miércoles, 13 de julio de 2011

JESÚS URDANETA HERNÁNDEZ - UNIÓN, FUERZA Y SOLIDARIDAD

Venezuela se ha convertido en el país, en el que pasa  todo y al mismo tiempo no pasa nada. Hemos presenciado escándalos inimaginables de corrupción como los de PDVAL, las prestaciones de PDVSA, el caso del maletín, por citar sólo algunos. Padecemos una de las mayores inflaciones del mundo. Vemos estupefactos como el Gobierno endeuda hasta el futuro de nuestros nietos. Nos han convertido en un narco estado, donde el caso Mackled es emblemático.

SOMOS EL HAZMERREIR MUNDIAL

Somos el hazmerreir mundial ante las relaciones paterno filiales, por llamarlas de alguna manera, existentes entre Fidel y Chávez, quien por lo demás, mantiene a la Isla y regala a muchas naciones nuestros dineros. Soportamos que la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, afirme que la división de poderes atenta contra el Estado y que el Poder Judicial está a la orden de la Revolución; que Rangel Silva grite a los cuatro vientos que las Fuerzas Armadas no acatarán resultados distintos a la victoria de Chávez, y que Adán Chávez llame a las armas para mantener en el poder a la Revolución, aun cuando el resultado electoral les sea desfavorable.

EL PAÍS SE DESEMORONA FRENTE A NOSOTROS

Y mientras todo esto ocurre, a lo cual hay que sumar, el deterioro en los niveles educativos, la destrucción de toda la infraestructura material del País y por sobre todo, la pérdida de valores, los niveles de conflictividad social y laboral son enormes.  Por un lado, la delincuencia desbordada y la mortalidad por causas de la misma llega a niveles exorbitantes propios de una guerra civil, y por el otro, los conflictos  sindicales y gremiales proliferan diariamente. Surge la pregunta entonces, que honestamente nos hacemos, de cómo es posible que hayamos permitido que todo esto suceda y que el país se vaya desmoronando frente a nosotros sin que aparentemente lo podamos evitar. Incluso algunos se refieren a Venezuela como un ex país, como un territorio en el cual sus habitantes simplemente sobrevivimos.

DEBEMOS SER SOLIDARIOS CON NUESTROS
COMPATRIOTAS MÁS NECESITADOS

Creemos sin embargo, que aun cuando no estamos muy lejos de eso, todavía se puede salvar a la Nación, pero para ello, debemos trabajar unidos  y rescatar valores como la solidaridad. Esta, que no es más que la adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros, constituye una pieza clave para el éxito de nuestra tarea y debe ser entendida en su aspecto amplio y particular. Por una parte, debemos ser solidarios con nuestros compatriotas más necesitados para poder hablar así de justicia social, y por la otra, debemos solidarizarnos con las distintas causas justas que día a día se manifiestan por doquier.

Desde que la Sociedad permitió, por ejemplo, que a decenas de miles de trabajadores de PDVSA los botaran de sus trabajos de forma arbitraria, humillante e  injusta, comenzamos a perder nuestra fuerza y dignidad como colectivo. Hoy son, como dijimos, números los conflictos que se plantean, todos justos y reivindicatorios de los derechos de sus protagonistas. Tomemos como ejemplo la huelga de los médicos, que es la que está ahora sobre el tapete.


Los representantes de la Federación Médica Venezolana, se quejan con razón,  no sólo de sus sueldos, sino de sus condiciones laborales. Desde el año 2000, afirman, no han tenido diálogo con el Gobierno: once años sin poder intercambiar ideas, sin que nadie los escuche ni los tomen en cuenta. Once años en lo que el deterioro de las instalaciones hospitalarias se ha venido incrementando aceleradamente, no sólo perjudicando a los pacientes, que es una de las caras de la moneda, sino a los propios médicos que tienen que trabajar con las uñas para poder cumplir con su juramento hipocrático, a costa incluso de su  propia integridad y seguridad personal, ya que tal como lo ha reseñado la prensa, en muchas oportunidades han sido amenazados de muerte por familiares o amigos de algún paciente; las remodelaciones en los hospitales por su parte, llevan cinco años de atraso, lo que se traduce en que peor fue el remedio que la enfermedad, porque ahora algunas áreas enteras resultan inoperativas.

LA PROGRAMADA INDOLENCIA DEL RÉGIMEN

Pero ante esta ex profeso indolencia del Régimen, para darle mayor relevancia a la Misión Barrio Adentro, que por lo demás, resultó un fracaso de conformidad a lo reconocido por el propio Gobierno,  llama poderosamente la atención o la ignorancia de las autoridades gubernamentales o su manifiesta capacidad de mentir. Como consecuencia de la huelga de los médicos, Chávez anunció un pírrico  aumento en un 30% en sus sueldos. Posteriormente  la Ministra de Salud afirmó, que cerca de 78.000 médicos se verían beneficiados con la medida y que el incremento partía de una base de 5.500 bolívares. Lo anterior es absolutamente falso.

En primer lugar, los médicos venezolanos que dependen del Estado, no llegan a 30.000 (¿será que quieren incluir a los médicos cubamos que ya de por sí ganan más que nuestros compatriotas, aun cuando tampoco eso hace que lleguen a esa cifra?); y en segundo término, el sueldo base es de 2.500 bolívares y no de 5.500. Ante esta situación, los galenos continúan en su lucha, no sólo por la insuficiencia del aumento, sino porque el Régimen no ha atendido la totalidad de sus reclamos.

SÓLO SI LOS VENEZOLANOS NOS SOLIDARIZAMOS
CON LA LUCHA COMÚN DE RESCATAR A VENEZUELA
TENDREMOS ÉXITO

Por su parte, los profesores universitarios también paralizaron sus actividades a los fines de hacer los reclamos justos que desde hace tiempo vienen haciendo y ante los cuales el Gobierno hace oídos sordos: aumento salarial y ajuste de deudas. Pero de manera inteligente han añadido un elemento a su protesta: la alianza con los médicos.

No hay duda que en la unión está la fuerza. Debemos tomar como ejemplo la situación anterior y entender que sólo si los venezolanos nos solidarizamos con la lucha  común de rescatar a Venezuela,  tendremos éxito. Si por el contrario, cada grupo quiere hacer prevalecer sus intereses particulares ignorando a los demás, no lloremos después la pérdida de la República.

Jesús Urdaneta Hernández
C.I.  4.391.814
Twitter @jesusurdanetah

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