miércoles, 30 de agosto de 2017

LLAMADO A LA JUVENTUD




LLAMADO A LA JUVENTUD:
ARTICULACIÓN CÍVICA CONTRA EL DESPOTISMO
Jonatan Alzuru Aponte


Muchísimos venezolanos de a pie, pensábamos que después del 30 de julio se haría una confrontación radical contra el régimen de Maduro. No era una idea de quien desconoce la política, sino más bien, fundada en los discursos de nuestros dirigentes quienes nos dijeron que la protesta pacífica, multitudinaria, el hito histórico, fundamental, fue el 16 de julio; días después se produce lo que muchos han denominado el fraude más grande en América Latina. Cuatro meses el pueblo siguiendo a la dirigencia dio todo de sí y con ese análisis pensaba entregarse de forma plena a la lucha.

Sin embargo, de pronto, se escuchó la voz de Henry Ramos Allup anunciando que su partido asistiría a las elecciones, dando una opinión adelantada al resto de la unidad. Declaración que generó que se iniciará una discusión pública y privada sobre la pertinencia de asistir o no al evento electoral. Algunos opinamos que eso suponía un cambio de estrategia inexplicable; cuatro meses de ataques y en el momento de la debilidad del atacado, los atacantes se transformarían en defensores.

Aún así, nuestros dirigentes, nos dijeron que era errado pensar el juego de esa manera que la prioridad era el cambio de gobierno pero que no se debía perder el poder de las regiones. La mayoría de los partidos agrupados en la MUD, sostuvieron tal propuesta. Utilizaron otros argumentos, más débiles pero que lo colocaban como esenciales… “Las elecciones regionales están en la constitución”… Argumento débil porque en ningún lado de la constitución se establece que debe acatarse las lógicas de una dirigencia del CNE corrupta, ni tampoco afirma que las elecciones deben hacerse cuando el gobierno le venga en gana… 

La lógica política que afirma que solo es Derecho, lo que está escrito en ley, el derecho positivo, está superado ampliamente tanto teórica como en la práctica.

Hoy día los asuntos de legitimidad forman parte del derecho. Y en clave del Evangelio, interrogaríamos, ¿Qué es primero la ley o el hombre?

La mayoría de la dirigencia asumió la estrategia electoral y los demócratas, quienes asumimos que las decisiones del colectivo se acatan por mayoría, asumimos ir en esa dirección.

Sin embargo, venezolanos de a pie, sosteníamos que por lo menos tal opción debía conducirse en consonancia con los cuatro meses de protesta contra el régimen, articulistas, recogiendo el clamor popular, han escrito alternativas donde se combina la participación electoral con un ataque al poder en el presente con el objetivo claro de tomar el poder.

En términos futbolístico sería jugar con la técnica del entrenador profesional, José Mourinho, todo defensor es también atacante, todo atacante es también defensor. De allí que el acto electoral tendría que transformarse en un evento que posibilite debilitar al gobierno, desde ahora, hasta lograr su desplazamiento, de allí que la campaña sería no convencional, sino dentro de un clima de ingobernabilidad. Algunos dirigentes discursivamente mantenían esa línea.

Algunos analistas, sin embargo, han sostenido que el cambio de estrategia responde más bien a un pacto de una derecha histérica con un sector militar gorila, para que sean estos quienes definan el panorama político venezolano, por lo tanto, se silencia la calle. Hipótesis que deja de tener vigencia con las declaraciones de Henry Ramos Allup en el Programa Primera Página que trasmitió Globovisión en esta semana.

El dirigente adeco, quien se distancia claramente, de la lógica del golpe, afirmó que ir a la consulta electoral supone una confrontación paso a paso contra el gobierno. Es decir, Ramos Allup, eliminó de un solo sopetón la posibilidad de una confrontación radical contra el gobierno en el presente año. Le coloca su rúbrica al cambio de estrategia, del 350 al paso a paso.

Pero su declaración fue muchísimo más grave, cuando le asomó el periodista la posibilidad, legal y legítima de la Asamblea Nacional, de nombrar autoridades del CNE, dijo que no se podía hacer ninguna acción tremendista. Lo que significa que la acción de la Asamblea Nacional al consultar al pueblo si estaba de acuerdo o no de nombrar nueva autoridades fue una acción tremendista y, la realización práctica en el nombramiento del TSJ, por supuesto, también lo fue; ¿Será por eso que la MUD, no asumió la responsabilidad de su acto y dejó a sus suerte a los magistrados a quienes convocó?

Mi pregunta directa no es a las cúpulas, ni a irresponsables que no asumen sus actos; sino a los diputados jóvenes; ¿acaso en este momento se dejarán llevar por esta lógica de paso a paso que nos sepulta a todos los venezolanos?

El gobierno avanza, con más fuerza, cerrando canales de televisión, emisoras de radio, encarcela a diputados, propone leyes para acallar definitivamente cualquier disidencia, maneja a su antojo los poderes, tortura y oprime… ¿Dónde están los muchachos diputados que se enfrentaron en primera fila contra el gobierno? ¿Acaso no son capaces de abrir su propio camino, sin romper la unidad del pueblo oprimido, capitalizando su descontento? ¿Acaso no es posible Configurar un frente amplio que produzca un terremoto, en el presente, y donde la participación electoral se transforme, entonces, en el tsunami que arrase con la Dictadura Constituida? Incluso, desde una lógica individualista, ¿acaso b(v)otarán al cesto de la basura su futuro, su capital político?

Muchachos, inestimables diputados, dirigentes estudiantiles, la lógica electoral es una forma de lucha, si y solo si, está acompañada de un arsenal de instrumentos sociopolíticos de movilización de las multitudes. El paso a paso de Ramos Allup es la alfombra, más probable, para que se consolide la dictadura por un lado y, por el otro, es la apertura de la caja de Pandora de los aguacates podridos. Por el contrario, es su momento. Es el momento de la articulación cívica contra el despotismo.

Dr. Jonatan Alzuru Aponte
PROFESOR UNIVERSITARIO
jalzuru@gmail.com

*La apuesta por el disenso es de hecho un desafío a los modos normalizados del pensar. Es una manera francamente arriesgada de retar a los circuitos
ordinarios de reproducción de los discursos dominantes. *(Rigoberto Lanz,
2000, *El discurso posmoderno: Crítica de la razón escéptica, *112)
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