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lunes, 11 de diciembre de 2017

LA GRAN COMPONENDA CRIMINAL



LA GRAN COMPONENDA CRIMINAL:
EL REPARTO DE VENEZUELA ENTRE CÚPULAS MILITARES Y “REVOLUCIONARIAS”
Humberto García Larralde

Si en los ’60 se nos hubiese dicho a quienes militábamos en la izquierda que nuestra prédica serviría décadas más tarde para encumbrar una dictadura militar, habríamos reaccionado indignados. En esos años la izquierda asumía posturas insurreccionales en distintos países de América Latina, enfrentada violentamente a quienes eran percibidos como el “brazo armado de la opresión”. Los militares eran visto como autores de la represión, tortura y muerte de decenas de jóvenes -en su mayoría, universitarios- insuflados de una fe ciega en su misión “histórica” de “liberar” a la patria.

Paradójicamente, esta prédica era a su vez militarista. Fidel, con la autoridad que le envestía haber conducido una revolución victoriosa en las narices del imperialismo, insistía una y otra vez en que “el deber de un revolucionario era hacer la revolución”. ¿Y cómo se hacía eso? Pues, por la violencia militar, agarrando un fusil y alzándose contra el gobierno. Las objeciones de la ortodoxia marxista, que señalaban la inexistencia de condiciones objetivas y subjetivas para el éxito de tal empresa, desaparecían ante la tesis esbozada por Regis Debray: la pequeña rueda del foco guerrillero activaría, cual engranaje revolucionario, a la gran rueda de la insurrección popular. El voluntarismo, con la fuerza de las armas, sustituiría a las luchas sociales.

Además, había un militarismo “bueno” y uno “malo”. Las intentonas de Barcelona (1961) y Puerto Cabello (1962) en contra de la democracia venezolana caían dentro del primer grupo por haber sido instigadas por el PCV, la de Castro León -derechista- (1960), dentro del segundo. A principios de los ’70 el golpe del Gral. Velazco Alvarado en Perú era “progresista”, igual que el de Juan José Torres en Bolivia. Pero el gobierno del Gral. René Barrientos, antecesor de este último, era “reaccionario”, pues bajo su mandato fue apresado y asesinado el “Che” Guevara gracias, en no pequeña medida, a la animadversión que le mostró un campesinado boliviano congraciado con Barrientos por el apoyo que éste les ofrecía. 

Los dueños del país

La llamada Revolución Bolivariana se disfrazó de alianza cívico-militar. Chávez, invocando la gesta emancipadora, le endilgó a la Fuerza Armada que había derrotado a la guerrilla treinta años antes, la condición de heredera del Ejército Libertador. Le fue entregando parcelas de poder para asegurar su lealtad, sobre todo después del efímero golpe que lo destituyó en 2002. Hoy la FAN, a la que se le ha adjudicado el cognomento de “Bolivariana”, es dueña de astilleros, instituciones financieras y de seguros, empresas agrícolas, de construcción, bebidas, ensamblaje de vehículos, transporte, alimentos, armamento y televisoras, entre otras, y de la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petroleras y de Gas, C.A. (Camimpeg), constituida recientemente para intermediar en las subastas y demás negocios relacionados con la riqueza petrolera y minera del país, de cuyo manejo, de paso, los militares saben lo mismo que yo de aeronáutica espacial. Adicionalmente, están al frente de la CVG, de los puertos y aeropuertos, de Minerven, Corpolec, Pequiven, Edelca, Enelven y ahora, de la joya de la corona --con gran pérdida de lustre, es cierto-- PdVSA. Según Impacto CNA (Citizen News Agency), los militares controlarían no menos del 70% de la economía venezolana[1].

Una idea de la extensión de este control lo ofrece el portal Armando.info, que publica un reportaje de periodistas de investigación que cruzaron datos referentes a los contratos públicos del actual gobierno con la nómina de la alta oficialidad de la FF.AA., para encontrar que “al menos 785 oficiales activos” están al frente de empresas de construcción, servicios de seguridad, suministros médicos, alimentos, transporte, comerciales, informática y más, que contratan con el estado[2].

Además, militares ocupan numerosas gobernaciones y hoy controlan 12 de 32 ministerios, en particular los relacionados con la economía. En total, entre activos y jubilados, cerca de 2.000 oficiales han pasado por posiciones de alto mando en la administración pública bajo los gobiernos de Chávez y Maduro.

Ahora, con la Gran Misión Abastecimiento Soberano, monopolizan la importación y distribución de alimentos y medicamentos esenciales, para lo cual tienen acceso a dólares a la tasa DIPRO (10 Bs/$). Adicionalmente, custodian las fronteras y las aguas territoriales, más allá de las cuales el precio de la gasolina se multiplica por centenas. Amparados en leyes punitivas como la de “precios justos”, ejercen acciones policíacas contra comerciantes, propensas a prácticas de extorsión y confiscación.

En un ambiente de opacidad total en los asuntos públicos, de no rendición de cuentas, de cercenamiento de la libertad de prensa y de anulación de la función controladora de la Asamblea Nacional, las oportunidades para lucrarse, arbitrando entre los abismales diferenciales de precio que resultan de los controles y del disparatado régimen cambiario, o inventando negocios ficticios para ponerle la mano al dólar barato, son sencillamente monstruosas. ¿Y qué hay con el Arco Minero y, ahora, con los negocios de PdVSA, sin mencionar a los que han sido señalados de estar incursos en narcotráfico?

La “revolución” celestina

¿Qué papel juegan los “revolucionarios” en todo esto? Justificar “Históricamente” tal entrega. La prédica original, neofascista, de Chávez pronto entendió, bajo la tutela de Fidel Castro, la funcionalidad del discurso comunista en el sojuzgamiento del país. Aunque ya no es capaz de legitimar ante las masas un proyecto político en pugna con otras opciones de poder, sirve de credo para invocar lealtades y reclamar obsecuencia de sus partidarios. El chavismo dejó de cautivar a vastas capas de la sociedad para movilizarlas en batalla contra fuerzas “contrarrevolucionarias”, para transformarse en una secta de fanáticos que usan las categorías de la retórica comunista como “verdades reveladas” que la eximen de toda necesidad de entender la realidad tal cual es y encontrar “justificación” de sus ejecutorias.

La ideología se orienta ahora a fomentar un espíritu de cuerpo y a forjar un sentido de pertenencia a una causa trascendental en la que un Chávez endiosado es el alfa y el omega. De ahí el culto a su persona y el afán de mantener viva su memoria con todo tipo de invocaciones, simbolismos maniqueos y clichés. El campo de influencia del chavismo requiere para su sobrevivencia de lo mágico-religioso.

Emerge así una construcción valorativa cerrada sobre sí misma, blindada contra toda increpación externa, que da cobijo y seguridad a quienes militan en las filas oficialistas. La veracidad de los hechos pasa a un segundo plano ante la funcionalidad del discurso para con los intereses del chavismo y así lo entienden los jueces abyectos que usurpan el TSJ para sentenciar siempre a favor del poder. Como ilustrara magistralmente Orwell, el totalitarismo se afianza en la disolución de toda distinción entre la realidad y sus ficciones retóricas. De ahí tanto disparate, sin el más mínimo sentido del ridículo, en los discursos de Maduro y de sus ministros.

La ideología sirve deliberadamente para obnubilar la capacidad de discernimiento de aquellos a quienes va dirigida, cual “falsa conciencia” (Marx dixit). De esta manera, aun no creyendo los simplismos que profesan, los dirigentes chavistas logran blindarse y aislarse de la dura realidad que contraría sus pretensiones de dominio sostenido. El mundo ficticio así construido es un refugio necesario para evadir el mundo circundante y no tener que enfrentar sus propios atropellos. Lo más insólito es que se sienten asistidos de una pretendida “superioridad moral”, pues sus designios están avalados por la providencia (la Historia con mayúscula). 

La importancia de la ideología no reside en que Cabello, Maduro, El Aissami y Padrino López la crean –obviamente no es el caso-, sino porque sirve de referencia o de señuelo para bloquear toda reprensión a sus actuaciones que pueda hacer dudar a partidarios. Los conmina a cerrar filas para compartir el usufructo, sin cortapisas, de una Venezuela que machaconamente proyectan como suya. La lealtad así planteada no es un asunto de mística revolucionaria: es más afín a la que prevalecía en la mafia clásica, con sus códigos y juramentos de obediencia (Omertá) para la depredación excluyente de zonas consideradas su particular coto de caza.

La cúpula militar se ha apoderado de esta representación, con todos sus clichés y giros idiomáticos, para avalar su dominio del país. El responsable en última instancia de la masacre de decenas de jóvenes en las protestas cívicas de 2014 y 2017, de los atropellos perpetrados en edificios residenciales, de la tortura de presos políticos y de la violación extendida de los derechos humanos --el general Padrino López-- se rasga las vestiduras para denunciar que detrás de la ayuda humanitaria extranjera que aliviaría el hambre de muchos, se agazapa una conspiración internacional de la “ultra-derecha” (¡!).

Conspiraciones contra la “revolución” se descubren bajo cada piedra para justificar la persecución de la disidencia y más de un alto representante de la casta militar que usufructúa hoy el poder libra sus culpas proyectando en los demócratas su propia condición fascista. ¡Cosas veredes, Sancho!

¿Y qué obtienen los auto-postulados “revolucionarios” civiles de esta alcahuetería? Desde luego, son cómplices en el reparto del botín. En momentos en que el apoyo de Maduro se reduce a una minoría sectaria, cuentan con la protección de quienes monopolizan las armas, como lo revela la trágica represión a sangre y fuego de las protestas cívicas durante estos últimos años.

Disfrutan, además, de una patente de corso para saborear los placeres del poder: carro -camioneta blindada- con chófer, guardaespaldas, secretaria, viáticos en dólares, viajecitos en avionetas de PdVSA, abastecimiento seguro de alimentos y medicamentos, pasaporte diplomático y de posiciones privilegiadas desde las cuales “meterle la mano” en cuanto negocio pasa por su jurisdicción. Pero, sobre todo, está el irresistible goce de mandar, ¡mientras más abusiva y arbitrariamente, mejor! Un verdadero apartheid.

La verdadera naturaleza de la revolución chavista

La oligarquía militar civil necesita de una narrativa que disuelva sus atropellos y les allane toda resistencia moral o de conciencia a aplicar medidas represivas y/o a cometer las injusticias que demanda su expoliación de la riqueza nacional. Es este el papel de ese menjurje ideológico “fascio-comunista”. Al denostar del capitalismo y de las relaciones mercantiles que regulan el intercambio, “legitima” (¿?) prácticas de apropiación y usufructo de bienes, servicios y dineros basados en las relaciones de poder dentro de, o en relación con, el aparato de Estado.

Y como dijera Mao, el poder emana del cañón de un fusil. Con el amparo de la fuerza de las armas se fue conformando lo que Max Weber denominó un Estado Patrimonialista, es decir, aquel en el que se confunde el patrimonio público con el privado. Bajo la predica socialista, la oligarquía justifica hoy su apropiación (privada) de la cosa pública.

Quienes han estudiado el fascismo clásico reconocen su naturaleza revolucionaria. Se propuso destruir el estado liberal burgués, igual que el comunismo. Pero a diferencia de éste, el foco de su atención en Venezuela no ha sido la expropiación de los capitalistas -que sí lo ha habido en no pequeña medida- sino la expropiación del pueblo, en tanto que soberano de cuya voluntad debe responder el ejercicio del poder público (Art. 5 de la CRBV). En jerga marxiana se ha revolucionado, no la propiedad sobre los medios de producción, sino la propiedad sobre el Estado.

No otra cosa es el desmantelamiento del Estado liberal de Derecho, con sus contrapesos al poder central y sus garantías individuales, civiles y sociales. El último zarpazo usurpador de la voluntad popular fue crear una asamblea “constituyente” fraudulenta. Han sido subvertidas las relaciones de producción capitalista, no por la apropiación de fábricas por parte de una clase obrera consciente --como soñaban los marxistas--, sino por relaciones de depredación de una oligarquía atrincherada en los nodos del poder y, entre ellos, por quienes alardean de su monopolio de la violencia: “esta revolución es armada”.

La contraparte de esta depredación es la terrible situación a que se han visto obligados a vivir contingentes crecientes de venezolanos. Cuentos espantosos sobre niños que fallecen de hambre, de muertes por no disponer de los medicamentos prescriptos, aparecen en las redes con alarmante frecuencia. La Comisión Permanente de Economía y Finanzas de la Asamblea Nacional acaba de revelar que la inflación de noviembre fue del 56,7%, un alza de precios acumulado de 1.351% en el año.

Con ello el poder de compra del salario mínimo integral, luego del último ajuste decretado por Maduro el 1° de noviembre, es apenas un 25% del existente a finales del año pasado. Obviamente, todo aumento administrativo de salarios, mientras se reduce la producción y decae la productividad, es combustible para más inflación. También lo es la carrera desmedida por emitir cantidades crecientes de dinero sin respaldo por parte del BCV. ¡Ha aumentado casi 16 veces en lo que va del año, unos Bs. 30 billones (30 x 1012) solamente en noviembre!

De no haber una rectificación perentoria y a fondo de las políticas del gobierno, el año venidero será literalmente dantesco. De proyectarse un alza mensual de precios del 50% a lo largo del año, la inflación terminará en un 13.000% a finales de diciembre, 2018. Y con la destrucción de PdVSA, el excesivo endeudamiento en que incurrió el régimen chavista --quintuplicó la deuda pública externa entre 2005 y 2016-- y el riesgo-país prohibitivo de Venezuela en los mercados financieros internacionales, no habrá conque pagar las importaciones, que habrán de reducirse aún más. Es sumamente doloroso tener que anunciar que, si no hay cambios, nos espera más hambre y miseria, mayor cantidad de muertes evitables y la proliferación extendida de insuficiencias y padecimientos de todo tipo vinculados a la desnutrición.

Y he aquí una de las manifestaciones más deplorables y perversas de la ideología encubridora fascio-comunista del chavismo: la arrogación de una pretendida superioridad moral que hace desaparecer, por voluntad de la Historia, toda consideración por los sufrimientos de sus víctimas. De ahí la insondable crueldad conque la negativa a rectificar condena a los venezolanos a penurias que no se sufrían desde la Guerra Civil.

Y tanta malignidad no es explicable sólo por el interés de una oligarquía en defender sus privilegios frente a una población depauperada. Denota a mentes enfermas que, cínicamente, consiguen amparo en un imaginario nefasto --en el que dejaron de creer hace mucho-- que condona a conveniencia sus atropellos. Una nueva versión de la controversial “banalidad del mal” conque Hannah Arendt abordó la incomprensible crueldad de Adolf Eichmann y los de su calaña en el exterminio del pueblo judío. A Stalin se le atribuye la afirmación de que, si bien la muerte de un individuo puede parecer una tragedia, la muerte de millares es sólo una estadística. No importan, “La Historia me absolverá”.

Muchos podrán argüir que lo examinado fue práctica común del “socialismo realmente existente”, es decir, de los regímenes comunistas que dominaron distintos países. Y, ciertamente, lo que busca afianzarse en Venezuela es el modelo implantado por Raúl Castro desde el MinFAR, que entregó a los militares cubanos el control de la economía cubana a través de la creación de GAESA (Grupo de Administración de Empresas, S.A.) y les otorgó otros monopolios. No por ello se incurre en un error al calificar al chavismo de neofascista; más bien confirma que entre fascismo y comunismo se ha borrado toda distinción.

Paradójicamente, denunciar a esta oligarquía depredadora de comunista la enaltece, pues le ofrece posibilidades de cobijarse en un ideario redentor que cuenta con la anuencia de cierto pensamiento de “izquierda” y en el que todavía creen algunos, condición absolutoria que hace tiempo perdió el fascismo clásico.

Pero la complicidad criminal entre las cúpulas militares y civiles empieza a hacer aguas. El botín se les achica cada vez más, ya que destruyeron la economía. Y con las sanciones internacionales, no pueden “bicicletear” papeles en busca de financiar sus insaciables apetencias. La defenestración de Rafael Ramírez y de sus protegidos en PdVSA es señal de que la guerra entre las mafias se agudiza. Las fuerzas democráticas tienen que esforzarse en resquebrajar aún más esa complicidad, denunciando atropellos, defendiendo a la Asamblea Nacional y a los derechos civiles ante la opinión pública nacional e internacional, y definiendo claramente una política frente a la Fuerza Armada.

No es que me ilusione con la posibilidad de un militar redentor que nos rescate de este abismo, pero tengo la convicción de que, sin cercenar la anuencia de las mayorías castrenses con este régimen expoliador, difícilmente podremos salir de este despotismo. Las fuerzas democráticas no cuentan con las armas. Maduro y Padrino López por ahora si, y han mostrado no tener escrúpulo alguno para usarlas contra su pueblo.

Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV
humgarl@gmail.com





[1] http://impactocna.com/el-ejercito-de-ocupacion-que-opera-en-venezuela/
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sábado, 4 de noviembre de 2017

¿DÓNDE ESTAMOS?


¿DÓNDE ESTAMOS?
Humberto García Larralde


Los resultados de las elecciones regionales han sembrado desconcierto entre las fuerzas democráticas. Asimismo, la decisión de los cuatro gobernadores adecos electos de juramentarse ante la fraudulenta ANC ha atizado la división entre los partidos que conforman la MUD. En vísperas de celebrarse nuevas elecciones (las municipales) y ante la agudización de los padecimientos de la población, conviene unas breves reflexiones sobre dónde se encuentra la lucha por restablecer la democracia en nuestro país.

1.       ¿A qué nos enfrentamos?

A una dictadura militar de nuevo cuño, inspirada en el modelo cubano, que controla porciones crecientes de la economía y domina espacios decisivos del Estado para asegurar sus intereses. Se ampara detrás de una presidencia civil cobijada en una retórica “revolucionaria” en procura de legitimidad.

Fortalezas:
-   Control de las armas y el ejercicio de la represión de la protesta sin cortapisas legales;
-    Un menjurje ideológico fascistoide que combina invocaciones patrioteras antiimperialistas con consignas comunistas para “justificar” y “absolver” sus desmanes contra la población;
-          Manejo discrecional de los recursos financieros del Estado sin transparencia ni rendición de cuentas;
-          Instrumentación de mecanismos de control social a través de políticas clientelares (CLAP);
-          Control del aparato del Estado, que ahora busca coronar con una ANC fraudulenta para reemplazar a la Asamblea Nacional y cambiar la constitución;
-          Control de los medios de comunicación;
-          Anuencia de un poder judicial que “valida” sus actuaciones inconstitucionales;
-          Apoyo financiero de China y de Rusia;
-          Tutelaje de Cuba en la instrumentación de tecnologías experimentadas de control y represión.

Debilidades:
-          Pérdida de legitimidad, credibilidad y apoyo en la gran mayoría de la población ante agravamiento de la situación nacional, denuncias de enriquecimiento ilícito y la violación del orden constitucional;
-          Pérdida de legitimidad internacional y reducción drástica de aliados, por iguales razones;
-          Rechazo político mayoritario de las principales figuras de gobierno;
-          Sanciones financieras y personales de parte de EE.UU. y amenaza de sanciones por parte de otros países, ante denuncias de corrupción y violación de los derechos humanos;
-          Intereses creados y grillos ideológicos que impiden rectificar políticas para conjurar la crisis social;
-          Cambios en el mercado petrolero internacional y reducción del ingreso por exportación de crudo que dificultan sostener sus políticas clientelares;
-          Rivalidades entre agrupaciones mafiosas (militares y/o civiles) que controlan el poder;
-          Alto costo político de la represión y de los arrebatos ejecutados para mantenerse en el poder, dada la insostenibilidad del modelo político-económico a futuro;
-          El lastre de una ANC rechazada internacionalmente por encarnar la quiebra del orden constitucional.

2.       ¿Con qué contamos?

Un liderazgo democrático dividido y desorientado sobre cómo reaccionar ante lo ocurrido en las regionales. Un pueblo desalentado que, ante la falta de claridad sobre cómo superar sus terribles penurias, ha retirado parte de su confianza a la MUD y se hace vulnerable a la manipulación clientelar.

Fortalezas:
-          La convicción democrática mayoritaria del pueblo venezolano;
-          Una Asamblea Nacional en el que las fuerzas democráticas son clara mayoría;
-          El apego al orden constitucional y la invocación del Estado de Derecho;
-          Apoyo internacional a la restitución de la democracia;
-          Apoyo de profesionales calificados con propuestas de cómo superar la presente crisis;

Debilidades:
-          Poco arraigo organizativo en los sectores populares;
-          Rivalidades subalternas de liderazgo y entre partidos;
-          Ausencia de visión compartida acerca de los grandes temas referentes al país que queremos;
-          Visión inmediatista del liderazgo político;
-          Poca presencia en los medios de comunicación;
-          Inhabilitación política y/o presidio de los líderes más populares;
-          Poca capacidad de contrarrestar acción fraudulenta del régimen en procesos comiciales.

3.       Reflexiones: la batalla en el campo de la legitimidad

El proyecto militar es inviable y habrá de implosionar en un futuro no muy lejano. No obstante, ha exhibido una sorprendente capacidad de aferrarse al poder trucando procesos electorales, controlando sus bases de apoyo con prácticas clientelares y reprimiendo manifestaciones en contra, políticas dirigidas desde Cuba. Pero para mantenerlas, requiere desesperadamente de aires de legitimidad. Por ello ha sido gravísima la juramentación de gobernadores de oposición ante la ANC, obsequiándoles esa legitimidad. Las elecciones municipales son, para Maduro, otro ardid en su búsqueda. Estas elecciones, estarán sujetas a similares marramuncias que las anteriores, dificultando el triunfo de las fuerzas democráticas, a menos que puedan movilizar masivamente sus partidarios. La dirigencia de la MUD debe preguntarse si ello es factible, dado el escaso tiempo de preparación y el fardo representado por el revés regional.

Ante la baja probabilidad de que puedan remontarse las trampas, es previsible que la participación de los partidos opositores en estos comicios termine por conferirle mayor legitimidad al fascismo, desconcertando aún más a la población y desarmando la presión internacional. Éstas son dos fortalezas centrales a las fuerzas democráticas que no deben ser expuestas a tal deterioro. Pero no se trata de simplemente abstenerse de participar, sino de hacer una campaña agresiva de denuncia de las violaciones a la soberanía popular por parte del CNE y de la oligarquía militar-civil al montar comicios trucados. A la par, continuar con la crítica de las políticas de gobierno, causantes de la hiperinflación y del consecuente empobrecimiento de los venezolanos, en el marco de una narrativa que señale de manera clara y concisa que un nuevo gobierno tiene cómo sacar a Venezuela de esta terrible crisis.

Esta no es una postura anti-electoral. Al contrario, con elecciones presidenciales en el horizonte posible se requieren todos los esfuerzos para que éstas se realicen en condiciones que permitan un triunfo arrollador de la democracia. Y ello obliga a acumular las fuerzas que obliguen al fascismo a ceder. Es menester movilizar a la población en torno a una postura que no transija con el secuestro progresivo de los derechos ciudadanos, para capitalizar nuestra legitimidad en fuerza. Por lo mismo, las acciones de las fuerzas democráticas deben tener por objeto la deslegitimación de la oligarquía militar-civil, para minar sus fuerzas. No tiene nada que ofrecerle al país que no sea más miseria, represión y latrocinio. El zarpazo del TSJ fascista de pretender anular la inmunidad parlamentaria de Freddy Guevara es muestra de la desesperación en que se encuentra. Es una señal de debilidad. No pueden ni deben triunfar. 


Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV
04 noviembre 2017




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sábado, 14 de octubre de 2017

GABYMAR Y TOTO POZA



GABYMAR Y TOTO POZA
José Domingo Blanco

Amanecí con ganas de añadir una subtrama a mi Novela Bolivariana. Esa que escribí en julio de 2014 y fue vetada por El Universal; pero, que fue publicada en otros portales que no temieron las represalias. La verdad es que sigo sin entender por qué la censura: todo lo que escribí en aquella oportunidad, si tenía algún parecido con la realidad, no fue mi culpa. Ciertamente, el país está lleno de cuentos que inspirarían a más de una Delia Fiallo y serían la delicia de cualquier escritor deseoso de ser contratado por Univisión. Venezuela está llena de “historias arrancadas de la vida misma”. Y eso fue, exactamente, lo que me ocurrió a mí.

Me inspiré y escribí el primer capítulo de la novela. ¿La recuerdan? Celina de La Rosa y Nicomedes Pintón eran la pareja romántica del momento. Bailaban, se besaban, no sentían pena de mostrar su ardiente amor. Hoy, tres años después, imagino para este nuevo capítulo, que Celina y Nicomedes siguen bailando y apareciendo juntos; pero, ya no con esa chispa de pasión que les encendía las emociones y los ponía a menearse al ritmo de unas congas y un bongó.

También había otros personajes que, para esa fecha, gozaron sus horas de popularidad. Disfrutaban el poder y no le temblaban las manos a la hora de derrochar billetes verdes y lujo. Pero, ¡las vueltas que dan las tramas! El curso de esta ficción, los ha puesto en segundo plano y ahora solo hay unas breves referencias, populares por algunos minutos, porque los compatriotas que viven en cualquier rincón de este amplio globo terráqueo, les hacen escrache en los restaurantes capitalistas donde se presentan a comer. Así pasa: hay personajes que, si comienzan a opacar a los protagonistas, los relegan y les hacen perder fuerza mandándolos de misioneros a otras naciones. ¡Después de ser, incluso, los zares del oro negro!

La vida de Diógenes Pelambre ha sido otra cosa. Es un actor de carácter, en mi novela, que ha tomado fuerza. No podemos ignorarlo porque ha sabido capear las tormentas, los escándalos y las denuncias. A lo bravucón de barrio. Gruñe, amenaza, azuza y censura. Y sigue ahí: defendiendo el legado porque no tiene más opciones. No se atreve a ir más allá de Machurucuto o la Península de Paraguaná; su zona de confort, su arraigo y su pasión por lo nacional, oculta otras verdades que lo aterran y le hacen despertar gritando, en medio de la noche, porque en sus pesadillas, el FBI le pone las esposas y lo obliga a vestir una braga naranja.

Pero hoy estoy inspirado para escribir otro capítulo para mi Novela Bolivariana. Dentro de esta trama, hay una subtrama de amor: la de Gabymar y Toto Poza; una pareja que no pegaba ni con cola loca, pero que de pronto fue trending en las revistas rosas. Aparecían juntos: ella tan morena y tan criolla; y él tan ojos verdes y caucásico. Él, galán y ella, hija del intergaláctico. Se hacían selfies, aparecían acaramelados, viajaban; se amaban ante la mirada recelosa de Celina y Nicomedes quienes envidiaban la juventud y el desparpajo de la alocada pareja.
Las candidatas al Miss Venezuela lloraban inconsolables y se preguntaban qué tenía Gabymar, que no tenían ellas; mientras un embelesado Toto, aparecía en mítines, caravanas y campañas electorales luciendo la franela del partido que fundó el papá de su doncella.

Una novela no sería melodramática si las calumnias, las maldades y las vueltas del destino, no pusieran a prueba el amor… Como la espuma del café con leche, las pasiones se fueron transformando. Desvaneciéndose lentamente. Gabymar fue designada a una misión de alto calibre para la que no estaba, ni nunca ha estado preparada. Agarró sus maletas –Louis Vuitton- y sus vestidos CH. Ordenó que le hicieran unas transferencias y dejó al Toto bien conectado para que el despecho no le diera por la bebida y las mujeres, sino por los emprendimientos. Y así incursionara, ya no como galán de telenovelas, sino como un gran empresario de la industria petrolera.

El divorcio geográfico que ocurre cuando las parejas tienen que vivir en países distintos, siempre pone a prueba las promesas de amor. El dolor de las infidelidades, de la distancia y de los desplantes superó con creces la pasión. Los negocios de Toto no resultaron del todo como esperaba. Y comenzó a ocupar titulares, ya no por su influyente novia, ni por el éxito de sus protagónicos, sino por aparecer como el responsable de unas asignaciones especiales de la moneda más codiciada en Venezuela. Algo así como dos millones. Nada comparado con los miles de millones que, dicen algunos, quedaron en las cuentas bancarias americanas -de otros capopersoneros- congeladas por la DEA.

Su detención, la de mi nuevo personaje en la Novela Boliviariana, ocurrió mientras él comía en un lujoso restaurante de Altamira, acompañado de gente vulgar, bulliciosa, mal vestida y con peores modales que, sin miedo a los precios del menú, “ordenaban sopa, seco y güisqui”, ante la cara de “vergüenza ajena” de un mesonero - con maestría en Gerencia de la UCV- que tiene que trabajar atendiendo mesas, y no como gerente de finanzas de una empresa, soportando la ordinariez de estos nuevos ricos que llegan con su dinero mal habido, prestos a “chabacanizar” el lugar.

Fin del segundo capítulo, de una novela que promete continuar…

@mingo_1
Instagram: mingoblancotv 
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PLAGIO OPORTUNO….NECESARIO


PLAGIO OPORTUNO….NECESARIO
Ante desvarío epidémico venezolano
Rómulo Lares Sánchez*

En esta hora difícil, quizás la más fatídica de nuestra historia, deseo hacer llegar a los hogares de todos mis compatriotas, mis conciudadanos, tanto en la patria como en el extranjero, este mensaje que les expreso a todos con la misma emoción profunda como si cruzara su puerta y les hablase personalmente a cada uno.

Por segunda vez en la Historia de nuestra nación desde el 5 de julio de 1811, estamos en guerra. Una y otra vez hemos tratado de encontrar una salida pacífica de las diferencias entre nosotros y los que ahora son nuestros invasores quienes ocupan nuestro territorio con los traidores que los sirven, pero ha sido en vano. Nos han forzado a un conflicto. Hemos sido llamados por nuestros aliados para afrontar el desafío de un principio que, si tuviera que prevalecer, sería fatal para cualquier orden civilizado en el mundo.

Es el principio que permite a un Estado la búsqueda egoísta del poder, que hace caso omiso de los tratados y sus solemnes promesas, que consciente y promueve el uso de la fuerza o la amenaza con ella contra la soberanía y la independencia de su propio pueblo y de las de otros estados.

Este principio, instaurado en nuestra nación y despojado de su máscara, es sin duda la simple doctrina primitiva que dice que la fuerza es el derecho fundamental, que en el siglo XXI es del ámbito del crimen organizado transnacional que si llegase a instaurarse en todo el mundo, la libertad del resto de la Comunidad de Naciones estaría en peligro. Pero mucho más que eso, los pueblos del mundo serían sostenidos en la esclavitud del miedo, todas las esperanzas de paz que nos formáramos y de la justicia y la libertad entre y dentro de las naciones estarían acabadas.

Esta es la última cuestión que nos enfrenta. Por todo el bien de lo que nos es querido y del orden y la paz mundial, es impensable que nosotros nos neguemos a cumplir este desafío.

Es por este alto objetivo que ahora convoco a mis compatriotas, a mis conciudadanos, en sus hogares y a los que están en el exterior escapando del acoso y la persecución promovida por algunos y absurdamente tolerada por las mayorías confundidas por el terror, para que hagan propia nuestra causa. Les solicito que se mantengan firmes, en calma y unidos en estos tiempos de prueba. La tarea será difícil.

Puede haber días más oscuros por delante y la guerra no se limita al campo de batalla, pero sólo podemos hacer lo correcto, como vemos lo justo, y con reverencia comprometer nuestra causa a Dios.

Si todos y cada uno nos mantenemos firmemente fiel a ella, listos para cualquier servicio o sacrificio que se pueda exigir, entonces, con la ayuda de Dios, prevaleceremos.

Que Él nos bendiga y nos guarde a todos.

Jorge VI de Inglaterra
Palacio de Buckingham
3 de septiembre de 1939.


Rómulo Lares Sánchez*
15OCT2017


(*) Miembro del Poder Electoral de Venezuela en el “exilio” a partir de 22AGO2003.




Este famoso discurso y las circunstancias que rodearon la personalidad del Rey Jorge VI (padre de Isabel II), han inspirado la novela que ha sido llevada al cine, en la película “El Discurso del Rey”. Segundo, en la sucesión al trono llega a ser rey, luego que su hermano Eduardo VIII abdicara para casarse con una plebeya. Este, por su parte, arrastra desde su infancia serios problemas de dicción que conoce su pueblo. Sin embargo, la encrucijada histórica lo coloca ante una Europa amenazada por Hitler en los albores de la Segunda Guerra Mundial, y en la necesidad de superar sus miedos y su tartamudez en esos momentos difíciles, para trasmitir unidad y tranquilidad a los ingleses que  lo necesitan.  “El discurso del rey” es el que tiene que transmitir por radio al pueblo en 1939 para pedir unidad frente al peligro nazi y que ahora publicamos.  http://constitucionweb.blogspot.com/2011/01/el-discurso-del-rey-discurso-original.html
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jueves, 28 de septiembre de 2017

UNIDAD INTEGRAL PARA UN PROGRAMA DE RECONSTRUCCION DE VENEZUELA


UNIDAD INTEGRAL CONDICION NECESARIA PARA EJECUTAR UN PROGRAMA DE RECONSTRUCCION Y DESARROLLO DE VENEZUELA
Genaro Mosquera C.


El desplazamiento del régimen venezolano del poder público es un hecho absolutamente necesario, hay gran concentración de opiniones nacionales e internacionales al respecto, calificando a dicho régimen de dictadura, de proceder de manera antidemocrática, narcotraficante y corrupto cual ninguno en la historia moderna. Este desplazamiento se centra en un gobierno transitorio que aborde la ejecución de una estrategia capaz de definir con claridad un escenario de cambio que canalice las fuerzas en plena rebelión y logre la sinergia necesaria con elementos pragmáticos para implementar un   plan maestro de reconstrucción y desarrollo.

Muchos venezolanos dignos, éticos, y probos pertenecen o asesoran a Innumerables organizaciones democráticas que han sido ignorados expresamente por la oposición formal representada por la MUD los cuales bajo diferentes formas han venido señalando los caminos a transitar dentro de las líneas de la Resistencia y de la Reconstrucción Nacional en la búsqueda de un gobierno de transición que no solo garantice los derechos ciudadanos, sino que aborde sin restricciones un programa de desarrollo sustentable que equilibre al país, lo reconstruya literalmente y lo prepare para el ejercicio democrático.

Lo expresado anteriormente no intenta descalificar a la dirigencia agrupada en la MUD, integrada por directivos de partidos políticos cuya representación se hace evidente en la Asamblea Nacional y en los directorios de los partidos políticos. Se trata, que ellos se han arrogado una representatividad parcial al dejar de lado a importantes sectores organizados, que incluso, olímpicamente desprecian como consecuencia de las denuncias hechas contra el gobierno y muy especialmente del sistema electoral fraudulento usando epítetos descalificadores llamándoles rompe grupo de la unidad y de provocar la abstención o de ser abstencionistas.

La tesis sustentada por esa organización de celebrar elecciones parciales, no generales y el desconocimiento de las parámetros aprobados formalmente en acuerdos que fueron votados popularmente, solo intentan preservar una estrategia unilateral basada las estructuras burocráticas en la Asamblea, Gobernaciones y Alcaldías, lo cual incluso, favorece la postura oficial de ganar tiempo, de desmantelar la rebelión, y realmente como consecuencia estimulan con esas acciones la apreciación publica de colaboración con el régimen surgiendo una matriz de opinión sustentada en la lucha de calle que los margina como dirigentes de un movimiento popular e interpreta su actuación como la intención oculta de preservar los intereses de partidos, intereses personales y de estimular el congelamiento de la lucha de calle de la población que soporta la arremetida del régimen que se lleva vidas, encarcela a ciudadanos por el simple hecho de protestar, envía al exilio a personas de relevancia donde se les acoja en calidad de refugiados, pero que los  limita en el ejercicio de sus actividades y por qué no decirlo, con restricciones importantes que los ponen en condiciones de precariedad. Injustamente voceros oficialistas y de oposición los señalan despectivamente como los “reyes del teclado”, de no estar en el país y en el combate basados en falsas premisas que hacen que se genere una controversia inútil.

No objetamos los planteamientos electorales hechos por los partidos, pero es necesario que sus dirigentes examinen los efectos de su participación en un entorno adecuado y de conveniencia como el hecho de compartir el poder mediante elecciones basadas  en procedimientos fraudulentos Nadie cuestiona que se ocupen de negociar en su propio nombre, pero jamás del pueblo que lo eligió, de conversar todas las veces que quieran con un régimen, pero deben medir exactamente las consecuencias que ello tiene en una comunidad de ciudadanos que sienten en carne propia la represión y la ausencia democrática, entender que podemos y tenemos de manera complementaria  el derecho de organizarnos, dar la cara a las instituciones nacionales y a los organismos internacionales libremente y sin interferencias contradictorias. Estas instituciones se nos presentan regularmente desconcertados por las expresiones de miembros de la MUD ante las intervenciones de personalidades que usan su conocimiento, experiencia y relaciones para explicar la realidad venezolana con otros argumentos.
Hasta cuando hablar hipócritamente de unidad basado en diferencias especialmente electorales. Es hora de la reflexión de lograr la verdadera unidad integral para afrontar un cambio de gobierno, establecer la base de una transición totalmente respaldada constitucionalmente, e ir a elecciones generales de todos los poderes públicos y reconstruir un país.

No es posible traicionar los postulados votados popularmente con absoluta mayoría, y embarcarse con razón o sin razón en elecciones regionales con los argumentos públicos que maneja la MUD lo que probablemente estén en sus estrategias particulares, pero esas acciones son de partido y repito no necesariamente representan el sentir popular. Por otra parte, es necesario medir las consecuencias del fraude electoral en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente y asumir un dialogo impopular e interesado fuera de las exigencias aprobadas en consulta nacional cuando se tiene la convicción de su ilegitimidad reconocida nacional e internacionalmente, y que ha servido de argumento válido para descalificar a un régimen como el que tenemos. Así mismo, caer en trampas montadas desde países invasores de nuestra soberanía que despliegan sus mesas situacionales y personal operativo dentro del país solo para preservar sus intereses económicos y de actividades ilegales de orden comunista. Si ello se si hace, tendrá consecuencias funestas legales, constitucionales y políticas, por no decir, traición a un pueblo, y serán corresponsables de la continuación de un régimen que destruye a nuestro país

Tenemos el deber patriótico y constitucional de restaurar el Estado de Derecho por la vía que sea necesaria, a entender el clamor y  la necesidad nacional dentro del valor insustituible de la democracia, la dignidad y la voluntad para preservar la calidad de vida, los derechos humanos, la ética, la decencia, el pluralismo, y la mejor manera de diseñar una estrategia política inteligente y plural, darle forma nacional y regional a una fuerza unitaria verdadera que fortalezca el sistema democrático.

Cientos de organizaciones, ONG, similares o sucedáneos permanentemente intercambian puntos de vista, documentos de fondo suficientemente argumentados técnicamente, hacen planteamientos muy serios y no pueden ser descalificados. Esas organizaciones, grupos, individualidades, etc. claman por un movimiento verdaderamente unitario donde quepan todos sin exclusión, solo que porten la bandera de la democracia.

Podemos citar cientos de venezolanos con esas características dedicados al esfuerzo de construir un movimiento de movimiento. Ese esfuerzo  es torpedeado por los gatopardos, cada acción se frustra como consecuencia de intereses particulares o simplemente de colaboracionismo con el régimen, por tanto es imprescindible que un ente con suficiente poder ético y moral convoque esta poderosa fuerza, donde se elijan a los más competentes para dar la cara  a organismos nacionales e internacionales, capaz de organizar un procedimiento para la transición y lo más importante, capaz de sumariar un Plan de Reconstrucción y Desarrollo, construido parcialmente por muchos grupos profesionales e individualidades de gran capacidad técnica, para darle coherencia nacional e internacional y estar suficientemente documentado para obtener los recursos de la ayuda internacional y facilitar la recuperación del defalco  multimillonario que ha depredado la corrupción de los partidarios del gobierno.

Creo firmemente que podemos construir una Alianza verdaderamente democrática, sin exclusiones, que los partidos hagan su trabajo, y los venezolanos recuperemos un país que no merece tanta miseria. Vamos de una vez a la transición mencionando sin miedo a sus nuevos dirigentes, a cientos de miles de competentes ciudadanos que deben rescatar hasta la última organización oficial y privada que ha sido secuestrada. Hágamelo con valor y sin miedo, pero especialmente sin egoísmo, la tarea es formidable, es de todos, porque la tarea conlleva a un programa de reconstrucción de enormes proporciones ante la ruina del país, y a un programa de desarrollo sustentando en atender la supervivencia y la democracia dentro de unos parámetros modestos pero satisfactorios para ir a otros estadios del desarrollo,

Considero que hemos perdido mucho tiempo en el diseño de estrategias, muchas de ellas muy buenas, pero con cierto sentido de restricción de la generalidad, creo que debemos tomar la iniciativa de convocar al país político y experimentado. Convoquemos una Asamblea de todos los que quieran, leamos una declaración de principios e iniciemos una escalada que nos conduzca a la transición, activar la calle y recoger las banderas de la rebelión.


Hay muchos que reúnen esas condiciones, unos en el país, otros en el Y exterior, pero a mi juicio todos representan el sentir de cambio, es necesario elegir a unos pocos que sean los voceros ante el país, ante las pocas instituciones nacionales que nos quedan y en los organismos internacionales, y hagan la tarea enorme de rescate y reconstrucción. Solamente para atenderlo no menos de treinta y cinco mil funcionarios de primer nivel se requieren para abordar la tarea, creo que cabemos todos.

Una de las prioridades fundamentales planteadas se refiere a resolver los aspectos socio-económicos donde la población está sujeta a carencias alimenticias, a dificultades extremas para la preservación de la salud, sin ingresos adecuados y ocupaciones estables; y buscar la incorporación a la vida productiva de una juventud que en cifras crecientes anda desesperada ante la ausencia de un futuro adecuado a sus aspiraciones.  

Para alcanzar un urgente crecimiento económico y el desarrollo social sostenible como estrategia de un gobierno de transición que deberá enfrentar un estado de calamidad, tenemos que pensar como pasar de una economía de subsistencia y de emergencia humanitaria como la que actualmente padecemos a una economía comercial, luego a una economía de mercado emergente hasta llegar a una economía basada en la tecnología.

La economía de subsistencia que tenemos está caracterizada por una pobreza generalizada, una renta ridícula, incomparable incluso con los vecinos de otros países de la región, una producción manufacturera y agrícola totalmente marginal, limitada cobertura de los servicios públicos, una infraestructura en ruinas. Ella requiere de la ayuda internacional, pero que, sin representantes válidos, y programas de desarrollo financieramente evaluados y con alcance y resultados económicos sociales no será posible.

En este sentido, hay necesidad de prestar atención al desarrollo del sector rural, de servicios, manufactura y a la red nacional de infraestructura. El recomienzo del país tiene que estar centrado en bases democráticas Sin ellas es imposible proporcionar un entorno favorable para la gestión pública y privada que incluya temas destruidos por el régimen, tal es el sistema monetario, protección a la propiedad privada, la seguridad jurídica, y seguridad social, Un reto adicional se refiere la educación que se masifico sin calidad ninguna donde grandes contingentes de personas adquirieron profesiones sin valor real en un mundo tecnificado y postmoderno.

Planes maestros nacionales y regionales articulados a la geopolítica existen, hagamos que un gobierno de transición construya las bases para un gobierno democrático elegido libremente mediante un sistema electoral realmente transparente y confiable cuya tarea fundamental sea el desarrollo económico sostenible fuente de libertad y bienestar social.
Finalmente, entiendo que se ha hecho un esfuerzo   considerable de crear esa unión integral y un movimiento de movimientos, pero que se aborta cada vez que se plantea, hay un sinnúmero de razones, pero esta vez no podemos esperar.


Sept 24,2017.-



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