martes, 19 de mayo de 2015
LAS PRIMARIAS DE LA MUD.
LAS PRIMARIAS
DE LA MUD
Rafael
Iribarren
.- Nada que celebrar; unos números muy malos.
Nada que celebrar de las llamadas “primarias” de la
MUD. Ni siquiera se rescata que hubo alguna participación local, no presionada,
de la gente; ni que algunos candidatos excluidos en “los consensos” resultaron
apoyados. Ni siquiera que sirvieron un poco de radiografía de aspectos de la
realidad interna de las oposiciones. Lo resaltante fue que para el 95% o más de
los venezolanos; en tal caso; fue solo una noticia.
Los números son malos. De los 7,7 millones de
electores, según la MUD, están registrados en las 33 circunscripciones en que
hubo primarias; votaron 543.793; 7.4%. En esas circunscripciones en que los
partidos no negociaron porque consideran que no tienen ninguna posibilidad; que
son “territorio chavista”; del total de 167 candidatos que la oposición-MUD
postulará en las parlamentarias en las 87 circunscripciones que hay
nacionalmente; se escogieron 42 candidatos; en principio, perdedores; los más
seguros perdedores.
.- Al contrario de las primarias del 2012.
En éstas primarias la participación de la gente no
significó exponerse a mayores consecuencias; a riesgos, etcétera; a “listas
Tascón”; no había ningún tipo de temor. A diferencia de las del 2012, nacionales;
cuando votar fue un gesto de resteo; algo o mucho de “echarla bolas”; y hasta
riesgoso, en algunos sectores. Y que constituyeron una inflexión en la dinámica
sociopolítica nacional; con la inesperada impactante participación de
bastante más de tres millones de votantes; cerca del 20% del RE nacional; casi
tres veces, con los ajustes estadísticos quizás más, que el 7,4% que hubo
ahora.
Se argumenta que la comparación debe ser con las
“primarias”; que no llegaron a serlo; del 2010 para los parlamentarios
actuales. No con las de hace tres años para el gobierno. Nada que ver. La
realidad es que, en Venezuela, desde 1993; no se vota por candidatos ni
propuestas concretas; sino en contra o a favor; para sacar a alguien del
gobierno; o para impedir que alguien regrese. La polarización ha sido entre
negaciones; no entre afirmaciones. Particularmente desde el 2004; los
venezolanos, polarizados, no votamos sino en contra del chavismo o en contra
del puntofijismo. Ahora fue igual, aunque en micro.
.- Unas primarias para escoger candidatos perdedores.
Lo más cuestionable de estas primarias no está, en que
fueron para escoger solo el 25%, 42, del total de candidatos que la MUD
postulará a la AN; mientras que el otro 75%, 125; son puestos por
las cúpulas partidistas y candidaturales que la conforman. Sino en que no hay
compensación ni correlación; entre el cero alcance político real de una
primarias montadas a consciencia de que de ellas saldrían solo candidatos
perdedores; todos sin la menor posibilidad real. Y que todos
los candidatos de oposición que resultarán electos; que todos los futuros
diputados de oposición; todos; los hayan impuesto; además negociados; las
burocracias partidistas a espaldas y hasta en contra de la gente y de sus
propias bases partidistas. La realidad es que la ocasión no es ni siquiera para
“una cervecita”; sino, en tal, caso para comenzar a pagar una parcela en
el Cementerio del Este.
.- Seguirá la misma partidización y candidaturización.
La perspectiva previsible; sin entrar en el tema; es
que lo que llaman “la política” en Venezuela; lo político-institucional; en
términos parlamentarios; seguirá estando protagonizada y en manos de las
burocracias y cúpulas partidistas y candidaturales; puntofijistas; de “los
políticos”; que la empujaron a la crisis desde los setenta; en un mano-a-mano
con el chavismo que desde el 98 hasta hoy la profundiza y caotiza y mantiene a
punto de colapso. Vale volver a repetir que lo seriamente previsible es
que la próxima AN sea igual y peor que las dos últimas; la del 2005 y la actual
del 2010, entre las que no hubo diferencias sustanciales; a pesar de, como se
sabe, en ésta hay una importante fracción opositora que en el anterior no hubo.
.-
El madurismo el primer beneficiado.
Correlativamente; los grandes beneficiarios de estas
primarias para designar los candidatos perdedores; son los chavismos; en
general, pero particularmente el madurismo; que tiene más poder fáctico
que los demás. Las “primarias” del PSUV; tan vacías de contenido real, y más
farsa; más circo malo; que las de la MUD; pero son manipuladas
mediáticamente como en alto contraste con éstas. De hecho, con un
impacto mediático, limitado, pero real; que se incrementará con el
aparatoso y costoso montaje que desplegarán en su ocasión. Montaje,
manipulación y efecto mediático; aparte de a cuanto llegue; que no la habría si
se hubieran hecho verdaderas primarias de las oposiciones; abiertas,
universales; en las que participara, como se dice “se midiera”, en igualdad de
condiciones; todo el que aspirara a estar en la AN. Para que todos los
candidatos por lista y nominales; fueran postulados a partir de la voluntad de
la gente.
.- Legitimado un CNE más abiertamente
partidizado.
El efecto más profundo y de más alcance de las
primarias de la MUD; el que a estas alturas ya tuvo; que seguirá teniendo
ahora, en la fase pre-electoral; y del que dispondrá y hará uso a discreción
postelectoralmente; es el de la legitimación del CNE; de sus manejos y
manipulaciones; de sus totalizaciones; y de las postulaciones que al final
hará.
En este coyuntura electoral el CNE; el mismo anterior;
viene actuando con menos pulso y pendiente de formalismos que antes Otra vez
está redefiniendo las circunscripciones electorales; igual y presumiblemente
con los mismos propósitos que en el 2010; decidiendo obviamente, como
antes, según una línea “de arriba” y con el mismo hermetismo; pero, ahora
más abiertamente partidista. Primera vez que; en sorprendente contraste
con habitual su formal atención a la normativa técnico-jurídica electoral; a
mitad de año no ha definido fecha concreta para las elecciones. Evidentemente;
no ya en función como se ha dicho de montar un proceso a la medida del PSUV;
que ya está; sino porque las contradicciones y lucha interna entre chavismos; concretamente,
entre madurismo y 4-febrerismo; como al país; tienen paralizado internamente el
sistema electoral.
.- La MUD avaló la reingeniería del fraude del CNE.
Para cuando la MUD, innecesaria e injustificadamente,
formalizó al CNE su solicitud de que le organizara las primarias; ya éste
trabajaba en la nueva reestructurando de las circunscripciones; y estaba en
mora inexplicable con el calendario electoral. O sea, se ocupaba en la
reingeniería de las estructuras operativas del fraude; según la escala y la
algoritmia requeridas para estas parlamentarias. En esos días un sector de la
dirección del PSUV; según, un globo de ensayo; hizo la maniobra de que las
elecciones del Parlatino fueran en la AN; no directas; maniobra que el ente
electoral avaló y asumió; sin explicación; sin consultar al TSJ; incluso
sin que pasara por la agenda de la Directiva. A pesar de eso; la MUD
persistió en que el CNE le hiciera las primarias; aceptando
incondicionalmente como éste las decidiera; hasta sin la eliminación de
las capta-huellas que inicialmente exigió. Una persistencia incompresible;
sobre todo por lo innecesaria.
.- Ahora a firmar la carta-compromiso de aceptar los
resultados del CNE.
Igual que para las primarias del 2012; estas del 2015
constituyen una legitimación y un aval, básicos; ya a estas alturas,
suficientes e irreversibles; por la MUD, del CNE como árbitro confiable. Una
legitimación, naturalmente de lo ya actuado; de sus actuaciones futuras;
determinantemente, de próximas totalizaciones y proclamaciones. Y en
consecuencia de la próxima Asamblea Nacional.
El aval por la MUD al CNE era suficiente y
estaba implícito en la realización misma de las primarias. Sin embargo el
presidente de la comisión electoral fue más allá; le expresó su reconocimiento
junto al Plan República. En el 2012; el solo montar el CNE las primarias,
le significaba un aval más que suficiente; sobrado; era su legitimación formal
por la oposición como árbitro confiable. Sin embargo, Chávez, chantajista y
monotemáticamente varias veces al día; exigió a la oposición, firmar; él
también lo haría; un compromiso público de que aceptaría los resultados del
CNE, “sean los que sean”, decía. Luego de semanas en el tema lo logró. Ya
bien avanzada la campaña presidencial, Capriles, como candidato, firmó la
carta-compromiso. Lo que vino luego es del dominio público.
El tema del “desconocimiento del árbitro y los
resultados”; del desestabilización, etcéteras; ya está manejándose. A pesar de
que como hace tres años, las primarias de la MUD las hizo el CNE; y de
que es suficiente aval. Seguro, como entonces, que volverá el chantaje de que
se firme un compromiso igual de reconocer sus totalizaciones sean las que sean.
Esperemos a ver hasta donde las oposiciones que se agrupan en ella llegarán en
la nueva legitimación del fraude ya en montaje. Fraude mediante el que el
madurismo; con no más del 20% de apoyo real; espera tener; y previsiblemente
tendrá; va a “ganar” nuevamente estas parlamentarias.
.- Sea cómo y cuál sea el fraude; el madurismo tendrá
los dos tercios de la AN.
Que el fraude del CNE-SMARTMATIK sea multifuncional y
polietápico; básicamente compitarizado; como sostenemos algunos; o que solo sea
de maniobras y manipulaciones técnico-operativas; de omisiones, de ventajismos,
etcéteras; como creen otros; no es la discusión ahora. Sea cómo y cuál sea;
contando con él, el madurismo con dosificada y condicionada participación de
otros chavismos; va a volver a controlar la próxima Asamblea Nacional; y, como
he sostenido; con dos tercios, con la mayoría calificada de parlamentarios.
.- Cuando se vuelva a UNASUR.
Solo horas antes de abrirse las mesas de las primarias
de las MUD; el CNE, su presidenta Lucena; sorprendió con el anuncio de que “una
delegación de UNASUR las acompañaría”. Según algunos medios; el sábado, ajenos
a los medios, llegaron a Caracas dos funcionarios del ente electoral
brasileiro. El domingo visitaron tres o cuatro centros de votación; como el
Miguel Antonio Caro; que estaban como casi todos, vacíos. No declararon y no se
supo más de ellos. Pero, seguro, en unas semanas volverán; también a
“acompañar” las primarias del PSUV.
Entonces visitarán varios centros electorales,
probablemente en diferentes partes del país; entre otros los mismos que
visitaron ahora; pero que entonces, sí estarán full; con miles de votantes
haciendo colas durante horas para designar los candidatos chavistas a la
Asamblea Nacional. Luego habrá un informe a UNASUR o de UNASUR sobre cómo
fueron ambas primarias.
Cuando, quizás el mismo diciembre; o, en tal caso, las
primeras semanas del 2016, comisiones de las oposiciones y muy posiblemente
hasta de chavistas mismos, se presenten a UNASUR a denunciar fraude y a
solicitar su intervención al respecto. Sus funcionarios permanentes; si los
reciben; sobre el criterio del organismos sobre la transparencia del proceso y
sus resultados; le harán referencia a los informes elaborados por sus
observadores sobre las primarias; y al hecho de que el CNE está avalado por la
MUD.
Caracas
mayo del 2015.-
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Rafael iribarren
lunes, 18 de mayo de 2015
LA DOLARIZACIÓN III
Miguel Aponte
Cómo será de precaria
la reflexión por estos días en Venezuela, que liberales y chavistas coinciden
en que para salvar la economía hay que «dolarizar». La clave que explica esta
curiosidad está en el poder mágico que, para ambos, tiene la medida, lo que
coloca a los dos en el campo del «fetichismo» económico. Movería a risa, si no
fuera trágico: creen que copiando esquemas resolverán problemas que lo que
requieren es ideas legítimas y ejecución propia; y no quieren admitir que éstas
hay que «parirlas» y «trabajarlas» aquí. No se trata de que sea impropio
compartir ideas y experiencias, incluso modelos, pero de allí a copiar
vulgarmente cualquier cosa y pretender así importar resultados, es demasiado.
La devaluación refleja
la inflación, pero no es su causa; la inflación acompaña a la escasez, pero no
es su origen. Por lo tanto, la ausencia de devaluación no garantiza abundancia
ni una economía fuerte y productiva y mucho menos prosperidad y desarrollo
automáticos; y, de hecho, una devaluación cero puede coexistir con la peor
escasez y una economía arruinada. ¿O es que creen que si se adopta oficialmente
otra moneda y en ese país crece el PIB, lo hará aquí? ¿Si allá crecen la
inversión y el ahorro, aumentarán aquí? ¿Si mejoran las expectativas allá,
desbordaremos de optimismo aquí? ¿Usted va a creer que si allá gozan de
variedad y calidad de bienes, veremos igual fenómeno acá? ¿Y si allá conviniera
aumentar o disminuir la liquidez, convendrá aquí? ¿Cómo conciliar requisitos
macroeconómicos de realidades completamente diferentes?
Yendo más allá de la
economía, ¿si allá la educación básica y universitaria es de calidad, lo será
acá? ¿Sí allá hubiera seguridad, democracia y libertades civiles, las tendremos
aquí? ¿Se respetarán los derechos porque esa sea la norma en aquel país, si
fuese el caso? ¿Y usted no cree que estos elementos extraeconómicos están en la
base de aquella realidad y condicionan la supuesta prosperidad económica?
¿Acaso adoptando la moneda se van a importar automáticamente estas realidades y
la prosperidad correspondiente, si es que eso fuera prosperidad? No nos
engañemos.
Para que esto ocurra
no basta adoptar la moneda, que no es más que un elemento de aquella sociedad:
habrá que asimilarse completamente, hacerse aquella sociedad; entonces esté
claro, se trata de algo que va más allá de la economía. Pidan la nacionalidad:
será más fácil.
Copiar esquemas ha
sido la constante venezolana desde el mismo inicio de la República en el sXIX:
comenzando con el liberalismo, que envuelto en su manto positivista dominó y
domina las mentes socialdemócratas, marxistas y socialcristianas criollas,
todas más iguales de lo que creen; y hasta hoy. ¿Qué ocurre que nos negamos a
pensarnos? ¿Adónde va un país que no se piensa?
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martes, 12 de mayo de 2015
LA RAZÓN VERDADERA DEL CONTROL DE CAMBIO
LA RAZÓN VERDADERA DEL CONTROL DE CAMBIO
Humberto García Larralde
Los venezolanos, como quienes nos
observan desde allende las fronteras, tienen que estar decididamente perplejos
ante la negativa del gobierno a enmendar su obstinado apego a medidas que de
manera notoria han destruido la economía nacional y, con ello, los medios de
sustento de la población. En lugar destacado se encuentra el insensato control
de cambio. Desde una óptica económica ha generado efectos totalmente opuestos a
los que justificarían su implantación. Lejos de detener la fuga de capitales,
la ha estimulado.
Desde 2003 (cuando se implantó) hasta el
tercer trimestre de 2014 –último registro del BCV- se han fugado por las
cuentas financiera y de errores y omisiones de
la balanza de pagos, más de USA $ 192 millardos. Esta cifra supera en más de 10
veces el total de recursos que salieron del país en los 40 años previos a
Chávez (1959 a 1998). En vez de parapetear la moneda nacional, el control de
cambio la ha degradado a niveles ruines. Y las reservas internacionales están
en el nivel más bajo desde octubre de 2003, con una cobertura del bolívar[1], al tipo de cambio oficial de Bs.
6,3/$, ¡de apenas 6%!
Tampoco pueden esgrimirse razones de
“justicia social”, amparadas en la cínica consigna de que “las divisas son del
pueblo”. El anclaje de precios en un dólar controlado en absoluto frenó la
inflación: los últimos dos años ésta ha sido la más alta del mundo
y, para 2015, estará en el rango de los tres dígitos. Y la importación de
alimentos con el dólar a 6,30 no contuvo el alza de precios de este sector, que
ha sido el más alto de la canasta de consumo. Pero sí sobrevaluó la moneda
nacional y contribuyó, junto al acoso al sector privado, a arruinar la
producción doméstica.
Con ello contribuyó a profundizar la
terrible escasez de bienes e insumos que amenazan hoy con sumir al país en una
crisis humanitaria de proporciones africanas. Además, el racionamiento de la
divisas a precios ridículamente bajos ha disparado el dólar paralelo –y detrás
de él al SIMADI- hasta situarlo, al 11 de mayo de 2015, 45 veces más caro que
el dólar oficial. Y, ante la escasez de divisas y la cuasi imposibilidad de
acceder al dólar a Bs. 6,30, esta tasa estratosférica ha devenido en referencia
obligada para la fijación de precios, pues sólo con ella se garantiza la
reposición de inventarios.
Tenemos una economía dolarizada pero a
la tasa “paralela”, haciendo de este disparatado esquema cambiario un
poderosísimo nutriente de la inflación[2].
Lo peor es que el alza del “paralelo” se ha convertido en una “profecía
autocumplida”: como todo el mundo vislumbra que va a subir el
dólar, mejor comprarlo ahora, con lo que –efectivamente- se encarece aun más. Y
pensar que un ajuste macroeconómico integral, con financiamiento externo y
garantías que restablecieran un clima de confianza para el empresariado,
permitiría unificar el precio del dólar en torno a sus valores de equilibrio
-aquel que equipara el poder adquisitivo externo del bolívar con el interno-,
casi siete veces más barato, hoy, que el paralelo. El libre acceso a un dólar
así, en una economía abierta a la competencia, estabilizaría los precios a
niveles bastante inferiores a los actuales.
No se levanta el control de cambio por
razones ideológicas, ripostan otros. ¡Vade retro con cualquier
programa de ajuste que medio huela a neoliberalismo!, gritan los más fanáticos.
¡”No debemos traicionar el legado del comandante”!, se persignan los devotos.
Pero no, si bien la obnubilación ideológica –ignorancia- dispensa tener que
admitir el fracaso de esta medida y podrá tranquilizar la mala conciencia de
quienes sí se dan cuenta del desastre que provoca, ningún gobierno se suicida
adrede. Tiene que haber otra razón para mantener el control de cambio. Y la hay.
“Es que su objetivo es político”
–confiesa el cándido Aristóbulo. Pero no en el sentido de conquistar voluntades
a favor de la política gubernamental: la mantención del control de
cambio ha sido un desastre para la popularidad del gobierno. Se trata
de preservar el usufructo de los dólares para un grupo, cuya identidad se
define en términos políticos. Son las transacciones de divisas controladas
y sigilosamente resguardadas de los ojos escrutadores del público las que han
permitido el lavado de $4,2 millardos descubiertos en el Banco de Andorra, los
$12 millardos depositados en el HSBC sin el asiento correspondiente en los
balances del Banco del Tesoro, el auge del narcotráfico custodiado por el
“cartel del sol” y las fortunas acumuladas afuera por los Andrade, Derwick,
Ruperti y por muchos “revolucionarios”.
Es el control de cambio lo que ha
permitido a Maduro boncharse los dineros del país viajando a todos lados sin
propósitos claros, con amigos, familiares, personal de servicio y enchufados,
mientras los venezolanos se hunden en la miseria[3]. ¿Podrían Jaua y otros jerarcas de la
“revolución” financiar giras al exterior con tanta libertad, con niñera
incluida, sin el control de cambio? Pero más allá, ¿Se hubiera podido construir
la red de complicidades y de negocios con el Hizbolá y con otras organizaciones
terroristas de no preservarse los dólares para uso discrecional de Chávez y su
equipo? ¿Cómo ocultar el trasvase depredador de fortunas a Cuba -100.000
barriles diarios de petróleo a cambio de “médicos”- si no existiese el control
de cambio? ¿Las costosas campañas publicitarias en el extranjero de Maduro se
harían con tanta desfachatez sin el control de cambio? ¿Y las “ayudas” y otros
regalos a presidentes “amigos”?
Y, por último, ¿No sería bastante menos atractivo
trasvasar productos regulados a Colombia y las Antillas si no existiera la
posibilidad de cambiar lo colectado a la tasa del dólar paralelo? ¿Y qué del
absurdo subsidio –regalo- de la gasolina, que permite cobrar más allá de la
frontera y a la tasa paralela más de 2.500 veces lo que costó adquirirla en
Venezuela? ¿Cómo extorsionar a empresarios y público en general, sin el anzuelo
del dólar barato? ¿Cómo asfixiar a la prensa independiente si no se les niega
el acceso a la divisa?
En fin, el control de cambio es la pieza
central del manejo patrimonialista del Estado por parte de la
oligarquía militar-civil que controla el poder. Un “socialismo” donde se ha
privatizado el usufructo de lo público para beneficio de los “revolucionarios”.
El control de cambio, junto a los demás controles, es el sustento de la
corrupción en Venezuela. Recordemos que Al Capone se hizo poderoso gracias a la
prohibición del alcohol que le permitió conquistar, a sangre y fuego, el rol de
proveedor monopólico.
Y el negocio multimillonario del
narcotráfico que azota a muchos países de América Latina crece precisamente
porque es ilegal. Los controles y regulaciones prohibitivas constituyen el
caldo de cultivo que alimentan las mafias que intermedian entre oferentes y
demandantes, más cuando cuentan con complicidad desde los más altos mandos. Y
Venezuela no es la excepción. Las decisiones sobre asuntos económicos responden
a incentivos. Con tan poderosos alicientes ¿Estará la oligarquía interesada en
levantar el control de cambio?
Durante el último año del gobierno de
Caldera, el precio de exportación del barril de petróleo venezolano era de $10.
La economía estaba lejos de ser boyante, había crisis y descontento, pero ni
remotamente se padecían los niveles de escasez e inflación actuales. El barril
de petróleo a $47 para lo que va del 2015 no tiene por qué significar una
tragedia para la economía. Sí lo es, lamentablemente, el control de cambio y
demás políticas expoliadoras de la oligarquía.
Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV
11 de mayo del 2015
[1] Se refiere al
monto de la liquidez monetaria.
[2] junto al
financiamiento monetario de déficits de la gestión pública, cercanos al 20% del
PIB, y los controles de precio.
[3] En lo que va del
año ha despilfarrado unos $5 millones, según cálculos del diputado
Berrizbeitia.
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Humberto García Larralde
lunes, 11 de mayo de 2015
DOLARIZACIÓN II
DOLARIZACIÓN II
Miguel Aponte
Desde Caracas.- Pregunte a los norteamericanos si “euroizarían” su
economía o a los europeos si dolarizarían la suya o haga ambas preguntas a los
japoneses, o al revés: si es que le entienden, ¿qué respuesta cree que
obtendrá? Exacto: un rotundo no. Ahora pregúntese usted por qué. Respuesta:
porque ningún país que se entienda a sí mismo como tal iba a renunciar a
manejar la política monetaria, porque ella, junto con la política fiscal y
otras, configura aquello con lo que se cuenta para realizar su “política
económica”, brazo indispensable de sus políticas públicas; simplemente porque
de eso se trata gobernar sus propios países. Esto debería bastar para
disuadir a los “dolaristas” criollos.
Ahora bien, una
mala política económica es causada por un gobierno pervertido y mediocre y, en
nuestro caso, también por la imposición de un modelo fracasado; cuando, entre
otras cosas, deviene en hiperinflación, destruye completamente el valor del
dinero. Pero, ¿cómo creer que la dolarización resuelve esto? ¿Acaso la política
económica se reduce a eso? ¿Y el modelo
antidemocrático-populista-rentista-autoritario, se corrige así nomás? ¿Sí?
Quien crea que
dolarizando elimina estos problemas, está “vendiendo el sofá”, se equivoca:
sólo los transforma, nada más. Además, si piensa que este anclaje conducirá la
economía automáticamente por el camino del equilibrio y el crecimiento, se
equivoca otra vez. No hay relación funcional obligatoria entre estas variables.
El equilibrio y el crecimiento no son resultados automáticos de causas
“cosificadas” y ajenas a la sociedad. Si no se ha hecho bien, no es cerrando un
ojo que se hará mejor, es con conocimientos, autocrítica seria y reflexión
honesta: aprendiendo y comprendiendo. Progresar, desarrollarse, si es que caben
estos términos, son resultado de visiones, actitudes y conductas complejas que
la economía usa, pero que la trascienden, incluida la ética. La economía aquí
es resultado y no causa.
Ahora, suponga
usted que se decide, a pesar de todo, dolarizar a Venezuela. ¿Podrá hacerse
mañana? Nuevo error, porque ¿a qué tipo de cambio se hará? ¿A 6,30 o a 275? Si
lo hace al primero sobrevaluará la economía, si al segundo, la subvalúa: en
ambos casos espantará los mercados porque no será creíble; y se irán, claro,
luego de saquear los pocos dólares que quedan. ¿Y si se promedia? Igual, porque
la medida sola no será nada si no se hace anticipar y, posteriormente,
acompañar con otras que, en definitiva, son las que importan, ¿no es así? ¿Y
cuáles? ¡Las mismas que hay que adoptar sin necesidad de dolarizar la economía!
Entonces, aquello que habrá salvado la economía será el haber hecho
responsablemente las cosas que había que hacer y jamás este nuevo acto de magia
con el que se confunde aún más a un país ya bastante confundido.
Miguel Aponte
10 de mayo del 2015
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CARACAS CONTRA JERUSALÉN
CARACAS CONTRA JERUSALÉN
Luis Marín
El Centro Simón Wiesenthal juzgó conveniente denunciar
la “campaña global para el retorno a Palestina” realizada en Caracas entre el
15 y 17 de abril, como “una estratagema orientada a la disolución del Estado
judío”. La flamante embajadora del Estado árabe palestino en Venezuela, Linda
Sobeh Alí, dice por su parte que “Venezuela es el punto focal para la causa
palestina en América Latina”. Hay que creerles.
Si no fuera por esto, el citado I Congreso por el
retorno a Palestina hubiera pasado, como se dice aquí, por debajo de la mesa,
porque no hubo declaración oficial de las autoridades cubanas ni de sus
vasallos, menos de la oposición oficial, que no respalda a Israel ni siquiera
con una pizca de la intensidad con que el régimen lo ataca.
Todo ocurrió en esa especie de semiclandestinidad
propia de actividades revolucionarias, que sólo revelan lo que quieren que se
sepa, pero sin verificación independiente, confrontación con la realidad,
contraste abierto de opiniones; ninguna autoridad, ningún reconocido experto en
la materia supuestamente objeto del Congreso, solamente se dice que hay
delegados de Cuba, Argentina, Ecuador, Chile, México y Venezuela.
La nota pintoresca la puso una delegación de la secta
judía Neturei Karta, negadores acérrimos del Estado de Israel y que claman por
su eliminación, en el entendido de que no representa a los judíos y que el
sionismo es una especie de blasfemia.
No deberían invitarlos a los futuros Congresos porque
sin proponérselo revelan cual es el verdadero objetivo, que no puede ser el
retorno de los árabes al territorio de Israel, porque ellos son judíos, pero sí
la destrucción del Estado judío, que es la finalidad declarada de esta secta.
De manera que el primer rasgo característico de
este Congreso es su falta de claridad, que a veces se confunde con encuentro
interreligioso por la participación de representantes cristianos, musulmanes y
judíos, a veces de pretendidos refugiados árabes palestinos, para naufragar en
el hecho de que en realidad son militantes variopintos que luchan por un
objetivo común.
El objetivo es promover un supuesto “derecho de
retorno” de los árabes a los territorios comprendidos dentro de las fronteras
del Estado de Israel.
Derecho cuyo ejercicio implica la desaparición de
Israel y la expulsión de los judíos de su territorio, cuando no su explicita
aniquilación.
El derecho de retorno árabe es la negación del Hogar
Nacional Judío.
RESOLUCIÓN 194
La pretensión de un derecho tanto en el ámbito interno
como internacional exige la invocación de alguna norma en qué sustentarlo, de
manera que éstos congresistas, como tantos otros antes que ellos, recurren a la
Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU del 11-12-48, que intentó
finiquitar las hostilidades de la I guerra árabe israelí o guerra de
independencia y que Jimmy Carter, por ejemplo, considera “de naturaleza
fundamental”.
En particular su artículo 11 que dice: “Resuelve que
debe permitirse a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y
vivir en paz con sus vecinos, que lo hagan así lo antes posible, y
que deberán pagarse indemnizaciones a título de compensación por los bienes de
los que decidan no regresar a sus hogares y por todo bien
perdido o dañado cuando, en virtud de los principios del derecho
internacional o por razones de equidad, esta pérdida o este daño deba ser
reparado por los gobiernos o autoridades responsables”.
Lo primero que se observa es que se trata de una
Resolución de la Asamblea General no vinculante, que tiene la calidad de
recomendación, pero no es una norma obligatoria de derecho internacional. No
obstante, puede hacerse un ejercicio de interpretación para constatar qué
sustento puedan tener en ella las pretensiones de quienes la invocan.
La Resolución nunca menciona específicamente a los
judíos ni a los árabes y cuando utiliza la expresión “refugiados” se entiende
que se refiere a los de ambas partes en conflicto y no a los de una sola de
ellas, como parecen pretender quienes la invocan unilateralmente.
Este pequeño sesgo les permite ignorar los derechos de
ochocientos mil judíos expulsados de los países árabes en el curso del
conflicto; pero ¿tiene sentido, es plausible o acaso posible que los judíos
retornen a los países de los que fueron expulsados?
Demás está decir que tampoco utiliza la expresión
“palestinos” y menos en el sentido que se le da actualmente, referida sólo a
los árabes, que a partir de 1964 se inventaron una nacionalidad palestina con
carácter retroactivo; pero esto es algo de lo que nos ocuparemos más adelante.
Comencemos con la expresión “regresar a sus hogares”,
que es una condición que los congresistas no pueden cumplir, puesto que no
tienen ni han tenido jamás su hogar en el territorio de Israel; dejando de lado
el requisito de que deseen “vivir en paz con sus vecinos” cosa que ni siquiera
se preocupan en aparentar.
Esta no es una cuestión de interpretación sino que lo
dice el texto del artículo 11 expresamente cuando subraya “lo antes posible”,
lo que le da carácter perentorio, no para ejecutar ochenta años después,
como si fuera una disposición eterna, transferible hereditariamente, sin
limitación alguna.
Concepción ésta muy contraria a la idea de finiquito
que es el fundamento de la Resolución, por eso se llama así, porque supone la
solución de una controversia, conflicto o litigio; que las demandas no pueden
ser infinitas ni los casos presentarse una y otra vez, sin término o extinción
posible y sin prescripción, sea ésta adquisitiva o resolutoria.
Pero sigue diciendo el artículo 11 que deberá pagarse
indemnización a los que decidan no regresar y repite a
sus hogares, por tanto, los pagos son una alternativa y no pueden
reclamarse ambos, esto es, regresar a su hogar y cobrar indemnización, cosa que
los partidarios del “derecho de retorno” hacen con el mayor desenfado.
Pero lo realmente grande es quién está obligado a
pagar según la Resolución 194, en virtud de los principios del Derecho
Internacional: “esta pérdida o este daño debe ser reparado por los
gobiernos o autoridades responsables”, es
decir, por los Estados árabes.
Esta conclusión es forzosa e indubitable porque “los
gobiernos”, en plural, son los árabes, porque Israel es uno sólo; pero además
no puede incluirse dentro del conjunto de “los gobiernos” porque se añade
“responsables”, según el derecho internacional, y éstos son los países
agresores, los que provocaron la guerra.
Siempre se ha dicho y repetido que la historia
la escriben los vencedores. Extremando el argumento se sostiene que son los
escritores y los poetas quienes inventan la historia, que es lo que va a quedar
en sus libros. Sin embargo, hay hechos duros e incontrovertibles que están más
allá de toda manipulación y que resisten todo intento de tergiversación.
Se pueden interpretar como quieran los hechos que
dieron lugar al nacimiento del Estado de Israel, pero, parafraseando a
Clemenceau, lo que nunca se podrá decir es que la noche del 14 al 15 de mayo de
1948 Israel invadió a cinco países árabes.
Egipto, Siria, Irak, Transjordania y Líbano decidieron
someterse al veredicto de la guerra, como si fuera el juez supremo y perdieron.
Ahora no se puede devolver la historia como si más de
media docena de guerras posteriores no hubieran ocurrido.
LEY DE RETORNO
Uno de los aspectos más exasperantes de la inquina
árabe contra Israel, pero en general de todo el antisemitismo del siglo XXI, es
su tendencia a banalizar los grandes hitos de la historia del pueblo judío para
convertirlos en burdas caricaturas, como cuando hablan de “éxodo palestino”,
“diáspora palestina” e incluso de “holocausto palestino”.
Pero en este momento sólo podemos ocuparnos del
llamado “derecho de retorno” que es obviamente una suerte de remedo de la Ley
de Retorno que es con mucho la primera ley fundamental de Israel, promulgada en
1950.
Mediante esta Ley se otorga el derecho a retornar a
Israel y adoptar la ciudadanía israelí, con sus derechos y obligaciones, a
todos aquellos judíos o descendientes de judíos hasta la tercera generación
(hijos, nietos y sus cónyuges) que deseen inmigrar a Israel.
Ahora bien, esta Ley ha sido ásperamente criticada por
propios y extraños calificándola de discriminatoria e incluso racista, aunque
ninguno de estos expertos, reales o supuestos, ha demostrado porqué no cae en
el mismo criterio el principio universalmente aceptado del ius
sanguinis.
Pero el punto es que no se trata de una norma de
derecho internacional sino de derecho interno, circunscrita a la jurisdicción
del Estado de Israel, al contrario de la Declaración Universal de
Derechos Humanos, que también se invoca en su artículo 13, que dice: “2. Toda
persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a
regresar a su país”.
Salir de cualquier país, bien, pero regresar sólo al
propio. Por tanto, no puede sustentarse allí un “derecho de retorno” si Israel
no es “su” país; pero no hay que evadir el fondo del argumento: no reconocer al
Estado de Israel.
Es imposible dejar de observar que en Europa se
produjeron los mayores desplazamientos de población que conozca la historia
entre los cuales el número de desplazados judíos no tiene precedentes; sin
embargo, hoy en día no queda ni uno solo de aquellos refugiados, ni Europa e
Israel están sembrados de campamentos de refugiados.
En cambio, desde 1948 el número de supuestos
refugiados árabes no ha dejado de crecer, los campamentos se multiplican por
todas partes y hasta existe una oficina de la ONU, la UNRWA, que se ocupa
exclusivamente de mantener vigente el problema de los refugiados árabes sin
buscar ninguna solución, como no sea la sustitución del Estado de Israel por un
Estado árabe palestino que aquellos poblarían como si fuera su tierra
prometida.
La UNRWA había definido como refugiado a todo
desplazado residente en Palestina entre junio de 1946 a mayo de 1948 lo que,
por cierto, debería incluir a los judíos, aunque no se tiene noticia de que
jamás haya asistido a ningún refugiado judío; pero luego destruyó su propia
restricción al hacer transferible esa condición a los descendientes, como si se
tratara de un patrimonio, una nacionalidad o un status.
Este status de refugiado se ha ido
transmitiendo sin limitación ni control alguno a todo el que lo pretenda, lo
que es particularmente grave en el medio oriente donde después de 1948 hubo
sucesivas guerras árabe israelíes, dos guerras en el Líbano, más innumerables
conflictos internos que involucraron árabes procedentes de Palestina, nunca
incorporados a la sociedad de ningún país árabe para atizar deliberadamente el
conflicto.
En cambio, Israel hizo todos los esfuerzos e invirtió
todos los recursos que fueran necesarios para incorporar a sus refugiados
judíos expulsados de los países árabes, Rusia, Sudán y, en fin, de todo el
mundo, de manera que no existen campamentos de refugiados judíos en ninguna
parte, ni se sabe que la ONU tenga ninguna oficina especial para atenderlos.
Sería muy largo pero no difícil demostrar que la
expresión “palestino” fue originalmente reivindicada por los judíos para
definirse a sí mismos y a sus instituciones en Tierra Santa, baste recordar que
Teodoro Herzl concibió su proyecto de Estado Judío, en 1896, cavilando entre
Palestina o Argentina, para concluir que “Palestina es nuestra inolvidable
Patria histórica”.
La declaración Balfour del 02-11-17 dice que el
gobierno británico ve favorablemente el establecimiento de un Hogar Nacional
para el Pueblo Judío en Palestina.
El Jerusalén Post desde 1950, se llamaba Palestine
Post desde 1932 y antes Palestine Bulletin desde 1925. Bronislaw Huberman fundó
en 1936 la Orquesta Sinfónica de Palestina que después de la independencia
cambió su nombre por Orquesta Filarmónica de Israel.
La Resolución 181 del 29-11-47 habla del
establecimiento en Palestina de dos Estados independientes, uno judío y otro árabe;
de manera que decir que se aprobó un Estado judío y otro palestino es
otra grotesca falsedad.
El Estatuto de Jerusalén declara que “a fin de
estimular y favorecer en toda la Tierra Santa el desarrollo pacífico de las
relaciones mutuas entre los dos pueblos palestinos”, entre otras
cosas, el gobernador de Jerusalén “no deberá ser ciudadano de ninguno de los
Estados de Palestina”.
Estas Resoluciones fueron rechazadas por los árabes
que nunca tuvieron el propósito de establecer ningún estado palestino
independiente. El proyecto de la Liga Árabe era la Gran Siria, que incluía
Líbano y Palestina. Nasser en Egipto propugnaba la República Árabe Unida.
Transjordania aspiraba a la ribera occidental del río Jordán, al que llama
Cisjordania, y a Jerusalén.
Irónicamente, los territorios que reivindica la
Autoridad Nacional Palestina fueron recuperados por Israel en 1967: Gaza, que
había sido anexada por Egipto; Judea, Samaria y Jerusalén, anexados ilegalmente
por Jordania.
La mentira sistemática puede ser un factor de
movilización y organización de una minoría estridente para apabullar a la
mayoría silenciosa; pero al parecer la verdad termina imponiéndose en la
Historia.
Contra todo pronóstico Israel arriba al 67 Aniversario
el próximo 14-05-15.
Luis Marín
10-05-15
Etiquetas:
I Congreso por el retorn a Palestina,
Israel,
Luis Marín
domingo, 3 de mayo de 2015
LA DOLARIZACIÓN I
Miguel Aponte
Imagine usted a alguien que no sabe nadar y entonces, en lugar de aprender, decide lanzarse en alta mar si consigue un salvavidas, se trata de una 《medida》 arriesgada, por decir lo menos, ¿no? ¿No debería más bien aprender, sobre todo cuando existen métodos buenos y seguros? Ahora bien, aún con salvavidas, si lo que está reconociendo como insuperable es su incapacidad de aprender, ¿a cuenta de qué ese incapaz iba a hacer bien el resto de las cosas que se requieren para mantenerse con vida en alta mar? Pescar, conservar el salvavidas, superar las frecuentes tormentas… Es esta la metáfora que nos viene a la mente cuando escuchamos la moda de turno en Venezuela: la dolarización, que chavistas y liberales, ¿no es curioso?, piden por igual desde hace algún tiempo.
Liberales y chavistas se encuentran
en sus propias contradicciones
Pero, ¿qué es la dolarización? Es renunciar a la política monetaria; y ¿por qué? Porque así creen impedir 《automáticamente》 la inflación, la devaluación y todos sus efectos y, de paso, asegurar 《automáticamente》 la prosperidad. Que ni siquiera se tenga el salvavidas para respaldar tal medida –léase, reservas– no les preocupa, porque 《funcionó en Ecuador》. Funcionalismo puro. Encontraron la llave que abre todas las puertas, creen… O piensan que, asústese, bastaría con entregar subsuelo y demás recursos minerales, como garantía, a quien preste los dólares salvavidas.
¿Qué tal?
Entonces, ¿se trataría de anclar la medida en un préstamo que tomaría el mismo que se reconoce incapaz de manejar su política monetaria? ¿Una irresponsabilidad sobre otra? Y, dígame, ¿con qué derecho entregar el patrimonio de los venezolanos del futuro? ¿O habrá un prestamista tan suficientemente estúpido como para prestar al inepto sin mayores precauciones? ¿No fueron los chinos quienes ante la petición de $20MMM por parte del régimen exigieron la «entrega» de Sidor? ¿Qué exigiría usted? Ahora bien, si es que se tuvieran las reservas, ¿tendría sentido la dolarización? Respuesta: no. Y la razón ni siquiera requiere razonamiento económico, es de sentido común.
Si por incompetencia se renuncia a la política monetaria, dígame, ¿a cuenta de qué el mismo incompetente haría una correcta política petrolera, fiscal, industrial, arancelaria e incentivará la productividad y la producción interna, nuestro valor agregado y tantas complejidades más? ¿Cómo es que renunciando a la política monetaria se garantizan los demás resultados? ¿Un acto de magia? Sorprende lo iguales que terminan resultando liberales y chavistas venezolanos: ¿qué les pasa? ¿Es que extraviaron su locus de control? Ambos ansían un anclaje heterónomo, alguien o algo que los salve, cualquier cosa, menos asumirse como personas adultas. ¿No deberían mirar con genuina seriedad y respeto al país? ¿No deberían, al menos, aprender a nadar? Continuará.
Referencias:
Propuesta al BCV para dolarizar nuestra economía y acabar con la especulación cambiaria y la inflación: http://www.aporrea.org/actualidad/a168496.html
Consecomercio: comerciantes se unen al debate sobre dolarización de la economía: http://www.finanzasdigital.com/2015/04/consecomercio-comerciantes-se-unen-al-debate-sobre-dolarizacion-de-la-economia/
Dolarización: ventajas y desventajas: http://www.eluniversal.com/opinion/140831/dolarizacion-ventajas-y-desventajas
Más que nunca la dolarización: http://www.ieep.org.ec/index.php?option=com_content&view=article&id=4133:pablo-lucio-paredes&catid=42:el-papel-del-estado&Itemid=101
Reservas internacionales de Venezuela caen a mínimos desde 2003: http://www.elmundo.com.ve/noticias/economia/banca/reservas-internacionales-de-venezuela-caen-a-minim.aspx
Etiquetas:
Democracia,
Dolarización,
Miguel Aponte,
Socialismo Siglo XXI,
Venezuela
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