y desorientado sobre cómo reaccionar
ante lo ocurrido en las regionales. Un pueblo desalentado que, ante la falta de
claridad sobre cómo superar sus terribles penurias, ha retirado parte de su
confianza a la MUD y se hace vulnerable a la manipulación clientelar.
Fortalezas:
- La
convicción democrática mayoritaria del pueblo venezolano;
- Una
Asamblea Nacional en el que las fuerzas democráticas son clara mayoría;
- El
apego al orden constitucional y la invocación del Estado de Derecho;
- Apoyo
internacional a la restitución de la democracia;
- Apoyo
de profesionales calificados con propuestas de cómo superar la presente crisis;
Debilidades:
- Poco
arraigo organizativo en los sectores populares;
- Rivalidades
subalternas de liderazgo y entre partidos;
- Ausencia
de visión compartida acerca de los grandes temas referentes al país que
queremos;
- Visión
inmediatista del liderazgo político;
- Poca
presencia en los medios de comunicación;
- Inhabilitación
política y/o presidio de los líderes más populares;
- Poca
capacidad de contrarrestar acción fraudulenta del régimen en procesos
comiciales.
3. Reflexiones: la batalla en el campo de la
legitimidad
El proyecto militar es inviable y habrá de implosionar en un futuro no
muy lejano. No obstante, ha exhibido una sorprendente capacidad de aferrarse al
poder trucando procesos electorales, controlando sus bases de apoyo con
prácticas clientelares y reprimiendo manifestaciones en contra, políticas
dirigidas desde Cuba. Pero para mantenerlas, requiere desesperadamente de aires
de legitimidad. Por ello ha sido gravísima la juramentación de gobernadores de
oposición ante la ANC, obsequiándoles esa legitimidad. Las elecciones
municipales son, para Maduro, otro ardid en su búsqueda. Estas elecciones,
estarán sujetas a similares marramuncias que las anteriores, dificultando el
triunfo de las fuerzas democráticas, a menos que puedan movilizar masivamente
sus partidarios. La dirigencia de la MUD debe preguntarse si ello es factible,
dado el escaso tiempo de preparación y el fardo representado por el revés
regional.
Ante la baja probabilidad de que puedan remontarse las trampas, es
previsible que la participación de los partidos opositores en estos comicios
termine por conferirle mayor legitimidad al fascismo, desconcertando aún más a
la población y desarmando la presión internacional. Éstas son dos fortalezas
centrales a las fuerzas democráticas que no deben ser expuestas a tal
deterioro. Pero no se trata de simplemente abstenerse de participar, sino de
hacer una campaña agresiva de denuncia de las violaciones a la soberanía
popular por parte del CNE y de la oligarquía militar-civil al montar comicios
trucados. A la par, continuar con la crítica de las políticas de gobierno,
causantes de la hiperinflación y del consecuente empobrecimiento de los
venezolanos, en el marco de una narrativa que señale de manera clara y concisa
que un nuevo gobierno tiene cómo sacar a Venezuela de esta terrible crisis.
Esta no es una postura anti-electoral. Al contrario, con elecciones
presidenciales en el horizonte posible se requieren todos los esfuerzos para
que éstas se realicen en condiciones que permitan un triunfo arrollador de la
democracia. Y ello obliga a acumular las fuerzas que obliguen al fascismo a
ceder. Es menester movilizar a la población en torno a una postura que no
transija con el secuestro progresivo de los derechos ciudadanos, para
capitalizar nuestra legitimidad en fuerza. Por lo mismo, las acciones de las
fuerzas democráticas deben tener por objeto la deslegitimación de la oligarquía
militar-civil, para minar sus fuerzas. No tiene nada que ofrecerle al país que
no sea más miseria, represión y latrocinio. El zarpazo del TSJ fascista de
pretender anular la inmunidad parlamentaria de Freddy Guevara es muestra de la
desesperación en que se encuentra. Es una señal de debilidad. No pueden ni
deben triunfar.
Humberto
García Larralde
economista,
profesor de la UCV
04
noviembre 2017
sábado, 14 de octubre de 2017
GABYMAR Y TOTO POZA
GABYMAR Y TOTO POZA
José Domingo Blanco
Amanecí con ganas de añadir una subtrama a mi
Novela Bolivariana. Esa que escribí en julio de 2014 y fue vetada por El
Universal; pero, que fue publicada en otros portales que no temieron las
represalias. La verdad es que sigo sin entender por qué la censura: todo lo que
escribí en aquella oportunidad, si tenía algún parecido con la realidad, no fue
mi culpa. Ciertamente, el país está lleno de cuentos que inspirarían a más de
una Delia Fiallo y serían la delicia de cualquier escritor deseoso de ser
contratado por Univisión. Venezuela está llena de “historias arrancadas de la
vida misma”. Y eso fue, exactamente, lo que me ocurrió a mí.
Me inspiré y escribí el primer capítulo de la
novela. ¿La recuerdan? Celina de La Rosa y Nicomedes Pintón eran la pareja
romántica del momento. Bailaban, se besaban, no sentían pena de mostrar su ardiente
amor. Hoy, tres años después, imagino para este nuevo capítulo, que Celina y
Nicomedes siguen bailando y apareciendo juntos; pero, ya no con esa chispa de
pasión que les encendía las emociones y los ponía a menearse al ritmo de unas
congas y un bongó.
También había otros personajes que, para esa
fecha, gozaron sus horas de popularidad. Disfrutaban el poder y no le temblaban
las manos a la hora de derrochar billetes verdes y lujo. Pero, ¡las vueltas que
dan las tramas! El curso de esta ficción, los ha puesto en segundo plano y
ahora solo hay unas breves referencias, populares por algunos minutos, porque los
compatriotas que viven en cualquier rincón de este amplio globo terráqueo, les hacen
escrache en los restaurantes capitalistas donde se presentan a comer. Así pasa:
hay personajes que, si comienzan a opacar a los protagonistas, los relegan y
les hacen perder fuerza mandándolos de misioneros a otras naciones. ¡Después de
ser, incluso, los zares del oro negro!
La vida de Diógenes Pelambre ha sido otra
cosa. Es un actor de carácter, en mi novela, que ha tomado fuerza. No podemos
ignorarlo porque ha sabido capear las tormentas, los escándalos y las
denuncias. A lo bravucón de barrio. Gruñe, amenaza, azuza y censura. Y sigue
ahí: defendiendo el legado porque no tiene más opciones. No se atreve a ir más
allá de Machurucuto o la Península de Paraguaná; su zona de confort, su arraigo
y su pasión por lo nacional, oculta otras verdades que lo aterran y le hacen
despertar gritando, en medio de la noche, porque en sus pesadillas, el FBI le
pone las esposas y lo obliga a vestir una braga naranja.
Pero hoy estoy inspirado para escribir otro capítulo
para mi Novela Bolivariana. Dentro de esta trama, hay una subtrama de amor: la
de Gabymar y Toto Poza; una pareja que no pegaba ni con cola loca, pero que de
pronto fue trending en las revistas rosas. Aparecían juntos: ella tan morena y
tan criolla; y él tan ojos verdes y caucásico. Él, galán y ella, hija del
intergaláctico. Se hacían selfies, aparecían acaramelados, viajaban; se amaban
ante la mirada recelosa de Celina y Nicomedes quienes envidiaban la juventud y
el desparpajo de la alocada pareja.
Las candidatas al Miss Venezuela lloraban inconsolables
y se preguntaban qué tenía Gabymar, que no tenían ellas; mientras un embelesado
Toto, aparecía en mítines, caravanas y campañas electorales luciendo la franela
del partido que fundó el papá de su doncella.
Una novela no sería melodramática si las
calumnias, las maldades y las vueltas del destino, no pusieran a prueba el
amor… Como la espuma del café con leche, las pasiones se fueron transformando.
Desvaneciéndose lentamente. Gabymar fue designada a una misión de alto calibre
para la que no estaba, ni nunca ha estado preparada. Agarró sus maletas –Louis Vuitton-
y sus vestidos CH. Ordenó que le hicieran unas transferencias y dejó al Toto
bien conectado para que el despecho no le diera por la bebida y las mujeres,
sino por los emprendimientos. Y así incursionara, ya no como galán de
telenovelas, sino como un gran empresario de la industria petrolera.
El divorcio geográfico que ocurre cuando las
parejas tienen que vivir en países distintos, siempre pone a prueba las
promesas de amor. El dolor de las infidelidades, de la distancia y de los
desplantes superó con creces la pasión. Los negocios de Toto no resultaron del
todo como esperaba. Y comenzó a ocupar titulares, ya no por su influyente
novia, ni por el éxito de sus protagónicos, sino por aparecer como el
responsable de unas asignaciones especiales de la moneda más codiciada en Venezuela.
Algo así como dos millones. Nada comparado con los miles de millones que, dicen
algunos, quedaron en las cuentas bancarias americanas -de otros capopersoneros-
congeladas por la DEA.
Su detención, la de mi nuevo personaje en la Novela
Boliviariana, ocurrió mientras él comía en un lujoso restaurante de Altamira,
acompañado de gente vulgar, bulliciosa, mal vestida y con peores modales que,
sin miedo a los precios del menú, “ordenaban sopa, seco y güisqui”, ante la cara
de “vergüenza ajena” de un mesonero - con maestría en Gerencia de la UCV- que
tiene que trabajar atendiendo mesas, y no como gerente de finanzas de una
empresa, soportando la ordinariez de estos nuevos ricos que llegan con su
dinero mal habido, prestos a “chabacanizar” el lugar.
Fin del segundo capítulo, de una novela que
promete continuar…
@mingo_1
Instagram: mingoblancotv
Leer mas!
PLAGIO OPORTUNO….NECESARIO
PLAGIO OPORTUNO….NECESARIO
Ante desvarío epidémico venezolano
Rómulo Lares Sánchez*
En esta hora difícil, quizás la más
fatídica de nuestra historia, deseo hacer llegar a los hogares de todos mis
compatriotas, mis conciudadanos, tanto en la patria como en el extranjero, este
mensaje que les expreso a todos con la misma emoción profunda como si cruzara
su puerta y les hablase personalmente a cada uno.
Por segunda vez en la Historia de nuestra
nación desde el 5 de julio de 1811, estamos en guerra. Una y otra vez hemos
tratado de encontrar una salida pacífica de las diferencias entre nosotros y
los que ahora son nuestros invasores quienes ocupan nuestro territorio con los
traidores que los sirven, pero ha sido en vano. Nos han forzado a un conflicto.
Hemos sido llamados por nuestros aliados para afrontar el desafío de un principio
que, si tuviera que prevalecer, sería fatal para cualquier orden civilizado en
el mundo.
Es el principio que permite a un Estado la
búsqueda egoísta del poder, que hace caso omiso de los tratados y sus solemnes
promesas, que consciente y promueve el uso de la fuerza o la amenaza con ella
contra la soberanía y la independencia de su propio pueblo y de las de otros
estados.
Este principio, instaurado en nuestra
nación y despojado de su máscara, es sin duda la simple doctrina primitiva que
dice que la fuerza es el derecho fundamental, que en el siglo XXI es del ámbito
del crimen organizado transnacional que si llegase a instaurarse en todo el
mundo, la libertad del resto de la Comunidad de Naciones estaría en peligro.
Pero mucho más que eso, los pueblos del mundo serían sostenidos en la
esclavitud del miedo, todas las esperanzas de paz que nos formáramos y de la
justicia y la libertad entre y dentro de las naciones estarían acabadas.
Esta es la última cuestión que nos
enfrenta. Por todo el bien de lo que nos es querido y del orden y la paz
mundial, es impensable que nosotros nos neguemos a cumplir este desafío.
Es por este alto objetivo que ahora convoco
a mis compatriotas, a mis conciudadanos, en sus hogares y a los que están en el
exterior escapando del acoso y la persecución promovida por algunos y
absurdamente tolerada por las mayorías confundidas por el terror, para que
hagan propia nuestra causa. Les solicito que se mantengan firmes, en calma y
unidos en estos tiempos de prueba. La tarea será difícil.
Puede haber días más oscuros por delante y
la guerra no se limita al campo de batalla, pero sólo podemos hacer lo
correcto, como vemos lo justo, y con reverencia comprometer nuestra causa a
Dios.
Si todos y cada uno nos mantenemos
firmemente fiel a ella, listos para cualquier servicio o sacrificio que se
pueda exigir, entonces, con la ayuda de Dios, prevaleceremos.
Que Él nos bendiga y nos guarde a todos.
Jorge VI de Inglaterra
Palacio de Buckingham
3 de septiembre de 1939.
Rómulo Lares Sánchez*
15OCT2017
(*) Miembro del Poder Electoral de
Venezuela en el “exilio” a partir de 22AGO2003.
Este famoso
discurso y las circunstancias que rodearon la personalidad del Rey Jorge VI
(padre de Isabel II), han inspirado la novela que ha sido llevada al cine, en
la película “El Discurso del Rey”. Segundo, en la sucesión al trono llega a ser
rey, luego que su hermano Eduardo VIII abdicara para casarse con una plebeya.
Este, por su parte, arrastra desde su infancia serios problemas de dicción
que conoce su pueblo. Sin embargo, la encrucijada histórica lo
coloca ante una Europa amenazada por Hitler en los albores de la Segunda
Guerra Mundial, y en la necesidad de superar sus miedos y su tartamudez en esos
momentos difíciles, para trasmitir unidad y tranquilidad a los ingleses
que lo necesitan. “El discurso del rey” es el que tiene que transmitir por
radio al pueblo en 1939 para pedir unidad frente al peligro nazi y que ahora
publicamos. http://constitucionweb.blogspot.com/2011/01/el-discurso-del-rey-discurso-original.html
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jueves, 28 de septiembre de 2017
UNIDAD INTEGRAL PARA UN PROGRAMA DE RECONSTRUCCION DE VENEZUELA
UNIDAD
INTEGRAL CONDICION NECESARIA PARA EJECUTAR UN PROGRAMA DE RECONSTRUCCION Y
DESARROLLO DE VENEZUELA
Genaro
Mosquera C.
El desplazamiento del régimen venezolano del
poder público es un hecho absolutamente necesario, hay gran concentración de
opiniones nacionales e internacionales al respecto, calificando a dicho régimen
de dictadura, de proceder de manera antidemocrática, narcotraficante y corrupto
cual ninguno en la historia moderna. Este desplazamiento se centra en un
gobierno transitorio que aborde la ejecución de una estrategia capaz de
definir con claridad un escenario de cambio que canalice las fuerzas en plena
rebelión y logre la sinergia necesaria con elementos pragmáticos para
implementar un plan maestro de reconstrucción y
desarrollo.
Muchos venezolanos dignos, éticos, y probos
pertenecen o asesoran a Innumerables organizaciones democráticas que han sido
ignorados expresamente por la oposición formal representada por la MUD los
cuales bajo diferentes formas han venido señalando los caminos a transitar
dentro de las líneas de la Resistencia y de la Reconstrucción Nacional en la
búsqueda de un gobierno de transición que no solo garantice los derechos
ciudadanos, sino que aborde sin restricciones un programa de desarrollo
sustentable que equilibre al país, lo reconstruya literalmente y lo prepare
para el ejercicio democrático.
Lo expresado anteriormente no intenta
descalificar a la dirigencia agrupada en la MUD, integrada por directivos de
partidos políticos cuya representación se hace evidente en la Asamblea Nacional
y en los directorios de los partidos políticos. Se trata, que ellos se han arrogado
una representatividad parcial al dejar de lado a importantes sectores
organizados, que incluso, olímpicamente desprecian como consecuencia de las
denuncias hechas contra el gobierno y muy especialmente del sistema electoral
fraudulento usando epítetos descalificadores llamándoles rompe grupo de la
unidad y de provocar la abstención o de ser abstencionistas.
La tesis sustentada por esa organización de
celebrar elecciones parciales, no generales y el desconocimiento de las
parámetros aprobados formalmente en acuerdos que fueron votados popularmente,
solo intentan preservar una estrategia unilateral basada las estructuras
burocráticas en la Asamblea, Gobernaciones y Alcaldías, lo cual incluso,
favorece la postura oficial de ganar tiempo, de desmantelar la rebelión, y
realmente como consecuencia estimulan con esas acciones la apreciación publica
de colaboración con el régimen surgiendo una matriz de opinión sustentada en la
lucha de calle que los margina como dirigentes de un movimiento popular e
interpreta su actuación como la intención oculta de preservar los intereses de
partidos, intereses personales y de estimular el congelamiento de la lucha de
calle de la población que soporta la arremetida del régimen que se lleva vidas,
encarcela a ciudadanos por el simple hecho de protestar, envía al exilio a
personas de relevancia donde se les acoja en calidad de refugiados, pero que
los limita en el ejercicio de sus actividades y por qué no decirlo, con
restricciones importantes que los ponen en condiciones de precariedad.
Injustamente voceros oficialistas y de oposición los señalan despectivamente
como los “reyes del teclado”, de no estar en el país y en el combate basados en
falsas premisas que hacen que se genere una controversia inútil.
No objetamos los planteamientos electorales
hechos por los partidos, pero es necesario que sus dirigentes examinen los
efectos de su participación en un entorno adecuado y de conveniencia como el
hecho de compartir el poder mediante elecciones basadas en procedimientos
fraudulentos Nadie cuestiona que se ocupen de negociar en su propio nombre,
pero jamás del pueblo que lo eligió, de conversar todas las veces que quieran
con un régimen, pero deben medir exactamente las consecuencias que ello tiene
en una comunidad de ciudadanos que sienten en carne propia la represión y la
ausencia democrática, entender que podemos y tenemos de manera
complementaria el derecho de organizarnos, dar la cara a las
instituciones nacionales y a los organismos internacionales libremente y sin
interferencias contradictorias. Estas instituciones se nos presentan
regularmente desconcertados por las expresiones de miembros de la MUD ante las
intervenciones de personalidades que usan su conocimiento, experiencia y
relaciones para explicar la realidad venezolana con otros argumentos.
Hasta cuando hablar hipócritamente de unidad
basado en diferencias especialmente electorales. Es hora de la reflexión de
lograr la verdadera unidad integral para afrontar un cambio de gobierno,
establecer la base de una transición totalmente respaldada constitucionalmente,
e ir a elecciones generales de todos los poderes públicos y reconstruir un
país.
No es posible traicionar los postulados
votados popularmente con absoluta mayoría, y embarcarse con razón o sin razón
en elecciones regionales con los argumentos públicos que maneja la MUD lo que
probablemente estén en sus estrategias particulares, pero esas acciones son de
partido y repito no necesariamente representan el sentir popular. Por otra
parte, es necesario medir las consecuencias del fraude electoral en la elección
de la Asamblea Nacional Constituyente y asumir un dialogo impopular e
interesado fuera de las exigencias aprobadas en consulta nacional cuando se
tiene la convicción de su ilegitimidad reconocida nacional e internacionalmente,
y que ha servido de argumento válido para descalificar a un régimen como el que
tenemos. Así mismo, caer en trampas montadas desde países invasores de nuestra
soberanía que despliegan sus mesas situacionales y personal operativo dentro
del país solo para preservar sus intereses económicos y de actividades ilegales
de orden comunista. Si ello se si hace, tendrá consecuencias funestas legales,
constitucionales y políticas, por no decir, traición a un pueblo, y serán
corresponsables de la continuación de un régimen que destruye a nuestro país
Tenemos el deber patriótico y constitucional
de restaurar el Estado de Derecho por la vía que sea necesaria, a
entender el clamor y la necesidad nacional dentro del valor insustituible
de la democracia, la dignidad y la voluntad para preservar la calidad de vida,
los derechos humanos, la ética, la decencia, el pluralismo, y la mejor manera
de diseñar una estrategia política inteligente y plural, darle forma nacional y
regional a una fuerza unitaria verdadera que fortalezca el sistema
democrático.
Cientos de organizaciones, ONG, similares o
sucedáneos permanentemente intercambian puntos de vista, documentos de fondo
suficientemente argumentados técnicamente, hacen planteamientos muy serios y no
pueden ser descalificados. Esas organizaciones, grupos, individualidades, etc.
claman por un movimiento verdaderamente unitario donde quepan todos sin
exclusión, solo que porten la bandera de la democracia.
Podemos citar cientos de venezolanos con esas
características dedicados al esfuerzo de construir un movimiento de movimiento.
Ese esfuerzo es torpedeado por los gatopardos, cada acción se frustra
como consecuencia de intereses particulares o simplemente de colaboracionismo
con el régimen, por tanto es imprescindible que un ente con suficiente poder
ético y moral convoque esta poderosa fuerza, donde se elijan a los más
competentes para dar la cara a organismos nacionales e internacionales,
capaz de organizar un procedimiento para la transición y lo más importante,
capaz de sumariar un Plan de Reconstrucción y Desarrollo, construido
parcialmente por muchos grupos profesionales e individualidades de gran
capacidad técnica, para darle coherencia nacional e internacional y estar
suficientemente documentado para obtener los recursos de la ayuda internacional
y facilitar la recuperación del defalco multimillonario que ha depredado
la corrupción de los partidarios del gobierno.
Creo firmemente que podemos construir una
Alianza verdaderamente democrática, sin exclusiones, que los partidos hagan su
trabajo, y los venezolanos recuperemos un país que no merece tanta miseria.
Vamos de una vez a la transición mencionando sin miedo a sus nuevos dirigentes,
a cientos de miles de competentes ciudadanos que deben rescatar hasta la última
organización oficial y privada que ha sido secuestrada. Hágamelo con valor y
sin miedo, pero especialmente sin egoísmo, la tarea es formidable, es de todos,
porque la tarea conlleva a un programa de reconstrucción de enormes
proporciones ante la ruina del país, y a un programa de desarrollo sustentando
en atender la supervivencia y la democracia dentro de unos parámetros modestos
pero satisfactorios para ir a otros estadios del desarrollo,
Considero que hemos perdido mucho tiempo en
el diseño de estrategias, muchas de ellas muy buenas, pero con cierto sentido
de restricción de la generalidad, creo que debemos tomar la iniciativa de
convocar al país político y experimentado. Convoquemos una Asamblea de todos
los que quieran, leamos una declaración de principios e iniciemos una escalada
que nos conduzca a la transición, activar la calle y recoger las banderas de la
rebelión.
Hay muchos que reúnen esas condiciones, unos
en el país, otros en el Y exterior, pero a mi juicio todos representan el
sentir de cambio, es necesario elegir a unos pocos que sean los voceros ante el
país, ante las pocas instituciones nacionales que nos quedan y en los
organismos internacionales, y hagan la tarea enorme de rescate y
reconstrucción. Solamente para atenderlo no menos de treinta y cinco mil
funcionarios de primer nivel se requieren para abordar la tarea, creo que
cabemos todos.
Una de las prioridades fundamentales
planteadas se refiere a resolver los aspectos socio-económicos donde la
población está sujeta a carencias alimenticias, a dificultades extremas para la
preservación de la salud, sin ingresos adecuados y ocupaciones estables; y
buscar la incorporación a la vida productiva de una juventud que en cifras crecientes
anda desesperada ante la ausencia de un futuro adecuado a sus aspiraciones.
Para alcanzar un urgente crecimiento
económico y el desarrollo social sostenible como estrategia de un gobierno de
transición que deberá enfrentar un estado de calamidad, tenemos que pensar como
pasar de una economía de subsistencia y de emergencia humanitaria como la que
actualmente padecemos a una economía comercial, luego a una economía de mercado
emergente hasta llegar a una economía basada en la tecnología.
La economía de subsistencia que tenemos está
caracterizada por una pobreza generalizada, una renta ridícula, incomparable
incluso con los vecinos de otros países de la región, una producción
manufacturera y agrícola totalmente marginal, limitada cobertura de los servicios
públicos, una infraestructura en ruinas. Ella requiere de la ayuda
internacional, pero que, sin representantes válidos, y programas de desarrollo
financieramente evaluados y con alcance y resultados económicos sociales no
será posible.
En este sentido, hay necesidad de prestar
atención al desarrollo del sector rural, de servicios, manufactura y a la red
nacional de infraestructura. El recomienzo del país tiene que estar centrado en
bases democráticas Sin ellas es imposible proporcionar un entorno favorable
para la gestión pública y privada que incluya temas destruidos por el régimen,
tal es el sistema monetario, protección a la propiedad privada, la seguridad
jurídica, y seguridad social, Un reto adicional se refiere la educación que se
masifico sin calidad ninguna donde grandes contingentes de personas adquirieron
profesiones sin valor real en un mundo tecnificado y postmoderno.
Planes maestros nacionales y regionales
articulados a la geopolítica existen, hagamos que un gobierno de transición construya
las bases para un gobierno democrático elegido libremente mediante un sistema
electoral realmente transparente y confiable cuya tarea fundamental sea el
desarrollo económico sostenible fuente de libertad y bienestar social.
Finalmente, entiendo que se ha hecho un
esfuerzo considerable de crear esa unión integral y un movimiento
de movimientos, pero que se aborta cada vez que se plantea, hay un sinnúmero de
razones, pero esta vez no podemos esperar.
Sept 24,2017.-
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