lunes, 7 de diciembre de 2009

MARTHA COLMENARES - UN LIBRO, UN LLANTO, UN CAPITÁN 'PRESO DE CHÁVEZ'



La lectura del recién publicado libro “El 11A-02: Yo lo vi llorar. Habla el Capitán Otto Gebauer. El hijo de Dalile” de Agustin Blanco Muñoz, es la medida para entender el por qué de su encarcelamiento, para entender un contexto histórico en una relación protagónica donde se hace lo que Chávez dice, y punto, y donde Otto Gebauer es víctima especial.

Asegura que el único “delito” del cual se le puede acusar es el de haber visto desesperado y bañado en llanto” a Hugo Chávez, cuando el 12 de abril 2002 pedía que lo sacaran para Cuba.

El 10 de noviembre pasado (2009) cumplió 5 años de estar tras las rejas en el penal militar de Ramo Verde (CENAPROMIL). La custodia del gobernante durante el traslado a La Orchila le valió una condena de 12 años, 6 meses, 22 días y 12 horas de presidio, por el delito de complicidad en una supuesta “privación de la libertad del Presidente”. Sin embargo, el oficial superior, quien le dio la orden, fue sentenciado a 3 años y 2 meses.

Se diría que es una aberración jurídica, ello y más ocurre, sale a relucir en el libro.

Su autor, Agustin Blanco Muñoz, reconocido escritor y profesor universitario, directivo de la Cátedra Pío Tamayo, basó el contenido de su obra en entrevistas realizadas desde julio del 2006 al 2008. “En las incomodidades de la prisión, la vigilancia, las presiones y amenazas latentes”, ha resaltado la licenciada en letras, doctora en ciencias sociales, Mery Sananes, autora de un documento sobre su caso llevado a video, expresión del sentir de un gran número de venezolanos.

Preciso destacar igualmente, el análisis de Ramón Santaella cuando se refiere a que “tal vez, nos hemos topado con uno de los mejores, si no el mejor de los libros escritos por ABM”, al estimar importantes razones en una obra donde “imperará la diversidad de criterios, confirmando lo complejo que resulta el juicio histórico”.

Otto Gebauer Morales, se califica como “preso de Chávez”, una de las conclusiones a las que nos lleva el libro.

Así como otras, a través de los testimoniales de un hombre cargado de fortaleza a pesar de la adversidad, de lo que le ha tocado padecer, que está firme, indoblegable, de temple, algo tiene que infundir a las personas que luchan por el rescate de la libertad. Se presta para darse en el lector un proceso de toma de conciencia, ya de por si es importante.

Las violaciones en el caso de Otto Gebauer, son la generalidad en los expedientes de aquellos también privados de su libertad por razones políticas. Lo que nos permite entonces entender que en Venezuela no hay Estado de Derecho, que la libertad nos ha sido robada por el régimen de Hugo Chávez. Muy particularmente por ejemplo, esta comprensión hace como 5 años, por la época cuando conocí a Otto en la cárcel de Ramo Verde, es la que me llevaría de alguna manera a dedicarme muy regularmente al trabajo de documentar los casos. Preciso mostrarlo, que se entere la gente.

Por cierto, sobre esto hubiese querido referirme el pasado sábado 28 de noviembre, con motivo de la presentación del libro, estaba invitada a participar, aunque de pronto me encontré imposibilitada de asistir por causas ajenas a mi voluntad, lo que he lamentado tanto. Puedo decir que resultó un emotivo acto y comprometido con la defensa de los presos políticos venezolanos.

Este compendio de cosas le conceden una singular relevancia a “…Yo lo vi llorar. Habla el Capitán Otto Gebauer…”.
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domingo, 6 de diciembre de 2009

ABM - ¡CRECE ESTE EXPAÍS!

René Magritte

A la hora del actual espectáculo o montaje bancario, procede la interrogante: ¿Es cierto que todo este polvo es el resultado de la acción acometida por algunos ricachones que actúan sin atender a leyes o lineamientos institucionales? ¿Unos ricachones que compraron bancos y los manejaron como les dio la gana y sin atender la legislación correspondiente?

¿Y cómo se pudo avanzar en la creación de un emporio bancario sin contar con el visto bueno de las instituciones gubernamentales que controlan el ramo? ¿Puede alguien rebatir entonces que crece nuestro ex-país?

Habría que tomar un curso de ingenuidad para admitir que este desfalco es el producto de uno o más ricachones infiltrados en la “revolución” y que el golpista-presidente (GP) no sabía nada del asunto ¿Y cuál es el papel de la maquinaria de inteligencia-información de Venecuba?

No es posible admitir que el ‘imperio del desfalco revolucionario’ se levantó al margen o en contra de los intereses del alto gobierno. Desde el inicio de su gestión el GP puso en práctica un seguimiento de todos los funcionarios ligados al Estado.

La primera noticia pública que se tiene de esta labor se produce cuando el Director de la Disip Tcnel. Jesús Urdaneta Hernández (ABM, El Comandante Irreductible, 2003, p.159), le entrega a fines del 99 al GP una lista de 46 corruptos que formaban parte del gobierno y la engavetó para ‘esperar el momento oportuno’. ¿Apoyo por çacción, omisión o complicidad?

Hoy se actúa contra el ‘Zar de Mercal’ cuando no es posible ocultar el desafuero de un robo que crece ‘a paso de vencedores’. Y se intenta hacer ver que se trata de un ladrón en medio de un régimen de funcionarios honestos y mecanismos administrativos libres de toda corrupción.

La lista de autores y testaferros del robo es bien conocida. Y sin embargo, se escucha el grito de ‘agarren al ladrón’ destinado a esconder la macolla. Por ello se lanza acusaciones contra el sistema bancario para dejar ver que todos son Fernández Barruecos, con la excepción del Banco del Estado, que pasaría a ser el único confiable.

¿Y por qué se amenaza con la nacionalización? ¿Para provocar la estampida que lleve a la gente a comprar el dólar permuta al propio ejecutivo? Sancho ¿no estaremos en presencia de otro montaje oficialista en busca de convertirnos en un expaís irreversible? abm333@gmail.com

Últimas Noticias, 05 de diciembre del 2009.
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viernes, 4 de diciembre de 2009

CPT - PRESENCIA DEL FASCISMO EN LA VENEZUELA ACTUAL




Cátedra Pío Tamayo
Centro de Estudios de Historia Actual
IIES / FACES / UCV


CONVERSATORIO


¿TIENE PRESENCIA Y PROYECCIÓN EL FASCISMO
EN LA VENEZUELA ACTUAL?


Objetivo: Someter a estudio y discusión el tema de la caracterización del régimen que controla hoy la sociedad venezolana. A nivel oficial se habla de revolución bolivariana y socialista del siglo XXI. Algo que va más allá del socialismo real y, por supuesto, del capitalismo. Estamos ante algo enfilado hacia una gran novedad: un socialismo que dejó atrás al conocido para presentarse como la nueva y gran creación.

¿Pero hasta qué punto resiste la crítica la existencia de un socialismo que nadie llega a decir qué lo define y diferencia del anterior o socialismo del siglo XX?

Difícil en definitiva que alguien pueda sostener con alguna propiedad que estemos en el camino o transición hacia un tal socialismo del siglo XXI que, si nos dejamos llevar por el discurso del golpista-presidente (GP), se hace a partir del enfrentamiento entre burgueses y proletarios.

¿Habrá que admitir que el espectáculo y robo bancario, por ejemplo, es una muestra de esas luchas? ¿Proletarios del gobierno contra los burgueses depositantes?

Está claro que el socialismo bolivariano, enmarcado en el esquema marxista-leninista avanza en el plano de su confusión, frente a una práctica que sigue los lineamientos del antiguo régimen capitalista.

Y ante esta evidencia es necesario preguntar si en nuestra sociedad prevalece la llamada institucionalidad democrática que sirva de expresión política a las estructuras económicas y sociales del capitalismo.

Y se puede ir más allá para inquirir respecto a la presencia aquí del capitalismo y a la vez del llamado socialismo y la democracia. ¿Está vigente en este medio un socialismo democrático? ¿Qué es en esta hora lo capitalista, lo socialista y lo democrático?

¿Quedó atrás la acción autocrática que concentra todos los poderes y decisiones? ¿En medio de la autocracia militarista puede desarrollarse un socialismo democrático?

A la reflexión de este tipo de problemas inducen los planteamientos del investigador en lo económico, político y social, Humberto Garcia Larralde, para quien el régimen vigente tiene una clara inclinación hacia el fascismo y el totalitarismo.

Por ello es importante debatir, y a eso invita el autor de EL FASCISMO DEL SIGLO XXI, sobre los rasgos de un proceso que comenzó en el campo del golpismo para pasar luego a la condición de supuesto continuador de la llamada democracia, para arribar después al esquema del socialismo del siglo XXI, que es copia en lo esencial del fracasado modelo cubano y que termina en identificación con rasgos fundamentales del fascismo.

Ahora bien, de este planteamiento se desprende un tema que debe ser abordado en toda su extensión: ¿Cómo salir de un régimen de clara inclinación totalitario-fascista y negador de toda democracia? ¿Es posible producir una práctica electoral transparente, que pueda llevar a la derrota a un mando-poder de este corte? ¿Se puede combatir el fascismo-totalitarismo a punta de votos y acciones de paz y amor?

Si no se enfrenta un régimen de este calibre por la vía de la violencia organizada, y si a la vez se cierra la salida electoral-democrática con los efectos del fraude-trampa ¿cómo construir un camino alterno? ¿Se podrá avanzar en la formación de un cuadro en el cual la fuerza social organizada sea el actor principal para la construcción de otra historia?

Esta es parte de la temática a la que invitamos a discutir, a partir de los planteamientos contenidos en esta obra, de reciente aparición, que significa un aporte para el debate indispensable e impostergable sobre estos duros tiempos que estamos obligados a superar.

La obra podrá ser adquirida en este conversatorio a precios especiales.


EXPOSITOR
HUMBERTO GARCÍA LARRALDE


MODERADOR
AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ

LUNES 07 DE DICIEMBRE DEL 2009
SALA “E” / 6 pm

Coordinadores
Agustín Blanco Muñoz / Mery Sananes / Danielita Barrolleta
Tlfs 6052536 / 6052563 (0416) 638-7320 (0414) 333-6515
abm333@gmail.com / merysananes@gmail.com / dbarrolleta@gmail.com
http://historiactual.blogspot.com
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ABM - ¿ACABARÁ ESTE ROBO CON ESTA “REVOLUCIÓN”?



¿Cambió esta robadera el cuadro histórico de este ex país? Hay quienes piensan que este ‘proceso revolucionario’ tiene ya un punto de quiebre en esta crisis en la que ha quedado al descubierto una enorme estructura de robo-corrupción cuyos niveles superan abiertamente los registrados a lo largo de la llamada cuarta república.

Pero hay también quienes dicen que aquí la robadera no es ni mal de morir ni motivo para acabar con un gobierno. Y al sacar a relucir el caso de la defenestración de Carlos Andrés Pérez II, se explica que su liquidación no fue ocasionada por haber derivado fondos de la partida secreta para pagar el cuerpo de seguridad de la presidenta de Nicaragua Violeta Chamorro, sino por su propio partido que llegó a creer que sacrificando su presidente se podía recuperar la organización y su poder de influencia.

La dirección de Acción Democrática no entendió que se había producido el agotamiento del modelo puntofijista y que el 27F-89 se inicia un período de vacío y consecuente alejamiento de las instituciones, partidos o dirigentes por parte de la ciudadanía. Partido de gobierno y similares en plan de opositores perdieron vigencia y credibilidad. Y la antigua militancia se volcó al encuentro de las nuevas promesas de un populismo que ponía como tarea prioritaria la lucha contra la corrupción.

Hoy se hace patente una descomposición adelantada por un alumnado que superó abiertamente a sus maestros.

Pero ahora, a diferencia de aquel tiempo, cuando la sociedad se quedó a la espera de la muy célebre lista de Luís Piñerua Ordaz, se ha dado la lista de los implicados en el gran saqueo a la sociedad y al Estado. Y al igual que en el pasado aún no pasa nada trascendente.

Hoy es el ruido de los discursos anticorrupción, muchos de los cuales son pronunciados por políticos que han pasado por donde mismo. Y se mantiene por tanto la vigencia del refrán popular que establece que un ladrón no puede juzgar a otro ladrón aunque le ofrezcan cien años de perdón.

Y así, en una sociedad acostumbrada a identificar al político con el robo y a sabiendas de la existencia de un gran contexto de cómplices, tiene asidero el señalamiento de un lector: esto de la corrupción desde hace mucho tiempo fastidia y creo que hoy no será diferente.

Y agrega: Sobre esto se habla mucho y nunca se hace nada. Los ladrones, simplemente, siguen cumpliendo con su misión. Y déjeme decirle que la corrupción parece consustancial a la llamada democracia y a la ‘revolución’. Dentro de unos meses todo habrá pasado al olvido.

Fíjese que los señalados como jefes ni se dan por aludidos ni intentan defenderse. Saben que eso no hace falta. Nada les pasará, porque supuestamente ya se hizo justicia en la persona del “ricachón boliburgués” Ricardo Fernández, exprotegido del golpista presidente.

Y en verdad que hasta los discursos que parecen más radicales que dan los nombres de los ladrones y de los correspondientes testaferros, concluyen manifestando su confianza en unas investigaciones que establezcan responsabilidades o signifiquen la derrota del régimen por la vía democrático-electoral.

Y en este punto hay que repreguntar: ¿olvidan estos políticos que estamos frente a un régimen autoritario y de firme inspiración totalitaria que cada vez será más represivo y limitador del ejercicio de toda democracia?

Venecuba no caerá por votos. Raúl o el GP no pasarán por la pena de entregar el mando-poder por haber perdido en unos libres y transparentes comicios. Primero muertos!

Nos esperan tiempos aún más duros. Y es indispensable prepararse para ir más allá de la sobrevivencia y el dejar hacer! abm333@gmail.com

El Universal, 05 de diciembre del 2009.
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miércoles, 2 de diciembre de 2009

LUIS MARÍN - HAMPA POLÍTICA


EL ÍNDICE DE DELITOS SUPERA EL DE INFLACIÓN

La Cátedra Pío Tamayo pregunta si con la situación bancario financiera ¿comenzó el hundimiento final de la revolución bolivariana socialista? Y la respuesta es que sí, con la salvedad de que no se trata del comienzo sino de la continuación de una decadencia que tiene múltiples manifestaciones, internas e internacionales.

Pero esta pregunta enlaza con otra: ¿Es la inseguridad una política de Estado? Aquí se dividen las opiniones, desde un padre Palmar que dice “obviamente”, hasta otros corifeos de la alternativa democrática que dicen “no, de ninguna manera”, pasando por los que sostienen que no debe politizarse el tema de la seguridad, como si no fuera de políticas públicas de lo que se está hablando.

El hecho indiscutible es que el índice de delitos (homicidios, robos, secuestros, extorsión, narcotráfico, fraudes) ha experimentado un ascenso en la última década de tal magnitud que es el único que supera los índices de inflación en el mismo período, de manera que algo está haciendo o dejando de hacer el Estado para que se produzca este resultado.

MÁS DEL 20% DE LOS DELITOS SON COMETIDOS
POR AGENTES POLICIALES

Otro hecho indiscutible es la creciente participación de los cuerpos policiales y militares en la comisión de estos delitos, al punto que el ministerio de interior y justicia se ha visto obligado a reconocer, para moderar las cifras, que más del 20% de los delitos son cometidos por agentes oficiales.

Para no volver sobre el crimen de Danilo Anderson, ni el de Antonio López Castillo y otros asociados al caso perpetrados por la DISIP y el CICPC, basta recordar el de los tres hermanos Faddoul y su chofer, secuestrados en una alcabala de policías metropolitanos y luego asesinados en circunstancias nunca esclarecidas.

DE LOS ESTUDIANTES DEL BARRIO KENNEDY AL ASALTO
A LA SINAGOGA

La masacre de estudiantes en Barrio Kennedy, perpetrada por agentes de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) y el CICPC, en que no sólo sorprendió el sadismo de los asesinos, sino el montaje que hicieron para ocultar el crimen.

El asesinato de la psicóloga en San Agustín del Sur, perseguida, acorralada y acribillada a balazos por cuatro policías de la Alcaldía de Caracas (Municipio Libertador), en que lo más desconcertante es que no creyeran estar realizando un operativo policial, sino que el móvil fuera el robo o el secuestro, porque casos anteriores habían ocurrido según el mismo modus operandi del grupo.

Asimismo, el asalto y profanación de la Sinagoga de Caracas ejecutado por un comando combinado de agentes de la Policía Metropolitana, el CICPC y la policía de Caracas (Tarek El Aisami y Jorge Rodríguez), en una operación en que usaron vehículos, equipos de comunicaciones, armas y procedimientos propios de esos cuerpos policiales.

Aquí lo que más llama la atención es que permanecieran toda la noche en el recinto forzando con taladros las cajas fuertes para llevarse, no el dinero, que dejaron allí íntegramente, ni los objetos de valor, sino la base de datos contentiva del registro de miembros de la comunidad judía de Venezuela.

A LOS POCOS JUZGADOS NUNCA SE LES HA
VISTO EL ROSTRO

Lo más abrumador es que luego el gobierno osciló entre decir que no tenía nada que ver con el asunto (aunque todos los autores fueran policías), echarle la culpa a la oposición, hasta acusar a los medios de comunicación de estar montando una matriz de opinión para acusar al régimen; pasando por alto que el hecho coincidía con el cierre de la embajada de Israel en Caracas, la expulsión del embajador y la condena del Estado judío como “genocida”, todo hecho por el mismo gobierno.

El denominador común de estos casos es que han sido reconocidos por el régimen, algunos de los autores han sido detenidos, juzgados e incluso condenados; pero sus rostros no han sido mostrados al público, que por lo visto no tiene derecho a conocer quiénes son los que lo martirizan, nunca han sido careados con la prensa, no han sido preguntados ni repreguntados, no se conocen sus móviles, ni a qué o a quienes responden.

MUY DISTINTO PROCEDER A LA HORA
DE DETENER AL ESTUDIANTE JULIO RIVAS

Pero cuando una comisión del CICPC fue de Caracas a Valencia para capturar al dirigente estudiantil Julio Rivas, para luego pretender presentarlo como si fuera un criminal y a su organización Juventud Activa Venezuela Unida (JAVU) como una organización delictiva, los burócratas de Venezolana de Televisión le acercaron las cámaras al rostro y le hicieron preguntas capciosas, para exponerlo al escarnio público; lo que nunca ocurre con ningún criminal convicto y confeso, tanto menos cuando se trata de “agentes del orden público”.

A estas alturas, resulta indispensable replantearse la pregunta de si el auge delictivo corresponde o no a una “política de Estado”.

EN LOS CASOS DE SIMONOVIS, VIVAS Y FORERO
SE TRATA DE DESTRUIR EL ASCENDIENTE MORAL

VÍCTIMAS. Otro aspecto notorio es el encarcelamiento de policías honestos, como los comisarios Iván Simonovis, Henry Vivas, Lázaro Forero y los seis policías metropolitanos, acusados y condenados a la pena máxima de 30 años de prisión por los sucesos del 11 de abril de 2002.

Este castigo desmesurado sólo se explica por el afán de destruir el ascendiente moral, la autoridad que puedan tener sobre sus hombres, a fin de contrarrestar su influencia, de hacerlos perder todo el respeto que han conquistado en largos años de servicio impecable, para imponer una referencia opuesta.

En el caso de Henry Vivas se le cobra el hecho de ser el primer civil, policía de carrera, designado como jefe del cuerpo contra la añeja costumbre de designar a egresados de la Escuela de Formación de Oficiales de las Fuerzas Armadas de Cooperación; pero sobre todo contra “el dedo”, que ya había hecho ese nombramiento, contra el que se reveló la PM con “esprit de corps”, algo intolerable y una afrenta al dictador, que lo hizo blanco de una previsible venganza.

El problema es que cuando se trata de destruir el ascendiente moral de un comandante legítimo sobre sus hombres, se corre el riesgo de destruir la moral misma del cuerpo. Esto ocurrió en la PM, porque nadie se ha puesto a calcular cuál puede ser el efecto desmoralizador de la persecución de gente respetable, mientras se encumbra a individuos despreciables, con el único expediente del servilismo y la corrupción.

Esto vale tanto para el Cuerpo de Bomberos de Caracas como para PDVSA y cualquier organización jerárquica, cuyos mandos se apoyan en la auctoritas de sus jefes.

CUNDE LA DESMORALIZACIÒN Y EL DESCONCIERTO EN LOS
APARATOS DE SEGURIDAD

Cunde en los cuerpos de seguridad la desmoralización y el desconcierto, falta de dirección, objetivos claros y recursos: esto juega a favor de sus enemigos naturales, la delincuencia.

Por otro lado, se desarma a policías municipales no controladas por el ejecutivo, empresas de vigilancia privada e incluso militares retirados, en resumen, a toda la población civil; mientras se crea una “policía nacional”, que no está al servicio de los ciudadanos sino del poder central. Es decir, otra herramienta de control e intimidación.
En este contexto, la crisis financiera aparece como la guinda del coctel. Las andanzas del que aparece como chivo expiatorio no puede separarse del tema de la economía de puerto, del auge importador, que es otra política de Estado.

Del narcotráfico y otros tráficos, como el de personas y bienes, que van desde los hidrocarburos y sus derivados, oro, diamantes, uranio, hasta armas de todo calibre y de capitales, blanqueados o sacados del presupuesto paralelo.

Casualmente, estos fueron los cargos por los que Castro fusiló en 1989 al general Arnaldo Ochoa, héroe de la revolución cubana, encargado de triangular este mercado en el Panamá de Manuel Antonio Noriega.

Pero el mecanismo quedó allí intacto y operando, casi con los mismos actores.

EL BINOMIO REVOLUCIÓN / DELITO

VICTIMARIOS. Teóricamente este tema debería abordarse como la relación entre política y delito, que resulta tanto más complicado en la medida en que se constata que entre estas dimensiones hay más vasos comunicantes de lo que tanto políticos como delincuentes están dispuestos a reconocer o confesar.

Harto más enrevesado cuando se trata de la relación entre revolución y delito, porque según se sabe, los vínculos entre revolucionarios y delincuentes son más que de familiaridad y camaradería, como de compartir ciertos objetivos comunes: el enfrentamiento franco y directo con el orden legal.

Ciertamente, las revoluciones auténticas, tanto más que las parodias de revolución, implican una ruptura con un orden establecido con el objetivo de sustituirlo por otro, considerado más justo o apropiado a los tiempos por venir.

REVOLUCIONARIOS Y DELINCUENTES COINCIDEN
AL MARGEN DE LA LEY

Así que revolucionarios y delincuentes coinciden al margen de la ley, temporalmente al menos, tejiendo lazos de complicidad tanto en la cárcel como en la clandestinidad, perseguidos por un enemigo común, las fuerzas policiales.

Tampoco difieren en sus métodos, porque los revolucionarios echan mano de los procedimientos del hampa para proveerse de recursos, realizar actos de terrorismo y propaganda. Esto va desde la máscara, el disfraz, el cambio de nombres, el uso de armas de fuego y explosivos, ejecución de robos, atracos, secuestros, extorsión, chantaje, que califican como expropiaciones o impuestos revolucionarios, según sea el caso.

EL DESPRECIO ‘REVOLUCIONARIO’ A LOS ESCRÚPULOS
MORALES

Es proverbial en desprecio que profesaba Lenin contra los escrúpulos morales de los socialdemócratas que consideraban fatal para el prestigio del partido la asociación con elementos delictivos, lo que él calificaba de “prejuicios pequeño burgueses”. En cambio, mostraba una exultante satisfacción ante el descaro de los bandidos, que no pretendían vínculo alguno con la “buena sociedad”.

Absolutamente todos los partidos leninistas han conservado esta actitud como una cuestión de principios. Adoptan no sólo los métodos sino también la mentalidad del hampa, en particular, el repudio de la delación como la peor transgresión al código profesional, unido a la devoción por la mentira, sobre todo para negar los propios crímenes (negacionismo).

Por su parte, la sociedad decente no ha invertido ningún esfuerzo para evaluar el significado y las consecuencias de que un estado haya caído en manos de sujetos que se identifican con un alias, según los usos de los bajos fondos.

Esto sucedió en la URSS de Lenin y Stalin, por ejemplo, que significaba una ruptura con toda forma de respetabilidad, del buen nombre. No se crea que estos eran sobrenombres familiares. El de Vladimir Ilich sería “Volodia”, pero en verdad lo obtuvo en la clandestinidad; Stalin obtuvo el suyo en la cárcel.

Por el contrario, los demócratas de todo el mundo consideraron esto como una forma de acercarse a los modos populares, considerando de lo más apropiado encontrar un sobrenombre que los comunique con “el pueblo”, como “Lula”.

UNA VEZ EN EL PODER LOS REVOLUCIONARIOS SUCUMBEN
A LA PARADOJA DEL LADRÓN

Una vez alcanzado el poder, los revolucionarios sucumben a la paradoja del ladrón, que ahora exige respeto por la propiedad privada sobre lo que se ha robado. Deben establecer un orden nuevo, una nueva legalidad y ésta impone al delincuente la disyuntiva de asimilarse o volver a sus habituales andanzas, para ser perseguido por sus antiguos camaradas.

En Venezuela no se encuentra rasgo alguno que permita definir al proceso como “revolución”; en cambio, si hay muchos para identificarlo como una cleptocracia, un simple gobierno de ladrones.

LO GRAVE DE LA LUCHA POR EL BOTÍN ES QUE PUEDE SERVIR
PARA CONSOLIDAR EL RÉGIMEN NO PARA DEPONERLO

Es previsible que la lucha por el botín produzca alguna convulsión. Lo grave es que no sea para deponer al régimen, sino para consolidarlo.

Luis Marín
01-12-09

Intervención en el foro de la Cátedra Pío Tamayo, del lunes 30 de noviembre del 2009, realizado en la Sala "E" de la Universidad Central de Venezuela
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martes, 1 de diciembre de 2009

RAMÓN SANTAELLA: ESTE ES EL MEJOR DE LOS LIBROS DE AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ



Estos son sólo unos comentarios al N° 21 de la Colección “Testimonios Violentos”, de Agustín Blanco Muñoz: El 11 de abril de 2002: Yo lo vi llorar. Habla el Capitán Otto Gebauer Morales, venezolano que piensa como ciudadano alemán, tanto que (en nuestra percepción), pareciera reflejarse desde su interior, la posibilidad de considerar consciente o inconscientemente que la M sobra como parte de sus iniciales, porque “rompe” con la armonía de las dos restantes.

Tal vez, nos hemos topado con uno de los mejores, si no el mejor de los libros escritos por ABM, por tres poderosas razones:

LA DIVERSIDAD DE CRITERIOS CONFIRMA LO COMPLEJO DEL JUICIO HISTÓRICO

Está relacionado con el acontecimiento más importante de esta primera década del S.XXI en Venezuela (11-04-02), alrededor del cual se percibe una compleja trama de situaciones que a muchos incrédulos impresiona, aunque surgirían conjeturas, reflexiones y juicios diversos, evitando indiscutiblemente, un solo criterio conclusivo en el común de los lectores; en consecuencia, imperará la diversidad de criterios, confirmando lo complejo que resulta el juicio histórico. Esta confirmación es lo que hace importante la obra de ABM.

La misma, involucra un número considerable de personas sin ser crónica a lo guerra de Troya o referencia épica a lo campañas de Aníbal; la mayor parte de los involucrados en la obra, aparecen como actores de reparto de un fracasado montaje, en el cual simplemente, “se” limitan a negar su participación en los hechos, cuando una gran audiencia de observadores y estudiosos de los acontecimientos de nuestra historia actual recuerda “su brillante actuación”, tal como lo revela el entrevistado-coprotagonista, al entrevistador-historiador.

Incluso, el libro revela a un coprotagonista entrevistado por los sucesos referenciados como la persona más “impresionada” por dichos acontecimientos y sus proyecciones, cuestión perfectamente comprobable por tratarse de la única víctima que resultó del complejo evento del 11-04-02, quien deberá “pagar” condena por más de 12 años en la Cárcel de Ramo Verde.

UNA TRAMA POLÍTICA QUE DESENCADENA EN LA FURIA DE LOS PODERES

El libro concibe la trama política montada o inspirada en la preparación y accionar de una numerosa manifestación de las oposiciones nacionales que se “unieron” circunstancialmente, ese día, para marchar hacia Miraflores y protestar contra el Gobierno del Presidente de la República, cuestión que “obligó” a éste como Director del montaje y actor principal, a emplear la fuerza que produjo la muerte de 19 ciudadanos, cuestión desencadenante de lo que pudiéramos llamar “la furia de los poderes”.

En tal sentido el llamado TSJ, cumpliendo órdenes del Director y primer actor, no tiene más salida que concluir esa parte de la trama histórica con una serie de prisiones y juicios condenatorios de cuatro comisarios de la Policía Metropolitana (30 años de prisión), y agentes de la misma policía (con menos tiempo, supuestamente por cumplir órdenes de los comisarios).

Una trama política que de haber ocurrido en los albores del siglo XVI, hubiese hecho quedar en ridículo a Nicolás Maquiavelo. “El Príncipe” de la trama política.

HAY QUE DESENMASCARAR AL GRUPO MILITAR
CONTRARREVOLUCIONARIO

Se añade a ella, la breve participación de un empresario (Pedro el “Breve”) que se creyó el cuento del “vacío de poder” y aupado por un sector importante del generalato descontento con el régimen, quiso trascender lo previamente planificado por dicho Director, dándole un toque de mayor realidad y crudeza al referenciado montaje con lo cual, se permitiría al gobernante (encarnado por el Primer Actor y Director), desenmascarar al grupo militar contrarrevolucionario.

El drama es representado por una mayoría de “noveles” actores, involucra como guionista a dicho Director-primer actor, quien, sabiéndose culpable de un delito grave contra la ciudadanía (19 muertos), se siente obligado a modificar el guión de la obra y en consecuencia, la trama misma; entonces, se adjudica el papel de secuestrado e involucra a varios actores de reparto (capitanes, mayores y generales de brigada y división), los motiva para que seleccionen entre ellos, a un coprotagonista, preferiblemente capitán que cargaría con la culpabilidad de los acontecimientos planificados por él. Realmente, estamos en presencia de una trama interesante.

UNA CONFRONTACIÓN DIALOGADA ENTRE ENTREVISTADOR Y TESTIMONIANTE

Entre el entrevistado (coprotagonista del montaje) y el entrevistador, se advierte una especie de “confrontación” dialogada que pudiéramos calificar casi como virtual; se “enfrentan” en un diálogo con preguntas y respuestas, cargado de denuncias y acusaciones relacionadas con los eventos en cuestión; ello es razón para que la finalidad-propósito difiera en ambos, el coprotagonista se preocupa por saber las razones por las cuales está condenado a más de 12 años de cárcel, mientras, sin delación, insinúa casi con ingenuidad, culpabilidad del grupo de compañeros (actores de reparto), que actuaron no como él esperaba, sino de acuerdo a los arreglos del guionista-Director-primer actor, que el entrevistado desconocía, razón por la cual su actuación fuese verdaderamente brillante como espontánea y rigurosa, tal como esperaba dicho Director.

Para el entrevistador, historiador de la actualidad política en Venezuela, el propósito es lograr que el entrevistado denuncie con nombre y apellido a los culpables en cada escena del macabro montaje del 11 de abril de 2002. Esta parte de la obra transita en unas 500 páginas sin que el entrevistado ceda a los objetivos-requerimientos del entrevistador, sin que el lector, ávido del desenvolvimiento de la trama espaciada entre ambos personajes, logre satisfacer la “ansiedad” generada por los mismos.

DEL MONTAJE TEATRAL A LA INGENUIDAD POLÍTICA

Si la DIM no logró obtener con torturas al protagonista entrevistado, el nombre de implicados en la trama “golpista” del 11-04-02, cómo pensar que el entrevistador lograría mejor resultado, no porque este último estuviese empeñado en comprobar su hipótesis del montaje teatral, sino que el entrevistado también estuvo empeñado en demostrar su verdad, totalmente diferente, sin lograr trascender en momento alguno, lo que percibimos como fuerte carga de ingenuidad política, su verdad sigue la ruta aprehendida desde niño, la inculcada por el padre alemán que le forjara rectitud y honor como divisas.

En consecuencia, el libro es síntesis de dos verdades, dos caminos y dos posiciones coherentes, más no coincidentes.

El “enfrentamiento”-diálogo entre entrevistado y entrevistador, logra lo que pudiéramos asumir como lo hermoso de la obra escrita, fina y sutil didáctica que solo logran los buenos directores de cintas fílmicas, brindarle la oportunidad al público, en este caso, al lector, de involucrarse en el diálogo fundamental de la obra y discutir con los autores del libro y los actores de la obra-montaje como si cada lector se convirtiese en un tercer “autor” indiscutible del mismo.

EL OBJETIVO: LA REFLEXIÓN CONTINUA QUE LLEVE A ENJUICIAR
A LOS ACTORES PRINCIPALES DEL 11A-02

Este último “actor”, quien menos ha tenido que ver con todo el trabajo que se ha venido montando desde 2005, recibe la oportunidad de convertirse en juez, sacar sus propias conclusiones, emitir juicio y condenar a quien y quienes considera son los culpables de la trama en la vida real, sin dejarse arrastrar por la virtualidad. Los dos primeros y reales autores del libro, invitan al “tercero”, entre preguntas y respuestas, a dedicar parte de su silencio, según permitan las circunstancias, para imaginar y construir un íntimo diálogo-entrevista, exento de compromisos y complicidades, de temores y presiones que hagan posible la reflexión continua, hasta ser capaz de enjuiciar a los actores principales de lo acontecido el 11 de abril de 2002, y días después.

EL ¡NO MENTIRÁS! DE OTTO GEBAUER

PERFIL DEL ENTREVISTADO

Actor seleccionado “en votación secreta y en secreto”, por y entre los actores de reparto, para coprotagonizar la obra montada el 11-04-02; sería a la vez, una especie de “sombra” del protagonista, lo vigilaría, iría junto a él a los diferentes ambientes del rodaje-montaje y al final, pagaría por cuanto percance ocurriese en el montaje de la obra); dicho perfil, sin embargo, no garantiza la conexión con lo real por tratarse de la percepción de un lector que ha hecho deducciones de la lectura de la obra en cuestión:

Otto se nos presenta como poseedor de fuerte carácter, producto de la crianza recibida de un padre de origen alemán cargado de principios y valores propiciadores de la rectitud conductual del niño, del hombre, del militar; crianza que bien pudiera armonizar, dada la circunstancia, con la de los espartanos de la Grecia antigua. Un mandamiento sintetiza esa formación, ¡no mentirás!

Otto se encuentra entre dos columnas clavadas en la tierra, inamovibles, su fortaleza, su ego, le impiden ceder ante los requerimientos de otros, es capaz del sacrificio, no por voluntad consciente, simplemente, no sabe mentir, muestra de ello, es haber fallado en la construcción de su proyecto de vida al tomar el camino de la profesión menos adecuada a su personalidad.

La manera de conformar su conducta no ha dejado de ser obstáculo para construir amistades, debiendo conformarse con pocas manifestaciones amigas, aunque, cualitativas (posiblemente, Otto se repetirá: no importa cuántas amistades he construido, importa la calidad de las mismas).

RECTITUD E INGENUIDAD POLÍTICA

Esa conducta, cuyos parámetros le fueron forjados desde niño, para orgullo del hombre y del “militar”, no escapa de ser al mismo tiempo, la causa de su gran “debilidad”, cierto grado de ingenuidad, fundamentalmente política, escondido en la fachada de la rectitud de quien ha cultivado una fuerte moral que le obliga a ser honesto mientras más cerca se encuentra de la verdad. Condición indudablemente, tomada en cuenta por el Director y sus ayudantes, para darle el segundo papel en importancia, del montaje referenciado.

La lectura del libro que nos ocupa ha permitido “adentrarnos” perceptivamente en la personalidad de Otto; podemos estar equivocados pero, su apego a la conducta recta, con todo respeto, permite evocar al gran actor humorista argentino Luís Sandrini, en su hermosa película de mediados del siglo XX: “La chicharra no es un bicho”, donde el autor, dado un decreto de cuarentena, es tomado por sorpresa dentro de un motel con una chica y desde allí llama a la esposa y cuenta todo lo que está ocurriendo a riesgo de quedar sin familia, sin trabajo y en la mirilla de todo aquel que sonríe a su paso.


EL COMPORTAMIENTO DE POCOS ES LO QUE NOS HACE GRANDES

Por lo visto amigo mío, en nuestra sociedad, la honestidad-ingenuidad pesa demasiado y produce más daño moral que la corrupción porque mediante la práctica de esta última, alcanzas la gloria material y el respeto de las personas que desean lograr cuanto has alcanzado; con la honestidad-ingenuidad, pecas tanto en esta sociedad que pudieras merecer el desprecio de los demás con un comportamiento que resulta “irregular” para buena parte de la ciudadanía. Es el comportamiento de pocos, sin embargo, lo que nos hace grandes.

Otto es un hombre tan obcecado por la verdad y la rectitud en el comportamiento conductual militar que ante las presiones por convertirlo en militar “sapo”, solo reacciona cuando nombran a su hija los miembros de la DIM que le torturan para que responda cuanto ellos desean oír. Reclama tal actitud, pero continúa aferrado a sus principios y sueña en el devenir, por consiguiente, es optimista porque confía en sus valores y principios. No cede en momento alguno, no parece inmerso en el sistema capitalista, sus principios no son mercancía, solo tienen valor de uso. Como él mismo afirma: “he perdido casi todo, mi carrera, mi trabajo, solo me quedan: el honor que profeso a la verdad, el estandarte de la dignidad y la familia, aunque me han convertido en un mantenido de mi esposa y no haya podido ser padre para mi hija.

LOS HOMBRES QUE CULTIVAN LA VERDAD SON COMO EL MIURA
QUE SE ENFRENTA AL TORERO SIN SABER QUE OCULTA EL ESTOQUE

Amigo mío, los hombres que cultivan la verdad en esta sociedad, son como el miura que se enfrenta al torero sin saber que oculta el estoque que le matará, en el reverso de la muleta.

La moralidad que tanto molesta al común en nuestro país, es la clave de la personalidad de Otto, al punto de preocuparle más que lo hubiesen enjuiciado por faltas al “Decoro” que por “insubordinación” y “secuestro” al Presidente de la República, y hasta, por haber “intentado” el magnicidio.

Su ingenuidad, entre varios ejemplos posible, se percibe claramente en la p. 308, cuando dice al entrevistador: …”pienso que nos hicieron esto porque no quisimos ser parte de la trama…”. Precisamente, en ese momento se consagró como coprotagonista del montaje, el hombre perfecto para cargar con toda la mentira tramada en la obra, el que podía ser enjuiciado como culpable de cuanta acusación se le hiciera en los Tribunales Militares, siempre apegado a su verdad; por eso continuará cumpliendo su sentencia de 12 años y afirmando siempre que no participó a consciencia en los eventos del 11 de abril de 2009.

Pero, tal vez su mayor grado de ingenuidad radique en creer en la dignidad de las FA, pensando que como parte que fue de la misma, él la representaba.

BREVE PERFIL DEL ENTREVISTADOR ABM

Es observador, imaginativo, impulsivo y consecuente con sus ideas, cuestión determinante en su “decisión” de ser agente y director de sus proyectos investigativos.

El deseo de ver coronada la comprobación de su hipótesis sobre el montaje de la obra del 11-04-02, le lleva casi de manera constante a intrusionar el discurso-respuesta del entrevistado, bien al comienzo, intermedio o final de algunos párrafos, buscando la manera de “cambiar” pareceres del entrevistado que definitivamente no cuadra con su manera de pensar.

ENFRENTAMIENTO ENTRE DOS ESGRIMISTAS

Hay momentos en los que percibimos la angustia del entrevistador por lograr un fin-propósito que defina su victoria, para lo cual no halla respuesta adecuada del entrevistado, poseedor de su propia “verdad”, galardonada con principios y valores que pocos podrían hacer alarde de ello. No obstante, esa diferencia “irreconciliable” es la causa por la cual, el entrevistador, precisando el manejo de una determinada lógica de la historia que no es la misma en Otto, llegado el momento, exclama al entrevistado: “No puedo reconstruir esta historia como una suma de absurdos que es lo que hemos estado compartiendo” (p. 240).

Apenas transcurría poco más de la tercera parte del libro y el historiador daba muestras de “inconformidad” con el entrevistado a quien “fustigaba” con nuevas preguntas y juicios que nunca produjeron quiebra en la rectitud de pensamiento del entrevistado (se enfrentaban dos esgrimistas, dos estilos, dos posiciones, dos lógicas).

Tal vez, el óptimo de la ansiedad en Agustín cobra vida cuando reclama la actitud del entrevistado por algunas de las respuestas dadas a las preguntas sugeridas y dice: …”mientras más los oigo a ustedes los actores, más me confundo como investigador. Es algo tan intrincado…” (p. 243), no hallaba la manera de lograr que las respuestas del entrevistado coincidieran con su pensamiento, mientras tanto, el libro iba acumulando horas intensas de trabajo.

UN INTERROGADOR IMPULSIVO

La percepción dice que el entrevistador, llegado el clímax de la ansiedad, se convirtió figuradamente, en un miembro de la DIM, pretendiendo sacarle el máximo de provecho al entrevistado; lo extenso de la obra y su contenido son prueba de ello. Agustín se convierte en interrogador impulsivo, abandona por momentos la condición de dialogante ante el prisionero que se defiende con una verdad particular e inmutable; la trama de la obra es montada entre cuatro paredes del recinto carcelario, donde entrevistador y entrevistado conciben y coinciden en la idea de construir parte de la historia actual en Venezuela, pero, no les queda otra cosa que compartir verdades.

La prueba de cuanto hemos percibido en la lectura del libro que nos ocupa, puede obtenerse con la lectura de la segunda parte del libro (la otra vertiente), donde la participación de Otto como entrevistado es mínima o ninguna, es donde Agustín piensa, reflexiona y produce ideas a su “antojo” y parecer; la escritura corresponde al entrevistador, “sin” entrevistado, ya no hay manifestaciones de ansiedad ante la

CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA

A juicio nuestro, el libro se encuentra dividido en dos vertientes: una, extensa, relacionada con los acontecimientos del 11 de abril de 2002 y otra, equivalente a una quinta parte de la anterior, referida a la situación política del país, presentándose como divisoria entre ambas, el corto e interesante periplo realizado por los capitanes Otto y Blondel por América del Sur, tiempo en el cual se pretende huir de la “justicia” impuesta en nuestro país.

Sin embargo, considerándose poseedores de la verdad, creyeron no temer ni ofender a sus semejantes y decidieron retornar al país, donde Otto termina su aventura de viajero, para iniciar otra: la de prisionero, al ser entregado por un ciudadano de origen portugués, dueño de una ferretería.

EL QUE TENGA OJOS QUE VEA

El montaje de la obra real se hace considerando cinco o seis ambientes: El Palacio Miraflores, El Fuerte Tiuna, La Comandancia de las FA, la bahía Turiamo (Norte de Aragua), la isla La Orchila, de nuevo, el Palacio Miraflores. Era imprescindible durante el montaje de la obra, pasear al “secuestrado” por cada uno de los ambientes referenciados a manera de llamar la atención y lograr abundancia de testigos. Como siempre ha dicho el Director, “el que tenga ojos que vea”.

Entre otras cosas, resulta interesante el relato casi “novelesco” que realiza Otto, no en sentido peyorativo, dado el respeto y admiración que sentimos por esta especialidad literaria, por el contrario, el libro ofrece un rico material que bien pudiese servir para la construcción de una novela historiada. El relato en cuestión pone de manifiesto el desacuerdo entre Otto y Agustín en relación a los planificadores de tales eventos, sin embargo, ambos dan “demostración”, según síntesis discursiva, que uno de los grandes males de la República es la corrupción y la base de sustentación del gobierno militarista, es la mentira demagógica y populista, esencia de poder y poderes.

UNA NÓMINA COMPLETA DE LOS GRANDES MENTIROSOS DE LA OBRA TEATRAL


Muchos son los actores en el evento referenciado, basta con revisar en el libro el Índice de Nombres, confrontarlo o cotejarlo en las páginas respectivas para obtener la nómina completa de los grandes mentirosos que actuaron en la obra teatral, ocultando su rostro detrás del antifaz de la cobardía y la traición, mercenarios casi todos, héroes de la “revolución” “bonita”, y como dirían entrevistado y entrevistador, “próceres” de la historia actual que sin el menor reproche aceptaron durante los momentos del montaje, la inversión de la pirámide jerárquica de la “dignidad” militar, para forjar lo acordado, hasta alcanzar “la restitución de la dignidad nacional”.

A juicio de Otto, se ha fracturado la dignidad de las FAN, donde la plana mayor “lucha” tenazmente por alcanzar la “gloria revolucionaria”, sin miramiento de medios como lo dibujara Nicolás Maquiavelo, sin ponderar el futuro cuando la deuda debe ser cancelada por los hijos, más cuando esa deuda contraída por los padres es moral y están en juego la dignidad y el honor.

Como en casi toda obra teatral, los comienzos son los de mayor dificultad, hay confusión entre actores por el papel designado y la actuación, hay problemas de adaptación y concienciación del papel a ejecutar. En los sucesos referenciados, parece haber ocurrido lo mismo, con la diferencia que marca la intencionalidad y la complicidad del grueso actoral con el Director de la obra: capitanes determinando mando por encima de la “voluntad” de los generales que además, se mostraron complacido por ello.

UNA DEBILIDAD DE MANDO QUE PONE DE MANIFIESTO LA DECADENCIA DE LAS FUERZAS ARMADAS

Uno de los capitanes, Otto, enjuiciado como culpable, capaz de secuestrar al Presidente de la República, pasearlo como trofeo ganado en campaña entre los diferentes ambientes referenciados, casi “someterlo” a fusilamiento, dar órdenes al traslado de helicópteros, etc., etc.; un general de brigada, compadre del Presidente “secuestrado”, trascendiendo la meritocracia y antigüedad de generales de división, lanza la “Operación rescate de la dignidad” o “Rescate del compadre”; era tiempo de concluir la obra (La palabra dignidad constituye la esencia del lenguaje del gremio militar que hace honor al “respeto” de sí mismo y del resto de la ciudadanía), en resumen, tal debilidad de mando pone de manifiesto la decadencia de las FAN.

CARMONA ESTANGA: EL INTRUSO

Aun cuando el caso de Pedro “el breve” fue retomado apenas en el diálogo de la entrevista; por las cosas que refleja el contenido, nos atrevemos a señalar que el empresario Carmona Estanga asumió el papel de intruso en una obra donde no tenía cabida su participación, aupado por actores de reparto que pensaron en dañar el montaje preconcebido y en ese momento soñaron con cargos administrativos que los llevó a pelearse unos a otros según la antigüedad, y queriendo respaldar al personaje en cuestión, generaron cambios violentos y circunstanciales no contemplados en el guión inicial.

Esto ocurre cuando el resto de actores que forman la parte principal del elenco, llegada la hora prevista, se prestan a tomar la iniciativa de convertirse en rescatista del galán o primer actor que supuestamente lo tienen “prisionero” en la casa presidencial de La Orchila, mismo momento en el cual, los capitanes que realizan el papel de malos en la obra, quedan sin voz de mando, acusados y perseguidos por sus compañeros de fuerza y la “justicia” nacional.

El héroe de la obra cumple con su papel, se deja pasear por los diferentes ambientes donde se ejecuta la obra, charla con diferentes personajes de la vida militar, inventa un pelotón de fusilamiento, acusa que lo querían matar, pero él repetía con gallardía una frase contenida en el libreto: “si eso ocurre lo hago por mi pueblo”; no obstante, a Otto le preocupaba tanto la caracterización del primer actor porque al parecer sobreactuaba transmitiendo exceso de angustia y pesar, pensaba Otto que en realidad había sufrimiento en el Director y primer actor de la obra, cuestión inaceptable para el historiador entrevistador.

¿NOBLEZA DEL QUIJOTE O INGENUIDAD DE SANCHO?

Finalmente, nuestra inquietud perceptiva se detiene en la figura y actuación del coprotagonista, reflexionamos, culpamos y enjuiciamos pero, nos queda la duda: comprender la nobleza en la acción de El Quijote o consentir la ingenuidad en la acción de Sancho.

Ramón Santaella Yegre
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domingo, 29 de noviembre de 2009

EDGAR JAIMES - DIÁLOGO TICO-VENEZOLANO

En el marco del XVIII Congreso Latinoamericano de la Ciencia del Suelo, 2009 (CLACS-2009), realizado en San José, Costa Rica, del 16 al 20 de noviembre del año en curso, tuve un ameno conversatorio con un colega costarricense, que giró en torno a cuestiones tecno-científicas sobre el futuro de la Ciencia del Suelo. También incluyó análisis y enfoques socio-políticos. Un extracto de ese diálogo lo presento de seguidas, identificando al colega Tico como (T) y al suscrito como (V).

(T): ¿Cómo está la situación sociopolítica en Venezuela?

(V): De mal en peor, porque el gobierno de Hugo Chávez (HC), además de exhibir una creciente corrupción ha demostrado ineptitud, incapacidad, ineficiencia e improductividad en su gestión de once años.

(T): Pero, HC ha demostrado tener un liderazgo indiscutible y un eficiente control político-militar que, sumado a los programas sociales que benefician a los sectores más empobrecidos, le dan un apoyo social significativo…

(V): Lo del “liderazgo indiscutible” es un fraude, porque se sustenta en una retórica simplista alimentada por el dogmatismo, el prejuicio y el autoritarismo. Los programas sociales a los que tú te refieres solo han servido para potenciar viejas costumbres y obscenos privilegios. HC y sus mujiquitas hacen gala, sin pudor alguno, de prerrogativas que son propias de la pluto-autocracia capitalista. Es tal el declive de ese liderazgo que a principios del año 2009 el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que preside el plutócrata de HC, se jactaba de tener una militancia de un poco más de siete millones de militantes pero en el proceso interno realizado recientemente, solo atendieron la convocatoria menos de 500.000 militantes. ¡Algo huele mal en Dinamarca, estimado Tico!


(T): Entonces, el llamado “Socialismo del Siglo XXI” que propugna HC es una farsa. Para ti, ¿Qué es un sistema Socialista?

(V): El mal llamado “Socialismo del Siglo XXI” es una entelequia, no existe. En mi visión, el Socialismo constituye la única opción para lograr una sociedad en paz y de iguales, orientada por una meta de vida digna y compartida en función del desarrollo social auto-sostenible, regida por valores pluralistas, éticos y dialógicos, necesarias para alcanzar el bienestar humano, privilegiando la justicia, la equidad, la solidaridad, la libertad y la felicidad de la gente. Pero esta visión no es la que se ha puesto de manifiesto durante los diez años de gobierno de HC. Por el contrario, lo característico del régimen chavista es la concentración y abuso del poder político, militar, económico y mediático. Estas no son cualidades del verdadero socialismo.

(T): Ahora que hablas de la Paz, ¿Estás de acuerdo con la Base de Paz que pretende instalar el gobierno de Chávez en Costa Rica?

Siempre estaré de acuerdo con el desarrollo de una política de Paz en función de los principios antes indicados. Las bases de Paz que propugna el régimen “chavista” son pura “habladera de paja”, particularmente en el caso de Costa Rica, por tres razones: 1º) Por la robustez de la democracia de tu país que está basada en la independencia de los poderes del Estado y en el respeto a la ciudadanía; 2º) Por la fortaleza de la civilidad del Estado-Gobierno costarricense ya que el poder socio-político lo ejerce a plenitud la ciudadanía y no los militares y 3º) Por la eficacia del desarrollo socio-económico y educativo-cultural de tu nación que están apuntalados por preceptos eco-sociales, es decir por trabajo creativo y el esfuerzo mancomunado de los Hombres y Mujeres-Pueblo de Costa Rica, sin hacer gala del machismo, el revanchismo y el sectarismo característicos de otros países latinoamericanos, donde campean el populismo, la politiquería, el individualismo, el inmediatismo, la arrogancia y la mediocridad. Por ser Costa Rica el único país del mundo que no tiene fuerzas armadas, lo convierte de hecho en una Gran Base de Paz por excelencia. No en balde su actual Presidente, el Sr. Oscar Arias, es un Premio Nobel de la Paz. Desde esta perspectiva, Costa Rica es Paz y riqueza social. O como bien dicen los “ticos”: ¡Costa Rica, es pura vida!

Dr. Edgar Jaimes (*)

(*) Profesor Titular Jubilado del NURR-ULA, Trujillo, Venezuela


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