viernes, 7 de noviembre de 2014

MADURO Y EL MADURISMO; SIN RODRÍGUEZ TORRES NO TIENEN VIDA


MADURO Y EL MADURISMO;
SIN RODRÍGUEZ TORRES NO TIENEN VIDA
Rafael iribarren

.-¡-.
.-*Inteligencia y contrainteligencia soporte de  Maduro

Carmen Meléndez y Miguel Rodríguez Torres, salvo que se me escape otro, fueron los únicos ministros que se mantuvieron en sus carteras, durante 19 meses desde que Maduro asumió en marzo del 2013. El ahora exministro, concentró y manejó en este gobierno, inteligencia y contrainteligencia; luego de haberlo hecho durante los diez últimos años del gobierno de Chávez; el control absoluto que durante ese tiempo ejerció sobre lo político y militar, la estabilidad de que disfrutó, en mucho, fue responsabilidad  de él. Igualmente la estabilidad  que el madurismo fue logrando; primero en la  confrontación con los restantes chavismos; y luego con las oposiciones; básicamente ha sido, resultado de la gestión del MIJP.

Los tres sacudones que Maduro, el madurismo en promoción desde el Poder, ya produjo;  contra, el generalato 4Febrerista, primero, en el 2013; y este año, dos,  contra  Giordani, y Ramírez y Jaua; y ahora, el cuarto en marcha contra Cabello; fueron posible y, según, siguen siendo seguían  posibles, por la superioridad en poder fáctico que Rodríguez Torres logró en el MIJP; y la consistencia política con que lo manejó. Sin ese manejo y los “sacudones” que posibilitó, Maduro no hubiera logrado desmontar los “duque de alba” en los que  Chávez montó su autoritario manejo del Poder. Ni, hubiera  sobrevivido a la desestabilización, golpista, que la derecha endógena, chavista, jefatureada por Cabello y Ameliach. provocó con los muertos del 12F pasado y  atizó durante febrero y marzo; cuando puso en marcha su “ofensiva fulminante antifascista”. Acción golpista chavista denunciada con precisión y nombres de ejecutores, etcétera, por el propio hermano de Juancho Montoya, el más notorio de esos muertos.

.-* En la revolución no hay delito sino “lucha de clases”

Que “el extraño incidente de Quinta Crespo” como lo calificó Maduro; el martes 7 de octubre,; haya sido un enfrentamiento entre bandas; o, entre el CICPC y una banda; o, entre el CICPC y un colectivo; que haya sido masacre y no un enfrentamiento; se irá o no aclarando, u oscureciendo; según la manipulación de los hechos que se haga; sin garantía de nada. Lo que salta a la vista es que, sin una investigación completa y sus conclusiones; lo que se maneja oficialmente; no explica, ni justifica; al contrario; la sacada de Rodríguez Torres del MIJP. Al contrario; contradice la premisa,  de que en la orientación político-institucional de la gestión de Maduro y el madurismo hacia una gobernabilidad; uno de sus aspectos determinantes es el desarme de los colectivos; al menos de algunos que bajo sus propios mandos y con ranquicias chavistas;  se mueven en las interfaces entre el delito común, “por cuenta  propia”, y el delito “político” tarifado y en nómina. Simbiosis a partir de la que en la revolución, ya no hay “delitos” sino “lucha de clases”
.-II-.

.-*Los colectivos ni sacaron a Rodríguez Torres ni gobiernan.

Hay “colectivos”” y “colectivos”. Con muchas diferencias entre ellos. De forma tal que  no tiene soporte afirmar que “los colectivos sacaron a Rodríguez Torres”; ni que “son quienes gobiernan”. Quienes pidieron concreta y abiertamente su renuncia fue el “Frente 5 de marzo” liderizado por Odreman, el “Colectivo Escudo de la Revolución”,  adscrito a aquel, instalado en el edificio Manfredi; y sectores chavistas vinculados o que oportunistamente se identificaron con ellos. La mayoría de colectivos, comenzando por los más emblemáticos, los del 23E, no lo hicieron. Siendo que desde tiempo atrás, algunos entes que los agrupan como el “Secretariado Revolucionario”, excluyeron al F-5M y condenaron su actividad, según, delictual. De tal forma que si éste en el comunicado declaró la ruptura total con el gobierno y acusó de asesinos a Maduro, Rodríguez Torres y Cabello; en el comunicado del “Colectivo Fabricio Ojeda”, lo condena y acusa de varios asesinatos; y de haber estado  provocando situaciones, precisamente., para que Rodríguez saliera del MIJP y para frenar la política de desarme que venía implementando.       

Por otra parte, vale pesar la real capacidad de ese o, en tal caso, de los colectivos armados que rompieron con el gobierno de Maduro; medir su capacidad real, fáctica y, en tal caso, política; como para que se diga que son quienes gobiernan. Y que su presión haya sido determinante de una decisión de tanto alcance e implicaciones; como  la de sacar al ministro más importante de su gobierno y uno de los funcionarios de inteligencia clave del anterior de Chávez. El cortejo fúnebre de Odreman, velado en la sede del F5M en Cotiza en su recorrido por la avenida FFAA hacia el Cementerio, no fue nutrido; al contrario, más bien reducido, sobre todo considerando que se realizó bajo el impacto de  la muerte de su jefe y la forma como se produjo.

La conclusión a la que se llega es que si bien tuvo que ver; en tal caso como referencia circunstancial; la sacada por Maduro de Rodríguez resultó de otras motivaciones más determinantes; en nada o casi vinculadas al incidente del Manfredi.



.-*Regresando de Cuba, Maduro saca a Rodríguez Torres.

Momentos antes de ser muerto, Odreman responsabilizó a Rodríguez Torres de lo que le pasara; de ser quién estaría montando “esos escenarios”  en los que “están matando a los camaradas; se entiende que se refería a Montoya, Otaiza, Sierra,…. Horas después, Maduro, anunció  que había “ordenado investigar ese extraño incidente”. Hasta la fecha trascurrido casi un mes, no se conoce información oficial de los resultados de dicha investigación. La FGR ordenó privación de libertad de 6 funcionarios; orden acatada y ejecutada por la Directiva Nacional del CICPC; aunque declaró oficialmente que el cuerpo respaldaba a sus funcionarios y que los apoyaría poniéndoles “los mejores abogados” para su defensa. Luego el día 19 el Presidente viajó a Cuba al ALBA sobre el EBOLA; y a solo horas de regresar, el 24, in explicación ninguna, anunció la destitución de su ministro político. Horas después, igual sin explicación, la  sustitución de la directiva del CICPC; y la del comandante de la GNB; cuerpo que, hasta lo que se sabe, no tuvo nada que ver con los sucesos.

.-*Rodríguez, según, de hecho sería  responsable de la infiltración de las policías

Luego del enroque, precipitado; de la Contralmirante Meléndez al MIJP y del General Padrino a Defensa, sin salir del CEOFAN; Maduro anunció la reestructuración y depuración de todas las policías; CICPC,SEBIN ,PNB Indisimuladamente, aunque no declarado oficialmente; la destitución de Rodríguez Torres; y  la  anunciada depuración policial;  queda  vinculada a los, según, “masacrados”; en el Manfredi Y a la infiltración de las policías, que sería una de sus causas; de la que, de hecho, se le responsabiliza. Resultando todo en que, a partir de la increpación de Odremán; el ministro-decano del gabinete de Maduro y de los organismos de inteligencia del chavismo, incluso desde el MBR-200; es simplemente sacado; aunque sin en concreto acusársele de nada; al contrario, agradeciéndole sus servicios, y dándole “15 días de vacaciones”; mientras, según se le destina a otras funciones revolucionarias.     

.-*Los puentes directos del ministro con las bases chavistas

A raíz de Manfredi, algunos jefes chavistas, a pesar de las acusaciones que se les hicieron, aunque ambiguamente, declararon  sobre el “Frente 5M” y  el “Colectivo Escudo de la Revolución”; reivindicando sus relaciones políticas directas o indirectas con el chavismo; su participación en el proceso. Aunque por otra parte, hubo también acercamientos y puentes inexistentes hasta el momento; entre el gobierno, el madurismo, y los colectivos; en general y en concreto, con algunos de los más emblemáticos. Todavía ministro, Rodríguez Torres, se reunió en su sede con la directiva del “Alexis vive”, y recorrió con ella, el Sector Central del 23E; días después. en una segunda visita, fue entrevistado en la emisora comunitaria de ese colectivo. Esos mismos días, gente de varios colectivos; los medios hablaron  de “unos cincuenta”; trancaron la Avenida Urdaneta frente al  CICPC reclamando respeto, etcétera;  sin asumir posición ni identificarse en relación a los hechos del Manfredi. Fueron recibidos, según satisfactoriamente, por el todavía subdirector Rico. Y, el 20 de octubre, según, a su propia iniciativa, el ministro participó, en la sede de la AN, en una intensa y larga reunión, cerrada y no publicitada; con los parlamentarios y algunos gobernadores chavistas; en la que se trató la situación, cuestionándose fuertemente la actuación del CICPC; pero no la de Rodríguez en concreto. 

.-III-.

.-*El ministro del Interior chavista con más poder.

Contando los de Chávez; en los quince años de chavismo; Rodríguez Torres ha sido el ministro del interior que  más poder fáctico concreto acumuló y ejerció; particularmente más con Maduro, y, en determinadas coyunturas. Desde el inicio de su mandato, con el “Plan Patria Segura”,  soporte del primer “sacudón” del generalato 4Febreista, el 5 de julio del 2013;.y, ya este año, ante la referida, desestabilizadora, “ofensiva fulminante profunda” de la derecha endógena chavista contra Maduro, en febrero y marzo; exhibió y manejó más poder que Mindefensa; con mucho muy superior al que podía ser movilizado por los otros chavismos, “4Febreristas” o, según, cívico-militares, real o  pretendidamente vínculados al “ala militar” del chavismo. Mientras que siempre mostró un manejo político de calidad, sobrio, nada que ver con el clásico chavista; muy superior al de todos los burócratas jefes políticos y burócratas chavistas; y, notoriamente al de Maduro.

.-* Rodríguez Torres, factótum del madurismo

Qué hubiera sucedido si él, en llave con la contralmirante Meléndez en este año y medio largo, no hubieran constituido el eje fáctico-político, soporte, del gobierno madurista; es algo que entra en el orden de lo especulativo; no es el tema. Pero notoriamente tanto su permanencia como ministro durante 19 meses, como su  determinante protagonismo político; corresponden a que fue sin relativismo el factótum de su estabilidad y del impulso hacia lograr hacer prevalecer el madurismo, sobre los restantes  chavismos; que fue su tarea. Fue, según, uno de los tres participantes en la última reunión de trabajo, con Chávez,  días antes de morir. De hecho, la idea, o el “proyecto” de “madurismo”; de, desde cero, usando el Poder convertir a  Maduro en el más importante líder post-chavista; sucesor de hecho de Chávez; y, con una base sociopolítica propia; no  hubiera sido ni siquiera pensable; sin los contenidos ý manejos políticos, si se quiere cívico-militares, que Rodríguez implementó. Manejos cívico-militares, a pesar  de la absurda militarización de la gestión actual;  mayor, aunque con sentido  opuesto, a la de Chávez. Hasta el punto de que, paradójicamente, siendo un militar activo, más que Maduro, un civil, fue el rostro civil por excelencia del gobierno, madurista. Viniendo a colación la interesante entrevista al “Chino Carías”, uno de los jefes históricos del Movimiento Tupamaros; un colectivo emblemático; en la que calificando  abiertamente de error su sacada; considera a Rodríguez Torres, el mejor ministro del Interior que ha habido, desde 1958 hasta hoy.

.-IV-.

.-*  Una decisión que a consciencia debilita a Maduro.

El alcance de la aunque rumeada, precipitada, sacada de Rodríguez Torres, se mide referenciándola en el rol que tuvo en la transición, según, hacia el chavismo sin Chávez, pero en concreto, hacia el post-chavismo, a partir de su muerte. Político-institucionalmente su ubicación tenía que ser el MIJP; no, Defensa. Y solo, complementariamente, para atender las funciones político-institucionales propias de ese ministerio; es decir, la cuestión de la inseguridad y la violencia social; y política interior; etcétera. Porque, como va dicho, su tarea principal, concreta, como ministro político, fue  imponer a Maduro en el marco de la lucha interna, inicialmente pareja, por encima de los demás  chavismos cuales quiera que fueran. Cabe  volver a destacar  que la  decisión de sacar a Rodríguez; fue anunciada luego de más de dos semanas de Manfredi, a su regreso de Cuba y  su reunión con Fidel, y, seguro, con Ramiro Valdés. Sobre lo que hay, es inevitable, que colegir  que habiéndose cocinado en ella; se  indujo, definió y programó su ejecución, a consciencia del serio debilitamiento del gobierno que conllevaba.

.-* Una inflexión: ahora madurismo solo con  Maduro.

Como han afirmado el jefe tupamaro “Chino Carias”, y otros cuadros de las nomenclaturas chavistas; los colectivos no sacaron a Rodríguez Torres. Quién lo sacó fue, Maduro; Maduro y, según, “El Estado Mayor de La Revolución”. Y, no en el sentido, de que “el Presidente es quién pone y quita”; ni porque, como él mismo dijo, ”los cargos no son de nadie”. Sino que fue una decisión política; de alcance estratégico; sin nada que ver con ningún otro evento ni circunstancia concretos; una inflexión en la estrategia original de desarrollo del madurismo, trazada e iniciada su implementación por el propio Chávez; cuando en los primeros meses del 2012, antes de la campaña presidencial, con el pretexto de la candidatura de Jaua para Miranda;  sin más, enrocó a Maduro de la cancillería a la Vicepresidencia.

Así, y definitivamente, la sacada de Rodríguez Torres del MIJP, no fue sino una inflexión en la estrategia sucesoral del propio Chávez; marcada por el “Estado Mayor de La revolución”; que, asumió aprovechar las circunstancia, del Manfredi y de Serra particularmente; para sacudírselo. Para sacudirse, precisemos,  nó,  a quién, como ha circulado, con el tiempo “se vino convirtiendo” en el superpoder; con “proyecto propio”, etcétera. Sino, aparte lo cierto que haya en ello;  se sacudieron a quien, desde los últimos meses y hasta de los últimos momentos de Chávez, fue cargado por él, con la tarea de ser  el factótum de la implementación y desarrollo del chavismo-madurismo. O sea que, y dicho rápido: Maduro y el “Alto Mando Revolucionario”, se  sacudieron, del último Ministro del Interior nombrado por Chávez.

.-V-.

 .-*Increíble  que  realmente Maduro sepa lo que hizo

Salvo que, conscientemente  se propusiera, darle el “palo a la lámpara”, o,  “trancar un juego seguro” para “regalarlo”; o, chavistamente,“jugarse a Rosalinda”; no cabe en la mente que Maduro realmente sepa lo que hizo o indujeron a hacer; de su muy largo alcance.  Pretender el madurismo sin Rodríguez Torres,, hoy; a casi dos años de entonces; es pretender  regresar la película a enero-febrero del 2013; cuando nacional e internamente en los chavismos, y en el país, todo era incertidumbre; cuando nadie sabía qué iba o podía pasar; ni nadie tenia claro qué hacer. Cuando la única referencia que había, la única, hasta para las oposiciones que la asumieron sin más; fue la última voluntad de Chávez. Ultima voluntad, encriptada; además de confusa, políticamente enrevesada y de costosa implementación. Hoy es peor. Al rebobinar se muestra que aquel  escenario ya no está. Que hay es una coyuntura  ya totalmente inestructurada  y más cargada de incertidumbre y, además, de un  deterioro acumulado en todos los planos y aspectos de la vida nacional. Sin  Maduro disponer ahora de aquel halo de sucesor testamentario aceptado, universal, aunque circunstancialmente, para la continuidad chavista, así en genérico,  a la que entonces todos los chavismos  jugaban. Halo a partir del cual la retórica coral de la “unidad en Chávez”; de los “hijos de Chávez”, de “Chávez vive la lucha sigue”, etcétera, funcionó; permitiendo al chavismo, y el país, llegar sin mayores traumas a las elecciones presidenciales de marzo y diciembre.

Fue a partir de Enero de este 2014, ya en el post-chavismo, que se desató la lucha interna entre chavismos, que ha sido hasta hoy; y en perspectiva seguirá siendo; el epicentro de la crisis política y político-institucional nacional. La precariedad y regresión  en cuanto a gobernabilidad en que hemos estado, no es superable; ni manejable; sin una coherencia básica en la gestión pública, en el ejercicio del  Poder; que no es posible, mientras la capacidad concreta de gestión,  esté ocupada en hacer para  sobrevivir a la confrontación entre factores internos de Poder.

La gestión de Maduro,  durante este 2014, estuvo atrapada en esa lucha interna; logrando cierta iniciativa y control relativo de las situaciones, solo a partir de mediados de año, cuando comenzó a ganar terreno, hacia una cierta gobernabilidad; al derrotar y neutralizar, determinantemente desde el MIJP, las continuadas desestabilizaciones y saboteos  antimaduristas  chavistas,  particularmente, de la “derecha endógena”; el más agresivo y ambicioso  de los chavismos.

.-* Hacia la dispersión y caotización final de los chavismos.

Tal avance hacia una cierta gobernabilidad;  no sobre una hegemonía como tal; pero si sobre la preminencia del madurismo en la  diáspora chavista, política y militar; avance que  apuntaba hacia un manejo más o menos consistente de la crisis nacional; se para en seco y revierte con la  sacada de Rodríguez Torres del MIJP; y  las secuelas ya evidentes de ese tajo. Secuelas que, muy indicativo, no llegó a haber, cuando los sacudones anteriores; ni cuando el del drástico pase a retiro del generalato 4Febrerista, ni, cuando, los de  Giordani,   de Ramírez y Jaua. Y que no se esperaban, desde que fue puesto en marcha hacia su  concreción final el de Diosdado.

Sucedía que los chavismos cada vez más dispersos, fragmentados desentendidos y “rebullendo” todos entre sí; sin embargo sobrevivencial-inercialmente orbitaban en torno al centro  gravitacional en que, fácilmente, se constituyó la gestión madurista-“chavista”; todavía sobre el rancio aunque y hueco caletre de la polarización antipuntofijista. Esa inercia orbital de los chavismos se mantuvo, determinantemente, por la superioridad de poder fáctico; independiente y más eficiente que cualquiera de la FAN; conformado, mantenido y ejercido consistentemente y sin que le temblara el pulso, por Rodríguez Torres desde el MIJP; mismo desde el inicio de la presidencia de Maduro. Su sacada del ministerio significa la desaparición del centro gravitacional de los chavismos; que muerto Chávez, fue lo que permitió hasta que lo siguieran siendo; con lo que su dispersión y caotización crecientes serán imparables.    

.-VI-.

.-* Maduro ni el madurismo fueron la transición al post-chavismo/post-puntofijismo

Las películas se rebobinan los procesos sociales y políticos, no. No es posible volver a los escenarios de marzo del 2913.Ni siquiera, tampoco al muy reciente  cuando regresando de La Habana, el 24 de octubre Maduro sacó a Rodríguez Torres del MIJP. La crisis política, general, pero particularmente dentro de los chavismos, con impronta en la gestión gubernamental  y la vida nacional, previsiblemente se profundizará inercialmente. Y no se trata, no es importante,  de que el proyecto del madurismo ya no tiene vida; que no la tiene; como tampoco la tiene Maduro; ni el uno ni el otro van, en tal caso, más allá del 2016 o del 2019.Se trata de que, demostrada la inviabilidad del “chavismo sin Chávez”; la transición que ese proyecto del madurismo conllevaba, que viabilizaba la vida nacional, hacia el post-chavismo; y, más aún hacia el post-chavismo/post-puntofijismo,; se frenó y canceló.

Aparte de que hubiera o no consciencia de ello; de la retórica y del propósito que tuvieran; Maduro y  el madurismo en promoción; y a pesar de sus insuficiencias y meandros; venían haciendo viable una transición  histórica; asimilable, guardando las distancias, a la que viabilizaron López Contreras y el lopecismo a fines de los treinta del siglo pasado; entonces del gomecismo al post-gomecismo; que se concretó en la transición de la Venezuela del siglo XIX que terminó con la muerte de Gómez en 1936; hacia el siglo XX, que, como alguien dijo, fue entonces cuando  comenzó para los venezolanos.

Chávez fue el último autoritarismo venezolano legitimado representativamente del Siglo XX. Ya en el post-chavismo, es ahora cuando nos toca políticamente entrar al siglo XXI. Maduro con su madurismo, como López con el lopecismo entonces; podían haber protagonizado; estaba dándose; nuestra  transición hacia el siglo XXI. No fue así. Por lo visto, ni siquiera la consciencia de esa perspectiva la tuvo.  Aunque es seguro que Fidel y Valdés sí la tuvieron; cuando lo empujaron hacia atrás.

Caracas noviembre 2014.

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