viernes, 8 de enero de 2010

ABM - ¿VOTOS A PATADAS PARA SACARLO?



La película vuelve a proyectarse el 26 de septiembre. Y ya comenzó a funcionar la maquinaria que mueve el negociado del voto a patadas y al detal.

El aparato oficialista seguirá utilizando, como un Hitler cualquiera, la cuestión electoral para continuar su avance por los caminos de su legalidad y legitimidad.

Y ‘las oposiciones’, aunque califican al régimen de autoritario, dictatorial, totalitario o neofascista, le siguen viendo ‘hendijas democráticas’ por las cuales se puede colar la lucha electoral y sacar con votos a patadas al golpista-presidente (GP) y a su séquito ‘marxista-bolivariano-cristiano’.

Una posición incapaz de elaborar nuevas políticas y que tiene que acogerse a la que le diseña el régimen: Votar.

De este modo no se corre riesgos. Se hace exactamente lo que quieren los gobernantes. La cobardía se junta al miedo.

Esas ‘oposiciones’ saben perfectamente que el régimen tiene todo controlado para cantar sus próximos triunfos electorales.

Y nadie, por estúpido que sea, puede concebir que en la Venecuba de los hermanos Castro y el permanente golpista puede haber elecciones libres y transparentes.

¿Pero qué más puede hacer cada uno de los grupos opositores sino procurarse una mínima cuota de diputados que le permita tener una fracción parlamentaria y vida política publicitada?

Porque estas ‘oposiciones’ cuentan con la guía-orientación o dirección de los respectivos medios que también sostienen que la salida a la crisis que acogota a este ex-país está en el voto que nos permite esta “democracia”.

Por ello, salvo en casos que les cuesta mucho evitar, la cómplice cobertura mediática se limita a las voces que están adscritas a la cobardía electoral.

Se cierra filas de este modo con la llamada polarización. De un lado el monstruo oficialista y del otro el de ‘las oposiciones’.

En ambos está proscrita la lucha o confrontación de ideas y posiciones políticas e ideológicas y se impone la tendencia al pensamiento único. Difícil saber entonces quien es peor.

Por ello la acción entre los factores de las llamadas quinta y cuarta república se limita a luchar por permanecer y por volver.

Los primeros tienen conciencia de que son una minoría, cuando sólo el 10% de su llamada vanguardia votó en las elecciones para elegir los miembros del Congreso Extraordinario y que, en consecuencia, deben acoplar cada vez más su maquinaria de compra-venta y fraude.

Los segundos saben que no volverán pero se empeñan en hacer creer que existe esa posibilidad. Cada componente sólo aspira a una representación que lo mantenga con vida, a ver si ocurre algún imprevisto que los coloque en plan gubernamental.

No existe un proyecto opositor para enfrentar la tal revolución de la descomposición, el atraso, la corrupción y la destrucción. Mientras todo está diseñado en ‘las oposiciones’ para la convalidación y la convivencia con la “revolución”.

Dos polos de destrucción empeñados, uno en resguardar su hegemonía y otro en recuperar espacios, que ven con preocupación el crecimiento de un colectivo ya superior al 50% del electorado que no cree en ellos y busca una salida diferente.

Una mayoría vista por los consabidos polos de poder, como una gran enemiga a quien se le lanza un ultimátum como el de los invasores de 1492 a los habitantes originarios: ‘hazte cristiano o morirás’. Hoy se le dice a las mayorías: ‘júntate a nuestro polo o te exterminaremos’.

Dos expresiones de la misma monstruosidad. Por ello mantenemos que esta dimensional crisis impone la salida de la organización-empuje social, que para nada implica violencia sino legítimo ejercicio de la democracia. abm333@gmail.com

El Universal, 08 de enero del 2010

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