martes, 12 de julio de 2016

CALIDAD DE VIDA ACTUAL EN VENEZUELA


CALIDAD DE VIDA ACTUAL EN VENEZUELA
Ramòn Santaellla

          La Calidad de Vida fue considerada como indicador integral de la sociedad, por un equipo interdisciplinario del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de La FACES, UCV en el marco de la Dependencia de Venezuela, investigación, cuyos resultados fueron publicados en 1984, coordinada por el desaparecido Dr. Rodolfo Quintero. En consecuencia, el volumen III de la misma fue dedicado específicamente a “La Calidad de Vida en Venezuela”.

Esta fue operacionalizada en subindicadores como: trabajo, ingreso, alimentación, vivienda, salud, vestido y calzado, educación, transporte, recreación y tiempo libre; aunque no son todos los subindicadores, aquellos fueron estimados como los de mayor relevancia. En este sentido, quedarían pendientes: TV, automóvil, nevera, lavadora, viajes al exterior; en fin, que contribuyen a satisfacer necesidades biológicas y sociales en la población (p.113)

          La evocación de aquella investigación en la cual tuvimos la oportunidad de participar, nos lleva a estimar “trabajo” como un determinante en La Calidad de Vida, por ser “creador del hombre social” (p.114).  Por consiguiente, el presente impone una interrogante: ¿Cuántos venezolanos podrán incluirse actualmente en la legión de trabajadores productivos, más allá de las “misiones”, las expropiaciones, los enchufados y el proceso desintegrador de empresas de transformación de materias primas como fuentes de trabajo?

          Lo anterior conlleva otro subindicador importante: “Ingreso” que según Marx y Engels se subdivide en “nominal” (lo que percibe el obrero a cambio de la fuerza de trabajo empleada en la producción de mercancía) e ingreso “real” (el que permite adquirir bienes y servicios para satisfacer necesidades biológicas y sociales).

          En la oportunidad de realizar dicha investigación, se llegó a la conclusión de que el 73.5% de la población consultada (unas 3.000 personas), no satisfacía sus necesidades alimentarias indispensables. ¿Cómo será en la actualidad?

En aquella ocasión había pleno abastecimiento alimentario, bajo salario, cierta cuota de corrupción alrededor del Ejecutivo y una tendencia inflacionaria que de  moderada rebasaría el 100%; entonces gobernaba CAP, quien trató de compensar dicha tendencia, elevando las cuotas de interés bancario.

          En la actualidad priva el criterio político equivocado de “igualdad social”, el estado inspirador gira alrededor de los niveles de pobreza, hambruna, miseria generalizada, con apoyo gubernamental y una doble dictadura, la político-militar y la delincuencial, empleadas ambas en el control “absoluto” de la población disidente.

La devaluación del Bolívar, la inflación exacerbada, acumulada y progresiva, el desabastecimiento integrado, la improductividad impuesta por el Gobierno, mediante políticas absurdas, bajo la doctrina de un supuesto socialismo S.XXI, con la consecuencia de  la fractura “total” del mercado interno, la falta de divisas para la importación necesaria y por complemento, la especulación y cierto compadrazgo entre comerciantes formales e informales, incluido bachaqueros engendrados por la ineficacia de las políticas económicas concertadas por la “revolución”, contribuyen con el Gobierno de turno, al sostenimiento de una real “guerra económica”, donde el gran perdedor es el pueblo de menos recursos, acompañado por sobrevivientes o relictos de la otrora clase media  venezolana.

          En lo relacionado al “ingreso”, el equipo de investigadores en cuestión, concluía: “A pesar que el 75% de los jefes de familia no sobrepasan los Bs.2.500 de remuneración y el costo de la vida en Venezuela es alto y sometido a inflación creciente, el 35,1% de las personas consultadas señala cubrir los gastos fundamentales (p.291). Si anexamos a estos, el 16% que opina cubrir los gastos “más o menos”, la proporción se eleva a 51,1% (Ob. Cit. Cuadro B-3, p.292).

          El viernes 6 de septiembre de 1974 en el Cuerpo “D”, 14 de “El Nacional”, apareció una lista de productos y sus precios. En aquel momento la tomamos de modelo para compararla con datos de productos y precios ofrecidos en 1979, por Mersifrica (Org. Del Edo).

Hace 37 años la situación era la siguiente:

Productos
1974 (Bs)
1979 (Bs)
Aceite Vegetal (1L)
 6,60
 6,50
Manteca Vegetal (1Kg)
 5,00
 4.90
Huevos Rojos (docena)
 3,60
 3,40
Huevos Blancos (docena)
 3,10
 3,10
Azúcar (1Kg)
 1,25
 1,75
Café Molido (1Kg)
 8,00
10,80
Carne de res:


Costilla (1Kg)
 3,50
 3,50
Papelón (1Kg)
 5,50
 5,50
Solomo abierto (1Kg)
 5,50
 5,50
Paleta o codillo (1Kg)
 5,50
 5,50
Lagarto con hueso (1kg)
 3,50
 3,50
Falda (1Kg)
 3,50
 3,50
Recortes (1Kg)
 4,00
 4,00
Carne de pollo (1Kg)
 5,50
 5,70
Jamón cocido de espalda (Kg)
16,50
16,00
Jamón cocido de pierna (Kg)

22,00
Mortadela económica (Kg)
 7,00
 6,80
Mortadela Tapara (Kg)
12,00
15,00
Salchichas (Kg)
  9,33
  8,33
Carne de cerdo (Kg)
  6,00
  6,00
Pescados frescos:


Pargo, Mero, Carite (S/cabeza), (Kg)
  7,00
  7,00
Ídem con cabeza (Kg)
  6,50
  6,50
Cabaña, Corvina, Jurel y Merluza (Kg)
  4,00
  4,00
Ídem con cabeza (Kg)
  3,50
  3,50
Lebranche y Lenguado (Kg)
  4,00
  4,00
Róbalo sin cabeza (Kg)
  4,00
  4,00
Róbalo con cabeza (Kg)
  3,50
  3,50
Atún (Kg)
  4,75
  4,75
Anchoa (Kg)
  3,45
  3,45
Bonito (Kg)
  3,80
  3,80
Cataco (Kg)
  3,25
  3,25
Cazón, corocoro y lisa (Kg)
  2,26
  2,25
Tahalí (Kg)
  2,00
  2,00
Queso pasteurizado (Kg)
12,00
12,00
Queso amarillo nacional (Kg)
17,00
17,00
Arroz (Kg)
  1,00
  1,00
Caraotas negras (Kg)
  3,00
  2,75
Maíz pilado (Kg)
  0,65
  1,00
Harina de maíz precocida (Kg)
  1,50
  1,40
Leche en polvo (Kg)
  9,85
  9,85
Pasta con sémola (Kg)
  1,50
  1,50
Pasta corriente (Kg)
  1,125
  1,125
Pan de trigo (Kg)
 11,11
 11,11
Verduras


Papas blancas (Kg)
   1,25
   1,25
Papas rosadas (Kg)
   1,25
   1,25
Plátano (Kg)
 10,00
 10,00
Yuca (Kg)
  8,00
  8,00
Tomate (Kg)
 16,00
 16,00
Zanahoria (Kg)
 11,00
 11,00
Repollo (Kg)
  9,00
  9,00
Cebolla (Kg)
 17,00
 17,00
Pimentón (Kg)
 13,00
 13,00
Limones (Kg)
   3,30
  3,30
Naranjas (Kg)
 13,00
 13,00
  Ob. Cit., pp.332-336


          Veamos cuánto podía adquirir un jefe de hogar (6 miembros) en 1979, con el salario percibido (Bs.2.500) y cuánto el jefe actual, con el mismo número de miembros en la familia y un ingreso nominal complementado, de Bsf.33.000 (relación semanal):

Productos                               Bs.(1979)  Bsf.(2016)
Aceite Vegetal (1L),                      6,50                700,00    
Huevos Blancos (2 docenas)        6,80            2.400,00
Azúcar (1Kg)                                 1,75               450,00
Café Molido (1Kg)                       10,80            2.500,00
Costilla (1Kg)                                7,00            1.800,00
Solomo abierto (2Kg)                  11,00            4.750,00
Carne de pollo (2Kg)                   11,4              2.800,00
Jurel (2Kg)                                     7,00            8.000,00
Mortadela económica (1Kg)          6,80            3.000,00
Queso llanero blanco (1Kg        12,00              2.600,00
Arroz (3Kg)                                  3,00              1.350,00
Caraotas negras (3Kg)                8,25              6.000,00
Harina de maíz precocida (4Kg)  5,60                760,00
Leche en polvo (2Kg)                 19,70             9.600,00
Pasta con sémola (4Kg)               6,50            1.920,00             
Papas blancas (2Kg)                    2,50            2.400,00
Plátano (2Kg)                              20,00           2.200,00
Yuca (1Kg)                                     8,00             850,00   
Tomate (1Kg)                               16,00           1.500,00
Zanahoria (1/2 Kg)                         5,50              425,00
Repollo (1Kg)                                 9,00               450,00
Cebolla (1Kg)                               17,00             1.400,00
Pimentón 1/2(Kg)                            6,50               700,00
Limones (1Kg)                                3,30            1.100,00
Naranjas (2Kg)                             26,00            1.800,00
Total:                                             251,90          61.455,00
Ingreso                                       2.500,00         33.000,00
Balance                                    +2.248,10        -28.455,00  

Fuente: 1979, Mersifrica, lista de mercados libres o municipales
Los datos de 2016 son obtenidos de la experiencia personal del autor, quien indaga precios en el mercado local (Maracay y Cagua), buscando rendir el “ingreso real”.

Observaciones:

·        En 1979, más allá de la tasa inflacionaria, la corrupción denunciada alrededor del Ejecutivo y los bajos salarios, un jefe de hogar que percibía Bs.2.500,00 al mes, gastaba, según lista anterior, el 10,08% de su ingreso por semana (Bs.251,90). En consecuencia, su ingreso real permitía “cubrir” las necesidades alimentarias del mes, con el 40,32% del ingreso nominal (Bs.1.007,60) quedando para otros gastos, la cantidad de Bs.1.492,40, el 59,68% del ingreso nominal.

·        En relación a la situación de 2016 ocurre todo lo contrario a 1979, el jefe de familia requeriría aproximadamente, un ingreso mensual, real, equivalente a Bsf.245.820,00 solo para la cuota alimentaria de la familia y apenas percibe entre salario nominal y bono de alimentación, Bsf.33.000,00; significa que para mantener el ritmo de vida del jefe de hogar de 1979, habría de incluirse el 59,68% que quedaba en aquella oportunidad, para otros gastos, por consiguiente, se debería percibir mensualmente en la actualidad, un ingreso equivalente a Bsf.609.672,60.

·        Si comparamos los dos momentos, bastaría con señalar el abismo inflacionario existente, producto de la tendencia acumulativa y progresiva de la inflación y devaluación sufridas por nuestra moneda, reflejada en la crisis-caos del país que nos dejan las políticas de una revolución empeñada de manera tozuda y vergonzante en construir falsas realidades o productos imaginarios, sobre la tesis conductista del ensayo y el error, con predominio de los errores.

·        Según las cifras ofrecidas, resultaría de mal gusto como desesperanzador, colocarnos en la posición de calcular los márgenes inflacionarias entre los diversos productos y sus costos en los 37 años transcurridos de 1979 a 2016, porque los resultados, simplemente comprobarían lo abismal entre uno y otro años, bastando solo una ojeada superficial; sin negar que pudiera ser un ejercicio interesante.

·        Si bien es cierto que el Ejecutivo se ha “preocupado” por elevar la cuota de ingreso de trabajadores y gremios, esa política contribuye al crecimiento de la espiral inflacionaria, cuando la estructura productiva del país es medianamente existente a consecuencia de las políticas absurdas del Gobierno, más allá de querer aparentar el “encendido” de los 15 motores que pondrán a “producir” al “país”, sin restarle importancia a la ridícula imaginación condensada e una supuesta “planificación” de las exportaciones, donde como peces en aguas infestadas de tiburones, interesados en dicha política buscan recibir divisas del Gobierno. Uno se pregunta: ¿exportar qué?, cuando tenemos que hacer colas, cada vez más largas y complicadas por los cuidos brindados por grupos componentes de las gloriosa fuerzas armadas, para intentar adquirir cualquier producto de la sesta básica alimentaria, siempre y cuando la existencia de la mercancía lo permita.

No sin razón, “éramos felices y no lo sabíamos”, se oye decir en las hermosas, cada vez más largas y cotidianas colas, con miras a la subsistencia obligante, custodiadas de cerca por miembros de las gloriosas fuerzas armadas, cuyo hábito de comandar tropas de borregos, les molesta la protesta verbal de los impacientes vecinos del lugar que dejan de comportarse como zombis cuando la oferta es escasa ante la demanda y para colmo o desdicha, aquellos señores terminan adquiriendo los productos ofertados, primero que muchos madrugadores, aparte de que ciertos encargados o dueños de abastos y supermercados en complicidad con las fuerzas del orden y la dignidad, celebran trato comercial con grupo de bachaqueros.

Lo cierto es que La Calidad de Vida del venezolano se debate entre la llamada “democracia representativa” y la “verdadera democracia participativa y protagónica”, donde, tanto en una como en otra, el poder “radica” en el pueblo y para el pueblo, igual que el hambre, la miseria, la inseguridad y el acoso delincuencial como el militar, para no continuar diciendo lo que repetía el absoluto que “ser rico es malo”, ni hablar de desabastecimiento alimentario y medicinal, corrupción, inflación, insalubridad e “igualdad” socio económica, de una sociedad empobrecida. ¡No se puede desear más, cuando lo tenemos todo!, ¡Qué tal!

RSY, 11/07/2016. 
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sábado, 9 de julio de 2016

CRUELDAD


CRUELDAD
Humberto García Larralde

Es aborrecible la crueldad con que los jerarcas del chavismo se niegan a cambiar sus políticas, no obstante el terrible sufrimiento causado a sus connacionales. No les importa las inmensas colas que se forman a diario frente a supermercados en espera de uno que otro alimento a precio regulado, ni el tormento provocado por el hambre, que lleva a muchos a tomar carreteras o a acciones aun más desesperadas. Tampoco levantan la ceja ante los relatos documentados, cada vez en mayor número, sobre niños (u otras personas) fallecidos que hubiera podido salvarse de existir los medicamentos y/o las disponibilidades de tratamiento en hospitales y clínicas.

Les tiene sin cuidado robarles años de vida a jóvenes inocentes que condenan a prisión con juicios amañados, ni la humillación y la tortura a que han sido sometidos en manos de sus captores. La única respuesta que obtenemos ante tanta injusticia es la represión con saña a quienes la protestan.

El chavismo pretende absolver su criminal responsabilidad ante esta tragedia con la estúpida excusa de una “guerra económica” que ni ellos mismos creen. Además, se burlan de los sentimientos y de la inteligencia de los venezolanos con declaraciones cínicas como la de que aquí “no hay ninguna crisis humanitaria” (Bernardo Álvarez), que Venezuela importa alimentos suficientes “para abastecer tres naciones” (Delcy Rodríguez), que la escasez de medicamentos es culpa de los venezolanos porque “los usamos irracionalmente” (Luisana Melo) y con otras manifestaciones de desprecio a nuestra dignidad y condición humana, que nos hace hervir la sangre.

Para mayor provocación, el presidente Maduro niega la ayuda humanitaria de organismos internacionales como Cáritas, para no dejar entrever el fracaso de su “revolución” en atender los padecimientos de sus gobernados.

En cualquier régimen democrático, la profundidad de una crisis como la que agobia hoy a la familia venezolana hubiera obligado al gobierno a enmendar sus desastrosas políticas y a buscar ayuda. Pero Maduro permanece inmutable. ¿Por qué tanta maldad? Su gobierno no es democrático, pero esta observación, por sí sola, no responde satisfactoriamente la pregunta. Claro está, el fascismo no se caracteriza por ser precisamente humanitario, pero queda la interrogante respecto a qué cosa hace que los fascistas, como individuos, exhiban tanta crueldad al provocar el sufrimiento de sus congéneres. ¿Por qué tanta sevicia de parte de quienes detentan el poder?

Una primera explicación estaría en la “selección adversa” de los que terminan conformando la estructura de poder en este tipo de regímenes. Cuando se destruyen las instituciones y el manejo personalista y discrecional de la cosa pública desplaza las reglas de convivencia basadas en el respeto a los derechos humanos, la rendición de cuentas y el equilibrio de poderes, y cuando todo se subordina a la concentración de tal poder, cobra peso la lealtad para con el líder y la disposición por cumplir de manera implacable sus órdenes a la hora de ocupar posiciones de mando, por encima de toda consideración ética, moral o humana. Los “incentivos” en tal hervidero premian a los más inescrupulosos, a las mentes verdaderamente enfermas. Jorge Rodríguez pues, quien se deleita provocando a los venezolanos y manifestando gozo por los atropellos a que son sometidos.

Una segunda explicación, no incompatible con la anterior, estriba en la defensa de las enormes  fortunas y privilegios acumulados, que se ven amenazadas por el avance de las fuerzas democráticas. Es la conducta despiadada del mafioso, dispuesto a actos de violencia para preservar su exclusivo “coto de caza”. Ello conecta con las pasiones violentas con que, en sociedades primitivas, se dirimían los conflictos entre personas. Es el reino de la barbarie, en el que sobresale un Diosdado Cabello, pero también aquellos generales señalados de traficar drogas y otras pillerías.  

Pero quizás la explicación que viene más al caso está en lo que Hannah Arendt denominó la “banalidad del mal”, refiriéndose al caso de Adolf Eichmann. Este funcionario nazi fue responsable de la logística de envío de los judíos a su muerte en los campos de concentración a través de las redes ferroviarias europeas. Capturado en Argentina, es llevado a juicio en Jerusalén en 1961. Arendt, enviada a cubrir el proceso para la revista The New Yorker, encuentra, no al monstruo sanguinario y demoníaco que esperaba la opinión pública, sino a un hombre gris que alegaba que simplemente cumplía con su trabajo. Registra a un sujeto totalmente carente de criterios morales con los cuales distinguir entre el bien y el mal, quien admitía que volvería a cumplir con sus deberes si las circunstancias se repitieran. Pero la “banalidad” con que fue ejecutado tanto horror contra el pueblo judío expresaba una perversidad diabólica, la de estar alienado a un mal profundo, absoluto; el que justifica el aplastamiento y liquidación del ser humano en nombre de un supuesto fin trascendente, superior.

Lo espantoso de la observación de Arendt reside en que cualquier persona insulsa que tomamos como apacible vecino podía sucumbir a convencimientos ideológicos que lo impulsaran a cometer este tipo de crímenes, ¡con la conciencia “limpia”! Se impone la razón de secta, llámese Inquisición, Islamismo radical (ISIS) o “revolución” fascio-comunista, sin consideración alguna por el sufrimiento de la población.

Maduro, escasamente capacitado para conducir un país, puede sentirse reconfortado por no tomar decisiones y evadir los cargos de conciencia ante tamaña irresponsabilidad al repetir ad nauseaum los clichés malamente aprendidos. Es el poder balsámico de la ideología sobre la mente de quienes cometen estas transgresiones. Lo insólito es que la autocomplacencia así construida, manipulando de forma maniquea símbolos patrioteros a su favor, hacen sentir a Maduro y su combo poseedores de una superioridad moral sobre sus detractores (¡!).

Cabalgando el proceso corrupto que forjaron, se burlan de las aspiraciones legítimas de cambio de las mayorías, violando el espíritu y la letra de la Constitución, para entorpecer, con triquiñuelas de la más baja estofa, la realización del referendo revocatorio. Carecen absolutamente de los criterios éticos y morales que llevarían a respetar al otro, a sus aspiraciones, y a sentir alguna empatía para con sus padecimientos.

Pero todo esto los tiene sin cuidado, ¡porque ellos obran en nombre de una revolución que defiende al “pueblo” y asegura la justicia a los más humildes!  

Humberto García Larralde,
economista, profesor de la UCV

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lunes, 4 de julio de 2016

DIALÉCTICA DEL TERROR

René Magritte
La voz de los vientos


DIALÉCTICA DEL TERROR
Miguel Aponte
  
El chavismo -sistema cínico- tiene un triple comercio con el terror que, desde hace mucho, es su única estrategia, pues, ¿cómo sostener de otra manera un régimen de hambre y miseria material y espiritual? Primero, ejecuta y a la vez niega el terror que emplea contra el país entero, chavista y no chavista; segundo, descalifica y acusa precisamente de los mismos horrores que a diario realiza a todo aquel que se atreva a denunciarlo; y, tercero, “se frota las manos”, creyendo falsamente que mientras se difunde toda esta discusión en voz alta, el ciudadano común se convence para siempre de que no tiene sentido -ante tanta maldad- rebelarse.

El terror es lo único que el régimen planifica a diario con todos sus recursos, desde todos los ángulos, con laboratorios, estrategia y aliados no siempre camuflados, siempre tarifados, que van desde simples artistas, periodistas e “intelectuales”, algunos disfrazados de críticos o analistas honestos, hasta expresidentes y brujos. Sistemáticamente reúne su cúpula corrupta -que todos conocemos- para buscar desesperado la fórmula que lo sostendrá un día más.

¿Y cómo justifica este terror? Pues escuche usted con atención a Barreto, por ejemplo, quien cínicamente ve pasar el hambre del pueblo como “un sacrificio menor que se tiene que hacer por la revolución”; claro, nunca él, como es evidente. Así que el hambre, la enfermedad y la muerte de los mismos pobres que dicen amar, es el precio que tienen que pagar -siempre esos pobres- para alcanzar una felicidad que nunca llegará. El mismo fracasado argumento comunista, mesiánico, obsesivo y enfermo, de siempre.

Pero la estrategia del terror, como la droga, tiene un problema: su aplicación continuada requiere dosis cada vez mayores mientras simultáneamente pierde efecto. Por eso quien la emplea vive él mismo en el terror: sabe que será también víctima de esta dialéctica perversa, cuando por cansancio y rabia ese mismo pueblo, desesperado y sin opciones, por encima de su propio miedo, pase su cuenta.

Domingo, 03 de julio del 2016.
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