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miércoles, 21 de diciembre de 2011
RAFAEL GROOSCORS - LA INTEGRACIÓN DE AMÉRICA DEBE SER ALCANZADA POR NUESTROS PUEBLOS
SIN ODIOS, SIN EXCLUSIONES,
POR IMPERIOSA NECESIDAD COMÚN, REAL Y SENTIDA
En su Poema 20, antes de su Canción Desesperada, Pablo Neruda, eximio poeta chileno, nos decía como empezar a narrar una tragedia, con palabras de alegría….”puedo escribir los versos más tristes esta noche…escribir por ejemplo, la noche está estrellada y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”…para de lleno comenzar a besar su propia angustia y relamerse en sus recuerdos, que es como cuando un alma amada desaparece, de pronto y se esconde en su fuga traidora, más allá del alcance de nuestras lágrimas.
No obstante, si hemos amado, si de verdad quisimos, ni la penumbra de la más lejana distancia, retirará el amor de nuestros corazones y el amante que se fue, nos recordará para siempre…Reflexiones no sólo románticas, sino que caben en la realidad de hoy, cuando volvemos a hablar de un diseño incompleto, injusto y fugaz, de nuestro Continente, poniendo de relieve las fallas de nuestra historia. Al principio también estuvimos separados y los que hablaban en maya o en náhuatl, no podían entender a los que hablaban en quechua o en aimara, aún cuando ocupaban un mismo y amplio territorio, hemisféricamente hablando.
El Descubrimiento y la Colonia lograron que nos entendiéramos y que adoptáramos, sacrificando nuestras culturas primigenias, otros valores que asumimos como propios y a los cuales hicimos renacer, transformándolos, a imagen y semejanza de nuestra peculiar geografía y del aporte especialísimo de nuestros aborígenes. Hablemos el idioma que hablemos, los americanos siempre hemos sido los mismos. Pertenecemos a “otro Continente”, distinto a Europa, Asia, África u Oceanía. Y somos, probablemente, más jóvenes que todos los demás en el mundo.
No tenemos porque promover nuestra propia división, abrir hondas quebradas entre nuestros comunes caminos, trastocar nuestros cálculos geodésicos naturales y mirarnos como enemigos, cuando nuestra esencia humana es la misma, igualmente diestra y hábil para alcanzar los más laudables propósitos. Desde los glaciares del norte hasta la Patagonia, América es una sola. Pero la historia quiso que nos fragmentáramos y nos aisláramos en “naciones” que intentaron repetir, desde su nacimiento, la recurrencia feudal del viejo Continente, cuya cultura nos invadió.
Pero… si fuimos capaces de entender mejor que los europeos a los Enciclopedistas y adelantar la primera de las grandes revoluciones democráticas del mundo, con la independencia de los Estados Unidos, antes de la gesta de los franceses, podremos hacer nuestra integración más completa, sin las hipócritas fronteras que aún se afirman en los demás Continentes. Sin confusión ideológica. Sin instituciones adversarias. Sin barreras ni murallas insalvables, para que no seamos desleales los unos con los otros. Sin que haya un centro de poder, ambicioso y “mordelón” y una pobre periferia famélica, a punto de fallecer cada vez.
Es decir, revisando nuestro pensamiento para involucrar a Washington, a Bolívar y a San Martín en un-solo-todo de ejemplo magnificente, para participar con grandeza en la construcción del futuro de la humanidad, con nuestra identidad común y en sana convivencia con todos los demás pueblos de La Tierra. Que en estos últimos días de la translación solar del 2011, cuando recordamos, en Capricornio, los acontecimientos espectaculares del nacimiento de Jesús de Nazaret, venido al mundo, por la gracia de Dios, para unirnos a todos en un mismo sentimiento de solidaridad universal, estas largas y quizás fastidiosas reflexiones de mi espíritu sean mi contribución a la felicidad que todos Uds. buscan en su diario menester y que de verdad merecen. Dios los Bendiga a todos. Rafael Grooscors Caballero.
20 de diciembre del 2011.
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Rafael Grooscors
miércoles, 16 de marzo de 2011
RAFAEL GROOSCORS CABALLERO - LAS PRIMARIAS SON SECUNDARIAS
A propósito de nuestra última entrega (“La Otra Oposición ”, www.analitica.com) algunos buenos amigos nos han pedido que aclaremos cómo es que puede “organizarse” una oposición diferente a la que se presenta en la MUD ; una oposición a la cual pueda garantizársele la victoria que se le niega a la que actualmente está formalizada, en la cual no creen. Otros han entendido en nuestras ideas, una prueba más de que hay necesidad de una mayor violencia y de que, para salir del perverso régimen que nos oprime, se justifica o un golpe de estado o una revolución sangrienta, más o menos similar a la que en estos momentos sacude a los países árabes del norte de África.
HABLAMOS DE UNA SOCIEDAD CIVIL COMPLETA QUE
OPERE DE FORMA IRREVERSIBLE
Probablemente no supimos expresarnos con la claridad que las circunstancias exigen, aún cuando hemos venido haciendo señalamientos no faltos de precisión, en los últimos años, acerca de cómo nos imaginamos el proceso de motivación a la sociedad civil “completa”, de manera que cuando “opere”, lo haga de forma irreversible, en consonancia con su fuerza presente y con su devoción por un futuro que debe cubrir todas las flaquezas que han caracterizado a nuestro proceso histórico, en todo el siglo 20 y en lo que va del 21.
No supimos expresarnos, quizás porque no advertimos previamente que nuestra cultura política nos ha acostumbrado a vivir de mitos y de suposiciones poco racionales; por ejemplo, nos ha acostumbrado a creer que cualquiera que hable de democracia se supone que es un “demócrata”, así como todo el que hable de socialismo, tengamos que suponer que es un “socialista”.
ANTE LOS INCAUTOS ESTE ES UN GOBIERNO
‘DEMÓCRATA SOCIALISTA’
Es decir, en la hora presente, este régimen, porque lo dice a cada rato, aparece, ante los más incautos --¿la gran mayoría de nuestros compatriotas?-- como un gobierno “demócrata socialista” que proyecta una realidad cuya “normalidad” no debe ponerse en duda; por lo cual, si hay que combatirlo, debe ser con las reglas del juego --del “juego impuesto a la brava” por unos impostores y atenerse a las decisiones de sus “árbitros arbitrarios”-- y no apelando a lo que el mismo régimen ha llamado las prácticas traicioneras de “intereses extraños” a nuestra nacionalidad y soberanía: el imperialismo norteamericano, la ultra derecha, los neo-liberales, los pérfidos conservadores de la “globalidad”, dueños del mundo. Y por esa vía, con esas reglas, con esos jueces, a nosotros no nos cabría otra identificación que la propia de los “traidores a la patria”.
ESTE NO ES UN RÉGIMEN LEGÍTIMO
Lo ratificamos nuevamente: este no es un régimen legítimo; todo lo contrario, su ilegitimidad es lo que lo hace más débil y vulnerable. Moral y materialmente. Si es verdad que conforma una red de instituciones adscritas, en apariencia, al orden democrático y republicano, esas instituciones son esencialmente ilegítimas en cuanto al origen de la designación de las personas que las dirigen y representan. El Tribunal Supremo de Justicia; el Consejo Nacional Electoral; la Contraloría General de la Nación ; la Fiscalía del Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo, entre otras, constituyen plazas cubiertas por militantes del oficialismo, nombrados por una Asamblea Nacional ilegítima, producto de unas elecciones que carecieron de legitimidad, por cuanto más del 80% del electorado se abstuvo de participar en las mismas.
Y si el nuevo Parlamento alberga a una nutrida representación de la oposición al régimen, esa Asamblea también fue concebida dentro de un sistema de elección contrario a la esencia de la democracia, dando lugar al hecho insólito de que la mayoría de sus integrantes fue escogida por una minoría del electorado. Esta pequeña anormalidad republicana (¡) proyecta y trasciende el vicioso origen de la Asamblea anterior, condenando sus decisiones a la prolongación de la ilegitimidad del régimen.
ESTE ES UN ORDEN VICIADO DE NULIDAD
¿Nos explicamos ahora con claridad? ¿Vivimos una normalidad constitucional? ¿Es o no es éste un orden viciado de nulidad? ¿Debemos o no debemos denunciar la deslegitimación de sus instituciones y luchar, denodadamente, sin cuartel, para su transformación en un régimen verdaderamente legítimo?
Cuando hablamos de la otra oposición hacíamos referencia al sector estudiantil, en agresiva huelga de hambre, siguiendo el ejemplo del sacrificado Franklin Brito; a los trabajadores de Guayana, pertenecientes a sindicatos que originalmente fueron controlados por la gente del poder, ahora en franco enfrentamiento a los falsos revolucionarios gubernamentales; a los damnificados por el deslave del 99 y los de esta misma temporada de lluvias, quienes siguen esperando el cumplimiento de promesas falaces; a los que protestan la inseguridad creciente en los barrios de las principales ciudades del país.
ESTE RÉGIMEN NI ES DEMOCRÁTICO NI ES SOCIALISTA
A los que se organizan para exigir seriedad a un régimen que les ha prometido todo y no les ha cumplido nada; a los que piden las viviendas ofrecidas hace una década; a los que muy pronto pedirán comida; es decir, a todos esos venezolanos que están concientes, ya, después de perdidos estos últimos doce años, que este régimen ni es democrático, ni es socialista, pero que no se sienten representados por los líderes de la oposición, en quienes sospechan similar conducta, llegados al poder, de quienes hoy los maltratan con un desgobierno de antología.
¿Organizar a esa otra oposición? Esa misión la cumplieron, satisfactoriamente, los defensores del llamado socialismo bolivariano, los propietarios de la contra revolución, enemigos de la democracia, enmascarados como defensores de un pueblo al que no respetan.
SE REQUIERE UN CLIMA UNIFICADO
DE PROTESTA COLECTIVA
El problema es que no se ha propiciado un clima unificado de protesta colectiva, más allá de la MUD y de los interrogatorios parlamentarios de los 67 Diputados que nos representan en la Asamblea Nacional ; que no se ha conformado una matriz de opinión que oriente a la gran mayoría de los venezolanos, opuestos al régimen, bajo la convicción superior de que el país está siendo arrastrado hacia un desastre y que hay que reaccionar a tiempo, pidiendo a gritos la necesaria, imprescindible transformación de las instituciones (TSJ, CNE , Contraloría, Ministerio Público, Defensoría) para poder seguir adelante.
El problema es que, antes que nada, tenemos que deslegitimar al régimen y a sus instituciones y exigir su transformación para alcanzar una normalidad que nos permita recuperar la democracia. Promover un movimiento general de protesta y de rechazo, que cunda en el pueblo, en todos los distintos sectores de la sociedad; un movimiento como el que propició la caída del General Pérez Jiménez, en 1958 o como el que más recientemente se dio en el Perú, para sacar del poder al autócrata Fujimori en el 2000. Como el mismo que sucedió en abril del 2002, sin los desvaríos de los improvisados que no supieron “organizar” la gran victoria de aquel momento.
SIN ANTES DESLEGITIMAR AL RÉGIMEN NO SE PUEDE
‘ENCANTAR’ A LOS VENEZOLANOS CON UNAS PRIMARIAS
Y esa estrategia no se logra con Primarias ni con Encuestas. Los 67 Diputados de la AN deben exigir en el Parlamento la revisión de todos los nombramientos de los titulares de esas instituciones y pedir su democratización. Sobre todo, en el caso específico de los Rectores del CNE . No podemos volver a unas elecciones, ni siquiera a un concurso de belleza, bajo la égida de una parcela controlada por el PSUV y por los tramposos “tumba-ranchos” del régimen.
Si ese paso no se da, no vemos cómo vamos a “encantar” a los venezolanos con unas elecciones primarias, para escoger, del pelotón de presidenciables de la MUD , a un líder que no puede ser fabricado en los laboratorios de los partidos políticos, si antes no se ha formado en la conciencia popular y si no se ha anticipado delineando un proyecto de país mucho más ambicioso y renovador que todas las vagas ilusiones que propone el “socialismo” gobernante.
Si no nos movemos en este sentido, nada vamos a ganar con tener un candidato de unidad, escogido en unas inoportunas primarias; el entuerto de las instituciones penetradas por el régimen, empezando por el CNE , elucubrará las medidas, normas y disposiciones necesarias para prolongar el mandato del actual Jefe Supremo del régimen, tal cual lo ha proclamado y seguirá proclamando en sus interminables cadenas el mismo titular del desbarajuste reinante.
HAY QUE HORIZONTALIZAR LA UNIDAD
El hecho mismo de que el Presidente ilegítimo se engolosine aplaudiéndolas, nos demuestra que las primarias son secundarias. Nuestro compromiso es motivar a los DOCE MILLONES de venezolanos opuestos al falso socialismo gobernante, horizontalizando la unidad, llevándola mucho más allá de los partidos, más allá de la MUD , con las universidades, sus rectores y su personal docente; los estudiantes; los colegios de profesionales y sus afiliados, los sindicatos, los maestros, las amas de casa, las asociaciones de vecinos, los líderes naturales de los barrios, los buhoneros y no para seleccionar un candidato, sino para cambiar un país y abrirle el camino al futuro.
MÁS IMPORTANTE QUE UN CANDIDATO ES UN MOTIVO
Para hacer del pobre venezolano un ciudadano de primera, dándole las herramientas para que por sí mismo combata su pobreza y se incorpore a la lucha, como ciudadano calificado, para situar a Venezuela, definitivamente, en el Primer Mundo. Más importante que un candidato es un motivo. Más importante que una unión de partidos, es una convicción nacional con la cual sepamos adonde queremos llegar. Más importante es el programa que el candidato. Definitivamente, las primarias son secundarias.
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Rafael Grooscors
domingo, 24 de octubre de 2010
RAFAEL GROOSCORS - UNA DEMOCRACIA SIN VERGUENZA
Como tras una pesadilla, amanecimos el lunes 27 de septiembre con la desagradable sorpresa de haber perdido, por efectos de la ley, una batalla que ganamos, por efecto de los votos; la cual ganó Venezuela, su pueblo, su gente, su historia. Pero que, perversa y aviesamente, en orden a la ley gobernante, perdió y perdimos para favorecer los intereses de la camarilla del Poder. Inmoral circunstancia, aún más penosa, en cuanto fue aceptada por los agredidos, como cuando en el acto de recepción de la limosna, el pordiosero menciona, reverente, la palabra de Dios. ¡Hasta cuándo, Señor, permaneceremos de rodillas, ante un Régimen ilegítimo, capaz de transformar, en papel higiénico, la letra y el espíritu de la propia Constitución y violar sus principios, para adulterar, sin vergüenza, la límpida naturaleza de nuestra perdida democracia!
Desde hace más de un año, reiterativamente, hemos estado advirtiendo que no hacen falta más razones para condicionar nuestra actuación cívica, ante una respuesta que despeje todas las dudas acerca de la transparencia de los procesos a los cuales nos invitan, probablemente para convertirnos en simples e ingenuos legitimadores de una autocracia con antifaz demócrata, apoyada en la falacia repugnante del oro petrolero y el lupanar multiplicado de los cuarteles y de las milicias criminales.
El año pasado, entre otros mensajes, publicamos, en estas mismas páginas de www.analitica.com, un artículo, titulado, “La vía electoral: otra trocha sin retorno”, en el cual planteábamos la necesidad de lograr una adecuada participación en las decisiones del magno tribunal electoral, como condición indispensable para creer en la transparencia de un nuevo proceso comicial, en el cual llegare a respetarse, en verdad, la voluntad del soberano.
Decíamos, directamente, que si el país está (¿o no está?) partido en dos, el gobierno y la oposición, el CNE tenía, necesariamente, que conformarse con una presencia equitativa de ambos bandos y tenía que permitir la revisión pública de todas sus decisiones y de todos sus documentos, incluido, principalmente, el referido al REP, al que todo el mundo sabe morbosamente contaminado.
Probablemente, alguien nos leyó y fueron muchos los que repitieron nuestros argumentos y justificaron nuestras previsiones. Pero los propietarios de la causa oposicionista, en el mejor de los casos, ni siquiera intentaron dar curso a la previsión. Se aceptó ir, disminuidos, a una nueva confrontación y para mayor agravio, se permitió que el inefable CNE “reformara” la propia Ley electoral, para transformar, una vez más, su espíritu y su letra, convirtiendo las “circunscripciones” en “circuitos” y amontonar caprichosamente a los correligionarios del régimen, de manera que hicieran mofa del arte de Pitágoras, revelando que “cuando se tiene treinta, no es treinta lo que se tiene, porque lo que se tiene es sesenta” y los otros, ¡ay, Señor!, admitiendo la pasmosa verdad de otro giro lingüístico, propio de leguleyos y tradicionalistas burlones, “el que calla, otorga”. ¡Por favor!.
La Constitución Nacional de la República de Venezuela concibe a los Diputados de la Asamblea, como representantes populares de los Estados, de las circunscripciones a las que se refiere nuestra división político territorial y no delegatarios de esos novedosos circuitos a los que apela, ilegítimamente, el Consejo Electoral.
No puede seguirse legitimando lo que es contrario a los principios esenciales de la moral pública. No puede seguirse prostituyendo a la democracia, ya convertida en una pobre casquivana sin remedio. No es posible continuar de brazos cruzados ante un régimen que hace aguas ante su propia Constitución y un supuesto Estado de Derecho que todo lo avala, con la mayor sinverguenzura posible. Y ante una oposición dormida, seguramente dopada, entregada como infiel, amorosamente incluso, a quien la viola, sin que por lo menos se escuchen las voces valientes de los que aspiran a un futuro y no se rinden.
Estas últimas palabras las decimos, pensando en algunos casi líderes nacionales, ya en la palestra, a quienes no pasará mucho tiempo sin que les corresponda darse a conocer, abrirse ante la opinión pública y demostrar con qué madera están confeccionados y si es cierto que saben cómo es como debe leerse, escribirse y hacerse la historia en Venezuela. Pensando demócratamente en la democracia, creemos que lo primero que hay que destruir es todo ese andamiaje de perturbación, inmoral, en el cual se asienta nuestro orden electoral.
Manejarse desde ahora mismo, en una campaña destinada a poner en evidencia las falencias de esta estructura perversa, tanto del sistema como de sus operadores, para hacer valer el principio de la majestad de la soberanía popular, en el orden de las decisiones que se proyectan hacia la conformación de nuestra realidad constitucional.
No puede aceptarse, para ir a una próxima contienda, a un árbitro prostituido, comprado, sumiso a la trampa del más poderoso, a menos que ya estemos en el ámbito de repugnante renunciación al cual llegaron, hace tiempo, los tristes compañeros de la Cuba miserable de los castro-comunistas. No más burlas. No más engaños. No más tardanzas, inútiles, inmorales. Un nuevo tribunal electoral, una nueva lista de votantes, un nuevo método de selección de nuestras opiniones, para una nueva clase dirigente que salve a Venezuela y a su democracia, de la sin vergüenza situación en la cual nos estamos moviendo.
Grooscors81@gmail.com
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