martes, 18 de marzo de 2014

RAFAEL IRIBARREN - FEBREROS





FEBREROS
Rafael Iribarren


DE FEBRERO A FEBRERO

Febrero de 2014 marca el cierre del “proceso”, el fin del chavismo como un solo movimiento. El cierre de la elipse abierta en febrero de 1989 e impulsada  en 1992;  con su posterior auge y mengua de quince años de régimen chavista desde el 98. El “4F” de 1992; más allá de su reescritura novelada; realmente fue, en la impronta  del “caracazo”, y con la destitución de Carlos Andrés Pérez; una de las claves en la crisis final del puntofijismo.  El tiempo dirá si, como parece apuntar, este último febrero resulta con aún más  carga y alcance históricos que aquel; pues si tal fue un hito en su etapa final; siendo el chavismo, en esencia, la continuidad última de los cuarenta años que duró; estando ya en el post-chavismo; estamos, mismamente, de lleno en el post-puntofijismo.   

I

LO QUE MADURO DENUNCIABA REALMENTE ERA UN GOLPE
DE ESTADO CHAVISTA CONTRA ÉL.

En este febrero se desarrollaron, uno inserto en el otro, dos procesos de gran alcance e incidencia inmediata futura en la vida nacional. Uno, el proceso de movilización popular nacional; general, aunque impulsado básicamente por los universitarios y estudiantes; y en el que se involucraron activamente  las comunidades de los sectores medios; en el marco de la crisis general nacional que vivimos; confrontando el gobierno de Maduro, Y, dos, el de la confrontación entre chavismos; interna; aguda; tanto que lo que le dio las características de tensión y violencia máxima que se vivieron, retroalimentadas día a día; fue el impulso e intento de desarrollo del golpe de estado de un sector del chavismo; de “la derecha endógena”, contra Maduro.

Quienes montaron e intentaron el golpe chavista contra Maduro, con su propia agenda; lo insertaron,  aprovechándolas, en la movilizaciones universitarias; haciéndolas reprimir, más allá de las líneas oficiales;  brutalmente y con saña sin predecentes, por la GNB y paramilitares mercenarios motorizados; bajo su dirección propia; matando a decenas e hiriendo a centenares de manifestantes desarmados; en la idea de  provocar el desencadenamiento de una violencia generalizada, armada; y presentarla como “un golpe de derecha en marcha”; que justificara un pretendido “contrataque fulminante  antifascista”; realmente, un golpe “cívico-militar”; desde afuera, un “autogolpe”, contra Maduro. Sin que esté claro su alcance concreto; si era para sacarlo inmediatamente; o si, “por ahora” solo para imponérsele fáctica y políticamente.  

En cadena nacional, (ND/ 10.03), Maduro declaró: “Hemos enfrentado el golpe de Estado, lo hemos neutralizado y está derrotado”; y, un “golpe de Estado que se activó con violentas protestas”. Declaraciones dadas en forma deliberadamente ambigua y sin detalles; y sin nombres de  golpistas indiciados o presos; aparte señalamientos y acusaciones generales; sin ni siquiera molestarse en mostrar nada creíble que indicara la posible existencia de plan alguno, real, ni montaje golpista alguno, concreto; que creíblemente, al menos, siquiera pareciera vinculado a las movilizaciones universitarias y las guarimbas. A pesar de que en dichas declaraciones, afirmó que el “golpe de Estado”, “enfrentado”, “se activó con violentas protestas”; obviamente, refiriéndose a aquellas.

Ni civil ni militar retirado da golpe. Un “golpe de Estado”, por definición, insoslayablemente, es dado  por  militares activos; con mando de tropa, con poder de fuego, etcétera; y/o, en tal caso, en alianza cívico-militar; pero, con civiles, con  poder concreto. Sin embargo de lo qué, en las declaraciones de Maduro y demás voceros chavistas;  no se menciona que haya presos ni indiciados huyendo; ni militares ni civiles. De lo que hay que concluir; uno, que realmente, sí hubo un golpe; obviamente, contra Maduro; dos, que fue activado enmarcado en las movilizaciones universitarias y comunales; aunque no vinculado operativamente a ellas; tres, que, por definición, fue militar o cívico-militar; cuatro, que  fue “neutralizado” y “derrotado”; y, cinco, que los militares y civiles involucrados en el golpe, siguen activos en la FANB y/o en las estructuras de Poder en las que están.  Conclusiones a las que vale agregar, que en las declaraciones referidas de Maduro; en contra de su estilo y práctica públicos; ni señaló ni acusó a nadie, ni concreto ni genérico; a nadie de la oposición ni siquiera. Y que no fue claro a quién está destinado el mensaje.

DE LOS MUERTOS DE LA CANDELARIA A LA TOMA DE SAN CRISTÓBAL A LA CONFERENCIA DE PAZ

En otro escrito sobre el 12F, analizo la secuencia de hechos y acciones que pautaron la confrontación en este  febrero entre  golpistas y el contragolpistas  chavistas. De ella  vale referir, los dos eventos clave de su desarrollo y final. El primero, es de los muertos el 12F hechos por comandos cívico-militares, SEBIN y paramilitares motorizados; identificados, según, no con total propiedad, como “colectivos”; actuando evidentemente con objetivos y propósitos concretos propios; fuera de la agenda oficial; desconociendo, “desobedeciendo,” según Maduro, sus mismas órdenes de “acuartelamiento”; y las del general Bernal, entonces jefe del cuerpo. Es claro que tal acción tenía como su objetivo principal, preciso, el de hacer el  “muerto”; emboscarlo; igual preciso con nombre y apellido; el muerto exacto; que “alguien”, que, “matando dos pájaros de un tiro”, buscaba para producir el desencadenamiento de la violencia que llevara al “otro 11 de abril”; y al que se justificara responder “como el 13”; según, con el “contrataque fulminante antifascista”. Los muertos de La Candelaria, marcaron la puesta “en marcha” del golpe de la “derecha endógena”, chavista, contra Maduro.

El otro evento clave, una semana después, fue la toma militar, bélica, de San Cristóbal, el 19 de febrero, comandada directamente por el MIJP, Miguel Rodríguez Torres; con Sukhoi, helicópteros artillados, brigadas de paracaidistas y blindados ligeros. Tal toma, militar, bélica; desproporcionada; sin, ni cualitativa ni cuantitativamente, nada que ver con las características y dimensiones reales de la situación en el Táchira; dura e intensa, ciertamente; pero civil, desarmada. No fue otra cosa que una demostración de fuerza; un despliegue de poder de fuego, real concreto; de apoyo concreto al gobierno de Maduro. La muestra de la capacidad y disposición resteada del sector chavista identificado con él; a activarlo como  contragolpe, al golpe, que ciertamente estaba “en marcha”; montado y arrancado  cívico-militar mismo desde  un chavismo.    

El despliegue militar, bélico, en San Cristóbal comandado por Rodríguez Torres identificado con Maduro y su política de diálogo; o frenó, o coincidió con que fuera frenado “el contrataque fulminante antifascista”, según,  inminente, al que abiertamente Ameliach llamó a preparase a las UBCH el 18; víspera de la toma militar  de la capital tachirense. Luego de la cual  y sobre la marcha, Maduro; hasta con un requiebre conciliador en su discurso; reactivó sus internamente  cuestionadas y saboteadas, llamadas e iniciativas al diálogo con la oposición y los sectores empresariales. Sobre la marcha hizo convocar e invitar a Miraflores, primero, el lunes 24, al diálogo con alcaldes y gobernadores de oposición en el Consejo Federal de Gobierno.

Y cuarenta y ocho horas después, el miércoles 26; instaló la “Conferencia para la paz”; con asistencia mayormente chavista; pero con la participación activa de los más  destacados representantes empresariales; además de dirigentes políticos no alineados. Activado el contragolpe, con los evidentes efectos disuasivos, del poder de fuego desplegado en el Táchira el 19; Maduro, contra la confrontación y el saboteo internos a su política del diálogo en función de lograr alguna gobernabilidad; remató políticamente con las reuniones del 24 y el 26 en Miraflores.
 
II

EN MANOS DE MADURO “SE ESTÁ PERDIENDO
EL LEGADO DE CHÁVEZ”

El golpe chavista; de un chavismo; o de varios en alianza; de, o, con la “derecha endógena”, contra Maduro; tuvo, o, tiene, dos sustentaciones. La primera, la menos determinante; en el fondo solo una justificación; la de que, según, “en sus manos se está perdiendo el legado de Chávez”; que es manejada en general dentro del chavismo por todos los sectores; aunque particularmente en las cúpulas y sectores militares más cuestionados y fascistizantes, que tuvieron con Chávez un poder que ya no tienen. Aparte ello, de cuál fue, y de qué dimensión real y valor, es el tal “legado”; y  de cómo quedó el país en él. Aparte igual de si, vivo él, la profundización de la crisis actual sería igual y continuaría  como hoy sucede. El hecho es que para el chavismo en general, hoy, con Maduro no ha habido chavismo sin Chávez; “el proceso” ya no es tal; y la responsabilidad de eso, se hace recaer en él.

La segunda; esta sí determinante; es que, ya no “el legado”; sino la sucesión, la herencia, de poder sobre todo; aunque también, política, en la medida de que, al menos transitoriamente, esta soporta a aquella; esas herencia y sucesión, no están resueltas; no son ni aceptadas ni asimiladas por el grueso de las muchas, empoderadas y enriquecidas, cúpulas y jefaturas chavistas. Sobre todo por quienes real o noveladamente, militares en un casi cien por cien;  se presentan como 4febreristas; como “comacates”; que, según, sí se las habrían jugado con Chávez entonces. De tal forma que, independientemente de que haya sido su voluntad última; que un Maduro, que, aparte versiones noveladas nunca estuvo realmente en nada o en casi nada, cuyo único mérito fue serle incondicionalmente leal; ser su “ordenanza” civil; además de que evidentemente “no tiene con qué”. sea el continuador, el sucesor, el heredero, del poder, y de los recursos de toda clase que eso significa; sea el jefe de un “proceso” que comenzó fue en los cuarteles, entre militares; a lo interno del chavismo, simple y realmente, no lo acepta nadie. Nadie.

Virtud o defecto; Maduro no habiendo nunca pasado  de ser un adlátere, el más incondicional, de Chávez; nunca trató de hacerse de una base, política  o político-organizativa propia. Es presidente, exclusivamente, por unción, por herencia; pero, sin el menor apoyo ni bases propias dentro del chavismo; ni en el PSUV ni en el PP. En un movimiento político organizado; que tuviera una estructura y dinámicas internas, digamos, consolidadas; colectivos, etcétera; niveles, jerarquías; tal vínculo con el jefe, podría ser un suficiente punto de arranque. Pero en la inestructura y la inconformación; en el todos contra todos que es su ley interna; sin ningún tipo de organización real, partidista, corporativa;  como siempre fue y hoy sigue siendo el chavismo; el no ser más que el ungido de Chávez; sin historia y sin ninguna base concreta propias; no solo que no es suficiente; sino que, como está sucediendo, termina siendo, una contra absoluta.

Dentro de las cúpulas y burocracias chavistas; en ninguna de las tendencias, ni en las izquierdas y progresistas honestas que quedan en el chavismo; ni en los oportunismos, clientelismos y mafias de todo signo que son su mayoría; ni en las derechas fascistizantes militares, ilimitadamente corruptas, que mayormente controlan los centros de poder; Maduro tiene ningún apoyo propio real. Desde que asumió, se ha movido y mantenido es con base a pactos de sobrevivencia mutua; y a alianzas circunstanciales; burocráticas. La militarización de sus equipos de gobierno; mayor que la del mismo Chávez; con efectos más aparentes que reales; no agregando nada en cuanto al manejo y el control, en la gestión concreta de los problemas nacionales; muestran que la sustitución de burócratas civiles chavistas, por burócratas militares de alto rango; han resultado  en cambios  solo de imagen y retórica. Y para peor.         

III

DICIEMBRE 2012-FEBRERO 2014: UN AÑO DE ACUMULACIÓN
HACIA LA “MASA CRÍTICA”

Un repaso de algunos de los eventos más determinantes de la dinámica de poder interna de los chavismos; desde la última venida Chávez, hasta  este febrero del golpe chavista contra Maduro; del desarrollo de su crisis total en que está; muestra una secuencia de momentos de gran tensión, confrontaciones no siempre sordas; de gran acumulación de  desacuerdos, rechazos, frustraciones y resentimientos .A pesar de la actitud y retórica formalmente compartidas entre sus protagonistas; de su sobreactuada supuesta hermandad de ser todos hijos de Chávez.

La venida de Chávez en diciembre del 2012; realmente, fue un golpe a los  autoconsiderados sus eventuales sucesores y a sus aspiraciones. A pesar del rechazo general y la descalificación de que es objeto; sobre todo interna  en el chavismo; que Cabello como presidente de la AN que entonces era, asumiera temporalmente la Presidencia si se daba su falta absoluta; siendo lo constitucional; era obvio. Además de por ser primer vicepresidente del PSUV; segundo hombre del chavismo. Pero  la designación de Maduro como su sucesor, candidato presidencial en tal caso; y más aún la de Molero Devía en Defensa; fueron desconcertantes; todavía hoy, racionalmente incomprensibles, en general para el país y el chavismo y particularmente para las cúpulas chavistas y 4Febreristas; llenas de auto-considerados; según, con más propiedad, para esas designaciones. Eran inaceptables.

En secuencia con lo anterior; muerto Chávez   y declarada la “ausencia absoluta”; fue notorio, aunque ensordinado, el drama de manipulaciones y brujuleos, dentro de las cúpulas y burocracias  chavistas y en los centros periféricos de Poder; en función de bloquear, a pesar de ser lo constitucional y su última  voluntad; la asunción de Cabello como presidente interino. Terminaron inventando la figura de “Vicepresidente Encargado interinamente de la Presidencia”, hasta las nuevas elecciones presidenciales; para bloquearlo.  

Ya, obra y gracia del CNE-SMARTMATIC, “electo” Maduro  en abril del 2013; en mayo, el G2 por  medio de Mario Silva, puso en evidencia la podredumbre general de las cúpulas chavistas; de todas, obviamente del entorno de Miraflores; del “pozo de alacranes” como lo llamó Muller Rojas; salvando a muy pocos, entre ellos a Maduro; presentando entre los más y peores, precisamente a Cabello.

El retrato en grupo de la podredumbre de las cúpulas chavistas hecho y difundido por el G2 y Silva; obviamente con soporte de inteligencia y documental probatorio suficientes; habría sido la base de la verdaderamente abismante acción de Maduro; (y, ¿quién?, y, ¿con qué base concreta de poder fáctico?); el 5 de Julio; cuando, sin la menor dificultad aparente, ni la más mínima reacción de nadie; pasó a retiro a toda la alta oficialidad chavista, 4Febrerista, “centauros” todos; en que Chávez se había soportado continuadamente por años; entre los que estaban varios señalados en el informe del G2 y Silva; con las peores acusaciones con nombres y apellidos. Decenas de retirados, entre los que  había al menos tres o cuatro generales  y contralmirantes que se consideraban, ellos mismos,  con, según, bastantes razonables opciones de ser designados titular de Defensa. Como se sabe, la designación de la contralmirante Meléndez constituyó “un tajo”.

Al pase a retiro de todo el generalato chavista, sucedieron dos medidas simultáneas tomadas por Maduro; de inevitablemente fuerte incidencia política dentro de los chavismos; en general, pero particularmente en los militares. A varios, a los retirados más destacados, los impuso como candidatos a alcaldes; y a otros los colocó en cargos altos de gobierno; varios con rango ministerial. Pero a cuatro, de igual rango que los demás; y que igual que a todos, había pasado a retiro mismo el 5 de julio; los ubicó también en cargos de rango ministerial; pero además, insólitamente, sin precedentes  y sin explicación; solo días después de pasados a retiro, los reincorporó al servicio militar activo.

Ya ministra la contralmirante Meléndez, en octubre, se produjo la acción de unidades de La Armada, de detener en aguas territoriales venezolanas, al barco de exploración oceánica, TEKNIK PERDANA, de la empresa petrolera norteamericana ANADARKO, contratada por Guyana en función de concesiones petroleras que viene dando. No se ha aclarado quién tomó la decisión y puso en ejecución dicha operación; que,  al menos formalmente no fue, hasta ahora no lo ha sido, asumida por la ministro. Pero fue una inocultable negación, activa, fuerte, de la más básica geopolítica chavista; originalmente de Chávez; y luego, sin quitarle una coma, asumida por Maduro que, solo semanas antes había visitado Georgetown, más que amigablemente, como socio y aliado incondicional; dándole, de hecho,  luz verde  a sus pretensiones sobre territorio nacional.

Otro hecho que se produjo después, en noviembre; con similar o mayor significación, que el incidente con Guyana; fue la, tampoco anunciada formalmente, participación de la FAV en los ejercicios de guerra aérea, CRUZEX FLIGTH 2013, en Brasil, conjunta con otros siete países del Hemisferio, entre los que estuvieron EEUU y Canadá. Hecho éste que, sin relativismos, constituyó la negación concreta, absoluta; no solo, también, de la geopolítica de Chávez; y de Maduro; sino del núcleo básico de su discurso, antimperialista, antiamericano etcétera; anticapitalista. Tampoco fue tema; aún hoy no lo ha sido; de ninguna  declaración ni explicación oficial; a ningún nivel. 

En el año que Maduro ocupa Miraflores; la rotación de cargos al mismo estilo de Chávez ha sido constante; tan  incoherente y arbitraria, evidentemente sin nada que ver con criterio alguno de buscar y garantizar la mejora y, menos, la optimización de la gestión gubernamental. La desprofesionalización y militarización del gobierno ha sido la constante; y la inestabilización de los designados en los cargos. En el caso de Chávez, tenía su lógica; era coherente con su sentido de impedir que se crearan áreas controladas por pequeños jefes; que aunque fueran sus subalternos, en un determinado espacio, ejercieran algún poder propio; aunque no relativizaran el de él.

La rotación permanente y acelerada que aplicaba a sus equipos; era para que sus funcionarios no se estabilizaran. La estabilidad y la permanencia en un cargo en un determinado nivel y nicho de Poder; significaba, de hecho compartir el suyo, absoluto; en algún grado relativizar su autoridad y jefatura absoluta. Y le funcionó;  logró en todas las áreas y niveles, equipos de gobierno absolutamente anuentes; absolutamente incapaces pero  incondicionales, verdaderamente eunucos. Aunque, ello  a costa de la contribución que al caos nacional significó esa extrema desprofesionalización y militarización que le impuso a su gestión gubernamental. Esta disgregación viene al caso; porque al Maduro aplicar la misma manipulación de sus designaciones, destituciones, enroques, etcétera; aparte seguir contribuyendo mediante la mayor desprofesionalización y militarización a intensificar la inercia de la caotización nacional; la profundización de la crisis; que hoy se vuelve contra él;  y aparte de lograr, como Chávez, impedir la estabilización de sus funcionarios y equipos; el alcance último de ese “logro” es opuesto al que aquel buscaba. En su caso, la estabilidad de sus subalternos, en perspectiva, era  un riesgo para su concentración absoluta del Poder. Mientras, al contrario; la de los equipos, de Maduro, apuntaría o, hubiera apuntado a una mayor eficiencia de su gestión; y a tener o a ir logrando, un cierto piso político propio; del que carece siéndole hoy de vida o muerte; y que Chávez para mantenerse en el Poder nunca  necesitó.       

IV

ENTRAMPADO MADURO EN SU MODELO Y SU RETÓRICA;
HAY QUE “SALVAR EL LEGADO DE CHÁVEZ”

Condicionado negativamente en todos los sentidos; contextuales e internos; junto a sus insuficiencias, propias y las de sus equipos de gobierno, rotados y enrocado una y otra vez; Maduro no ha logrado definir políticas coherentes en ningún área de la vida nacional. La crisis en acumulación inercial que caracterizó la gestión de los últimos años de Chávez; en la gestión postchavista, no ha hecho sino ampliarse y profundizarse a ritmo diario creciente. Durante el año largo que lleva su gestión, se totalizan más de 5.000 protestas, de todos los sectores en todo el país; particularmente de los sectores populares y medios.

No hay ningún sector; ni popular ni medio ni empresarial; ni de gobierno ni de oposición; ni chavista ni no chavista; que se identifique con la gestión de Maduro Para el país; incluido el país chavista y los militares; él  fracasó; peor aún, en la perspectiva previsible de seguir fracasando. En la perspectiva, hasta de corto plazo, de que ese seguir fracasando  lleve al país a un colapso total; al borde del cual, la sensación y la inteligencia nacional, común e ilustrada, percibe que ya estamos.      

La crisis total que vivimos, realmente, no causada por la gestión de  Maduro; pero profundizada, rueda libre en ella,  dada la incapacidad, la incoherencia  lo contradictorio e improvisado y dominado por la corrupción que la caracteriza; viene de atrás; de la gestión del propio Chávez; igual incoherente, contradictoria, improvisada y supremamente corrupta. A pesar de lo que se invoca, para cuestionarlo, a Maduro, que en sus manos, “se está perdiendo el legado de Chávez”. A pesar de que la crisis inercial que  vive el país, es el verdadero legado de Chávez. Y de que sería igual con él vivo; y hasta con cualquiera, incluso de oposición, que estuviera en Miraflores; a menos que se produjera un verdadero cambio en las relaciones bicentenarias de Poder que tenemos.

Sin embargo su incapacidad para manejarla; y hasta para intentarlo;  para ir más allá  la misma retórica de la “guerra económica”, del “golpe”, de “la desestabilización” del “magnicidio”; y de la aplicación de la misma estrategia de militarizar la economía; sin lograr ni siquiera ralentizarla; en el marco del riesgo cierto en que estamos de un colapso total inminente; crean el cuadro ideal para justificar un golpe. No ya para el golpe “del imperio” de la panfletaria retórica chavista; aunque en ella se plantea así.  Sino del propio golpe chavista; según, para “salvar el legado de Chávez” que fue el que realmente la “derecha endógena” puso “en marcha” en este febrero.

V

BALANCES

Lo propio es hablar de balances; en plural; correspondientes a  tres de los  niveles determinantes en que se dio la  dinámica de este febrero: 1.- el de la confrontación interna chavista: del golpe chavista contra Maduro; 2.- el de las relaciones político-institucionales entre el gobierno y la oposición; y 3.- el de la dinámica socio-política; de las correlaciones entre la gente y el Poder.

1.- El golpe chavista contra Maduro; que fue el que realmente hubo y estaba “en marcha”; como va dicho, enmarcado en las movilizaciones, fracasó; propiamente, fue derrotado militarmente antes de que se concretara. El sector de militares y civiles chavistas; muchos militares 4Febreristas principalmente; resentidos y/o disconformes; hoy gobernadores y altos funcionarios gubernamentales; para quienes  “el legado de Chávez se está perdiendo”; obviamente, en manos de Maduro; (¿de quién más, si no?); que  manejaron con la estrategia y la retórica del “contrataque fulminante antifascista”; dispuestos, de ser el caso, a  empujar al país a la guerra civil; poniendo a Maduro a “saltar o encaramarse”; se frenó, ante el contragolpe que fue la toma militar de San Cristóbal. Luego de eso, Jaua, sin claridad acerca de a quién se dirigía declaró que “el intento de llevar al país a una guerra civil, fracasó”; expresión que repitió, al llegar a Santiago de Chile a la toma de posesión de Bachellet, el 10 de marzo. Y que igual fue a lo que se referían el 8 de marzo, las declaraciones de Maduro; de haber “enfrentado y neutralizado…un golpe de estado…”; igualmente sin ningún detalle en ningún sentido ni aspecto.

De la confrontación interna entre chavismos; de la tensión entre el golpe y  el contragolpe;  Maduro salió, digamos, victorioso; mientras el chavismo golpista se frenó y bajó la guardia; al menos por ahora. En el tiempo se verá si la nueva carga de frustración y derrota que resulta; será de alguna forma asimilada; o drenada; o si  se convertirá en una nueva acumulación hacia la “masa crítica” que en algún momento se desencadenará. Con la desaparición de Chávez, aunque siempre fue  no más que un agregado incoherente de grupos y mafias de todo tipo; la unidad del chavismo, que él mantenía; dio paso a los  varios chavismos que hoy hay; no revueltos y solo más o menos agrupados,  en  base a la idea genérica de salvar “el proyecto”; en realidad y propiamente por el interés de sobrevivir y sostenerse en el Poder; circunstancialmente en torno a Maduro presidente. Pero, a partir de este febrero de la derrota del golpe de la “derecha endógena” contra Maduro; entre los chavismos queda una fractura muy honda. Entre quienes saben que lo volverán a intentar sacarlos del Poder, o someterlos; y entre quienes, aunque hoy frenados; solo esperarán otra oportunidad.

2.- Gobierno y oposición, a partir de los resultados locales del 8D , están emparejados. En el plano político-institucional, cuantitativa y cualitativamente, el país aparece repartido en dos; polarizado. Pero ello no significa que la subjetividad nacional, se reparta igual parejo, correlativamente a tal reparto político-institucional; las bases de las organizaciones chavistas y de oposición, las que realmente  hacen alguna vida  vinculada a ellas, están absolutamente atomizadas y minimizadas. Y las cúpulas de ambos istmos; PSUV-PP, por su lado; y la MUD y sus principales partidos, por el suyo; en general y salvo excepciones relativas; viven crisis crónicas, estructurales; sin nada que ver con las dinámicas sociopolíticas reales, de base.

Las crisis internas de las cúpulas de ambos istmos; de sus principales partidos y aliados; realmente, ambos, aparte retóricas, solo aparatos y franquicias electorales y candidaturales; presionados en este febrero por la necesidad de manejarse ante la intensificación de la confrontación de la gente con el Poder, con la gestión pública; atrapados en sus intensas e inmanejables contradicciones e inconsistencias; aparte de no lograr un mínimo de coherencia en sus discursos ni en sus políticas; se fueron invalidando, incapacitando, para relacionarse  ni política ni político-institucionalmente entre ellas; en función avanzar hacia alguna forma de diálogo o interlocución. Habiéndose conformado y manejado electoralmente, que es a lo que se han reducido sus existencias; con base a una polarización, inducida e irracionalmente simplificada, su razón de ser y su oxígeno político; hoy no sobreviven sin ella. Cuando la despolarización político-institucional, sería, tiene que ser, la base del diálogo y la convivencia que desde ambos istmos se invoca. Cualquier “bajarle dos” a la manipulación polarizante,  a la radicalidad y el extremismo en la retórica y en la actitud; por parte de ambos, aunque principalmente de los chavismos; le resulta muy costoso, demasiado costoso políticamente; letal.    

El gran perdedor, de esta confrontación de febrero, entre la gente y el Poder, es el gobierno del chavismo-madurista, para quien el diálogo, y la búsqueda de consensos, hacia lograr alguna forma y grado de gobernabilidad; es su única opción real de sobrevivencia. De lo que no se concluye, que “la oposición”, la MUD, etcéteras, sea correlativamente, ganadora. El diálogo y la búsqueda de consensos; es la única opción para ambos; gobierno y oposición. La emergencia del diálogo se impone emergentemente; a pesar de la incoherencia e inconsistencia gubernamental; y del entrampamiento de la oposición. Tanto que independientemente de ella, sectores no-chavistas, no gubernamentales, sobre todo empresariales; aunque también políticos; a pesar de cuestionamientos y críticas, muchas, válidas de que son objeto; asumen involucrarse en las iniciativas, que aunque, “en veremos”, promueve el gobierno.

3.-El aspecto más dramático y de mayor alcance de la dinámica nacional actual mostrada en este febrero; fue el de la relación, de distancia y tensión crecientes, entre las subjetividades, entre la gente, y el Poder. Circunstancial y coyunturalmente entre las subjetividades y el régimen, y el gobierno y “el proyecto”; pero, mucho más allá; entre la gente, y el sistema.
Las más de 400 protestas en promedio mensuales; unas 5.000 el año 2013; dispersas y desarticuladas; sin embargo, en este febrero de movilizaciones masivas generalizadas, si no confluyeron propiamente; estuvieron en sintonía nacional con la beligerancia y la agenda de los universitarios, básicamente; y de los vecinos. Dimensionándose o enmarcándose  nacionalmente, en una sola agenda general nacional, las luchas locales, sectoriales, regionales. Lo local, lo sectorial, lo regional; tuvo permanente resonancia nacional en el marco de las movilizaciones nacionales; de forma  que cualquier problema, deterioro, perversión, inexistencia, en lo que sea, en donde sea que la gente padece; se evidenció que no es más que  expresión específica, de la profunda, estructural, crisis total en que estamos.

Lo primero que se hizo evidente fue que frente a la movilización y beligerancia universitaria, estudiabtil y vecinal; en sintonía con las demás reacciones ante los problemas; el gobierno, como tal, no dispuso de otro recurso que la utilización de “la violencia institucional”, justificada en el marco de la cínica y vergonzosa manipulación mediática del discurso de la “guerra económica” y de la “desestabilización” a que se le estaría sometiendo. Y como régimen, los chavismos, tuvieron que limitarse a la utilización, camuflada y acoplada con la GNB y la PNB, del terrorismo mercenario motorizado; que cubiertos y apoyados, mató e hirió impunemente en  movilizaciones básicamente pacíficas; y en guarimbas, desarmadas; desarmadas a pesar de la mínima infiltración, de que en realidad fueron objeto, por  promotores de la violencia de cualquier signo.

Fue notorio que las cúpulas burocráticas chavistas, hoy ya no tienen sino una mínima capacidad; siempre transportándola  pagándola; nada espontánea; de movilizar importantemente los sectores que, aún identificándose  como chavistas; ya críticos, escépticos, neutralizados; no están dispuestos a movilizase por el régimen; menos para enfrentar movilizaciones populares de reacción a una crisis de la que también están conscientes porque ellos la sufren igual. Y menos, para ir a matarse con ellos. La nostalgia de “otro 11A”; que algunos, de ambos istmos, indisimuladamente han mostrado; se frustró.

No, porque no hubiera la enfermiza disposición a otro “Puente LLaguno”; que sí la hay en ambos; sino porque, a pesar de infiltraciones, provocaciones y protagonismos, la calidad e inteligencia política con que se desarrollaron las movilizaciones, estudiantiles y sectoriales; incluso las guarimbas; permitió evidenciar que estaban absolutamente desarmadas. Además de que; aunque al confrontar al gobierno y sus políticas, inevitablemente la gente movilizada coincidía con la oposición a él; fue evidente que, en general, ni se identificaba con ella ni con sus factores ni proyectos personales o partidistas; ni respondía a sus líneas ni estrategias polarizantes.  Fue evidente la autonomía y la agenda propia, sectorial, nacional, que llevó a los estudiantes en general y mayormente a los vecinos a coger y mantenerse en la calle. La misma prolongación de la permanencia durante semanas de las guarimbas, con todo y la crítica política, justificada a partir de un determinado momento; de que fueron objeto por la misma gente identificada con ellas; muestra la autonomía con que eran movidas.

VI

CONCLUSIÓN

Este febrero de 2014, no fue el “11A” objeto de la nostalgia de los sectores más oscuros de ambos itsmos. Fue el febrero de cierre de esa elipse que abrió en 1989 con el Caracazo, siguió con el 4F del 92 y se desarrolló, ascenso cima y descenso, a partir del 98, en los 15 años del chavismo. En éste febrero se marca el inicio del post-puntofijismo/post-chavismo.

No fue otro “11A”; fue muy superior en sus aspectos principales; y, seguro se verá a corto plazo; de mayor y mucho más profundo alcance histórico. Fue superior en cuanto a su dimensión; realmente nacional. La confrontación en 2002, fue casi exclusivamente circunscrita a Caracas. Además, en este febrero, se mostró una más alta e inteligente consciencia y actuación políticas; de la gente; de los estudiantes movilizados; y de las comunidades, que, en general, en el marco de la confrontación, supieron llegar al límite de la demostración de fuerza política de masas que se instaló en la calle; sin, en general, dejarse empujar a la violencia por la provocación sistemática, ciertamente golpista, sobre todo, aunque no solo, de sectores del gobierno y del chavismo. Y, fue superior, en que, si entonces operó la intensa y obscena manipulación mediática, extremadamente polarizante, en función del juego de los factores tradicionales de Poder, que hubo; ahora, las movilizaciones locales y sectoriales; realmente autoconvocadas; dimensionadas nacionalmente; fueron el resultado, casi exclusivo de las comunicaciones e información por las redes. Ahora no hubo la incidencia, sobre todo, de las TV de entonces. 

Y, de mayor y más profundo alcance histórico. En este febrero se mostró; y, básicamente queda; la base de una nueva correlación sociopolítica nacional; según, en ciernes; pero en la perspectiva de consolidarse y desarrollarse. Una innegable mayoría rechazando al gobierno, al autoritarismo  al militarismo chavistas; determinantes en la profundización de la crisis nacional; y al partidismo puntofijista, el histórico y el nuevo; determinante en su causación primaria; y que quedó al márgen. Como está  dicho arriba; ni las movilizaciones respondían a ninguna estrategia de la MUD ni los partidos y/o candidatos de oposición; ni “del Imperio, etcétera”; ni las bases chavistas se movilizaron; ni para contrapesar la confrontación de la gente contra el gobierno; ni para apoyarlo y defenderlo. Al gobierno no le quedó otra que recurrir a la violencia; cuando su agenda inicial de manejar o pulseo de la situación, llamando al diálogo;  fue saboteada  y hecha posponer; por la activación de la  otra agenda chavista de “la contraofensiva implacable antifascista” el verdadero “golpe en marcha”; que provocó, no la violencia que buscaba; sino una respuesta de masas, inteligente, crecientemente expansiva consistente y madura políticamente.     
Después de ahora, de este febrero; irreversiblemente,  ni el chavismo es ni seguirá siendo el mismo; ni su oposición perfecta, es ni seguirá siendo la misma. A ambos toca “pasar a retirar su liquidación”.

Estamos en el post-chavismo-post-puntofijismo, Ahora si estamos en el Siglo XXI.  

Rafael Iribarrren
Caracas marzo del 2014

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