15 octubre 2019
lunes, 21 de octubre de 2019
LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA ES BOFETADA AL RÉGIMEN
LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA ES BOFETADA AL RÉGIMEN
Paciano Padrón
Twitter: @padronpaciano
La historia de la democracia en Venezuela está unida a su lucha por la autonomía universitaria, esta es consustancial a la libertad, de modo que nada extraña que hoy, una vez más, las universidades se pongan de pie para reclamar su autonomía, vale decir, para luchar por la democracia en Venezuela. La autonomía universitaria es una bofetada al régimen criminal que no acepta el pensamiento crítico.
“El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía”, reza a su inicio el artículo 109 de nuestra Constitución, para señalar de inmediato que esa autonomía permite a profesores, estudiantes y egresados de su comunidad “dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación”.
El artículo constitucional in comento define en qué consiste la autonomía de nuestras casas de estudios superiores: “Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio, bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley”. De modo pues que autonormarse es esencia de la autonomía, como lo es elegir sus autoridades, determinando cuándo y cómo, y no a través de sentencia inconstitucional del TSJ. Este régimen asesino de libertades está asfixiando a las universidades autónomas, y por qué no decirlo, a las no autónomas también, tanto a las nacionales experimentales que no han alcanzado ni alcanzarán la autonomía durante la vigencia del régimen, como a las privadas, a las que asfixia junto a todo el país. Ya es hora de ponernos de pie para luchar por la democracia y la justicia, por la libertad y el desarrollo.
El gobierno está asesinando a las universidades autónomas, asfixiándolas al no suministrarles los recursos presupuestarios que le permitan subsistir. Que se sepa bien, los profesores de las universidades son héroes nacionales, hombres y mujeres que perciben una remuneración ridícula, que nada tiene que ver con el servicio que prestan ni con el costo de la vida, que ganan menos que cualquier otro trabajador. Gracias a ellos, a su capacidad de sacrificio y a su inmensa vocación docente, todavía nuestras universidades están abiertas. Corresponde ahora convertir esa capacidad de entrega, en lucha frontal contra el régimen opresor para que nuestras universidades sean prósperas y mejores, mucho mejores de lo que han sido. El orgullo de ser venezolano, de ser universitario venezolano, lo experimentamos al ver el triunfo de nuestros profesionales en otros países del mundo, en los que se reconoce y valora su preparación, aptitud y actitud.
“Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión”, precisa la Constitución, para luego ordenar que “Se establece la inviolabilidad del recinto universitario”, para preservarlo de las presiones del gobierno. Este régimen, en 20 años de vigencia de la Constitución, no ha abierto la autonomía a las otras universidades del Estado, violando así la disposición final del artículo 109 constitucional: “Las universidades nacionales experimentales alcanzarán su autonomía de conformidad con la ley”. Es más no solo no han otorgado el estatus autonómico a ninguna universidad en dos décadas, sino que como ya dijimos, son asesinos de la autonomía y de la universidad, enemigos de la inteligencia, adversarios de quien pueda pensar con libertad, sin fanatismo, con racionalidad y crítica.
El régimen no quiere pensadores, quiere seguidores; no quiere hombres libres sino sometidos; no desea pensamiento crítico sino gente subordinada al imperio del amo, que hoy cada vez más se llama castro-comunismo. La universidad en pie de lucha por su autonomía universitaria, consustancial a la democracia.
15 octubre 2019
PACIANO PADRÓN
E-Mail: pacianopadron@gmail.com
Teléfono: (0212) 482-4569
Leer mas!
domingo, 15 de septiembre de 2019
EL IRREPRIMIBLE AFÁN POR DESTRUIR
EL IRREPRIMIBLE AFÁN POR DESTRUIR
La Sentencia del RSJ sobre las Universidades
María de Queipo, sostenía que
“la sabiduría popular sobrepasa los saberes académicos”. Diario El
Nacional, Pág. 5 Nación, 16/08/09
HUMBERTO GARCÍA LARRALDE
Economista. Profesor de la UCV
“Una política del
resentimiento, el miedo y la ira. Ése es el esqueleto fascista: incitación a la
violencia, un vulgar materialismo, un nacionalismo asfixiante, xenofobia, la necesidad
de señalar chivos expiatorios, la banalización del arte, el odio por la vida
intelectual y una feroz resistencia al cosmopolitismo.”
Rob Rieman[1]
Nada mejor que el
epígrafe para entender el absurdo fallo de la sala constitucional del tsj (en minúscula
todo, por lo írrito de su constitución y acción) ordenando elecciones en las
universidades autónomas (públicas) en los próximos seis meses. Es menester
señalar, en primer lugar, que en las universidades o prospectos de
universidades que controla directamente, el fascismo nunca ha realizado
elecciones: designa ejecutivamente al equipo rectoral por su lealtad política.
El artículo 34.3 de la Ley Orgánica de Educación chavista
(base del fallo mencionado), alega que una “democracia participativa, protagónica”
significa igual peso al voto de cada empleado, estudiante, egresado y profesor.
Además de
pervertir de forma absoluta el carácter académico que debe tener la designación
de sus autoridades, constituye un pretexto increíblemente cínico, cuya
invocación debería avergonzar a la ponente[2]. El avance del conocimiento
científico, tecnológico y humanístico no obedece a procedimientos democráticos.
La cura del cáncer, la derrota de la inflación o la composición de una
cautivante obra literaria no se deciden por mayoría. Resultan de algo que el
oscurantismo chavo-madurista aborrece: el talento y la creatividad.
Basta una mirada a
algunos elementos de la LOE, aprobada en 2009, para apreciar la inquina del
fascismo gobernante en contra de la educación. La “fuerza productiva” por
excelencia hoy es el talento humano. Su aplicación generalizada es la base de
la llamada Sociedad del Conocimiento de hoy. Pero en esta
ley no hay referencia alguna a la necesidad de capacitar al país para afrontar
exitosamente los desafíos de esta sociedad globalizada, ni a formar una
ciudadanía universal, insertada ventajosamente en la generación y
aprovechamiento de los avances científicos y tecnológicos de la humanidad.
Por el contrario,
la LOE prioriza los valores nacionales y los “saberes populares, artesanales y
ancestrales”, elementos de una “venezolanidad” primitiva y restringida, aislada
del mundo.[3] En las casi 10.000 palabras de
la ley, la palabra “aprendizaje” (o “aprendizajes”) sólo aparece cuatro veces;
la “escuela”, nueve veces y la palabra “enseñanza”, apenas cuatro veces. La
insistencia en valores propios de un nacionalismo atávico, la ausencia de
referencia a los desafíos de la sociedad del conocimiento moderna, los atisbos
racistas que se asoman aquí y allá en esa ley, permite argüir el carácter
retrógrado y oscurantista de la concepción “educativa” chavista.
Pero, además, con
el absurdo esquema electoral del mencionado artículo 34.3 de la LOE, el
fascismo saldría todavía más aplastado que en las elecciones universitarias
realizadas conforme a la Ley de Universidades vigente: en ninguno de los cinco
padrones electorales especificados ganaría (estudiantes, profesores, empleados,
obreros, egresados). A pesar de la cantada intención de trampear cualquier
elección que pudiese presentarse bajo esta pachotada, en absoluto pudiera
legitimar su eventual “triunfo” en las circunstancias de hoy. No es ganar la
universidad a través de un sistema electoral insensato lo que se pretende. Es
simple y llanamente su destrucción.
El disparate
jurídico del fallo --viola el art. 109 de la Constitución que consagra la
autonomía universitaria; es extra petita, al sentenciar fuera de lo
solicitado[4]; anula preceptos
de la Ley de Universidades; y otros desatinos más, ampara la intención de
destruir a nuestras más prestigiosas Casas de Estudio que siempre exhibió el
chavismo. Poco a poco, cual “tragavenado” constrictora, fue estrechando ámbitos
de gestión autónoma, reduciéndoles el presupuesto, atacándolas con bandas
violentas que destruían equipos y enseres e intimidaban sus estudiantes, para
finalmente, condenar a sus profesores con sueldos de hambre, obligando a muchos
a buscar horizontes foráneos que podrían proporcionarle una vida digna.
El fascismo se
alimenta del resentimiento, la envidia, la sed de venganza y los temores que
resultan de la inseguridad que provocan los cambios asociados al progreso de la
humanidad. No hay nada que lo amenace más que la búsqueda de la verdad, la
contraposición de ideas, la asimilación crítica de los avances del pensamiento
universal, el cultivo de la belleza, del respeto, la convivencia y la libertad.
Son éstos, precisamente, los valores y fines que, precisamente, corresponde
cultivar una verdadera universidad. El primitivismo, la ignorancia y la visión
de secta que alimenta el oscurantismo –bases del imaginario castro-comunista y chavista--
son su antítesis.
El único y
verdadero sentido del fallo es terminar por destruir a la universidad
venezolana de calidad, con todo lo que significa. De un régimen que se
atrinchera invocando la violencia, el atraso y su divorcio de todo lo que huele
a progreso y a libertad, no podía esperarse nada distinto.
Lo irracional del
fascismo se pone de manifiesto, por demás, cuando en momentos en que está
claramente de salida en Venezuela, en sus estertores finales y cada vez más
arrinconado, decide abrirse un nuevo frente con este estúpido fallo, en vez de
procurar acuerdos que les ofrezcan ciertas garantías a sus integrantes una vez
se produzca la liberación del país. Invocando de nuevo la fábula de la rana y
el escorpión: está en su naturaleza destruir.
humgarl@gmail.com
[1] Para combatir esta era.
Consideraciones urgentes sobre el fascismo y el humanismo. Penguin Random
House, Grupo Editorial, 2017.
[3] La presidenta de la Comisión
de Educación, Cultura y Deportes de la AN de entonces, María de
Queipo, sostenía que “la sabiduría popular sobrepasa los saberes académicos”.
Diario El Nacional, Pág. 5 Nación, 16/08/09
[4] Recurso de nulidad introducido
por rectores de las universidades nacionales sobre el artículo 34.3 de la LOE.
Leer mas!
lunes, 2 de septiembre de 2019
¿OTRA TRAMPA PARA LA UCV?
¿OTRA TRAMPA PARA LA UCV?
Sentencia del Tribunal Supremo de Justicia y
convocatoria
a elecciones de autoridades universitarias
ABSALÓN MÉNDEZ CEGARRA
“Con
la verdad, ni ofendo ni temo” Eslogan del Diario Vespertino El Mundo. Venezuela.
Hemos leído con el detenimiento que el caso
amerita la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, de fecha 27 de agosto de
2019, que ordena a la Universidad Central de Venezuela realizar en el lapso de
seis (6) meses, contado desde la fecha de publicación de la sentencia,
elecciones de autoridades universitarias, cuyo período de ejercicio se
encuentre vencido. La Magistrada ponente es: Carmen Zuleta de Merchán.
Esta sentencia permaneció en el congelador
por mucho tiempo. Salió en el momento que el gobierno nacional ha considerado,
aunque parezca lo contrario, que el viento sopla a su favor, aspecto muy
importante a examinar en el contexto universitario. El gobierno nacional es más
inteligente de lo que suponen sus adversarios y, por eso, se mantiene en el
poder. No nos llamemos a engaños. El gobierno ha explorado todos los
escenarios. Y, muchos de ellos, les son favorables. No nos equivoquemos.
Intentaremos un análisis preliminar de la
sentencia y del contexto universitario actual procurando ganarle espacio a la
razón y no a la emoción, nada fácil por lo demás en este caso.
¿POR QUÉ LA SENTENCIA?
En la asamblea de profesores realizada el día
miércoles de esta semana, convocada por la APUCV, con asistencia masiva, se
trató ligeramente el punto, quizás sin haber hecho una lectura cuidadosa del
texto de la sentencia, nada enjundioso, por lo demás, desde el punto de vista
estrictamente jurídico. En la asamblea se aprobó, sin más, rechazar la
sentencia, con lo cual estuvimos de acuerdo.
La decisión judicial de marras es la
respuesta provisional a la solicitud de nulidad del artículo 34.3 de la Ley
Orgánica de Educación (LOE), interpuesta, a través de sus representantes
legales, por la máxima autoridad rectoral de la UCV, en el año 2009, recién
promulgada dicha Ley, acompañada de una solicitud de suspensión cautelar del
mencionado artículo, a los fines de evitar la perturbación de la vida
universitaria y el año académico.
El fundamento de la solicitud del artículo
34.3 era y es muy claro y categórico. Dicho artículo es inconstitucional, por
cuanto viola la noción de comunidad universitaria establecida en el artículo
109 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), al
incorporar sectores distintos a los profesores, estudiantes y egresados, como
integrantes de la comunidad universitaria.
En un acto de populismo, demagogia y búsqueda
de clientela electoral, se agrega a la noción de comunidad universitaria otros
actores, importantes, sin duda, como trabajadores universitarios,
convirtiéndola en un vulgar espacio en donde todo el que quiera puede
participar, en igualdad de condiciones, vulgarizando, así, la comunidad
académica que debe ser la Universidad, como sí se tratase de una verbena de
pueblo en fiestas patronales.
Poco faltó para que la Ley expresamente
señale, aunque lo insinúa, que toda persona que pase en algún momento por el
Campus Universitario es miembro de la comunidad universitaria con derecho a
elegir las autoridades que la rigen. Este punto, en verdad, es el fondo de la
acción judicial universitaria.
La decisión se produce 10 años más tarde, a
la espera de la definitiva, la cual ya conocemos sin mucho esfuerzo, cual es la
de declarar sin lugar la acción de nulidad del artículo 34.3 de la LOE. A
manera de antesala o abre boca se dicta de manera extremadamente simplista esta
decisión judicial, en momentos, como es costumbre, de prácticamente inactividad
de la vida universitaria, supuestamente, por disfrute del receso vacacional de
los miembros de la comunidad universitaria.
Hasta aquí estamos de acuerdo. En el contexto
en el cual se produce la sentencia y sus antecedentes. La prolongación del
mandato o ejercicio de las autoridades electas en el año 2008 es otra cosa, muy
diferente, que requiere mayor profundidad analítica, más allá de las pasiones.
LA TRAMPA JUDICIAL
La sentencia acorrala, entrampa, a los
universitarios de un lado y de otro, razón por la que decimos que la Sala
Constitucional del TSJ, existente, ha actuado con inteligencia y evaluado el
contexto universitario actual.
Hasta el mes de enero del año 2019 el
análisis universitario resultaba más fácil. Las autoridades universitarias,
incluye rectorales, decanales y representantes profesorales al cogobierno,
electas en el año 2008, prolongaron su período de ejercicio por decisión de la
Sala Electoral del TSJ; pero, acotado a un lapso que nadie, ni siquiera el
sector judicial, hizo cumplir.
El argumento válido para no hacer elecciones
y que las autoridades universitarias se mantuviesen en el ejercicio de sus
cargos, fue, no hay elecciones porque lo prohíbe el TSJ, sin profundizar en el
contenido de la decisión judicial que establecía un lapso de interinato y la
obligación de presentar en un lapso perentorio, muy corto, un nuevo Reglamento
Electoral apegado a lo establecido en el artículo 34.3 de la LOE. Este
Reglamento no fue elaborado.
El interinato o encargaduría se prolongó
hasta nuestros días; y, en cambio, se acudió a la vía judicial en solicitud de
nulidad del artículo 34.3. Una justicia cómoda, cómplice y acomodaticia, no se
dio por enterada, no declaró la urgencia del caso, al asunto se le podía dar
largas y, a pesar de las múltiples diligencias hechas por la parte
actora, el TSJ esperó el momento
adecuado para decidir parcialmente con lugar lo solicitado, en forma totalmente
contraria a lo pedido en la demanda, es
decir, decidió sobre algo no solicitado, ultra petita en el argot jurídico y,
ese momento, es hoy, ignoramos si
favorable o no a los intereses políticos en juego. Ya veremos.
¿ACATAR O NO LA SENTENCIA?
Por lo pronto, es menester decidir acatar o
no acatar la sentencia y atenernos a sus consecuencias. Aquí está montada la
trampa.
¿Qué ocurre sí se acata la sentencia y vamos
a elecciones en el lapso de 6 meses? ¿Qué ocurre si no acatamos la sentencia?
¿Se mantienen las actuales autoridades universitarias elegidas en el año 2008
en el ejercicio de sus cargos? ¿El gobierno interviene las Universidades y
nombra, a dedo, a las autoridades sustitutas?
¿Estamos en capacidad de declararnos en
rebeldía y convocar un proceso electoral regulado por la legislación
universitaria vigente en uso de las facultades autonómicas? ¿Por qué no lo
hemos hecho? Sobre todo, a partir de
enero del año 2019, cuando desconocimos el gobierno de Nicolás Maduro y la
legalidad-legitimidad del TSJ, procediendo, en consecuencia, a nombrar un
Presidente Encargado y un TSJ en el exilio.
Otra pregunta más, ¿Por qué la Asamblea
Nacional no ha procedido a derogar la LOE, con lo cual, la actual situación
tendría un cariz totalmente distinto? Conjunto de preguntas nada fáciles de
responder por su complejidad, pero, qué debemos hacer el esfuerzo de
responderlas para la tranquilidad de todos.
AUTONOMÍA UNIVERSITARIA
Extraña sobre manera que en la UCV no se
hubiese hecho valer la facultad autonómica de la Universidad a partir del año
2011 cuando venció el período de ejercicio rectoral de las autoridades
universitarias electas el año 2008, decanales y de representantes profesorales
ante el co-gobierno universitario.
La Ley de Universidades no fue derogada por
la LOE, al contrario, se mantenía y mantiene vigente. La Ley de Universidades
creó las instancias con atribuciones para elegir las autoridades rectorales y
decanales: Claustro Universitario y Asambleas de Facultad. Nunca, en los diez
últimos años, ha sido convocado el Claustro y las Asambleas de Facultad para
nada, ni siquiera para rendir cuentas de gestión. ¿Podemos hacerlo ahora?
¿Por qué permanecimos pasivos e inactivos,
por no decir, resignados? ¿Por temor a ir presos por desacato? Bueno, el miedo
es libre. Y, todos tenemos miedos. ¿Por qué los estudiantes sí realizaron, sus
elecciones como gremio y no pasó nada? Los representantes profesorales no
estaban afectados por la medida de suspensión de la Sala Electoral del TSJ,
pues, en su elección solo participamos los profesores y, esta elección, la cual
debe hacerse cada tres años, no se hizo. ¿Quién lo impidió? Las reclamaciones
al respecto nunca fueron atendidas.
El momento para ejercer la autonomía
universitaria y la rebeldía universitaria, también, era ese, 2009, cuando se
promulgó intencionalmente la LOE y el legislativo y ejecutivo se acobardaron y
dejaron incompleta la aplicación de la LOE al no cumplir con el mandato de la
propia ley de dictar una Ley Especial de Universidades, al no hacerlo, quedó
vigente la Ley de Universidades. Los universitarios, muy de nuestro agrado, nos
negamos a cumplirla, por lo que nociones como las de autonomía universitaria
solo sirven para inflar piezas oratorias.
¿Y AHORA QUÉ?
Ya tenemos una primera decisión en el
ambiente y tenemos la otra en puerta. Ambas contrarias a la petición de los
accionantes de la nulidad y de la medida cautelar de efectos. ¿Qué vamos a
hacer?
Las rechazamos, desacatamos. Bien.
Compartimos la tesis. ¿Habrá o no
elecciones universitarias en lo inmediato promovidas por las actuales
autoridades universitarias reguladas por las normas universitarias vigentes?
Esta nos parece la mejor salida. La otra, la permanencia como encargados en el
ejercicio de las posiciones para las cuales fueron electas en el año 2008, nos
parece inconveniente.
El riego es que el gobierno de oficio o por
instancia de parte, que no faltará, las anule, destituya de sus cargos y nombre
nuevas autoridades como lo hace con frecuencia en el remedo de universidades
creadas últimamente. Hemos caído en la trampa. Sí, tal cosa ocurre como es
esperable ¿cuál puede ser la reacción de la comunidad universitaria inactiva de
nuestros días?
La otra vía, posiblemente del gusto de
amplios sectores universitarios, aceptamos y cumplimos la decisión judicial. En
6 meses, en enero del 2020, tendremos elecciones universitarias. Los profesores
sin distingo de condición académica alguna, incluyendo a los profesores
jubilados; los estudiantes de pre y postgrado; egresados; personal administrativo;
y, personal obrero, elegiremos con el voto directo y secreto, en igualdad, uno
a uno, y, en ejercicio de la autonomía universitaria, a las nuevas autoridades
universitarias. Cinco padrones electorales, convocados por la actual Comisión
Electoral y con nueva reglamentación, elegiremos las autoridades
universitarias. Para ello, se suspende cautelarmente la aplicación de los
artículos 31, 32 y 65 de la Ley de Universidades vigente; pero, queda vivo el
artículo 9 de la Ley de Universidades (Autonomía Universitaria) y el 26.
Numeral 17 (Reglamentar las elecciones universitarias).
Lo curioso, entre otras cosas, es que a la
Sala Constitucional se le pidió una cosa: nulidad del artículo 34.3 de la LOE y
suspensión cautelar de su aplicación y, decidió sobre una cosa completamente
distinta, no solicitada, la suspensión cautelar de los artículos 31 (el voto
para la elección de Rector); 32 (invalidez de la elección) y 65 (elección de
decanos), medida absurda que carece de sustentación jurídica, pues, al mantener
el artículo 34.3 su vigencia, el camino a seguir es el que establece dicha
norma, no hay otro.
¿QUÉ HA EVALUADO EL GOBIERNO Y SU INSTRUMENTO
EL TSJ?
Que las Universidades autónomas de hoy son algo
completamente distintas a las del pasado. En ellas el gobierno tiene adeptos y
seguidores en cuantía considerable, en especial, en el sector profesoral,
personal administrativo, obrero y en los egresados. En algunos de estos
sectores tiene influencia indiscutible y puede forzar, sí es el caso, su
voluntad. Pensemos en SITRAUCV. Su dirigencia es marcadamente chavista.
Sindicato de Obreros del Comedor, igualmente. Los egresados, en buena medida,
son funcionarios públicos. Y, algo para reflexionar. El éxodo. La inmigración
casi masiva de estudiantes y profesores a quién beneficia, sin duda, al
gobierno nacional y sus pretensiones de ponerle la mano directamente a las
pocas Universidades que quedan con vida en el país.
Este, en nuestro criterio, es el escenario
que ha evaluado el gobierno nacional. Hoy, puede ganar una elección. Basta que
tres de los padrones electorales le den su mayoría y tendremos autoridades
universitarias, decanales y representantes profesorales afectos al gobierno, de
hecho, ya los tenemos, no habrá sorpresas.
PÉRDIDA DE OPORTUNIDADES
Los universitarios hemos perdido múltiples
oportunidades para haber logrado una nueva Ley de Universidades. Se han
elaborado proyectos distintos que no han recibido ningún impulso legislativo.
Nos ha resultado muy cómodo vivir con una Ley que no cumplimos y que nadie nos
obliga a cumplir. Igual con la Reglamentación universitaria. Todas las normas
que hubiesen permitido tener una Universidad de altura las hemos resquebrajado.
Hemos ninguneado los requisitos para ser
autoridad universitaria, decanos, representantes profesorales, ingreso a la
Universidad, profesores ordinarios, carrera académica, alumnos regulares,
evaluaciones, etc. Hemos castigado la diligencia para ascender y premiado la
negligencia para cumplir con el requisito del ascenso en el escalafón
universitario, en fin, hemos prostituido lo más importante de la regulación de
la vida académica universitaria.
En mi modesta opinión, cualquiera que sea el
escenario que tomemos, resulta importante extremar los requisitos para ser
autoridad universitaria y decano, pues, no faltará quien alegue que todo
elector puede ser elegido. En una votación no cualificada, uno a uno, cualquier
cosa puede ocurrir.
Finalmente, un refrán popular, “la salsa que
es buena para el pato es buena para la pata”. Elección amplia, plural,
democrática en todas la Universidades del país. El gobierno con la sentencia en
referencia apuesta a una medición de fuerzas. Vamos a contarnos todos de una
vez. Sin miedos. Sin excusas.
Últimas preguntas ¿Qué va a hacer la Asamblea
Nacional? ¿Va a dejar sola a la Universidad venezolana?
Mis respetos.
martes, 20 de agosto de 2019
ACOTACIONES A LAS NEGOCIACIONES CON EL CHAVISMO
ACOTACIONES NECESARIAS A LAS NEGOCIACIONES CON EL CHAVISMO
Humberto García Larralde
LOS FINES DE LA
NEGOCIACIÓN Y SUS IMPLICACIONES
Retornar al ordenamiento constitucional
a través de la negociación con representantes del Madurismo será siempre
preferible a que ello ocurra por medio de una intervención extranjera. Pero el
margen con que debe manejarse tal negociación estará necesariamente constreñido
por el fin buscado: la creación de condiciones para que los venezolanos superen
de forma eficaz y perentoria la terrible situación en que la oligarquía militar
- civil los ha sumido, y para conquistar una democracia plena, con contenido.
Las negociaciones no deben restringirse
a plantear la salida del usurpador. Sea por medio de elecciones confiables (con
las garantías del caso) o por otros mecanismos, el resultado debe apuntar al
cambio del modelo funesto instrumentado por Chávez y Maduro en contra de la
población. Significa, en primer lugar, el respeto pleno de la batería de
derechos civiles, políticos y económicos consagrados en la Constitución. Como
condiciones sine qua non, pueden citarse: Restablecer las
potestades de la Asamblea Nacional; disolver la asamblea constituyente; renovar
al CNE; liberar los presos políticos; cesar la criminalización de la protesta;
respetar los derechos humanos; convocar elecciones presidenciales confiables.
En el plano económico es un sinsentido
que todo el esfuerzo por sacar a Maduro termine en una gestión que no dé
respuesta palpable a las expectativas de perentoria mejora en el bienestar de
la población. Un nuevo gobierno que fracase en responder satisfactoriamente a
ellas tendría muy corta vida.
En términos generales, existe consenso
entre los economistas en torno a la necesidad de instrumentar políticas
creíbles y consistentes que abaten la inflación, permitan estabilizar el tipo
de cambio en un mercado libre, eliminen los controles e incentiven las
inversiones productivas para generar empleo, abastecimiento y equilibrio en las
cuentas externas. Ello está recogido en el Plan País y, con mayor elaboración,
en las discusiones entre economistas que le sirvieron de sustento.
EL DESAFÍO ECONÓMICO
El nivel tan absoluto de destrucción y
de pauperización de los venezolanos producido por Maduro y su equipo genera
esperanzas de mejora inmediata entre los venezolanos, lo que plantean un serio
desafío a un eventual gobierno democrático futuro. Entre los elementos de mayor
impacto están:
1) El
salario mínimo se encuentra actualmente en menos de tres dólares al
mes. Tengamos en cuenta, además, el aplanamiento de la escala salarial
en torno a este nivel, con lo que la mayoría de los asalariados ganan menos de cinco
veces esta cantidad[1].
2) La
estabilización del precio de la divisa, en un mercado sin restricciones,
presupone una apreciable corrección de la paridad, actualmente sobrevaluada.
Esto significa que se despreciará el bolívar, lo que reducirá aún más los
salarios arriba mencionados en dólares.
3) La
recuperación de los servicios públicos, factor central al bienestar de los
venezolanos, obligará a un proceso eventual de sinceración de sus precios para
garantizar su prestación eficiente.
CONDICIONES PARA EL
AJUSTE EXPANSIVO DEL PLAN PAÍS
El programa de estabilización económica
planteado en el Plan País augura un crecimiento rápido de la producción, el
empleo y de los salarios reales. Ello se fundamenta, entre otras cosas, en la
altísima capacidad ociosa del aparato productivo doméstico que actualmente
opera, en promedio, a menos del 30 de su capacidad. Un cambio político que
restablezca las garantías legales a la propiedad y de orden procesal, elimine
la inflación, levante los controles y asegure el acceso sin restricciones a la
divisa, debe provocar una respuesta inmediata, fuertemente expansiva, de
empresarios locales e inversionistas foráneos. No obstante, ello dependerá de
las siguientes condiciones, que están interrelacionadas:
1) Un
significativo financiamiento internacional, con una reestructuración a fondo de
la deuda pública.
2) La
apertura de la industria petrolera a la inversión privada.
3) Un
incremento significativo y a muy corto plazo en la productividad laboral.
4) Un
gobierno que dé confianza, dotado de un equipo económico altamente calificado.
Las
magnitudes requeridas de financiamiento externo sólo las podrá proveer la banca
multilateral, con el FMI a la cabeza, a la cual habrá de sumarse préstamos
bilaterales, la reapertura del crédito internacional y la inversión privada.
Pero tal financiamiento estará sujeto a un programa creíble, coherente y
factible de recuperación de la economía, que proyecte una imagen de solvencia
en el tiempo ante la banca y los inversionistas foráneos, y que permita el
reembolso del financiamiento en los plazos acordados. La existencia de un
gobierno serio, dotado de un buen programa y de personal directivo altamente
calificado, debe transmitir la confianza necesaria para que las
transformaciones requeridas se instrumenten de manera eficiente y oportuna.
Esto posibilitará negociar una restructuración a fondo de la deuda pública
externa, con apoyo del FMI, para que Venezuela pueda atender los compromisos
internacionales que de ahí se deriven, pagar sus importaciones y aspirar a
dinero fresco.
NO HABRÁ MILAGRO
PETROLERO QUE VENGA AL RESCATE
La recuperación de la industria
petrolera habrá de aumentar los ingresos por exportación de crudo. Pero ya no
habrá milagro petrolero. En el mejor de los casos, la producción anual podrá
incrementarse en el equivalente a 250.000 a 300.000 barriles diarios. De manera
que el país podrá alcanzar un nivel respetable de producción (en torno a los
2,5 millones b/d) en unos seis años. En términos per cápita, la producción
estará apenas por la mitad de la existente en los años ’70. Además, la
atracción del capital requerido para esta expansión requiere reducir la carga
impositiva a la industria, de manera que esta mayor producción, si bien
generará empleo y encadenamientos con proveedores locales (los que
sobrevivieron junto a los nuevos), no aumentará en proporción los ingresos del
estado. Es decir, esta vez la renta petrolera no vendrá al rescate.
Más allá, las expectativas son poco
favorables a un aumento abrupto en los precios internacionales del crudo, tanto
por el incremento de la oferta (fracking en EE.UU., no limitado por
cuotas o restricciones políticas), como por la ralentización y eventual
reducción de la demanda por el desplazamiento progresivo de los combustibles
fósiles ante consideraciones climáticas, junto a la disminución en los costos
de fuentes alternativas de energía. Los esfuerzos por reducir el uso de los
combustibles fósiles acortan la vida de Venezuela como país petrolero. Algunos
calculan una ventana de apenas tres décadas, antes de que caiga aceleradamente
la demanda por nuestro crudo.
LA IMPORTANCIA
DECISIVA DE MEJORAR PERENTORIAMENTE
LA PRODUCTIVIDAD
La terrible pauperización de la
población venezolana a manos de Maduro y los suyos obliga a concertar de
inmediato la transferencia de recursos a los sectores más humildes a fondo
perdido. Pero la viabilidad de que órganos multilaterales accedan a financiar
tales transferencias se sustenta -más allá de consideraciones humanitarias-, en
la condición de que sean progresivamente reducidas y/o en su eventual
reembolso. El financiamiento externo es renuente al gasto corriente
improductivo. Más allá, debe considerarse la sinceración de los precios / tasas
de los servicios públicos y el efecto de la depreciación (pass-through) sobre
los precios domésticos. De manera que la mejora tan ansiada en los ingresos de
la población habrá de descansar, por fuerza, en el incremento en la
productividad laboral.
Aumentar drásticamente la productividad
cuanto antes es factible, sin mayores inversiones, si se logra aprovechar la
holgada capacidad ociosa de la planta productiva del país. Pero numerosos
factores entraban tal aprovechamiento. Citamos los siguientes:
a) La
ausencia (por emigración) de mano de obra calificada y de talento profesional;
b) El
colapso de los servicios públicos y de la infraestructura física;
c) Un
marco institucional –leyes, reglamentos— asfixiante y punitivo;
d) La
ausencia de servicios especializados de apoyo;
e) La
destrucción del tejido industrial (clusters): proveedores, industrias
complementarias, de servicios.
f) Una
banca “enana”, que ha visto reducir sus activos en dólares en casi un 90% desde
2013;
g) El
colapso de la capacidad de respuesta administrativa del Estado en muchas áreas;
h) La
necesidad de pagar remuneraciones competitivas para atraer talentos y personal
calificado, en una economía en la que el salario promedio está por debajo de
los $10 mensuales. La inversión extranjera contemplaría sueldos competitivos
para sus operaciones, pero sueldos atractivos que retengan el personal
calificado requerido para hacer funcional al estado, recuperar y mantener los
servicios públicos, es políticamente problemático cuando la remuneración
general es tan miserable.
Es imprescindible articular un programa
especial dirigido a resolver estas insuficiencias. La inversión extranjera
podrá llenar algunos vacíos en el corto plazo, pero será mayor contando con un
programa que identifique las oportunidades y la secuencia de acciones deseada
para su superación.
Finalmente, la reestructuración eficaz
de la deuda pública externa habrá de liberar recursos requeridos para importar
los equipos e insumos que exigirá la reactivación económica, así como los
bienes de consumo y servicios para complementar la demanda final. Ello es
crucial, dado el enorme peso que tiene su servicio bajo las condiciones
actuales. Si bien en el tiempo se prevé que las inversiones se traduzcan en un
aumento sostenido en las exportaciones (petroleras como no petroleras), sin
reestructurar la deuda la economía verá comprometida su crecimiento en el corto
plazo.
IMPLICACIONES PARA EL
ACTUAL PROCESO NEGOCIACIÓN
La criminal destrucción de las
condiciones de vida de los venezolanos urdida por la oligarquía militar – civil
no ofrece mayores márgenes para negociar un gobierno de transición con factores
del chavismo. Estamos frente a un estado fallido que pone en entredicho la
propia viabilidad de Venezuela como país si no se acometen de inmediato
profundos cambios. Tal precariedad restringe las posibilidades de una
transición exitosa, que abra las puertas a una recuperación sostenible, a las
siguientes opciones:
1. Gobierno
nuevo, comprometido con el rescate de la institucionalidad democrática liberal,
resultado de desplazar por completo al madurismo del poder, bien sea por la
implosión de sus bases de sustento (renuencia militar a seguir apoyándolo) o
por una intervención extranjera, que consiga piso en factores domésticos para
reconstruir la democracia. Es un escenario tipo “borrón y cuenta nueva”.
2. Gobierno
de coalición con los factores más sanos del chavismo, resultado de una
negociación que acuerde las condiciones sine qua non mencionadas
al comienzo de este escrito y convoque de inmediato elecciones presidenciales
confiables.
El primer escenario es el más favorable
para el futuro de Venezuela, pero también el más complejo en términos del manejo
satisfactorio de las expectativas de mejora del venezolano, pues
necesariamente implica una ruptura completa con la cultura rentista.
Si bien durante los primeros dos años (quizás más) tendrá que existir una
combinación de servicios subsidiados con transferencias directas a los hogares
más necesitados --hasta que la recuperación de la economía pueda asegurar
condiciones de vida aceptables a la población--, tales medidas deben entenderse
como transitorias. La ventaja de este escenario es que, al tener un programa
coherente (Plan País) que de confianza y un equipo de gobierno altamente
calificado, será factible concertar un generoso apoyo financiero con el FMI y
el BM.
El segundo escenario posiblemente
implicará continuar dependiendo de algunos programas de reparto, combinado con
subsidios a servicios y controles de precio. Al no enfrentar la cultura
populista / rentista, habrá de generar problemas crecientes en el tiempo por su
ineficacia en proveer condiciones para sacar a la población de la miseria.
Disuadirá, por tanto, la prestación de recursos más allá de la ayuda
humanitaria. Quizás la lucha contra la corrupción –de permitirla el componente
chavista del gobierno—provea recursos que permitan mejoras apreciables en
algunos puntos (servicios públicos, importaciones)
En fin, las condiciones mínimas que
justifiquen llegar a acuerdos con factores del chavismo a través de la
negociación son muy exigentes. Constituyen una camisa de fuerza irrenunciable.
No tiene sentido acordar una coalición que no las cumpla. Y esto va para
aquellos ilusionados con un gobierno de “Unidad Nacional”, a cuenta que
observan grietas en la estructura mafiosa de dominación. Seguir “muddling
through” con un gobierno de transición mixto es inhumano, dadas las condiciones
actuales de pobreza extrema y, además, inviable.
Para facilitar un acuerdo satisfactorio
se requiere, como todos sabemos, hacer concesiones. Se ha ofrecido, levantar
las sanciones a quienes renieguen de la dictadura y ayuden a restablecer el
ordenamiento constitucional, la posibilidad de un régimen transicional para
juzgarlos --como ocurrió en las negociaciones de paz en Colombia--, así como
eventuales períodos de gracia (para que puedan esfumarse). Es de suponer,
además, que la inviabilidad futura evidente del madurismo, contribuya a que
algunos de quienes lo apoyen, abandonen el barco antes de que se hunda. La
incógnita está en saber si esos chavistas “sanos” existen y si tienen
suficiente peso en el poder como para asegurar la salida pacífica de la mafia
Maduro – cúpula militar.
Humberto García
Larralde
economista, profesor
de la UCV
himgarl@gmail.com
[1] el sueldo de un profesor titular a dedicación
exclusiva de una universidad pública es menos de siete veces el salario mínimo,
equivalente, al momento de escribir estas reflexiones, a solo diecinueve
dólares al mes.
Etiquetas:
Humberto García Larralde
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




