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martes, 23 de noviembre de 2010

MS - LETANÍA DEL PODER



¿Y QUÉ ES UNA IMAGINERÍA?

Este espacio fue creado para imaginerías. ¿Y qué es una imaginería? El anverso del poder. La capacidad de creación sobre la fuerza para oprimir. El recinto donde el hombre consagra el vivir. El coloquio del corazón con la flor. La esperanza de un tiempo sin aflicción.

Pero para  el mundo que el hombre ha construido la imaginería es una ilusión. Una conjugación del porvenir. Una utilería para sobrevivir. Aún no se ha convertido en una realidad colectiva, en un hacer nuestro y permanente, en la huella del hombre sobre el agua.

UN ESPEJO QUE AGUARDA

Es un espejo que aguarda fraguarse desde los fondos marinos y las orillas deshabitadas. Es un deseo que anida en el alma. Un mandarinar que aún no esparce sus gajitos. Es la ofensiva amurallada de la vida contra la muerte.

Todo lo contrario del poder, que jamás podrá contener imaginería alguna,  aunque disponga de todas sus maquinarias para destrozar la vida y convertirla en otro instrumento de sumisión. De violencia. De aplastamiento y  perversión.

¿Y QUÉ ES EL PODER?

¿Y qué es el poder? ¿Un designio otorgado por los dioses al hombre para hacerlo a su imagen y semejanza? ¿Un salvoconducto para la eternidad? ¿El santo y seña de la impunidad?

El poder está en todas partes. Se ejerce, manifiesta y expresa de infinitas maneras. Y su capacidad para dañar crece proporcionalmente a la fortaleza de los campos mayores sobre los que gravita. O en los pequeños donde es posible de un solo golpe exiliar toda ilusión de que el mundo puede ser un sitio donde la justicia impere, sin estar unida al poder que la convierte en injusticia.

UNA MADEJA INCALCULABLE
DE HILOS

El poder es esa madeja incalculable de hilos que se entrecruzan, extienden, para sujetarlo todo, hasta la respiración. Y se vale de todos los recursos a fin de no debilitarse o ceder espacios a quien somete, veja o expropia hasta la vida.

El poder está indisolublemente ligado al capital. Una fuerza que todo lo corrompe y resquebraja. Y como se construye en base a la compraventa de conciencias y entidades, a veces también implosiona en su propia podredumbre.

UN GOCE SECRETO Y A VIVA VOZ

El poder es profundamente repulsivo. No tiene medida ni límite en su expansión y en su capacidad para humillar. El poder utiliza las herramientas más sofisticadas para hacerse pasar por benévolo y para trabajar con la anuencia de aquellos a quienes oprime, domina y somete.

El poder es ese placer de ubicarse en una posición desde la cual hay alguien sobre quien ejercerlo. Es un goce secreto y a viva voz, que se deleita cuando logra la sumisión obligada, la domesticación, la profanación, la humillación.

UN VENENO LETAL

El poder es un veneno letal que liquida a quien se interpone contra él y que a la vez envenena a quien lo ejerce hasta convertirlo en el mismo trozo de miseria al que conduce a tantos.

Sólo que no nos damos cuenta. No hemos crecido aún lo suficiente para detectar el poder cuando comienza a nacer. Por el contrario, lo dejamos pasar, casi hasta lo envidiamos,  porque cuando se ejerce contra nosotros, deseamos poder para tomar la debida venganza, que consiste en humillar a quien te humilla, someter a quien te somete, herir a quien te ha herido con toda su saña.

POBRE MUNDO DESTROZADO

Vvimos entonces en un mundo que se reparte entre quienes ejercen el poder y quienes desean ejercerlo. Pobre mundo destrozado que aniquila todo lo que no se ubique entre esos dos polos.

La mayoría, sobre la cual se ejerce globalmente el poder, su grado de sometimiento es tal, que no tiene posibilidades mayores de comprender los mecanismos que la aniquilan. De modo tal que toma su desvivir como un destino asignado del cual no se puede salir. Y a lo más  que acude es a una instancia supraterrenal o divina a quien clama por algo de suerte o un lugar en el más allá.


LA ALIANZA CAPITAL-RELIGIÓN


Extraordinario trabajo, por cierto, que fortalecen las religiones, las ideologías,  las llamadas ciencias del hombre, trasmutadas en medios o ciencias del poder, para consolar a los sometidos y ofrecerles a cambio de su sacrificio aquí en la tierra, un lugar innominado allá en el paraíso y tal vez hasta a la diestra del Señor, o una aplicación estadística en los basureros del mundo.

Las religiones y las ciencias se alían entonces con el capital para ejercer la dominación y justificar toda injusticia. Y por más que Jesús, por nombrar un iluso imaginario, haya tratado de enderezar esos entuertos, sólo sobrevive el acuerdo-negociación, la trampa-mentira sobre la cual se levanta todo el proceso civilizatorio, que otorga parcelas de poder a algunos mientras mantiene a las mayorías violentadas hasta lo indecible.

Pobre mundo sin rumbo que no atina a discutir proyecto alguno, que tenga en su mira conformar una sociedad sin poderes ni sometimientos.

UN ARMA VERTICAL

El poder es un arma vertical que va empujando hasta ejercer la potestad sin límite de cada quien sobre cada quien. Allí nadie se salva. Quien no hace uso del poder que le haya sido otorgado, será sometido por el poder que lo precede. No tiene alternativa ni salida.

METÁFORA DE LA MUERTE

El poder es una metáfora de la muerte que se instala entre los párpados y le roba a la vida toda su certidumbre. 

Es un espacio sin vacíos, que revienta todo a su alrededor hasta reventarse a sí mismo. Sólo que cuando eso ocurre otro poder lo sustituye y el ciclo se repite interminablemente, porque no hay quien lo detenga.

LA HISTORIA COMO SUCESIÓN
DE PODERES

La sociedad, en su desenvolvimiento y en medio de ese proceso que nos han vendido como de progreso y superación, no es más que una sucesión de poderes, cada uno más efectivo que el anterior, porque los propios poderes que se crean, lo hacen para darle continuidad a los espacios de su dominio.

Cuando caen, son sustituidos por nuevos poderes que hacen uso de todo el avance tecnologico, cientifico e ideológico para hacerse pasar por renovadores, subversivos y hasta revolucionarios. Hasta que la propia historia se encarga de demostrar lo contrario. Y el poder vuelve a usurpar la condición de la esperanza, la ilusión o el sueño de un mundo con justicia para todos.


NO HAY OTRO HISTORIAL SINO ÉSTE

No hay otro historial sino éste. No se conoce. Y ya ni siquiera tenemos capacidad para imaginarlo.

Nos han convertido, y así lo hemos aceptado, en seres pasivos, resignados a recibir las migajas del poder que nos controla y con él fabricar una suerte de vida en la cual buscamos aplicar el mínimo poder que nos ha sido concedido para aplastar todo conato de pensamiento diferente.

Con el niño comenzamos nuestra labor. O lo sometemos con el hambre, la violencia, la desnutrición, la insalubridad, las carencias y la muerte de mengua, o si tiene el privilegio de poseer bienes materiales, lo liquidamos pronto a fuerza de  robarle su libertad, su espontaneidad, su ilusión y su capacidad para inventar.

AY DEL HIJO QUE HABLA CON LAS PIEDRAS

Pronto lo colocamos en el riel de la vida permitida. Y lo que no logramos hacer nosotros directamente, lo delegamos en las instituciones  de todo tipo, entidades todas encargadas de concluir con la misión de controlar los desaguisados o los exabruptos.

Ay del hijo que sueña cielos sin horizontes y mira por las ventanas en busca del amanecer. Ay del niño que habla con las piedras, los pájaros y la lluvia. Ay del que se asoma atónito a contemplar las estaciones de la luna o los pasajes del bosque.

Cuidado, ese pequeño ser indefenso, que adviene a la vida cargado de imaginerías, puede poner en peligro el planeta entero, la sociedad existente, el poder que se levanta sobre la extinción de todo asombro.

Por eso pronto se le domestica, se le ordena, se le reglamenta, se le pone horarios y se le cierran los espacios para que deje de soñar. Debe obedecer, seguir las reglas, cumplir los horarios, domesticarse a través de la sumisión a los poderes.

TRISTE MUNDO QUE HA AUTODESTERRADO SU PROPIA VIDA

Así sabrá que cuando crezca otros poderes mayores le impondrán lo que debe pensar, hacer, decir y hasta sentir. Y lo hará considerando que es algo tan natural como el día y la noche. No se preguntará por los cauces secretos que lo convirtieron en un ser amaestrado. Esperará tan sólo la ocasión para a su vez domesticar a quien se le atraviese.

Triste mundo que ha autodesterrado su propia vida. En ella ya no cabe nada que hable el lenguaje secreto de los árboles.

Hasta nuestra palabra es un poder destemplado y desvergonzado que nos ha robado el rubor del lenguaje que alguna vez soñó ser humano y amoroso.

Nuestras palabras se han convertido en órdenes o en sumisiones. Perdió casi desde sus inicios su poder de creación, de imaginería, de redención y consagración.

LA PALABRA: PRIVILEGIO DEL PODER

Quedó encerrado en eso que dan por llamar arte. O en la lágrima de una madre. En el suspiro de un colibrí herido. En la canción que se gesta en las colinas. En el abecedario del agua sobre la tierra que aún retoña.

Una expresión libre que no libera a nadie. Un desorden de lo estatuido, que no desordena poder alguno y que las más de las veces se constituye a su vez en poder de murallas, de cercas. De líneas divisorias.

En ese contexto hasta la palabra se convierte en un privilegio del poder.

Dice César Vallejo: Quiero escribir, pero me sale espuma, / Quiero decir muchísimo y me atollo; / No hay cifra hablada que no sea suma, / No hay pirámide escrita, sin cogollo. / Quiero escribir, pero me siento puma; / Quiero laurearme, pero me encebollo. / No hay voz hablada, que no llegue a bruma, / No hay dios ni hijo de dios, sin desarrollo. / Vámonos, pues, por eso, a comer yerba, / Carne de llanto, fruta de gemido, / Nuestra alma melancólica en conserva. / Vámonos! Vámonos! Estoy herido; / Vámonos a beber lo ya bebido, / Vámonos, cuervo, a fecundar tu cuerva.


ME VOY CON CÉSAR A COMER
FRUTA DE GEMIDO

Y hoy y aquí, entre estas paredes abiertas de mi propio encierro, entre esta palabra que no llega a ser espuma, entre esta voz hablada que no llega a bruma, me voy con César a comer yerba, carne de llanto, fruta de gemido, porque como él, en este día de todos los días, estoy herida por poderes disfrazados de relicarios, que llegaron en la noche, al destemplado, a soliviantar la risa de los niños, a amedrentar la luz de sus pupilas, a quebrarles el hilo mágico de sus imaginerías.

LOS PODERES CUMPLIERON SU
SENTENCIA INEQUÍVOCA

Como si hubiesen sido obligados a crecer en un instante. Arrebatados de su sol de mariposas, de sus dinteles escarchados, de sus brazos extendidos hacia las auroras que les nacen en sus adentros, y encerrados en el claustro de las sumisiones, las mentiras y los falsos espejos de devociones que nunca supieron de misericordia.

Y este yo cuarteado en sus raíces, pulverizado el verso, que supo de los poderes aún antes de nacer, hoy en este día invertido, en este anochecer que no sabe de soles, en esta grieta que se enasta en el alma, he dejado que los poderes tomen por sorpresa mis incertidumbres para cumplir su sentencia inequívoca.

DEJO ESTA LETANÍA COMO
UN EXPEDIENTE A LOS PODERES

Y como me he quedado sin palabra y sin espuma, náufraga entre torrentes de cal, vacía de imaginerías que puedan dinamitar el horror, dejo esta inútil letanía, este grito venido de las honduras de un pozo, como un expediente inalterable que le levanto a los poderes de todos los tiempos y dimensiones, a sus usufructuadores, a sus seguidores, a quienes los ejercen y sustentan, a quienes asesinan, a cada paso, la vida que pudo haberse enseñoreado como un don sobre este triste y desvalido planeta, extinguido mucho antes que el astro que lo alimenta y lo nutre.

Una letanía que le dedico, inerme como estoy para protegerlos, a tres niños que me enseñaron y siempre me enseñarán el privilegio de vivir sin poderes.

17 de noviembre del 2010



Publicado en Media Isla
el  20 de noviembre del 2010
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domingo, 7 de noviembre de 2010

MS - D.F. MAZA ZAVALA EN SUS 88




Domingo Felipe Maza Zavala cumplió sus 88 años este 04 de noviembre, pero decidió irse a celebrarlos en otros linderos, donde sus pensamientos y sus versos naveguen en ese territorio de la poesía donde siempre habitó, aunque lo cercaran los espacios cerrados de las oficinas institucionales. Sabemos que en estos días mucho se dirá sobre su obra y su quehacer. Nosotros rescatamos este trabajo, que publicamos en noviembre del 2006, con motivo de sus 84 años, porque en él se condensa para nosotros la verdadera esencia de Domingo Felipe.

Lo dijimos entonces y lo reiteramos ahora: el libro que hiciera con nosotros titulado: Venezuela: historia de una frustración. Habla D.F. Maza Zavala, sigue siendo su libro mayor. Allí en aquellas disquisiciones, en aquel ir y venir por las sendas de una historia-frustración, Domingo Felipe iba abriendo cauces para la investigación, puertas a la imaginación, en la seguridad de que lo conocido y sabido hasta entonces era insuficiente para enfrentar el reto del mundo que nos sobrepasaba.

Tal vez el mejor homenaje que se le pudiera hacer es la relectura de ese libro. Una verdadera síntesis de la historia mundial y un alfabeto de repuestas por construir, por edificar, por consolidar. Allí su corazón de poeta se entremezclaba con el historiador, el economista y el joven que siemrpre vivio en él, anhelante de justicia, libertad y belleza.

De él no nos despedimos, como nunca lo hacemos de las personas a quienes ligan afectos infinitos. Maestro Floricultor de la Cátedra Andante Pío Tamayo, lo saludamos en poesía, en la vibración de ese cordel que se tensa sobre los horizontes buscando siempre el amanecer. ms

07 de noviembre del 2010


DOMINGO FELIPE MAZA ZAVALA
POETA DE LOS SECRETOS DEL BOSQUE






A propósito de sus 84 años y su libro Quinta Estación

a Domingo Felipe Maza Zavala
poeta siempre de la hondura de los pétalos
y la letanía musical de los días sin número
apostados a la orilla
de una ilusión sin término

A veces una palabra, un gesto, un estremecimiento del corazón, puede dar la medida de un hombre, dibujar en tenues líneas su frugal recorrido por los abismos del asombro. Un verso puede dar cuenta de su batalla interior, del silencioso despliegue de sus ansias, en medio de un tiempo cercado.

Y hay que detenerse en ese atrevimiento del espíritu, en ese expediente a la lejanía, en esa militancia con todo aquello que hace florecer la vida. Porque allí anida la esperanza, retoña desapercibido lo que somos, sin que ruido alguno lo suplante. Y hay que iluminarlo para que se proyecte en los espacios cerrados de nuestro propio deambular por predios que no conducen a anclaje alguno.

LA ESTACIÓN DE LA POESÍA

La poesía es entonces el recinto que devela esa quinta estación que agrega imagen y sentido, que abre los portales al tiempo que será. Esa es la magia, el combustible secreto que guarda la palabra, cuando se conjuga sin subjuntivo, más allá de lo que ‘demoran los ritos de la ronda que gira en el perfil del tiempo, renovando la vida para vencer la muerte’. [1]

Y esa es la trayectoria de Domingo Felipe Maza Zavala, el economista, el científico social, el hombre de ideas y pensamientos, el interpretador de números, estadísticas, historia; el crítico sagaz, que logra dimensionar en la totalidad el mínimo resquicio de una realidad diluida en innumerables verdades.

UN SOLO LENGUAJE PARA LA CIENCIA
Y LA POESÍA

Su punto de apoyo, lo que aglutina y recompone, es su don poético, su sentido vital de la existencia, su calidad de observador de los bosques, los pájaros, las flores, y de los manantiales que manan de la devastada vida del hombre sobre este planeta. ¿Será por eso que en sus escritos el lenguaje científico y el poético no se dividen ni escinden, sino que hablan la lengua del hombre?

Todo ser humano lleva en sí esa conjunción que su propia acción ha fragmentado, precisamente para que no pueda reconocerse ni conocer al hermano en cuya sangre, al igual que él, ‘navegan las espumas del sueño, con sus claros perfiles matutinos, en su secreto afán de fecundar la espina’.[1]




EL RITO ELEMENTAL DE
LOS ESPEJOS

Es, como dice el poeta, una historia que comenzó en el verbo, que madura en los trigales, para una resurrección que llegará en la mañana del mundo: ‘Abierta entre los lirios la ruta de los pájaros, / la mañana del mundo multiplica sus colores / en el rito elemental de los espejos, / y en la simple geometría de los planos celestes.’[2]

Y ese es el espejo en el cual se mira el hombre, para poder reconocer en la vastedad de sus pupilas la ingeniería del universo del cual forma parte. Precisamente lo que está roto, quebrado, hecho añicos.

ESCRIBIR LA HISTORIA
EN EL TALLO DEL ÁRBOL

Y éste es Domingo Felipe: ‘Hijo del hombre, de la tierra, del agua, / de la oscura vertiente del metal caído, / de la húmeda soledad de la montaña. / … / Niño frágil como la hierba y el sueño, / doblado al viento y su rumor de hojas, / comunión del canto y la plegaria’, mientras escribe paciente y persistentemente en el tallo del árbol la palabra del ser y busca en sus ramajes la consigna anhelada. [3]

LAS CLAVES DEL FUTURO

Nunca ha cesado su poesía, sólo que le buscó otros cauces. Tenía conciencia de que debía hurgar en la realidad para desentrañar en ella los misiles del desaliento, las fugas de la ternura, los desaciertos de la muerte. Y se dedicó con empeño a atar las coordenadas de los acontecimientos, a recomponer las imágenes fraccionadas.

Y buscó en los números y los rostros, el pasado y los documentos, el desvelo y la inocencia, el mercado y sus leyes, en los terribles designios de un capital acumulado que no redistribuido, en la exacción y la destrucción, los signos, las claves de un futuro incierto, que tiene en este presente un tumulto planetario de tragedias, que dejan al hombre indefenso, soterrado, inmóvil en su miedo de no ser árbol, pájaro, cometa, universo.

UN SOLITARIO QUE AGUARDA
SER ESCUCHADO

Domingo Felipe es, en este sentido, un solitario. Alguien que ha intentando sembrar en la desolación de los desiertos, retoños de alguna hoja que reproduzca los verdes sobre la ausencia de color. Sólo que no hay recolectores, ni quien lea entre las líneas de sus escritos el estallido solar de una entidad que aspira ser, permanecer, en y por una creación colectiva de lo humano. De allí proviene su dualidad, su tristeza, su melancolía, de quien intuye una cosecha que brotará en otras eras.

Sus estudios-investigaciones publicados son muy numerosos y conocidos. Sólo que muchos permitimos que se queden en los anaqueles, en las bibliotecas, en las bibliografías, sin que aún no haya quien las desate en las vorágines poéticas que las hicieron posible. Sólo que no han revelado aún su grado de combustión, en la reconstrucción de una historia que pusieron a andar, sin consentimiento ni autoría del hombre plural que somos.

PODER DESATADO DE CREACIÓN
Y PENSAMIENTO

En la Cátedra ‘Pío Tamayo y el Centro de Estudios de Historia Actual de la UCV, tuvimos el privilegio de hacer un libro con él: Venezuela: historia de una frustración. Habla Domingo Felipe Maza Zavala[4]. Allí, sin las exigencias de árbitros ni limitaciones científicas, sin el orden incisivo de las investigaciones, se desató su poder de creación y pensamiento, de poesía y predicción, y trazó lo que consideramos son las grandes líneas maestras de todo su hacer.

Ese libro, de escasa lectura, en un ex-país extraño a sí mismo, es síntesis y revisión del acontecer del hombre en el tiempo. Deja vertientes gigantescas para navegar en ellas, con una sólida brújula fabricada con troncos de árboles milenarios y el aroma de frutas recién recogidas.

Dice y predice, interpreta y reinterpreta, desordena y pone de nuevo las cosas en su lugar, interroga, exclama, protesta, afirma con contundencia, analiza, expone, vuelve, y se dispara hacia mañanas siderales. No agota, abre surcos, suelta sin amarras su imaginación científica, su visión poética, su condición humanística.

UN DESCONOCIDO E IGNORADO

Domingo Felipe Maza Zavala es un hombre ignorado, desconocido en este territorio y tal vez más allá, en sus verdaderos y subversivos contenidos. Aunque su nombre aparezca en todos los índices y sea consultado y citado en todo este continente y mucho más allá. Sigue siendo una entidad subutilizada o utilizada, sin que en su interior se hayan identificado las claves auténticas que lo miden y definen. Un científico cuya ciencia a pocos les interesa. Un poeta cuyos versos se convierten, por obra de los otros, en un ejercicio doméstico, cuando en realidad contienen la base esencial de su teoría de la vida, el hombre, la sociedad y el cosmos.

Por ello Domingo Felipe es materialmente desconocido como poeta. Para muchos es un pasatiempo o un escape a la apretada agenda de conferencias, foros, seminarios, y exposiciones a los que ha dedicado mucha parte de su tiempo. Cuando aparece uno de sus libros de poesía, se reúnen los amigos a festejarlo. Pocos se atreven a abrir sus verdaderas compuertas para dejar salir todo lo que allí se genera. Pero su obra es una sola. Y su contenido es un clamor permanente por la justicia, la igualdad, la redistribución, la producción natural de una riqueza que pertenece por igual a todos. Una invocación a la alegría que aún no conocemos.

VIVIR RICO EN NUTRIENTES POÉTICOS

Y en este cumpleaños 84, de un vivir rico en nutrientes poéticos, vasto en producciones científicas, en aportes al estudio de estos tiempos, en avanzadas hacia el porvenir, lo celebramos y festejamos, una vez más, desde el Centro de Estudios al cual está adscrito desde la década de los setenta, y la Cátedra de la cual es miembro fundador y profesor permanente.

Y en ese marco, tenemos la alegría de decirle que hemos acodado otorgarle la más alta distinción que hacemos, la de MAESTRO FLORICULTOR, por estar en el camino de quienes dejan huella perdurable, combate por la trascendencia e ilusión de porvenir.

POESÍA PARA ECHAR CORRER
LA MAQUINARIA DEL MUNDO

Esta celebración coincide con la aparición de uno de sus nuevos libros de poemas. Y no puede ser ni gratuita ni casual, esa coincidencia. El Maestro Maza Zavala quiere poner de relieve con ello, en estos tiempos sombríos a los que nos hemos acostumbrado, que la poesía es indispensable para echar a correr la maquinaria del mundo, el artificio de la vida, en dirección a rescatar nuestra preterida humana condición.

Quizás este testimonio sencillo, breve, en medio del estruendo de palabras inútiles, de una confrontación que sólo lleva en su interior, el anuncio de nuevas tragedias, tiene un significado de extraordinaria importancia. Nos devuelve a los orígenes, nos sitúa en el centro de lo que somos, nos convoca a la batalla por la vida que todo hombre debe dar, para que no nos arrebaten la espiral sin fin que nos pertenece por derecho y por esencia.

Vale la pena volver a sus obras, releer sus escritos, detenerse en sus versos. Tal vez allí esté un mensaje contundente, una expresión no escuchada, que nos devuelva a la verdadera y autentica militancia en la vida. A las fronteras de un horizonte que no concluya. En nombre de aquellos hombres que ‘doblaron sus perfiles / en el espejo de la risa sumergida, / en el fresco llanto de la rosa, / en el cauce seco que maldice el sediento, / (y que) multiplicando el rostro de los nombres / hallaron su propia imagen invertida.’[5]

HACIA LA QUINTA ESTACIÓN
DE CAUCES AURORADOS

Hacia esa quinta estación enfilan sus ansias los días del hombre. Hacia el andén de una vida que hoy guardan en secreto los bosques, en murmullo de un tiempo de cauces aurorados y enamorados infinitos.

mery sananes


[1] DFMZ, “Tres instancias”, Quinta Estación. Caracas, MonteAvila, 2006, 116 p.
[2] Idem.
[3] Ibídem, “Arbol”
[4] Agustín Blanco Muñoz. Caracas, CPT/CEHA/UCV, 1986. Col. Testimonios Violentos No. 9.
[5] Ibídem, “Estos hombres”
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