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lunes, 15 de julio de 2019
MADURO APLICA EL PEOR AJUSTE IMAGINABLE
MADURO APLICA EL PEOR AJUSTE IMAGINABLE
Humberto García Larralde
Durante años el
régimen de Maduro se llenó la boca con una supuesta “guerra económica” contra
la “revolución” desatada por especuladores voraces y por el “imperio”.
Justificó así los controles y las regulaciones, creando oportunidades para la
extorsión y confiscación de productores y comerciantes privados. Sirvió también
de excusa para monopolizar la importación de alimentos, medicamentos y otros
bienes con sobreprecios, y embolsillarse la consecuente “tajada”. Validó,
asimismo, la opacidad y la no rendición de cuentas de su manejo de la cosa
pública –¡son asuntos de “seguridad de estado”!--, amparando corruptelas
multimillonarias.
En la medida en que destruía la economía privada, expoliaba a
la industria petrolera, dejándola exangüe con negociados hechos a la sombra.
Según cifras de fuentes independientes publicadas por la OPEP, la producción
petrolera habría disminuido en casi un 70% desde que Maduro tomó el poder, 58%
desde que puso al frente a un militar –Manuel Quevedo-- sin experiencia previa
en el negocio.
Como consecuencia de
lo anterior, los ingresos del estado colapsaron. Y como se le cerró el acceso
al financiamiento internacional, el régimen ordenó al BCV emitir dinero sin
respaldo para cubrir sus cuentas, disparando la hiperinflación que se comió los
ingresos de la gente. Tratándose de un gobierno que se autocalificaba de
“revolucionario”, Maduro decretó sucesivos aumentos del salario mínimo y
dádivas diversas, financiados igualmente por la “maquinita” del BCV. Alegando
defender al “pueblo”, echaba más gasolina a la candela inflacionaria.
El caso
más notorio fue el incremento salarial decretado el pasado agosto, 2018, que
multiplicó el salario mínimo por 33, que tuvo que acompañarse de un incremento
en el dinero inorgánico suministrado por el BCV en más de 23 veces. Al
cuadruplicarse de nuevo esta remuneración en enero, 2019, el BCV aumentó en más
de cinco veces el dinero sin respaldo que inyecta a la economía.
No en balde,
el incremento del 1° de mayo de este año resultó en un salario mínimo con un
poder de compra de apenas el 1% del que tenía en 2013, si nos atenemos a las
cifras de inflación suministradas para los años 2016-19 por la Asamblea
Nacional. Y si nos atenemos al BCV, ente que al fin se dignó cumplir con su
deber publicando cifras para ese lapso, el poder adquisitivo del salario mínimo
habría caído “apenas” en dos tercios desde que Maduro ocupó la presidencia.
Pero ahora vemos como
tan grave estropicio de los medios de vida del venezolano causado por estas
políticas intervencionistas se corona con la más absoluta irresponsabilidad.
Venido en cuenta de que los controles de precio y del tipo de cambio, y los
aumentos de salario por decreto empobrecían aceleradamente a los venezolanos,
no se le ocurrió mejor cosa que dejar los precios a la libre. Pero tan tímida
dosis de mercado, con empresas acosadas por todo tipo de regulaciones, sujetas
constantemente a la extorsión y confiscación de Guardias Nacionales, con una
infraestructura pública y de servicios venida a menos, y ante una inseguridad
jurídica, laboral y personal extendida, está lejos de ser la respuesta adecuada
a la miseria “madurada” en los venezolanos. Menos aun con un sector financiero
discapacitado por un encaje que constriñe su cartera de créditos y cuyos
activos (en dólares) se han reducido en casi un 90% desde que Maduro llegó a la
presidencia.
Si bien la
hiperinflación parece estar cediendo –desde febrero no ha superado el 50%
mensual--, seguimos siendo (por mucho) el campeón mundial en lo que a alza de
precios se refiere. La inflación anualizada, aunque descendiendo, fue mayor al
440.000 % en junio, según cifras de la Asamblea Nacional. Pero, además, tan
anémico avance sobre la inflación se ha obtenido a un costo terrible: la
asfixia total de la demanda. Representa un ajuste contractivo que deja morir al
paciente (de hambre) para “curar” la enfermedad de la inflación.
Durante todos estos
años la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), junto a otros
economistas, ha insistido hasta la saciedad en la imperiosa necesidad de un programa
de estabilización que aplaque la inflación, estabilice el precio del dólar y
libere las fuerzas productivas, desmantelando la panoplia de controles y
regulaciones que sofocan la actividad económica. Crucial en este programa es la
concertación de un generoso financiamiento internacional acompañado de la
reestructuración de la deuda pública y la instrumentación de un conjunto de
reformas para reactivar de inmediato la oferta.
Las reformas deben
contemplar el saneamiento de las cuentas públicas, acabando con las corruptelas
y el despilfarro y aumentando la eficiencia del gasto, incluyendo
transferencias compensatorias a los sectores de menores recursos. Deben
redundar en un ambiente de seguridad jurídica a la propiedad y del debido
proceso, y facilitar la recuperación de los servicios públicos y de la
infraestructura. Mientras subsista la brecha ente ingresos y gastos, ésta será
cerrada con financiamiento internacional, no con la emisión monetaria
(inflacionaria) a que recurre Maduro.
Actualmente, lo que
queda del aparato productivo trabaja a menos del 30% de su capacidad. La puesta
en funcionamiento de este programa, recogido en el Plan País presentado por las
fuerzas democráticas, desataría, por tanto, una respuesta inmediata de la
economía, proveyendo bienes y servicios al país y generando empleo productivo
cada vez mejor remunerado. Y, por efecto “bola de nieve”, estimularía
inversiones nacionales y extranjeras que potenciarían este efecto. Como dicen
los gringos, “nothing succeeds like success”. Será un ajuste expansivo,
generador de mayor bienestar.
Se contraponen
claramente dos formas de enfrentar la terrible situación de la economía. La del
usurpador: asfixiar la demanda matando de hambre a la población, y la de las
fuerzas democráticas, creando condiciones para reanimar la oferta, respaldadas
por un generoso financiamiento externo. Lamentablemente para el país, controlar
la oferta –los activos y fuente de ingresos que todavía existen—es vital para
el usurpador y su mafia, pues es la fuente de sus inmensas fortunas. Es la base
del régimen de expoliación del que se lucran.
Pero como esta acción parasitaria
va destruyendo las fuentes de ingreso, apelan a la “maquinita” del BCV para
continuar lubricando el sistema. El dinero inorgánico inyectado por la
subcuenta “crédito a las empresas (públicas) no financieras” se multiplicó por
doce en los primeros seis meses del año. Para contrarrestar este combustible de
precios, “redúzcase la capacidad de compra de la familia venezolana al mínimo,
¡pero ni de vainas se renuncia a lo nuestro!”
Tanta crueldad y
malignidad puesta de manifiesto por Maduro y su mafia militar – civil tiene, en
el informe sobre Venezuela que acaba de presentar la Alta Comisionada de los
Derechos Humanos, Michele Bachelet, una terrible confirmación. No les queda
más, por ende, que refugiarse en la realidad alterna que han construido para
sí, repitiendo ad nauseam sus estúpidas consignas. Acusan a la Alta Comisionada
de agente del imperio y de mentirosa. Hasta inventan que “el pueblo” venezolano
repudia su informe (¡¡!!) y convocan a una famélica marcha para caerse a
embustes al respecto. Esta insania les libera de toda consideración ética,
moral, legal o humanitaria para atender las penurias de la gente.
Que no quepa la menor
duda de la imperiosa necesidad de sacar cuánto antes a estos monstruos del
poder. No hay otro camino para ello que cerrar filas en torno al valiente y
decidido esfuerzo liderado por Juán Guaidó y la Asamblea Nacional, para
galvanizar a los venezolanos a favor del cambio y concertar el apoyo activo y
decisivo de la comunidad democrática internacional a favor de este esfuerzo.
Mientras, Maduro,
Cabello, Padrino y demás enfermos seguirán batiéndose el pecho en nombre del
socialismo para continuar negándole el derecho más crucial a los venezolanos:
el de la vida. Ya lo demostraron al impedir por la fuerza la entrada de la
ayuda humanitaria el pasado 23 de febrero.
Humberto García
Larralde
economista, profesor
de la UCV
14 julio 2019
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domingo, 23 de junio de 2019
FORO DE SAO PAULO EN CARACAS
FORO DE SAO PAULO 2019
EN CARACAS
Luis Marín
En
medio de la mayor crisis humanitaria de la historia latinoamericana,
equiparable a las peores que en el mundo han sido, ¿qué pueden hacer las
delegaciones en Caracas que no sea declarar orgullosamente que sí, que esto es
lo que ellos proponen para el resto de los respectivos países de dónde
provienen?
Un
hecho desconcertante, porque no basta toda la inversión ideológica a la que la
izquierda global nos tiene acostumbrados para trocar lo negro en blanco y lo
que está a la vista en quiméricas fantasías: esto no puede ser una meta para
nadie en su sano juicio.
No
obstante, la tradición comunista está poblada de consignas como “no pasaran”,
de mitos como “el sitio de Stalingrado”, o la mentalidad de “plaza sitiada” que
constituye Cuba en los últimos sesenta años.
Estas
concepciones hincan sus raíces en los tiempos heroicos del comunismo, en las
grandes catástrofes y conflictos que han cimbrado la historia de la humanidad
para cambiar su rumbo en dirección completamente inesperada e impensable en los
períodos anteriores de relativa normalidad.
Tanto
es así que los revolucionarios auténticos se convierten en unos nostálgicos del
futuro, añorando la llegada de esos períodos en los que “lo extraordinario se
vuelve cotidiano” como sinónimo de revolución y que les permite abrigar la
ilusión de que están “escribiendo la historia”.
No
importa que una y otra vez se demuestre que la historia no la escribe nadie,
como no sea póstumamente, después que todo haya pasado y cuyos resultados nunca
son lo que se han propuesto los actores, que la historia si bien puede tener
actores, ciertamente no tiene autor, ni guionista.
Todos
los ensayos de ingeniería social, de edificar la nueva sociedad y al hombre
nuevo, desde el experimento nacionalsocialista y fascista, hasta el comunismo
soviético, han terminado en memorables cataclismos que todavía hoy nos
asombran; pero extrañamente el socialismo encuentra energías renovadas para
volverlo a intentar una y otra vez con idénticos resultados.
De
manera que la intransigencia ideológica nos conduce a la política del
atrincheramiento, no existe ninguna posibilidad de concesiones, ni retroceso,
al contrario, cualquier intento en este sentido se considera como claudicación,
sino francamente un acto de traición.
Frente
a los revolucionarios organizados y armados, no existe ninguna otra alternativa
que no sea la victoria, derrotarlos en el terreno o en cambio sucumbir a sus
quiméricas ilusiones historicistas, la idea de que el futuro se puede construir
según planes preconcebidos.
Decir
que el régimen cubano apoya al de Venezuela para mantenerlo en el poder a
cualquier costo es no ver el tema en toda su amplitud, que realmente existe un
plan para expandir el comunismo en todo el continente, incluso en los EEUU,
tarea en la que se han logrado grandes avances y en la que no están dispuestos
a retroceder.
El
FSP gobierna en al menos diez países latinoamericanos y está en coalición en
España, es la principal oposición en otros tantos, conquistó a México y su
próximo objetivo declarado es Colombia. La agresividad e intransigencia les ha
dado buenos resultados, ¿por qué tendrían que cambiar su política? La consigna
es: “Unidad, lucha, batalla, victoria.”
Son
bien conocidas las líneas maestras de política implementadas por las
organizaciones que se agrupan en el FSP, por lo que su par dialéctico debe
seguir otras en sentido diametralmente opuesto: de derecha, liberal, pro
capitalista, en estrecha alianza con EEUU e Israel.
Aunque
no existe nada equivalente a la mentalidad de trincheras en el ideario liberal,
que más bien tiende a la funcionalidad y al sentido práctico, es indispensable
crear un anti-Foro de Sao Paulo que le haga frente en todo el continente, con
innovación y creatividad.
El
eje de la nueva política muy bien podría también perfilarse en Caracas.
Luis Marín
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lunes, 10 de junio de 2019
¡¡Y TODAVÍA SIGUE AHÍ!!
¡¡Y TODAVÍA SIGUE AHÍ!!
Humberto García Larralde
Por más increíble que parezca, el monstruo que tanto daño ha infligido a
los venezolanos, que es repudiado por la inmensa mayoría, desconocido por los
gobiernos de más de 60 países democráticos, acusado de violar sistemáticamente
los derechos humanos en foros internacionales, continúa usurpando el poder
después de seis meses. Seis meses, tenemos padeciendo de un enfermo sin
escrúpulo alguno para proseguir, al costo que fuera, con sus políticas de
destrucción y expoliación nacional. Decían que dónde pisaba el caballo de Atila
no crecía la hierba, expresión de la saña con que su jinete destruía todo
vestigio de civilización (romana). El régimen de Maduro lo ha superado con
creces.
Al verlo en la entrevista con el periodista Jorge Ramos, sorprende su
empeño en eludir preguntas embarazosas repitiendo sandeces aprendidas de
manuales comunistas de los años sesenta. Se presenta al entrevistador como
presidente “obrero” (¡!), como si tal farsa confiriera a sus opiniones alguna
autoridad. Sumido en la más absoluta estulticia, repite clichés acartonados
para despachar a Ramos como de “derecha”, “militante político de la oposición”
“agente del imperialismo”. En fin, un personaje de lo más patético, incapaz de
abordar el mundo real sin muletillas ideológicas obsoletas, cayéndose
repetidamente a embustes en un intento por obviar el juicio demoledor de sus
compatriotas. Por si las dudas, se hizo patente que estamos en manos de un
energúmeno totalmente ajeno a cualquier posibilidad de compartir salidas a la
terrible situación del país..
Pero peor todavía son los militares que lo mantienen en el poder.
Sorprende que, durante todos estos años, ninguno haya hecho nada para librar a
los venezolanos de tanto sufrimiento. Son resultado de un proceso de “selección
adversa” aplicado deliberadamente durante años para promover a los más viles y
ruines como encargados de su custodia y para ocupar los cargos de mando de la
Fuerza Armada y, en particular, de los cuerpos de seguridad de estado.
Proporcionan una medida de las labores de limpieza y desintoxicación que
habrá que emprender una vez desalojemos a las mafias del poder. Aun así,
asombra que ninguno haya sentido siquiera la más mínima angustia ante los
crímenes de Maduro y los suyos como para tomar la determinación de ponerles
fin. Parece que estamos ante un núcleo duro y curtido de desalmados, que
erradicaron toda sensibilidad o criterio moral ante tanto padecimiento.
Para los investigadores Yates y Farah, constituyen la Empresa Criminal
Conjunta Bolivariana[1] que ha esquilmado centenares de miles de millones de
dólares del país, extendiendo sus tentáculos a cuentas bancarias y negocios
turbios a nivel internacional. El agravante es que, además de la solidaridad
intermafiosa para depredar a sus anchas un coto de caza tan lucrativo como ha
sido Venezuela, se inviste de una farsa “revolucionaria” para encubrir sus
desmanes y legitimarse ante el pensamiento “progre” mundial.
Este ardid tiene gran efectividad, no porque la mafia se crea realmente
su impostura, sino porque está obligada a hacer de ella una realidad
alternativa, inexpugnable, como refugio ante sus crímenes.. Busca aislarse en
una burbuja autocomplaciente cargada de epítetos con los cuales auto-absolverse
y revertir la carga en contra de sus acusadores, como se evidenció con la
patética actuación de Maduro con Jorge Ramos. Al haber traspasado todo límite
moral, ético y humano en su trato con los venezolanos, los mafiosos se han
trasladado a un limbo sin contacto con la realidad, cuyos únicos referentes son
aquellos que los eximen de todo cargo de conciencia, Así pueden proseguir, sin
remilgos, sus negocios. Representa una necesidad existencial, un asunto de
sobrevivencia.
La gran pregunta es, ¿Con estos señores se puede negociar un acuerdo
para que se vayan?
Por supuesto, cualquier posibilidad de resolver la grave situación
actual sin derramamiento de sangre, es preferible. Pero hay que tener claro con quién se negocia
y para qué. De tratarse de una dictadura militar habría un piso de racionalidad
y de intereses definidos, con base en el cual una adecuada combinación de
amenazas, concesiones y ofertas de perdón podría generar eventualmente una
solución consensuada que abriese las puertas a la recuperación del país.
Pero no es una dictadura militar porque los militares dejaron hace
tiempo de ser una institución. No existe unidad de mando, respeto por las
jerarquías, un cuerpo de valores y/o de directrices que los unifiquen en torno
a objetivos compartidos, ni la confianza requerida para coordinar esfuerzos ni
el apresto, los repuestos y servicios de apoyo requeridos para ser operativos.
La mentida columna vertical del régimen fascista de Maduro está carcomida por
la anomia que resulta de apetencias y prácticas mafiosas que se imponen a todo
lo demás. Se trata de una mafia militarizada, no de una institución. Con
Pinochet se pudo negociar porque detrás de él había una institución capaz de
ponderar la gravedad de la situación a que se enfrentaban de desconocer los
resultados del plebiscito de 1988.
Y, si se examina el resto de la oligarquía expoliadora, tampoco se
consigue piso sólido como para sostener una negociación seria. A pesar de las
expectativas creadas ante la imperiosidad de encontrarle salidas a la terrible
crisis que está acabando con el país, los venezolanos nos enteramos de que el
matrimonio reciente de la hija de Cabello dilapidó la bicoca de 16 millones
euros, que el susodicho se fue para la Habana para organizar el Foro de Sao
Paulo en nuestro país el próximo mes, que la fraudulenta asamblea constituyente
se auto extendió su “vigencia” hasta finales de 2020, y que Maduro quiere
elecciones, ¡pero de la Asamblea Nacional!
Mientras, unos 33 parlamentarios son perseguidos o presos, habiéndoles
allanado arbitrariamente su inmunidad. La vida de los mafiosos sigue como si
nada. ¿En qué planeta habitan? Estamos frente a un estado fallido que no
respeta a Maduro pero lo mantiene ahí como ”pararrayo” que los ampara ante toda
crítica a sus negocitos particulares. ¿Quiénes serán los negociadores, qué
garantías ofrecen?
Es erróneo plantearse la negociación como alternativa a una solución de
fuerza. Es, más bien, el último paso para evitar una solución de fuerza que, de
otra manera, parece inexorable. El apaciguamiento no funcionó con Hitler.
Tampoco lo va a hacer con los fascistas venezolanos y sus mentores cubanos.
Para eso el blindaje ideológico. Pero la solución de fuerza no parece depender
de nosotros, a menos que aparezca el mítico militar institucionalista
venezolano dispuesto, como Larrazábal hace 50 años, a liderar el desplazamiento
de Maduro.
De no ser así, estamos a merced de nuestros aliados internacionales, la
mayoría de los cuales son renuentes a una intervención militar.. Un desafío de
la diplomacia democrática es saber explicar las complejidades del problema que
enfrentamos. Y, ante el reproche de que corresponde a los venezolanos resolver
nuestros problemas, me remito a los alemanes bajo Hitler.
Dos grandes problemas acotan las posibilidades de una solución negociada
factible. Una, que el gobierno de transición que surja sea económicamente
viable. Dada la devastación sufrida, ello será imposible sin un generoso
financiamiento internacional. Ahora bien, ningún ente va a prestar ingentes
cantidades de dinero a un gobierno en que participen representantes de la
mafia. ¿Es posible que las mafias accedan a una coalición en la que no estén?
El segundo problema es la necesidad de contar con un estamento militar
confiable que sirva, en última instancia, como sostén de un principio de
autoridad en torno al orden constitucional. ¿Un contrasentido? Muy posible,
pero estamos frente a un país que puede dejar definitivamente de ser ante el
arrase que han hecho de sus instituciones, normas y valores de convivencia, las
mafias y los contingentes de malandros “revolucionarios” empoderados. El
demonio de la anomia y la anarquía. ¿Estaremos a la altura de este desafío?
Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV
humgarl@gmail.com
[1] https://www.infobae.com/america/venezuela/2019/05/30/asi-opera-la-empresa-criminal-conjunta-bolivariana-que-mantiene-al-dictador-nicolas-maduro-en-el-poder/
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martes, 21 de mayo de 2019
LIBERACIÓN O COHABITACIÓN
LIBERACIÓN O
COHABITACIÓN
Luis Manuel Aguana
Intervención en la
Cátedra Pío Tamayo de la UCV
del 20 de Mayo de 2019
De nuevo mis saludos cordiales a la Cátedra Pio Tamayo, agradeciendo sus
siempre bien recibidas invitaciones para debatir el devenir del país. En esta
oportunidad la pregunta la pregunta del Foro es particularmente difícil: “El
30A-19: ¿0tro golpe-negociación frustrado? ¿Es así como se pretende derrotar
esta dicta-socialista militar-civil?”. Y digo difícil porque en este momento los venezolanos
descubrimos duramente al transcurrir de las horas del 30 de abril de 2019 que
el plan que tenía la oposición oficial no era la liberación de la tiranía sino
la cohabitación con ella.
Que lo que entiende el gobierno del Presidente Encargado Juan Guaidó y los principales lideres de la Asamblea Nacional como “Cese de la Usurpación” no es lo mismo que el resto de los venezolanos entienden. Exponiéndolo claramente, los venezolanos entendíamos y seguimos entendiendo como “Cese de la Usurpación” es no solo la salida de Miraflores de Nicolás Maduro Moros y el cese inmediato de su gobierno de facto, sino la terminación de toda la superestructura del castro-chavismo-madurismo en el gobierno porque eso dejó de tener la legitimidad que solo dan los votos de los venezolanos, de acuerdo a la todavía vigente Constitución de 1999, hecho claramente expuesto luego del fraude electoral del 20 de Mayo de 2018.
En lo personal me decepcionó mucho. Pero me decepcionó aún más luego de leer todos los reportes que surgieron posteriormente relatando con más detalle los acontecimientos del antes y el después del movimiento del 30A (ver en el portal Armando.info, La Conjura de los Testaferros, en https://armando.info/
Pero más allá de esa decepción y adentrándome en el tema de hoy de la Cátedra, aquí hay un hecho grave que se develó después del 30A: la manera en cómo se concibe la transición después de separado Nicolás Maduro Moros del cargo que ostenta ilegítimamente, y las consecuencias para Venezuela de realizarlo de una u otra manera. Allí es en donde creo que está el obstáculo para que avance el famoso mantra de tres pasos, ya que eso definiría si lo que ocurrió fue un golpe-negociación frustrado y si con eso se puede derrotar a esta “dicta-socialista militar-civil” como acertadamente lo titula la Cátedra Pio Tamayo.
El 30A los venezolanos descubrimos como piensa realmente la
oposición oficial resolver el problema político en Venezuela: a) no desean que
haya una intervención humanitaria a pesar de los crímenes de Lesa Humanidad que
comete el régimen de Nicolás Maduro Moros y que casi un 90% de los
venezolanos, de acuerdo a las encuestas, se los está pidiendo; y b) creen que
la salida y la normalización de la situación política del país pasa por una
negociación con los delincuentes que manejan el poder de facto en Venezuela.
Esas dos verdades reveladas el 30 de Abril crean un enfrentamiento directo de
la mayoría de los venezolanos con su clase política opositora. Eso no es base
de sustentación para ningún gobierno de la oposición.
Cualesquiera que sean las razones de los diputados de la Asamblea Nacional –corrupción incluida- para evitar un intervención militar de carácter humanitario, son la causa de que no se haya dado la aprobación de la autorización de la entrada de contingentes armados extranjeros contenida en el Artículo 187, numeral 11 Constitucional. Pero también a la vez están trancando la liberación de Venezuela de los ejércitos cubano, ruso, chino, iraní, hezbolá y demás terroristas paramilitares de ocupación que se encuentran enquistados a lo largo y ancho del territorio nacional, y que se están preparando para expandirse por Latinoamérica y los Estados Unidos.
Cualesquiera que sean las razones de los diputados de la Asamblea Nacional –corrupción incluida- para evitar un intervención militar de carácter humanitario, son la causa de que no se haya dado la aprobación de la autorización de la entrada de contingentes armados extranjeros contenida en el Artículo 187, numeral 11 Constitucional. Pero también a la vez están trancando la liberación de Venezuela de los ejércitos cubano, ruso, chino, iraní, hezbolá y demás terroristas paramilitares de ocupación que se encuentran enquistados a lo largo y ancho del territorio nacional, y que se están preparando para expandirse por Latinoamérica y los Estados Unidos.
Al haber tomado la trascendental decisión de cohabitar con el régimen, aún sin estar Maduro, el Gobierno del Presidente Encargado Juan Guaidó fracasó sin haber comenzado. Si toda la estructura de poder su gobierno de transición va a depender de los factores enraizados de la narco corrupción del actual régimen, difícilmente se podrán acometer las reformas imprescindibles para el retorno de la institucionalidad democrática del país, comenzando por una reforma a fondo de las Fuerzas Armadas. ¿Cómo se enderezarían las barbaridades que cometieron Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros dentro de esa institución, donde violentaron los principios fundamentales de la institución armada de disciplina, obediencia y subordinación, si quienes están al frente son precisamente aquellos cuyo poder se sustenta en esa distorsión?
Es una contradicción hacer una negociación en las que convivan las estructuras antidemocráticas del régimen y sus protagonistas con un pretendido gobierno democrático. Eso es lo que al parecer no alcanzan a entender aquellos que impulsan una “negociación” en la que sobreviva algo de lo que en este momento oprime a todos los venezolanos y es la razón principal de toda esta tragedia humanitaria que vivimos. No fue una negociación frustrada, es que el solo hecho de hacer que funcionen ambas maneras de concebir la transición hace abortar cualquier engendro que se quiera crear.
Es como intentar cruzar sin más dos especies diferentes y pretender crear con éxito un ser completamente nuevo, como un caballo volador, cruzando un caballo con un pájaro. Es como si los Aliados para liberar a Europa del nazismo en la Segunda Guerra, antes de proceder a la fuerza como en efecto hicieron, hubieran buscado primero a Himmler, Eichmann o Goebbels para que cogobernaran con ellos en una transición hacia una nueva etapa, haciendo un gobierno sin Hitler, habiendo sido ellos los principales responsables materiales de los 6 millones de judíos muertos.
Si las especies son efectivamente diferentes, entonces son incompatibles ambas maneras de concebir una transición para lo cual el Gobierno del Presidente Encargado Juan Guaidó deberá proceder sin la mayor dilación la liberación de Venezuela tomando las decisiones dentro y fuera del país que conduzcan a la remoción de raíz de las estructuras que hacen posible este estado narco militarizado que nos desgobierna, descartando completamente una negociación con el régimen. Pero si las especies son del mismo tipo, producto ambas de la corrupción, como en efecto lo está comenzando a percibir el país, el engendro creado será peor que la enfermedad, que no solo acabará con él y con la esperanza de los venezolanos, sino que hundirá aun más a Venezuela en la anarquía. Aun están a tiempo de decidir bien.
Muchas gracias…
Caracas, 20 de Mayo de 2019
Blog: http://ticsddhh.blogspot.com/
Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana
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CASTRO URDIALES, CIUDAD MÁGICA
CASTRO
URDIALES, CIUDAD MÁGICA
Héctor Espinoza
Soy mago y practico
la magia verdadera, aquella que con el dominio del pensamiento, puede
transformar realidades, cambiar vidas y hacer creer que todo lo bueno sea
posible.
Visito muchos
lugares del mundo, ayudo en todas las causas nobles, contribuyo a construir un
mundo mejor, un mundo de paz, de justicia, de libertad, combato las dictaduras,
los gobiernos autoritarios, aquellos que como en Venezuela, mantienen al
pueblo, sufriendo una grave crisis humanitaria, la peor que haya vivido un país
de América. Divulgo la práctica de la magia y para ello cuento relatos mágicos.
Hoy
escribiré un breve relato de una pequeña ciudad de España, ubicada en la
provincia de Cantabria y que lleva en la actualidad el nombre de Castro
Urdiales y que en la época del Imperio Romano, se le conoció como Flaviobriga.
Castro Urdiales
es un lugar mágico. Se cuenta que allí vivió El Charlero de Castro,
quien es considerado el más importante de los magos, por haber sido el creador
de la magia verdadera, aunque él siempre negó esto, afirmando que el creador de
la magia verdadera fue El Gran Maestro.
Se dice que El
Charlero desapareció misteriosamente. Hay muchas versiones de su destino, unos
cuentan que se fue a recorrer el mundo, luchando por la libertad y la justicia,
otros cuentan de una misteriosa muerte. Hay quienes afirman que vive en algún
lejano lugar y que regresa a Castro en cada primavera, para mantener el encanto
mágico de la ciudad.
La tradición
cuenta, que en esos días primaverales se viven en Castro bellos atardeceres y
que ello se debe a la presencia de El Charlero, que camina sus playas realizando
actos mágicos. Se dice que muchas personas, visitan la pequeña ciudad para
encontrar al mago y que han recibido de su magia la solución a sus
dificultades.
Son muchas las
historias de la magia de Castro, en nuevos escritos las contaré y les recuerdo,
que para que la magia se haga realidad solo hay que creer en ella.
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Héctor Espinoza - Castro Urdiales
domingo, 12 de mayo de 2019
LA VENEZUELA DE PUTIN
LA VENEZUELA DE PUTIN
Luis Marín
“La caída de la URSS fue la mayor catástrofe geopolítica
de todo el siglo XX”, ha repetido Vladimir Putin en sus sucesivas investiduras
como presidente de Rusia, que viene de 1999 y pretende proyectarse hasta el
2024, previa reforma en 2008 que llevó el período de 4 años sin más de una
reelección inmediata a 6 años con reelección, algo familiar en estas tierras.
Y este es el error de principio porque más bien fue el
establecimiento de la URSS de las mayores catástrofes políticas del siglo XX,
que fue prolijo en ellas, un Estado que nunca debió existir y cuya desaparición
fue apenas una pequeña corrección histórica.
Por cierto que Putin es inconsecuente con su materialismo
vulgar al pretender que la URSS podía ser reformada en lugar de echarla al
traste, porque no vale la pena perder el tiempo en eso una vez que, según este
criterio, la historia ha dictado ya su veredicto; lo que hace menos plausibles
sus esfuerzos por reestablecerla.
El hilo conductor de la conducta política de Putin puede
encontrarse en su empeño por retornar a la magnificencia y poderío de la
antigua Unión Soviética, al menos como él se la imaginaba desde su oscura
posición de teniente coronel del KGB; algo también familiar en estas tierras de
tenientes coroneles bregando por recuperar glorias perdidas de un pasado
completamente idealizado.
En el orden interno la tarea está ampliamente cumplida:
cada vez son más los ciudadanos que sienten encontrarse en la repudiada era del
totalitarismo que creían haber superado, por la uniformidad de las informaciones
en los medios y la idolatría desembozada a la figura del líder, lo que antaño
se llamaba “culto a la personalidad”.
El slogan de Putin no podía ser otro que la “unidad” y su
partido “Rusia Unida”, por algo se fundó en el 2001 con los movimientos Unidad,
Patria y Toda Rusia. Su ideología es una mezcolanza de nacionalismo,
centralismo y conservadurismo ruso, que incluye reivindicar al zarismo y las
tradiciones de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
En materia económica la aspiración es convertir a Rusia
en una de las cinco economías más grandes del mundo, que justifique su
presencia en el Club de las grandes potencias del Consejo de Seguridad de la
ONU, del que no forman parte Japón ni Alemania que sería tercero y cuarto
detrás de China; pero actualmente solo alcanzaría el tamaño de Texas, uno entre
cincuenta Estados de la Unión.
El problema del capitalismo mafioso impuesto por Putin es
lo improductivo que resulta, como no puede ser de otra manera en un sistema no
competitivo ni innovador, porque ambas condiciones están reñidas con medrar a
la sombra del Estado y poner la obsecuencia política por encima de cualquier
consideración estrictamente de mercado. (Decía Gonzalo Barrios que Venezuela
era un país de prósperos empresarios con empresas arruinadas.)
Otro problema no menor es el de la inseguridad jurídica
en un país donde no existe la separación e independencia de los poderes
públicos y los jueces, si pueden llamarse así, son heraldos de la
administración central, léase, agentes de una justicia partisana y corrupta.
Este contubernio de jueces, fiscales, policías,
pseudoempresarios, operando en un ambiente donde no hay claras reglas de
mercado ni una legislación respetada por todos, constituye lo que Putin
ha dado en llamar “la dictadura de la ley”, un oxímoron con el que pretende
hacer digerible lo que en realidad no es más que su tiranía personal, como en
los pasados tiempos del comunismo y mucho más antaños del zarismo.
Teóricamente se acepta que una de las diferencias del
totalitarismo respecto de la dictadura clásica es que la médula del poder se
desplaza de las fuerzas armadas a la policía política, lo que parece muy acorde
con la mentalidad de Putin que se apoya en su Servicio Federal de Seguridad
(FSB), tan heredero del KGB que hasta tiene su sede en la famosa Lubyanka.
Aunque cuenta con otros servicios secretos para
operaciones en el exterior, a los que se señala por espectaculares atentados en
diversas partes del mundo y dirigir las numerosas guerras simultáneas en que se
encuentra envuelta su administración, desde Chechenia, Georgia, Ucrania, Siria
hasta extender sus tentáculos a Cuba, Nicaragua y Venezuela.
Parece excesivo para una economía exhausta, con caída de
los precios del petróleo y el gas, elevadísimos costos operativos, sometida a
las sanciones internacionales por sus aventuras expansionistas, que nada ayudan
a la activación de un aparato productivo carcomido por la corrupción, lavado de
dinero, tráfico de materiales ilícitos peligrosos, como la chatarra nuclear
postsoviética. El parasitismo y la depredación no son buenos para la
producción.
Meter baza en Venezuela sólo tendría sentido para contar
con un peón que sacrificar en una negociación en otra parte del mundo, como el
Cáucaso o el Medio Oriente, menos que una ficha como lo fue Cuba durante la
crisis de los cohetes de los años 60, cuando si existía la URSS y el comunismo
era un proyecto con pretensiones universales. (Se cuenta que la pérdida del
territorio Esequivo se debió a la firma de un juez ruso, que debió habernos
negociado a cambio de algún interés estratégico al otro lado del mundo.)
Anna Politkovskaya fue una periodista rusa que se hizo
popular por su libro “La Rusia de Putin”, como por sus artículos sobre las
guerras en Chechenia, en los que denunciaba los abusos y criminalidad del
aparato militar, la judicatura y los oligarcas, que son los actores principales
del sistema reinante.
Cualquiera que recorra sus páginas no podrá evitar la
sensación de que le están hablando de Venezuela, cambiando apenas algunos
nombres de personas, direcciones, localidades, sitios geográficos, todo es
exactamente lo mismo: impunidad, cinismo, rapacidad, falta de escrúpulos; del
otro lado, las víctimas de siempre, la misma apatía y desesperanza.
AP fue asesinada en el edificio de su residencia por un
pistolero de cualquiera de aquellos generales, jueces, oligarcas, en un crimen
nunca esclarecido, el 06 de octubre de 2006, precisamente el día del 54
cumpleaños de Putin.
Este guiño un tanto macabro dirigido al autor en última
instancia de éste y tantos otros crímenes le dejó sin proponérselo una huella
imborrable en su carcasa blindada, que habrá de perseguirlo mientras viva e
incluso después que deje de hacerlo, para siempre.
Es una de esas ironías de la madre Rusia también familiar
en estas tierras.
Luis Marín
08-05-19
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