martes, 19 de mayo de 2015

LAS PRIMARIAS DE LA MUD.




LAS PRIMARIAS DE LA MUD
Rafael Iribarren

.- Nada que celebrar; unos números muy malos.

Nada que celebrar de las llamadas “primarias” de la MUD. Ni siquiera se rescata que hubo alguna participación local, no presionada, de la gente; ni que algunos candidatos excluidos en “los consensos” resultaron apoyados. Ni siquiera que sirvieron un poco de radiografía de aspectos de la realidad interna de las oposiciones. Lo resaltante fue que para el 95% o más de los venezolanos; en tal caso; fue solo una noticia.

Los números son malos. De los 7,7 millones de electores, según la MUD, están registrados en las 33 circunscripciones en que hubo primarias; votaron 543.793; 7.4%. En esas circunscripciones en que los partidos no negociaron porque consideran que no tienen ninguna posibilidad; que son “territorio chavista”; del total de 167 candidatos que la oposición-MUD postulará en las parlamentarias en las 87 circunscripciones que hay nacionalmente; se escogieron 42 candidatos; en principio, perdedores; los más seguros perdedores.

.- Al contrario de  las primarias del 2012.

En éstas primarias la participación de la gente no significó exponerse a mayores consecuencias; a riesgos, etcétera; a “listas Tascón”; no había ningún tipo de temor. A diferencia de las del 2012, nacionales; cuando votar fue un gesto de resteo; algo o mucho de “echarla bolas”; y hasta riesgoso, en algunos sectores. Y que constituyeron una inflexión en la dinámica sociopolítica nacional; con  la inesperada impactante participación de bastante más de tres millones de votantes; cerca del 20% del RE nacional; casi tres veces, con los ajustes estadísticos quizás más, que el 7,4% que hubo ahora.

Se argumenta que la comparación debe ser con las “primarias”; que no llegaron a serlo; del 2010 para los parlamentarios actuales. No con las de hace tres años para el gobierno. Nada que ver. La realidad es que, en Venezuela, desde 1993; no se vota por candidatos  ni propuestas concretas; sino en contra o a favor; para sacar a alguien del gobierno; o para impedir que alguien regrese. La polarización ha sido entre negaciones; no entre afirmaciones. Particularmente desde el 2004; los venezolanos, polarizados, no votamos sino en contra del chavismo o en contra del puntofijismo. Ahora fue igual, aunque en micro.

.- Unas primarias para escoger candidatos perdedores.

Lo más cuestionable de estas primarias no está, en que fueron para escoger solo el 25%, 42, del total de  candidatos que la MUD postulará a la AN; mientras que el otro 75%, 125; son  puestos  por las cúpulas partidistas y candidaturales que la conforman. Sino en que no hay compensación ni correlación; entre el cero alcance político real de una  primarias montadas a consciencia de que de ellas saldrían solo candidatos perdedores; todos sin la menor posibilidad real.  Y  que  todos los candidatos de oposición que resultarán electos; que todos los futuros diputados de oposición; todos;  los hayan impuesto; además negociados; las burocracias partidistas a espaldas y hasta en contra de la gente y de sus propias bases partidistas. La realidad es que la ocasión no es ni siquiera para “una cervecita”; sino, en tal, caso para  comenzar a pagar una parcela en el Cementerio del Este.

.- Seguirá la misma partidización y candidaturización.

La perspectiva previsible; sin entrar en el tema; es que lo que llaman “la política” en Venezuela; lo político-institucional; en términos parlamentarios; seguirá estando protagonizada y en manos de las burocracias y cúpulas partidistas y candidaturales; puntofijistas; de “los políticos”; que la empujaron a la crisis desde los setenta; en un mano-a-mano con el chavismo que desde el 98 hasta hoy la profundiza y caotiza y mantiene a punto de colapso. Vale volver a  repetir que lo seriamente previsible es que la próxima AN sea igual y peor que las dos últimas; la del 2005 y la actual del 2010, entre las que no hubo diferencias sustanciales; a pesar de, como se sabe, en ésta hay una importante fracción opositora que en el anterior no hubo.

 .- El madurismo el primer beneficiado.

Correlativamente; los grandes beneficiarios de estas primarias para designar los candidatos  perdedores; son los chavismos; en general, pero particularmente  el madurismo; que tiene más poder fáctico que los demás. Las “primarias” del PSUV; tan vacías de contenido real, y más farsa; más circo malo;  que  las de la MUD; pero son manipuladas mediáticamente  como en alto contraste con éstas. De hecho,  con un impacto mediático, limitado, pero real; que se incrementará con el aparatoso  y costoso montaje que desplegarán en su ocasión. Montaje, manipulación y efecto mediático; aparte de a cuanto llegue; que no la habría si se hubieran hecho verdaderas primarias de las oposiciones; abiertas, universales; en las que participara, como se dice “se midiera”, en igualdad de condiciones; todo el que aspirara a estar en la AN. Para que todos los candidatos por lista y nominales; fueran postulados a partir de la voluntad de la gente.

.- Legitimado un CNE más abiertamente  partidizado.

El efecto más profundo y de más alcance de las primarias de la MUD; el que a estas alturas ya tuvo;  que seguirá teniendo ahora, en la fase pre-electoral; y del que dispondrá y hará uso a discreción  postelectoralmente; es el de la legitimación del CNE; de sus manejos y manipulaciones; de sus totalizaciones; y de las postulaciones que al final hará.

En este coyuntura electoral el CNE; el mismo anterior; viene actuando con menos pulso y pendiente de formalismos que antes Otra vez está redefiniendo las circunscripciones electorales; igual y presumiblemente con los mismos propósitos que en el 2010; decidiendo  obviamente, como antes, según una línea “de arriba” y con el mismo hermetismo; pero, ahora  más abiertamente partidista. Primera vez que; en sorprendente contraste con habitual su formal atención a la normativa técnico-jurídica electoral; a mitad de año no ha definido fecha concreta para las elecciones. Evidentemente; no ya en función como se ha dicho de montar un proceso a la medida del PSUV; que ya está; sino porque las contradicciones y lucha interna entre chavismos; concretamente, entre madurismo y 4-febrerismo; como al país; tienen paralizado internamente el sistema electoral.

.- La MUD avaló la reingeniería del fraude del CNE.

Para cuando la MUD, innecesaria e injustificadamente, formalizó al CNE su solicitud de que le organizara las primarias; ya éste trabajaba en la nueva reestructurando de las circunscripciones; y estaba en mora inexplicable con el calendario electoral. O sea, se ocupaba en la reingeniería de las estructuras operativas del fraude; según la escala y la algoritmia requeridas para estas parlamentarias. En esos días un sector de la dirección del PSUV; según, un globo de ensayo; hizo la maniobra de que las elecciones del Parlatino fueran en la AN; no directas; maniobra que el ente electoral avaló y asumió; sin explicación; sin consultar al TSJ;  incluso sin que pasara por la agenda de la Directiva. A pesar de eso;  la MUD persistió  en que el  CNE le hiciera las primarias; aceptando  incondicionalmente como éste las decidiera; hasta sin la eliminación de las capta-huellas que inicialmente exigió. Una persistencia incompresible; sobre todo por lo innecesaria.

.- Ahora a firmar la carta-compromiso de aceptar los resultados del CNE.

Igual que para las primarias del 2012; estas del 2015 constituyen una legitimación y un aval, básicos; ya a estas alturas, suficientes e irreversibles; por la MUD, del CNE como árbitro confiable. Una legitimación, naturalmente de lo ya actuado; de sus actuaciones futuras; determinantemente, de próximas totalizaciones y proclamaciones. Y en consecuencia de la próxima Asamblea  Nacional.

El aval por la MUD al CNE  era suficiente y estaba  implícito en la realización misma de las primarias. Sin embargo el presidente de la comisión electoral fue más allá; le expresó su reconocimiento junto al Plan República. En el 2012;  el solo montar el CNE las primarias, le significaba un aval más que suficiente; sobrado; era su legitimación formal por la oposición como árbitro confiable. Sin embargo, Chávez, chantajista y monotemáticamente varias veces al día; exigió a la oposición, firmar; él también lo haría; un compromiso público de que aceptaría los resultados del CNE, “sean los que sean”, decía. Luego de semanas  en el tema lo logró. Ya bien avanzada la campaña presidencial, Capriles, como candidato, firmó la carta-compromiso. Lo que vino luego es del dominio público. 

El tema del “desconocimiento del árbitro y los resultados”; del desestabilización, etcéteras; ya está manejándose. A pesar de que como hace tres años, las  primarias de la MUD las hizo el CNE; y de que es suficiente aval. Seguro, como entonces, que volverá el chantaje de que se firme un compromiso igual de reconocer sus totalizaciones sean las que sean. Esperemos a ver hasta donde las oposiciones que se agrupan en ella llegarán en la nueva legitimación del fraude ya en montaje. Fraude mediante el que el madurismo; con no más del 20% de apoyo real; espera tener; y previsiblemente tendrá; va a “ganar” nuevamente estas parlamentarias.       

.- Sea cómo y cuál sea el fraude; el madurismo tendrá los dos tercios de la AN.

Que el fraude del CNE-SMARTMATIK sea multifuncional y polietápico; básicamente compitarizado; como sostenemos algunos; o que solo sea de maniobras y manipulaciones técnico-operativas; de omisiones, de ventajismos, etcéteras; como creen otros; no es la discusión ahora. Sea cómo y cuál sea; contando con él, el madurismo con dosificada y condicionada participación de otros chavismos; va a volver a controlar la próxima Asamblea Nacional; y, como he sostenido; con dos tercios, con la mayoría calificada de parlamentarios.

.- Cuando se vuelva a UNASUR.

Solo horas antes de abrirse las mesas de las primarias de las MUD; el CNE, su presidenta Lucena; sorprendió con el anuncio de que “una delegación de UNASUR las acompañaría”. Según algunos medios; el sábado, ajenos a los medios, llegaron a Caracas dos funcionarios del ente electoral brasileiro. El domingo visitaron tres o cuatro centros de votación; como el Miguel Antonio Caro; que estaban como casi todos, vacíos. No declararon y no se supo más de ellos. Pero, seguro, en unas semanas volverán; también  a “acompañar” las primarias del PSUV.

Entonces visitarán varios centros electorales, probablemente en diferentes partes del país; entre otros los mismos que visitaron ahora; pero que entonces, sí estarán full; con miles de votantes haciendo colas durante horas para designar los candidatos chavistas a la Asamblea Nacional. Luego habrá un informe a UNASUR o de UNASUR sobre cómo fueron ambas primarias.

Cuando, quizás el mismo diciembre; o, en tal caso, las primeras semanas del 2016, comisiones de las oposiciones y muy posiblemente hasta de chavistas mismos, se presenten a UNASUR a denunciar  fraude y a solicitar su intervención al respecto. Sus funcionarios permanentes; si los reciben; sobre el criterio del organismos sobre la transparencia del proceso y sus resultados;  le harán referencia a los informes elaborados por sus observadores sobre las primarias; y al hecho de que el CNE está avalado por la MUD.  

Caracas mayo del 2015.-

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lunes, 18 de mayo de 2015

LA DOLARIZACIÓN III



Miguel Aponte
Cómo será de precaria la reflexión por estos días en Venezuela, que liberales y chavistas coinciden en que para salvar la economía hay que «dolarizar». La clave que explica esta curiosidad está en el poder mágico que, para ambos, tiene la medida, lo que coloca a los dos en el campo del «fetichismo» económico. Movería a risa, si no fuera trágico: creen que copiando esquemas resolverán problemas que lo que requieren es ideas legítimas y ejecución propia; y no quieren admitir que éstas hay que «parirlas» y «trabajarlas»  aquí. No se trata de que sea impropio compartir ideas y experiencias, incluso modelos, pero de allí a copiar vulgarmente cualquier cosa y pretender así importar resultados, es demasiado.

La devaluación refleja la inflación, pero no es su causa; la inflación acompaña a la escasez, pero no es su origen. Por lo tanto, la ausencia de devaluación no garantiza abundancia ni una economía fuerte y productiva y mucho menos prosperidad y desarrollo automáticos; y, de hecho, una devaluación cero puede coexistir con la peor escasez y una economía arruinada. ¿O es que creen que si se adopta oficialmente otra moneda y en ese país crece el PIB, lo hará aquí? ¿Si allá crecen la inversión y el ahorro, aumentarán aquí? ¿Si mejoran las expectativas allá, desbordaremos de optimismo aquí? ¿Usted va a creer que si allá gozan de variedad y calidad de bienes, veremos igual fenómeno acá? ¿Y si allá conviniera aumentar o disminuir la liquidez, convendrá aquí? ¿Cómo conciliar requisitos macroeconómicos de realidades completamente diferentes?

Yendo más allá de la economía, ¿si allá la educación básica y universitaria es de calidad, lo será acá? ¿Sí allá hubiera seguridad, democracia y libertades civiles, las tendremos aquí? ¿Se respetarán los derechos porque esa sea la norma en aquel país, si fuese el caso? ¿Y usted no cree que estos elementos extraeconómicos están en la base de aquella realidad y condicionan la supuesta prosperidad económica? ¿Acaso adoptando la moneda se van a importar automáticamente estas realidades y la prosperidad correspondiente, si es que eso fuera prosperidad? No nos engañemos.

Para que esto ocurra no basta adoptar la moneda, que no es más que un elemento de aquella sociedad: habrá que asimilarse completamente, hacerse aquella sociedad; entonces esté claro, se trata de algo que va más allá de la economía. Pidan la nacionalidad: será más fácil.

Copiar esquemas ha sido la constante venezolana desde el mismo inicio de la República en el sXIX: comenzando con el liberalismo, que envuelto en su manto positivista dominó y domina las mentes socialdemócratas, marxistas y socialcristianas criollas, todas más iguales de lo que creen; y hasta hoy. ¿Qué ocurre que nos negamos a pensarnos? ¿Adónde va un país que no se piensa?




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martes, 12 de mayo de 2015

LA RAZÓN VERDADERA DEL CONTROL DE CAMBIO


LA RAZÓN VERDADERA DEL CONTROL DE CAMBIO
Humberto García Larralde

Los venezolanos, como quienes nos observan desde allende las fronteras, tienen que estar decididamente perplejos ante la negativa del gobierno a enmendar su obstinado apego a medidas que de manera notoria han destruido la economía nacional y, con ello, los medios de sustento de la población. En lugar destacado se encuentra el insensato control de cambio. Desde una óptica económica ha generado efectos totalmente opuestos a los que justificarían su implantación. Lejos de detener la fuga de capitales, la ha estimulado. 

Desde 2003 (cuando se implantó) hasta el tercer trimestre de 2014 –último registro del BCV- se han fugado por las cuentas financiera y de errores y omisiones de la balanza de pagos, más de USA $ 192 millardos. Esta cifra supera en más de 10 veces el total de recursos que salieron del país en los 40 años previos a Chávez (1959 a 1998). En vez de parapetear la moneda nacional, el control de cambio la ha degradado a niveles ruines. Y las reservas internacionales están en el nivel más bajo desde octubre de 2003, con una cobertura del bolívar[1], al tipo de cambio oficial de Bs. 6,3/$, ¡de apenas 6%!

Tampoco pueden esgrimirse razones de “justicia social”, amparadas en la cínica consigna de que “las divisas son del pueblo”. El anclaje de precios en un dólar controlado en absoluto frenó la inflación: los últimos dos años ésta ha sido la más alta del mundo y, para 2015, estará en el rango de los tres dígitos. Y la importación de alimentos con el dólar a 6,30 no contuvo el alza de precios de este sector, que ha sido el más alto de la canasta de consumo. Pero sí sobrevaluó la moneda nacional y contribuyó, junto al acoso al sector privado, a arruinar la producción doméstica.

Con ello contribuyó a profundizar la terrible escasez de bienes e insumos que amenazan hoy con sumir al país en una crisis humanitaria de proporciones africanas. Además, el racionamiento de la divisas a precios ridículamente bajos ha disparado el dólar paralelo –y detrás de él al SIMADI- hasta situarlo, al 11 de mayo de 2015, 45 veces más caro que el dólar oficial. Y, ante la escasez de divisas y la cuasi imposibilidad de acceder al dólar a Bs. 6,30, esta tasa estratosférica ha devenido en referencia obligada para la fijación de precios, pues sólo con ella se garantiza la reposición de inventarios.

Tenemos una economía dolarizada pero a la tasa “paralela”, haciendo de este disparatado esquema cambiario un poderosísimo nutriente de la inflación[2]. Lo peor es que el alza del “paralelo” se ha convertido en una “profecía autocumplida”: como todo el mundo vislumbra que va a subir el dólar, mejor comprarlo ahora, con lo que –efectivamente- se encarece aun más. Y pensar que un ajuste macroeconómico integral, con financiamiento externo y garantías que restablecieran un clima de confianza para el empresariado, permitiría unificar el precio del dólar en torno a sus valores de equilibrio -aquel que equipara el poder adquisitivo externo del bolívar con el interno-, casi siete veces más barato, hoy, que el paralelo. El libre acceso a un dólar así, en una economía abierta a la competencia, estabilizaría los precios a niveles bastante inferiores a los actuales.

No se levanta el control de cambio por razones ideológicas, ripostan otros. ¡Vade retro con cualquier programa de ajuste que medio huela a neoliberalismo!, gritan los más fanáticos. ¡”No debemos traicionar el legado del comandante”!, se persignan los devotos. Pero no, si bien la obnubilación ideológica –ignorancia- dispensa tener que admitir el fracaso de esta medida y podrá tranquilizar la mala conciencia de quienes sí se dan cuenta del desastre que provoca, ningún gobierno se suicida adrede. Tiene que haber otra razón para mantener el control de cambio. Y la hay.

“Es que su objetivo es político” –confiesa el cándido Aristóbulo. Pero no en el sentido de conquistar voluntades a favor de la política gubernamental: la mantención del control de cambio ha sido un desastre para la popularidad del gobierno. Se trata de preservar el usufructo de los dólares para un grupo, cuya identidad se define en términos políticos. Son las transacciones de divisas controladas y sigilosamente resguardadas de los ojos escrutadores del público las que han permitido el lavado de $4,2 millardos descubiertos en el Banco de Andorra, los $12 millardos depositados en el HSBC sin el asiento correspondiente en los balances del Banco del Tesoro, el auge del narcotráfico custodiado por el “cartel del sol” y las fortunas acumuladas afuera por los Andrade, Derwick, Ruperti y por muchos “revolucionarios”.

Es el control de cambio lo que ha permitido a Maduro boncharse los dineros del país viajando a todos lados sin propósitos claros, con amigos, familiares, personal de servicio y enchufados, mientras los venezolanos se hunden en la miseria[3]. ¿Podrían Jaua y otros jerarcas de la “revolución” financiar giras al exterior con tanta libertad, con niñera incluida, sin el control de cambio? Pero más allá, ¿Se hubiera podido construir la red de complicidades y de negocios con el Hizbolá y con otras organizaciones terroristas de no preservarse los dólares para uso discrecional de Chávez y su equipo? ¿Cómo ocultar el trasvase depredador de fortunas a Cuba -100.000 barriles diarios de petróleo a cambio de “médicos”- si no existiese el control de cambio? ¿Las costosas campañas publicitarias en el extranjero de Maduro se harían con tanta desfachatez sin el control de cambio? ¿Y las “ayudas” y otros regalos a presidentes “amigos”?

Y, por último, ¿No sería bastante menos atractivo trasvasar productos regulados a Colombia y las Antillas si no existiera la posibilidad de cambiar lo colectado a la tasa del dólar paralelo? ¿Y qué del absurdo subsidio –regalo- de la gasolina, que permite cobrar más allá de la frontera y a la tasa paralela más de 2.500 veces lo que costó adquirirla en Venezuela? ¿Cómo extorsionar a empresarios y público en general, sin el anzuelo del dólar barato? ¿Cómo asfixiar a la prensa independiente si no se les niega el acceso a la divisa?

En fin, el control de cambio es la pieza central del manejo patrimonialista del Estado por parte de la oligarquía militar-civil que controla el poder. Un “socialismo” donde se ha privatizado el usufructo de lo público para beneficio de los “revolucionarios”. El control de cambio, junto a los demás controles, es el sustento de la corrupción en Venezuela. Recordemos que Al Capone se hizo poderoso gracias a la prohibición del alcohol que le permitió conquistar, a sangre y fuego, el rol de proveedor monopólico.

Y el negocio multimillonario del narcotráfico que azota a muchos países de América Latina crece precisamente porque es ilegal. Los controles y regulaciones prohibitivas constituyen el caldo de cultivo que alimentan las mafias que intermedian entre oferentes y demandantes, más cuando cuentan con complicidad desde los más altos mandos. Y Venezuela no es la excepción. Las decisiones sobre asuntos económicos responden a incentivos. Con tan poderosos alicientes ¿Estará la oligarquía interesada en levantar el control de cambio?

Durante el último año del gobierno de Caldera, el precio de exportación del barril de petróleo venezolano era de $10. La economía estaba lejos de ser boyante, había crisis y descontento, pero ni remotamente se padecían los niveles de escasez e inflación actuales. El barril de petróleo a $47 para lo que va del 2015 no tiene por qué significar una tragedia para la economía. Sí lo es, lamentablemente, el control de cambio y demás políticas expoliadoras de la oligarquía.

Humberto García Larralde
economista, profesor de la UCV
11 de mayo del 2015



[1] Se refiere al monto de la liquidez monetaria.
[2] junto al financiamiento monetario de déficits de la gestión pública, cercanos al 20% del PIB, y los controles de precio.
[3] En lo que va del año ha despilfarrado unos $5 millones, según cálculos del diputado Berrizbeitia.

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lunes, 11 de mayo de 2015

DOLARIZACIÓN II




DOLARIZACIÓN II
Miguel Aponte


Desde Caracas.- Pregunte a los norteamericanos si “euroizarían” su economía o a los europeos si dolarizarían la suya o haga ambas preguntas a los japoneses, o al revés: si es que le entienden, ¿qué respuesta cree que obtendrá? Exacto: un rotundo no. Ahora pregúntese usted por qué. Respuesta: porque ningún país que se entienda a sí mismo como tal iba a renunciar a manejar la política monetaria, porque ella, junto con la política fiscal y otras, configura aquello con lo que se cuenta para realizar su “política económica”, brazo indispensable de sus políticas públicas; simplemente porque de eso se trata gobernar sus propios países. Esto debería bastar para disuadir a los “dolaristas” criollos.

Ahora bien, una mala política económica es causada por un gobierno pervertido y mediocre y, en nuestro caso, también por la imposición de un modelo fracasado; cuando, entre otras cosas, deviene en hiperinflación, destruye completamente el valor del dinero. Pero, ¿cómo creer que la dolarización resuelve esto? ¿Acaso la política económica se reduce a eso? ¿Y el modelo antidemocrático-populista-rentista-autoritario, se corrige así nomás? ¿Sí?

Quien crea que dolarizando elimina estos problemas, está “vendiendo el sofá”, se equivoca: sólo los transforma, nada más. Además, si piensa que este anclaje conducirá la economía automáticamente por el camino del equilibrio y el crecimiento, se equivoca otra vez. No hay relación funcional obligatoria entre estas variables. El equilibrio y el crecimiento no son resultados automáticos de causas “cosificadas” y ajenas a la sociedad. Si no se ha hecho bien, no es cerrando un ojo que se hará mejor, es con conocimientos, autocrítica seria y reflexión honesta: aprendiendo y comprendiendo. Progresar, desarrollarse, si es que caben estos términos, son resultado de visiones, actitudes y conductas complejas que la economía usa, pero que la trascienden, incluida la ética. La economía aquí es resultado y no causa.

Ahora, suponga usted que se decide, a pesar de todo, dolarizar a Venezuela. ¿Podrá hacerse mañana? Nuevo error, porque ¿a qué tipo de cambio se hará? ¿A 6,30 o a 275? Si lo hace al primero sobrevaluará la economía, si al segundo, la subvalúa: en ambos casos espantará los mercados porque no será creíble; y se irán, claro, luego de saquear los pocos dólares que quedan. ¿Y si se promedia? Igual, porque la medida sola no será nada si no se hace anticipar y, posteriormente, acompañar con otras que, en definitiva, son las que importan, ¿no es así? ¿Y cuáles? ¡Las mismas que hay que adoptar sin necesidad de dolarizar la economía! Entonces, aquello que habrá salvado la economía será el haber hecho responsablemente las cosas que había que hacer y jamás este nuevo acto de magia con el que se confunde aún más a un país ya bastante confundido.

Miguel Aponte
10 de mayo del 2015


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CARACAS CONTRA JERUSALÉN




CARACAS CONTRA JERUSALÉN
Luis Marín


El Centro Simón Wiesenthal juzgó conveniente denunciar la “campaña global para el retorno a Palestina” realizada en Caracas entre el 15 y 17 de abril, como “una estratagema orientada a la disolución del Estado judío”. La flamante embajadora del Estado árabe palestino en Venezuela, Linda Sobeh Alí, dice por su parte que “Venezuela es el punto focal para la causa palestina en América Latina”. Hay que creerles.

Si no fuera por esto, el citado I Congreso por el retorno a Palestina hubiera pasado, como se dice aquí, por debajo de la mesa, porque no hubo declaración oficial de las autoridades cubanas ni de sus vasallos, menos de la oposición oficial, que no respalda a Israel ni siquiera con una pizca de la intensidad con que el régimen lo ataca.

Todo ocurrió en esa especie de semiclandestinidad propia de actividades revolucionarias, que sólo revelan lo que quieren que se sepa, pero sin verificación independiente, confrontación con la realidad, contraste abierto de opiniones; ninguna autoridad, ningún reconocido experto en la materia supuestamente objeto del Congreso, solamente se dice que hay delegados de Cuba, Argentina, Ecuador, Chile, México y Venezuela.

La nota pintoresca la puso una delegación de la secta judía Neturei Karta, negadores acérrimos del Estado de Israel y que claman por su eliminación, en el entendido de que no representa a los judíos y que el sionismo es una especie de blasfemia.

No deberían invitarlos a los futuros Congresos porque sin proponérselo revelan cual es el verdadero objetivo, que no puede ser el retorno de los árabes al territorio de Israel, porque ellos son judíos, pero sí la destrucción del Estado judío, que es la finalidad declarada de esta secta.

 De manera que el primer rasgo característico de este Congreso es su falta de claridad, que a veces se confunde con encuentro interreligioso por la participación de representantes cristianos, musulmanes y judíos, a veces de pretendidos refugiados árabes palestinos, para naufragar en el hecho de que en realidad son militantes variopintos que luchan por un objetivo común.

El objetivo es promover un supuesto “derecho de retorno” de los árabes a los territorios comprendidos dentro de las fronteras del Estado de Israel.

Derecho cuyo ejercicio implica la desaparición de Israel y la expulsión de los judíos de su territorio, cuando no su explicita aniquilación.

El derecho de retorno árabe es la negación del Hogar Nacional Judío.

RESOLUCIÓN 194

La pretensión de un derecho tanto en el ámbito interno como internacional exige la invocación de alguna norma en qué sustentarlo, de manera que éstos congresistas, como tantos otros antes que ellos, recurren a la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU del 11-12-48, que intentó finiquitar las hostilidades de la I guerra árabe israelí o guerra de independencia y que Jimmy  Carter, por ejemplo, considera “de naturaleza fundamental”.

En particular su artículo 11 que dice: “Resuelve que debe permitirse a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, que lo hagan así lo antes posible, y que deberán pagarse indemnizaciones a título de compensación por los bienes de los que decidan no regresar a sus hogares y por todo bien perdido o dañado cuando, en virtud de los  principios del derecho internacional o por razones de equidad, esta pérdida o este daño deba ser reparado por los gobiernos o autoridades responsables”.

Lo primero que se observa es que se trata de una Resolución de la Asamblea General no vinculante, que tiene la calidad de recomendación, pero no es una norma obligatoria de derecho internacional. No obstante, puede hacerse un ejercicio de interpretación para constatar qué sustento puedan tener en ella las pretensiones de quienes la invocan.

La Resolución nunca menciona específicamente a los judíos ni a los árabes y cuando utiliza la expresión “refugiados” se entiende que se refiere a los de ambas partes en conflicto y no a los de una sola de ellas, como parecen pretender quienes la invocan unilateralmente.

Este pequeño sesgo les permite ignorar los derechos de ochocientos mil judíos expulsados de los países árabes en el curso del conflicto; pero ¿tiene sentido, es plausible o acaso posible que los judíos retornen a los países de los que fueron expulsados?

Demás está decir que tampoco utiliza la expresión “palestinos” y menos en el sentido que se le da actualmente, referida sólo a los árabes, que a partir de 1964 se inventaron una nacionalidad palestina con carácter retroactivo; pero esto es algo de lo que nos ocuparemos más adelante.

Comencemos con la expresión “regresar a sus hogares”, que es una condición que los congresistas no pueden cumplir, puesto que no tienen ni han tenido jamás su hogar en el territorio de Israel; dejando de lado el requisito de que deseen “vivir en paz con sus vecinos” cosa que ni siquiera se preocupan en aparentar.

Esta no es una cuestión de interpretación sino que lo dice el texto del artículo 11 expresamente cuando subraya “lo antes posible”, lo que  le da carácter perentorio, no para ejecutar ochenta años después, como si fuera una disposición eterna, transferible hereditariamente, sin limitación alguna.

Concepción ésta muy contraria a la idea de finiquito que es el fundamento de la Resolución, por eso se llama así, porque supone la solución de una controversia, conflicto o litigio; que las demandas no pueden ser infinitas ni los casos presentarse una y otra vez, sin término o extinción posible y sin prescripción, sea ésta adquisitiva o resolutoria.

Pero sigue diciendo el artículo 11 que deberá pagarse indemnización a los que decidan no regresar y repite a sus hogares, por tanto, los pagos son una alternativa y no pueden reclamarse ambos, esto es, regresar a su hogar y cobrar indemnización, cosa que los partidarios del “derecho de retorno” hacen con el mayor desenfado.

Pero lo realmente grande es quién está obligado a pagar según la Resolución 194, en virtud de los principios del Derecho Internacional: “esta pérdida o este daño debe ser reparado por los gobiernos o autoridades responsables”, es decir, por los Estados árabes.

Esta conclusión es forzosa e indubitable porque “los gobiernos”, en plural, son los árabes, porque Israel es uno sólo; pero además no puede incluirse dentro del conjunto de “los gobiernos” porque se añade “responsables”, según el derecho internacional, y éstos son los países agresores, los que provocaron la guerra.

Siempre se ha dicho y repetido que  la historia la escriben los vencedores. Extremando el argumento se sostiene que son los escritores y los poetas quienes inventan la historia, que es lo que va a quedar en sus libros. Sin embargo, hay hechos duros e incontrovertibles que están más allá de toda manipulación y que resisten todo intento de tergiversación.

Se pueden interpretar como quieran los hechos que dieron lugar al nacimiento del Estado de Israel, pero, parafraseando a Clemenceau, lo que nunca se podrá decir es que la noche del 14 al 15 de mayo de 1948 Israel invadió a cinco países árabes.

Egipto, Siria, Irak, Transjordania y Líbano decidieron someterse al veredicto de la guerra, como si fuera el juez supremo y perdieron.

Ahora no se puede devolver la historia como si más de media docena de guerras posteriores no hubieran ocurrido.

LEY DE RETORNO

Uno de los aspectos más exasperantes de la inquina árabe contra Israel, pero en general de todo el antisemitismo del siglo XXI, es su tendencia a banalizar los grandes hitos de la historia del pueblo judío para convertirlos en burdas caricaturas, como cuando hablan de “éxodo palestino”, “diáspora palestina” e incluso de “holocausto palestino”.

Pero en este momento sólo podemos ocuparnos del llamado “derecho de retorno” que es obviamente una suerte de remedo de la Ley de Retorno que es con mucho la primera ley fundamental de Israel, promulgada en 1950.

Mediante esta Ley se otorga el derecho a retornar a Israel y adoptar la ciudadanía israelí, con sus derechos y obligaciones, a todos aquellos judíos o descendientes de judíos hasta la tercera generación (hijos, nietos y sus cónyuges) que deseen inmigrar a Israel.

Ahora bien, esta Ley ha sido ásperamente criticada por propios y extraños calificándola de discriminatoria e incluso racista, aunque ninguno de estos expertos, reales o supuestos, ha demostrado porqué no cae en el mismo criterio el principio universalmente aceptado del ius sanguinis.

Pero el punto es que no se trata de una norma de derecho internacional sino de derecho interno, circunscrita a la jurisdicción del Estado de Israel, al  contrario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que también se invoca en su artículo 13, que dice: “2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del  propio, y a regresar a su país”.

Salir de cualquier país, bien, pero regresar sólo al propio. Por tanto, no puede sustentarse allí un “derecho de retorno” si Israel no es “su” país; pero no hay que evadir el fondo del argumento: no reconocer al Estado de Israel.

Es imposible dejar de observar que en Europa se produjeron los mayores desplazamientos de población que conozca la historia entre los cuales el número de desplazados judíos no tiene precedentes; sin embargo, hoy en día no queda ni uno solo de aquellos refugiados, ni Europa e Israel están sembrados de campamentos de refugiados.

En cambio, desde 1948 el número de supuestos refugiados árabes no ha dejado de crecer, los campamentos se multiplican por todas  partes y hasta existe una oficina de la ONU, la UNRWA, que se ocupa exclusivamente de mantener vigente el problema de los refugiados árabes sin buscar ninguna solución, como no sea la sustitución del Estado de Israel por un Estado árabe palestino que aquellos poblarían como si fuera su tierra prometida.

La UNRWA había definido como refugiado a todo desplazado residente en Palestina entre junio de 1946 a mayo de 1948 lo que, por cierto, debería incluir a los judíos, aunque no se tiene noticia de que jamás haya asistido a ningún refugiado judío; pero luego destruyó su propia restricción al hacer transferible esa condición a los descendientes, como si se tratara de un patrimonio, una nacionalidad o un status.

Este status de refugiado se ha ido transmitiendo sin limitación ni control alguno a todo el que lo pretenda, lo que es particularmente grave en el medio oriente donde después de 1948 hubo sucesivas guerras árabe israelíes, dos guerras en el Líbano, más innumerables conflictos internos que involucraron árabes procedentes de Palestina, nunca incorporados a la sociedad de ningún país árabe para atizar deliberadamente el conflicto.

En cambio, Israel hizo todos los esfuerzos e invirtió todos los recursos que fueran necesarios para incorporar a sus refugiados judíos expulsados de los países árabes, Rusia, Sudán y, en fin, de todo el mundo, de manera que no existen campamentos de refugiados judíos en ninguna parte, ni se sabe que  la ONU tenga ninguna oficina especial para atenderlos.

Sería muy largo pero no difícil demostrar que la expresión “palestino” fue originalmente reivindicada por los judíos para definirse a sí mismos y a sus instituciones en Tierra Santa, baste recordar que Teodoro Herzl concibió su proyecto de Estado Judío, en 1896, cavilando entre Palestina o Argentina, para concluir que “Palestina es nuestra inolvidable Patria histórica”.

La declaración Balfour del 02-11-17 dice que el gobierno británico ve favorablemente el establecimiento de un Hogar Nacional para el Pueblo Judío en Palestina.

El Jerusalén Post desde 1950, se llamaba Palestine Post desde 1932 y antes Palestine Bulletin desde 1925. Bronislaw Huberman fundó en 1936 la Orquesta Sinfónica de Palestina que después de la independencia cambió su nombre por Orquesta Filarmónica de Israel.

La Resolución 181 del 29-11-47 habla del establecimiento en Palestina de dos Estados independientes, uno judío y otro árabe; de manera que decir que se aprobó un Estado judío y otro palestino es otra grotesca falsedad.

El Estatuto de Jerusalén declara que “a fin de estimular y favorecer en toda la Tierra Santa el desarrollo pacífico de las relaciones mutuas entre los dos pueblos palestinos”, entre otras cosas, el gobernador de Jerusalén “no deberá ser ciudadano de ninguno de los Estados de Palestina”.

Estas Resoluciones fueron rechazadas por los árabes que nunca tuvieron el propósito de establecer ningún estado palestino independiente. El proyecto de la Liga Árabe era la Gran Siria, que incluía Líbano y Palestina. Nasser en Egipto propugnaba la República Árabe Unida. Transjordania aspiraba a la ribera occidental del río Jordán, al que llama Cisjordania, y a Jerusalén.

Irónicamente, los territorios que reivindica la Autoridad Nacional Palestina fueron recuperados por Israel en 1967: Gaza, que había sido anexada por Egipto; Judea, Samaria y Jerusalén, anexados ilegalmente por Jordania.

La mentira sistemática puede ser un factor de movilización y organización de una minoría estridente para apabullar a la mayoría silenciosa; pero al parecer la verdad termina imponiéndose en la Historia.

Contra todo pronóstico Israel arriba al 67 Aniversario el próximo 14-05-15.
  
Luis Marín
10-05-15


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domingo, 3 de mayo de 2015

LA DOLARIZACIÓN I



Miguel Aponte

Imagine usted a alguien que no sabe nadar y entonces, en lugar de aprender, decide lanzarse en alta mar si consigue un salvavidas, se trata de una medida arriesgada, por decir lo menos, ¿no? ¿No debería más bien aprender, sobre todo cuando existen métodos buenos y seguros? Ahora bien, aún con salvavidas, si lo que está reconociendo como insuperable es su incapacidad de aprender, ¿a cuenta de qué ese incapaz iba a hacer bien el resto de las cosas que se requieren para mantenerse con vida en alta mar? Pescar, conservar el salvavidas, superar las frecuentes tormentas… Es esta la metáfora que nos viene a la mente cuando escuchamos la moda de turno en Venezuela: la dolarización, que chavistas y liberales, ¿no es curioso?, piden por igual desde hace algún tiempo.

Liberales y chavistas se encuentran
en sus propias contradicciones

Pero, ¿qué es la dolarización? Es renunciar a la política monetaria; y ¿por qué? Porque así creen impedir automáticamente la inflación, la devaluación y todos sus efectos y, de paso, asegurar automáticamente la prosperidad. Que ni siquiera se tenga el salvavidas para respaldar tal medida –léase, reservas– no les preocupa, porque funcionó en Ecuador. Funcionalismo puro. Encontraron la llave que abre todas las puertas, creen… O piensan que, asústese, bastaría con entregar subsuelo y demás recursos minerales, como garantía, a quien preste los dólares salvavidas.

¿Qué tal?

Entonces, ¿se trataría de anclar la medida en un préstamo que tomaría el mismo que se reconoce incapaz de manejar su política monetaria? ¿Una irresponsabilidad sobre otra? Y, dígame, ¿con qué derecho entregar el patrimonio de los venezolanos del futuro? ¿O habrá un prestamista tan suficientemente estúpido como para prestar al inepto sin mayores precauciones? ¿No fueron los chinos quienes ante la petición de $20MMM por parte del régimen exigieron la «entrega» de Sidor? ¿Qué exigiría usted? Ahora bien, si es que se tuvieran las reservas, ¿tendría sentido la dolarización? Respuesta: no. Y la razón ni siquiera requiere razonamiento económico, es de sentido común.

Si por incompetencia se renuncia a la política monetaria, dígame, ¿a cuenta de qué el mismo incompetente haría una correcta política petrolera, fiscal, industrial, arancelaria e incentivará la productividad y la producción interna, nuestro valor agregado y tantas complejidades más? ¿Cómo es que renunciando a la política monetaria se garantizan los demás resultados? ¿Un acto de magia? Sorprende lo iguales que terminan resultando liberales y chavistas venezolanos: ¿qué les pasa? ¿Es que extraviaron su locus de control? Ambos ansían un anclaje heterónomo, alguien o algo que los salve, cualquier cosa, menos asumirse como personas adultas. ¿No deberían mirar con genuina seriedad y respeto al país? ¿No deberían, al menos, aprender a nadar? Continuará.


Referencias:
Propuesta al BCV para dolarizar nuestra economía y acabar con la especulación cambiaria y la inflación: http://www.aporrea.org/actualidad/a168496.html
Consecomercio: comerciantes se unen al debate sobre dolarización de la economía: http://www.finanzasdigital.com/2015/04/consecomercio-comerciantes-se-unen-al-debate-sobre-dolarizacion-de-la-economia/

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