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domingo, 13 de marzo de 2016

NI TAN SANTO


NI TAN SANTO
Luis Marín

El primer gesto hacia Venezuela de Juan Manuel Santos, alias Juan Pa, alias Santiago, apenas asumió la presidencia de Colombia, fue declararse como el nuevo mejor amigo de Chávez, para desconcierto general incluso de los chavistas, que embarraron las paredes con pintas que todavía se ven muy cerca del Palacio Presidencial de Miraflores.

Sería interminable relatar los vaivenes de amor y odio que han signado las relaciones de ambos países en estos largos seis años, hasta arribar a este cierre técnico de la frontera, previa expulsión indiscriminada de humildes colombianos; pero el hilo conductor estuvo claro desde el principio: la relación con el régimen venecubano es un engranaje esencial en las negociaciones de La Habana que JMS convirtió en la piedra angular de su segundo mandato.

Nunca más se habló de los campamentos de las FARC en la frontera, apenas un reportaje de la televisión española se atrevió a mostrar el modus vivendi establecido entre una soldadesca descalza del lado venezolano con los muy bien equipados guerrilleros que deambulan con absoluto dominio del terreno.

Los venezolanos observan con la mayor impotencia como los otrora cobradores de vacuna han pasado a monopolizar la propiedad de las fincas, no sólo en la frontera sino al centro del país, mediante métodos que serían cómicos sino fueran trágicos, como cuando le ofrecen a un hacendado una suma razonable por sus tierras y éste responde que muy bien, pero el problema es que su finca no está en venta.

“Qué vaina -replica el oferente-. Entonces tendremos que comprarle a la viuda.”

Cuando esporádicamente la violencia salpica a la opinión pública, indefectiblemente el gobierno acusa a los paramilitares, pero nunca admite que haya guerrilla en la frontera, que se pone en evidencia por episodios como el reciente en que se denunció del lado colombiano que las columnas guerrilleras que tomaron la población de El Conejo, en la Guajira, para hacer “pedagogía de paz” fuertemente armados, provenían de Venezuela escoltados por efectivos venezolanos, algunos vistiendo prendas militares venezolanas.

Los líderes negociadores de las FARC se desplazaron en lujosas camionetas blindadas, decenas de ellas matriculadas en Venezuela, específicamente en el Estado Carabobo, bien lejos de la frontera, pero con un gran vinculo sentimental con el canciller Rodrigo Granda, inolvidable, porque cuando fue capturado en diciembre de 2004 por el comando antiextorsión y secuestro, resultó ser vecino de Francisco Ameliach, entonces presidente de la Asamblea Nacional y hoy gobernador de ese Estado.

Su esposa, Yamile Restrepo y su hija Diana siguieron en el país, de hecho, la revista Semana publicó que regentan la empresa Inversiones Granda-Restrepo & Cía, S.C.S., dedicada a la explotación y comercio de oro, un negocio sanguinario en Venezuela.

El caso es que las FARC son aquí un importantísimo actor político y económico, pero actúan como una banca de segundo piso, completamente fuera de la vista del público y no van a ceder en nada, sea lo que sea que se firme en La Habana.

Son como la policía y el ejército cubano de ocupación, el poder sin aspavientos.

EL SUEÑO DE GABO

Apenas consiguió su reelección JMS nos encajó otra sorpresa todavía mayor: “Hoy, colombianos, al recibir su voto de confianza para un segundo período de gobierno, me comprometo con ustedes a trabajar por ese país que soñó Gabo y soñamos todos nosotros.” Pero, ¿qué  país podría ser ese? ¿Quiénes serán ese “nosotros”?

Veamos, Gabo era comunista, más que amigo, fiel emisario y propagandista de Castro. El país soñado por Gabo no puede ser sino aquél por el que siempre luchó (aunque vivía espléndidamente en México). Pronosticó que para 1985 Cuba sería una potencia, con todos sus problemas resueltos. “Nosotros” no puede referirse sino a los revolucionarios, quienes comparten el sueño de Gabo de una sociedad comunista.

En sus memorias se autodefinió como no creyente, que en buen cristiano quiere decir “ateo”. Para más señas, relata una misa profana que habría oficiado en agosto de 1959 en la Capilla de la Clínica Palermo de Bogotá el “cura guerrillero” Camilo Torres para bautizar a su primogénito Rodrigo con testigos de excepción, Plinio Apuleyo Mendoza, Susana Linares y la madre, Mercedes Barcha.

Lo de profana viene porque ninguno era creyente, por lo que no acompañaban el ritual de la misa y cuenta García Márquez a título de chiste que como por milagro aparecieron unos campesinos (quizás llevados por el mismo Camilo) que rezaban, se persignaban, arrodillaban y  levantaban cuando era propicio, lo que ninguno de ellos hacía.

Camilo Torres Restrepo es una prueba ambulante, si hiciera falta alguna, de que el conflicto colombiano no es horizontal, entre ricos y pobres, como quiere vender la propaganda castrocomunista, sino un conflicto vertical, entre la oligarquía conservadora y liberal a la que se debe añadir la oligarquía comunista.

Los jefes rebeldes, histórica y actualmente, provienen de sectores privilegiados que, por razones que sería arduo explicar, insurgen contra la sociedad que los ha mimado. Sus vástagos estudian en Suiza, conocen los aeropuertos mejor que la selva y ganan premios de viajeros frecuentes, tal como los herederos del Castrismo.

El biógrafo de Camilo, Walter Joe Broderick, cura y revolucionario errante, cuenta: “Sé que Camilo Torres estaba oficiando el matrimonio de una pareja de la alta sociedad bogotana que estaba emparentada con la familia Santos Calderón y Camilo era el oficiante”. De resto no sabe, pero otros testimonios revelan los vínculos del hermano de JMS, Enrique Santos Calderón, con la guerrilla del M-19.

A principios de año JMS dio instrucciones públicas para que el ejército iniciara el proceso de búsqueda y exhumación de los restos de Camilo Torres como un gesto simbólico para allanar las negociaciones con el ELN.

Un acto público teatral porque se sabe que los restos siempre estuvieron guardados en el Panteón de la V Brigada de Bucaramanga, capital del Departamento de Santander, muy cerca del Municipio de San Vicente de Chucurí, donde fue abatido en el lugar conocido como Patio Cemento, el 15 de febrero de 1966, según el libro publicado por el general Alvaro Valencia Tovar, quien realizó las operaciones y que también resulta ser íntimo amigo de la familia.

El cuerpo fue exhumado a fines de enero muy oportunamente para la conmemoración del cincuenta aniversario de su muerte. Un hecho curiosísimo es que la certificación del  ADN tuvo que esperar que se enviaran las pruebas desde Cuba, donde reposan los restos de su madre, Isabel Restrepo Gaviria, que falleció en La Habana, el 14 de enero de 1973, a los 73 años de edad, alabando a sus tres amores: Fidel, el Che y Camilo.

Los vínculos directos de Castro con todas las guerrillas de Centroamérica y el Caribe, incluyendo a Puerto Rico, saltan a la vista de modo que es imposible ignorarlos; así que resulta increíble que ahora los presenten como los grandes pacificadores, que traen armonía y concordia a todo el Universo.

El país que soñó Gabo es la pesadilla de Venezuela.

EL DIABLO LEGISLADOR

JMS argumenta que tiene un mandato de los colombianos (en mayoría muy precaria, por cierto) para negociar la paz a cualquier precio; lo que no aclara de dónde proviene la legitimidad de los negociadores de las FARC. ¿Quién los eligió a ellos?

Sabemos que es una organización tiránica creada por alias Tirofijo, que dirigió hasta su muerte, como es usual en todas esas organizaciones llamadas de liberación nacional en Asia, África y América Latina, que sería extenuante reseñarlas todas, baste decir que se convirtieron en empresas vitalicias, hereditarias y harto lucrativas.

El problema no es de profesores acostumbrados a recitar que la Constitución y las Leyes definen las atribuciones del Poder Público y a ellas debe limitarse su ejercicio, a quienes resulta engorroso explicar cómo es que una organización que ni siquiera es legal en Colombia puede modificar su ordenamiento jurídico, crear normas de carácter general, vinculantes para todos, vale decir, que se elevaron a la condición de legisladores.

Y esto concierne no solo a las FARC, que no tiene personalidad jurídica, que no es un ente de Derecho Internacional Público, que ni siquiera es “una” organización, sino un archipiélago de frentes actuando por su cuenta, que no poseen el monopolio de la paz y no podrían dar lo que no tienen; sino al Ejecutivo, que actúa con abuso y desviación de poder, más allá de sus límites legales.

Por ejemplo, la creación de una enrevesadísima Jurisdicción Especial de Paz que, más allá del eufemismo, es como la militar o de menores, para personas que se encuentran en una condición singular que las hace diferentes a los demás ciudadanos y que merecen un trato diferenciado. En Venezuela se habla cotidianamente de “justicia transicional” como sinónimo de “impunidad”.

Un negociador está obligado a preguntarse: ¿Podemos hacer esto? ¿No será necesaria una ley del Congreso para crear una jurisdicción? ¿Y especial para quienes, para guerrilleros, terroristas, secuestradores, narcotraficantes, en general, desconocedores del resto del ordenamiento jurídico? ¿No se inhabilita con esto a los demás jueces? ¿Cómo queda el principio del juez natural?

El argumento de JMS es proverbial: no se puede someter a la jurisdicción ordinaria a quienes se han rebelado contra ese ordenamiento, al que consideran injusto, clasista y todo el resto del discurso rebelde. La cuestión es que no se ve cómo admitir esto sin ponerse en el lugar del revolucionario, sin convertirse también en un insurgente, cosa que no le va nada bien a un Presidente que juró cumplir y hacer cumplir la Constitución.

El marco para estos excesos lo dan unas condiciones extraordinarias de paz que son el equivalente perfecto a las circunstancias extraordinarias de guerra que permiten tomar medidas que serían inconcebibles en condiciones normales: “Paz” en sentido soviético.

En el fondo, todos los gobiernos colombianos establecieron una especie de costumbre de negociar con las guerrillas sin pensar mucho en las consecuencias doctrinales, si se permite la expresión, a largo plazo. Claro, una cosa es negociar con unos secuestradores el rescate de rehenes sin que esto implique ningún reconocimiento del interlocutor, que además ni siquiera pretende ningún derecho y otra negociar, por ejemplo, una reforma del Código Penal, que es vinculante y cambia el ordenamiento jurídico.

Todos hicieron malabarismos para impedir que los grupos irregulares alzados en armas lograran el status de beligerantes, a despecho de celebrar negociaciones con ellos, no pocas veces encubiertas; pero el gobierno de JMS se fue al otro extremo y les ha otorgado la condición de constituyentes, atribuyéndose unas competencias exorbitantes, sin precedentes en la historia jurídica latinoamericana y quién sabe si mundial, cuyas consecuencias son imposibles de predecir.

Lo más inquietante es que como resulta imposible acercarse a un extremo sin alejarse simultáneamente y en la misma proporción del otro, las concesiones a las FARC implican injuriar y golpear en idéntica medida a sus víctimas y enemigos.

JMS sigue la cartilla diseñada en La Habana que ya hemos sufrido en Venezuela: la judicialización de la persecución política de la oposición democrática y liberal. Esto significa que para garantizar la impunidad de subversivos y hampa común es inevitable llevar a la cárcel a ciudadanos esencialmente honestos.

El Fiscal General de la República se convierte en verdugo, brazo ejecutor de los fines políticos del Ejecutivo, cada vez más dictatorial. La doctrina, si mereciera ese nombre, es la “justicia diferencial” castrista, que permite que personas que realizan idénticas actividades sean juzgadas de modos opuestos según sean adeptos o no al régimen. Las garantías de generalidad e igualdad ante la Ley son arbitrariamente desaplicadas. Ni hablar del uso repugnante de “testigos estrellas” tan conocidos en Venezuela.

Es alarmante que se manipule a delincuentes que por los cargos que se les imputan tendrían comercio con miles de personas, para luego ir cerniendo sus actividades a ver si alguna tiene que ver con personas del Centro Democrático o del entorno del Presidente Álvaro Uribe para procesar exclusivamente a éstos, dejando de lado a todos los demás, que no tendrían interés político.

La oposición cae en un juego semántico de llamar zonas de concentración a lo que el gobierno denomina zonas de ubicación o de localización, que los cubanos impusieron en Venezuela como “zonas de paz”, con resultados que están a la vista: son aliviaderos de la delincuencia dejando la población civil a su merced.

Es igualmente aberrante que el paramilitarismo se considere en abstracto, independiente de la guerrilla, siendo que la autodefensa fue su consecuencia y no al revés, condenando aquél y perdonado a ésta como idealista.

Aquí los hacendados se negaron a crear autodefensas argumentando que esa es una función de las FFAA, que para eso están, poniendo a Colombia como ejemplo, que las crearon para una cosa y luego se volvieron contra ellos. En verdad, es lo que ha ocurrido históricamente desde que el Senado de Roma confió su seguridad en fuerzas mercenarias.

El caso es que en Venezuela se quedaron sin el chivo y sin el mecate.

Otra vez este país es el espejo en que se refleja el futuro de Colombia.

Luis Marín
13-03-16

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domingo, 11 de octubre de 2015

SAN JOHN KERRY, PROFETA Y MÁRTIR


SAN JOHN KERRY, PROFETA Y  MÁRTIR
Luis Marín


Vuelve el Secretario de Estado a referirse a Venezuela, esta vez para mostrarla como “un ejemplo de democracia imperfecta”, una manera muy jesuítica de pasar la idea de que un Estado fallido, que se precipita en el caos económico, político y social, donde bandas armadas aterrorizan impunemente a la población, todavía puede calificar como “democracia”.

En cuanto al adjetivo, no se necesita haber sido monaguillo, ir a misa cada domingo y comulgar como JK para saber que la Iglesia predica que todo ser humano es imperfecto por naturaleza aunque “perfectible”, luego, toda obra humana también es imperfecta y lo único que puede aspirarse es a mejorarla constantemente: sólo Dios es perfecto.

Sin embargo, una declaración tan anodina sirve de pretexto para el rechazo automático de los voceros del castrismo en Caracas lo que, por cierto, no cambia ni un ápice la convicción de JK de que éste no es un régimen hostil sino incomprendido. Acompañará a Cuba hasta que alcance una “democracia completa” (no digamos “perfecta”).

Hace poco a la pregunta de Andrés Oppenheimer de qué negoció con Castro respecto a Venezuela, JK asintió confusamente, mascullando que “queremos que Cuba, perdonen, Venezuela, obviamente, cumpla las normas y estándares de la OEA, requerimientos interamericanos de DDHH, elecciones libres con responsabilidad, rendición de cuentas a la comunidad internacional, transparentes, accesibles para cada sector de la sociedad”, es decir, todo aquello que no cumple el mismo régimen cubano.

Pero esto ha generado el hilo con que se tejen audaces especulaciones acerca de qué fue realmente lo que se discutió y a qué acuerdos llegaron, prefigurándose escenarios de la futura Asamblea Nacional que van desde los realistas que auguran una proporción 90/60, es decir, un 3 a 2 a favor del gobierno, hasta los optimistas que creen posible que permitan un triunfo por escaso margen de la oposición para defenestrar al jefe de la Asamblea, como ya hicieron con el tercer miembro de la troika que sucedió a Chávez.

JK salió de su visita al Vaticano iluminado por la idea de que la pobreza “es la causa principal del terrorismo”, lo que debe haber causado cierta perplejidad al menos en Arabia Saudita donde la familia Bin Laden sigue siendo de las más ricas del reino o en Caracas que, según ese criterio, debería ser menos violenta que La Habana.

Sería arduo determinar en qué momento la Iglesia abandonó la alabanza de la pobreza como una virtud para convertirla en el mal por antonomasia, la raíz de todos los otros males que nos atormentan, como la delincuencia, la violencia y el terrorismo; sobre todo cuando es evidente que no son las personas ni los países más pobres los que causan más daño, como cualquiera puede advertir sin el menor esfuerzo.

El meollo está en la hegemonía de ideas socialistas, que explican todos los problemas como consecuencia de lo que ellos adversan por sobre todas las cosas, la desigualdad, estrictamente la desigualdad económica, porque ninguna otra les preocupa ni luchan por eliminar como, por ejemplo, la desigualdad de poder político.

Cuando organizaciones jerárquicas y disciplinadas como la Iglesia, FFAA, partidos, burocracia, son colonizadas por ideas comunistas, ocurre que toda cuestión comienza a ser interpretada con un lente economicista y clasista, sus respuestas y acciones se vuelven asquerosamente estereotipadas y uniformes, como no puede ser de otra manera, pues todos los problemas tienen una causa única y esta es económica.

Si se combate la pobreza todo nos será dado por añadidura, aunque de hace miles de años se sepa que “no sólo de pan vive el hombre”.

Pero el Poder sigue agazapado en las sombras, camuflado detrás de los pobres.

CUBA, QUE LINDA ES CUBA

El país que tiene más partidos inscritos en la Internacional Democratacristiana: Partido Demócrata Cristiano, Movimiento Cristiano Liberación, Directorio Democrático Cubano, Proyecto Demócrata Cubano y una plataforma común de seis puntos básicos: democrática, participativa, pluralista, incluyente, humanista, orientada al Bien Común.

Es imposible determinar cuan involucrada pueda estar la Iglesia en estos movimientos políticos, pero es evidente que no pueden serle del todo ajenos. Su actitud  parece ser expandirse no enfrentando al régimen comunista sino bajo el régimen comunista, recuperando iglesias, casas parroquiales y otros bienes robados por los Castro y hoy en ruinas, para ser rehabilitados con fondos del Vaticano.

Abriendo seminarios (Cuba es el único país latinoamericano con vocaciones sacerdotales superavitarias), escuelas, liceos y quién sabe si alguna universidad católica, a nivel de pregrado, porque ya se han abierto dos sedes de postgrado a cargo de la Universidad Católica San Antonio de Murcia.

Al contrario, la actitud de la Internacional Socialista ha sucumbido a su oportunismo político, de hecho, no ha aceptado la inscripción de ningún partido socialdemócrata cubano. Desde hace casi veinte años que el partido de Vladimiro Roca ha solicitado su inclusión en la IS y no lo han admitido alegando que ¡no es legal en Cuba!

El pobre Vladimiro, al que le perdonan la vida porque es hijo de Blas Roca, uno de los líderes del histórico Partido Comunista Cubano, anterior al actual de los Castro, ha pretendido registrarse en Cuba sin que le hayan dado ninguna constancia ni siquiera de asociación civil porque, como se sabe, el régimen político cubano es de partido único.

Pero la IS ha invitado a Fidel Castro a sus asambleas cuando ostentaba la presidencia de la organización de países no alineados, mucho más interesada en tratar con el régimen comunista que con la oposición socialista. Han inscrito movimientos guerrilleros como el FSLN de Nicaragua y Al Fatah, de Mahmud Abbas, alias Abu Mazen.

¿Cómo olvidar el firme apoyo que prestó Rodríguez Zapatero y su canciller Moratinos a la tiranía de los Castro y las ventajas que esta alianza facilitó a la industria hotelera y de telecomunicaciones españolas?

En cambio, el país que tiene más partidos inscritos en la IS es Venezuela: Acción Democrática, Movimiento Al Socialismo, Voluntad Popular de Leopoldo López y Un Nuevo Tiempo de Manuel Rosales, también calificaría Alianza Bravo Pueblo de Antonio Ledezma, inequívocamente socialdemócrata.

Pero el único partido inscrito en la Internacional Democratacristiana es COPEI. Primero Justicia no ha solicitado inscripción, que se sepa, aunque también tiene sus vínculos internacionales con el PP de España y el PAN de México.

Para cerrar el incordio de la cárcel de Guantánamo JK ha implorado los buenos oficios del Vaticano para conseguir algún alojamiento para sus huéspedes, inútilmente porque nadie los quiera recibir, aunque sean menos de los que se hacinan en un pabellón en el resto de Cuba o de los que asesinan en una sola requisa en Venezuela.

Si hubiera un barómetro para medir el índice de los DDHH en el mundo se podría constatar que el cierre de esa cárcel no movería el fiel ni un milímetro hacia arriba ni hacia abajo, lo que evidencia la hipocresía de las autodenominadas organizaciones defensoras de derechos humanos que usufructúa la ultraizquierda, como Amnistía Internacional, movidas menos por el buen corazón que por un feroz antiamericanismo.

Como JK habrá constatado, la Iglesia acompaña a sus devotos hasta el cementerio, pero no se entierra con ellos.

VOLVER AL FUTURO

La prédica del perdón y la reconciliación conduce a la paradójica equiparación entre víctima y victimario, olvida que aquella sufre una injuria que merece una reparación satisfactoria y éste no tiene nada que perdonar y si una deuda que pagar ejemplarmente.

Esta injusticia esencial se pretende esconder tras un falso desprendimiento que si se tomara en serio daría al traste con todo el Derecho Penal porque, ciertamente, ¿para qué juzgar y condenar crímenes que necesariamente siempre están en el pasado en lugar de mirar hacia el futuro y construir un  mundo mejor, etcétera?

Es un hecho curioso pero no sorprendente que esta sea la bandera que enarbolan los espías cubanos recientemente liberados por la Administración Obama, entre ellos los asesinos de los Hermanos al Rescate, que quieren “pasar la página y pensar sólo en el futuro”, lo que aparenta altruismo pero en realidad es repugnantemente conveniente para ellos y el régimen que siguen apoyando sin el menor arrepentimiento.

Asimismo pretenden las FARC que se haga “borrón y cuenta nueva” con sus tropelías del pasado y las actuales que perpetran mientras negocian, a través de lo que llaman “justicia transicional”, esto es, la que operaría mientras acceden al poder en Colombia, como lo han hecho otros movimientos guerrilleros en Venezuela, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Nicaragua, El Salvador, etcétera.

Lo más sorprendente es que estos mismos guerrilleros no renuncian a juzgar ellos a los soldados y policías que los han combatido y en Colombia se dice explícitamente que la indulgencia de esta “justicia” no le es aplicable a los funcionarios militares y policiales que hubieran incurrido en violaciones de DDHH, lo que luce muy plausible pero grotescamente desproporcionado.

A quien estuvo décadas secuestrado por las FARC o perdió las piernas por una mina “quiebra patas” se le ofrece la oportunidad, desde su silla de ruedas en el hospital, de ver en televisión a sus torturadores optando a cargos en el Congreso y, por qué no, a  la presidencia de Colombia, con el magro consuelo del perdón y la reconciliación.

Así, los hermanos Castro quieren juzgar y condenar a Álvaro Uribe por el crimen de haber desafiado con éxito su liderazgo político en Latinoamérica, olvidando de un modo sorprendente que Juan Manuel Santos era su Ministro de Defensa, por lo que no se ve cómo aquel es imputable y éste no por los golpes propinados a las FARC, ni apelando al burdo truco de decir que podía hacer más como gobernador que como presidente.

Lo mismo ocurre en los demás países, porque esta es una posición consistente del socialismo internacional. No debe olvidarse que el juez prevaricador socialista Baltasar Garzón quiso desenterrar los huesos de Francisco Franco para juzgarlo; pero ni siquiera admitió las querellas contra los todavía vivos dirigentes comunistas como Santiago Carrillo, ni hablar de dictadores como Fidel Castro, aunque deba su fama mal habida al arresto de Pinochet.

En este punto coinciden unánimemente los socialcristianos cubanos que predican: “El pasado no lo podemos cambiar, miremos hacia el futuro”. Para ellos, el embargo  es una entelequia de la guerra fría que debe ser superada. Paradójicamente sostienen que el embargo sirve sólo a los Castro, no obstante, “favorece tanto a EEUU como al gobierno cubano eliminarlo”, o sea, con el embargo los Castro están bien y sin él, mejor.

El oráculo de la izquierda americana, el New York Times, más pragmático, dice que el embargo “no ha funcionado”. En un famoso editorial, el primero que publica en español, define al de Cuba como un “gobierno autoritario”, no dice “comunista”, de hecho, esa palabra no aparece ni una vez en el editorial.

“Cuba fue incluida en la lista (de países patrocinadores del terrorismo) en 1982 por su apoyo a movimientos rebeldes en América Latina, aunque ese tipo de vínculos ya no existe”. ¿Y cuándo sería que según elNYT Castro rompió sus vínculos con los movimientos insurgentes en Latinoamérica, ni mencionar los de África y Asia?

Ni siquiera al NYT le viene bien mentir para sostener lo insostenible, ni tergiversar como cuando afirma que “la mayoría quiere suspender el embargo y establecer relaciones”, claro, hasta la Ley Helms-Burton lo dice, aunque con las condiciones que ella misma establece, no consolidando al castrismo.

El NYT aplaude la acogida al régimen castrista “rompiendo así la tradición de excluir a la isla por exigencia de Washington”, aunque es un hecho histórico bastante conocido que la exclusión de la OEA se hizo a solicitud de Venezuela por muy fundadas razones que ni siquiera el NYT  puede desvirtuar, como la invasión de Machurucuto, entre otras. Concluye utilizando, como al pasar, el término “desbloqueo”.

La Resolución de la OEA del 31 de enero de 1962 declara: “el actual gobierno de Cuba, que se ha calificado a sí mismo de marxista-leninista, no responde a los principios ni a los objetivos del sistema interamericano”. ¿Qué ha cambiado desde entonces? ¿El gobierno de Cuba ya no se autocalifica de marxista-leninista? ¿El marxismo-leninismo ahora es compatible con los objetivos del sistema interamericano?

Esto no lo puede cambiar el NYT, ni siquiera el Papa, que para otros efectos sigue siendo infalible.

11 de octubre del 2015


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domingo, 28 de junio de 2015

EL CASO EBER


EL CASO EBER
Luis Marin
  
El lunes 15 de junio de 2015 el periodista Eduardo Tomás (Eber) Flores Aponte fue asesinado en su apartamento de las Residencias Polux en la Urbanización Santa Mónica de Caracas. Degollado, acribillado a puñaladas y finalmente quemado, fue precisamente el humo que salía del apartamento lo que alarmó a los vecinos que llamaron a los bomberos quienes encontraron el satánico espectáculo.

Uno más de los tres homicidios que ocurren cada hora, setenta al día, más de dos mil al mes, veinticuatro mil al año, casi trescientos mil en lo que va de revolución pacífica pero armada. Una de las pocas industrias que crece en este expaís es el asesinato, junto al secuestro, la corrupción, el lavado de dinero, el tráfico de armas, personas, narcóticos: el imperio del crimen organizado transnacional.

Pero en medio de esta masacre, ¿por qué detenerse en un crimen en particular, por cruel y espantoso que sea? Cuando la idea parece ser precisamente la contraria, que pase por debajo de la mesa, inadvertido, mientras con sordina, el mensaje llegue a su destino, con calculada precisión profesional.

El primer dato duro es que se trata de un periodista y ante un hecho de esta naturaleza lo primero sería preguntar qué estaba haciendo, qué escribía, si estaba investigando algo y si disgustaría a alguien; esto en cualquier lugar del mundo salvo en Venezuela, donde ni el Colegio Nacional de Periodistas se ha dignado a publicar siquiera una nota de duelo, ni ningún periodista se ha acercado a solidarizarse o preguntar qué puede haber detrás de esta atrocidad, aunque sólo fuera por curiosidad.

Otro dato es que se trata del Jefe de Prensa del Movimiento de Derecha Liberal Autonomista, su Relacionista Institucional, Coordinador Nacional de los Comités Cívicos Autonomistas Regionales, Promotor Nacional e Internacional de la “Salida Autonomista”, administrador de sus cuentas de Tweeter, creador y director del portal MDLVenezuela.org y del blog Aclarate.org como de la casi humorística Rebelión de los Hartos, es decir, que se trata de un personaje mediáticamente expuesto.

De hecho había sido detenido, secuestrado, golpeado, asaltado varias veces y en todas las cuales les fueron confiscados sus teléfonos celulares, laptops, cámaras fotográficas y de video, PCs, pen drives, tarjetas SIM, etcétera.

Los asaltantes se llevaron sus computadoras y diversos equipos, dos  salieron en su propio carro, un honda civic verde, a las once del mediodía sin ocultarse de los vecinos que los vieron claramente; el sujeto que franqueó la entrada, como supuesto amigo de Eber, se identificaba como un humilde empleado del Instituto de Previsión Social de las Fuerzas Armadas.

Last but not least, Eber es ciudadano norteamericano, con su familia domiciliada en EEUU, incluso, sus hermanos no pudieron asistir al funeral porque les postergaron las visas en el consulado de Venezuela en Washington. ¿Se configura otra claudicación de la Administración a la defensa de los ciudadanos americanos en el exterior?

Finalmente es inocultable el grosero contraste entre el escándalo sideral del régimen cuando matan a uno de los suyos comparado con el insultante silencio con que encubren casos como éste. Ni siquiera porque su padre es Capitán de la Armada alguien le presta la más mínima atención al caso Eber.

Pero hay silencios que claman al cielo, al punto que atormentarían al mismo Dios.

EL PENDEJO AMERICANO

¿Cuba tiene algo que ver con los actos de terrorismo de Estado que se perpetran en Venezuela? ¿Se trata de una política para diezmar la población y que abandonen el país quienes se sientan amenazados? Estas son preguntas que tendrían que hacerse Tom Shannon, Roberta Jacobson, John Kerry o a quien corresponda alguna responsabilidad sobre los intereses norteamericanos en este expaís, si es que les queda alguno.

El primer tropiezo de Eber con los servicios secretos cubanos probablemente se produjo en Marruecos, donde fungía como corresponsal de un periódico americano en la guerra olvidada del Magreb, donde los cubanos terciaban a favor del Frente Polisario, del cual son fundadores y eternos patrocinantes.

La relación del régimen de Castro con el Frente Popular de Liberación de Seguía el Hamra y Río de Oro se remonta a su fundación el 10 de mayo de 1973, así como con la autoproclamada República Árabe Saharauí Democrática, en 1976. No existe evidencia de que esos vínculos se hayan interrumpido o menguado en los últimos seis meses.

Muy por el contrario, el Frente Polisario acaba de darle un ultimátum a la comunidad internacional de que si la ONU no cumple con el plan conducente a la independencia del Sahara Occidental volverán a “la lucha armada”. No se necesita ser filólogo para advertir alguna reminiscencia de la doctrina homóloga de Fidel Castro, sobre todo si no se ignora deliberadamente que el ejército saharaui ha sido armado y entrenado en Cuba, con una apreciable ayuda de Rusia.

El presidente Obama causó una de sus habituales conmociones en las redes sociales por su sonriente apretón de manos con Mohamed Abdelaziz, no porque estuviera riéndose en el funeral de Nelson Mandela, sino porque éste es el personaje más controversial del Norte de África. Presidente en el exilio de la RASD desde que fue autoproclamada y Secretario General del Frente Polisario, lleva cuarenta años como dictador de una República que formalmente todavía no existe.

Se le hacen las críticas habituales en personajes de este tipo, como que ejerce una férrea tiranía en los campos de refugiados de Tinduf en Argelia, que recluta niños para engrosar las filas rebeldes, de corrupción con las ayudas de la ONU que van a parar a cuentas encriptadas en bancos suizos, tortura y asesinato de opositores a su sistema de partido único. El Departamento de Seguridad Nacional de los EEUU aún califica al Frente Polisario como “grupo terrorista”.

Un personaje hecho a imagen y semejanza de su mentor, Fidel Castro, y no es el único: Yaser Arafat, Robert Mugabe y en general todos los caudillos africanos, que cuando se ven a través del lente hollywoodense lucen como pintorescos guerrilleros o románticos justicieros; pero sólo cuando se los enfrenta en la vida real puede advertirse su afán de poder, rapacidad, crueldad y vesania.

Pero los comentaristas americanos, tan agudos e incisivos en otros escenarios, incluso llegaron a criticar alguna falla de seguridad que permitió que este personaje se acercara tanto al Presidente de los EEUU; pero ninguno advirtió alguna estudiada señal, dirigida a la izquierda global, de que algo estaba cambiando en la visión de Washington.

Los latinoamericanos estamos curados de estas fantasías, sabemos por experiencia que estos frentes de liberación nacional encuentran su núcleo de plausibilidad en la lucha por la independencia, pero cuando por desventura llegan a triunfar, establecen tiranías que son infinitamente peores que los regímenes contra los que hayan insurgido.

Según la revista TIME la clase media venezolana es pendeja por su “capacidad para que los sectores políticos se burlen de ella sin que se den cuenta”, asimismo manifestaría “cero capacidad de asombro ante noticias horribles que la afectan”.

Tal cual el público norteamericano.

LA REBELIÓN DE LOS HARTOS

El Presidente Barack Hussein Obama II tiene la pretensión típica de los revolucionarios de que mundo puede inventarse ex novo, a partir de él en adelante. Esta concepción la expresa al decir que no se hace responsable por nada que haya pasado antes de que él hubiera nacido. Algo que sorprende no sólo por su inconsistencia sino porque nadie lo contradice, lo que supone un tácito consenso resistente al contraste con la realidad.

Por ejemplo, Obama asiste a los actos conmemorativos del fin de la Segunda Guerra Mundial y habla en representación del pueblo de los EEUU, aunque obviamente se trata de hechos ocurridos antes de que él naciera y sobre los que no tiene responsabilidad alguna. ¿Qué tendría él que decir al respecto? ¿Desembarazarse de lo hecho por otros?

Con lo cual es forzoso concluir que la primera declaración debe entenderse como referida a ciertos contextos y es verdadera sólo respecto de determinadas circunstancias, Obama sería un relativista ingenuo, que no predica ninguna doctrina sino que dice cosas circunstanciales que, en fin, no deben tomarse muy en serio porque mañana, en otra parte, dirá todo lo contrario de lo que hoy dice aquí.

Esto en una persona común y corriente es algo inquietante; pero en el Presidente de los EEUU es realmente aterrador. No sabemos a qué atenernos y esto es pésimo para la seguridad no digamos jurídica, sino física y material en general.

La Administración Obama le emite certificados de buena conducta al régimen de los Castro haciendo constar que no han apoyado actividades terroristas al menos en los últimos seis meses, aunque reconoce que docenas de miembros de ETA siguen refugiados en su territorio, por no mencionar prófugos de la justicia norteamericana, los macheteros de Puerto Rico, ni al directorio de las FARC y paremos de contar.

Pero esto no es nuevo, ni lo peor. Dice que las sanciones económicas no han funcionado contra el régimen de los Castro, por lo que lo procedente es inundar la isla de turistas que, no se sabe en virtud de qué efecto de demostración, van a democratizar al régimen.

Acto seguido, amenaza a Rusia con mayores sanciones económicas. Es difícil entender cómo es que unas sanciones que “no funcionan” con un pedacitico de isla que tienen ahí a 90 millas de la costa sí van a funcionar con un continente que los supera en territorio, población, que está al otro lado del mundo, con una extensa frontera con China, otra potencia económica, la más poblada del mundo y que tampoco es amiga de los EEUU.

Pero es que Obama llegó a la presidencia insurgiendo contra el unilateralismo y promoviendo un sistema de consultas con sus aliados, sobre todo en lo concerniente a la lucha contra el terrorismo, por lo que derogó la “guerra contra el terror” de Bush.

En su primera acción positiva y espectacular, en que las fuerzas especiales abatieron a Osama Bin Laden, declara que esa acción no fue consultada con sus aliados ni fue autorizada por el país huésped, Pakistán. Puede entenderse que el gobierno pakistaní no quisiera pagar el costo de la furia islamista, ni los supuestos aliados involucrarse en eso, pero, ¿cómo queda la prédica anti unilateralista, el consenso aliado, etcétera?

En medio del escándalo por la masacre de Charlie Hebdo declara que “la amenaza del terrorismo está siendo exagerada por la prensa”. Ante el subsiguiente ataque a un mercado Kósher condena a “violentos fanáticos quienes (…) fortuitamente asesinaron a un grupo de personas en un almacén de París”.

Un vocero de la Casa Blanca, John Earnest, debió aclarar que “el adverbio que eligió el Presidente (fortuito) fue utilizado para indicar que los individuos que fueron asesinados en ese terrible incidente no fueron asesinados por quienes eran (judíos) sino por donde se encontraban de  manera fortuita”. Ante la consternación general la remató diciendo: “Estos individuos no fueron seleccionados con nombre y apellido, ese es el punto”.

Quizás parezca insultante trasladar la escena a Charleston, Carolina del Sur y decir que las nueve personas asesinadas en la Iglesia Metodista Episcopaliana Afro-Americana no fueron asesinadas por quienes eran (negros) sino por donde se encontraban de manera fortuita. Ciertamente, estas personas tampoco fueron escogidas por nombre y apellido.

En el caso de la destrucción de las armas químicas de Bashar Al Assad, Obama siempre aclara que se están destruyendo las armas químicas “declaradas”, con lo que queda en el aire la idea de que hay otras armas químicas “no declaradas” que no están siendo destruidas, pero esas ya no entran dentro de su famoso pacto de no intervención.

Respecto del genocidio armenio lo que se le critica no es que en la conmemoración del centenario optara por no hablar de “genocidio”, con el argumento de no ofender a  Turquía, un aliado de la OTAN, que hasta ahora lo niega tercamente, eso lo entiende cualquiera; sino haber hecho campaña denostando de los que “no llaman las cosas por su nombre” y comprometiéndose a hacerlo él cuando llegara a la presidencia, lo que, por supuesto, tampoco hizo.

En Guantánamo Obama naufragó en los mitos de la izquierda, de acuerdo con los cuales esa es la única cárcel que hay en Cuba y quizás sea la peor del mundo. Amnistía Internacional se dedicó a demonizar esos uniformes color naranja con los que ahora visten a los decapitados por EI, sin que AI diga nada. Uniformes que envidiarían los presos de las cárceles venezolanas, por ejemplo, que están descalzos, semidesnudos y que en una sola requisa resultan muertos en mayor número que todos los que hayan pasado alguna vez por Guantánamo, sin que AI, otra vez, diga nada, ni Pepe Mujica pida ninguno para protegerlo en Uruguay.

La lista de desatinos e incongruencias de la Administración Obama podría hacerse agotadora e interminable, pero hay algo que ofende particularmente a los venezolanos y es que haya decidido ignorar una realidad geopolítica de la que lo único discutible es si debe llamarse Venecuba o Cubazuela, lo que pone de manifiesto que no hace una política de acuerdo con la realidad sino que pretende acomodar la realidad a su política.

Después del tira y encoge con las sanciones que no son sanciones contra una lista de funcionarios que se quedó en preliminar, la grave amenaza a la seguridad nacional que terminó no siendo amenaza, la pregunta que recorre al país y debería interesar a todo el mundo es: ¿Qué hacen con toda la información que recaban de los “testigos protegidos” desertores del castro-chavismo?

Si están guardando información no se sabe para qué ni para cuándo, mientras tanto, ¿no se configuran delitos de obstrucción a la justicia, encubrimiento e incluso complicidad con crímenes de lesa humanidad?

Los representantes de la Administración Obama se reúnen con los capitostes castristas, luego con sus sátrapas cubazolanos, con mazos de cartas bajo la manga, suministrados por secuaces que gozan de impunidad en EEUU a cambio de información turbia y  comprometedora, negociando no se sabe qué ni en beneficio de quién.

¿Eso es legal según las leyes americanas? ¿Quién les dio a estos sujetos esa patente de corso para decidir ellos a quién se juzga y a quién no; contra quién van a usar esa información privilegiada y a quién van a dejar indemne?

Sabemos que Obama hizo su carrera en Chicago. ¿Quién podía imaginar que iba a establecer el paraíso del gánster?


Luis Marín

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