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jueves, 7 de enero de 2016

LA TRADICION BORBÓNICA



LA TRADICION BORBÓNICA
Miguel Aponte

El país ha otorgado un préstamo a la oposición democrática venezolana. Es el mismo que quitó sin prisa pero sin pausa al régimen chavista, estafador, mentiroso, manipulador, sembrador de ruina y miedo.

Los venezolanos fuimos sometidos y casi acostumbrados a la resignación y al “todo vale”: no preguntar, no cuestionar, no pedir cuentas ni al gobernante ni al vecino ni a nosotros mismos.
Decimos “casi” a conciencia, pues llegó el 6D para demostrarnos que la gente no es estúpida y que la estrategia basada en la compra y el miedo tampoco es fatal, aun con dinero, mucho dinero.

La ruta de la resignación que, con brutal sinceridad, el régimen chavista trazó para todos estaba condenada a naufragar, fracasó -pasando al lado del escepticismo de muchos- y ya sin careta sigue su ruina cada minuto en la acción de unos “jefes” que avergüenzan más y más, no a nosotros que no hace falta, sino a sus propios seguidores decentes.

Pero no se trata, como algunos quieren creer, de un único fracaso chavista, sin tradición y condiciones, originado en la nada de ese chavismo que deja incólume al resto del siglo XX venezolano, sin responsabilidad para los 40 años de débil y engañosa democracia anterior.

En este análisis sumamente peligroso se pretende que todo era perfecto y Chávez llegó a dañarlo. Es maniqueísmo al revés. Ante el chavismo, el peor “izquierdismo”, retrasado, bastardo, fanático, reaccionario, tenemos pues un peor “derechismo”, retrasado, bastardo, fanático, reaccionario: almas gemelas.

Siempre estuvo allí el mismo populismo de origen, retrasado, bastardo, fanático y reaccionario, que antes de sembrarse en la conciencia colectiva actuó primero en la conciencia de los líderes anteriores y también en Chávez; los primeros quizá con dudas, cinismo o recelo, este último con franqueza total y como para cerrar un ciclo que no deseamos ver más.

Es la fórmula degradada que cierta izquierda y cierta derecha, ambas “borbónicas” -tomamos la expresión de Teodoro Petkoff y la ampliamos, a riesgo y excusándonos-, insisten en mantener: sin olvidar, sin aprender y sin pensar; y no se crea que el mal afecta sólo a los viejos, porque reside en el imaginario y no en la edad.

Esta conducta responde a la actitud de aquel que en el fondo no cree y solo usa la democracia para usufructuar el poder; el que no olvida, borbónicamente, a la vez no quiere pensar: repite para no pensar.

Este es, en definitiva, el populismo que se rechazó el 6D. Entonces, la pregunta es, ¿aprendimos o vamos a repetir? La nueva Asamblea, unida y sin desperdiciarse en egos y asuntos menores, tiene la oportunidad y la responsabilidad de iniciar la ruptura con la tradición borbónica, cerrar por fin el ciclo populista, caudillista, militarista y, en verdad, apostar por un país civil y democrático.

03 de enero del 2016
miguelaponte1@gmail.com

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domingo, 27 de septiembre de 2015

¿CÓMO EL CHAVISMO FUE POSIBLE?




¿CÓMO EL CHAVISMO FUE POSIBLE?
Miguel Aponte


La respuesta está pendiente; esto sin apelar a los complejos de siempre. Decir que todo se explica porque somos “sudacas”, es racista y ridículo. Allí está precisamente España, país “desarrollado”, por dar un sólo ejemplo, con sus chavistas de “casa”. Entonces, ¿los sudacas son ellos? El asunto va más allá de decir que alguien (¿Chávez?) engañó a la democracia y al “pueblo”, con el preciso sentido de traicionar ambos y ahora una banda en Miraflores se aprovecha de aquello.

Estos argumentos pueden considerarse pero para ser rechazados, pues de lo contrario, jamás será posible hacer una reflexión importante. Somos como somos, sí, pero tendría que haber más que decir desde la sociología, la psicología social y la historia; así que dejemos de lado los lugares comunes y preguntemos cómo es posible que el chavismo en sus diversos empaques fuera posible.    
El asunto tiene que ver con la historia de las ideologías y algunas antipáticas preguntas: ¿por qué el liberalismo deriva hacia el marxismo y, peor, por qué éste lo hace hacia el totalitarismo? ¿Por qué dejan a la democracia de lado? Y, otro peor, ¿por qué liberalismo y marxismo se “casan”, como en China, o configuran sociedades zombis tipo Orwell donde lo mejor que se ofrece es la insignificancia de un consumo sin sentido?
El chavismo buscó siempre su engarce ideológico en la herencia marxista. Esto, aunque avergüence cada vez más a los comunistas serios, si es que aún hay. Así, si alguien creyó que luego del siglo XX habría esterilidad y anquilosamiento de las ideologías comunistas de “liberación social” se equivocó de plano: la cosa más bien se degradó hasta lo impensable y emergió el chavismo.    
En el deslave intelectual del “todo vale” contemporáneo el chavismo se combinó con las “ideas” más peregrinas, que van desde la teología de la liberación y el tercermundismo hasta la religión, los mitos de la redención y los libros de autoayuda, para terminar –que nadie se sorprenda– en el arrase de la democracia y la ruina económica.
Todo lo mismo que ya ocurriera el siglo pasado, pero -como si cupiera- con mucho menos dignidad y mucha más estupidez.
Hasta aquí cuestiones para los “intelectuales” que lo avalaron, ¿tendrán algo serio que decir?
Pero para el resto de nosotros las preguntas siguen: ¿por qué las democracias representativas pierden la adhesión del ciudadano? ¿Cómo ese edificio tan rígido del liberal-marxismo degenera en una cosa tan difusa y vagabunda como el chavismo? ¿Hay en el núcleo del liberalismo algo que anuncia desde su misma formulación teórica la muerte de la democracia y la libertad en manos de su supuesto adversario, el marxismo? ¿Son adversarios? ¿Cómo ambos tienden a la “insignificancia” o a las máximas de Goebbels y nunca hacia la libertad que supuestamente los inspiró?
27 de septiembre del 2015


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lunes, 21 de septiembre de 2015

¿QUIÉN HACE LA LEY Y CÓMO?




¿QUIÉN HACE LA LEY Y CÓMO?
Miguel Aponte

La felicidad humana no consiste en la mera realización del deseo. Si así fuera, la sociedad se haría imposible, pues, cómo hacer con los deseos perversos o incluso aquellos buenos pero imposibles o que conducen a efectos contrarios a lo deseado, ¿debemos realizarlos todos? ¿Cómo discriminar? Un mundo movido solamente por los deseos sería el verdadero infierno; aceptemos esto: los límites son indispensables y la realidad no basta, es preciso que el ser humano admita la necesidad de su autolimitación.

Ahora bien, lo anterior se encuentra en el ámbito de “lo privado”. ¿Qué ocurre en el campo de “lo público”? ¿Existe lo público? ¿Qué es? Respuesta corta: es el “nosotros” de una manera que no podemos eludir y que excede lo privado. Lo público es lo que nos atañe a todos. En la política todo es del orden de lo público, pues en el fondo se trata de una sola cosa: quién hace la ley y cómo. Cuando no aceptamos que la ley sea para siempre –y es fácil mostrar que una ley eterna es imposible– es inevitable toparse con el problema: ¿quién debe hacerla, modificarla, eliminarla? Este es el problema nuclear de la democracia.   

Ahora bien, a menos que aceptemos “iluminados” de la política, debemos reconocer que estrictamente nadie tiene el monopolio del saber en este campo. Entonces, la conclusión directa es que de la política debemos, tenemos, que ocuparnos todos y el dilema central de las democracias modernas es precisamente resolver el problema de cómo volver a la política después de que se negó a la comunidad su derecho a actuar en tal ámbito y se redujo esta gestión a los “profesionales” y “representantes”: falsos gurúes que terminan secuestrando el asunto y matando la democracia en nombre del resto. Ejemplos sobran: un vicepresidente cualquiera no es votado por nadie y se encuentra a un paso de la presidencia: basta un golpe de suerte o la trampa correspondiente. ¿Esto es democrático? Esta “democracia”, sin duda, está sobrevalorada y es, en realidad, una estafa.   

La democracia representativa cuando funciona es deficiente, debemos aceptar esto si queremos superarla y superarla es indispensable si creemos que la libertad es un requisito humano; por eso, cuando, por el contrario, nos conformamos con que la democracia sea sólo asunto de representantes, abrimos el camino para su degradación y terminamos dejando a los gobernantes sin mecanismos de contención; servimos, entre otras cosas, la mesa para que a la vez se permita la reelección, con lo cual abrimos las puertas al despotismo y el destino de ese país será siempre la servidumbre. Por eso es imprescindible limitar a quienes gobiernan, no sólo en el ejercicio del poder sino en el tiempo y los plazos que deba ejercerlo. Todo venezolano sabe hoy que el precio pagado siempre será la libertad.

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domingo, 6 de septiembre de 2015

LO PÚBLICO Y LO PRIVADO





LO PÚBLICO Y LO PRIVADO
Miguel Aponte

El maniqueísmo de liberales y marxistas contemporáneos los ha llevado a negar la libertad que dicen defender. Ambos pretenden una “libertad sometida”; ¿a qué? Pues a la economía: “privada” para los primeros y “colectiva” para los segundos. Dos maneras de entregarse psicóticamente a una significación para negar la otra. Pues, pregúntese, si la economía es solo privada, ¿no se niega lo público? Y si solo es colectiva, ¿no se niega lo privado? Ahora bien, la pregunta es: ¿quién puede sostener sensatamente que negar lo privado iba a ser posible sin destruir necesariamente lo público? Y viceversa.

Si se impone la propiedad privada como única visión, ¿qué hacemos con las externalidades negativas de la acción privada? ¿Qué se ocupe el gobierno? ¿Adónde lleva esto? ¿No es acaso al autoritarismo-populista de derecha? Y si se impone la propiedad colectiva, ¿no negamos la iniciativa individual y al individuo? ¿No es esta la vía más rápida al autoritarismo-populista de izquierda? 

En Venezuela hemos vivido ambas experiencias, que, en el fondo, responden a la misma causa: la negación de la democracia y los ciudadanos que esta requiere. Por tanto, la pregunta es: ¿debemos permanecer en este miope centralismo económico para siempre? ¿Por qué?

Creer que el “individuo” es una idea abstracta excluye necesariamente al otro y termina justificando la tesis de la lucha de clases y la violencia correspondiente. Es la estafa marxista que por tanto, paradójicamente, también se encuentra, por exclusión, en el núcleo de la teoría liberal. Por el contrario, “individuo” es una noción política y ética, imposible de aislar, como pretende el liberalismo; el individuo no tiene sentido si no existe el “otro”; y no se debilita, sino que se refuerza gracias a la comunidad. Tampoco se trata de “comenzar a ser éticos” y ya. El individuo es en la medida en que el otro es y por esto no es cierto que mi libertad “llega hasta donde empieza la tuya”, sino que “comienza con la tuya”. ¿Se nota la postura no marxista y no liberal?

Ahora bien, el marxismo, hundido en una supuesta filosofía materialista que además pretendió haber encontrado la “ley de la historia”, sometiéndola, por si fuera poco, a “leyes económicas” inapelables, se encuentra sin duda en peores condiciones intelectuales para superar su propio positivismo: su ceguera es casi total. No es pues casualidad que aquel alguna vez llamado “pensamiento marxista” haya degenerado hacia el stalinismo, el maoísmo, el fidelismo… para, al final, traspasar alcantarillas, hasta el “todo vale” actual, en este discurso impresentable que es el chavismo. Puro populismo robado a la socialdemocracia, sin teoría económica, ni filosofía y menos aún teoría de la historia, pretendiendo por la fuerza lo que es imposible sin la razón.

Miguel Aponte
06 de septiembre del 2015

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sábado, 5 de septiembre de 2015

EL TALANTE DEMOCRÁTICO



EL TALANTE DEMOCRÁTICO
Miguel Aponte

La democracia no depende del modelo económico que la sociedad adopte; en todo caso es al revés. Si esto no se entiende, se termina matando a la democracia. No es que el capitalismo o el socialismo la “traen” consigo; al contrario, posiblemente sea negándola que “funcionen mejor”. El talante democrático suyo o mío tampoco depende de que se sea “liberal” o “marxista”. La democracia es una creación muy anterior a estas ideologías y además su propio “modo de ser” es otro. Las ideologías han secuestrado la categoría democrática vaciándole de contenido para someterla a su proyecto ideológico.

Creyeron encontrar un “vínculo seguro” entre democracia y modelo económico buscando, en el fondo, someter la libertad -el bien más preciado de todos- a esa  “manía” moderna que es el determinismo y la centralidad en lo económico. Es un error positivista que no puede sino desembocar en contradicciones y la muerte de la democracia y la libertad que dicen proteger; y este es el núcleo del problema que enfrenta la verdadera política hoy. Es verdad que hay vínculo entre libertad, política, democracia y economía. El error está en creer que “lo económico” determina o, peor, garantiza a las otras. El imaginario dominante nos impone ser marxistas o liberales sin cuestionar. Entonces, para ellos, si usted o yo no es liberal o marxista no existe para la política. Absurdo total.

La ideología funciona como todo maniqueísmo: falsa lógica entre el bien y el mal. ¿Cómo razonan estas ideologías? Veamos: “yo tengo razón, yo soy el bien; tú no la tienes, tú eres el mal”. Esto necesariamente desemboca en la negación del otro; y, pregúntese, ¿hay algo más antidemocrático que negar al otro?

El talante democrático es otra cosa porque no supone que se tiene “la razón absoluta”, sino que se enfrenta una opinión a otra. No se impone, sino que negocia, reconoce y cede; sabe que la propia razón siempre es limitada y que todos ganamos admitiendo las razones del otro; en el fondo su lógica interna está gobernada por la regla “yo soy porque tú eres”.

El talante democrático conduce a la universalización de la política; ésta, por tanto, no es las intrigas de una banda en Miraflores intentando quedarse allí para siempre, sino la manera como la comunidad define y configura sus instituciones. Esta comunidad en esa misma medida se hace “comunidad política”. La política, entonces, tiene que estar en la vida cotidiana de la gente si queremos ciudadanos y no simples ovejas.

Por eso, tampoco hay nada más ajeno al talante democrático que la reelección indefinida, las leyes habilitantes, el secuestro del espacio público y de los poderes públicos y la militarización de la sociedad y es por esto que el chavismo niega la democracia y es un camino seguro a la destrucción nacional.


Miguel Aponte
30 de agosto del 2015


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domingo, 23 de agosto de 2015

EL DESAFÍO DEMOCRÁTICO





EL DESAFÍO DEMOCRÁTICO
Miguel Aponte

El chavismo, guste o no, tiene su proyecto para Venezuela, allí está: es Venecuba; su versión escrita es el Plan de la Patria. Es esa momia. Una estafa imposible que ahora los Castro intentan mutar, siempre bajo su control y con creciente intervención China, hacia el modelo “mercantil autoritario” o como se quiera llamar; siempre mirando a Venezuela como su colonia: absurdos de la historia, donde, de paso, (¿algunos?) capitalistas y comunistas, “al fin”, hallarán la forma de echarse en la misma cama, para desgracia de la democracia y la perplejidad simultánea de Adam Smith y Carlos Marx. Lo imposible, pues, hecho posible.

Ahora bien, ¿cuál es el proyecto opositor? No es, esperemos, el discurso autoritario. Pero, ¿será un ingenuo regreso a la “ilusión de armonía” del siglo XX? ¿Populismo de derecha? ¿Liberalismo trasnochado? ¿Qué es lo que quiere hacer con el país? Recordemos que nuestra miseria actual es el resultado final del largo ciclo caracterizado por un imaginario bien identificado y que dominó el siglo pasado y hasta hoy: rentismo, estatismo, populismo, caudillismo y militarismo. Por lo tanto, repetimos, ¿cuál es el proyecto opositor?

El proyecto forma parte esencial del hacer político: constituye y encarna la razón y el sentimiento por los cuales los venezolanos vamos a salir de la estafa comunista/populista para construir otra cosa. No tiene que ser y no es algo acabado, esto es absurdo y sería otra momia. Pero tiene que plantearse como norte. La oposición no puede evadir esta pregunta central por un sinnúmero de razones:

PRIMERO: el ciclo rentista-populista está agotado, lo que representa la oportunidad histórica de incorporar al país al siglo XXI con el apoyo nacional. SEGUNDO: carecer de “Proyecto Democrático” impide formular un discurso coherente, nos hace caer en el reformismo colaboracionista, confundiendo al país. TERCERO: el “etapismo”, creer que primero salimos del chavismo y luego “vemos”, es un acto irresponsable y se sabotea a sí mismo.

Ahora bien, el desafío democrático consiste en catalizar la fuga masiva de apoyo popular que un régimen devastado por su propia torpeza y arrogancia, por una miopía inexplicable más allá de su enfermizo deseo de mantenerse en el poder para siempre, por la corrupción sideral de todos sus mandos y estratos, por su regresión infantil a figuras imaginarias que nunca como ahora el país está dispuesto a abandonar y que se traducen en que la única manera de ser chavista es ser sumiso para siempre; todo eso, repetimos, se catalice en una avalancha de apoyo al movimiento democrático. ¿Cómo? Teniendo y mostrando al país, con coherencia y certeza, un verdadero discurso democrático, no rentista, no populista, no caudillista y no militarista. ¿Por qué no? Hay trabajo, pero vale la pena, ¿no?

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domingo, 9 de agosto de 2015

MUD: ¿FRANQUICIA ELECTORAL Y NADA MÁS?



MUD:
¿FRANQUICIA ELECTORAL Y NADA MÁS?
Miguel Aponte


El proyecto del chavismo es “Venecuba”, como se sabe. Esto los arruinó y hoy pagan las consecuencias. Pero lo alarmante, lo insólito, es que sea el liderazgo opositor el que, en lugar de presentar verdaderas alternativas de poder, le allana el camino al régimen para perpetuarlo. ¿O no es allanar que la MUD se quede en la unidad electoral y nada más; y ya ni eso? ¿No es allanar hacerle la tarea al gobierno para que termine “el 2015 en condiciones menos dramáticas”, como quieren Capriles y Guerra, proponiendo cosas que si tuvieran sentido, sólo benefician al régimen? ¿No es, que los inhabiliten y ellos no hagan nada, como hace la MUD?

O, peor, que, además de admitirlas sumisamente, se aprovechen de ellas para eliminarse entre sí como hacen con Machado. ¿No lo es venderse al chavismo, como hace Copei? ¿Para qué sirve hacer estas cosas? ¿Qué buscan? ¿Quién se beneficia? ¿No es acaso el régimen? ¿Creen que la política es sólo mantener la ilusión electoral y vivir de eso?

Porque, como decía un amigo, mientras el régimen sí sabe dónde queda La Habana, la MUD no llegará ni a Miraflores, porque no sabe a dónde ir”. Y es que para saber dónde ir es preciso primero saber qué se quiere, cuál es la visión de país, qué proyecto ofrecer. Cuando se observa la desarticulación de la oposición: su terco y estúpido separatismo, su discurso y hacer caudillista y populista; y, en fin, su debilidad interna, su falta de coherencia cuando no ausencia total de discurso económico, necesariamente surgen preguntas: ¿esta oposición tiene vocación de poder? ¿Quiere realmente gobernar?

¿No será que, por razones que habría que elucidar, decidió conformarse con unos puesticos aquí y allá y entregar el país a la barbarie chavo-castrista? Observemos bien, esta opción cuadra con el modelo autoritario chavista que justificaría así su condición democrática”, a la vez que permitiría a ellos, el liderazgo opositor”, resolver su problema existencial.

El asunto electoral es un momento de cualquier proyecto político, pero no puede ser lo único que tengan en su mente, sencillamente porque eso” no es un proyecto de nada; un proyecto obligatoriamente se tiene que referir al futuro, a un hacer que, siendo realizable y creíble, responda a una visión de país. ¿Qué es lo que quieren hacer con el país? Que no sea, por favor, copiar lo que hace el chavismo: inundar la mente de todos con populismo y consignas vacías. ¿Haremos lo mismo al revés? ¿Es todo? Lo peor de ser sólo una franquicia electoral es que jamás allí surgirán la visión y las ideas coherentes, con sustancia y originalidad necesarias para gobernar Venezuela hoy, en medio de la postración política, social y económica en que se encuentra. ¿Cuándo la MUD y sus partidos entenderán esto y dejarán de jugar a ser oposición?

09 de agosto del 2015.


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domingo, 2 de agosto de 2015

MÁS ALLÁ DE LA AGENDA ELECTORAL


MÁS ALLÁ DE LA AGENDA ELECTORAL
Miguel Aponte


“Troya resiste no por su fuerza, sino por nuestra debilidad”, era el reclamo de Ulises a los griegos para explicar por qué no ganaban la guerra de Troya. Parte de la grandeza de Grecia fue ver los elementos universales de la constitución de lo humano y sus creaciones y penetrar en las más profundas razones, no siempre racionales, de esa condición. La frase es, por tanto, un buen ejemplo a la vez de repetición y realización en la historia. Muchas han sido y, seguramente, serán, las veces en que esta situación se ha replicado, para superarse en ocasiones y hundirse en otras. Recordemos que, finalmente, los griegos ganaron la guerra, pero no tuvo que ser así: pudo perderse; como, en efecto, en el siglo IV adC Atenas perdió la guerra frente a Esparta y sus aliados; y, lo más grave, se  perdió la democracia y a Atenas. Fin de la época griega.

Traemos el ejemplo para afirmar que en Venezuela hoy estamos repitiendo el mismo trance: un régimen perdido que, por 16 años, disfrutó del mayor poder imaginable –todos los poderes públicos secuestrados, miles de millones de dólares a su disposición y un apoyo jamás visto– se derrumba prácticamente solo y por implosión, contradicciones internas, incapacidad, incompetencia, brutalidad real y manifiesta, abusos y excesos de todo tipo, uso de la mentira y la subestimación de aquel mismo país que alguna vez confío en él, de la mano de aquella promesa, fallida desde su origen e inservible por innumerables razones teóricas, políticas y económicas, que llamó con arrogancia infantil socialismo del siglo XXI: una estafa.

¿Cómo es posible,  pregúntese, que todo el país no se vuelque al  100% -abusamos del número, pero no importa– a apoyar a la opción opositora? ¿Qué falta? ¿A quién más convencer de la ruina del régimen? Ni los cubanos, primeros usurpadores del desastre venezolano, le creen ya, ¿entonces? ¿No debe la oposición plantear claramente y ya el duro trabajo que tocará enfrentar, más allá de declaraciones de intención y no por triunfalismo tonto, sino por elemental responsabilidad? ¿No toca en tales circunstancias divulgar qué es lo que haremos para superar los males y construir la visión que colocará a Venezuela, por fin, en el siglo XXI? 

¿Y no es debilidad retrasar la conducción del país hacia esa visión? ¿Esa debilidad no fortalece al régimen? ¿No es precisamente esto lo que está faltando a la oposición? Y más claro: ¿es que acaso no sería ésta la única manera de hacer hoy oposición? Esto es: plantear, divulgar, discutir, un verdadero proyecto de país, sabiendo que no tiene sentido colaborar con un régimen hundido que lo único que tiene en mente es la estúpida idea de gobernar para siempre y matar la democracia y la libertad. Es esto precisamente ir más allá de la agenda electoral. ¿Por qué no?





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jueves, 30 de julio de 2015

LAS CONDICIONES ESTAN DADAS



Alexey Titarenko 00 Vía IdWork, el colectivo anónimo: poder instituyente de la sociedad


LAS CONDICIONES ESTAN DADAS
Miguel Aponte

Las condiciones están dadas para un cambio radical, pacífico y democrático. Basta salir a las calles en Caracas o el interior, donde aquellas son aún peores, para constatar el estado de ruina material y espiritual del país en todos los órdenes. La penuria alcanza a todos a alta velocidad. Hay quien habla de crisis humanitaria y catástrofe. Llegó por igual a todas las instituciones y los valores. Somos hoy un país sin futuro, a menos que alguien sostenga que ser como Cuba es un futuro. Sin embargo, la economía sola no determinará la salida del régimen. Si bastara la ruina económica para superar los totalitarismos éstos ya no existieran, y no es así. La economía solo condiciona, nada más.

Ahora bien, la psicología sabe que un ser humano alienado es capaz de dejarse matar por una idea, un hombre o cualquier idiotez, pues esa es su característica: el alienado sustituye su voluntad por el discurso del otro. Pues bien, cuando afirmamos que las condiciones están dadas queremos decir que el venezolano inició ya el rechazo al discurso chavista: ve la estafa. Toma conciencia diaria aunque no defina el asunto completamente, comienza a ver que el populismo y sus derivados son fórmulas para subestimarlo, explotarlo, dominarlo como al idiota que no sabe qué hacer con su vida y por eso requiere que un “líder eterno”, el “otro”, se ocupe de él. Lo que queremos decir es que los costos existenciales y materiales que paga hoy la gente por el descalabro nacional son tales que entiende cada vez más los sacrificios que, como país, habrá que realizar para superar el desastre chavista. Los reconoce menores a las penurias de hoy que, además, de seguir así, sabe que empeorarán. Lo constatan las encuestas: el país quiere cambiar.

La seriedad y la coherencia emergen gradualmente como significaciones que deben reivindicarse, porque de otra manera lo que se hace inviable es el país. Necesitamos ahora una raza de políticos que explique la situación sin ambigüedades, que supere psíquica, política y socialmente el pasado que el chavismo representa, que esté dispuesto a gobernar sin aferrarse al poder, requerimos al político democrático, que comprenda la economía sin menoscabo de la sociedad, que supere el rentismo, el caudillismo y el populismo, las tres vulgaridades que nos han alienado; que, por fin, ofrezca realmente otra cosa. Entonces, no lo dude, haremos el cambio radical, pacífico y democrático porque las condiciones, repetimos, están ahí. Así pues, son los políticos quienes deben estar a la altura de estas circunstancias y del país que quieren representar, romper para siempre con el discurso fácil, populista y con la arrogancia caudillista, proponiendo otro modelo de país y un proyecto democrático que hable con el siglo XXI.


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domingo, 12 de julio de 2015

¿CUÁNDO CRECERÁN?




¿CUÁNDO CRECERÁN?
Miguel Aponte

¿Cuál es hoy la perspectiva económica del régimen? Es un zombi, un cadáver “andante”. En este sentido, ¿qué falta decir de su “política económica” y sus “resultados” en estos 16 años que ya no haya sido analizado en extenso? ¿Excluyendo algunos articulistas de Aporrea, quién cree hoy la idiotez de la “guerra económica”? Aquel apoyo “popular” se ha esfumado y hoy, ¿quién aprueba el desastre? ¿Qué queda al régimen?

Dos cosas: el secuestro continuado de todos los poderes públicos y la fuerza bruta. ¿Es mucho o poco? Respuesta: mucho y poco. Mucho, por el daño que todavía puede infligir al país y a todos los ciudadanos, incluidos los chavistas. Pero también poco, si tomamos en cuenta a todo el país, sus ciudadanos y el derrumbe de la adhesión popular. Piense usted: ¿hasta dónde puede llegar un régimen con 20% de credibilidad? Respuesta: a ninguna parte, el régimen está políticamente perdido y lo sabe.

Frente a esto, aunque luzca increíble, la oposición política se encuentra atrapada en sus mini-feudos y no quiere ser capaz de ir más allá de la declamación electoral, subestimando lo único que todos los ciudadanos le están exigiendo: que se unan para derrotar al régimen, en las elecciones, en la política y en el discurso, democráticamente. Punto. 

Así, siguen todos aspirando a “caudillos”; en un país que ha fracasado precisamente por los caudillos y por el ahogo de la democracia y la ciudadanía. Este despilfarro de energía que emplean ridículamente en divorciarse entre ellos es, por otra parte, la contracara de la dedicación que ha hecho falta para establecer con coherencia qué harán con el país cuando sean gobierno.

¿Qué harán? ¿Están conscientes del tamaño del problema?

Requerimos políticos de verdad, estadistas, perspectiva y no baile de cucarachas. ¿Opondremos un  populismo de derecha al actual populismo de izquierda? ¿Esto es todo? ¿Qué harán con la deuda, con China, con el combustible, con el tipo de cambio, con la inflación, con Pdvsa, con el BCV, con la política monetaria y fiscal, qué harán para hacer retornar la inversión? ¿Qué harán con la pobreza? ¿Y con la democracia? ¿Cómo articularán todo esto en un proyecto de país?

Y no digan que tienen “equipos de economistas” trabajando en eso, porque no se trata de las recetas que les den, sino de mostrar la gran perspectiva, económica y democrática, indispensable para enfrentar los problemas, para mantener la unidad y la fe nacional en medio de las dificultades que vienen.

Pero no, allí están nuestros políticos opositores, peleando por el patio trasero mientras el país se les disuelve en las manos.

¡Cuándo crecerán? ¿Dónde está el político que vaya más allá del discurso electoral, las salidas mágicas y su propia arrogancia? No se ve y esta, amigos, es nuestra verdadera debilidad.

Miguel Aponte
12 de julio del 2015

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domingo, 5 de julio de 2015

EL NOBEL DE ECONOMÍA PARA FRANCISCO



EL NOBEL DE ECONOMÍA PARA FRANCISCO
Miguel Aponte

Justo cuando es obligante, a pesar de las dificultades, demostrar que las cosmovisiones contemporáneas no entienden el laberinto de nuestra actualidad y sólo sirven para justificar sus fracasos, aparece la «CARTA ENCÍCLICA LAUDATO SI’SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN», que el papa FRANCISCO publicara el pasado 24 de mayo de 2015. Nosotros, que hemos pasado por comunistas frente a los liberales y por esclavos del capital frente a los marxistas, vemos ahora al propio Papa enseñando a todos cómo se piensa cuando se piensa, sin miedo ni chantaje, asumiendo las consecuencias; y, la verdad, no incomoda para nada esta «modesta» ayuda.

Liberalismo y marxismo, derecha e izquierda, no son hoy verdaderas alternativas, opuestos reales y útiles a la hora de contrastar y comprender; representan el maniqueísmo contemporáneo: son «parte interesada» del mismo discurso con signo contrario, cinismo con el cual se quiere seguir ocultando la realidad actual y sus salidas. Veamos.

¿Cuál es la diferencia entre defender la propiedad para justificar el aumento de la pobreza y la desigualdad; y aumentar la pobreza y la desigualdad negando la propiedad? ¿En qué se oponen en verdad liberalismo y marxismo si lo único que reivindican es la propiedad privada de algunos versus la propiedad privada de un déspota y sus cortesanos, es decir, algunos, donde además aquellos se cuelan? ¿En qué es que son contrarios? Están, al contrario, ambos, atrapados en su propia visión de la «dominación perfecta»: ¿quién es mejor amo, «el capital» o «la burocracia»? ¿No son ambos la expresión de la sociedad dividida para siempre entre  «dirigentes»  y  «ejecutantes»? ¿Dónde dejaron la democracia?

¿Dónde dejó el interés común una sociedad en la que sólo importa la economía, individual o colectiva, qué más da? ¿La libertad va a ser sólo la exaltación del ego, incapaz de pensar en el mañana, ni siquiera porque allí vivirán nuestros hijos y nietos? ¿La igualdad va a ser nada más que la vulgar eliminación del individuo y todas sus libertades? ¿Por qué iba a ser mejor que alguien dirija la sociedad para siempre en lugar de la difícil democracia, la política y el desafío de pensar? ¿El abandono de la política por los ciudadanos no nos llevará siempre al autoritarismo, de derecha o de izquierda, qué más da? ¿Nos debemos conformar? Este es el tipo de preguntas y la reflexión que nos invita a hacer este aporte denso y valiente del Papa. Por eso, aunque sería poco, proponemos formalmente el Premio Nobel de Economía para el papa FRANCISCO; una decisión que en realidad beneficiaría al premio que al fin daría muestras de entender qué representa la economía en una sociedad que busca el verdadero sentido de sí misma y no solo algoritmos y dogmas mecánicos alejados de toda realidad.

CARTA ENCÍCLICA LAUDATO SI’ DEL SANTO
PADRE FRANCISCO: SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN:

05 DE JULIO DEL 2015

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domingo, 24 de mayo de 2015

¿ADÓNDE VA UN PAÍS QUE NO PIENSA?




Hasta hoy los marxistas criollos se mantienen anclados en sus creencias positivistas del sXIX; pero, atención, los liberales criollos también. En su imaginario son más iguales que lo que están dispuestos a reconocer. En realidad, sus contradicciones son más aparentes que reales. Los miembros más “agudos” de ambos lados, ya captaron que, en el fondo, buscan objetivos perversamente conciliables: los “marxistas”, cuya obsesión por el control es patológica, quieren el poder para siempre; mientras los “liberales”, siempre tan economicistas, lo que quieren es ver respetada su tasa de ganancias para siempre. Además, para ambos la política y la democracia son en realidad algo molesto y de segundo orden, que cuando importa es porque sirve a sus propósitos. ¿Nos equivocamos?

Entonces, ¿qué pasaría si hallaran un modelo en el cual la coexistencia entre autoritarismo y propiedad privada fuese posible? Pues bien, si usted guarda algún afecto por la libertad, preocúpese, porque ese esquema, mezcla de capitalismo salvaje y despotismo comunista, existe; y si usted no cree, fíjese en China. El partido hegemoniza la sociedad mientras el capitalismo está muy feliz, siempre que comulgue con las pautas que le imponen y olvide la democracia. ¿Y la Cuba de Raúl, adónde cree usted que va?

Entonces, una economía en crecimiento, sin inflación, sin devaluación y sin escasez, no será eterna, pero tampoco es nada nuevo y puede coexistir con el autoritarismo. Y, cabe preguntar, ¿no sería esta mezcla lo que satisfaría a ambos bandos criollos? Así pues, nuevamente estamos ante el peligro de copiar esquemas extranjeros pues el matrimonio entre dictadura comunista y capitalismo ya lo inventaron en otra parte. Dicho más claramente: el peor peligro que enfrenta la libertad y la democracia en el sXXI consiste en que los comunistas al fin se dieron cuenta de que su antigua enemiga, la propiedad privada, puede perfectamente ser su doncella sometida y satisfecha. Sólo la política democrática puede salvarnos de esta desgracia.

Lastimosamente la constante positivista parece haber contaminado a los “nuevos” partidos venezolanos que lucen como mixturas degradadas de socialdemocracia, socialcristianismo y marxismo, ahora con renovada pintura populista y autoritaria; y es que hay una fascinación por estas tendencias que se expresa en el régimen, pero también en los partidos, viejos y nuevos. ¿Dónde hay algo nuevo? ¿El Psuv? Nada que ver: con él se ¿cierra? el ciclo populista-autoritario-caudillista que inició Guzmán Blanco y prosiguieron todos en el sXX: fracaso total. En cuanto a PJ, VP y el resto de los partidos, ¿traerán algo distinto? ¿Reivindicarán la democracia y la libertad o se conformarán con el productivismo autoritario del “nuevo” capitalismo comunista? Veremos.

24 05 15
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