|
Productos
|
1974 (Bs)
|
1979 (Bs)
|
|
Aceite Vegetal (1L)
|
6,60
|
6,50
|
|
Manteca Vegetal (1Kg)
|
5,00
|
4.90
|
|
Huevos Rojos (docena)
|
3,60
|
3,40
|
|
Huevos Blancos (docena)
|
3,10
|
3,10
|
|
Azúcar (1Kg)
|
1,25
|
1,75
|
|
Café Molido (1Kg)
|
8,00
|
10,80
|
|
Carne de res:
|
|
|
|
Costilla (1Kg)
|
3,50
|
3,50
|
|
Papelón (1Kg)
|
5,50
|
5,50
|
|
Solomo abierto (1Kg)
|
5,50
|
5,50
|
|
Paleta o codillo (1Kg)
|
5,50
|
5,50
|
|
Lagarto con hueso (1kg)
|
3,50
|
3,50
|
|
Falda (1Kg)
|
3,50
|
3,50
|
|
Recortes (1Kg)
|
4,00
|
4,00
|
|
Carne de pollo (1Kg)
|
5,50
|
5,70
|
|
Jamón cocido de espalda (Kg)
|
16,50
|
16,00
|
|
Jamón cocido de pierna (Kg)
|
|
22,00
|
|
Mortadela económica (Kg)
|
7,00
|
6,80
|
|
Mortadela Tapara (Kg)
|
12,00
|
15,00
|
|
Salchichas (Kg)
|
9,33
|
8,33
|
|
Carne de cerdo (Kg)
|
6,00
|
6,00
|
|
Pescados frescos:
|
|
|
|
Pargo, Mero, Carite (S/cabeza), (Kg)
|
7,00
|
7,00
|
|
Ídem con cabeza (Kg)
|
6,50
|
6,50
|
|
Cabaña, Corvina, Jurel y Merluza (Kg)
|
4,00
|
4,00
|
|
Ídem con cabeza (Kg)
|
3,50
|
3,50
|
|
Lebranche y Lenguado (Kg)
|
4,00
|
4,00
|
|
Róbalo sin cabeza (Kg)
|
4,00
|
4,00
|
|
Róbalo con cabeza (Kg)
|
3,50
|
3,50
|
|
Atún (Kg)
|
4,75
|
4,75
|
|
Anchoa (Kg)
|
3,45
|
3,45
|
|
Bonito (Kg)
|
3,80
|
3,80
|
|
Cataco (Kg)
|
3,25
|
3,25
|
|
Cazón, corocoro y lisa (Kg)
|
2,26
|
2,25
|
|
Tahalí (Kg)
|
2,00
|
2,00
|
|
Queso pasteurizado (Kg)
|
12,00
|
12,00
|
|
Queso amarillo nacional (Kg)
|
17,00
|
17,00
|
|
Arroz (Kg)
|
1,00
|
1,00
|
|
Caraotas negras (Kg)
|
3,00
|
2,75
|
|
Maíz pilado (Kg)
|
0,65
|
1,00
|
|
Harina de maíz precocida (Kg)
|
1,50
|
1,40
|
|
Leche en polvo (Kg)
|
9,85
|
9,85
|
|
Pasta con sémola (Kg)
|
1,50
|
1,50
|
|
Pasta corriente (Kg)
|
1,125
|
1,125
|
|
Pan de trigo (Kg)
|
11,11
|
11,11
|
|
Verduras
|
|
|
|
Papas blancas (Kg)
|
1,25
|
1,25
|
|
Papas rosadas (Kg)
|
1,25
|
1,25
|
|
Plátano (Kg)
|
10,00
|
10,00
|
|
Yuca (Kg)
|
8,00
|
8,00
|
|
Tomate (Kg)
|
16,00
|
16,00
|
|
Zanahoria (Kg)
|
11,00
|
11,00
|
|
Repollo (Kg)
|
9,00
|
9,00
|
|
Cebolla (Kg)
|
17,00
|
17,00
|
|
Pimentón (Kg)
|
13,00
|
13,00
|
|
Limones (Kg)
|
3,30
|
3,30
|
|
Naranjas (Kg)
|
13,00
|
13,00
|
martes, 12 de julio de 2016
CALIDAD DE VIDA ACTUAL EN VENEZUELA
CALIDAD DE VIDA ACTUAL EN VENEZUELA
Ramòn Santaellla
La Calidad de Vida fue
considerada como indicador integral de la sociedad, por un equipo
interdisciplinario del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de La
FACES, UCV en el marco de la Dependencia de Venezuela, investigación, cuyos
resultados fueron publicados en 1984, coordinada por el desaparecido Dr.
Rodolfo Quintero. En consecuencia, el volumen III de la misma fue dedicado
específicamente a “La Calidad de Vida en Venezuela”.
Esta fue operacionalizada en subindicadores como: trabajo, ingreso,
alimentación, vivienda, salud, vestido y calzado, educación, transporte,
recreación y tiempo libre; aunque no son todos los subindicadores, aquellos
fueron estimados como los de mayor relevancia. En este sentido, quedarían
pendientes: TV, automóvil, nevera, lavadora, viajes al exterior; en fin, que
contribuyen a satisfacer necesidades biológicas y sociales en la población
(p.113)
La evocación de aquella
investigación en la cual tuvimos la oportunidad de participar, nos lleva a
estimar “trabajo” como un determinante en La Calidad de Vida, por ser “creador
del hombre social” (p.114). Por consiguiente,
el presente impone una interrogante: ¿Cuántos venezolanos podrán incluirse
actualmente en la legión de trabajadores productivos, más allá de las
“misiones”, las expropiaciones, los enchufados y el proceso desintegrador de
empresas de transformación de materias primas como fuentes de trabajo?
Lo anterior conlleva otro
subindicador importante: “Ingreso” que según Marx y Engels se subdivide en
“nominal” (lo que percibe el obrero a cambio de la fuerza de trabajo empleada
en la producción de mercancía) e ingreso “real” (el que permite adquirir bienes
y servicios para satisfacer necesidades biológicas y sociales).
En la oportunidad de
realizar dicha investigación, se llegó a la conclusión de que el 73.5% de la
población consultada (unas 3.000 personas), no satisfacía sus necesidades
alimentarias indispensables. ¿Cómo será en la actualidad?
En aquella ocasión había pleno abastecimiento alimentario, bajo salario, cierta
cuota de corrupción alrededor del Ejecutivo y una tendencia inflacionaria que
de moderada rebasaría el 100%; entonces
gobernaba CAP, quien trató de compensar dicha tendencia, elevando las cuotas de
interés bancario.
En la actualidad priva el criterio
político equivocado de “igualdad social”, el estado inspirador gira alrededor
de los niveles de pobreza, hambruna, miseria generalizada, con apoyo
gubernamental y una doble dictadura, la político-militar y la delincuencial,
empleadas ambas en el control “absoluto” de la población disidente.
La devaluación del Bolívar, la inflación exacerbada, acumulada y
progresiva, el desabastecimiento integrado, la improductividad impuesta por el
Gobierno, mediante políticas absurdas, bajo la doctrina de un supuesto
socialismo S.XXI, con la consecuencia de la fractura “total” del mercado interno, la
falta de divisas para la importación necesaria y por complemento, la
especulación y cierto compadrazgo entre comerciantes formales e informales,
incluido bachaqueros engendrados por la ineficacia de las políticas económicas
concertadas por la “revolución”, contribuyen con el Gobierno de turno, al
sostenimiento de una real “guerra económica”, donde el gran perdedor es el
pueblo de menos recursos, acompañado por sobrevivientes o relictos de la otrora
clase media venezolana.
En lo relacionado al “ingreso”,
el equipo de investigadores en cuestión, concluía: “A pesar que el 75% de los
jefes de familia no sobrepasan los Bs.2.500 de remuneración y el costo de la
vida en Venezuela es alto y sometido a inflación creciente, el 35,1% de las
personas consultadas señala cubrir los gastos fundamentales (p.291). Si
anexamos a estos, el 16% que opina cubrir los gastos “más o menos”, la
proporción se eleva a 51,1% (Ob. Cit. Cuadro B-3, p.292).
El viernes 6 de septiembre
de 1974 en el Cuerpo “D”, 14 de “El Nacional”, apareció una lista de productos
y sus precios. En aquel momento la tomamos de modelo para compararla con datos
de productos y precios ofrecidos en 1979, por Mersifrica (Org. Del Edo).
Hace 37 años la situación era la siguiente:
Ob. Cit., pp.332-336
Veamos cuánto podía adquirir
un jefe de hogar (6 miembros) en 1979, con el salario percibido (Bs.2.500) y
cuánto el jefe actual, con el mismo número de miembros en la familia y un
ingreso nominal complementado, de Bsf.33.000 (relación semanal):
Productos Bs.(1979) Bsf.(2016)
Aceite Vegetal (1L), 6,50
700,00
Huevos Blancos (2 docenas) 6,80 2.400,00
Azúcar (1Kg) 1,75 450,00
Café Molido (1Kg) 10,80 2.500,00
Costilla (1Kg) 7,00 1.800,00
Solomo abierto (2Kg) 11,00 4.750,00
Carne de pollo (2Kg) 11,4 2.800,00
Jurel (2Kg) 7,00 8.000,00
Mortadela económica (1Kg) 6,80 3.000,00
Queso llanero blanco (1Kg
12,00 2.600,00
Arroz (3Kg) 3,00 1.350,00
Caraotas negras (3Kg) 8,25 6.000,00
Harina de maíz precocida (4Kg) 5,60 760,00
Leche en polvo (2Kg) 19,70 9.600,00
Pasta con sémola (4Kg) 6,50 1.920,00
Papas blancas (2Kg) 2,50 2.400,00
Plátano (2Kg) 20,00 2.200,00
Yuca (1Kg) 8,00 850,00
Tomate (1Kg) 16,00 1.500,00
Zanahoria (1/2 Kg) 5,50 425,00
Repollo (1Kg) 9,00
450,00
Cebolla (1Kg) 17,00 1.400,00
Pimentón 1/2(Kg) 6,50
700,00
Limones (1Kg) 3,30 1.100,00
Naranjas (2Kg) 26,00 1.800,00
Total: 251,90 61.455,00
Ingreso 2.500,00 33.000,00
Balance +2.248,10 -28.455,00
Fuente: 1979, Mersifrica, lista de mercados libres o municipales
Los datos de 2016 son obtenidos de la experiencia personal del autor, quien
indaga precios en el mercado local (Maracay y Cagua), buscando rendir el
“ingreso real”.
Observaciones:
·
En 1979, más allá de la
tasa inflacionaria, la corrupción denunciada alrededor del Ejecutivo y los
bajos salarios, un jefe de hogar que percibía Bs.2.500,00 al mes, gastaba,
según lista anterior, el 10,08% de su ingreso por semana (Bs.251,90). En
consecuencia, su ingreso real permitía “cubrir” las necesidades alimentarias
del mes, con el 40,32% del ingreso nominal (Bs.1.007,60) quedando para otros
gastos, la cantidad de Bs.1.492,40, el 59,68% del ingreso nominal.
·
En relación a la
situación de 2016 ocurre todo lo contrario a 1979, el jefe de familia
requeriría aproximadamente, un ingreso mensual, real, equivalente a
Bsf.245.820,00 solo para la cuota alimentaria de la familia y apenas percibe
entre salario nominal y bono de alimentación, Bsf.33.000,00; significa que para
mantener el ritmo de vida del jefe de hogar de 1979, habría de incluirse el 59,68%
que quedaba en aquella oportunidad, para otros gastos, por consiguiente, se
debería percibir mensualmente en la actualidad, un ingreso equivalente a Bsf.609.672,60.
·
Si comparamos los dos
momentos, bastaría con señalar el abismo inflacionario existente, producto de
la tendencia acumulativa y progresiva de la inflación y devaluación sufridas
por nuestra moneda, reflejada en la crisis-caos del país que nos dejan las
políticas de una revolución empeñada de manera tozuda y vergonzante en
construir falsas realidades o productos imaginarios, sobre la tesis conductista
del ensayo y el error, con predominio de los errores.
·
Según las cifras
ofrecidas, resultaría de mal gusto como desesperanzador, colocarnos en la
posición de calcular los márgenes inflacionarias entre los diversos productos y
sus costos en los 37 años transcurridos de 1979 a 2016, porque los resultados,
simplemente comprobarían lo abismal entre uno y otro años, bastando solo una
ojeada superficial; sin negar que pudiera ser un ejercicio interesante.
·
Si bien es cierto que el
Ejecutivo se ha “preocupado” por elevar la cuota de ingreso de trabajadores y
gremios, esa política contribuye al crecimiento de la espiral inflacionaria,
cuando la estructura productiva del país es medianamente existente a consecuencia
de las políticas absurdas del Gobierno, más allá de querer aparentar el
“encendido” de los 15 motores que pondrán a “producir” al “país”, sin restarle
importancia a la ridícula imaginación condensada e una supuesta “planificación”
de las exportaciones, donde como peces en aguas infestadas de tiburones,
interesados en dicha política buscan recibir divisas del Gobierno. Uno se
pregunta: ¿exportar qué?, cuando tenemos que hacer colas, cada vez más largas y
complicadas por los cuidos brindados por grupos componentes de las gloriosa
fuerzas armadas, para intentar adquirir cualquier producto de la sesta básica
alimentaria, siempre y cuando la existencia de la mercancía lo permita.
No sin razón, “éramos felices y no lo sabíamos”, se oye decir en las hermosas,
cada vez más largas y cotidianas colas, con miras a la subsistencia obligante,
custodiadas de cerca por miembros de las gloriosas fuerzas armadas, cuyo hábito
de comandar tropas de borregos, les molesta la protesta verbal de los
impacientes vecinos del lugar que dejan de comportarse como zombis cuando la
oferta es escasa ante la demanda y para colmo o desdicha, aquellos señores
terminan adquiriendo los productos ofertados, primero que muchos madrugadores,
aparte de que ciertos encargados o dueños de abastos y supermercados en
complicidad con las fuerzas del orden y la dignidad, celebran trato comercial
con grupo de bachaqueros.
Lo cierto es que La Calidad de Vida del venezolano se debate entre la
llamada “democracia representativa” y la “verdadera democracia participativa y
protagónica”, donde, tanto en una como en otra, el poder “radica” en el pueblo
y para el pueblo, igual que el hambre, la miseria, la inseguridad y el acoso
delincuencial como el militar, para no continuar diciendo lo que repetía el absoluto
que “ser rico es malo”, ni hablar de desabastecimiento alimentario y medicinal,
corrupción, inflación, insalubridad e “igualdad” socio económica, de una
sociedad empobrecida. ¡No se puede desear más, cuando lo tenemos todo!, ¡Qué
tal!
RSY, 11/07/2016.
sábado, 9 de julio de 2016
CRUELDAD
CRUELDAD
Humberto
García Larralde
Es aborrecible la
crueldad con que los jerarcas del chavismo se niegan a cambiar sus políticas, no
obstante el terrible sufrimiento causado a sus connacionales. No les importa las
inmensas colas que se forman a diario frente a supermercados en espera de uno
que otro alimento a precio regulado, ni el tormento provocado por el hambre, que
lleva a muchos a tomar carreteras o a acciones aun más desesperadas. Tampoco
levantan la ceja ante los relatos documentados, cada vez en mayor número, sobre
niños (u otras personas) fallecidos que hubiera podido salvarse de existir los
medicamentos y/o las disponibilidades de tratamiento en hospitales y clínicas.
Les tiene sin cuidado
robarles años de vida a jóvenes inocentes que condenan a prisión con juicios
amañados, ni la humillación y la tortura a que han sido sometidos en manos de
sus captores. La única respuesta que obtenemos ante tanta injusticia es la represión
con saña a quienes la protestan.
El chavismo pretende
absolver su criminal responsabilidad ante esta tragedia con la estúpida excusa
de una “guerra económica” que ni ellos mismos creen. Además, se burlan de los
sentimientos y de la inteligencia de los venezolanos con declaraciones cínicas como
la de que aquí “no hay ninguna crisis humanitaria” (Bernardo Álvarez), que
Venezuela importa alimentos suficientes “para abastecer tres naciones” (Delcy
Rodríguez), que la escasez de medicamentos es culpa de los venezolanos porque “los
usamos irracionalmente” (Luisana Melo) y con otras manifestaciones de desprecio
a nuestra dignidad y condición humana, que nos hace hervir la sangre.
Para mayor provocación,
el presidente Maduro niega la ayuda humanitaria de organismos internacionales
como Cáritas, para no dejar entrever el fracaso de su “revolución” en atender
los padecimientos de sus gobernados.
En cualquier régimen
democrático, la profundidad de una crisis como la que agobia hoy a la familia
venezolana hubiera obligado al gobierno a enmendar sus desastrosas políticas y a
buscar ayuda. Pero Maduro permanece inmutable. ¿Por qué tanta maldad? Su
gobierno no es democrático, pero esta observación, por sí sola, no responde
satisfactoriamente la pregunta. Claro está, el fascismo no se caracteriza por
ser precisamente humanitario, pero queda la interrogante respecto a qué cosa
hace que los fascistas, como individuos, exhiban tanta crueldad al provocar el
sufrimiento de sus congéneres. ¿Por qué tanta sevicia de parte de quienes
detentan el poder?
Una primera
explicación estaría en la “selección adversa” de los que terminan conformando
la estructura de poder en este tipo de regímenes. Cuando se destruyen las instituciones
y el manejo personalista y discrecional de la cosa pública desplaza las reglas
de convivencia basadas en el respeto a los derechos humanos, la rendición de
cuentas y el equilibrio de poderes, y cuando todo se subordina a la
concentración de tal poder, cobra peso la lealtad para con el líder y la
disposición por cumplir de manera implacable sus órdenes a la hora de ocupar
posiciones de mando, por encima de toda consideración ética, moral o humana. Los
“incentivos” en tal hervidero premian a los más inescrupulosos, a las mentes verdaderamente
enfermas. Jorge Rodríguez pues, quien se deleita provocando a los venezolanos y
manifestando gozo por los atropellos a que son sometidos.
Una segunda explicación,
no incompatible con la anterior, estriba en la defensa de las enormes fortunas y privilegios acumulados, que se ven
amenazadas por el avance de las fuerzas democráticas. Es la conducta despiadada
del mafioso, dispuesto a actos de violencia para preservar su exclusivo “coto
de caza”. Ello conecta con las pasiones violentas con que, en sociedades primitivas,
se dirimían los conflictos entre personas. Es el reino de la barbarie, en el
que sobresale un Diosdado Cabello, pero también aquellos generales señalados de
traficar drogas y otras pillerías.
Pero quizás la
explicación que viene más al caso está en lo que Hannah Arendt denominó la “banalidad
del mal”, refiriéndose al caso de Adolf Eichmann. Este funcionario nazi fue
responsable de la logística de envío de los judíos a su muerte en los campos de
concentración a través de las redes ferroviarias europeas. Capturado en
Argentina, es llevado a juicio en Jerusalén en 1961. Arendt, enviada a cubrir
el proceso para la revista The New Yorker,
encuentra, no al monstruo sanguinario y demoníaco que esperaba la opinión
pública, sino a un hombre gris que alegaba que simplemente cumplía con su
trabajo. Registra a un sujeto totalmente carente de criterios morales con los
cuales distinguir entre el bien y el mal, quien admitía que volvería a cumplir
con sus deberes si las circunstancias se repitieran. Pero la “banalidad” con
que fue ejecutado tanto horror contra el pueblo judío expresaba una perversidad
diabólica, la de estar alienado a un mal profundo, absoluto; el que justifica el
aplastamiento y liquidación del ser humano en nombre de un supuesto fin trascendente,
superior.
Lo espantoso de la
observación de Arendt reside en que cualquier persona insulsa que tomamos como
apacible vecino podía sucumbir a convencimientos ideológicos que lo impulsaran
a cometer este tipo de crímenes, ¡con la conciencia “limpia”! Se impone la
razón de secta, llámese Inquisición, Islamismo radical (ISIS) o “revolución”
fascio-comunista, sin consideración alguna por el sufrimiento de la población.
Maduro, escasamente
capacitado para conducir un país, puede sentirse reconfortado por no tomar
decisiones y evadir los cargos de conciencia ante tamaña irresponsabilidad al
repetir ad nauseaum los clichés
malamente aprendidos. Es el poder balsámico de la ideología sobre la mente de quienes
cometen estas transgresiones. Lo insólito es que la autocomplacencia así
construida, manipulando de forma maniquea símbolos patrioteros a su favor, hacen
sentir a Maduro y su combo poseedores de una superioridad moral sobre sus
detractores (¡!).
Cabalgando el proceso
corrupto que forjaron, se burlan de las aspiraciones legítimas de cambio de las
mayorías, violando el espíritu y la letra de la Constitución, para entorpecer,
con triquiñuelas de la más baja estofa, la realización del referendo revocatorio.
Carecen absolutamente de los criterios éticos y morales que llevarían a respetar
al otro, a sus aspiraciones, y a sentir alguna empatía para con sus padecimientos.
Pero todo esto los
tiene sin cuidado, ¡porque ellos obran en nombre de una revolución que defiende
al “pueblo” y asegura la justicia a los más humildes!
Humberto García Larralde,
economista, profesor de la UCV
lunes, 4 de julio de 2016
DIALÉCTICA DEL TERROR
René Magritte
La voz de los vientos
DIALÉCTICA DEL TERROR
Miguel Aponte
El chavismo -sistema
cínico- tiene un triple comercio con el terror que, desde hace mucho, es su
única estrategia, pues, ¿cómo sostener de otra manera un régimen de hambre y
miseria material y espiritual? Primero, ejecuta y a la vez niega el terror que
emplea contra el país entero, chavista y no chavista; segundo, descalifica y
acusa precisamente de los mismos horrores que a diario realiza a todo aquel que
se atreva a denunciarlo; y, tercero, “se frota las manos”, creyendo falsamente
que mientras se difunde toda esta discusión en voz alta, el ciudadano común se
convence para siempre de que no tiene sentido -ante tanta maldad- rebelarse.
El terror es lo único
que el régimen planifica a diario con todos sus recursos, desde todos los
ángulos, con laboratorios, estrategia y aliados no siempre camuflados, siempre
tarifados, que van desde simples artistas, periodistas e “intelectuales”, algunos
disfrazados de críticos o analistas honestos, hasta expresidentes y brujos.
Sistemáticamente reúne su cúpula corrupta -que todos conocemos- para buscar
desesperado la fórmula que lo sostendrá un día más.
¿Y cómo justifica este
terror? Pues escuche usted con atención a Barreto, por ejemplo, quien
cínicamente ve pasar el hambre del pueblo como “un sacrificio menor que se
tiene que hacer por la revolución”; claro, nunca él, como es evidente. Así que
el hambre, la enfermedad y la muerte de los mismos pobres que dicen amar, es el
precio que tienen que pagar -siempre esos pobres- para alcanzar una felicidad
que nunca llegará. El mismo fracasado argumento comunista, mesiánico, obsesivo
y enfermo, de siempre.
Pero la estrategia del
terror, como la droga, tiene un problema: su aplicación continuada requiere
dosis cada vez mayores mientras simultáneamente pierde efecto. Por eso quien la
emplea vive él mismo en el terror: sabe que será también víctima de esta
dialéctica perversa, cuando por cansancio y rabia ese mismo pueblo, desesperado
y sin opciones, por encima de su propio miedo, pase su cuenta.
Domingo, 03 de julio
del 2016.
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