jueves, 31 de julio de 2008

EDGAR JAIMES - ¿CÓMO SALIR DE ESTA CRISIS INSTITUCIONAL?

En esta oportunidad me hago eco de la invitación extendida por la Red Internacional del Colectivo (RIC) de participar en un debate sobre la situación nacional, dada la profunda crisis que progresivamente ha venido degradando el perfil institucional de la Venezuela de hoy, deterioro que es evidente en sus componentes político-ideológico, económico-social, histórico-cultural y ecológico-ambiental. Es tal el grado de complejidad que define y caracteriza a esta situación que cada vez se hace más difícil la armonización de las relaciones interpersonales e intersectoriales lo que es fundamental para el mejoramiento de nuestra imagen en el plano internacional, la cual es percibida como muy ruidosa o caótica, lo cual hace presumir la inminente ocurrencia de un punto crítico (PC) o de bifurcación (PB), a partir del cual se comenzarían a manifestar nuevos procesos, estructuras y tendencias evolutivas que permitirían el desarrollo y armonización de un nuevo tipo de relaciones sociales en el país.

Precisamente, las preguntas planteadas por los promotores de este debate en la RIC orientan hacia la prefiguración de proceso-respuestas que conduzcan al corto, mediano y largo plazo a una nueva “condición de estado” signada por la imbricación de los componentes sistémicos que definen, como un todo, a un pueblo-país, es decir que incluya a todas las personas que habitan este vasto territorio, porque como hombre-pueblo son determinantes de la nacionalidad venezolana, sin más distinciones o restricciones que las establecidas en su Carta Magna.

Antes de responder las preguntas clave presentadas para este debate en la RIC, me referiré a dos aspectos que utilizaré como soporte a dichas respuestas. Uno está referido al excelente artículo de Eduardo Mayobre “La rebelión de las masas”, publicado por el diario El Nacional, el martes 29/07/2008, página 11. En esta reflexión se interpretan y analizan dos términos que, frecuentemente, los políticos y el común de la gente asocian como iguales o equivalentes, es decir masas y pueblo. En efecto, cualquier masa humana es una multitud de personas, aparentemente, homogénea en pensamiento, estructura y dinámica, que confluyen y actúan, en un tiempo y espacio determinado, a una sola voz o mandato: la de un líder. En cambio, un pueblo es la vida y alma de una nación, país o república. “El hombre-masa no existe…, existe un hombre del pueblo que es el hombre elemental y fundamental y el que está más cerca del hombre universal y eterno…es el amigo, el vecino, el prójimo…el que no se sumerge en las multitudes manipuladas para tener su propia identidad” (Antonio Machado, citado por Mayobre).

Se deduce claramente de estas reflexiones que la idea del hombre-masa es la génesis de todas las formas de autoritarismo conocidas, es decir el fascismo, franquismo, nazismo, estalinismo, maoísmo, peronismo, entre otros, y existirá mientras la causa que lo origina persista; en consecuencia, es insostenible. El otro aspecto es el planteado por el Dr. Nelson Socorro en la entrevista publicada en el Foro del Domingo, del diario El Nacional del 27/07/2008, página 8, en la que plantea la urgente necesidad de compilar todas las pruebas de las violaciones cometidas por el gobierno de Chávez, particularmente en los últimos seis años de su gestión.

Salir de esta crisis institucional por la vía democrático-electoral-constitucional es la ruta más adecuada y conveniente para definir ese PC o PB porque permitiría reordenar la casa, que le pertenece a todos por igual, con la participación de todos. Para ello sería indispensable el protagonismo del hombre-pueblo con su experiencia histórica, consciente del valor de sus derechos, individuales y colectivos, a través de los cuales expresa a plenitud su vida, que no se limita a vocear consignas preparadas por las cúpulas propagandista de un partido, régimen o corporación publicitaria, ni se considera soldado o recluta anónimo sujeto a la manipulación de un líder mesiánico. De allí que para hacer efectiva y eficaz esta vía es inaplazable la intervención del hombre-pueblo “…que tiene algo (mucho) que decir. Y hará que se escuche su palabra…”, como bien dice Mayobre en su artículo de marras.

Dentro de este contexto democrático-electoral-constitucional se inscribe el propósito de hacer respetar el espíritu y contenido de la constitución nacional planteado por el Dr. Socorro. Una forma es elaborar, difundir, discutir y debatir en todos los escenarios públicos un “dossier” en el que se expliquen de manera clara, precisa y concisa cada una de las violaciones a la carta magna en que han incurrido los funcionarios del alto gobierno en ejercicio de los poderes constituidos. En este sentido, es importante que el hombre-pueblo haga o exija que su palabra se escuche, utilizando todas las formas de participación y de reclamo establecidas en la constitución nacional. Confío en que alguien de cualesquiera de los poderes constituidos, junto con la presión y movilización de los hombre-pueblo de este país exprese de manera diáfana y contundente: ¡Basta, esta situación no puede seguir con este rumbo a ninguna parte!.

Con base en este análisis es evidente que las respuestas a las otras preguntas planteadas por la RIC no tienen cabida por anticonstitucionales, lo cual no las descarta de manifestarse, pero que en el contexto de la actual crisis las vuelve prácticamente inviables y no sostenibles. Sobre las formas de organizar al Colectivo para que cumpla las tareas que le corresponden en lo que respecta a la opción democrático-electoral-constitucional, lo abordaré en otra oportunidad.


Dr. Edgar Jaimes. Prof. Titular Jubilado del NURR-ULA
E-mail: jaimes@ula.ve





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