sábado, 3 de enero de 2009

AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ / VENECUBA EN EL PANTEÓN NACIONAL



Esto es lo que faltaba. Si alguien tenía duda respecto a la existencia de Venecuba ahora hay motivos suficientes para dejarlas atrás. El GP ordenó en la conmemoración de los 50 años de lo que se ha dado en llamar revolución cubana, colocar la Bandera de la Isla junto a las bolivarianas. Esto no tendría mayor significado sino estuviese acompañado de la justificación expuesta: esa Bandera se coloca al lado de las de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá. Porque se quiere sobre-ratificar que “nuestros pueblos se aman y ya son uno solo. Nuestras revoluciones ya son una sola”. 

Eso quiere decir que, como también lo corrobora la práctica, todas las relaciones que se efectúan con la isla forman parte más bien de una identidad. Es decir no son exactamente relaciones bilaterales sino algo que decide un mismo gobierno.

A este respecto debe recordarse que a la hora de la fundación formal de Venecuba el 22 de agosto del 2005, se acordó que Cuba y Venezuela (Venecuba) contaría con una presidencia ejercida por Fidel Castro, a cuyo cargo estarían las decisiones políticas, y un vicepresidente o presidente ejecutivo en manos de Hugo Chávez.

Hoy, en el Panteón Nacional, se ratifica abiertamente esa decisión de mantener con vida a Venecuba porque “una nueva era se abre en el horizonte de nuestra América y estamos obligados a seguir luchando y triunfando, más ahora cuando estamos frente a una hecatombe del capitalismo mundial”. Es decir, que en la nueva era hay motivos más que suficientes para que prosiga y adquiera carácter de permanencia la ‘nación venecubana’.

De esta manera se produce, no solo una modificación a nivel del protocolo que rige el Panteón Nacional sino otro acto arbitrario propio del autoritarismo para decidir lo que quiere y como quiere en el momento que lo crea necesario. 

Y se entiende que en la actualidad, cuando se ha decretado el restablecimiento del escenario conflictivo del 2002, que Venecuba es un agente indispensable en las posibles confrontaciones que podrían producirse en este expaís. 

Hay que agregar, por otra parte, que este acto de izar la Bandera Venecubana en el Panteón Nacional muestra que aquí la política del presente y del futuro está guiada y regida por los dictámenes de “la madre de la revolución latinoamericana”. Por ello nadie puede pensar en una política autónoma de los venezolanos. En este sentido lo que nos espera no puede ser diferente a lo estrictamente cubano.

En el campo electoral, por ejemplo, nuestras elecciones seguirán regidas por acuerdos y disposiciones específicas que garanticen la permanencia en el mando poder de los mismos ‘salvadores’: los Castros allá, los Chávez aquí. Por ello está obligada Venecuba a garantizar por todos los medios el triunfo en la próxima enmienda que garantice la posibilidad de que el actual Bolívar y salvador de nuestra independencia pueda ser reelecto en forma indefinida por la maquinaria que él mismo controla y controlará.

Quien aquí piense que rigen las instituciones democráticas y parta por tanto, de la consideración de una posible salida electoral a la actual crisis que aquí prevalece, se estará poniendo de espaldas a lo que son las leyes que rigen hoy nuestra realidad venecubana. abm333@gmail.com

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