lunes, 2 de septiembre de 2019

¿OTRA TRAMPA PARA LA UCV?



¿OTRA TRAMPA PARA LA UCV?


Sentencia del Tribunal Supremo de Justicia y convocatoria
a elecciones de autoridades universitarias 

                                                                                         ABSALÓN MÉNDEZ CEGARRA 


 “Con la verdad, ni ofendo ni temo” Eslogan del Diario Vespertino El Mundo. Venezuela.
                 

Hemos leído con el detenimiento que el caso amerita la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, de fecha 27 de agosto de 2019, que ordena a la Universidad Central de Venezuela realizar en el lapso de seis (6) meses, contado desde la fecha de publicación de la sentencia, elecciones de autoridades universitarias, cuyo período de ejercicio se encuentre vencido. La Magistrada ponente es: Carmen Zuleta de Merchán.

Esta sentencia permaneció en el congelador por mucho tiempo. Salió en el momento que el gobierno nacional ha considerado, aunque parezca lo contrario, que el viento sopla a su favor, aspecto muy importante a examinar en el contexto universitario. El gobierno nacional es más inteligente de lo que suponen sus adversarios y, por eso, se mantiene en el poder. No nos llamemos a engaños. El gobierno ha explorado todos los escenarios. Y, muchos de ellos, les son favorables. No nos equivoquemos.

Intentaremos un análisis preliminar de la sentencia y del contexto universitario actual procurando ganarle espacio a la razón y no a la emoción, nada fácil por lo demás en este caso.

¿POR QUÉ LA SENTENCIA?

En la asamblea de profesores realizada el día miércoles de esta semana, convocada por la APUCV, con asistencia masiva, se trató ligeramente el punto, quizás sin haber hecho una lectura cuidadosa del texto de la sentencia, nada enjundioso, por lo demás, desde el punto de vista estrictamente jurídico. En la asamblea se aprobó, sin más, rechazar la sentencia, con lo cual estuvimos de acuerdo.

La decisión judicial de marras es la respuesta provisional a la solicitud de nulidad del artículo 34.3 de la Ley Orgánica de Educación (LOE), interpuesta, a través de sus representantes legales, por la máxima autoridad rectoral de la UCV, en el año 2009, recién promulgada dicha Ley, acompañada de una solicitud de suspensión cautelar del mencionado artículo, a los fines de evitar la perturbación de la vida universitaria y el año académico.

El fundamento de la solicitud del artículo 34.3 era y es muy claro y categórico. Dicho artículo es inconstitucional, por cuanto viola la noción de comunidad universitaria establecida en el artículo 109 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), al incorporar sectores distintos a los profesores, estudiantes y egresados, como integrantes de la comunidad universitaria.

En un acto de populismo, demagogia y búsqueda de clientela electoral, se agrega a la noción de comunidad universitaria otros actores, importantes, sin duda, como trabajadores universitarios, convirtiéndola en un vulgar espacio en donde todo el que quiera puede participar, en igualdad de condiciones, vulgarizando, así, la comunidad académica que debe ser la Universidad, como sí se tratase de una verbena de pueblo en fiestas patronales.

Poco faltó para que la Ley expresamente señale, aunque lo insinúa, que toda persona que pase en algún momento por el Campus Universitario es miembro de la comunidad universitaria con derecho a elegir las autoridades que la rigen. Este punto, en verdad, es el fondo de la acción judicial universitaria.

La decisión se produce 10 años más tarde, a la espera de la definitiva, la cual ya conocemos sin mucho esfuerzo, cual es la de declarar sin lugar la acción de nulidad del artículo 34.3 de la LOE. A manera de antesala o abre boca se dicta de manera extremadamente simplista esta decisión judicial, en momentos, como es costumbre, de prácticamente inactividad de la vida universitaria, supuestamente, por disfrute del receso vacacional de los miembros de la comunidad universitaria.

Hasta aquí estamos de acuerdo. En el contexto en el cual se produce la sentencia y sus antecedentes. La prolongación del mandato o ejercicio de las autoridades electas en el año 2008 es otra cosa, muy diferente, que requiere mayor profundidad analítica, más allá de las pasiones.

LA TRAMPA JUDICIAL

La sentencia acorrala, entrampa, a los universitarios de un lado y de otro, razón por la que decimos que la Sala Constitucional del TSJ, existente, ha actuado con inteligencia y evaluado el contexto universitario actual.

Hasta el mes de enero del año 2019 el análisis universitario resultaba más fácil. Las autoridades universitarias, incluye rectorales, decanales y representantes profesorales al cogobierno, electas en el año 2008, prolongaron su período de ejercicio por decisión de la Sala Electoral del TSJ; pero, acotado a un lapso que nadie, ni siquiera el sector judicial, hizo cumplir.

El argumento válido para no hacer elecciones y que las autoridades universitarias se mantuviesen en el ejercicio de sus cargos, fue, no hay elecciones porque lo prohíbe el TSJ, sin profundizar en el contenido de la decisión judicial que establecía un lapso de interinato y la obligación de presentar en un lapso perentorio, muy corto, un nuevo Reglamento Electoral apegado a lo establecido en el artículo 34.3 de la LOE. Este Reglamento no fue elaborado.

El interinato o encargaduría se prolongó hasta nuestros días; y, en cambio, se acudió a la vía judicial en solicitud de nulidad del artículo 34.3. Una justicia cómoda, cómplice y acomodaticia, no se dio por enterada, no declaró la urgencia del caso, al asunto se le podía dar largas y, a pesar  de  las múltiples diligencias hechas por la parte actora, el TSJ  esperó el momento adecuado para decidir parcialmente con lugar lo solicitado, en forma totalmente contraria a lo pedido  en la demanda, es decir, decidió sobre algo no solicitado, ultra petita en el argot jurídico y, ese momento, es hoy, ignoramos  si favorable o no a los intereses políticos en juego. Ya veremos.

¿ACATAR O NO LA SENTENCIA?

Por lo pronto, es menester decidir acatar o no acatar la sentencia y atenernos a sus consecuencias. Aquí está montada la trampa.

¿Qué ocurre sí se acata la sentencia y vamos a elecciones en el lapso de 6 meses? ¿Qué ocurre si no acatamos la sentencia? ¿Se mantienen las actuales autoridades universitarias elegidas en el año 2008 en el ejercicio de sus cargos? ¿El gobierno interviene las Universidades y nombra, a dedo, a las autoridades sustitutas?

¿Estamos en capacidad de declararnos en rebeldía y convocar un proceso electoral regulado por la legislación universitaria vigente en uso de las facultades autonómicas? ¿Por qué no lo hemos hecho?  Sobre todo, a partir de enero del año 2019, cuando desconocimos el gobierno de Nicolás Maduro y la legalidad-legitimidad del TSJ, procediendo, en consecuencia, a nombrar un Presidente Encargado y un TSJ en el exilio. 

Otra pregunta más, ¿Por qué la Asamblea Nacional no ha procedido a derogar la LOE, con lo cual, la actual situación tendría un cariz totalmente distinto? Conjunto de preguntas nada fáciles de responder por su complejidad, pero, qué debemos hacer el esfuerzo de responderlas para la tranquilidad de todos.

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA

Extraña sobre manera que en la UCV no se hubiese hecho valer la facultad autonómica de la Universidad a partir del año 2011 cuando venció el período de ejercicio rectoral de las autoridades universitarias electas el año 2008, decanales y de representantes profesorales ante el co-gobierno universitario.

La Ley de Universidades no fue derogada por la LOE, al contrario, se mantenía y mantiene vigente. La Ley de Universidades creó las instancias con atribuciones para elegir las autoridades rectorales y decanales: Claustro Universitario y Asambleas de Facultad. Nunca, en los diez últimos años, ha sido convocado el Claustro y las Asambleas de Facultad para nada, ni siquiera para rendir cuentas de gestión. ¿Podemos hacerlo ahora?

¿Por qué permanecimos pasivos e inactivos, por no decir, resignados? ¿Por temor a ir presos por desacato? Bueno, el miedo es libre. Y, todos tenemos miedos. ¿Por qué los estudiantes sí realizaron, sus elecciones como gremio y no pasó nada? Los representantes profesorales no estaban afectados por la medida de suspensión de la Sala Electoral del TSJ, pues, en su elección solo participamos los profesores y, esta elección, la cual debe hacerse cada tres años, no se hizo. ¿Quién lo impidió? Las reclamaciones al respecto nunca fueron atendidas.

El momento para ejercer la autonomía universitaria y la rebeldía universitaria, también, era ese, 2009, cuando se promulgó intencionalmente la LOE y el legislativo y ejecutivo se acobardaron y dejaron incompleta la aplicación de la LOE al no cumplir con el mandato de la propia ley de dictar una Ley Especial de Universidades, al no hacerlo, quedó vigente la Ley de Universidades. Los universitarios, muy de nuestro agrado, nos negamos a cumplirla, por lo que nociones como las de autonomía universitaria solo sirven para inflar piezas oratorias.

¿Y AHORA QUÉ?

Ya tenemos una primera decisión en el ambiente y tenemos la otra en puerta. Ambas contrarias a la petición de los accionantes de la nulidad y de la medida cautelar de efectos. ¿Qué vamos a hacer?

Las rechazamos, desacatamos. Bien. Compartimos la tesis.  ¿Habrá o no elecciones universitarias en lo inmediato promovidas por las actuales autoridades universitarias reguladas por las normas universitarias vigentes? Esta nos parece la mejor salida. La otra, la permanencia como encargados en el ejercicio de las posiciones para las cuales fueron electas en el año 2008, nos parece inconveniente.

El riego es que el gobierno de oficio o por instancia de parte, que no faltará, las anule, destituya de sus cargos y nombre nuevas autoridades como lo hace con frecuencia en el remedo de universidades creadas últimamente. Hemos caído en la trampa. Sí, tal cosa ocurre como es esperable ¿cuál puede ser la reacción de la comunidad universitaria inactiva de nuestros días?

La otra vía, posiblemente del gusto de amplios sectores universitarios, aceptamos y cumplimos la decisión judicial. En 6 meses, en enero del 2020, tendremos elecciones universitarias. Los profesores sin distingo de condición académica alguna, incluyendo a los profesores jubilados; los estudiantes de pre y postgrado; egresados; personal administrativo; y, personal obrero, elegiremos con el voto directo y secreto, en igualdad, uno a uno, y, en ejercicio de la autonomía universitaria, a las nuevas autoridades universitarias. Cinco padrones electorales, convocados por la actual Comisión Electoral y con nueva reglamentación, elegiremos las autoridades universitarias. Para ello, se suspende cautelarmente la aplicación de los artículos 31, 32 y 65 de la Ley de Universidades vigente; pero, queda vivo el artículo 9 de la Ley de Universidades (Autonomía Universitaria) y el 26. Numeral 17 (Reglamentar las elecciones universitarias).

Lo curioso, entre otras cosas, es que a la Sala Constitucional se le pidió una cosa: nulidad del artículo 34.3 de la LOE y suspensión cautelar de su aplicación y, decidió sobre una cosa completamente distinta, no solicitada, la suspensión cautelar de los artículos 31 (el voto para la elección de Rector); 32 (invalidez de la elección) y 65 (elección de decanos), medida absurda que carece de sustentación jurídica, pues, al mantener el artículo 34.3 su vigencia, el camino a seguir es el que establece dicha norma, no hay otro.

¿QUÉ HA EVALUADO EL GOBIERNO Y SU INSTRUMENTO EL TSJ?

Que las Universidades autónomas de hoy son algo completamente distintas a las del pasado. En ellas el gobierno tiene adeptos y seguidores en cuantía considerable, en especial, en el sector profesoral, personal administrativo, obrero y en los egresados. En algunos de estos sectores tiene influencia indiscutible y puede forzar, sí es el caso, su voluntad. Pensemos en SITRAUCV. Su dirigencia es marcadamente chavista. Sindicato de Obreros del Comedor, igualmente. Los egresados, en buena medida, son funcionarios públicos. Y, algo para reflexionar. El éxodo. La inmigración casi masiva de estudiantes y profesores a quién beneficia, sin duda, al gobierno nacional y sus pretensiones de ponerle la mano directamente a las pocas Universidades que quedan con vida en el país.

Este, en nuestro criterio, es el escenario que ha evaluado el gobierno nacional. Hoy, puede ganar una elección. Basta que tres de los padrones electorales le den su mayoría y tendremos autoridades universitarias, decanales y representantes profesorales afectos al gobierno, de hecho, ya los tenemos, no habrá sorpresas.

PÉRDIDA DE OPORTUNIDADES

Los universitarios hemos perdido múltiples oportunidades para haber logrado una nueva Ley de Universidades. Se han elaborado proyectos distintos que no han recibido ningún impulso legislativo. Nos ha resultado muy cómodo vivir con una Ley que no cumplimos y que nadie nos obliga a cumplir. Igual con la Reglamentación universitaria. Todas las normas que hubiesen permitido tener una Universidad de altura las hemos resquebrajado.

Hemos ninguneado los requisitos para ser autoridad universitaria, decanos, representantes profesorales, ingreso a la Universidad, profesores ordinarios, carrera académica, alumnos regulares, evaluaciones, etc. Hemos castigado la diligencia para ascender y premiado la negligencia para cumplir con el requisito del ascenso en el escalafón universitario, en fin, hemos prostituido lo más importante de la regulación de la vida académica universitaria.

En mi modesta opinión, cualquiera que sea el escenario que tomemos, resulta importante extremar los requisitos para ser autoridad universitaria y decano, pues, no faltará quien alegue que todo elector puede ser elegido. En una votación no cualificada, uno a uno, cualquier cosa puede ocurrir.

Finalmente, un refrán popular, “la salsa que es buena para el pato es buena para la pata”. Elección amplia, plural, democrática en todas la Universidades del país. El gobierno con la sentencia en referencia apuesta a una medición de fuerzas. Vamos a contarnos todos de una vez. Sin miedos. Sin excusas.

Últimas preguntas ¿Qué va a hacer la Asamblea Nacional? ¿Va a dejar sola a la Universidad venezolana?

Mis respetos.
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martes, 20 de agosto de 2019

ACOTACIONES A LAS NEGOCIACIONES CON EL CHAVISMO




ACOTACIONES NECESARIAS A LAS NEGOCIACIONES CON EL CHAVISMO
Humberto García Larralde


LOS FINES DE LA NEGOCIACIÓN Y SUS IMPLICACIONES

Retornar al ordenamiento constitucional a través de la negociación con representantes del Madurismo será siempre preferible a que ello ocurra por medio de una intervención extranjera. Pero el margen con que debe manejarse tal negociación estará necesariamente constreñido por el fin buscado: la creación de condiciones para que los venezolanos superen de forma eficaz y perentoria la terrible situación en que la oligarquía militar - civil los ha sumido, y para conquistar una democracia plena, con contenido.

Las negociaciones no deben restringirse a plantear la salida del usurpador. Sea por medio de elecciones confiables (con las garantías del caso) o por otros mecanismos, el resultado debe apuntar al cambio del modelo funesto instrumentado por Chávez y Maduro en contra de la población. Significa, en primer lugar, el respeto pleno de la batería de derechos civiles, políticos y económicos consagrados en la Constitución. Como condiciones sine qua non, pueden citarse: Restablecer las potestades de la Asamblea Nacional; disolver la asamblea constituyente; renovar al CNE; liberar los presos políticos; cesar la criminalización de la protesta; respetar los derechos humanos; convocar elecciones presidenciales confiables.

En el plano económico es un sinsentido que todo el esfuerzo por sacar a Maduro termine en una gestión que no dé respuesta palpable a las expectativas de perentoria mejora en el bienestar de la población. Un nuevo gobierno que fracase en responder satisfactoriamente a ellas tendría muy corta vida.

En términos generales, existe consenso entre los economistas en torno a la necesidad de instrumentar políticas creíbles y consistentes que abaten la inflación, permitan estabilizar el tipo de cambio en un mercado libre, eliminen los controles e incentiven las inversiones productivas para generar empleo, abastecimiento y equilibrio en las cuentas externas. Ello está recogido en el Plan País y, con mayor elaboración, en las discusiones entre economistas que le sirvieron de sustento.

EL DESAFÍO ECONÓMICO

El nivel tan absoluto de destrucción y de pauperización de los venezolanos producido por Maduro y su equipo genera esperanzas de mejora inmediata entre los venezolanos, lo que plantean un serio desafío a un eventual gobierno democrático futuro. Entre los elementos de mayor impacto están:
1)      El salario mínimo se encuentra actualmente en menos de tres dólares al mes. Tengamos en cuenta, además, el aplanamiento de la escala salarial en torno a este nivel, con lo que la mayoría de los asalariados ganan menos de cinco veces esta cantidad[1].
2)      La estabilización del precio de la divisa, en un mercado sin restricciones, presupone una apreciable corrección de la paridad, actualmente sobrevaluada. Esto significa que se despreciará el bolívar, lo que reducirá aún más los salarios arriba mencionados en dólares.
3)      La recuperación de los servicios públicos, factor central al bienestar de los venezolanos, obligará a un proceso eventual de sinceración de sus precios para garantizar su prestación eficiente.


CONDICIONES PARA EL AJUSTE EXPANSIVO DEL PLAN PAÍS

El programa de estabilización económica planteado en el Plan País augura un crecimiento rápido de la producción, el empleo y de los salarios reales. Ello se fundamenta, entre otras cosas, en la altísima capacidad ociosa del aparato productivo doméstico que actualmente opera, en promedio, a menos del 30 de su capacidad. Un cambio político que restablezca las garantías legales a la propiedad y de orden procesal, elimine la inflación, levante los controles y asegure el acceso sin restricciones a la divisa, debe provocar una respuesta inmediata, fuertemente expansiva, de empresarios locales e inversionistas foráneos. No obstante, ello dependerá de las siguientes condiciones, que están interrelacionadas:

1)      Un significativo financiamiento internacional, con una reestructuración a fondo de la deuda pública.
2)      La apertura de la industria petrolera a la inversión privada.
3)      Un incremento significativo y a muy corto plazo en la productividad laboral.
4)      Un gobierno que dé confianza, dotado de un equipo económico altamente calificado.

Las magnitudes requeridas de financiamiento externo sólo las podrá proveer la banca multilateral, con el FMI a la cabeza, a la cual habrá de sumarse préstamos bilaterales, la reapertura del crédito internacional y la inversión privada. Pero tal financiamiento estará sujeto a un programa creíble, coherente y factible de recuperación de la economía, que proyecte una imagen de solvencia en el tiempo ante la banca y los inversionistas foráneos, y que permita el reembolso del financiamiento en los plazos acordados. La existencia de un gobierno serio, dotado de un buen programa y de personal directivo altamente calificado, debe transmitir la confianza necesaria para que las transformaciones requeridas se instrumenten de manera eficiente y oportuna. Esto posibilitará negociar una restructuración a fondo de la deuda pública externa, con apoyo del FMI, para que Venezuela pueda atender los compromisos internacionales que de ahí se deriven, pagar sus importaciones y aspirar a dinero fresco.

NO HABRÁ MILAGRO PETROLERO QUE VENGA AL RESCATE

La recuperación de la industria petrolera habrá de aumentar los ingresos por exportación de crudo. Pero ya no habrá milagro petrolero. En el mejor de los casos, la producción anual podrá incrementarse en el equivalente a 250.000 a 300.000 barriles diarios. De manera que el país podrá alcanzar un nivel respetable de producción (en torno a los 2,5 millones b/d) en unos seis años. En términos per cápita, la producción estará apenas por la mitad de la existente en los años ’70. Además, la atracción del capital requerido para esta expansión requiere reducir la carga impositiva a la industria, de manera que esta mayor producción, si bien generará empleo y encadenamientos con proveedores locales (los que sobrevivieron junto a los nuevos), no aumentará en proporción los ingresos del estado. Es decir, esta vez la renta petrolera no vendrá al rescate.

Más allá, las expectativas son poco favorables a un aumento abrupto en los precios internacionales del crudo, tanto por el incremento de la oferta (fracking en EE.UU., no limitado por cuotas o restricciones políticas), como por la ralentización y eventual reducción de la demanda por el desplazamiento progresivo de los combustibles fósiles ante consideraciones climáticas, junto a la disminución en los costos de fuentes alternativas de energía. Los esfuerzos por reducir el uso de los combustibles fósiles acortan la vida de Venezuela como país petrolero. Algunos calculan una ventana de apenas tres décadas, antes de que caiga aceleradamente la demanda por nuestro crudo.

LA IMPORTANCIA DECISIVA DE MEJORAR PERENTORIAMENTE
LA PRODUCTIVIDAD

La terrible pauperización de la población venezolana a manos de Maduro y los suyos obliga a concertar de inmediato la transferencia de recursos a los sectores más humildes a fondo perdido. Pero la viabilidad de que órganos multilaterales accedan a financiar tales transferencias se sustenta -más allá de consideraciones humanitarias-, en la condición de que sean progresivamente reducidas y/o en su eventual reembolso. El financiamiento externo es renuente al gasto corriente improductivo. Más allá, debe considerarse la sinceración de los precios / tasas de los servicios públicos y el efecto de la depreciación (pass-through) sobre los precios domésticos. De manera que la mejora tan ansiada en los ingresos de la población habrá de descansar, por fuerza, en el incremento en la productividad laboral.

Aumentar drásticamente la productividad cuanto antes es factible, sin mayores inversiones, si se logra aprovechar la holgada capacidad ociosa de la planta productiva del país. Pero numerosos factores entraban tal aprovechamiento. Citamos los siguientes:

a)      La ausencia (por emigración) de mano de obra calificada y de talento profesional;
b)      El colapso de los servicios públicos y de la infraestructura física;
c)       Un marco institucional –leyes, reglamentos— asfixiante y punitivo;
d)      La ausencia de servicios especializados de apoyo;
e)      La destrucción del tejido industrial (clusters): proveedores, industrias complementarias, de servicios.
f)        Una banca “enana”, que ha visto reducir sus activos en dólares en casi un 90% desde 2013;
g)      El colapso de la capacidad de respuesta administrativa del Estado en muchas áreas;
h)      La necesidad de pagar remuneraciones competitivas para atraer talentos y personal calificado, en una economía en la que el salario promedio está por debajo de los $10 mensuales. La inversión extranjera contemplaría sueldos competitivos para sus operaciones, pero sueldos atractivos que retengan el personal calificado requerido para hacer funcional al estado, recuperar y mantener los servicios públicos, es políticamente problemático cuando la remuneración general es tan miserable.

Es imprescindible articular un programa especial dirigido a resolver estas insuficiencias. La inversión extranjera podrá llenar algunos vacíos en el corto plazo, pero será mayor contando con un programa que identifique las oportunidades y la secuencia de acciones deseada para su superación.

Finalmente, la reestructuración eficaz de la deuda pública externa habrá de liberar recursos requeridos para importar los equipos e insumos que exigirá la reactivación económica, así como los bienes de consumo y servicios para complementar la demanda final. Ello es crucial, dado el enorme peso que tiene su servicio bajo las condiciones actuales. Si bien en el tiempo se prevé que las inversiones se traduzcan en un aumento sostenido en las exportaciones (petroleras como no petroleras), sin reestructurar la deuda la economía verá comprometida su crecimiento en el corto plazo.

IMPLICACIONES PARA EL ACTUAL PROCESO NEGOCIACIÓN

La criminal destrucción de las condiciones de vida de los venezolanos urdida por la oligarquía militar – civil no ofrece mayores márgenes para negociar un gobierno de transición con factores del chavismo. Estamos frente a un estado fallido que pone en entredicho la propia viabilidad de Venezuela como país si no se acometen de inmediato profundos cambios. Tal precariedad restringe las posibilidades de una transición exitosa, que abra las puertas a una recuperación sostenible, a las siguientes opciones:

1.       Gobierno nuevo, comprometido con el rescate de la institucionalidad democrática liberal, resultado de desplazar por completo al madurismo del poder, bien sea por la implosión de sus bases de sustento (renuencia militar a seguir apoyándolo) o por una intervención extranjera, que consiga piso en factores domésticos para reconstruir la democracia. Es un escenario tipo “borrón y cuenta nueva”.
2.       Gobierno de coalición con los factores más sanos del chavismo, resultado de una negociación que acuerde las condiciones sine qua non mencionadas al comienzo de este escrito y convoque de inmediato elecciones presidenciales confiables.
El primer escenario es el más favorable para el futuro de Venezuela, pero también el más complejo en términos del manejo satisfactorio de las expectativas de mejora del venezolano, pues necesariamente implica una ruptura completa con la cultura rentista. Si bien durante los primeros dos años (quizás más) tendrá que existir una combinación de servicios subsidiados con transferencias directas a los hogares más necesitados --hasta que la recuperación de la economía pueda asegurar condiciones de vida aceptables a la población--, tales medidas deben entenderse como transitorias. La ventaja de este escenario es que, al tener un programa coherente (Plan País) que de confianza y un equipo de gobierno altamente calificado, será factible concertar un generoso apoyo financiero con el FMI y el BM.

El segundo escenario posiblemente implicará continuar dependiendo de algunos programas de reparto, combinado con subsidios a servicios y controles de precio. Al no enfrentar la cultura populista / rentista, habrá de generar problemas crecientes en el tiempo por su ineficacia en proveer condiciones para sacar a la población de la miseria. Disuadirá, por tanto, la prestación de recursos más allá de la ayuda humanitaria. Quizás la lucha contra la corrupción –de permitirla el componente chavista del gobierno—provea recursos que permitan mejoras apreciables en algunos puntos (servicios públicos, importaciones)

En fin, las condiciones mínimas que justifiquen llegar a acuerdos con factores del chavismo a través de la negociación son muy exigentes. Constituyen una camisa de fuerza irrenunciable. No tiene sentido acordar una coalición que no las cumpla. Y esto va para aquellos ilusionados con un gobierno de “Unidad Nacional”, a cuenta que observan grietas en la estructura mafiosa de dominación. Seguir “muddling through” con un gobierno de transición mixto es inhumano, dadas las condiciones actuales de pobreza extrema y, además, inviable.

Para facilitar un acuerdo satisfactorio se requiere, como todos sabemos, hacer concesiones. Se ha ofrecido, levantar las sanciones a quienes renieguen de la dictadura y ayuden a restablecer el ordenamiento constitucional, la posibilidad de un régimen transicional para juzgarlos --como ocurrió en las negociaciones de paz en Colombia--, así como eventuales períodos de gracia (para que puedan esfumarse). Es de suponer, además, que la inviabilidad futura evidente del madurismo, contribuya a que algunos de quienes lo apoyen, abandonen el barco antes de que se hunda. La incógnita está en saber si esos chavistas “sanos” existen y si tienen suficiente peso en el poder como para asegurar la salida pacífica de la mafia Maduro – cúpula militar.

Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV
himgarl@gmail.com


[1] el sueldo de un profesor titular a dedicación exclusiva de una universidad pública es menos de siete veces el salario mínimo, equivalente, al momento de escribir estas reflexiones, a solo diecinueve dólares al mes.

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sábado, 17 de agosto de 2019

EL BLOQUEO DE TRUMP SOBRE VENEZUELA Y EL ENTIERRO DE LA GLOBALIZACIÓN




EL BLOQUEO DE TRUMP SOBRE VENEZUELA Y EL 
ENTIERRO DE LA GLOBALIZACIÓN
Carlos Hermoso

Trump contra Venezuela. Cabe el tema de la llamada globalización. Es más, la nueva ofensiva forma parte de algo que siempre ha estado presente, aun en medio del afianzamiento de esta ideología. Solo que los momentos son diferentes. La hegemonía mundial se viene afianzando en favor del bloque liderado por China. Las contradicciones interimperialistas siempre estuvieron presentes. Ahora se hacen más evidentes en medio de la contradicción globalización/desglobalización, como la llaman algunos economistas.

Hay etapas, en la fase superior del capitalismo, en las cuales la articulación de los capitales conduce a una aparente complementariedad. Una ficticia colaboración que parece borrar la competencia. Otros son los tiempos en los cuales la articulación de capitales da paso a una confrontación más clara entre los bloques imperialistas, sin que se elimine la articulación.

Sin embargo, cuando prevalece el subjetivismo, se llega a conclusiones según las cuales los procesos que se derivan de las relaciones entre las potencias imperialistas, son para complementar sus intereses y requerimientos. O pueden serlo. O que buscan paliar las contradicciones, por lo que procuran acuerdos. Hasta se observan las contradicciones como fruto de los deseos de alguna personalidad que incide en tal o cual dirección.

Sucede, por el contrario, que las contradicciones son el resultado de procesos absolutamente objetivos. Ciertamente, a momentos, prevalece la articulación de capitales por encima de la confrontación. Pero el belicismo siempre estará presente, siempre ha estado presente, entre las potencias imperialistas.

La cuestión orgánica es vital para comprender este asunto, si queremos ser rigurosos. Puede apreciarse con claridad que la combustión interna en un motor es una potencia energética. O bien, la energía atómica para generar electricidad o para construir las armas de destrucción masiva ya experimentadas en Hiroshima y Nagasaki. Para alguna gente, sin embargo, resulta difícil apreciar lo que representa la revalorización del capital por parte del trabajo vivo. Ese fluido humano en el proceso de trabajo es lo que brinda el nuevo valor. No resulta nada científico para el empirista, cuyo concepto acerca de la ciencia se reduce a lo perceptible por los sentidos. No son capaces de observar que la sociedad es una forma de expresión de la materia. Así como el mundo vivo, los planetas, las estrellas, los distintos elementos químicos, entre otros, la sociedad y el pensamiento, también son formas de expresión de la materia. También están sujetos a leyes. También en su desarrollo encontramos poderosas fuerzas que conducen a su desarrollo, esto es, al tránsito de formas inferiores a formas superiores, mediando procesos complejos que, a momentos, parecen estancarse.

La fuerza de trabajo es una potencia que se objetiva en los objetos de trabajo provenientes, en última instancia, siempre de la naturaleza, instrumentos de trabajo y materias auxiliares mediante. De allí el perenne cambio de la sociedad que se realiza en la dialéctica entre necesidades y los bienes que las satisfacen. O bien, la fuerza poderosa de las masas que conducen a cambios políticos cuando se levantan, como resultado de situaciones revolucionarias. Esa fuerza, su reconocimiento e identificación no puede ser reconocida por el empirista, el metafísico o cualquiera de los ideólogos en favor del orden imperante.

De igual manera sucede con la fuerza que representan las contratendencias que se realizan cuando cae la cuota media de la ganancia. Es una poderosa fuerza que motiva la confrontación. Cada potencia imperialista cuenta con un mercado interno que cede a momentos. Pero que representa en todo momento su reserva estratégica para realizar la plusvalía de manera propia. Debe contar también con el mercado externo. La producción encuentra en la dimensión del mercado sus límites. Debe hacerse, cada país industrializado, sobre todo las naciones imperialistas, de crecientes mercados para realizar y para competir.

Debe hacerse, cada nación imperialista de materias primas baratas. Así deba ir a la guerra. Debe hacerse, cada nación imperialista de fuerza de trabajo barata, así deba ir a la guerra. O, en cualquier caso, la guerra es un recurso, más cuando la competencia se hace enconada.

Así, las fricciones que se producen como resultado de las tendencias al desarrollo desigual y a la nivelación, conducen a la confrontación. Es un hecho objetivo. Esas fricciones liberan una fuerza poderosa que se realiza en las guerras. Cabe una que otra personalidad. Crea el capital su propia personalidad. Emerge de esta circunstancia. Trump, por ejemplo, es supremacista, estimula el racismo, es hijo de su época. De tiempos en los que EEUU busca nivelarse a China, que lo desplazó en muchas ramas de la producción y el comercio.

GLOBALIZACIÓN

El pensamiento económico vulgar, para hacerse dominante, es dado a acuñar dogmas similares al de la Santísima Trinidad. Tal es el caso del llamado proceso de globalización. Se presentó como una etapa sin retorno. La de los tiempos en los cuales los mercados interconectados fuerzan a la integración y a la morigeración de las contradicciones y la difuminación de las fronteras nacionales. Hasta surgieron teorías sobre el Imperio que superaba la etapa y las tesis acerca del imperialismo.

Fueron décadas en las que se acuñó la idea de la morigeración de las fronteras. En las escuelas de estudios internacionales se convirtió en principio y axioma. Idea fuera de la cual no había, no podía haber disidencia. La negociación bastaba, según estas tesis, para resolver los conflictos.

Sin embargo, resulta paradójico que sean los países desde donde se fraguó teórica y prácticamente la política de la globalización y el neoliberalismo, los que ahora buscan sustituirla por la protección.

Y es que los procesos objetivos se fueron imponiendo hasta hacerse dominantes las mismas tendencias y principios que derivaron en confrontación aguda durante todo el siglo XX, con dos grandes conflagraciones y un largo período que denominaron Guerra Fría, contando con Estados Unidos y la Unión Soviética como protagonistas principales. Así, hemos llegado a tiempos en los cuales la lucha por mercados y materias primas, principalmente, tienden a derivar en guerras parciales. Lo que explica procesos como el libio, país que encuentra al revanchismo chino en relación con ese punto del planeta, pugnando por imponer un secuaz.

Sin embargo, son momentos en los cuales, frente a la cuestión política, son muchos quienes les asignan fuerzas poderosas a cuestiones ideales que supuestamente se superponen a procesos objetivos. Se fetichizan pues. Se oye, por ejemplo, que Donald Trump, va a determinar motu proprio la situación venezolana. Esa es la esperanza. Que las últimas decisiones de la Casa Blanca colocan a Maduro en condiciones tales que debe negociar su ida del país. Ciertamente es un golpe certero que crea problemas a la dictadura.

Además, Trump tiene difícil la reelección. Aunque, lo que está en juego, está por encima de esa eventualidad. Así, la especulación se impone, no queda de otra. Difícil predecir. Sin embargo, debemos ubicar que la personalidad de Trump es una determinación subalterna, lo fundamental se halla en el proyecto que lidera a favor de los intereses del imperialismo estadounidense en las actuales circunstancias.

Cuando Trump se presenta como candidato a la presidencia de Estados Unidos, independientemente de que cuenta con características que lo hacen un tanto sui géneris, no es un asunto personal lo que cuenta. Es la expresión de una política para estos tiempos. Representa el revanchismo estadounidense como fase para recuperar los espacios perdidos. En lo sucesivo, el Estado imperialista yanqui, actuará como capitalista total ideal.

Esto es, se impondrá a fracciones del capital que ven afectados sus intereses. Lo fundamental de esa política es la restitución de la protección como política. Inglaterra con el Brexit, y EEUU con Trump y su política de guerra comercial contra China, cunas genuinas de la ideología de la globalización y el nuevo liberalismo, crean las condiciones para la restauración del proteccionismo. Entierran la llamada globalización.

CUBA Y VENEZUELA, CASOS DIFERENTES

La Cuba de la revolución de 1959, se encontraba en medio de la contradicción entre el imperialismo estadounidense y el novel socialimperialismo ruso. Para la época, cuando se inicia y desarrolla el bloqueo estadounidense, la diversificación se encontraba en el aparato económico de EEUU. Los rusos centraron la lucha por la hegemonía en el desarrollo de la energía atómica y su uso para la cuestión bélica, además del impulso aeroespacial. No contaban con una diversificación que les permitiera cubrir las demandas cubanas. Con el derrumbe de la llamada Unión Soviética, se da inicio al llamado período especial. Cuba va a sufrir las más graves consecuencias que permiten, a su vez, esconder los graves errores del revisionismo cubano que hipotecaron su futuro atados a los rusos y sus intereses.

Son procesos diferentes el cubano y el venezolano y su realización se da en condiciones históricas distintas. De una parte, esta dictadura no encuentra en el pueblo el apoyo que les brindaban aquellos a su régimen. Por su parte, China es la nación imperialista más desarrollada en materia manufacturera, por ende, la más diversificada del planeta. Rusia, quien más incidencia tiene en el régimen en materia militar y de inteligencia, es la principal potencia nuclear, bélica y aeroespacial. Aliados importantes como Turquía, brindan lo suyo. Con nada de eso contaban los cubanos.

El bloque económico más importante del planeta es el conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (Brics). China está configurando un mercado interconectado con la plataforma una ruta una franja, a la cual ya se han suscrito unos 70 países. Se trata de un circuito abierto cuyos límites se hallan en la capacidad competitiva de quienes lo asumen.

China es el país de mayor diversificación del orbe. Pues bien, China es el país imperialista que encuentra en Venezuela riquezas fundamentales de la industria moderna. Es el principal acreedor de la deuda venezolana. Ideológicamente, Venezuela se encuentra alineada en el pensamiento revisionista chino.

Es por ello que las sanciones de EEUU contra el gobierno de Maduro afectan significativamente al país. Afianza los efectos perniciosos sobre la economía venezolana, ya devastada, causados por las sanciones anteriores. Pero, en ningún caso, son de la misma magnitud que tuvieron las propias de Estados Unidos contra Cuba en su oportunidad.

Con estas medidas se crea una situación controversial y riesgosa. No solamente se trata de las afectaciones al pueblo, sino también los recursos políticos que le brinda a la dictadura para unificarse y crear rechazo a quienes se ven favorables a estas medidas. Buscará la dictadura esconder la naturaleza de la política que nos llevó a la catástrofe más infame de nuestra historia. Asimismo, se afianzan los lazos de dependencia de Venezuela con el bloque imperialista que busca consolidar su hegemonía.

Debilitan a la dictadura, pero también la pueden fortalecer. Sabiduría y sentido nacional es requisito fundamental para adelantar una política que sea capaz de aprovechar las contradicciones interimperialistas. Mismas que resumen una reserva estratégica que, bien aprovechadas, pueden permitir salir de la dictadura sin que para ello tengamos que hipotecar nuestro futuro con un imperialismo u otro.


@HERMOSOCARLOSD
Economista | Doctor en Ciencias Sociales
Profesor Asociado de la FACES-UCV
Investigador | Dirigente político

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lunes, 15 de julio de 2019

MADURO APLICA EL PEOR AJUSTE IMAGINABLE


MADURO APLICA EL PEOR AJUSTE IMAGINABLE
Humberto García Larralde


Durante años el régimen de Maduro se llenó la boca con una supuesta “guerra económica” contra la “revolución” desatada por especuladores voraces y por el “imperio”. Justificó así los controles y las regulaciones, creando oportunidades para la extorsión y confiscación de productores y comerciantes privados. Sirvió también de excusa para monopolizar la importación de alimentos, medicamentos y otros bienes con sobreprecios, y embolsillarse la consecuente “tajada”. Validó, asimismo, la opacidad y la no rendición de cuentas de su manejo de la cosa pública –¡son asuntos de “seguridad de estado”!--, amparando corruptelas multimillonarias. 

En la medida en que destruía la economía privada, expoliaba a la industria petrolera, dejándola exangüe con negociados hechos a la sombra. Según cifras de fuentes independientes publicadas por la OPEP, la producción petrolera habría disminuido en casi un 70% desde que Maduro tomó el poder, 58% desde que puso al frente a un militar –Manuel Quevedo-- sin experiencia previa en el negocio.

Como consecuencia de lo anterior, los ingresos del estado colapsaron. Y como se le cerró el acceso al financiamiento internacional, el régimen ordenó al BCV emitir dinero sin respaldo para cubrir sus cuentas, disparando la hiperinflación que se comió los ingresos de la gente. Tratándose de un gobierno que se autocalificaba de “revolucionario”, Maduro decretó sucesivos aumentos del salario mínimo y dádivas diversas, financiados igualmente por la “maquinita” del BCV. Alegando defender al “pueblo”, echaba más gasolina a la candela inflacionaria. 

El caso más notorio fue el incremento salarial decretado el pasado agosto, 2018, que multiplicó el salario mínimo por 33, que tuvo que acompañarse de un incremento en el dinero inorgánico suministrado por el BCV en más de 23 veces. Al cuadruplicarse de nuevo esta remuneración en enero, 2019, el BCV aumentó en más de cinco veces el dinero sin respaldo que inyecta a la economía. 

No en balde, el incremento del 1° de mayo de este año resultó en un salario mínimo con un poder de compra de apenas el 1% del que tenía en 2013, si nos atenemos a las cifras de inflación suministradas para los años 2016-19 por la Asamblea Nacional. Y si nos atenemos al BCV, ente que al fin se dignó cumplir con su deber publicando cifras para ese lapso, el poder adquisitivo del salario mínimo habría caído “apenas” en dos tercios desde que Maduro ocupó la presidencia.

Pero ahora vemos como tan grave estropicio de los medios de vida del venezolano causado por estas políticas intervencionistas se corona con la más absoluta irresponsabilidad. Venido en cuenta de que los controles de precio y del tipo de cambio, y los aumentos de salario por decreto empobrecían aceleradamente a los venezolanos, no se le ocurrió mejor cosa que dejar los precios a la libre. Pero tan tímida dosis de mercado, con empresas acosadas por todo tipo de regulaciones, sujetas constantemente a la extorsión y confiscación de Guardias Nacionales, con una infraestructura pública y de servicios venida a menos, y ante una inseguridad jurídica, laboral y personal extendida, está lejos de ser la respuesta adecuada a la miseria “madurada” en los venezolanos. Menos aun con un sector financiero discapacitado por un encaje que constriñe su cartera de créditos y cuyos activos (en dólares) se han reducido en casi un 90% desde que Maduro llegó a la presidencia.

Si bien la hiperinflación parece estar cediendo –desde febrero no ha superado el 50% mensual--, seguimos siendo (por mucho) el campeón mundial en lo que a alza de precios se refiere. La inflación anualizada, aunque descendiendo, fue mayor al 440.000 % en junio, según cifras de la Asamblea Nacional. Pero, además, tan anémico avance sobre la inflación se ha obtenido a un costo terrible: la asfixia total de la demanda. Representa un ajuste contractivo que deja morir al paciente (de hambre) para “curar” la enfermedad de la inflación.

Durante todos estos años la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), junto a otros economistas, ha insistido hasta la saciedad en la imperiosa necesidad de un programa de estabilización que aplaque la inflación, estabilice el precio del dólar y libere las fuerzas productivas, desmantelando la panoplia de controles y regulaciones que sofocan la actividad económica. Crucial en este programa es la concertación de un generoso financiamiento internacional acompañado de la reestructuración de la deuda pública y la instrumentación de un conjunto de reformas para reactivar de inmediato la oferta.

Las reformas deben contemplar el saneamiento de las cuentas públicas, acabando con las corruptelas y el despilfarro y aumentando la eficiencia del gasto, incluyendo transferencias compensatorias a los sectores de menores recursos. Deben redundar en un ambiente de seguridad jurídica a la propiedad y del debido proceso, y facilitar la recuperación de los servicios públicos y de la infraestructura. Mientras subsista la brecha ente ingresos y gastos, ésta será cerrada con financiamiento internacional, no con la emisión monetaria (inflacionaria) a que recurre Maduro.

Actualmente, lo que queda del aparato productivo trabaja a menos del 30% de su capacidad. La puesta en funcionamiento de este programa, recogido en el Plan País presentado por las fuerzas democráticas, desataría, por tanto, una respuesta inmediata de la economía, proveyendo bienes y servicios al país y generando empleo productivo cada vez mejor remunerado. Y, por efecto “bola de nieve”, estimularía inversiones nacionales y extranjeras que potenciarían este efecto. Como dicen los gringos, “nothing succeeds like success”. Será un ajuste expansivo, generador de mayor bienestar.

Se contraponen claramente dos formas de enfrentar la terrible situación de la economía. La del usurpador: asfixiar la demanda matando de hambre a la población, y la de las fuerzas democráticas, creando condiciones para reanimar la oferta, respaldadas por un generoso financiamiento externo. Lamentablemente para el país, controlar la oferta –los activos y fuente de ingresos que todavía existen—es vital para el usurpador y su mafia, pues es la fuente de sus inmensas fortunas. Es la base del régimen de expoliación del que se lucran. 

Pero como esta acción parasitaria va destruyendo las fuentes de ingreso, apelan a la “maquinita” del BCV para continuar lubricando el sistema. El dinero inorgánico inyectado por la subcuenta “crédito a las empresas (públicas) no financieras” se multiplicó por doce en los primeros seis meses del año. Para contrarrestar este combustible de precios, “redúzcase la capacidad de compra de la familia venezolana al mínimo, ¡pero ni de vainas se renuncia a lo nuestro!”

Tanta crueldad y malignidad puesta de manifiesto por Maduro y su mafia militar – civil tiene, en el informe sobre Venezuela que acaba de presentar la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, Michele Bachelet, una terrible confirmación. No les queda más, por ende, que refugiarse en la realidad alterna que han construido para sí, repitiendo ad nauseam sus estúpidas consignas. Acusan a la Alta Comisionada de agente del imperio y de mentirosa. Hasta inventan que “el pueblo” venezolano repudia su informe (¡¡!!) y convocan a una famélica marcha para caerse a embustes al respecto. Esta insania les libera de toda consideración ética, moral, legal o humanitaria para atender las penurias de la gente.

Que no quepa la menor duda de la imperiosa necesidad de sacar cuánto antes a estos monstruos del poder. No hay otro camino para ello que cerrar filas en torno al valiente y decidido esfuerzo liderado por Juán Guaidó y la Asamblea Nacional, para galvanizar a los venezolanos a favor del cambio y concertar el apoyo activo y decisivo de la comunidad democrática internacional a favor de este esfuerzo.

Mientras, Maduro, Cabello, Padrino y demás enfermos seguirán batiéndose el pecho en nombre del socialismo para continuar negándole el derecho más crucial a los venezolanos: el de la vida. Ya lo demostraron al impedir por la fuerza la entrada de la ayuda humanitaria el pasado 23 de febrero.


Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV
14 julio 2019

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