sábado, 5 de noviembre de 2011

JESÚS URDANETA HERNÁNDEZ - EL MIEDO DEL RÉGIMEN


El aumento salarial a los militares es justo. El problema radica en que todos los sectores lo merecen, no sólo el castrense, y si de acuerdo a la Constitución  todos somos iguales, entonces el aumento  “exclusivo” a los militares es aberrante porque coloca a éstos por encima de los civiles.

Sabemos que éste es un gobierno militarista, pero lo importante es entender que en esta oportunidad esta “dedicación  particular” no viene  inspirada por el afecto que se les tiene, sino por el temor que les genera. En efecto, el Régimen tiene miedo y por ello, por primera vez, la ecuación se invierte: el gobierno quiere congraciarse con los militares, quiere tenerlos contentos, no vaya a ser que alguno se vuelva creativo, porque como “cada ladrón juzga por su condición” están confiados en que un bozal de arepa es suficiente ante la humillación constante que como Cuerpo sufren y las necesidades diarias que como ciudadanos padecen.

En paralelo, los venezolanos venimos soportando estoicamente las constantes amenazas de algunos militares, en el sentido de que la única opción para el País es Chávez y que no reconocerían ninguna otra autoridad. Pura fanfarronería. Las Fuerzas Armadas a pesar de estar afectadas por este proceso, son una fuerza institucional que conoce y entiende perfectamente cuál es su papel y sus responsabilidades, por lo que jamás se plegarían a los deseos de unos cuantos que, como saben que no tienen vuelta atrás en virtud de los desmanes y delitos cometidos, pretenden que otros se inmolen por ellos.
Eso, sin embargo, no va a suceder.

En primer lugar, porque quienes profieren esas amenazas, no son los verdaderos líderes militares de nuestras Fuerzas Armadas. Ocupan los cargos que ejercen, sólo porque desarrollaron al máximo el arte de la genuflexión y de la adulancia y no por el engrandecimiento de los valores morales y éticos que todo soldado de la Patria debe poseer, por lo que no son ejemplo de nadie;  y en segundo término, porque hoy por hoy, todos los militares saben que las reglas de juego han cambiado, que cada uno de ellos es responsable por los actos que comete y que ya no pueden excusarse en el concepto de  “obediencia debida” al superior.

Por supuesto que esas infelices manifestaciones no son espontáneas y obedecen al plan de generar dudas y temor en la población. Pero a pesar de ello, los venezolanos estamos dando muestras de grandeza, de lucha y de coraje. El camino no ha sido ni será fácil, pero sí posible y lo importante es que aún cuando tenemos doce años recorriéndolo, estamos en un punto en el que  ahora sí vislumbramos la meta.

Esta semana comenzó la fiesta democrática de las postulaciones a las primarias de la Oposición venezolana. Y la llamamos fiesta, no en el sentido vulgar de diversión, sino como el regocijo de celebrar el fin de una era y el comienzo de otra. Hombres y mujeres que aspiran contribuir con su esfuerzo y el apoyo de todos los venezolanos, a la reconstrucción de un país que a gritos pide por libertad, seguridad, bienestar y progreso, se medirán y contarán a través de una contienda en buena lid, y en definitiva  se ayudarán  unos a otros,  para tomar las riendas y transitar el camino correcto.

Podemos lograrlo y vamos alcanzar los objetivos. Y cuando llegue el momento se impondrá la voluntad popular, y el eco de las amenazas será tan sólo un susurro tímido de  pataletas de ahogados.

Jesús Urdaneta Hernández
C.I.  4.391.814
Twitter @jesusurdanetah

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