sábado, 24 de septiembre de 2011

¡SIGAN RESIGNADOS Y VAYAN A...!



Comienzo por disculparme ante quienes, a partir de mi pasado artículo  (¡Esa payasada de primarias yo me la...!), se convirtieron en ex lectores de esta columna.

Para ellos se hizo intolerable que alguien dijera que aquí no está en marcha ninguna unidad, sino un pacto de derrotados dispuestos a construir un movimiento de electoralistas para vencer al régimen en las urnas puestas, dispuestas y controladas por el CNE-Proyecto Venecuba.

Para estos polarizados lectores hay una norma inviolable: o se está con el régimen majunche o con la Mesa de igual calificación. Fuera de ellos nada.

De modo que quien se coloque fuera de estos lineamientos debe ser execrado. Hasta un diario como ‘El Universal’ debería echarlo de sus páginas. Así de sencillo.

Según ese  concepto de  democracia, se puede pensar “libremente” pero atendiendo los lineamientos de la suprema y majunche dirección    o  cogollo de la MUD. Nada que envidiarle al PSUV.

Pero estos ex-lectores, llevados a la intolerancia, son víctimas de dos políticas alejadas de las mayorías: la minoría de la llamada cuarta que cedió sus espacios a la “revolución”, y la que quiere recuperarlos.

Dos actuaciones inscritas en el camino de  la destrucción de Venezuela y que nos colocan ante una terrible realidad: Venecuba.

 Un proyecto destinado a desfigurar nuestro plan de nación-país-república-soberanía, que cuenta con el visto bueno y material aprobación, por acción u omisión, de las oposiciones.

Venecuba, la fusión de dos revoluciones que controlan y pisotean hoy al colectivo de este ex país, se establece con una carga de violencia que le lleva a usurpar toda legalidad, liquidar las instituciones para ponerlas en manos del nuevo jefe-caudillo-todopoderoso y nuevo dueño de Venezuela.

A partir de este momento aquí no hay oposición sino convalidadores y legitimadores del llamado proceso que requería de una cobertura democrática.

Esas oposiciones, a lo largo de 12 años, se han encargado de crear las condiciones para que a la tal revolución todo le sea ‘democráticamente’ permitido.


Se mantiene así vivo el Negocio Venezuela a dos manos. No importa que hoy estemos inmersos en Venecuba, mientras cada una de las partes obtenga su cuota de poder. Y esto el régimen lo ha entendido y en cada oportunidad le ha dado sus rapiñas a esas indispensables oposiciones.


Pero ante tanta usurpación, los dos polos aspiran controlar una mayoría cada vez más apartada de ellos.

Por tanto, a quienes nos alejamos de esa polarización de minorías, se nos lanza la política del cerco y la persecución, que en medio de la confusión que promueven politiqueros y medios, incide en mucha gente que nos ve como los culpables de que el golpista-presidente (GP) siga en posición de triunfador.

Por eso,  para unos y otros, según les convenga, somos: traidores, vendidos, brinca-talanquera, infiltrados, cuerda floja y pare de contar.

El objetivo: tratar de negar que hay una tercera y mayoritaria posición que enfrenta a los mercaderes electoralistas de la destrucción. La mayoría, nini o no alineada debe ser derrotada, aplastada.

Y esto conduce a la defensa permanente de  la MUD, heredera de la célebre Coordinadora Democrática Blindada: No te metas, no critiques la MUD porque eso es lo que tenemos para sacar al chavismo que es peor.

No importa que esté constituida por un puño de mercaderes o delincuentes electoralistas, ni que cuente con el ventajismo de una maquinaria electoral manejada al mejor estilo revolucionario por los altos funcionarios de la legión invasora venecubana.

Aquí no hay hoy un juego político de simples diferencias ideológicas, sino una guerra declarada. El GP lo anunció desde su tiempo de simple golpista: “para mi esto es una guerra, llamada a destruir este sistema para implantar uno nuevo”.

La orden-decisión es clara: esta revolución no puede perderse en la cuenta de votos presidenciales.

Es la  profundización de la violencia con contingentes armados legalizados: Círculos, Frentes, Comunas, Milicias. Todos dispuestos a hacerse matar heroicamente en defensa de la revolución.

Y ante  este cuadro,  algunos ex lectores y otros que se quedaron, nos solicitan la fórmula de como sacar ya al golpista-presidente. Es la desesperación de lo inmediato. Es el mismo ‘Ahora si se va’ con la consabida respuesta: ni siquiera con este cáncer me voy y menos ahora que sé que ustedes están resignados a su Mesa y Candidatos  majunches que no cuentan con la maquinaria que yo sí tengo para asegurar mi triunfo el 07/10/12.

Ante este terrible cuadro hemos insistido en la necesidad de impulsar una política que  se plantee como tarea prioritaria la organización de la fuerza social para cumplir con la tarea de sacar a Venezuela de esta condición de ex país. www.historiactual.blogspot.com

Y este no es un llamado excluyente. La fuerza social-colectivo en acción- está obligada a crear su propia organización, con una dirección horizontal y un programa elaborado en su seno.

Esta es otra manera de entender y hacer la política. Una propuesta para la construcción de un verdadero país  dispuesto a no seguir resignado sino decidido a ir hacia otros horizontes. ¡Que historia amigos! T:@ablancomunoz


El Universal, 23 de septiembre del 2011.

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