lunes, 10 de noviembre de 2014

¿ADIÓS A LA CÁTEDRA PÍO TAMAYO?


Carlota Fisch / El Barrilete

Todo parece estar dispuesto para la búsqueda de la manera de acabar con la larga vida de 31 años que ya registra la Cátedra Pío Tamayo. En sucesivos documentos hemos explicado ampliamente la situación y los pasos que hemos dado para romper el largo silencio administrativo, que ha sido otra forma de desconocimiento.

En esta ocasión y, una vez ejercido el Derecho de Palabra, el CU, lejos de dar respuesta, designó una Comisión,  para que estudie nuestros planteamientos y a partir de allí volver a discutir la materia el 19 de noviembre.

La carta que a continuación hacemos pública está dirigida a la Abogada Mervin Ortega, Directora de la Oficina Central de Asesoría Jurídica de la UCV, quien coordina la mencionada comisión, y contiene nuestro punto de vista. Su propósito esencial es el de advertir de antemano, lo que bien pudiera ser la vía mediante la cual el Vicerrectorado Académico de la UCV busca en la práctica mantener el cierre de la CPT.

Las vías legales siempre son útiles a la hora de desatender un problema y salvar la responsabilidad. El futuro de la Cátedra Pío Tamayo de la UCV está actualmente en manos del Consejo Universitario. Aspiramos expresarles a sus miembros que confiamos en su espíritu ucevista para resolver de manera académica lo que constituye un cierre sin precedentes de un organismo que ha servido a esta UCV, sin presupuesto, sin colaboración, pero con la disposición  de hacer de este recinto un campo abierto al debate de todas las corrientes, presidido por el ideario piotamayista que se sintetiza en la búsqueda de la verdad, la justicia y la belleza.


CÁTEDRA  PÍO
TAMAYO UCV

Caracas, 10 de Noviembre del 2014.       


Ciudadana Abogada
Mervin Ortega
Directora de la Oficina Central de
Asesoría Jurídica / UCV
En función de Coordinadora de Comisión designada por el CU.
Presente.-


Nos dirigirnos a usted en la oportunidad de expresarle, de la manera más respetuosa, algunas consideraciones en relación a la Comisión designada, por el Consejo Universitario en su sesión del 29/10/14, según nos informa el ciudadano Secretario Doctor Amalio Belmonte, para estudiar, con fundamento en la exposición que hiciéramos en ese organismo el 22/10/14, la situación que atraviesa la Cátedra Pío Tamayo.

Entendemos que el “estudio” que realiza esta Comisión servirá de base para la decisión sobre nuestras peticiones que tomará la máxima autoridad de la Universidad Central de Venezuela, en la sesión del 19/11/14, luego de cumplidos los 15 días que el cuerpo ha dispuesto para volver a tratar la materia.

Y en su condición de Coordinadora de esta Comisión, queremos exponerle las siguientes dudas y reparos que le pedimos haga llegar a los demás miembros:

1.- Hasta donde sabemos, el Consejo Universitario debe dar respuesta al petitorio del escrito presentado a la instancia suprema de la UCV y quien nos permitió el Derecho de Palabra a tales fines. Ahora bien, aún cuando la petición fue hecha por escrito con la debida antelación, y ejercido el recurso del 22/10/14, no fue posible que el honorable cuerpo decidiera  el punto. En efecto, el 31/10/14 recibimos oficio del Secretario de la UCV en el que nos comunica de la designación de una Comisión para que estudie los “planteamientos esgrimidos por usted” en la aludida comparecencia para “discutirlos en el Consejo Universitario en un plazo de 15 días”.

2.- Ahora bien, tenga en cuenta que nuestro planteamiento fue claro y preciso y a los fines de que no se preste a dudas lo recordamos a usted: 1) Que se reconozca a la CPT como órgano de extensión de esta universidad, 2) Que se resuelva lo relacionado con el cierre de las actividades de extensión que por 31 años consecutivos hemos realizado los lunes, a partir de las 6 pm en la Sala “E” y 3) Que se bautice la “Nueva Sala E” con el nombre de “Pío Tamayo”.

3.- Entendemos que si el CU nombra una Comisión para que estudie una petición, que fue presentada por escrito y luego expuesta oralmente, evadiendo una decisión y por ello un asunto de la esfera académica interna de la Universidad, es porque el órgano de más alta jerarquía busca ayuda y resuelve rebotarlo a una instancia de “estudio”. Y eso significa, a nuestro juicio, y esperamos estar equivocados, que el planteamiento no se entendió o se buscan razones para confirmar lo que ha sucedido de hecho y en la práctica que es el cierre de la Cátedra Libre Pío Tamayo.

4.- Es por ello, ciudadana Coordinadora, que esperamos que el  nombramiento de esta Comisión evite darle una orientación jurídico-legal que termine por poner de manifiesto que lo ordenado por el Vicerrectorado Académico (VRAC) y ejecutado por la Gerencia de Información, Conocimiento  y Talento, se mantiene y que, en consecuencia, no es revisable el cierre de la CPT. Nótese que la Gerente de la GICT que ejecutó la medida de cierre integra la Comisión y es de suponer que su papel será la justificación de lo actuado.

5.- Por eso nuestro temor fundado es que el estudio que se prepara pretenda confirmar el planteamiento que se exhibe en el Informe al Vicerrectorado Académico presentado por la GICT y la Abog. Julie González de Kancev, Asesor Jurídico del VRAC de fecha 08/10/14, según el cual no es posible resolver el problema del horario de trabajo de la CPT, debido a que ya está establecido legalmente un horario hasta las 4pm.

En este sentido advertimos que, de eso ocurrir, se estaría haciendo prevalecer un asunto administrativo por sobre el académico. Y de ser así, nos llevaría al absurdo de sostener que el CU no puede resolver nada, por cuanto no es competente para alterar el horario de trabajo que acuerde una dependencia con sus empleados u obreros.

6.- Es realmente difícil de explicar a nuestros miembros, profesores y participantes, que la Cátedra, que por años se viene reuniendo todos los lunes en la “Sala E”, para realizar una actividad de extensión de manera permanente y continuada, se encuentre sometida a un asunto administrativo, como lo es que ahora el horario de la Sala está fijado hasta las 4 pm.

¿Puede realmente tener fundamento el insistir en esta posición cuando el trabajo que hacemos para la comunidad desde hace tres décadas, en ese espacio, es un hecho público, notorio y comunicacional? Observamos y alertamos a usted que definitivamente hay una actitud abierta de desprestigio hacia la Cátedra Pío Tamayo, cuando el Informe arriba identificado afirma que la Institución actúa...“para provecho de sus propios y extraños intereses.”…

7.- De nada serviría, en consecuencia, que el CU llegase a resolver que la Comisión busque o impulse un acuerdo entre la GICT del VRAC y la CPTamayo, cuando de antemano sabemos que se impondría la tesis ya esbozada de la necesidad de respetar lo ya decidido por encima de todas las cosas. No parece posible, ciudadana Corrdinadora, que el CU pudiera tomar una decisión en la linea de evadir su responsabilidad, y decidir no decidir. En el caso negado que esto ocurra en el CU, quedaría al descubierto que en cualquier momento una acción administrativa es completamente autónoma e independiente y puede detener cualquier labor universitaria académica que no se considere conveniente a determinados intereses. Es como entregar la academia a los funcionarios administrativos de la Universidad.

8.- Con base a esto nos parece pertinente retomar  lo que señalamos en el Derecho de Palabra del 22/10/14: ¿Cómo se explica que una medida que de antemano se sabe afecta una labor públicamente establecida, no sea consultada con sus responsables? ¿Es la UCV una comunidad de intereses al servicio de la docencia, la investigación y la extensión o eso quedó de lado? Si es así, ¿qué diferencia la acción universitaria-UCV de la tan criticada del régimen revolucionario-socialista?

9.- Lo anterior está unido a la petición que efectuáramos al CU de que se reconozca la Cátedra Pío Tamayo como organismo  de extensión, se deseche la irrespetuosa calificación que nos diera la GICT del VRAC según la cual somos “un ente externo a la UCV y se nos otorgue la asistencia que requerimos para el cumplimiento de nuestras actividades. Porque no tendría sentido reconocer una institución como la CPT y proceder a la vez a obstaculizarle su gestión.

10.- Lo relacionado con nuestra solicitud para que se dé el nombre de Pío Tamayo a lo que se dio en llamar desde el año 2011 como “La Nueva Sala E”, consideramos está suficientemente argumentada y documentada. Esta petición la realizamos inicialmente en el año 2000 y el CU decidió bautizar la Sala E de entonces como Francisco de Miranda.

La Sala  que bautiza el CU con el nombre del Precursor de la Independencia es el que en la actualidad tiene el uso de librería. Un espacio separado e independiente del que se habilita en el año 11 cuando Ediciones de la Biblioteca Central sale de ese local. Se acondiciona entonces lo que se dio en llamar “La Nueva Sala E” y es a esta precisamente la que pedimos bautizar con el nombre de Pío Tamayo. En ningún momento hemos solicitado ni solicitamos que se le quite el nombre de “Francisco de Miranda” a la Sala que ya lo lleva.

11.- Queremos insistir. El CU en el año 2000 bautiza con el nombre de Francisco de Miranda a la sala que para el momento tenía el uso de espacio para conferencias. De modo que se bautiza lo que existe como sala operativa. Y no  tiene lógica que ahora se diga que el nombre que se dio a la Sala inicial, debe y tiene que ser el mismo de la nueva Sala. Esto podría ser procedente sólo en el caso de que no hubiese otro interés concreto y manifiesto. Ahora, si la decisión tomada implica no darle el nombre de Pío Tamayo a la Nueva Sala, porque de algún modo se reconocería tanto al personaje como a la Cátedra misma, que  a esta  hora hasta se le obstaculiza en sus labores, se puede acudir también a cualquier formalismo, legal o no, que sirva para imponer la voluntad del mando-poder universitario.

12.- Nos importa destacar, por otra parte, que nuestra solicitud del año 11, acompañada de muchas otras de miembros de la Comunidad: profesores C.A. Moros Ghersi, Ildemaro Torres, Gustavo Arstein, T.E. Carrillo Batalla, José Luís Tamayo, Héctor Silva Michelena, Manlio Sardi, Manuel Rodríguez Mena    y familiares de Pío Tamayo, hasta la fecha no ha sido respondida. El silencio administrativo por cerca de cuatro (04) años arma un pesado y acusador bulto  que remite a algo muy claro: si nuestra solicitud no tenía ningún sustento ¿por qué se le aplica la práctica del silencio? ¿Por qué no se le declaró improcedente desde un inicio?

13.- Y más todavía: ¿Por qué el Vicerrector Académico, Dr. Nicolás Bianco, pide a los profesores Rómulo Lares y Alfredo Avella, el 27-10-11, le entregasen las firmas que se había recaudado relativas a la solicitud en comento, con el compromiso de aligerar el tratamiento del tema y su correspondiente aprobación en el CU? ¿Cómo explicar que el Doctor Bianco no haya respondido a las solicitudes que se ha hecho para que proceda a devolver las firmas incautadas?

14.- Entendemos, Ciudadana Coordinadora, que las cosas están claras y que se trata de una  situación que a la luz de la aplicación de la  más mínima lógica y sentido común, no resiste la razón. Por ello pensamos que no se puede jugar a extender el problema en el tiempo y postergar la solución a lo planteado. Consideramos que la conducta universitaria tiene que apuntar hacia la toma de decisiones con  el fundamento necesario. De no ser así estaremos apegados a la convalidación de las viejas prácticas que dictamina el ejercicio administrativo de la prepotencia y el abuso de poder.

15.- Y ante el temor de que se  extienda en el tiempo la paralización de nuestras actividades de extensión, le queremos solicitar ciudadana Coordinadora, que sea usted portadora ante los demás miembros de la “Comisión de Estudio” de este nuestro mensaje. Para nosotros lo planteado es de carácter estrictamente académico y se impone decidir sobre los siguientes puntos:

1)     ¿Es procedente o no la solicitud realizada para que la nueva Sala E lleve el nombre de Pío Tamayo, en el entendido de que no estamos pidiendo le sea retirado el nombre de Francisco de Miranda a la que ya ha sido así bautizada? 

 2) ¿Se ratifica la medida de cierre de las actividades de extensión de la Cátedra o el CU       resuelve la continuación de sus labores con apoyo técnico que significa luz completa, sonido, grabación, salida hacia la calle y recursos audio-visuales?

3) ¿Se reconoce, finalmente la CPT como un órgano de extensión de la UCV con 31 años de acción sin ninguna interrupción?

Doctora Ortega, al despedirnos de usted, nos permitimos expresarle de la manera más respetuosa nuestras esperanzas de que, por encima de los tropiezos que percibimos y sentimos, sea el CU quien resuelva estas peticiones y conteste nuestras preguntas. Quedamos a la espera de buenas y universitarias noticias pues nuestro objetivo es vencer las sombras.

Atenta y Cordialmente,

             
                                    Agustín Blanco Muñoz                                        
Secretario Ejecutivo de la CPT   

Mery Sananes
Coordinadora de la CPT

Danielita Barrolleta
Coordinadora Adjunta de la CPT

cc: Miembros del Consejo Universitario
cc: Miembros de la CPTamayo
cc: Comunidad Universitaria


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Tlfs: 605 2536 / 605 2563 / 0416 638 7320

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