viernes, 17 de abril de 2015

LA VII CUMBRE DE LAS AMERICAS II/III



LA VIIa CUMBRE DE LAS AMERICAS II/III
Rafael Iribarren


.- No hay “Carta Democrática” para Maduro; la “Guerra Fria” terminó.

Para las oposiciones venezolanas y sus pares de “la Comunidad Internacional”; para sus opinadores y politólogos habituales; nacionales e internacionales; la Cumbre de Panamá, fue un fracaso; fue decepcionante. Según, América Latina y El Caribe cabronearon a Maduro. Los presidentes del hemisferio, ahora, incluido Obama; siguen dándole la espalda a los venezolanos; desentendiéndose de la realidad que vivimos en el país; de la violación de los DDHH y la democracia; etcétera. Sin que, aunque no es el tema, se logre entender, qué es lo que en concreto pretendían o esperaban que hiciera la reunión hemisférica al gobierno chavista. Quizás, con alguna hipotética votación mayoritaria impuesta como entonces, sería; ¿aplicarle la “Carta Democrática”?; y repitiendo la historia, cincuenta y dos años después, ¿sacarla de la OEA como a Cuba en 1962?.

La realidad es que Venezuela, con todo y la crisis profunda que vivimos; no era, ni tenía que ser el tema. El tema no era Maduro ni siquiera los DDHH; ni la soberanía ciudadana sobre el Estado, que ni chavistas ni oposiciones  mencionan. Ni los presos políticos ni la inexistencia de independencia entre los poderes públicos eran el tema.
Ni tampoco; ni siquiera los EEUU, en el supuesto de que se lo propusiera; de que estuviera otro Nixon u otro Bush en la Casa Blanca; hoy estaría en condiciones de imponer sanciones como sucedió en la conferencia de la OEA de Punta del Este en 1962. La “Guerra Fría” que por ese entonces comenzó; terminó hace un cuarto de siglo. Y no solamente “por allá”, en el Mundo; sino aquí también.

.- Una derrota para Maduro

Simétricamente; aunque lo tapan con una retórica de simulado triunfalismo; para los chavismos,  particularmente para el madurismo, también fue un fracaso; peor aún, una derrota. Maduro salió de Maiquetía. declarando que iba a Panamá a que Obama derogara su Resolución; o a una confrontación con la mayoría del continente; con cuyo apoyo contaba. Ellos sí apostaban a un resultado más concreto; apostaban a ser, solo además de Cuba, el tema central de la Cumbre; hasta imponer una resolución “antimperialista” de apoyo a Venezuela contra los EEUU;  lo que no fue en nada ni para nada.

La manipulación del equívoco señalamiento técnico-jurídico de Venezuela como una amenaza; se redujo a referencias de paso o casi, en muchos discursos; no en todos; sin concreción de propuestas; salvo la idea general de lo deseable de la derogatoria de la resolución de Obama. Ciertamente una solidaridad general, pero, en contra de la medida concreta. De ninguna forma el apoyo que se pretende.

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lunes, 13 de abril de 2015

EL GIGANTE GENTIL



EL GIGANTE GENTIL
Luis Marín
La mayor dificultad de la política exterior de la administración Obama hacia América Latina quizás pueda ilustrarse con el hecho de no poder ponerle ningún nombre, lo que es inusual en la tradición norteamericana.
 
Desde los tiempos primigenios del Destino Manifiesto, siempre se ha podido identificar algún perfil, como la famosa Doctrina Monroe y derivados, el Gran Garrote de Teodoro Roosevelt, el Buen Vecino del otro Roosevelt, hasta la Alianza para el Progreso del inolvidable John F Kennedy.
 
De resto, la actitud de EEUU ha oscilado entre el paternalismo y la indiferencia, pero siempre se sabía más o menos a qué atenerse. El problema actual es que no se ve ningún objetivo claro, ni se sabe qué pretende EEUU con LA, cuáles son sus metas, lo que parece algo elemental para definir una política que merezca tal nombre.
 
Los únicos temas identificables como la inmigración o el narcotráfico, parecen más bien reflejos de la política doméstica hacia el exterior, uno, por los inmigrantes ilegales que ya están en los EEUU, lo que les lleva a preguntarse cómo hacer para retenerlos en sus respectivos países y controlar el flujo migratorio; el otro, por una cuestión de salud pública interna y el elemento externo es idéntico al de inmigración, porque proviene de los mismos países: México, Centroamérica, Colombia, Venezuela, Cuba.
 
El otro tema recurrente de la energía que concierne esencialmente a Venezuela, por el otro lado, mientras siga fluyendo el casi millón y medio de barriles diarios de petróleo al mercado americano, como que más nada importa.
 
 Es embarazoso escuchar los lamentos de la señora Roberta Jacobson por la forma como se demoniza a los EEUU “por causa” del decreto Obama por el que supuestamente se sancionarían prácticas criminales de elementos que ejercen funciones públicas en Venezuela, motivado por una iniciativa de miembros del Congreso.
 
Parece ignorar que esa es una política que Fidel Castro ha explotado incansablemente desde antes de que ella y el presidente Obama nacieran y la seguirán explotando después de que ellos pasen a retiro, sería idéntica aunque el decreto no existiera o si lo engavetaran y lo echaran al olvido.
 
El antiamericanismo es un prejuicio, una tara mental que tiene idéntica estructura que el antisemitismo, no responde a hechos ni móviles concretos sino al odio automático y visceral. Creer que está motivado por lo que su gobierno haga o deje de hacer aún a regañadientes, es como creer que los antisemitas dejaran de serlo si desapareciera el Estado de Israel.
 
Es un error pensar que el resentimiento contra los norteamericanos es por lo que hacen mal cuando en realidad es por lo que hacen bien: la superioridad técnica, el éxito económico y la potencia militar. Los aspirantes al poder y a la hegemonía global ven en los EEUU el rival a vencer y esgrimen el antiamericanismo como un ariete político.
 
En el origen fue la admiración de las élites militares y los estratos económicamente más favorecidos, de hecho, este país se llamó “Estados Unidos de Venezuela” (como México o Brasil) desde el fin de la guerra federal hasta la dictadura de Pérez Jiménez quien adoptó la forma centralista “República de Venezuela”.
 
EEUU se volvió blanco preferido de los sectores levantiscos socialistas y comunistas, que los veían como el poder real detrás de los caudillos y sus oligarquías económicas.
 
Finalmente, se convirtió en factor de unificación, movilización y organización política, el más eficiente cuanto más irracional desde que se inventó el antisemitismo.
 
Cierto que esta peste no conoce antídoto; pero lo que está demostrado es que contra ella no funciona la cortesía diplomática.
 
IMPERIO Y REPÚBLICA
 
Podría ser una ironía de la historia que esta distinción romana de las formas políticas haya tenido un alcance tan universal, al punto que hasta a los chinos, cuando decidieron derrocar al imperio en la revolución de 1911, no se les ocurrió nada mejor que fundar una república, con las características generalmente aceptadas en occidente, esto es, asamblea legislativa, un gobierno electivo y jueces imparciales.
 
Otra ironía, quizás mayor, es que hoy en día se identifique como “imperio” a los EEUU, quien según esta clásica distinción nunca lo ha sido, porque siempre, durante toda su historia, ha sido una república constitucional en sentido estricto, jamás ha sido imperio.
 
No puede decirse lo mismo de México que se fundó como imperio con Iturbide, luego tuvo al archiduque Maximiliano de Austria, con el indiscutible antecedente histórico del Imperio Azteca; o de Brasil con los emperadores Pedro I y Pedro II; ni de Rusia, donde la palabra “Zar” (que a veces se escribe “Csar”) es una aliteración de “Cesar”, para que no quede duda de su origen romano, así el Káiser de Alemania y hasta el Sha de Irán.
 
Las teorías del imperialismo moderno no tienen su origen en Lenin, como a veces se dice interesadamente, sino en John A. Hobson, un correctísimo gentleman inglés que invento el concepto de imperialismo económico, dando origen a toda esa vorágine de interpretaciones marxistas que ven al fenómeno como una consecuencia necesaria de la expansión del capital financiero.
 
En verdad Hobson no dirigía su crítica al exceso de ahorro (tan típico de sus rivales economistas escoceses), sino al subconsumo como causa del excedente de acumulación de capital, lo que podría remediarse con mayor distribución de la riqueza, una tesis que hubieran suscrito los benevolentes socialistas fabianos que fundaron al partido laborista.
 
Tal vez lo más sorprendente es que todo el desarrollo teórico de Hobson, sus cuadros y demostraciones que toma, como Marx, de las cifras oficiales del gobierno, se refiere a la expansión del imperialismo británico y no al capitalismo norteamericano.
 
Otra tarea, quizás más ardua, sería desentrañar cómo es posible que un término que era sinónimo de majestad y reverencia haya devenido en esa expresión peyorativa, casi de insulto, como se vocifera hoy “imperialismo”.
 
Seguramente que cuando se definen a sí mismos como “el imperio del sol naciente” o llaman a Hirohito emperador, los japoneses no están pensando en ofender a nadie, como tampoco los romanos tenían desprecio por el imperio respecto de la república como instituciones, ambas muy respetables.
 
Esto no es raro en los socialistas, acostumbrados a convertir fracasos en fechas patrias, en héroes a los villanos, en monstruos a personas honestísimas, incluso usan beato y beatitud como ofensas; pero no deja de ser desconcertante como pueden llevar la manía de inversión al punto de convertir una república en imperio contra todo sentido, además por antonomasia y con carácter de exclusividad.
 
Es mentira que Fidel Castro y los comunistas cubanos sean antiimperialistas porque siempre fueron satélites del imperio soviético y la izquierda en general jamás protesta contra las invasiones rusas a países vecinos, ni cuando la URSS ni hoy en día.
 
La expansión incluso capitalista y financiera de China no despierta la menor resistencia de los supuestos antiimperialistas, ni siquiera cuando perpetraron la agresión contra el Vietnam heroico, tan emblemático incluso para la izquierda norteamericana.
 
Es incomprensible que los comunistas ateos no solo apoyan la teocracia de Irán sino que pretenden ignorar el milenario impulso imperialista que mueve a los persas a ser una amenaza constante contra occidente; pero en lo inmediato también contra sus vecinos árabes. Israel vendría a ser apenas una suerte de nudo gordiano para abrirse paso, en sentido contrario, de Asia a Europa.
 
Los cubanos usan la expresión “imperialismo” para rascarse las espaldas con sus aliados izquierdistas y musulmanes en los propios EEUU ocultando el antiamericanismo que los anima y que no es digerible en aquel ambiente cultural.
 
Aunque en las cartas diversionistas que publican como avisos pagados en el New York Times dirigidas a la opinión pública en general, se cuidan escrupulosamente de no decir ni una sola vez la palabra “imperialismo”, tan abusivamente reiterada en otros ámbitos.
 
Otra mentira es pretender definir a las FFAA de Cubazuela como “antiimperialistas”, sin aclarar en ninguna parte de la pretendida nueva doctrina qué es lo que entienden por “imperialismo”, ni cómo ese concepto no le es aplicable a Rusia, China, Irán, etcétera.
 
La incoherencia es inadmisible en el pensamiento, no puede ocultarse en el verbo, pero en la práctica es una ruina.
 
EL AMERICANO BELLO
 
La administración Obama ha eliminado de su trato oficial con la tiranía castrista la palabra “comunista”, cuando más, admite que ese sigue siendo un régimen “represivo”.
 
Pero represivo puede ser cualquier gobierno, como Egipto o Turquía, sin ser antiamericanos; bajo esta expresión cubren al partido único, la oposición prohibida, que no hay libertad de empresa, de expresión, de organización, en fin, al totalitarismo.
 
Toman este giro no para hacer más digerible su política entre el público americano, todavía refractario al comunismo, sino porque el círculo íntimo no quiere ser ni parecer anticomunista, algo que repudian desde el fondo del alma, como ser “de derecha”.
 
Con demasiada frecuencia los voceros y defensores del new deal de Obama descalifican a sus críticos diciendo simplemente que son gente “de derecha”, con lo que relevan de toda otra explicación: por supuesto, basta que alguien sea de derecha para que no tenga razón y no hay más que hablar.
 
A esto estamos acostumbrados en Latinoamérica sobre todo quienes sufrimos regímenes atrabiliarios filocastristas; pero es verdaderamente inquietante que este abuso del lenguaje haya logrado carta cabal en EEUU, con lo que parece demostrarse que si es más fácil que los americanos se latinicen a que los latinos se americanicen.
 
Otro show espeluznante es el tira y encoge alrededor del trilladísimo decreto de Obama por el cual se aplicarían supuestas sanciones a algunos altos cargos del régimen títere de La Habana en Venezuela por violaciones a derechos humanos.
 
Ahora dicen y contradicen, que no se dijo lo que era ni era lo que se dijo y todo se convierte un galimatías consecuencia de no llamar las cosas por su nombre y sucumbir al tinglado de imposturas en que convirtieron al sistema interamericano una cáfila de regímenes falsarios que lo han socavado desde adentro.
 
Lo cierto es que el Secretario de Estado celebra la gran acogida que ha tenido la nueva política hacia Castro entre los gobiernos de la OEA, los mismos que apoyan a su agente Maduro y esto no puede producir sino perplejidad.
 
Un criterio para medir la pertinencia de una política podría ser la satisfacción que produce en los enemigos, como la frustración de los amigos. Ciertamente la política de Obama tanto hacia Irán como Cuba no pasaría un test de este tipo: si sus enemigos están tan felices, como sus amigos decepcionados, algo deben estar haciendo mal.
 
La Administración Obama se inventó una Cuba que no existe para reconciliarse con ella y lograr el aplauso de una galería hostil; pero no ganará ni un amigo confiable entre ellos y a cambio perderá a los pocos que todavía miraban a los EEUU con esperanza.
 
El mito del americano feo se basa en un doble malentendido: Uno, ¿cómo es posible que gente tan bien intencionada sean tan mal recibida? (La arrogancia ofende y es la causa del resentimiento.) Otro, el americano no comprende al nativo y está obligado a hacerlo (si el nativo no comprende al americano, tampoco es su obligación).
 
Los dos presupuestos son falsos, la verdad siempre se encuentra en la reciprocidad.
 
Luis Marín, 


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VENEZUELA, CRISIS REVOLUCIONARIA Y PUGNAS INTERIMPERIALISTAS


VENEZUELA, CRISIS REVOLUCIONARIA Y
PUGNAS INTERIMPERIALISTAS
Carlos Hermoso
Estados Unidos ha dado un paso que guarda una mayor significación que la asignada por algunos analistas y partidos políticos. Independientemente del provecho que le saca el chavismo, se trata de un asunto serio. A su vez, ciertamente su atención política es bastante compleja y controversial. Veamos.
 
El paso dado por el gobierno estadounidense se ajusta a los tiempos y se corresponde con asuntos cuyo desarrollo ha alcanzado tal escala que lo fuerzan a responder con el impulso propio de un imperialismo que ve perder espacios, áreas de influencia, fuentes de materias primas entre otros aspectos. En el mejor de los casos, se trata de espacios que se han convertido en áreas en disputa con otros imperialismos o bloques imperialistas. Sería tonto pensar que se trata de un desliz al estilo Bush o que es una decisión personal del Presidente que no se ajusta a los requerimientos de la política estadounidense ni de la venezolana. Aun cuando puede ubicarse en una perspectiva multipropósito, se trata de un asunto bien pensado y cuyo costo y eficacia política han sido calculados. 
 
Es en esencia una respuesta a la tendencia a la nivelación operada desde el asiento nacional del imperialismo estadounidense que ve claramente perdida la competencia frente a China en varios tópicos: manufacturero, financiero y de mercados y fuentes de materia prima, producto, a su vez, del desarrollo desigual de las potencias imperialistas. China —joven imperialismo, en el sentido leninista— desplaza a los avejentados imperialismos estadounidense, europeo y japonés en esos y otros aspectos, por lo que puja de manera firme hasta la eventualidad del encuentro militar, aunque hasta ahora de manera parcial, estimulando conflictos bélicos entre países sojuzgados contra otros, o armando al país que requiera de sus servicios, e incluso a grupos creados por ellos mismos. Esto lo hace uno u otro imperialismo. 
 
Los estadounidenses en alianza con los europeos mediante la guerra recuperan áreas en disputa, o penetradas parcialmente del punto de vista económico por imperialismos que integran bloques rivales, como Libia e Irak. Más recientemente buscando conquistar nuevos espacios, como en el caso del conflicto en Ucrania y la guerra en Siria. Por su parte, China y Rusia pasan a defender espacios propios o conquistados. No respondieron ante la invasión, bombardeo y genocidio perpetrado por el bloque imperialista liderado por EEUU contra Irak y Libia, seguramente por tratarse de países en los cuales la consolidación de sus capitales no había permitido aún mayores articulaciones políticas y económicas, o que negociaron el reparto, o ambas. Cuando algún imperialismo “defiende” a algún país víctima de agresiones de otro imperialismo, no está motivado por la defensa de los intereses de las áreas o de los países penetrados por sus capitales, sino de sus propios intereses imperialistas. El teatro de la guerra, por lo pronto, son las áreas en disputa. Preparan el terreno a un nuevo reparto del mundo.

La tendencia guerrerista no se realiza en torno únicamente de áreas ricas en materias primas o mercados que permitan la expansión del comercio para colocar sus productos. Es así como puede darse el caso de conflictos en torno de áreas cuya importancia económica es subalterna pero, con tal de reducir los espacios del rival, se crean conflictos cuya resolución puede apuntar a la confrontación bélica. O bien, la “ayuda” que prestan a sectores adversos desde la perspectiva ideológica, religiosa, entre otras, con tal de crearle conflictos a un imperialismo u otro. Esta es una tendencia dominante en el imperialismo.
 
Pero la conflictividad guerrerista no es el comportamiento exclusivo de los imperialismos en este proceso. La lucha por espacios, el desarrollo de la pugnacidad permanente en medio de la articulación de capitales y la realización de negocios, supone el uso de otras formas de confrontación que incluyen la amenaza, la respuesta eufemística mediante la diplomacia, la infiltración de movimientos subversivos que siembran la inestabilidad, entre otras. De todo ello ciertamente no escapa Venezuela atizados estos desarrollos por el Departamento de Estado de EEUU, como tampoco escapan de esas políticas espacios “propios” de los yanquis, pero atizados por imperialismos rivales.
 
Este proceso alcanza dimensiones significativas en el caso que nos ocupa, toda vez que la articulación de capitales chinos y estadounidenses ha alcanzado tal dimensión que resultaba complejo ubicar claramente su desarrollo. La articulación de capitales conduce a que se compartan intereses. Capitales estadounidenses interesados en el mayor beneficio. Lo chinos también sacan su tajada. Esto es, la explotación de los obreros chinos brinda una plusvalía que permite ganancias a los inversores vengan de donde vengan y van dejando una cuota que los chinos van invirtiendo en desarrollos propios. Aprovechan el asiento nacional donde se produce la acumulación de capitales que ha conducido a la formación de la clase obrera más numerosa del mundo; asimismo, la burguesía alcanza la misma escala en comparación con las del resto de naciones imperialistas. Solo que en estos nuevos tiempos, dado el desarrollo alcanzado por China, la consolidación del bloque Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) es tal que sus decisiones económicas ya fuerzan a la asunción de decisiones políticas en terrenos que ponen en claro su ambición de convertirse en factor hegemónico del planeta, empujado principalmente por la supremacía mundial alcanzada por China en varios aspectos, principalmente en manufacturas, importación de materias primas y finanzas.
 
Para Venezuela este episodio puede convertirse en un hito de nuestra historia toda vez que nos coloca en el centro de las disputas interimperialistas sin haber alcanzado niveles de desarrollo en correspondencia con las riquezas con las que cuenta el país y los ingresos obtenidos mediante ganancias extraordinarias en el negocio petrolero.
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martes, 31 de marzo de 2015

VENEZUELA: UNA DEMOCRACIA BLINDADA





VENEZUELA: UNA DEMOCRACIA BLINDADA[1]
“Democracia” y “dictadura”
las dos caras de un Estado fallido.


“Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase. Los que abogan por reformas y mejoras se verán siempre burlados por los defensores de lo viejo mientras no comprendan que toda institución vieja, por bárbara y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de determinadas clases dominantes. Y para vencer la resistencia de esas clases, sólo hay un medio: encontrar en la misma sociedad que nos rodea, las fuerzas que pueden -- y, por su situación social, deben -- constituir la fuerza capaz de barrer lo viejo y crear lo nuevo, y educar y organizar a esas fuerzas para la lucha”[2].
I
La izquierda venezolana,
el hijo prodigo del Estado
“misericordioso”


El artículo del Sr. Steven Levitsky “La izquierda y el desafío de Venezuela”[3], es un buen motivo para analizar este nuevo “desafío para la izquierda“ en la defensa de la “democracia venezolana”, como propone el Sr. Levitsky, y a la vez  nos permitirá  hacer un pequeño recuento histórico sobre el papel de la izquierda[4] dentro de su ya larga experiencia en las luchas políticas libradas en América Latina, luego de la II Guerra Mundial, especialmente el jugado por su “seccional venezolana” en los últimos 55 años.

  En Venezuela la izquierda ha recorrido todo el espectro de las formas de luchas políticas: Desde los levantamientos armados cívico militares[5] y guerra de guerrilla urbana y rural hasta prominentes funcionarios del Estado venezolano y sus diversos gobiernos en todas las expresiones del mismo, incluyendo presidentes, ministros, embajadores, dirigentes del ejército[6], poderes regionales y municipales. Igualmente se ha cobijado en sus alianzas y negociaciones bajo los más diversos “colores”, podríamos señalar que  esta capacidad para el mimetismo de la izquierda venezolana deja  muy mal parado al camaleón[7]. Demás está decir, a esta izquierda, no le ha importado que el chofer del autobús a Miraflores sea un adeco redomado o recalcitrante como CAP, un “fascista clerical” como Caldera o un caudillo militar, acompañado por militares anticomunistas convictos y confesos. Total para el oportunismo político, el piloto del vehículo, es lo menos importante, por cuanto parafraseando al rey Borbón: Miraflores bien vale una misa[8].

Hoy la izquierda es gobierno en algunos países de la región[9],  una importante alternativa electoral, las actuales negociaciones entre las FARC, y el gobierno colombiano con la participación de los gobiernos de Cuba y EEUU[10] evidentemente están dirigidas a la incorporación de dicho movimiento al llamado “juego democrático” y si se quiere el restablecimiento de las relaciones de EEUU con Cuba[11], forman parte de este nuevo ciclo de la izquierda en su papel de bomberos del capital.

Sin embargo estos nuevos cantos de sirenas al estilo del Sr. Levitsky, entonados para que la izquierda en Venezuela asuma un papel en la defensa de la “democracia a secas”, tiene mucho que ver con la estrategia para América Latina de capital financiero de Washington y Europa, cuando varios de esos gobiernos de “izquierda y progresistas” muestran signos de agotamiento como auxiliares del sistema, pero también ante la realidad del Nuevo Orden Mundial, que aceleradamente este capital impone en el planeta y que lo conduce a  implantar diversas formas y modelos de Estado, que combinen la ilusión democrática electoral, el populismo y la adecuada mano dura[12].

Para el capitalismo, no se trata solo de un problema político y del necesario control social sobre la mayoría de la población como principal papel de todo Estado y gobierno, sino también una cuestión de “costos de producción”. Política y económicamente siempre serán más reducidos los gastos de dominación y mayores los beneficios de la explotación bajo el “dominio democrático” que bajo un estado de guerra permanente o una intervención militar. Es cierto que hoy la guerra es un buen negocio y un instrumento del neomaltusianismo del capital, pero no debemos olvidar que el capitalismo se fundamenta en la producción y la ganancia, para ello lo primero que debe garantizar todo gobierno a su servicio son el orden, la paz y seguridad a los negocios[13].

 Esta división política entre izquierda y derecha data de la revolución francesa de 1789 y fue durante la Guerra Fría un disfraz muy eficaz, para ocultar la lucha de clases y sobre todo para que los partidos comunistas difusores del stalinismo colocaran al movimiento de los trabajadores a la cola del liberalismo, él nacionalismo, antimperialismo y el capitalismo de Estado como banderas de la revolución democrático burguesa planteada para ese entonces en América Latina según las líneas trazadas  por la III Internacional Comunista desde Moscú.[14].  Desde esa época, que se remonta a la política de los Frentes Populares, el termino de izquierda paso a significar al movimiento que unía a los comunistas con el llamado campo democrático, especialmente del liberalismo burgués, que se oponen a las tendencias dictatoriales, autoritarias o fascista que asume en determinados momentos el dominio del capital.[15]

Hoy, de nuevo se trata de resucitar el cadáver y se agita el fantasma de la Guerra Fría. La “amenaza comunista” ha sido sustituida por un nuevo enemigo: El terrorismo. Sin embargo, en Venezuela, se da el original experimento donde los payasos y testaferros del capital de “izquierda y derecha”, agitan ante sus respectivas masas fanatizadas, las tres más grandes amenazas difundidas por el capital  como enemigos de toda sociedad: Comunismo, fascismo y terrorismo, son parte del discurso diario de los bandos en aparente pugna.

El gobierno acusa de terrorismo y fascismo a la llamada oposición. Por su parte esta acusa al gobierno de castro-comunista y de desarrollar el terrorismo de estado. Y lo más cómico es que ambos bandos, se reúnen y negocian con el mismo amo: El capital. La oposición, en su papel de candidatos para una   transición por cualquier vía, no deja de viajar a Washington  y el gobierno, se reúne con la banca de Wall Street, los judíos y no haya forma ni manera de mandarle mensajes a Obama[16] para renegociar la deuda, garantizar el mercado petrolero y evitar la quiebra que pueda provocar su caída y el fin de los privilegios.[17]

El capital agonizante al que se le anuncio su  derrumbe final, como el ave fénix ha demostrado una capacidad de adaptación, solo comparable a la iglesia católica, con más de 1500 años de adecuación a todos los sistemas de explotación conocidos. El capitalismo  luego de dos guerras mundiales, más una “Fría” y varias crisis, hoy goza de muy buena salud. Mientras  los sepultureros del capital, literalmente son los que se encuentran sumergidos, debilitados y divididos y a cada momento, especialmente en América Latina se aferran a cualquier aventurero, caudillo militar o ex guerrillero que con sus discursos y verborrea electorales sobre “socialismo, antimperialismo y soberanía”  les recuerden “pasadas glorias” de juventud.

Los primeras golpes que les asestan los gobierno de Betancourt-Leoni a la lucha armada entre 1962 y comienzos de 1964, provocan las primeras deserciones y abandonos de líderes y militantes de esta izquierda, iniciándose ya desde aquel entonces una rauda retirada -como buenos hijos pródigos- al hogar de la democracia burguesa, luego de la derrota sufrida cuando pretendimos[18] establecer un “gobierno de liberación nacional” por la vía revolucionaria de las armas, copiando el camino cubano[19].

Desde líderes radicales como Gumersindo Rodríguez o el propio Domingo Alberto Rangel, hasta hoy con los Maduro, Ali Rodríguez, Elías Jaua Soto Rojas, Julio Escalona en el gobierno,  Puerta Aponte en la oposición o Américo Martin, Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez, los García Ponce, en un pasado, prácticamente toda esa dirección de la llamada izquierda ha vuelto al bando que siempre pertenecieron: El de la socialdemocracia de izquierda o de derecha según la juventud o vejez de cada uno, o la situación histórica concreta[20].

Esta “larga marcha” o mejor dicho su huida con armas y bagajes al bando del enemigo que en su juventud combatieron, es una película melodramática que los trabajadores, asalariados y pobres de este país, han presenciado a lo largo de más de medio siglo.

Todos con contadas excepciones han terminado siendo gobierno o parte del Estado, partes del poder ejecutivo o como opositores legislativo, solo ha sido cuestión de tiempo y oportunidad, para que uno a uno hayan vuelto al redil “democrático” y al servicio del Estado, que no pocas veces ha sabido recompensar con creces su rendición incondicional.

Y debemos dejar asentado que incluimos en este “ejército en retirada”, a los eternos aventureros profesionales de las conspiraciones cívico-militares–religiosas de “izquierda y derecha” que, pese a salir siempre con las tablas en la cabeza en cada intento golpista[21], no cejan en su empeño de llegar a ser parte del Estado venezolano, bien como presidentes o ministros o al menos como diputados o concejales. Su gris papel se reduce a permanecer en la cresta de la ola, reuniéndose con “militares patriotas” y figurar en los medios de comunicación.

Hoy a la luz del resultado final de un siglo de luchas mundiales entre el capital y el trabajo, es hora de despojarnos de esa pesada herencia que por 100 años condujo a la derrota de los trabajadores y sacar las debidas lecciones y experiencia. Y esta experiencia necesariamente pasa por la necesaria reivindicación del uso de la violencia revolucionaria y de la combinación de los diversas formas de lucha y organización, totalmente legítimas y necesarias en manos de los trabajadores y asalariados del mundo, contra el capitalismo mundial.

En un momento como el actual, cuando el capital financiero mundial construye su Nuevo Orden Mundial, apoyado en el más grande aparato militar y de violencia conocido por la humanidad,  cuando abiertamente predican y construyen un gobierno mundial, defender  la no violencia, el pacifismo, la pasividad o la resignación entre los trabajadores, asalariados y pobres del mundo, puede ser una “loable virtud” religiosa, una “honesta” posición política, pero de hecho es sencillamente una defensa del orden del capital, donde una minoría propietaria[22], vive a costa de la miseria y pobreza de por los menos 5000 millones de seres humanos.

Hoy, el desarrollo del capitalismo mundial prueba con meridiana claridad la genial visión de Charles Fourier hace 200 años: “En la civilización la pobreza y miseria, nace de la misma abundancia”. Un mundo de igualdad económica, política y social, es hoy plena y materialmente posible, el problema de construirlo en beneficio de los trabajadores y asalariados se reduce en definitiva a un problema de tener o no poder para derrotar al poder del capital y poner la riqueza social a la disposición de quienes en definitiva la han creado: LOS TRABAJADORES Y ASALARIADOS DEL MUNDO.

EL REGRESO DE LOS HIJOS PRODIGOS AL HOGAR DEL PADRE MISERICORDIOSO
LA LARGA MARCHA DE LA IZQUIERDA “ESTALINISTA-LENINISTA” PARA REGRESAR AL HOGAR




La “izquierda” el 4 de febrero 2012: Desfile Militar en honor a Hugo Chavez. Fernando Soto Rojas encabeza el desfile de los exguerrilleros en dicho homenaje[23]




Teodoro Petkoff y Pompeyo Márquez al lado de Rafael Caldera.
Gabriel Puerta Aponte, al lado de la “oposicion democratica”[24].
Epitafio: Tanto nadar para morir en la orilla.




[1] Punto I del artículo sobre “Venezuela: Una democracia blindada”. https://www.academia.edu/11646249/Venezuela_Una_democracia_blindada
[2] Lenin,    Tres fuente y tres partes integrantes del marxismo. http://www.marx2mao.com/M2M%28SP%29/Lenin%28SP%29/CPM13s.html.
[3] http://www.larepublica.pe/columnistas/aproximaciones/la-izquierda-y-el-desafio-de-venezuela-01-03-2015.
[4] Cuando nos referiremos a la izquierda objeto de esta reseña, nos referimos esencialmente a la llamada izquierda “revolucionaria”, en sus diversas modalidades de marxismo, marxismo-leninismo, stalinismo, trotskismo, Maoísmo., etc.  En definitiva la que estratégicamente consideraba el socialismo y comunismo como objetivo últimos. No incluyo a la llamada izquierda democrática, aliada natural de la primera en aquella época de la lucha armada. Hay que dejar claro, que desde la socialdemocracia surgieron diversos partidos y movimientos de izquierda, unos que tendieron hacia el comunismo, otros que se mantuvieron en el terreno de la llamada democracia burguesa radical o reformista.  Lo común a todos ellos es que el socialismo no estaba planteado como objetivo inmediato, al cual solo se accedería luego de una transición  más o menos democrática a través de diversos tipos de gobiernos. De todos modos eso es objeto de otra historia.
[5] No incluimos aquí la “revolución de octubre de 1945”, que en realidad fue el primero de los intentos violentos de la “izquierda socialdemócrata” para la llamada toma del poder. La revolución cubana es una variedad de esa izquierda democrática radical. Betancourt y AD al igual que Fidel Castro y el 26 de julio, eran partidos socialdemócratas, diferentes y si se quiere opuestos con la Izquierda que seguía la línea de Moscú. En este caso nos referimos a los levantamientos de Carúpano y Puerto Cabello en 1962, donde confluyen estas dos tendencias..
[6] José Vicente Rangel, de la izquierda democrática oportunista fue el primer Ministro de la Defensa civil en la historia republicana venezolana. En la creación del Sistema de Protección Popular para la Paz (SP3), un nuevo Estado Mayor cívico-militar-policial para desarrollar un plan de operaciones contra la guerra económica y la corrupción, el presidente obrero nombro al “diputado obrero” Francisco Torrealba, como uno de los cuatro directores del Estado Mayor”. http://cpnb.gob.ve/index.php/noticias/externas/739-presidente-nicolas-maduro-juramento-coordinadores-y-comisionados-del-sp3.
[7] El chiripero de Caldera con su arco iris como bandera y el Gran Polo Patriótico con sus diversos colores agrupados alrededor del verde oliva son la culminación mimética de esta izquierda.
[8] Aunque las verdaderas consignas “revolucionarias” de todo oportunismo político en Venezuela se reducen a: ¡No me den, pónganme donde haiga! Y su grito de guerra preferido  ¡ Cuanto hay pa’ eso!
[9] Y  no debemos olvidar a Europa, donde ha jugado un especial papel en la consolidación del capitalismo, luego de la II Guerra Mundial y hoy el capital le vuelve a echar mano a estos matafuegos en Grecia y España.
[11] Todo el cuento y los entretelones de las verdaderas relaciones entre EEUU y Cuba, en especial el papel de la burocracia cubana dentro de la Guerra Fría desde la crisis de los cohetes en 1962, incluyendo del papel del CFR de Washington en la actual transición política que se lleva a cabo en la isla, está hoy bastante documentada. http://wgbhnews.org/post/secret-talks-and-back-channels-pervaded-us-relationship-cuba. . http://www.democracynow.org/blog/2014/10/1/thursday_back_channel_to_cuba_exposes.  Sobre el tema: El mito del socialismo cubano y los nuevos mujiquitas venezolanos.  http://www.soberania.org/Articulos/articulo_7081.htm. . . .Venezuela: ¿Transición al socialismo o consolidación del capitalismo? II. http://www.soberania.org/Archivos/.
[12] Recomendamos. ”Para qué le sirve la izquierda a Washington en América Latina”. Cómo funciona la construcción de "presidentes progresistas"http://www.iarnoticias.com/secciones_2006/latinoamerica/0011_la_izquierda_imperial_02feb05.html.
El "mundo único": La falsa guerra de la "izquierda" contra la "derecha”. El Imperio sin enemigo estratégico.
[13] La cuestión del Neomaltusianismo como uno de los pilares fundamentales de la política del capital en las actuales condiciones, es un tema que escapa a este análisis, pero que no debe ser olvidado, por cuanto la reorganización   que se lleva adelante en la economía mundial, está íntimamente ligado a reorganizar la producción en función del llamado mercado de consumo, donde para el capital, no tiene cabida las ¾ partes de la humanidad que viven con un ingreso diario de tres dólares o menos. Esta masa es para el capitalismo una masa sobrante, innecesaria por cuanto no produce plusvalía, ni consume los artículos principales del mercado de consumo para el capital, tales como vehículos,  viviendas, equipos electrónicos, turismo, viajes, etc. La población sobrante en el mundo, según las diversas fuentes del neomaltusianismo oscilan entre 2000 a 4500 millones de personas.
[14]Esta división entre izquierda y derecha en el seno de los socialistas y comunistas (conocidos como socialdemócratas para la época) se puede rastrear su origen en  la  Conferencia de Zimmerwald (septiembre de 1915), donde se produce la división entre la socialdemocracia de izquierda encabezada por Lenin (comunistas  internacionalistas, contrario a la guerra)  y la socialdemocracia de derecha (socialistas, nacionalista aliados a la burguesía durante la guerra). Los congresos V y VI realizados en 1924 y 1928 bajo la dirección de Stalin marcan el establecimiento de una nueva línea política, que virtualmente marco el accionar de todo el movimiento comunista mundial prácticamente hasta el fin de la Guerra Fría y aun hoy en el siglo XXI, su influencia perdura
[15] Marx en “El dieciocho Brumario”, explica a partir del golpe de estado de Luis Bonaparte el papel que juega el bonapartismo dentro de las formas de gobierno del estado capitalista. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/brumaire/brum1.htm.
[16] El último mensaje de Maduro a Obama forma parte del nuevo espectáculo de la intervención  militar Ver www.eluniversal.com/nacional-y-politica/150314/maduro-tiende-la-mano-a-obama-para-una-solucion.
[17] La posibilidad de una caída estrepitosa del gobierno es un problema de vida o muerte  para sus  principales dirigentes.  Acusados por el “imperio”, no solo de narcotráfico, sino de corrupción, una caída los colocaría en la situación adonde ir a disfrutar las riquezas mal habidas y evitar la persecución judicial. De ahí la “radicalización” del gobierno como moneda de negociación y los análisis y declaraciones de sectores “democráticos” y de izquierda sobre la necesidad de que la transición se debe hacer con el chavismo, vale decir con la camarilla militar-política dirigente en Venezuela. En resumida quienes pueden ser los chinitos de RECADI, es una preocupación evidente que ronda en la cabeza de muchos líderes oficiales. Ver : Ante la crisis: ¿Ilusiones democráticas o Legítima defensa, https://www.academia.edu/10414043.
[18] El quien esto escribe se incluye por cuanto formo parte de ese proceso.
[19] En aquel entonces tanto el PCV como el MIR enarbolaron los más diversos programas políticos y formas de gobiernos, todos inscritos dentro de la democracia burguesa. Gobierno popular, democrático y nacionalista, gobierno de paz democrática, nuevo gobierno ya, gobierno de reconstrucción nacional, democracia popular, etc, etc. En ningún momento se planteó como objetivo inmediato el socialismo, por cuanto este era una reivindicación exclusiva de los comunistas marxista-leninista, y según Moscú y el librito, la lucha era por la liberación nacional aliados al llamado campo democrático de la inexistente burguesía nacional, pero expresión de la abundante pequeña burguesía urbana, que dirigía dicho proceso.
[20] Un ejemplo clásico del renegado, es el del comandante Concepción Alcalá, o Rafael Elino Martínez, al terminar joven su trajinar guerrillero, escribe “Aquí todo el mundo, esta Alzao” como un tributo a la lucha armada. 40 años después reniega de toda su experiencia y demuestra las “malas intenciones” de Fidel Castro contra Venezuela, a partir precisamente de sus conversaciones y accionar con Cuba en aquella época.
[21] la máxima expresión de esta tendencia la encontramos en el comandante Douglas Bravo. la entrevista a Las Verdades de Miguel en febrero del 2011, es una pieza histórica, que resume el papel de este sector de la izquierda a la cola de los llamados sectores militares patriotas.   El título de la entrevista “ El 4F Chávez le negó las armas al pueblo”, resume toda una concepción conspirativa de esta izquierda, que muy poco tiene que ver con una revolución. http://www.soberania.org/Articulos/articulo_6123.htm.
[22]  “En resumida, 773 corporaciones o titulares en todo el mundo son en definitiva quienes deciden sobre el destino, la vida y la muerte de los casi siete mil millones de seres humanos que habitan hoy el planeta”. Estas corporaciones son a su vez controladas por un reducido número de bancos y fondos de inversión. Quienes son las familias reales y plebeyas que son dueñas de esos bancos, ahí es donde está la verdadera burguesía, todos los demás que salen en televisión y “nos gobiernan” son simples  empleados de esa minoría.  El verdadero Poder Único Mundial http://www.soberania.org/Articulos/articulo_6996.htm.
[23]   Sobre la participación de los exguerrilleros en ese desfile ver: http://www.msn.com/es-xl/video/watch/ex-guerrilleros-venezolanos-marchan-junto-a-militares/vi-.
[24] Sobre esta historia de la Venezuela contemporánea, bajo el presente gobierno se han escrito ríos de memorias, historias  cuentos y fabula, sin que hasta ahora se haya hecho el debido balance histórico de dicho periodo. El enorme y encomiable esfuerzo de Agustín Blanco Muñoz por conservar la memoria de los principales protagonistas, debe ser un buen punto de partida para dicho balance. Las innumerables tesis de grado sobre la Lucha Armada publicadas por la ULA y otras universidades, es otra fuente no menos importante para dicho análisis. En esta labor, hay que tener presente en todo momento, que el proceso histórico venezolano ha sido una  parte indisoluble de la expansión mundial del capitalismo y los diversos intentos  de los trabajadores, campesinos y pequeña burguesía, por lograr en el sus reivindicaciones históricas, en medio de esa lucha entre el capital y el trabajo.

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